Mostrando entradas con la etiqueta terrorismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta terrorismo. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de enero de 2026

“Uyariy”... ¡también a los que no los quieren!

 


Por Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


El último 09 de enero, en las salas de cine del Perú, se estrenó la película documental “Uyariy”, término quechua que significa: “escuchar”. El documental se basa en los hechos violentos ocurridos en el sur, tras el ascenso al poder de Dina Boluarte debido a la vacancia de Pedro Castillo. Javier Corcuera, director de la cinta, busca generar conciencia sobre el estallido social desatado entre diciembre del 2022 y enero de 2023, fecha en que la extrema izquierda organizó las protestas que tuvieron un saldo de 72 muertos, 49 de ellos a causa de las balas policiales. Al margen de la intención del director, lo cierto es que la película duró muy poco en cartelera porque no tuvo la acogida esperada.

Si una película termina siendo un fracaso en taquilla, lo más natural del mundo es que salga de cartelera lo antes posible. Y ante este hecho, artistas activistas como Tatiana Astengo, Mónica Sánchez y otros personajes de la farándula política progresista, no perdieron el tiempo para salir a mostrar su “preocupación”, reclamando al gobierno por no existir apoyo suficiente del Estado a la “cultura” del cine nacional. No obstante, si tenemos en cuenta el historial de ambas señoras y las causas que suelen activarlas, veremos que no es el amor a la cultura o al cine nacional lo que motiva su reacción sino otras.

La película nos habla de una “tragedia”, nos muestra al gobierno peruano reprimiendo las protestas y, a través de una narrativa sesgada y dramática, proyecta el testimonio de los familiares de las víctimas, como la única voz válida que “debe” ser escuchada. Nada se dice sobre los delitos que cometían los manifestantes en las protestas, no hay ninguna mención al asalto al aeropuerto internacional Inca Manco Cápac de Juliaca, donde quemaron una tanqueta policial luego de atacar salvajemente a los efectivos policiales, hiriendo gravemente a varios. Debido a estos hechos violentos tuvieron que suspender los vuelos por varios días. Tampoco se mencionan las cuantiosas pérdidas que provocaron en Arequipa, donde las instalaciones de la empresa agrícola Danper fueron atacadas e incendiadas por los manifestantes pro Castillo. ¿Qué tenía que ver la empresa con esa protesta? Tampoco se habla de las comisarías incendiadas ni de los locales de la Sunat, Poder Judicial y el Ministerio Público incendiados con precisión estratégica. ¿Quiénes planificaron estos ataques? ¿Con qué finalidad? Y menos se dice una palabra sobre las víctimas de los manifestantes, como las dos gestantes que perdieron a sus bebés porque no pudieron atenderse debido a las protestas en Madre de Dios y La Libertad, solo por mencionar dos casos.

Lo que se vivió en el sur del país entre diciembre del 2022 y enero del 2023, fue puro terrorismo urbano. Las acciones hablan por sí mismas y nadie que tenga algo de criterio, puede negar que se trató de una asonada terrorista que buscaba capturar el poder, reponer a Pedro Castillo y quién sabe qué más. Por lo menos buscaban aislar el sur bloqueando carreteras y capturando aeropuertos en cuatro regiones. Ese era claramente el plan. ¿Quiénes lo planificaron, organizaron y financiaron? Nadie quiere investigarlo. Si analizamos a fondo cuál era la plataforma de lucha de ese entonces, vemos que las exigencias de los manifestantes no sólo giraban en torno a la renuncia de Dina Boluarte y la reposición de Pedro Castillo, sino también se exigía el cierre del Congreso y la instalación de una Asamblea Constituyente para que “el pueblo” redacte una nueva Constitución a la medida de los revoltosos. Es decir, nos salvamos de ser otra nefasta dictadura del socialismo del siglo XXI.

Otra de las cosas que ha dicho la comunidad de “actores” y “artistas” que gustan de hacer actividad política de cuando en cuando, es que la película no ha tenido el impacto que buscaba gracias a que las salas no les han dado el acceso en los mejores horarios, como si tuvieran la obligación de hacerlo por tratarse de los dramas que “sufren” y quieren vender como “conciencia social”. ¿No será, por el contrario, que la gente está harta de este tipo de contenidos? El título de la película nos llama a escuchar, y vendría bien que la farándula política progresista haga precisamente eso, escuchar a los que ya no les creemos el cuento.


*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

El problema de las cien izquierdas


Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


Alfonso López Chau, candidato a la Presidencia de la República por el partido político Ahora Nación, ha sido el foco de las noticias en los últimos días y no por haber subido en las encuestas o presentar alguna propuesta relativamente interesante para el país; sino porque José Luis Gil, ex integrante del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), tuvo a bien revelar que el candidato antes mencionado, en Febrero del 89, realizaba una publicación donde llamaba “luchador social, luchador político”, a Victor Polay Campos, criminal cabecilla de la organización terrorista conocida como MRTA.

Si bien es cierto que el autor -luego de semejante exabrupto- trata de maquillar esa simpatía diciendo que no comparte el programa terrorista, lo cierto es que no se trata un hecho aislado o un simple desliz del candidato. Para quien conoce la historia de la izquierda, tanto en el Perú y en el mundo, no se trata de una simple casualidad. De hecho, existe una relación bastante marcada entre la izquierda y la defensa de los personajes más nefastos en la historia de la humanidad. Apoyar a la narcodictadura del criminal Nicolas Maduro, apoyar a los terroristas de Hamas, apoyar a la dictadura cubana, tener entre sus ídolos a asesinos como Ernesto “El Che” Guevara, y un largo etcétera, son una prueba de que estamos hablando de un rasgo identitario.

Pasa lo mismo si miramos al interior de nuestro territorio, los principales líderes de izquierda, ya sean del ámbito político o “intelectual”, nunca han sido capaces de marcar distancia en forma directa, clara y contundente, de sus pares ideológicos más radicales y que han tratado de llevar sus ideas hasta el final de sus consecuencias, aquellos que no dudaron en emplear la violencia como método transformador, siguiendo así los ejemplos internacionales más conocidos como Mao Tse-Tung en China, Pol Pot en Camboya, Lenin y Stalin en Rusia, etc. Nuestra izquierda nunca ha podido (o querido) divorciarse de Sendero Luminoso y el MRTA, por el contrario, se la pasan destilando odio en contra de aquellos que los enfrentaron, mostrando así sus filias más elementales en forma indirecta.

Y pese a que hoy se hacen llamar la “izquierda democrática”, esos que pretenden hacerle creer a la gente incauta que hay una gran diferencia entre quienes buscan el poder a través del voto y quienes lo hacen a través del fusil (o tirando piedras, o quemando llantas, o secuestrando aeropuertos), no debemos perder de vista que lo importante aquí es el sustantivo. Da lo mismo cuan elaborada sea la etiqueta, lo que no debemos olvidar nunca es que las cien las izquierdas, antes de ser democráticas, cristianas, ecológicas, nacional-socialistas, liberales, progresistas, etc., son izquierdas.

El problema está en su esencia, en su esquema de valores, en los principios que comparten, en las causas que defienden; a través del voto o a través de la violencia, en la televisión o en los colegios, bajo la fachada de la defensa del medio ambiente o la ideología de género, detrás de ONG´s de derechos humanos o colectivos LGTBI, en la lucha por la clase obrera y el campesinado o por los derechos de los animales; lo que buscan es la imposición, penetrar en el acervo cultural de nuestra sociedad y corroer los cimientos de nuestra historia, de nuestra herencia. Y en tiempos tan marcados por el dominio cultural de la izquierda, jamás ha sido tan importante dejar en evidencia la naturaleza de la izquierda en el Perú y en el mundo, en cada una de las plataformas en las que todavía se puede, cuantas veces sea necesario y en cada oportunidad que se tenga.


