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viernes, 26 de agosto de 2016

Otra guerra santa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Nuevamente el país se encuentra inmerso en un debate en el que la Iglesia Católica y sus más cercanos seguidores, andan metidos como principales actores. Se trata, una vez más, de la mujer y su capacidad reproductiva, que en opinión de los distinguidos seguidores de la iglesia, no puede ser alterado bajo ninguna circunstancia. Recordemos que la iglesia se opone a cualquier método anticonceptivo, incluyendo el profiláctico o condón, bajo la tesis de que se interpone en el mandato divino de la concepción de la mujer. Según nuestros jerarcas religiosos, la mujer está condenada a ser una máquina reproductora y parir los hijos sin oposición alguna. Y no solo eso sino que su sexualidad misma está vigilada muy de cerca, bajo preceptos estrictos como "primero el matrimonio". En otras palabras, la mujer no es dueña de si misma, está incapacitada para regir su propia vida, incluyendo su vida íntima. Y eso que no estamos en un país regido por un Estado islámico. ¡Pero como se parece! ¿No?

La religión es el componente principal de la cultura y proveedora de la ideología básica que permite a la gente razonar y entender su existencia. Al menos a la gran mayoría de personas que no tienen otra forma de entenderlo. La religión se inocula a temprana edad como si fuera un virus mental y pasa a formar parte integral de la lógica de razonamiento del individuo. Más tarde será incapaz de cuestionar esa lógica porque carece de otra, y la defenderá como la verdad absoluta. Así ocurre en casi todas las culturas y se notará que existen diferentes visiones de la vida y el mundo, cada una de ellas seguras de su propia verdad. Existen diversas razones para que esto ocurra así, son razones de naturaleza cognitiva, antropológica, social, histórica, etc. Y están ampliamente explicadas. Lo funesto es que no hay mucho que se pueda hacer al interior de una cultura, pues toda idea que difiera de la lógica central dominante será rechazada y vista como "absurda". Y en algunos lugares eso puede costar la vida, o el empleo.

La religión proporciona los argumentos para el pensamiento y reglas de conducta de las personas. Luego ellas creen que lo hacen por voluntad propia. Es lo que muchos afirman sobre las mujeres que andan usando el "burkini" en Francia, una ropa de baño que cubre totalmente a las musulmanas, como se ve también en los eventos deportivos en que las musulmanas compiten cubiertas casi por completo. Ni qué decir de las que caminan por la calle con la burka. Ninguna de ellas se viste así por voluntad propia sino por mandato expreso de su religión, pero hay quienes aducen que lo hacen por su voluntad. Del mismo modo en las sociedades occidentales que aprovecharon las ventajas del Estado laico para distanciarse en algo de las imposiciones religiosas, todavía muchas cosas se hacen por mandato de la religión, aunque digan que lo hacen por voluntad propia. Están sometidos a una creencia y a una iglesia.

Hoy nos enfrentamos a la imposición de la maternidad a la mujer. Claro que la iglesia tiene maneras muy sutiles de encubrir sus cruzadas de fe. Ni siquiera tienen rubor para mentir y engañar a la gente con sus falsas consignas como la "defensa de la vida" o la "defensa de la familia", que solo sirven para oponerse a la libertad y derechos de las mujeres y de los homosexuales, respectivamente. De lo que se trata es de anteponer un concepto convertido en valor supremo, que a su vez relega a la mujer y a los homosexuales a un segundo plano. Es solo un truco sucio pero que tiene gran acogida. Con la finalidad de seguir sojuzgando a la mujer, hoy se ha generado la idolatría por la vida en abstracto "desde la concepción". Luego resulta que un huevo es más valioso que la vida concreta de la mujer que ya existe en en este mundo con un proyecto de vida en curso.

De este modo, el concepto "vida" se ha sacralizado a partir del dogma de que "solo Dios puede dar y quitar la vida". Y vaya que la quita. No hay día en que no lamentemos grandes tragedias en todo el mundo, donde mueren cientos de personas. Pero eso de dar vida es muy discutible, pues la vida sale a partir de un acto tan vulgar como el apareamiento sexual, el cual no siempre ocurre voluntariamente. A decir verdad, la sacrosanta vida puede resultar de una violación a una niña o de una borrachera. En cualquier caso, lo racional y recomendable sería impedir que esa vida prospere, pues nadie la desea, en particular la mujer que fue violentada y condenada a cargar con ese bulto. Pero, gracias a los dogmas de fe, la susodicha vida se torna intocable por "sagrada". Díganme si esto no es estúpido.

