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viernes, 12 de junio de 2020

El mal samaritano.


“La solidaridad es espontánea o no lo es, decretarla es eliminarla”. Frederic Bastiat

Escribe: Erick Flores

Una de las consecuencias más preocupantes que ha generado la llegada del virus chino a esta parte del mundo, es que el escenario político se ha convertido en un festín de demagogia y populismo. No es que antes de la tragedia fuera muy diferente que digamos pero parece que la posibilidad de que todo lo que conocemos lo terminen destruyendo está cada vez más cerca.

Escribir sobre cada una de las locuras que se han propuesto desde que comenzó la crisis, da para un ensayo completo pero en esta ocasión sólo vamos a reparar en una de las medidas que más simpatía ha causado entre la gente y es la posible asignación de un bono universal, sin ningún tipo de distinción, para asegurar una especie de contención frente al trágico escenario que hoy padecemos a causa del virus y también del quiebre económico al que nos ha conducido el gobierno.

Desde el punto de vista económico, es sencillo sustentar la inviabilidad de este tipo de medidas, ¿de dónde saldrá el dinero que se requiere?, ¿más impuestos?, ¿un salvaje ataque a las grandes fortunas?, ¿deuda?, ¿austeridad por parte del gobierno para cubrir el hueco?, esto último no es más que un mal chiste porque jamás veremos al gobierno dejando de hacer contratos de miles y miles soles con sus amigos de la prensa, encuestadoras y gente que “apoyó” en la campaña. ¿Alguien puede imaginar un escenario donde Vizcarra cierre unos 4 ministerios inútiles para usar el dinero que cuesta mantenerlos para aliviar la ruina económica de millones de peruanos? Eso jamás, estos prefieren meter la mano en bolsillos ajenos antes que sacrificar sus privilegios.

Sobran razones económicas para rechazar la demagogia y el populismo detrás de estas tonterías: desde la sostenibilidad en el tiempo pese a los intentos oportunistas de hablar de la temporalidad de la medida, todos saben que no hay nada más permanente que las medidas transitorias de los gobiernos; pasando por la eliminación de los incentivos al trabajo y la dependencia que genera en la gente; hasta el origen de la financiación. Sin embargo, el argumento central que permite oponerse a esta medida, tiene su origen en una discusión mucho más profunda y de corte estrictamente moral.

Si el samaritano quiere ayudar al prójimo caído en desgracia, pues lo hace si tiene los medios y la voluntad para hacerlo. Usando el lenguaje cristiano, será un peldaño más que pone en su escalera personal hacia el cielo. Y hemos visto que miles de personas han sacado a relucir su mejor versión y han puesto el hombro para apoyar a los más golpeados. Esfuerzos individuales y empresariales han servido como sostén para que los niños en zonas marginales puedan comer y en ese tipo de acciones podemos ver la moralidad que sobrevive todavía en nuestra sociedad.

¿Pero qué pasa cuando alguien quiere hacer caridad con billetera ajena?, ¿podemos decir que se trata de un acto solidario? Si Juan le roba a Pedro y usa el dinero robado para alimentar a los niños de un albergue, ¿el robo deja de ser robo? Pues no, y esto es lo que tenemos que entender como sociedad. La solidaridad sólo es virtud si aflora en forma espontánea, no si mañana el gobierno usa la mano violenta del Estado para expropiar a la gente de su dinero y lo usa para alimentar al hambriento.

Quizá los niños del albergue puedan ver a Juan como un héroe, su condición no les permite ver la realidad de las cosas. Esto explica la popularidad de medidas como la asignación de un bono universal, las personas despojadas de oportunidades para poder atender las necesidades de sus familias no pueden ver la inmoralidad detrás de su beneficio. Y no es que sean malas personas al estar de acuerdo con estas cosas, sólo son un instrumento que algunos usan para calcular y cosechar réditos políticos.

Habiendo dicho esto, es imposible ignorar la extraordinaria precisión de Nietzsche cuando nos decía que los políticos dividen a la sociedad en dos clases, instrumentos y enemigos. Los pobres, los instrumentos; los que señalamos la inconsistencia económica y moral de su demagogia y populismo, los enemigos.

jueves, 10 de mayo de 2018

El Estado terapéutico


Por: Erick Yonatan Flores Serrano
        Coordinador General del Instituto Amagi

Thomas Szasz, afamado psiquiatra norteamericano, nos hablaba de los famosos Estados terapéuticos, aquellos que usando el argumento de cuidar la salud de las personas, establecían todo tipo de guerras legales contra cualquier producto que la clase política dirigente creía que le hacía daño a la gente. A lo largo de la historia, los gobernantes se han “preocupado” por luchar contra la grasa, contra el azúcar, contra las drogas, contra la prostitución y un largo etcétera. Szasz lo comparaba con el Estado teocrático, que atentaba contra la libertad de elección al restringir las ideas que se consideraban peligrosas para la mente de las personas. Y del mismo modo en que los Estados teocráticos cometían una serie de atropellos en contra de las personas que libremente pensaran diferente, los Estados terapéuticos terminan haciendo exactamente lo mismo porque convierten al hombre en un ser incapaz de gobernarse a sí mismo y elegir lo que consume o deja de consumir.

