sábado, 20 de abril de 2019

Descansa en paz Alan


Por: Renato Beraun Herrera

Alan García era un hombre con un alto concepto del honor. Tenia clarísimo su lugar en la historia, una idea que fue alimentada por sus enemigos. Entendía la esencia y significado de un partido político, representarlo y encarnarlo; y finalmente tenía muy claro lo que era tener el alto honor de personificar a la Nación, algo que puede comprender desde un soldado hasta un Presidente. Desafortunadamente, no todos los ciudadanos de a pie asimilamos estos valores y condiciones, pues vivimos tiempos en los que el respeto es cada vez más escaso. 

Como resultado de un proceso de ataque axiológico y moral a través de muchos años, está claro que no se respeta el valor institucional, ni a la iglesia, ni a las fuerzas armadas. Hemos relajado nuestra moral como sociedad, y en un contexto social de este tipo, es deducible que la gran mayoría de personas no visualicen claramente la posición de Alan Garcia  y qué fue lo que lo llevó a este trágico desenlace.

Alan García tenía claro que ya era parte de la historia del país, fue un Presidente que cometió errores garrafales en su primer gobierno, pero pasó con nota aprobatoria en su segundo gobierno, la pobreza bajó a niveles nunca conocidos. Le devolvió territorio al país, cuando ganamos en la Haya, algo sin precedentes en la historia del Perú. El crecimiento llegó a casi 10% por año, algo jamás visto en la historia contemporánea. Recibió condecoraciones y las concedió, por ejemplo, a un Nobel. ¿Ustedes creen que luego de todo esto, iba a permitir que un fiscal sin historia, con dudoso proceder, pudiera enmarrocarlo y ponerle un rótulo de DETENIDO? En vez de esto, escogió el suicidio, para llevarse los honores de su pueblo, de aquellos que están en la Casa del Pueblo, y para rechazar los honores de Jefe de Estado, precisamente de quienes no conocen el honor, al nivel del expresidente.

Es en este contexto que entiendo la decisión de García, porque creo que no debemos quedarnos en el ejercicio simplón y tonto de adjetivar como una cobardía todo lo que no se nos asome grandioso ante la percepción sesgada que como humanos tenemos. Si ese es el razonamiento de sus enemigos, prefiero ir más alto y lograr comprender, aunque no lo justifique. 

¡Que en Paz descanse Presidente!

domingo, 3 de marzo de 2019

Los pecados de San Lescano


La política peruana se ha visto remecida una vez más por un escándalo sexual. Lo novedoso de esta ocasión es que el sucio acosador resultó ser uno de los más esforzados predicadores de la moral, uno de los más conspicuos charlatanes contra la corrupción, un personaje que sin tener luces ni mérito alguno, supo encandilar a los medios y a las masas con su floro de plazuela, siempre trepado en el corso de los indignados con poses de moralista, vociferando a voz en cuello contra los corruptos, mientras los señalaba con el dedo. Obviamente, para variar, se trata de uno de los más furibundos y rabiosos integrantes de la jauría antifujimorista y antiaprista del Congreso.

Yonhy Lescano es un personaje de fábula. Un indigente intelectual y político cuyo único mérito es ser el que más grita y el que más acusa al fujimorismo y al Apra. Solo por eso resulta siendo uno de los engreídos de la prensa, pues siempre tiene algo que decir en los pasillos del Congreso. Lo más gracioso de este sujeto es que se siente presidenciable y pretende quitarle a Alfredo Barrenechea la candidatura presidencial del 2021. Eso ya sería el colmo en un país que ha sido gobernado por sujetos de la misma calaña, como Toledo, Humala y Vizcarra, bufones baratos que apelaron al disfraz de luchador anti corrupción para engatusar a las masas estúpidas y erigirse como líderes.

Las evidencias contra Lescano son contundentes. Extractos de un chat asqueroso donde el congresista se dirige a una periodista de manera vulgar. Está probado que salieron de su celular. Pero el cobarde ha apelado a todas las tretas de una rata asustada para eludir su culpa. Primero pretendió culpar a su personal de seguridad, con el cuento de que ellos habían manipulado su celular. Obviamente estos efectivos negaron toda responsabilidad y se retiraron de sus funciones indignados. El cobarde llegó al extremo de decir una estupidez como "¿para qué necesito acosar si tengo esposa?". 