*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.


domingo, 21 de enero de 2024

Una vez más la izquierda justifica la violencia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un bochornoso incidente involucró a la presidenta Dina Boluarte en Ayacucho cuando un par de mujeres burló la seguridad (si se le puede llamar así) y atacaron a Dina tirándola de los cabellos. Este inciidente ha dejado varias cosas en claro. En primer lugar, obviamente, que la seguridad asignada a la presidenta Boluarte es de lo más ineficaz que se haya visto en cualquier país. Eso me parece quue es lo más bochornoso. ¿Tenían un plan? 

Meterse en medio de una multitud es un acto muy arriesgado para cualquier presidente, y más aun tratándose de Ayacucho, un lugar caliente y rojo. En principio debieron impedir ese acto temerario. De lo contrario, tendrían que haber rodeado a la presidenta con una nube de guardaespaldas, incluyendo agentes de civil encubiertos. Pero por lo visto solo habían cuatro agentes para su resguardo en medio de una multitud. Qué diferencia con el ejército que acompañaba a Pedro Castillo, al que lo rodeaba un cerco infranqueable de no menos de 30 metros. Iba raudo en su camioneta atravesando las mutitudes que lo insultaban desde las veredas y cercos policiales. Una vez le arrojaron huevos desde los balcones en Tacna. Creo que esa fue su máxima exposición. Pero lo de Dina es imperdonable. Ese cuerpo de seguridad debe ser cambiado en su totalidad, desde el jefe hasta los agentes. Incluso deberían ser sancionados por ineptos.

El siguiente episodio bochornoso vinculado al acto de agresión a Dina ha sido la reacción de la izquierda en su conjunto, desde a cviarada hasta el progresismo, pasando por los "intelectuales" de la izquierda quienes, fieles a su corazoncito filoterruco, han salido a justificar la violencia de estas mujeres porque "reclamaban justicia". La idea general de estos defensores de la moral es que Dina se ha buscado los golpes porque no ha hecho nada por darles justicia a los familiares de las víctimas del Estado durante las protestas. Es decir, la culpa es de Dina y no de las mujeres que la atacaron y trataron de buscar "justicia" por sus propias manos.

En realidad no sorprende para nada la actitud de la izquierda frente a otro cobarde acto de violencia contra una autoridad. Es lo de siempre. Son los mismos miserables que celebraron el conazo que le arrojaron a la cabeza del anciano congresista Tubino, del puñetazo artero que un salvaje le propinó al anciano congresista Burga, de la brutal patada al estómago que un energúmeno le metió al anciano ex ministro Luis Alva Castro, etc. Todos esos actos fueron celebrados y justificados por la izquierda. 

Y lo mismo hicieron con la asonada terrorista desatada por la izquierda en toda la región macro sur, con el intento de llega a la capital para tomar Lima hasta reponer en el poder a Pedro Castillo. Toda esa violencia salvaje fue justificada como "actos de protesta" y como "legímo derecho a la protesta", mientras cuestionaban el accionar policial y militar en la zona. De inmediato convirtieron en mártires a los muertos y pidieron juicios contra mandos militares, policias y el gobierno. Mientras hubo bloqueos de carreteras que duraban semanas, paros con amenazas a los comerciantes, nunca les preocuparon los derechos humanos de los ciudadanos afectados, extorsionados, paralizados y hasta muertos en los bloqueos. Los únicos derechos humanos que salieron a reclamar las oenegés y señoritos caviares fueron los DDHH de los muertos en las protestas. 

Y son los mismos que pergeñaron el informe final de la CVR, en cuyo capítulo central justifican el terrorismo culpando a la pobreza, el abandono y la marginalidad. Es decir, la culpa del terrorismo fue del Estado, del modelo y del sistema. Y es la idea que ha quedado porque hoy vemos gente como Guido Bellido y Carmen Gonzalez decir que los senderistas no eran malas personas, eran peruanos que buscaban justicia y que mataban no por criminales sino en busca de un fin superior. Eso es lo que hoy se enseña.

Mientras tengamos a esta izquierda justificando la violencia en todas sus formas y presentaciones, yo no me cansaré de llamarlos "pro terrucos". Y no porque no piensan como yo, que es lo que suelen achacarme, sino porque están del lado de la violencia.


viernes, 4 de noviembre de 2016

La masacre de Barrios Altos



Por: Víctor Robles Sosa

Casi 18 años después de la matanza de Barrios Altos, acaecida en la calle Huanta de Lima el 3 de noviembre de 1991, los entretelones ocultos de aquel episodio trágico salen a la luz pública por primera vez, en este informe especial, para que el mundo entero sepa la verdad. Durante ese tiempo, se afirmó que las 15 personas ejecutadas extrajudicialmente aquella vez eran inocentes, y que se les ejecutó como parte de una represión indiscriminada con la que el estado quiso aterrar a la población. Según este testimonio clave, todos los ejecutados, excepto el niño fallecido accidentalmente, eran terroristas o cómplices de estos.

En otro caso parecido (La Cantuta, diez muertos), los periodistas Álvaro Vargas Llosa, Efraín Rua y Ricardo Uceda descubrieron años después que las víctimas eran activistas de Sendero Luminoso, pero en lo que respecta a Barrios Altos nadie indagó a fondo lo ocurrido. En el año 2005 se supo que un agente del servicio secreto arrestado había sido testigo directo de lo sucedido en el famoso solar del jirón Huanta, pero nadie se atrevió a buscarlo y entrevistarlo por razones que no vienen al caso abordar ahora.

Aquel testigo es el ex agente de inteligencia del ejército Douglas Arteaga Pascual, quien lo contó todo ante el tribunal que lo juzga injustamente, acusado de presunto violador de derechos humanos. La Fiscalía ha reconocido que Arteaga jamás integró el Grupo Colina, pero igual lo acusa absurdamente de “complicidad”, por razones políticas.

Este periodista logró acceder a las actas judiciales que registran el testimonio que brindó Arteaga a la 1ª Sala Penal Especial de Lima que preside la vocal Inés Villa Bonilla, y a partir de ella hemos conocido los hechos ocultos que hoy salen a la luz en este informe.

Como consta en las actas respectivas, el agente Arteaga declaró al tribunal que vivió tres años (1989-1991) en el solar del jirón Huanta donde se produjeron los hechos, como infiltrado en una célula de Sendero Luminoso que tenía su base en esa quinta.

Arteaga rindió su testimonial en tres audiencias consecutivas de la sala Villa Bonilla realizadas los días 15, 22 y 29 de marzo del 2006. Su declaración había sido mantenida en secreto total, hasta ahora.

Infiltrado

En la primera acta, consta que Arteaga se infiltró en Sendero Luminoso en 1989 cumpliendo un plan del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) llamado “Telaraña”, que tenía por objetivo original recoger información sobre la penetración terrorista en las ONG y en los partidos políticos de izquierda marxista. El agente fue “sembrado” primero en un asentamiento humano de Villa El Salvador, simulando ser un vendedor ambulante que trabajaba de noche y de día era un activista de la organización vecinal de su sector, en la que después logró hacerse elegir dirigente. Dicho cargo le permitió asistir a las asambleas de la Comunidad Autogestionaria de Villa El Salvador (Cuaves), donde fue contactado por una ONG izquierdista que le sirvió para infiltrarse en los partidos Patria Roja y Partido Unificado Mariateguista (PUM), marxistas.