El impuesto selectivo al consumo, así como las prohibiciones que hoy en día encontramos en el comercio del sexo o las drogas, forma parte del entramado legal que el Estado utiliza para someter a la población y hacerse con el monopolio de la moral, para luego reclamar la voluntad de las personas como suya. Este paternalismo no solo es peligroso en términos económicos porque los impuestos y sus relativos incrementos tienen un impacto negativo en el mercado, lo que termina afectando -siempre y al final- al consumidor; sino que despoja a la sociedad del sentido de responsabilidad que siempre debe acompañar a la libertad individual. Bajo el argumento de cuidar la salud, el Estado tendría la potestad de regular todos los aspectos de la vida de las personas sin ninguna excepción. Caminar bajo la lluvia sin paraguas o en shorts, también debería estar regulado por ley porque se trata de una decisión que podría tener consecuencias en la salud de aquellos que lo hagan; de igual forma si alguien quiere ir a correr por las noches también debería de pagar algún tipo de impuesto porque está exponiendo su salud y su seguridad.

Regular la vida de las personas que caminan bajo la lluvia o que salen a correr de noche es algo absurdo, algo que sólo podría tener lugar en la mente de algún dictador con graves problemas mentales; y la paradoja de nuestro tiempo es que este tipo de cosas las estamos viviendo en sistemas democráticos y republicanos, lo cual no deja de ser un detalle muy interesante porque el mismo Szasz también describe esta suerte de contradicción en la clase política dirigente, que encuentra a la gente lo suficientemente capaz y competente para escoger al próximo gobernante, pero completamente incapaz e incompetente para decidir si toma una gaseosa o no.

En este sentido y parafraseando a Evelyn Beatrice Hall, escritora del Reino Unido y una de las mejores biógrafas de Voltaire, es imperativo decir que: “No estoy de acuerdo con lo que usted toma pero defenderé hasta la muerte su derecho a tomarlo”. Y este debería ser el juicio común en la clase política dirigente antes de aventurarse a disponer el uso de la violencia institucional del Estado para “protegernos” de nuestra voluntad; lastimosamente el buen juicio parece ser un elemento cada vez más escaso entre las personas que reclaman autoridad sobre nuestras vidas. El Estado terapéutico no es otra cosa que un constante agresor para el individuo y su propiedad; y los resultados que de esto se generan jamás han sido positivos para el grueso de la población, sino para aquellos que encuentran en el impuesto selectivo al consumo, así como en el resto de gollerías legales que tenemos a día de hoy, formas cada vez más creativas para seguir viviendo de los impuestos que unos pocos cobran y el resto pagamos por la fuerza.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Cómo crear ciudadanía liberal


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez
Fuente: El Montonero

Crear ciudadanía se ha convertido en una de las letanías favoritas del progresismo. Se puso de moda con la ex alcaldesa Susana Villarán que lo repetía cual conjuro mágico, dando a entender que era una de las principales metas de su gestión. Mientras que a muchos nos provocaba hilaridad, pocos se detuvieron a pensar en el significado de la frase que hoy vuelve a repetirse en boca de los precandidatos de izquierda. ¿Qué cosa significa “crear ciudadanía”? 

Como ya sabemos, la izquierda es un sector intensamente ideologizado. Esto significa que para un progre la realidad no es lo que es sino que todo carga con un significado especial, con una cualidad intrínseca que se reparte entre lo bueno y lo malo. Al final de cuentas, una ideología es, en principio, una guía de valores para distinguir lo bueno y lo malo. A continuación viene un plan de acción para reformar el mundo y hacer que todo sea bueno, según esa escala. Allí es donde empiezan las divergencias entre los soñadores de la izquierda: ¿cómo construir un mundo maravilloso donde todo sea perfecto? Unos creen que el mundo injusto se destruirá por sí solo debido a sus contradicciones internas, dando paso inexorablemente al paraíso socialista. Otros, más impacientes, prefieren acelerar el proceso avivando las contradicciones internas para que se auto-destruya más rápido. Esto quiere decir provocar el caos y la agitación social predicando el odio al sistema. Luego están los que prefieren recurrir a la dinamita y al fusil para eliminar a los enemigos del cambio y destruirlo todo rápidamente.

Pero nada de esto puede lograrse si la gente no está convencida de que el mundo es injusto. El primer paso de toda revolución progre es convencer a la gente. Marx hablaba de la conciencia de clase, es decir, la clase trabajadora tenía que ser consciente de su rol de explotados y de su número, que les daba la capacidad para iniciar una revolución y cambiar el orden. De allí surge la necesidad de la conciencia social, primer paso para el logro de la revolución socialista. Con el paso del tiempo esta conciencia de clase ha terminado siendo simplemente “ciudadanía”. Si uno trata de descifrar su significado a partir del uso que le da el progresismo, se refiere a la creación de una sociedad parásita, cuya única conciencia social es la de estar dotada de infinitos derechos exigibles al Estado. De no recibirlos apropiadamente, tienen también el derecho de emprender una petit revolución hasta conseguir el reclamo social.

Lo cuestionable es que la creación de ciudadanía consiste en formar parásitos dependientes del Estado en lugar de dueños de sí mismos. Se ha impuesto la tesis de que toda persona adquiere derechos en el instante mismo de la concepción. De hecho, el presidente Humala ha ofrecido programas sociales a lo largo de todas las etapas de la vida, desde la concepción hasta la muerte. Hay una curiosa alianza de extremos en esta tesis.

Nosotros creemos que la verdadera ciudadanía pasa por formar personas libres e independientes, capaces de determinar su existencia por encima del Estado. Los verdaderos ciudadanos deberían ser capaces de cuestionar al Estado que ellos sustentan con su trabajo, capaces de cuestionar su crecimiento, limitar su tamaño y gasto, puesto que son ellos quienes lo mantienen. El verdadero ciudadano es consciente de que a más Estado más problemas porque crecen la corrupción y el abuso de poder. A más Estado más trámites y mayores costos para los ciudadanos. A más Estado menos libertad para la sociedad. Un verdadero ciudadano se preocupa de que el Estado aumente, no solo en organismos públicos y burocracia sino también en la profusión de leyes intervencionistas y regulatorias. 