Así que todos los cerebros infectados con este virus, andan adorando la sacrosanta vida solo para oponerse a la voluntad de la mujer, relegarla y condenarla a la maternidad por la fuerza. De este modo la mujer pierde todo control sobre su propia vida, cuerpo y destino como mujer para convertirse en simple objeto de una fe como maquinaria reproductora. El adoctrinamiento es tan fuerte que la gente es incapaz de advertir la enorme perversión de esta lógica, con todo su brutal componente totalitario. La persona humana ha sido dejada de lado para preferir dogmas de fe, servir la "voluntad de Dios" y de una religión anacrónica que detenta el poder mental de la gente gracias a sus efectivos mecanismos sociales de adoctrinamiento temprano. Los creyentes ya ni siquiera se dan cuenta que son solo robots programados repitiendo dogmas de fe.

Quienes preferimos la libertad y la libre determinación de las personas, tenemos que oponernos a toda forma de chantaje y poder exterior que elimine esas libertades mediante el uso de la ley y los recursos del Estado. La lucha por la libertad del individuo se da en dos frentes: por un lado contra el totalitarismo iluminado de la izquierda marxista que anula al individuo para convertirlo en masa al servicio del Estado, y del otro, contra el totalitarismo iluminado de la religión que anula al sujeto para convertirlo en rebaño al servicio de la Iglesia. Ambos tienden a apoderarse del Estado para imponer sus dogmas y credos sociales a través de leyes prohibitivas o punitivas, con el fin de imponer su visión de la sociedad perfecta. Ambos pretenden regir las vida de los demás de acuerdo a su credo, ética y moral. Los que preferimos la libertad individual debemos distanciarnos tanto del socialismo como de la religión, que son las principales amenazas al libre pensamiento y a la libre determinación de las personas.

jueves, 18 de junio de 2015

La fetolatría contra el aborto


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El fin de la política es resolver problemas y generar condiciones adecuadas para que la sociedad se desarrolle por sí sola.Toda ley debe ser evaluada en sus resultados y, si estos son malos, cambiada sin reproches. No importa si la ley se promulgó con las mejores intenciones evocando los principios más nobles; si no dio resultados debe derogarse y punto. Mantenerla solo por defender principios idílicos a costa de empobrecer la realidad es absurdo. Las leyes no son para promover principios ni ideales.

Lamentablemente el Estado suele ser capturado por sectores ideologizados que usan las leyes para imponer su doctrina y ética social. Nuestra Constitución está plagada de ideología ridícula que trata, por ejemplo, de imponer un igualitarismo ramplón en todos los aspectos, desde los sexos hasta las lenguas y culturas. Al menos han reducido en algo la insufrible charlatanería de la Constitución anterior. Lo que no se puede hacer es ideología con la vida de las personas. Lo único que corresponde es respetar su libertad, dejando que ellas tomen sus propias decisiones en busca de su bienestar y felicidad. El Estado no puede imponer estilos de vida y decidir por todos.

Hoy se discute despenalizar el aborto para enfrentar el problema de miles de mujeres que cada año abortan clandestinamente poniendo en riesgo su vida y salud. No podemos ayudarlas porque el aborto está penado, aunque eso es básicamente una mera ficción jurídica pues nunca se ha condenado a nadie por ese "delito" tan cotidiano.Hay gente ilusa creyendo que así se protege al concebido, pero es solo una tonta ilusión. Penalizar no es lo mismo que proteger. Y dado que esa ley no protege (como es obvio) y tampoco hay penalizados, no es más que una real tontería. Eliminarla permitiría al menos ayudar a esas mujeres y salvar sus vidas. ¿Por qué no se hace? Porque el Estado está capturado por el viejo totalitarismo religioso que impone un pensamiento único y una ética universal bajo un dogma de fe: la vida es sagrada y, por tanto, intocable desde la concepción. A los sectores religiosos les interesa más el dogma que la realidad, la mujer no vale nada sino la sacrosanta vida que está en su útero y pretenden obligarlas a parir como sea.