Por último, al verse acorralado por las evidencias, el bufón ha salido con su disfraz de luchador anticorrupción a culpar a la "mafia" de querer sacarlo del Congreso, según dice, porque él es uno de los más duros acusadores de los mafiosos. Bueno, en realidad, es todo lo que hace este payaso. Vive del show y de la pose anti corrupción, siempre señalando al fujimorismo y al Apra. Se sumó a la sucia campaña contra Chávarry porque eso le da réditos políticos. En realidad Lescano es un luchador por su propia imagen. No le interesa más. No tiene bandera política. Se pasó de las filas de Toledo a las de Acción Popular para poder postular por Puno.

Lo sorprendente es que Lescano se haya hecho una imagen política sin tener ideas políticas. En un país donde la política se ha convertido en circo anti corrupción, personajes como Lescano empiezan a abundar. No en vano hemos tenido los presidentes mencionados, pues todos ellos surgieron de campañas anti corrupción, financiados por la corrupción, como fueron los casos de Toledo y Humala, a los que podemos añadir a Susana Villarán. Todos ellos farsantes de la moral.

De modo que no podemos menos que festejar que este farsante de Yonhy Lescano haya sido pillado en falta y esté con un paso al desafuero. Sería lo que corresponde, si es que hay una verdadera intención de limpiar la política de corruptos, pero también de farsantes. Y claro que deberían echar ya a Mamani, quien en un video alardeó de su mano "zas" haciendo alusión a la metida de mano que le dio a una aeromoza. Si hay gente que duda de la palabra de la víctima, no deberían dudar ya de la palabra del mismo Mamani. Hay que limpiar la política de toda clase de impresentables. Esperemos que más rápido que pronto expulsen a ese impresentable bufón de Lescano.

jueves, 7 de febrero de 2019

La amenaza comunista a las AFP


Una vez más la campaña de la izquierda contra las AFP, a la que se suma un coro de periodistas ignorantes en la materia. Basta que les muestren un descenso en la rentabilidad de los fondos para que salgan a chillar estupideces como que "los afiliados perdieron tantos millones". Pero lo que más les arde y preocupa a estos rojimios es lo que ganan las AFP. Siempre están mirando cuánto ganan, porque para todo comunista fracasado, que una empresa gane millones es un pecado, y siempre es un buen argumento de izquierdas para atacar a las empresas. Esa es la mentalidad perturbada de un típico fracasado de izquierdas.

La rentabilidad de los fondos de las AFP solo responden a la economía del país. Los afiliados no pierden sino que dejan de ganar por temporadas. La economía es fluctuante. La rentabilidad de los fondos de pensiones se mide en varios años, no en meses. Desde que apareció Ollanta Humala en el escenario, la rentabilidad de las AFP empezaron a frenarse y a retroceder. No es culpa de las AFP sino de la economía y de los políticos que manejan mal el país.

Además de eso, los políticos viven haciéndoles reformas al Sistema Privado de Pensiones (SPP). Les encanta reformar a las AFP con el cuento de la defensa del jubilado, pero nunca tocan a la ONP en manos del Estado. A lo único que se dedican es a atacar y reformar el SPP afectando sus fondos y sus comisiones. Cada cierto tiempo sacan una reforma de las AFP creando inestabilidad e incertidumbre en el SPP.

Lo que el comunismo busca es desaparecer el SPP, allanar las AFP y que el Estado se apropie de todos esos fondos, como ya ocurrió en Argentina bajo la gestión de CFK, y como están pidiendo en Chile los comunistas. Lo que deberían hacer los políticos es dejar de fastidiar a las AFP y preocuparse por la gran estafa que es la ONP. Deberían fortalecer el SPP creando nuevas alternativas de ahorro previsional privado. Deberían permitir que las AFP puedan invertir el 100% de sus fondos en el extranjero para no estar sometidos a la mediocridad de la economía peruana.

Hay que estar atentos a las campañas del comunismo en contra de las AFP porque nuestros fondos de pensiones corren peligro si caen en manos del Estado. En todas estas campañas contra las AFP de parte del comunismo y la prensa basura siempre hay manipulación de información, porque se trata de temas complejos que ignora el común de las personas. Por eso los manipulan con portadas escandalosas y malintencionadas. Su objetivo es afectar la imagen de las AFP para permitir que algún político trasnochado, de los que abundan en el Frente amplio o Nueva Izquierda, o incluso afuera, donde existen idiotas y demagogos del nivel de Yonhy Lescano, puedan proponer la anulación del Sistema Privado de pensiones, el cierre de las AFP y la expropiación de todos los fondos a manos del Estado.