La verdadera ciudadanía implica exigirle al Estado que cumpla con sus obligaciones básicas, como la seguridad y la infraestructura, y exigirle al mismo tiempo que no intervenga en la vida de las personas. Debemos enseñar desde la escuela que el ciudadano es libre y que el Estado es el garante de esa libertad, no es su tutor ni su padre, ni su dios. Es solo un conjunto de empleados mantenidos por los ciudadanos, a quienes les debe atención esmerada y respeto.

sábado, 14 de septiembre de 2013

El matrimonio gay y otros cuentos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Era cuestión de tiempo para que la discusión del matrimonio gay se presente formalmente en el Perú. Todo parece indicar que ya empezó a partir de una propuesta legislativa del congresista Carlos Bruce, aunque el tema se contrabandea con el novedoso concepto de "unión civil no matrimonial". Detrás de la idea aparecen las clásicas monsergas alrededor de aparentes derechos y la supuesta y relamida "protección del Estado", planteada como urgente necesidad que todo lo justifica y cura. El asunto en realidad es complejo porque va más allá de lo meramente jurídico, involucrando conceptos que se manosean muy alegremente y que incluso pretenden ser redefinidos a la mala, solo por un prurito de progresismo.

Lo curioso de este tema es que cuenta con la aprobación unánime de la progresía y la controversia entre los liberales. Algunos incluso nos tachan negando nuestra condición de liberales, pues sienten que los derechos deben ser iguales para todos, sin distinción. Pero, como dije, el tema no es solo una cuestión de derechos. Hay muchos conceptos implicados y no todos pertenecen al ámbito del derecho, e incluso el de "derecho" debe ser revisado porque hay toda una confusión al respecto. Los derechos con los que todo liberal se siente obligado son los naturales, los relacionados a la vida, la libertad y la propiedad. Esos son derechos inalienables que deben ser defendidos principalmente contra el Estado, que es el mayor violador. Sobre estos derechos proclamamos igualdad absoluta entre todos los seres humanos.

El problema del mundo moderno es que las ideas se han enredado demasiado en el último siglo. Y quienes más han contribuido a enredarlas han sido los progresistas, es decir, la izquierda mundial. Una tarea formidable del progresismo durante el siglo pasado fue demoler los valores y conceptos de nuestra cultura. Así fue como pervirtieron el concepto de democracia para hacer del comunismo una "nueva democracia". Recordemos que la Alemania comunista se llamaba "República Democrática Alemana" y que Cuba se ufana de practicar la "auténtica democracia" con un solo partido y prensa controlada. Pero el progresismo no se han limitado a falsear el concepto de democracia.

Lo mismo ocurrió con el concepto de derechos. De los originales derechos humanos que había que obligar a los gobiernos a respetar, pasamos a novedosos derechos que son otorgados por el Estado. El comunismo siempre detestó los derechos humanos porque asume que las personas están al servicio de la sociedad y que el rol del Estado es velar por toda la sociedad como masa. Por tanto replantearon el concepto de derechos y nos vendieron la idea de que los derechos son los que otorga el Estado. Pero eso es falso. No existe ningún derecho real que derive del Estado. Los servicios que un Estado brinda a la población no se convierten en "derechos". Los derechos son los que se defienden del Estado y no los que recibimos del Estado.

Sin embargo la progresía ha prostituido completamente el concepto de derecho bajo la tesis de que el Estado tiene por misión igualar a la sociedad y darle servicios a quienes no pueden pagar por ellos. Esto puede ser una gran idea, pero de allí no se deriva que toda persona tenga "derecho" a que el Estado le brinde ciertos servicios. Esta falsa tesis ha provocado que todos vean al Estado como un padre protector y como una madre con unas tetas lecheras muy generosas que todos ansían succionar. La única consecuencia de eso es la corrupción, la degradación paulatina de los servicios y de la calidad de vida y, finalmente, la crisis del Estado, con lo cual los supuestos "derechos" desaparecen como pompas de jabón. Ese camino solo conduce a la ruina.

Hoy, nuevos progresistas nos dicen que el matrimonio es un "derecho" y que, por tanto, en aras de la igualdad habría que concedérselo también a los homosexuales. Se ha puesto de moda ya que cuando alguien pretende imponer algo a todos lo que hace es convertirlo en "derecho". Se trata de un truco. ¿De dónde sacaron la ridícula idea de que el matrimonio es un "derecho"? Aclaremos ese cuento. El matrimonio es una vieja institución humana, una creación sociocultural que el Estado licencia mediante un trámite que las personas realizan voluntariamente y que también (y cada vez con mayor frecuencia) deshacen. Casarse no es un derecho ni una obligación. Es solo una opción. Si el Estado ha establecido una especie de contrato formal es para regular la vida familiar que emerge naturalmente de las uniones entre hombres y mujeres, por tanto ese contrato legal que asume el mismo nombre de la institución social llamada "matrimonio" tiene mucho sentido real, y cuenta con raíces muy profundas en la especie humana. La protección de ese nucleo en donde prolifera nuestra especie ha sido una cuetión de supervivencia. No es ninguna invención de algún genio progresista. Desde ese nucleo familiar surgieron las sociedades y la cultura.

Lo que viene ocurriendo en la actualidad es que el matrimonio ha dejado de tener vigencia. Por tanto y dado a que existe una gran cantidad de parejas conviviendo sin casarse, el Estado ha decidido otorgarle a estas las mismas prerrogativas de las parejas casadas, de tal modo que en la actualidad carece ya de sentido casarse. Es exactamente lo mismo estar o no estar casado, tanto por los hijos como por los bienes. Entonces está más claro todavía que el matrimonio no es ningún derecho ni una obligación. Es solo una opción voluntaria y hoy, innecesaria y hasta cursi. Miles de parejas convivientes así lo confirman. ¿Entonces a qué viene tanta cantaleta con los gays? Para no hablar del sinsentido total que de por si ya es un matrimonio entre homosexuales.