En vez de debate hay una furiosa campaña contra el aborto mediante una repulsiva especie de fetolatría recubierta de alegatos seudocientíficos, como si estuviéramos ante un tema de biología. Ni siquiera cabe un debate jurídico ya que ese marco legal está cuestionado. Han colmado con mentiras el verdadero objetivo del pedido llamando asesinos y promotores del aborto a los peticionarios.Los defensores de la vida pueden proseguir con sus marchas de adoración al feto cada semana si lo desean, convocar a los millones que dicen reunir para cargar pancartas con fetos. Pueden, sin duda, impedir que la ley se cambie. Tienen el poder para hacerlo ya que el Congreso está repleto de candelejones y soldados de la fe en cruzada permanente, y el Estado sigue siendo en gran medida un apéndice de la Iglesia.

El único problema es que no podrán cambiar la realidad. Cada año seguirán las centenas de miles de mujeres abortando clandestinamente porque no quieren ser madres como producto de una violación o de una borrachera, o no desean traer más hijos a la miseria; y muchas de ellas seguirán muriendo. Carecen de toda ayuda porque la iglesia también se opone a los métodos anticonceptivos. Las que no aborten empeorarán su situación al tener hijos con su padre o su padrastro o su hermano o sin saber de quién, incrementarán su pobreza y la sociedad seguirá degradándose con mayor delincuencia a menor edad, con sicarios adolescentes y pandillas juveniles.

El problema no es si estamos a favor o no del aborto o cuándo comienza el embrión a parecer humano. Esas son boberías que discuten para desviar el tema y asumir poses de científicos, probos y piadosos. El problema real es que hay mujeres muriendo por abortos clandestinos y la ley nos impide ayudarlas. Se trata de ayudar a estas mujeres porque ellas seguirán abortando ante la soledad y desesperación de sus vidas. Diga lo que diga la cucufatería el problema seguirá. Lo que se busca es atender una realidad social respetando la libertad individual. El Estado no puede renunciar a su responsabilidad por acatar consignas y dogmas de fe. Los fetólatras pueden proseguir con sus campañas y promover sus ideales y valores. Nadie se los impide. Pero no pueden pretender regir la vida de todas mujeres a la fuerza ni condenarlas a muerte porque no piensan igual.

sábado, 31 de mayo de 2014

Liberales de catecismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El liberalismo es una corriente de pensamiento que se fundamenta en la libertad. Pero básicamente en la libertad del pensamiento. No solo en la libertad de mercado. Esta libertad de pensamiento implica, como es obvio, la libertad para expresarlo, lo que deriva en la libertad de expresión y prensa. La defensa de la libertad de pensamiento no solo consiste en rechazar la censura sino que empieza por rechazar cualquier sistema de creencias dogmáticas. Lo que incluye ideologías políticas y cualquier otra que pretenda erigirse como guía en la vida y el pensamiento de las personas. No importa si vienen disfrazadas como ideologías salvadoras, liberalizadoras, éticas y morales, pues todas se disfrazan así. 

Dicho esto debemos preguntarnos cuál debe ser la posición de un liberal frente a las religiones, ya que todas ellas son ideologías de salvación fundadas en dogmas, rituales y códigos de ética y moral que van más allá de lo privado, abarcando muchas formas de expresión social y pública que llegan hasta la política. Siempre se defienden las religiones alegando que se trata de la "libertad religiosa", es decir una especie de libertad personal para abrazar un dogma y vivir bajo su sistema de creencias. El problema es que las religiones han traspasado la esfera de lo privado para llegar a lo público y hoy hacen política abiertamente.

Desde luego un liberal tendrá que defender la "libertad religiosa" como se defienden otras libertades, pero ¿qué pasa si estas religiones actúan en el ámbito político oponiéndose a ciertas libertades (y derechos derivados de tales libertades) que el Estado pretende reconocer? El liberal tendrá que decidir entre las libertades y los dogmas de fe religiosos. Llegados a este punto ¿puede considerarse liberal quien prefiere defender los dogmas de fe por encima de las libertades y derechos ciudadanos? 

El nacimiento del liberalismo tuvo mucho que ver con desembarazarse de la influencia religiosa en la política. Un gran logro de los padres de la patria norteamericana fue establecer la separación del Estado y la Iglesia, básicamente -y felizmente- porque en EEUU no había Iglesia rectora. Los colonos había escapado del totalitarismo religioso en busca de libertad para ejercer su fe a su manera. Tras doscientos años EEUU es hoy una feria de sectas religiosas unidas mayormente por la Biblia y el cristianismo, donde algunas han logrado ya un fuerte posicionamiento político haciendo peligrar los fundamentos liberales de su nación. 