Después de un trabajo paciente, y con ayuda de un supuesto militante del PUM, fue contactado por Sendero Luminoso. Un senderista, según el testimonio de Arteaga, lo buscó en su puesto ambulante y le pidió que lo acompañara a recoger latas vacías (usadas para hacer granadas artesanales) en los basurales de Pampas San Juan. Poco tiempo después lo invitó a un “bingo” que resultó ser una reunión clandestina en la que le obsequiaron ejemplares del vocero terrorista El Diario.

“Empiezo en La Rinconada, me llevan a un local en la noche, era de esteras y allí estaban reunidos jóvenes, y dicen hay un nuevo compañero, bienvenido seas… recibí clases de entrenamiento político, ideológico, como 15 días… los instructores nos hablaban de Marx, Lenin, pensamiento Gonzalo, había documentos…Lo primero que aprendí fue la regla de oro (nunca admitas que eres del partido)…”.

El SIE le ordenó entonces que trabajara exclusivamente dentro de Sendero, para lo cual le dio una identidad falsa junto con el nombre clave de “Abadía”, y le prohibió visitar las instalaciones militares. Un tiempo después, el agente llegó a ser “mando político” de la célula de Sendero Luminoso que actuaba en Barrios Altos.

Las “polladas”

Sobre su paso por la “escuela popular” de terroristas, Arteaga declaró a los jueces que aquella estaba a cargo de personas jóvenes de carácter endurecido por el fanatismo, algunas de los cuales venían de provincias. “Eran duros, me estudiaban psicológicamente para ver si estaba mintiendo. Tuve varias citas con ellos, me hicieron preguntas muy duras… pero aprobé esos exámenes, lo supe hacer porque yo sabía de interrogatorios…después me dijeron te vas compañero a tal sitio, me destacaban a varios destacamentos de células, acá en Lima”, relató.

El agente también les contó a los jueces como enviaba sus informes al Puesto de Inteligencia de Lima (PIL): “Normalmente mandaba mis informes cada 15 días, 20 días, de acuerdo a como se presentaba la oportunidad… informes, directivas, nombres, relaciones, croquis, locales donde se estaban realizando actividades… todo con lujo de detalles… me cuidaba después que los aniquilamientos fallaban… yo daba cuenta a mi comando advirtiendo que iba a haber un atentado a esa autoridad, contra ese puesto, etc…”.

En ese mismo testimonio, confirmó que en 1991 Sendero Luminoso realizaba polladas libremente en varios distintos puntos de Lima, sin que nadie molestara a su gente.

“En el año 91 todo estaba normal… las polladas que se realizaban eran normal… no solo en la zona de Barrios Altos, en diferentes lugares: en San Fernando (facultad de Medicina de San Marcos), también en el mercado de Lince, en Villa El Salvador, etc.”

“Cuando había ceremonias por el cumpleaños del camarada Gonzalo siempre se realizaban eventos… y en nuestros cumpleaños hacíamos velas con la forma de la hoz y el martillo… no había por qué temer entonces”.

Arteaga reveló luego que después de haber pasado por la “escuela popular” de formación de terroristas fue enviado a integrarse en un destacamento integrado por siete personas, encargado de realizar atentados en diferentes zonas de Lima.

Barrios Altos

Al testificar sobre lo sucedido en Barrios Altos, declaró a la sala que el solar del jirón Huanta donde se produjeron las ejecuciones judiciales del 1 de noviembre de 1991 era una base de operaciones de Sendero Luminoso. Precisó que cada vez que Sendero ordenaba que su destacamento ejecutara un ataque, él y los demás terroristas del grupo eran encerrados tres días antes en un cuarto de dicho solar, y de allí salían directamente a cumplir su misión criminal, a las 7 u 8 de la noche. Con respecto a la pollada cruenta del 1 de noviembre, Arteaga contó de manera detallada como fue organizada aquella reunión fatídica: “La actividad, la pollada que estaba prevista, la hemos hecho nosotros, el partido (Sendero Luminoso)…”

“…Los vecinos sabían y no decían nada, sabían que éramos compañeros…Yo trabajé dos años en esa casa, me conocen todos los vecinos, me conocen como de ahí, pero no sabían que me llamaba Arteaga…”

El agente precisó que durante los dos años vivió en una habitación del primer piso, que compartió con la familia del “compañero” Filomeno León León, uno de los ejecutados extrajudicialmente.

“El compañero León era mi amigo, no lo niego… vivía con él en ese cuartito que él alquilaba. León arreglaba cocinas, había un televisor grande y sobre el televisor había siempre un gato grande, le decíamos Pirincho, era nuestra mascota…”, afirmó. En otro momento, declaró al tribunal que Sendero Luminoso tenía dos locales en la quinta del jirón Huanta, y los ocupó en principio con el objeto de asesinar al entonces primer vicepresidente de la república y presidente del Congreso Máximo San Román.

“¿Por qué creen que (los senderistas) tomaron ese local de Barrios Altos?. Les voy a decir la verdad, para que sepa todo el mundo, es sorpresa quizá para ustedes: Cuando en ese tiempo estaba el ingeniero (Máximo) San Román de vicepresidente, por ese lado pasaba todos los días con su carro negro, por el jirón Huanta; entonces ¿Cuál era el objetivo? Era accionar, a través de un control remoto (una bomba), para volarlo con su carro. No se llevó a cabo eso porque peleó, hubo problemas, pero ese era el objetivo…”, narró Arteaga Pascual.

También reveló que el grupo terrorista del solar del jirón Huanta utilizaba triciclos y carros de heladeros para transportar dinamita, anfo y armas. “En esos triciclos, que vendían aparentemente macetas y abono para plantas, en Miraflores y San Isidro, llevábamos el anfo, en los maceteros vacíos llevábamos los medios…, también en las carretillas de Donofrio, de heladero…”, declaró.

Guarida terrorista

En la audiencia del 22 de marzo, preguntado por la presidente del tribunal para que haga algunas precisiones a su anterior declaración, Douglas Arteaga reveló que en el departamento que ocupaba junto con Filomeno León, había una base y una “escuela popular” que tenían como cubierta un supuesto taller de reparación de cocinas:

“En ese ambiente había una escalera de madera sobre el piso, pegada a la pared, (por la que) nosotros, de rato en rato, cada hora o media hora, subíamos al segundo piso (altillo), donde había siete u ocho camarotes, ahí dormíamos. Y no solo yo, venía gente de provincia y se alojaba allí… hacían un trabajo (atentado) en Lima y se regresaban”

“Tapábamos ese recuadro (entrada) del techo raso y quedaba como si no hubiese nada… cuando alguien llegaba, no se veía ninguna escalera y el techo raso estaba normal… se ponía un radio o un televisor encendido a volumen, y arriba, en la pizarra acrílica, se daba instrucciones… la escuela funcionaba normalmente”.

“En la puerta (del solar) había un letrero ‘se arreglan cocinas Surge’, y ahí estaban las herramientas, ahí estaba el señor arreglando, el compañero…”, pero todo era aparente, para encubrir las verdaderas actividades que realizaban los terroristas en el lugar.