Se alude a los derechos de sucesión de los bienes comunes. Pero esto, nuevamente, nada tiene que ver con un matrimonio. Hay matrimonios -muchísimos, incluyendo el mío- bajo el "régimen de separación de gananciales", que quiere decir que lo mio es mio y lo tuyo es tuyo. Es la opción más inteligente para todo el mundo, pues así se ahorran las molestias a la hora de comprar, vender o transferir propiedades. Pero resulta que ahora nos vienen con el cuento de que es "indispensable" que el Estado extienda su manto protector hacía estas parejas gays, cuyos bienes no pueden ser heredados por su pareja en caso de muerte. Pero ese es otro problema muy fácil de resolver sin tanto ruido.

En realidad más es el ruido que las nueces. En los hechos está comprobado que las uniones gays son muchísimo más inestables que las heterosexuales. Siempre se tiene la opción de agarrar un papel y escribir un testamento si desean legar bienes. No hay nada que las personas no puedan solucionar por su propia cuenta o no debería haberlo. Esta idea de que el Estado tenga que meterse en la vida íntima de la gente y regular hasta las uniones y legados es propio de una película de terror socialista. Es como El Proceso de Kafka. Lo que debemos exigir es que el Estado no se inmiscuya en la vida personal, íntima y familiar con el cuento de promover o proteger. Ahora pretenden dictarnos hasta lo que podemos comer por nuestro bien.

En este país el Estado ya se ha tomado demasiadas atribuciones con la excusa de la protección, limitando la capacidad de decisión y la libertad de las personas. Los liberales no solo debemos defender la desregulación de la economía sino que también -y sobre todo- deberíamos defender la desregulación de la vida personal, íntima y familiar. Por ejemplo, no deberían imponer las trabas que actualmente existen para el divorcio. Las personas deben ser libres de tomar sus decisiones. Lo que el Estado debe hacer es respetarlas. La tesis de que el Estado "protege" la familia es simplemente una infantil fantasía. Las personas no viven sus vidas en función de lo que el Estado quiere.

Tampoco podemos admitir que se juegue alegremente con los conceptos e instituciones, como si se tratara de bailes de moda que pueden modificarse para beneficiar, por ejemplo, a los discapacitados. El matrimonio no es un baile, es una vieja institución social surgida naturalmente en la especie humana, en todas las culturas, alrededor de la unión de un hombre y una mujer con la intención de procrear familia. Es la procreación lo que le otorga el carácter místico y gravitante a la unión formal de un hombre y una mujer, y es todo lo que le confiere sentido a la figura del matrimonio. En muchas culturas la infertilidad anula el matrimonio. La idea de matrimonio va indisolublemente ligada a la de familia porque es el resultado natural de la unión entre hombre y mujer. Por ello carece totalmente de sentido hablar de "matrimonio homosexual". Es una aberración conceptual. 

Desde luego, nadie puede oponerse a que dos personas convivan y hagan con sus vidas lo que les plazca, pero eso es algo muy diferente a manosear los conceptos y las instituciones socioculturales. Es curioso comprobar que quienes hoy defienden el aberrante concepto de "matrimonio gay" son los mismos que ayer combatían el matrimonio por caduco, afirmando -equivocadamente como todo lo que dicen- que fue una creación de monarquías para negociar sus bienes y su poder. Nada más falso. El ataque progresista a los valores y conceptos de nuestra cultura occidental por intereses políticos e ideológicos globales, ha minado la comprensión de las personas. Ya nadie sabe lo que es realmente democracia, derecho, Estado, familia, matrimonio, etc. Y hoy resulta paradójico que tengamos que explicarlos y defenderlos. Atacar nuestra propia cultura es tan grave como destruir el ecosistema. Y eso es lo que no se percibe.

Las instituciones sociales surgen de manera natural en una cultura, no son inventadas por políticos geniales y generosos. Tampoco debemos caer en el juego de los que enarbolan causas de lucha política que en su fanatismo pretenden ir más allá de lo que justifica su causa. Los homosexuales son personas comunes y corrientes, y como tales gozan de todos los derechos humanos. Si hay un peligro que los amenaza de manera especial, pues tendrán que ser protegidos de manera especial, pero de allí a sostener absurdos como la supuesta "igualdad" de las parejas homosexuales con las heterosexuales dista un buen trecho que solo se salta cuando el delirio y la estupidez se ha apoderado del debate. Y lamentablemente quienes más chillan son los activistas fanáticos y los ignorantes.

Los argumentos planteados por el congresista Carlos Bruce son falacias totales. Decir que el Estado debe "promover" la estabilidad de las parejas es una burda fantasía. Eso está muy lejos de ser una posibilidad real. El Estado carece de la capacidad para promover nada entre las parejas, y menos de manera "emocional y psicológica" como ha sido curiosamente planteado. Eso es pura charlatanería que deja en evidencia la falta de argumentos reales. Tratemos a los gays como personas normales y defendamos sus derechos como los de cualquier otro. Démosles la libertad de hacer con sus vidas y sus bienes lo que les plazca sin necesidad de pervertir instituciones ni falsear conceptos. Los problemas sociales de estigmatización y acoso, en general, deben ser combatidos con educación y no con fanatismo. En resumen, mi posición es que la tolerancia e incluso la defensa de los gays no tiene que pasar necesariamente por tergiversar los conceptos ni alterar las instituciones sociales.

lunes, 12 de agosto de 2013

Desesperados defensores del Estado


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Por qué los izquierdistas tienen una obsesión apasionada por el Estado? Es difícil de entender. Lo confirmo una vez más leyendo el último artículo de Humberto Campodónico, dizque una de las mentes más brillantes del rojerío nacional, según el progresismo, claro está. Se trata de una nueva defensa ardorosa del rol del Estado a la que ya nos tiene acostumbrado, igual que otros célebres columnistas de la izquierda criolla. El artículo que debería titularse más bien "El Estado angelizado" es todo lo contrario a lo que tan ilustre progre piensa. De hecho nuestro infatigable estatista se mete una patinada olímpica. 