En el Perú jamás existió separación entre Estado e Iglesia y hoy dicha separación no es más que pura retórica. Pero mientras que el liberalismo propugna dicha separación en los hechos, existen sectores religiosos interesados en reforzar la influencia de la Iglesia en el Estado y la política. Lo curioso es que estos defensores de la Iglesia, quienes actúan como acólitos de la curia y comulgan con los dogmas de fe son los que hoy pretenden darnos lecciones de liberalismo. Por supuesto que carecen de firmes ideas liberales y solo actúan impulsados por su instinto de adoración y adulación a sus jerarcas clericales. 

De este modo llegamos a observar en el segmento liberal el penoso espectáculo de columnistas que no se diferencian en nada de los clásicos escuderos de nuestros partidos chicha, donde los personajes más destacados lo son porque se limitan a defender a su líder contra viento y marea. El franelismo al cardenal no se diferencia en nada del que observamos en los diversos chupamedias de jerarcas políticos de medio pelo convertidos en dioses por una costra de trepadores carentes de valores democráticos y liberales. Está muy bien que quieran ser franeleros y dogmáticos de fe, pero que no vengan a darnos lecciones de liberalismo.

jueves, 24 de abril de 2014

La última gran cruzada de la fe


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No hay duda que la ley de Unión Civil se ha convertido en la última cruzada de la fe. Mejor sería decir de la "mala fe", pues alrededor de una simple ley que otorga básicamente derechos patrimoniales a las parejas del mismo sexo con vida en común, se han tejido las más horrendas y descabelladas acusaciones promoviendo una verdadera histeria popular en el sector de creyentes y seguidores de iglesias cristianas, lideradas por la Iglesia Católica. El discurso sacerdotal, lejos de unir, lo que ha ocasionado es dividir a la sociedad. Peor aun, ha mentido descaradamente advirtiendo supuestos peligros que solo caben en el delirio.

Sin duda lo peor del discurso religioso es su abierta homofobia. Aunque los representantes de la Iglesia sean más sutiles, los fanáticos de la fe han inundado las redes con los insultos más repulsivos y denigrantes contra los homosexuales e incluso contra los que apoyamos la ley. Esta situación ha llevado además a la enemistad entre viejos amigos, como ha sido visible en los artículos publicados en los principales medios. Parece pues que estuviéramos decidiendo la suerte del país entero y no la de un reducido puñado de homosexuales. Y es que lamentablemente la prédica religiosa se sustenta en la falacia del peligro atroz sobre la sociedad, la familia y los niños. Nada más falso ni más histérico.

El mensaje pastoral empieza por una abierta mentira, fomentando la idea de que el homosexual es un pecador, un desviado, alguien que ha decidido vivir fuera del orden natural y que debe recapacitar y volver a la vida sana. La Iglesia ya ha condenado a los homosexuales al infierno.

"La doctrina católica sobre la homosexualidad se encuentra compendiada en los números 2357 al 2359 del Catecismo de la Iglesia Católica donde expresa que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” apoyándose en las Sagradas Escrituras y la Tradición. La razón estriba en que los actos homosexuales “Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso”. (1)

Hay un manifiesto impedimento bíblico para que la Iglesia Católica y demás cristianos acepten a los homosexuales, reseñada una cita que ya se hizo famosa en un panel. De manera que después de los demonios siguen los homosexuales en la lista negra de los creyentes:

"La Iglesia Católica, reflexionando a la luz de la Palabra de Dios y de la recta razón bajo la guía del Espíritu Santo, siempre ha enseñado que el acto homosexual es un pecado objetivamente grave. La Congregación para la Doctrina de la Fe declaró en 1975: "Según el orden moral objetivo, las relaciones homosexuales son actos privados de su regla esencial e indispensable. En las Sagradas Escrituras están condenados como graves depravaciones e incluso presentados como la triste consecuencia de una repulsa de Dios". (2)

La batalla que dan los creyentes religiosos ya no es contra los homosexuales sino contra Lucifer:

"Parte primordial de nuestra responsabilidad en esta batalla es orar por las personas homosexuales. En realidad nuestra batalla no es contra ellas, sino contra las fuerzas del mal del "Príncipe de las Tinieblas", quien busca destruirnos (Efesios 6:10-13). La batalla es contra el pecado y la ideología que estos grupos promueven. Se trata de una lucha espiritual que requiere mucha oración y sacrificio, sobre todo la Eucaristía, la adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario para los católicos. Todos los cristianos debemos unirnos en oración por la conversión y salvación de los homosexuales y de nuestra nación y actuar para impedir que este mal continúe extendiéndose". (3) 

Estamos pues en plena Edad Media, cuando se consideraba a los esquizofrénicos como poseídos por el demonio o mensajeros de Dios, según como manifestaran sus síntomas. Es evidente que no hay forma de dialogar ni de entenderse con estas mentes fanatizadas por la fe. Ellos luchan contra el Principe de las Tinieblas y obedecen la ley de Dios. ¿Cómo pues razonar con con semejantes mentalidades? ¿Qué nos queda a los pobres habitantes de este planeta mundano, a los cuerdos que solo tratamos con la realidad material que nos rodea? Por mi parte veo a estos sectores religiosos con la misma perplejidad con que ellos ven a los homosexuales. Sin embargo, con un homosexual es posible entenderse.

Es curioso que la Iglesia acuse a los homosexuales de perturbar el "orden natural" cuando la mayor parte de los homosexuales han nacido así. No ser hombre o mujer completamente definidos no les quita la condición de seres naturales. En cambio no hay nada más antinatural que la religión. Todas ellas son solo invenciones humanas sustentadas en creencias míticas, dogmas anacrónicos, rituales ridículos y hasta aberrantes, además del fetichismo exacerbado de los católicos. El hecho de que una religión sea mayoritaria en una cultura genera el espejismo mental de parecer correctas y normales. Pero es falso. Ir a una procesión para adorar una estatua es tan absurdo como ver en otros países a la gente adorando calaveras, vacas, o reptiles. Así que mejor no nos hablen del "orden natural".

La cuestión de la Unión Civil de personas del mismo sexo debe enfrentar una auténtica cruzada religiosa en pleno siglo XXI. No sabemos si será aprobada, pero lo que si está claro es que no será posible ningún debate debido al rechazo categórico de los sectores religiosos a todo lo que sea homosexualidad. Es una lástima porque solo mediante el debate estos sectores podrían defender sus ideas, como su concepto tradicional de familia y el matrimonio como institución religiosa, cosas con las que podemos estar de acuerdo. Pero los religiosos están tan cegados por su doctrina y tan seguros de su número que de ninguna manera están dispuestos al debate. Lo que quieren es un referendum, pues ya han predicado suficiente odio.

Sin embargo lo que no se puede seguir haciendo es negar a un grupo de parejas que tienen una vida en común, ciertos derechos elementales por el solo hecho de que ambos tienen el mismo sexo biológico. La sexualidad humana es mucho más compleja de lo que la biología ha determinado para las demás especies. La humanidad es tan compleja y extraña que no solo ha generado homosexualidad sino también religiones. 


Notas:

1.- "Algunos datos de derecho canónico sobre la homosexualidad", Patricia Barrera Rivera | Fuente: Catholic.net

2.- "La enseñanza de la iglesia católica sobre la homosexualidad", fuente: ACIPRENSA

3.- Ibid

viernes, 21 de marzo de 2014

Contra toda forma de totalitarismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La lucha por la libertad contra toda forma de totalitarismo tiene que ser clara. Muchos confunden esto con una lucha contra la izquierda dogmática marxista y sus variantes. Es cierto que la izquierda marxista es una ideología totalitaria pero no es la única ni la más antigua. Es apenas la última expresión de una vieja mala costumbre humana: la de inventar doctrinas de fe y dioses salvadores. El hecho de ver recientemente países enteros adorando a Lennin, Stalin, Mao, Kim Il Sung, Evita, el Che y Hugo Chávez, entre muchos otros nos ha llevado a pensar que solo la izquierda marxista ha caído en el foso de la perdición mental. Pero no es así. La mala noticia es que la humanidad tiene esa tendencia desde hace milenios. Lo que hemos visto a lo largo de la historia desde la era de los faraones son solo variantes.