Después de la matanza

En la audiencia del 15 de marzo, Arteaga contó otro hecho inédito: los terroristas que sobrevivieron a la incursión con ejecuciones extrajudiciales en el viejo solar de Barrios Altos se reunieron al día siguiente de esos hechos, para hacer un balance de lo sucedido:

“Después de este problema que hubo (la matanza) hemos hecho un arqueo, un balance, al día siguiente que pasó esto. Nos hemos reunido en Acho, donde un compañero de nosotros… hemos hecho como que hemos ganado… A mi me ha sorprendido que en el segundo piso (del solar) también se realizó una pollada… eso no estaba previsto”

Arteaga dio a conocer después que la dirigencia limeña de Sendero Luminoso había ordenado que se cancele la pollada fatídica del jirón Huanta, pero aquella orden se incumplió porque las invitaciones ya habían sido repartidas y confirmadas. Además, según reiteró, las polladas de terroristas eran frecuentes y nunca había ocurrido nada:

“El Comité (Sendero) nos dijo la actividad se va a suspender, ya no vayan compañeros, ya no vayan. Pero fue muy tarde, porque ya se habían repartido las tarjetas, 15, 20 tarjetas en cada una de las diferentes bases… para que vayan y colaboren con el partido…”.

Arteaga dijo que él mismo vendió tarjetas de la pollada a varios terroristas y miembros de base de Sendero Luminoso que asistieron a la reunión y murieron en ella. En la misma audiencia, el agente de inteligencia relató al tribunal que durante el tiempo que permaneció infiltrado en la banda armada maoísta se esforzó por demostrar que era un buen agente del servicio de inteligencia del ejército:

“Quería esmerarme, quería demostrar que podía combatir solo… las claves y señas que aprendí adentro las mandaba por escrito (al SIE). Aprendí un montón de claves dentro del partido… las daba (al SIE) y ellos las empleaban. Entonces yo desbaraté, rompí esa clave para poder capturarlos. Por eso me siendo orgulloso, siento que he cumplido mi misión…”.

“Lo he hecho porque tenía ese coraje, tenía esa valentía, digamos esa argucia, ese arte de uno que le gusta trabajar sin ser descubierto. No me han descubierto en tres años que he trabajado con ellos, ni siquiera he dejado que salga una sospecha… yo me siento como un héroe… he combatido al enemigo…”, agregó Douglas Arteaga.

Masacre de Húsares

En las actas judiciales consta además que Arteaga narró que la célula senderista de Barrios Altos perpetró el ataque terrorista contra el ómnibus de la escolta presidencial Húsares de Junín, acaecido el 3 de junio de 1989, en el que murieron seis soldados y un policía. Este hecho continúa aún en la impunidad, sin haberse esclarecido judicialmente.

Con lujo de detalles precisó que los terroristas que asesinaron a los Húsares de Junín se disfrazaron de basureros con ayuda de infiltrados en el sindicato de obreros de la municipalidad de Lima que les dieron los uniformes y carros recolectores. Aquel día los criminales colocaron una bomba debajo del bus militar y lo hicieron volar en pedazos.

En el atentado también fue asesinado un policía que repelió a los terroristas con su pistola, y quedaron heridas once personas entre militares y civiles. La onda expansiva de la potente bomba destruyó además 11 casas modestas.

La versión del agente indica igualmente que en aquel ataque resultaron heridos algunos terroristas. En el acta está registrado así:

“En (la plaza) 2 de Mayo nos juntamos en la noche (anterior) para repartir los cochecitos de hacer la limpieza en la madrugada… inclusive tengo ex camaradas que están heridos de ahí, se han quedado lisiados…”

¿Libias senderista?

En la audiencia judicial del 29 de marzo del 2006, el agente Arteaga hizo una revelación importante que tampoco mereció la atención de las autoridades judiciales, ni del representante del Ministerio Público, al testificar que el sobreviviente de la matanza de Barrios Altos Tomás Libias Ortega es al parecer miembro de Sendero Luminoso.

La abogada Milagritos Malpica Risco le preguntó así a Arteaga: “La sesión pasada usted nos mencionó de que había una persona sobreviviente que era miembro de su partido (Sendero), no recordaba el nombre, pero ¿si yo se lo digo puede usted reconocer a esta persona por el nombre de Tomás Libias Ortega?” El agente respondió lo siguiente: “Así es, doctora… exacto doctora, con él he ido varias veces a La Parada, a La Victoria, al comité (senderista) de La Victoria, doctora”

Libias ha sido presentado por algunas ONG de derechos humanos como víctima inocente, ajena al terrorismo, y en esta misma condición participó como testigo de cargo de la parte civil en el juicio a Alberto Fujimori por los casos Barrios Altos y La Cantuta. Es cierto que un solo testimonio es insuficiente para llegar a una conclusión, pero si se realizara una investigación independiente y objetiva sobre lo revelado por “Abadía”, se corroboraría su autenticidad o falsedad. No obstante, nadie ha querido investigar.

Proclamados inocentes

No obstante todo lo mencionado, la sala penal suprema que integran los vocales César San Martín, Víctor Prado y Hugo Príncipe, absolvió de toda sospecha de terrorismo a los de Barrios Altos. Esta decisión es sospechosa ya que dicha sala conoció el testimonio de Arteaga, según consta en la sentencia a Fujimori, en la que citan textualmente pasajes de dicha testimonial. Todo indica que el tribunal tomó solo la parte de la declaración que le convenía.

El 5 de mayo pasado fue presentada al Congreso de la República una denuncia constitucional contra los vocales San Martín, Prado y Príncipe, por haber exculpado indebidamente del delito de terrorismo a los de Barrios Altos y La Cantuta. 

Los graves crímenes atribuidos por Arteaga a la célula terrorista que tenía su base en la vieja quinta del jirón Huanta han sido ignorados por las autoridades jurisdiccionales que tienen la obligación de hacer justicia a las personas que fueron asesinadas por ese grupo senderista.

“Abadía” ha identificado plenamente a los autores de la matanza de los Húsares de Junín, también a los que intentaron asesinar a Máximo San Román y cometieron otros atentados, pero ninguna autoridad fiscal o judicial ha hecho algo para esclarecer tales crímenes.

Según consta en las actas, el testimonio del agente fue escuchado por las vocales Inés Villa Bonilla, Inés Tello de Ñecco e Hilda Piedra, y ninguna de ellas le demandó al fiscal que cumpliera con su deber de denunciar a los presuntos terroristas. También lo escuchó el fiscal superior Jorge Cortez Pineda, quien estaba obligado a investigar de oficio los hechos denunciados por Arteaga, pero tampoco lo hizo.

La misma actitud asumió el entonces Procurador Público (abogado del gobierno) para el caso Barrios Altos, Pedro Gamarra Johnson, actual máximo procurador anticorrupción.

Estuvieron presentes igualmente los abogados Gloria Cano Legua, David Velasco Rondón y Gustavo Campos Peralta, de las ONG Aprodeh, Fedepaz y Comisedh, quienes tampoco han defendido los derechos humanos de las víctimas de los terroristas de Barrios Altos, más bien han ocultado este tema, cubriéndolo con un manto de silencio cómplice e injusto. Esta actitud asumida por las autoridades señaladas es al parecer delictiva. Y en el caso de las ONG, no sería ilegal, pero sí es politizada, inmoral y repugnante.

lunes, 3 de octubre de 2016

Fracasó el chantaje de las FARC


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como dicen por allí: "solo Dios y los idiotas no cambian". Y lamentablemente el mundo está lleno de idiotas. Por eso vemos cometer una y otra vez los mismos errores sin aprender de las lecciones del pasado y de la sabiduría acumulada. Si hay algo que todos debemos aprender desde la escuela es que con la izquierda no se negocia. Y menos con la izquierda terrorista. Nunca hay nada que ganar en un diálogo con terroristas. En primer lugar porque ellos no tienen moral y nunca cumplen su palabra; en segundo lugar, porque cada vez que entran a dialogar lo hacen porque están débiles y ven que pueden ganar tiempo y fortalecerse. Ambas cosas las han hecho las FARC negociando con los sucesivos gobiernos colombianos en los últimos 25 años: han incumplido su palabra reiteradas veces y se han fortalecido ganado territorios ante la debilidad del Estado y su democracia boba. 