En primer lugar resulta jocoso que un cerebral miembro del rojerío ponga como ejemplo nada menos que al odiado "imperio" de los EEUU. En segundo lugar sus ejemplos no hacen más que demostrar el valor de la empresa privada, pues en los EEUU el Estado solo cumple un rol promotor y financiero de la actividad de empresas privadas, las que son contratadas básicamente para proyectos de defensa. La NASA es un buen ejemplo de cómo una muy pequeña administración estatal define los proyectos y convoca a las empresas privadas a ejecutarlas. Pero el Estado nunca se ha erigido en empresario y menos en un monopolio, como pretenden nuestros progres, apelando a ridículos conceptos como "sector estratégico". Ahora la NASA que fue creada para competir con la URSS por el "sector estratégico" del espacio, podría tranquilamente desaparecer ya que existen varias empresas privadas que colocan satélites en el espacio y pueden hacer mucho más, y la URSS ha dejado de existir.

Sin duda que el Estado norteamericano ha sido un gran impulsor de la ciencia y la tecnología pero fundamentalmente en el sector privado gracias a sus enormes proyectos de defensa, como el famoso proyecto Manhatan, el Apolo y hasta el inconcluso Guerra de Galaxias, de Ronald Reagan, entre muchos otros. Todos ellos convocaron la estrecha colaboración del sector privado y académico. Han sido finalmente las universidades y empresas privadas de los EEUU las que hicieron posible los tremendos avances tecnológicos de nuestra era como la computadora, el Internet y el GPS. No es posible atribuir esos logros al Estado. 

Pero sin duda lo más patético de nuestros estatistas criollos es que en su afán de defender el rol del Estado a como dé lugar, no les importa colocar de ejemplo al odiado "imperio". Aunque sea con malos ejemplos, ya que todo lo que ha citado Campodónico es el rol de promoción y financiación del Estado, al que no nos oponemos, y no así a su rol de empresario. En vez de andar mirando siempre ejemplos foráneos, lo que deberían hacer nuestros progresistas es estudiar el rol del Estado peruano en los 70, cuando la demencia socialista de Velasco nos llenó de empresas públicas. Ese debe ser todo su campo de estudio y reflexión, sin mirar a EEUU o Suecia, porque nosotros no somos arios ni tenemos una población mayoritaria de inmigrantes. Somos lo que somos, y tenemos ya la experiencia de un Estado empresario. Eso debería bastar para el análisis de los progres.

No existe lógica alguna que sirva para defender el rol empresarial del Estado. Especialmente en países latinoamericanos infectados de corrupción. El actual ejemplo venezolano es patético. Tampoco es viable en el Perú, donde la falta total de institucionalidad hace que el Estado sea un botín de corruptos y un paraíso de ineptos. Los izquierdistas ilusos (valga la redundancia) ven solo en abstracto supuestos beneficios del papel empresarial del Estado, olvidándose como siempre de nuestra realidad y nuestra historia. Les falta pisar tierra y ver a su rededor a esa plaga de aprovechados que se frota las manos cada vez que capturan el poder. Acabamos de ver un reportaje indignante de funacionarios de INABIF cobrando unos sueldos de escándalo por hacer nada, literalmente. Ya no hace falta citar el paupérrimo nivel de los servicios públicos como educación, salud y seguridad. Tampoco hace falta comparar la eficacia actual del puerto del Callao en manos privadas, con el desastre que había en manos de ENAPU.

Solo la ceguera, el fanatismo y la estupidez pueden llevar a defender el rol empresarial del Estado, más aún a la edad de Campodónico, quien seguro hizo en los 70 y 80 las innumerables y enormes colas para comprar leche, azúcar, arroz, gasolina, etc., de las empresas del Estado. Tendrá que recordar el pésimo servicio de la CPT que tardaba 5 años para colocar una linea telefónica, a menos que soltaras coimas de miles de dólares a la corrupción interna de la empresa estatal. O quizá Campodónico es uno de esos progres afortunados que se pasaron los peores años de nuestra historia disfrutando en Europa, sin haber hecho nunca una cola ni escuchado un coche bomba, y que hoy, luego de su regreso triunfal, vienen a predicarnos las virtudes del Estado. ¡Que no jodan!

sábado, 4 de mayo de 2013

Las lecciones de CONCYTEC


Todos habrán visto esas películas en las que el protagonista se traslada a un país de Latinoamérica y se muestra una Plaza de Armas repleta de puestos ambulantes, con gallinas que caminan en lugar de palomas. Luego se ve al sujeto ingresando a un Palacio de Gobierno donde lo aguarda un general revestido de medallas y a quien solo le interesa cuántos millones le tocará en la operación. Pero esa no es toda la imagen tradicional que tienen afuera de nuestros países. Faltan algunas otras escenas para completar la idea.