No se puede negociar con terroristas que secuestran civiles inocentes para usarlos como escudos humanos y objetos de chantaje y negociación. El Estado no puede sentarse a dialogar de igual a igual con delincuentes que no tienen respeto por la ley ni por el Estado de derecho. Cada vez que el Estado de Colombia se sentó a dialogar con las FARC acabó perdiendo y las FARC ganando. ¿Es o no es cierto esto? Todas las concesiones que el Estado de Colombia les concedió a las FARC no sirvieron para su arrepentimiento sino para su fortalecimiento. Y es que, entiéndanlo de una buena vez: con la izquierda no se negocia, cualquiera sea su pelaje. Ni siquiera con el cuento de "lograr la paz". La única paz que podemos ofrecerles a los terroristas es la paz de los sepulcros. Y nada más. 

Afortunadamente el pueblo de Colombia, mayoritariamente, le dijo que no al vergonzoso pacto de impunidad que el presidente Santos le extendió a Timochenko y su banda de terroristas de montaña, con la asesoría del decadente líder del comunismo cubano. Los acuerdos de Santos y las FARC pasarán a la historia de la estupidez política porque eran toda un acta de rendición total del Estado de Colombia ante los terroristas de las FARC, una de las más anacrónicas de Latinoamérica. Un pacto que no solo les ofrecía impunidad por sus crímenes sino que, además, les garantizaba presencia en el Congreso de la República. Así como lo leen: los terroristas estarían si o si en el Congreso, aunque la gente no los vote. ¿Se puede ser más imbécil otorgando gollerías a los terroristas?

Además de todo eso, el Estado de Colombia tenía que mantener a los terroristas de las FARC con dinero público y entregarles grandes extensiones de territorio para que sigan utilizándolos como sus feudos para el narcotráfico. En fin, cuesta mucho enumerar los disparates que Juan Manuel Santos les había concedido a estos terroristas que ni siquiera se habían arrepentido. Peor aun, estaban disminuidos. De lo contrario jamás se habrían sentado a negociar "la paz", como la llaman con cinismo. Lo cierto es que Alvaro Uribe fue el único presidente que tuvo pelotas para enfrentar a los terroristas de las FARC desde el primer día de su mandato. Esto lo supieron por anticipado los terroristas que hicieron lo posible por fastidiar esas elecciones amenazando a la población y quemando urnas. Pero el triunfo de Uribe fue tan arrollador que ganó en primera vuelta. 

El resultado de la política de Álvaro Uribe frente a los terroristas de las FARC y ELN significó la derrota de estos en varios frentes. Además sus principales líderes fueron eliminados, como Raúl Reyes, o se murieron de viejos, como Manuel Marulanda. Por desgracia no le permitieron a Alvaro Uribe ejercer un tercer período que, sin ninguna duda, habría significado la derrota total de las FARC sin condiciones. En su lugar asumió el mando el angelical Juan Manuel Santos, mamerto de finos modales y extraños vínculos, quien lejos de continuar la lucha frontal contra el terrorismo prefirió sentarse a negociar. Pero Santos hizo más que negociar: se entregó a las FARC con los pantalones abajo. Simplemente resulta inconcebible la cantidad de concesiones que le otorgó a las FARC. Para colmo, impuso un plebiscito con el curioso requisito del 13% para aprobar el acuerdo. Igual perdió.

Lo que hoy vemos es no solo la sorpresa absoluta de las FARC y sus seguidores dentro y fuera de Colombia, que asumían una victoria segura en el plebiscito, tras las manipulaciones descaradas de la publicidad y hasta de las encuestas a favor del acuerdo. Lo que vemos es lo mismo de siempre: el descaro de Timochenko declarando que no interesa el resultado del plebiscito. Según su entender el pacto de impunidad y gollerías a favor de las FARC está consolidado jurídicamente. A este terrorista no le interesa la voluntad del pueblo cuando se trata de un plebiscito, pero tiene el cuajo de llamarse "ejército del pueblo" y vender la tesis de que defienden al pueblo. ¿De quién es que defienden al pueblo de Colombia las FARC? Si los principales enemigos de la paz de los colombianos han sido estos delirantes y trasnochados terroristas de la izquierda anacrónica, que solo puede tener como padrinos a los comunistas fracasados de Cuba. Ya es hora de mandar al basurero de la historia a las FARC y a los comunistas de toda Latinoamérica. ¡Gracias Colombia!

viernes, 30 de octubre de 2015

Abugattás resume a la CVR


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como todo buen cobarde incapaz de reconocer sus errores, Daniel Abugattás cubrió su clamorosa complicidad en la incursión senderista al interior del Congreso atacando a todo aquel que le exigía una explicación. Desde luego, ningún sector más indignado con este agasajo al terrorismo que el fujimorismo, sector identificado con la lucha antisubversiva y la derrota del terrorismo, diga lo que se diga. Por lo mismo, el delirante congresista Abugattás, ampliamente conocido por su precariedad mental y frases estridentes, no tuvo mejor idea que ocultar su padrinazgo del show senderista en el Congreso que cargando contra el fujimorismo.

Las infelices frases de Daniel Abugattás que colmarían un capítulo entero en el libro de las mayores estupideces pronunciadas en el Congreso, deberían merecer indiferencia a estas alturas. Pero hace falta responderlas porque son una afrenta a todo peruano bien nacido. No es un descargo a favor del fujimorismo sino de la verdad. El fujimorismo tendrá oportunidad de responder, si estima necesario, la imbecilidad de Daniel Abugattás. Tarea que ya resulta bastante agotadora. Lo mejor que podrían hacer es una ley que permita al ONPE exigir un examen mental a todo candidato al Congreso.

En síntesis, lo que dijo el impresentable barbudo fue que el fujimorismo es igual que Sendero Luminoso porque ambos recurrieron a la violencia para imponer su ideología. Yo hasta ahora sigo preguntándome cuál es la ideología del fujimorismo. En estos días ya ni siquiera se sabe cuál es la ideología del Apra o incluso de la izquierda. El fujimorismo nunca ha propugnado la violencia como método político, como sí lo hizo la izquierda delirante por décadas. No cabe duda que a la violencia hay que responderle con violencia. Y eso fue lo que hizo el Estado peruano desde 1980, cuando dos facciones de izquierda le declararon la guerra al Perú. Las fuerzas del orden fueron a enfrentar a las hordas salvajes de dos grupos de izquierda que tomaron las armas y la dinamita. Fue el presidente Alberto Fujimori el que dio fin a diez años de violencia y pacificó el país. ¿No sabe eso Daniel Abugattás?

Todo peruano bien nacido debería conocer la historia para no ser sorprendido por estas sanguijuelas que hoy tienen el cuajo de meterse al Congreso para pedir la libertad de Abimael Guzmán. El congresista Daniel Abugattás ha sido cómplice del terrorismo que apela a engañosos recursos como un inocente agasajo a un líder muerto para meterse de contrabando a dar sus proclamas subversivas. Todo esto deja en evidencia dos cosas: primero: que la izquierda peruana fue y hoy sigue siendo parte del terrorismo. Es decir, solo hay dos clases de izquierda: la terruca y la pro terruca. Y en segundo lugar, deja claro que hay tontos útiles del terrorismo que por ignorancia o estupidez acaban apoyándolos.

Este affair terrorista en el Congreso ha revelado en breve la historia reciente del Perú. Allí están al fresco todos los integrantes de la coalición del mal: los terroristas, los pro terroristas y los idiotas de siempre que juegan como tontos útiles. El Diario Uno, digno representante de la cloaca de la izquierda no desaprovechó la ocasión para colocar en portada el gran titular: "Sendero y fujimorismo están al mismo nivel". Lo cual está en linea con la misión de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, la nefasta CVR, que justamente llega a la conclusión que tanto el Estado peruano y sus FFAA cometieron tantos crímenes como Sendero Luminoso. Más aun, responsabiliza con mayor énfasis al Estado y sus FFAA y les exige arrepentimiento y reparaciones, sin decir una sola palabra de reproche contra la funesta izquierda peruana que durante 3 décadas predicó la violencia a la par que sus congéneres en toda Latinoamérica.

El guión de la izquierda pro terruca, es decir, los progres y especialmente los caviares que detentan el poder mediante sus ONGs con su acceso al gobierno desde el paniagüismo-toledismo en adelante, es lavarle la cara a la izquierda y tirarle el muerto al fujimorismo y los militares para que ellos paguen el pato. El informe de la CVR consolida ese guión. La resurrección de Sendero Luminoso mediante sus organismo de fachada y el apoyo de viejos líderes radicales como Ricardo Letts -y el mismo César Lévano- se suma a la liberación de los terroristas para armar un nuevo frente de izquierdas que incorpore a los terroristas en el futuro. Para ello se cuenta además con el relato retorcido de la historia por parte de la CVR, y con la consolidación de clichés generados por las ONGs de DDHH pro terrucas culpando al fujimorismo y convirtiéndolos en el demonio a combatir.

Esta es toda la importancia de responder a la imbecilidad de Daniel Abugattás. Lejos de preocuparse por la incursión de Sendero Luminoso en el Congreso, pretende convertir al fujimorismo en grupo terrorista. Así fue como esta plaga de incompetentes nacionalistas llegó al poder. Las mentiras funcionan bien cuando se repiten una y otra vez. Alguna vez el MRTA trató de tomar el Congreso por las armas. Hoy Sendero Luminoso lo hace sin armas gracias al apoyo de los idiotas que hay adentro y que llegaron en la combi nacionalista. Pero lo peor de todo es que podrían incluso tomar el poder con el concurso de medios como La República y Diario Uno, además de las redes que manejan las ONGs pro terrucas como IDL y muchas otras. Hay que estar atentos y que el terrorismo de la izquierda no siga aprovechándose de los tontos.

miércoles, 12 de agosto de 2015

La huachafería de la memoria progresista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El llamado "Lugar de la Memoria" es un caprichito que la caviarada ha decidido imponerle a todo el Perú a la mala. Para ello han malgastado varios millones del tesoro público porque su donación alemana no les alcanzó. Conocemos bien la pasión de la izquierda por desperdiciar el dinero público en banalidades y estupideces, en especial cuando se trata de cuadros, monumentos y ceremonias de alto contenido simbólico. Por ejemplo, esta huachafería progre se llama exactamente "Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social". ¿No es conmovedor?

Y es que el cerebro de un izquierdista es atraído por esta clase de simbolismos ridículos como las moscas por un mojón. Los progres son expertos en actividades improductivas, rimbombantes y exhibicionistas, son adictos a tejer chalinas de la esperanza, lavar banderas, hacer vigilias, marchar con pancartas y consignas, danzar con coreografía cursi y hacer teatros con escenografía donde se lucen sus líderes y símbolos. Las huestes de Sendero Luminoso llevaron todo esto a niveles cinematográficos en la cárcel de Canto Grande. Es una debilidad de izquierda.

El "Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social" es otro de estos adefecios cojudos que la caviarada y la progrería añoran hasta el clímax. El problema es que, aparte de costar dinero público, se pretende, según afirma la cucufatería de la memoria, "recordar a las víctimas de la violencia". ¿Hace falta eso? Yo recuerdo perfectamente a mis parientes y amigos asesinados por Sendero Luminoso. Mi familia no necesita que la caviarada haga un museo para recordarlos. La parroquia del barrio celebra oficios en memoria de los sacerdotes caídos a manos de Sendero Luminoso. Los pueblos hacen romerías en sus fechas especiales. En suma, nadie necesita un espantajo de la memoria caviar para recordar a sus víctimas.

Aunque es tarde para impedirlo, pues está casi terminado, solo falta llenarlo. No debemos permanecer callados o indiferentes a lo que se haga en este lugar. Más que recordar víctimas, lo que este museo debería hacer -si se quiere que sirva para algo útil- es comunicar a la sociedad cuál fue el origen de esa época demencial del terrorismo izquierdista. Allí deben mostrarse las imágenes de la UNMSM y otras universidades nacionales que fueron el origen del terrorismo, donde se manipulaba la mente de los jóvenes con mensajes de justicia social. Deben mostrarse documentos y arengas de la izquierda peruana que en su totalidad instaba a la guerra popular y a la toma del poder por la violencia. Hay que mostrar a todos esos líderes históricos de la izquierda con el puño en alto.

Si de algo puede servir este mamarracho de museo debería ser para enseñar a la sociedad que el Perú fue víctima de la enfermedad mental del izquierdismo, demencia que adquirió la forma de una ideología perversa y criminal que justificaba la violencia como método político. Todavía hoy lo siguen haciendo cuando apoyan los paros violentistas con tomas de carretera y vandalismo. No han cambiado. Esa ideología debe ser claramente identificada. No es solo el Movadef. Se trata del marxismo camuflado que fue la fuente de la mayor parte de la violencia desatada en el siglo XX en todo el mundo. El Perú solo fue un anexo triste de esa hecatombe mundial que fue la izquierda marxista. Eso debe quedar claro. Si eso no es lo que se muestra en ese museo de "la memoria" es porque se trata de otra estafa del progresismo manipulador de mentes incautas y débiles.

jueves, 16 de julio de 2015

Tarata una vez más


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Es sorprendente ver que todo el progresismo fanático de "la memoria" ha estado mudo hoy, que se conmemora un aniversario más del horroroso atentado terrorista que desoló la calle Tarata en Miraflores, un 16 de julio de 1992. Ni un solo medio de izquierda le ha dedicado una nota. A veces hay silencios que dicen mucho. Tengo la impresión de que el progresismo odia Tarata porque fue el inicio del fin del terrorismo. Justo cuando Sendero Luminoso parecía sitiar la capital y apoderarse del temor de millones de ciudadanos, una mañana escuchamos la maravillosa noticia de que habían capturado al genocida más grande de nuestra historia: Abimael Guzmán.

La brutalidad de Tarata coronó de la manera más cruel la ola de coches bomba con que los terroristas atacaban la ciudad sin clemencia. En 1992 los atentados se multiplicaron con fiereza y maldad. Un mes antes de Tarata, un camión bomba había volado las instalaciones de Frecuencia Latina en San Felipe, dejando media manzana de casas destruidas. Antes, en mayo, otro salvaje coche bomba había detonado en San Isidro, en el cruce de Juan de Arona y Rivera Navarrete, dejando un forado de 7 metros y todos los edificios sin vidrios a lo largo de diez cuadras, incluyendo mi oficina. Era el tercer atentado en esa misma zona odiada por los senderistas y emerretistas.