Imaginemos esta escena: el funcionario de un organismo internacional visita un país tercermundista para coordinar planes de desarrollo tecnológico. Llega al local de la entidad encargada de promover la ciencia y encuentra un portón que más parece el ingreso a una cochera clandestina. Adentro se ve un conjunto de oficinas prefabricadas esparcidas en un solar que apenas tiene un poco de jardín. Al ingresar lo primero que se encuentra es una gruta que resguarda una virgen rodeada de floreros y velas. Luego el recorrido por las oficinas internas permite apreciar a los funcionarios trabajando en escritorios donde las cruces y rosarios se mezclan con los útiles de oficina, y las paredes tienen estampas de vírgenes y cristos.

Probablemente a un católico la escena le parezca completamente normal. Pero hagamos el siguiente ejercicio mental. Cambiemos los cristos y las vírgenes por imágenes de Buda, Confucio, Brahma, Vishnu o cualquiera de las miles de deidades que existen en el mundo, incluso por totems, muñecos de vudú o amuletos. No importa porque todo eso es exactamente lo mismo. Son creaciones típicas del folklore, la superchería y la mitología de todo pueblo. Es indistinto si alguno tiene más literatura, organización, vigencia, o ha conseguido mayor extensión mundial a través de los siglos. Eso se debe a meros accidentes históricos.

Nuestra película sin duda mostrará la sorpresa del visitante al ver que la entidad encargada de promover la ciencia y la tecnología, es decir, el pensamiento analítico y crítico, está plagado de fetiches místicos, mágicos y religiosos, para no hablar de la precariedad del reciento en su conjunto. Probablemente acabe haciendo comentarios socarrones al jefe de semejante entidad si se siente en confianza.

Ocurre que esta no es una película sino una realidad cotidiana en el Perú. Una triste y patética realidad que sucede en CONCYTEC. Por ello su presidenta, la Dra. Gisella Orjeda, se sintió obligada a solicitar a sus empleados mediante un simple correo electrónico que se abstengan de exhibir objetos religiosos, dando un plazo para que los retiren. Pero como ya sabemos, la pobre doctora fue objeto de crítica y acoso por parte de una jauría de burócratas y opinantes mediáticos que la condenaron a la hoguera por impía. Al final la recomendación tuvo que anularse. Significa que seguiremos observando el mismo espectáculo aberrante que acabamos de narrar, para bochorno de quienes aprecian la ciencia sinceramente, es decir, no como un adorno de moda sino como producto de un pensamiento racional y crítico.

La disposición interna de CONCYTEC fue anulada pese a su sensatez debido exclusivamente al acoso de sectores fanáticos de la fe y los "derechos". Lo curioso es que en la legislación peruana se prohíbe casi todo menos expresiones de fe. Por ejemplo, está prohibido que un empleado público haga proselitismo político, pero no religioso. Quiere decir que un empleado público no puede tener en su escritorio la foto de Alan García pero sí la de una virgen. Pero sucede que ambos casos son proselitismo. Del mismo modo, el código de ética prohíbe "mantener situaciones en cuyo contexto sus intereses personales pudieran entrar en conflicto con los deberes o funciones de su cargo". ¿Hacemos ciencia o religión? El pensamiento científico es en todo sentido opuesto al pensamiento dogmático de la fe. Esta se basa en creer sin ver, en cambio la ciencia solo admite lo que se comprueba.

Está claro que los burócratas de CONCYTEC no son los que investigan ni hacen ciencia, pero tampoco tienen derecho a darle a la entidad una imagen de iglesia o mercado de chucherías. La disposición interna era perfectamente válida aún desde el punto de vista legal. Entre los deberes de todo funcionario público está actuar por lo menos con neutralidad. La ley lo dice textualmente:

"Debe actuar con absoluta imparcialidad política, económica o de cualquier otra índole en el desempeño de sus funciones demostrando independencia de sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones". Código de Ética de la Función Pública, Ley 27815.

Parece que hace falta incluir el término "religioso" de manera explícita en las leyes para que esta no pase de soslayo y hacer cumplir la aspiración de un Estado laico. Pero esto es algo que parece muy difícil en el Perú, un país que, según un último estudio de Gallup, desgraciadamente se ubica entre los diez más religiosos del mundo, junto a Ghana, Kenia, Irak y Macedonia, entre otras del mismo grado de subdesarrollo. En el otro lado del espectro religioso, los países que exhiben menor religiosidad son no solo más prósperos sino más pacíficos. Entre estos se encuentran Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia.

La aplastante mayoría religiosa en el Perú seguirá, lamentablemente, dictando la pauta política mientras que unos pocos, tachados como "el peligroso ateísmo", apenas podremos exponer algunas ideas.

lunes, 25 de marzo de 2013

Los defensores de la vida


La marcha más significativa de estos días ha sido la convocada por el Arzobispado de Lima denominada "Marcha por la vida", pero que en realidad es una marcha contra el aborto exigiendo que este sea penalizado. Ha sido indudablemente multitudinaria. Se calcula que marcharon unas cien mil personas y estuvo encabezada personalmente por el cardenal Juan Luis Cipriani, quien dio un mensaje para cerrar el acto. De este modo la Iglesia pretende influir e imponer su criterio moral para que el Estado legisle penalizando el aborto. Un tema bastante complejo relacionado fundamentalmente con la libertad individual de la mujer y el manejo de su propia vida en tanto mujer. Sin embargo, las religiones han reducido todo a la beatería y la defensa de una abstracción llamada "vida". Es muy poco comprensible que la vida en abstracto sea más importante que una vida real y concreta, o sea la vida de una mujer y su destino personal. 

Quienes defendemos la libertad individual rechazamos por principio la intromisión del Estado en la vida de las personas. Es preciso defender la libertad de toda persona a tomar sus propias decisiones. Rechazamos que el Estado tome las decisiones que solo le competen a las personas como dueños de su destino. Los liberales no podemos criticar la intromisión del Estado en la vida económica y aplaudirla cuando se mete en la vida íntima o en la construcción del destino individual de la mujer. Solo la mujer sabe qué decisión debe tomar de acuerdo a su circunstancia concreta como individuo, y eso es lo que respetamos en primer lugar.