Pero lo de Tarata fue mucho peor. Ya no se trataba de una comisaría, una instalación eléctrica, una entidad bancaria, un medio de comunicación. Era la misma población civil como objetivo. El mensaje era claro: ahora empezarían a asesinar gente, barrios, vecindarios. Recuerdo que las fiestas patrias de aquel año fueron las más desoladas y tenebrosas de la historia. Nadie quería salir. Tenían miedo. Solo esperaban el próximo coche bomba. Se dudaba de hacer el desfile militar. No recuerdo si lo hicieron. Lo que si recuerdo es que mucha gente de izquierda comentaba que el triunfo de Abimael Guzmán era ya inevitable, que había logrado doblegar al Estado de derecho y que el golpe de Fujimori había sido en vano, que sus medidas ya no impedirían nada. 

Felizmente ocurrió lo contrario. Unos meses después amanecimos con la increíble noticia de que por fin el maldito de Abimael Guzmán había sido capturado. Gran parte de la cúpula de Sendero Luminoso también había sido capturada en los últimos meses y puesta a buen recaudo, bajo las medidas extraordinarias dictadas por el gobierno de Fujimori tales como los jueces sin rostro y el fuero militar. Así se puso fin a la coladera del Poder Judicial incompetente, infiltrado y corrupto. Se recuperaron las universidades tomadas por los extremistas y convertidas en centros de reclutamiento, propaganda y adoctrinamiento. Se recuperaron las cárceles convertidas en santuarios senderistas. Así que con la captura de Abimael Guzmán se le cortó la cabeza a la serpiente terrorista y esta dejó de ser una amenaza para el Perú. Todo empezó a cambiar muy rápidamente y recuperamos la libertad y la tranquilidad.

Una década más tarde se creaba la nefasta Comisión de la Verdad y Reconciliación a cargo de los viejos amigos y ex colegas de Abimael Guzmán, ex militantes de izquierda radical, terroristas del MIR y defensores del marxismo, junto con algunos otros personajes oscuros. Detrás de los comisionados, un verdadero ejército de izquierdistas oenegientos, sociólogos PUCP conocidos por su progresismo extremistas, se encargaron de perpetrar el informe que pretendía contarnos cómo habían ocurrido los hechos de violencia del "conflicto armado interno". Y fue allí donde estos sinvergüenzas soltaron el bulo descarado de que los limeños solo tomaron conciencia del terrorismo a partir del atentado de Tarata. Lo cual es no solo un insulto a la verdad, sino una muestra de su desprecio por los limeños que no se amedrentaron con los coches bomba. 

Probablemente lo que nunca olvidarán los progresistas que hoy idolatran la "memoria" que a ellos les conviene es que los ciudadanos embanderamos nuestras casa el día de la captura de Abimael Guzmán como muestra de alegría y de patriotismo. Toda una ciudad embanderada por una acción espontanea fue el mayor desprecio que se le pudo mostrar a esa izquierda que se alistaba a recibir a Abimael Guzmán como el nuevo mesías, el Fidel Castro de los 90. Lástima que perdieron el partido, tal vez en el minuto final, es cierto. Y luego trataron de ganar en mesa con la CVR. Pero no lo permitiremos. 

jueves, 15 de enero de 2015

Cautivos de la mentira


Por: Augusto Grados

La izquierda es hábil para tomar hechos aislados y transformarlos en regla general torciendo así la realidad. Jamás las FFAA tuvieron como regla de conducta violar campesinas. Tales hechos fueron actos aislados. La FFAA salió a defender al país de un grupo terrorista. Por su lado, los terroristas no tuvieron hechos aislados, pues el asesinato era la norma regular en su estrategia. Acá no hubo “guerra interna” de dos bandos que afectaron al pueblo, eso es falso. Lo que hubo fue terrorismo contra el pueblo, el Estado y sus FFAAA y punto. Lo regular, en nuestros militares fue arriesgar la vida por los peruanos. Muchos la entregaron, otros quedaron mutilados o lisiados. Los hechos aislados no deben usarse para analizar toda una época histórica amplia y compleja. A menos que se quiera, claro, torcer la verdad, es decir, engañar a la gente mostrando con astucia episodios elegidos arbitrariamente con una deliberada pero oculta intención. Así se busca confundir a la población, manipular voluntades y sentimientos, ocultando lo que fue realmente el terrorismo de izquierda para exponer tan solo lo que se esfuerzan en llamar "la respuesta brutal del Estado". ¿Alguna vez mostrarán la propuesta brutal de la izquierda?

Todos somos conscientes de quiénes fueron los que iniciaron el holocausto, quiénes atacaron a la sociedad y al Estado, y quiénes nos defendieron. Pero obras de corte progresista que van, desde “La boca del lobo” hasta “La Cautiva”, se enfocan exclusivamente en actos fallidos de las FFAA en medio de una lucha sin cuartel. Esta clase de obras solo sirven para satanizar y denigrar a las FFAA, confundir a la gente haciéndolas creer que estas actuaron como agentes terroristas, equiparándolas con el criminal comportamiento de Sendero Luminoso, y hasta victimizando a los subversivos que son mostrados casi como héroes. Estas obritas progresistas nunca se ocupan de los terroristas, nunca mencionan el origen de la subversión en las universidades, lugar de adoctrinamiento de la ideología marxista al amparo del poder político mundial que los protegía y financiaba. Las obras progres solo están interesadas en pasar de contrabando la falsa idea de la igualdad en el accionar de subversivos y FFAA, que es la tesis que la izquierda pretende imponer a toda costa desde el informe de la CVR. No en vano esta es la fuente de referencia de las obras del progresismo. Magnifican hechos de excepción escogidos cuidadosamente ocultando lo demás. La pregunta es si los ciudadanos somos conscientes de esta manipulación artística y grosera de la verdad. ¿O seremos cautivos de la izquierda artística? 

La primera vez nadie reaccionó. Creimos que se trataba solo de una película. Pero luego nos dimos cuenta que se trataba de una estrategia cultural de la izquierda. Solo revisen las producciones nacionales que han salido. ¿No son todas el mismo rollo? Militares malos, pueblo víctima, senderista idealista. ¿No es evidente el grito de revancha izquierdista? ¿No estará complacido Abimael Guzmán y la izquierda en pleno, incluyendo a los creadores del guión central contenido en el informe de la CVR? La misión de todo el arte y la cultura de izquierda es mostrar solo a los “militares malos”. No existe una sola obra que se salga del libreto rojicaviar, ni una sola que haga enfadar a Abimael Guzmán. El está complacido con la misión de la CVR, sus secuelas culturales y sus progres artísticos. Siguen regando la falsa idea de que la causa de la violencia fue la desigualdad. 

Como diría Augusto Ferrando: una cocina Surge a quien me traiga una obra cultural seria que muestre la sevicia y maldad de los terroristas y donde las víctimas de la violencia sean el pueblo y los militares. ¿Acaso no sobran episodios dolorosos de pueblos masacrados por Sendero Luminoso, de autoridades desmembradas a hachazos por los terroristas, de niños que vieron morir a sus padres para ser reclutados por SL, de pueblos enteros secuestrados y esclavizados por Sendero Luminoso? ¿Dónde están las obras que nos muestran esa insanía? ¿Dónde hay una obra seria que me hable de los grupos políticos limeños, de la pituquería miraflorina donde estaban los dirigentes de izquierda que predicaban la lucha armada? Alguna obrita que nos hable de los delirantes grupos universitarios de los 60´s y 70´s y sus dirigentes de apellido compuesto que no necesitaban trabajar y podían darse el lujo de dedicarse a la agitación política permanente, que luego entraron al Congreso para ser la quinta columna del terrorismo y que al final formaron sus ONGs para defenderlos. Quiero ver una obra que me hable de la izquierda acomodada, pituca, de los profesores, periodistas, politicos, artistas que pusieron el fusil en manos de jóvenes y niños, usándolos como carne de cañón para desatar una guerra que ellos predicaban pero que no se atrevieron pelear por si mismos.