Nuestra posición no es a favor del aborto sino a favor de la mujer. Estamos por la defensa de la mujer y de sus decisiones como persona libre. Nadie puede obligar a una mujer a asumir un destino que no ha elegido y que no quiere o no puede afrontar.  Suena muy bonito defender "la vida". Pero la vida real tiene muy poco de romántico. Tiene riesgos, consecuencias y costos que la beatería no ayuda a afrontar en lo más mínimo. En este mundo ya hay suficientes madres adolescentes, mujeres y niños abandonados, y demasiada miseria para ser un romántico "defensor de la vida" exigiendo cárcel para los pecadores que infringen los sagrados valores de la Iglesia. Esas épocas ya pasaron.

También rechazamos los actos de intimidación de las iglesias y su intromisión en el Estado. La religión debe predicar sus principios pero no interferir en el Estado para penalizar la conducta de las personas de acuerdo a sus valores religiosos. Aun hay países donde las iglesias han logrado, por ejemplo, que el Estado prohíba la venta de licor y carne en los días de Semana Santa. Hasta hace muy poco en Chile la Iglesia impedía que el Estado permitiera el divorcio. Debemos procurar que las iglesias no nos dicten la ley. Eso es propio del oscurantismo, algo que ya tendríamos que superar. La misión de los liberales es limitar el poder del Estado tanto como el de las iglesias. La amenaza para el individuo es exactamente la misma.

domingo, 18 de noviembre de 2012

PRINCIPIOS DE LA NUEVA DERECHA




Espíritu de la Derecha Popular
Principios rectores de la Nueva Derecha

  • Creemos firmemente que la patria es de todos, tiene carácter confluyente y aleatorio porque constituye una coincidencia de vertientes políticas de origen y pensamiento únicos, sólidamente unidos por un mismo objetivo el cual es trabajar y luchar para hallar un método de solución a los problemas económicos, sociales y políticos tanto a nivel nacional, como también regional y distrital con resultados útiles y provechosos para todos.
  • Creemos en la protección y defensa del individuo como elemento único y básico del componente político y social y económico de la república. Por tanto su derecho a la vida, a la libertad, a la propiedad privada, y a la seguridad, son inalienables e impostergables.
  • Creemos en el compromiso a promover y defender los derechos ancestrales de las distintas etnias, comunidades originarias y campesinas, alentando un ambiente de incorporación cultural, respetando sus usos y costumbres, mientras no afecten el desarrollo armonioso y equilibrado de la patria de todos pero en cambio contribuyan a enriquecerlo.
  • Creemos en el apoyo y promoción de las instituciones representativas de trabajadores, profesionales y empresarios como también las organizaciones indígenas, campesinas y de economía emprendedora.
  • Creemos que el uso racional y sostenible de los recursos naturales del cual dispone el país redundara en equilibrio ecológico y desarrollo económico respectivamente sin consecuencias negativas al medio ambiente.
  • Creemos en la deliberación, la concertación y la negociación política como instrumentos prácticos y útiles a disposición del estado pero con representaciones legítimas y reales.
  • Creemos en impulsar el liderazgo juvenil y su participación directa en los distintos procesos políticos, sociales y económicos que determinen los destinos del país por ser nuestro propósito la constante renovación de los cuadros técnicos y políticos del estado.
  • Creemos en el apoyo a la defensa irrestricta de los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, sin distingos ni preferencia alguna.
  • Creemos en la promoción del modelo económico que se ajuste a las singulares particularidades del país, de manera práctica y útil pero también sin poner en peligro las funciones de un estado avizor. Tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea prudente.
  • Creemos con firmeza que programas de capacitación para fortalecer sus líderes y alimentar los cuadros tecnico-politicos son necesarios y vitales para una exitosa transición generacional.
  • Creemos en la celebración de un Congreso Mundial de Agrupaciones  pragmáticas con ideales de Derecha, donde se discuta y comparta experiencias afines que fortalezca a todos.
  • Creemos que la globalización es una oportunidad para el desarrollo económico, social y político de todos los que participen de ella.
  • Creemos en impulsar, en el marco de las relaciones internacionales, la integración regional, el respeto por la autodeterminación de los pueblos, la defensa de la independencia y la libertad.
  • Creemos en un régimen político que procure los medios legales y políticos para el desarrollo de un país de economía emergente
  • Creemos firmemente que una nación solo alcanzara su pleno desarrollo económico, social, cultural y político cuando se impongan lo mejor de los valores cívicos, éticos y patrióticos de  individuos y grupos tanto privados como públicos.
  • Creemos que las reconocidas instituciones civiles, militares y religiosas son las bases en las cuales se erigen las sociedades más justas, fuertes y avanzadas del mundo actual.              

  • Nueva Derecha Popular, Elvis Occ


    miércoles, 5 de septiembre de 2012

    ¡REINSERTANDO TERRORISTAS!




    José Arsenio Vargas Moreno fue condenado a medio siglo de prision, por crimenes identicos y cometidos en tres oportunidades: robo y violación. Este caso aparece fechado 14 de Agosto del 2012 en el periodico La Prensa Gráfica de la Republica de El Salvador.

    Este tipo, en dos ocasiones fue puesto en libertad al cumplir su condena. Dos oportunidades para reinsertarse en esa sociedad que él atacó previamente. Dos oportunidades más para desgraciar la vida a dos familias. ¿Vale la tragedia de dos mujeres violadas un esfuerzo por reintegrar a este delincuente a la sociedad? Alguien me dirá que hay muchos más factores y que mi apreciación es simplista, pero la violacion de dos mujeres son hechos que no pueden ser tomados tan a la ligera, creo yo.