Queremos obras que nos hablen de los que estuvieron detrás del telón del terrorismo, de los que usaban saco y corbata y una máquina de escribir; de los intelectuales que formaron a los progresistas de clase media y alta, de las organizaciones civiles de izquierda comprometidas con el apoyo al terrorismo dentro y fuera del país; que muestre el ambiente original y la cuna de Sendero Luminoso entre los respetados intelectuales de San Marcos o de la Universidad San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho, donde los miembros de la CVR departían alegremente con Abimael Guzmán. Tráiganme una obra seria que nos hable de la verdad del terrorismo y de la izquierda delirante que lo engendró. Ya basta de propaganda rojicaviar. Basta de irse por las ramas y cojudear a la gente. Imagínense que en todas las películas de la Segunda Guerra Mundial nunca se muestre el holocausto ni mencionen a Hitler ni a los Nazis y solo se muestre soldados americanos asesinando alemanes, soldados rusos violando alemanas, británicos abusando de las italianas. ¿Sería serio? Sería una burla a la verdad y una manipulación grotesca de la historia. Pero acá lo permitimos mansamente. Acá el progresismo se adueña de la cultura y del arte solo para mostrarnos su verdad. Ya es hora de decirles basta. Hay que detener la mentira progresista disfrazada de arte y cultura.

miércoles, 14 de enero de 2015

Cautivando la memoria


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Con la torpeza que lo caracteriza, Daniel Urresti anunció que su escuadrón de inteligencia (sic) está tras una obra de teatro que hace apología del terrorismo. Se trata de "La Cautiva", obrita que se presenta en el teatro La Plaza de Larcomar, en Miraflores. Es verdad que Daniel Urresti es hoy un personaje más cercano al delirio de Daniel Abugattás que a la efectividad de Marco Miyashiro, pero no deberíamos ser tan apresurados en tirar al tacho la denuncia calificándola de cortina de humo.

Los abogados se han encargado de hacer que la figura legal de "apología del terrorismo" sea en la práctica inservible. Tampoco se vería bien que estemos censurando el teatro. Lo que sí debemos hacer es salirle al frente y ocuparnos del mensaje que la obrita trata de lanzar, ya que es claramente pro senderista. Hasta un ciego lo puede ver. No hace falta siquiera advertir que se basa en el informe de la CVR, como lo hace su autor, a pesar de asegurar que se trata de una "obra ficcionada". Tan ficcionada es que los actores afirman haber viajado a Ayacucho no sé para qué exactamente, porque a estas alturas ya no hay nada allá. Pero así es la sensibilidad artística. Otros elementos de juicio son que el progresismo en pleno le ha rendido pleitesía a la obrita en todos sus medios, al punto de calificarla como "la mejor obra del año". Sesudos columnistas progres y caviares le han dedicado más de un artículo para llenarla de loas. La prensa progre no solo la ha promovido sino que ha entrevistado a cuanto personaje ligado existe. ¿Cuál es pues el interés del progresismo en esta obrita? ¿Por qué se excitan tanto?

Bastaría con resumir su argumento en una linea: una niña de 14 años, hija de un senderista, asesinada por el ejército está en la morgue, donde es preparada para ser violada por la tropa. ¿No es fino? Lo demás es solo parafernalia, luces y voces en medio de actuaciones forzadas que procuran recrear con gritos y gestos un escenario macabro, con un militar abusivo y ebrio frente a su inocente víctima. El propio autor del drama, artista plástico que decidió debutar como dramaturgo, afirma que su ficción se basa en hechos reales contenidos en el informe de la CVR. El artista PUCP en sus entrevistas afirma que la violencia vivida se debió a la desigualdad, y que mientras esta se mantenga la historia se puede repetir. Por su parte la directora dice que su intención, para variar, es crear conciencia en el público y promover el debate sobre cuestiones vitales de nuestra historia. En suma, es todo un montaje caviar que sigue al pie de la letra la mentalidad de la CVR. Vayamos pues al debate.

La cultura es un campo sin puertas donde cabe cualquier cosa. Así que se puede meter allí todo lo que uno quiera. Por eso es que al socialismo le interesa tanto la cultura, pues mediante el cine y el teatro, básicamente, han estado tratando de meter sus mensajes políticos. Y por eso mismo luchan por la "Ley del Cine" para que el propio Estado financie sus mamarrachos fílmicos bajo el pretexto del "apoyo a la cultura". También Sendero Luminoso explotó la veta de la cultura mediante el teatro y el canto. No es nada nuevo en la mentalidad progresista. Está en su libreto.

La Cautiva quiere, una vez más, reforzar la carga de responsabilidad sobre las FFAA, que fue la misión de la CVR y es el predicamento de la izquierda en pleno. EL truco mágico es fraccionar la realidad y mostrar solo aquello que les interesa. No están interesados en narrar la historia completa, desde el delirio inicial de la izquierda ladrando rabiosa sus consignas por la guerra popular y la toma del poder mediante la lucha armada, su entrenamiento en Cuba y Chile, su financiamiento desde la URSS y otras potencias comunistas, su coordinación continental y mundial para formar parte de la guerra contra el imperialismo norteamericano sirviendo como tontos útiles a los intereses de la URSS y China, el lavado cerebral de los jóvenes universitarios idiotizados con la prédica marxista. No, nada de eso quieren mostrar. La izquierda oculta bajo siete llaves las verdaderas causas de la violencia que fueron su enajenación mental, su alienación ideológica y la miseria intelectual en la que cayeron penosamente desde la posguerra hasta el fin del comunismo. Nada tuvo que ver la desigualdad. 

La izquierda está más interesada en lavar su culpa, ocultar su responsabilidad y desaparecer su aporte en la locura senderista y emerretista. Andan más preocupados por culpar a las FFAA y al Estado. Por eso nos cuenta siempre la parte final de la historia: la respuesta brutal del Estado. Si, pero fue una respuesta a la insanía brutal de la izquierda. Hay que decirlo también. Sendero Luminoso fue solo la punta de lanza de lo que era la izquierda peruana. No debemos olvidarlo. El MRTA fue una alterativa creada para remediar el fracaso de SL en la tarea de ganarse a la población rural. Lo dijo el mismo Javier Diez Canseco en Nicaragua, en una reunión del Foro de Sao Paulo. Pero nada de eso se quiere recordar ahora. Toda la estrategia de la izquierda está volcada en ocultar sus culpas, esconder su rol y exhibir tan solo la responsabilidad de las FFAA y el Estado.

La Cautiva, obra mediocre que el progresismo en pleno se ha parado a aplaudir, se luce en Miraflores, sede de la caviarada, lugar de residencia de la izquierda marxista promotora de la violencia de los 70. Porque hay que recordar que toda esa violencia terrorista de izquierda no fue obra de campesinos ni obreros sino de la clase alta resentida, de los niños bien de apellidos sonoros que se creyeron la vanguardia intelectual del Perú desde sus mansiones miraflorinas. No me extraña para nada que Larcomar sea la sede de la caviarada que paga sus S/. 65 soles para gozar con los gritos aturdidos de la niña víctima de las FFAA. No hay nada nuevo bajo el sol. La historia tiende a repetirse, pero es necesario desenmascarar a los farsantes que hoy quieren ocular sus manos ensangrentadas y lavar sus conciencias.