    ¿Es lógico reinsertar a la sociedad a un robabancos procurándole un trabajo en el Banco de la Nación? ¿Seria recomendable procurarle empleo a un violador de menores en un colegio de niñas? ¿Es inteligente ubicar a un delincuente a escasa distancia de lo que motiva y ha sido objeto de su delito? ¿No?

    ¿Entonces por qué esa necia insistencia de colocar, ubicar y -a veces pareciera- premiar a los terroristas amnistiados o fuera de prisión con un puesto de trabajo en el Estado? ¿Por qué profesores de probada participación terrorista están enseñando en planteles escolares? ¿Por qué hay personal burocrático compuesto por terroristas salidos de prisión? ¿Por qué existen dirigentes de origen terrorista azuzando la violencia, formando "frentes de defensa" y convocando paros sin consecuencia legal alguna?

    ¿Estamos acaso inocentemente dándole una oportunidad más a los agentes del terrorismo para que se reinserten en una sociedad que por convicción ideológica buscan destruir considerándola nefasta, y actuando convencidos de que la "lucha de clases" es una realidad? ¿Estamos llanos a arriesgar otros miles de vidas en aras de la reinserccion politica y social de estos apátridas?

    Josá A Vargas Moreno, fue condenado por violación y robo, al cumplir su pena salió libre para reinsertarse en la sociedad donde violó y robó dos veces más. Tan igual que cualquier otro delincuente común que sale de la cárcel a volver a delinquir porque ese es su medio de vida. Meditemos sobre esto y exijamos que aquellos que perpetraron los mas horrendos delitos contra la sociedad peruana y sus instituciones, no tengan la más mínima oportunidad de "reinsertarse" -infiltrase diria yo- en el entorno burocrático del Estado.

    Impidamos por todos los medios que los terroristas e izquierdistas nos roben este "milagro económico" que es la envidia de otros países y del cual gozamos todos, y principalmente los sectores D y E, según los estudios. Nuestra Derecha Popular, esa que abarrota los centros comerciales populares de vendedores y compradores en el centro y en los conos de Lima, ya se ha convencido de que debemos defender este modelo de crecimiento. Nunca antes los peruanos crecimos tanto. No volvamos a las recetas de la izquierda estatista que tanto daño hicieron en el pasado y que podrian hacernos en el futuro.


    sábado, 18 de agosto de 2012

    LA NUEVA DERECHA PERUANA SI VA!



    Si la mayoría de los cambios más significativos de la historia humana han partido de abajo hacia arriba o de afuera hacia adentro entonces la política peruana no sería la excepción. Existe un joven y muy importante movimiento en el sector político nacional que corresponde a la Derecha. Se está gestando fuera de los limites de los partidos políticos y sus animadores son profesionales, pequeño s comerciantes y trabajadores. Es apenas una comezón en la curtida piel del quehacer político local pero pica y se extiende.

    Tenemos dos Derechas en el Perú: la Derecha Empresarial (acaudalados mega-empresarios) y la Derecha Popular (profesionales, empresarios y trabajadores) estos dos grupos tienen mucho más en común de lo que ellos se imaginan. Ambos grupos comparten tradiciones, ambiciones, patriotismo, su rechazo a la ONGes que defienden terroristas, a los Caviares, a todo lo que ponga en peligro lo ya logrado en materia económica…y quieren más.

    Sin embargo la Derecha Empresarial no ha desarrollado un Plan conjuntamente con los representantes de la Derecha Popular -llámese movimientos, asociaciones o fundaciones- para auspiciar, cultivar y mejorar un network de instituciones que difundan una alternativa propia y distinta a la Izquierda. Una Nueva Derecha.

    El francés Guy Sorman propone al menos tres elementos que deben diferenciar a la Nueva Derecha: El primero es ser realista, por consiguiente practico y pragmático en total contraposición a la utopía socialista; el segundo ser creativos a la hora de resolver un problema social; el tercero, respetar el principio de la responsabilidad personal como único valor en el ámbito de la política.

    El individuo, los grupos y las grandes masas se mueven por incentivos y por lo mismo en estos tiempos de Internet, Globalizacion, DVDs y Transacciones Electronicas, una economía de mercado es la única solución realista. También significa aceptar que no todos pueden acceder por sus propios medios a niveles de vida dignos y para estos es necesario proveer la motivación.

    Los problemas sociales pueden ser resueltos de modo tal que el Estado no se convierta en una Pensión Soto, repartiendo programas sociales a diestra y siniestra. De lo contrario se destruiría los incentivos a trabajar, producir, inventar, componer, etc.

    Por último la responsabilidad personal, es quizás el único valor que las diferentes políticas públicas deben reconocer, fomentar y respetar. Algo asi como: tú respetas mis tradiciones, y creencias que yo respetare tu grupo pero envuelto de responsabilidad personal en cuanto a las consecuencias.

    Es importante que la Derecha Empresarial empodere a las instituciones de Derecha Popular a nivel social, cultural, económico y cuanto antes político, de lo contrario la Izquierda infiltrada en el Estado destruirá con asistencialismos y farras fiscales, el renovado espíritu emprendedor y las reservas del país. Eso que ni Sendero Luminoso y MRTA pudieron destruir, la esperanza.

    La Nueva Derecha va de abajo hacia arriba y de afuera hacia adentro, confiemos en que sea realista, creativa con respecto a problemas sociales y con un profundo respeto a la responsabilidad personal.

    www.elvisocc.org