Como liberal mi posición es bastante simple. Estoy en contra de toda forma de dogma o ideología o doctrina de salvación de la humanidad y sus dioses, sean de carne y hueso o imaginarios. Todas son falsas. Lo que hacen es someter el pensamiento de la gente y esclavizarlas para obedecer los dictados de una organización que manipula los destinos de la sociedad. Esta acaba siendo siempre el Estado ya sea controlado por la Iglesia o por un Partido. Ambos (Iglesia y Partido) defienden una doctrina con la que envenenan la mente de las personas y las manipulan. Es una muy antigua estrategia inventada en las cavernas por los primeros chamanes y sacerdotes. Los primeros cuentistas. Lo que hizo Marx hace poco fue darle apariencia de "ciencia social" a una nueva ideología de salvación.

Así como estoy en contra de que el Estado caiga en manos de un partido único, también me opongo a que el Estado sea controlado por una Iglesia. Siempre estaré en contra de utilizar al Estado para imponer una doctrina de salvación, sea religiosa o marxista o de cualquier índole. Los países que han logrado el mayor desarrollo son los que han mantenido al Estado al margen de una Iglesia y de un Partido único. En el Perú los fanáticos de la fe católica se han apoderado del Estado en muchos aspectos, como también lo han hecho los marxistas. Ambos son igual de nefastos para la sociedad.

Estoy contra las malas ideas en general y pienso que hay que combatirlas con buenas ideas. No estoy en contra de que la gente crea en lo que le venga en gana creer dentro de su casa, pero si en contra de que se utilice al Estado y la ley para imponer ideologías de cualquier especie a toda la sociedad. En suma, lo que defiendo es la libertad de las personas y promuevo el pensamiento libre, es decir, la racionalidad basada en la crítica y el conocimiento. 


sábado, 4 de mayo de 2013

Las lecciones de CONCYTEC


Todos habrán visto esas películas en las que el protagonista se traslada a un país de Latinoamérica y se muestra una Plaza de Armas repleta de puestos ambulantes, con gallinas que caminan en lugar de palomas. Luego se ve al sujeto ingresando a un Palacio de Gobierno donde lo aguarda un general revestido de medallas y a quien solo le interesa cuántos millones le tocará en la operación. Pero esa no es toda la imagen tradicional que tienen afuera de nuestros países. Faltan algunas otras escenas para completar la idea.

Imaginemos esta escena: el funcionario de un organismo internacional visita un país tercermundista para coordinar planes de desarrollo tecnológico. Llega al local de la entidad encargada de promover la ciencia y encuentra un portón que más parece el ingreso a una cochera clandestina. Adentro se ve un conjunto de oficinas prefabricadas esparcidas en un solar que apenas tiene un poco de jardín. Al ingresar lo primero que se encuentra es una gruta que resguarda una virgen rodeada de floreros y velas. Luego el recorrido por las oficinas internas permite apreciar a los funcionarios trabajando en escritorios donde las cruces y rosarios se mezclan con los útiles de oficina, y las paredes tienen estampas de vírgenes y cristos.

Probablemente a un católico la escena le parezca completamente normal. Pero hagamos el siguiente ejercicio mental. Cambiemos los cristos y las vírgenes por imágenes de Buda, Confucio, Brahma, Vishnu o cualquiera de las miles de deidades que existen en el mundo, incluso por totems, muñecos de vudú o amuletos. No importa porque todo eso es exactamente lo mismo. Son creaciones típicas del folklore, la superchería y la mitología de todo pueblo. Es indistinto si alguno tiene más literatura, organización, vigencia, o ha conseguido mayor extensión mundial a través de los siglos. Eso se debe a meros accidentes históricos.

Nuestra película sin duda mostrará la sorpresa del visitante al ver que la entidad encargada de promover la ciencia y la tecnología, es decir, el pensamiento analítico y crítico, está plagado de fetiches místicos, mágicos y religiosos, para no hablar de la precariedad del reciento en su conjunto. Probablemente acabe haciendo comentarios socarrones al jefe de semejante entidad si se siente en confianza.

Ocurre que esta no es una película sino una realidad cotidiana en el Perú. Una triste y patética realidad que sucede en CONCYTEC. Por ello su presidenta, la Dra. Gisella Orjeda, se sintió obligada a solicitar a sus empleados mediante un simple correo electrónico que se abstengan de exhibir objetos religiosos, dando un plazo para que los retiren. Pero como ya sabemos, la pobre doctora fue objeto de crítica y acoso por parte de una jauría de burócratas y opinantes mediáticos que la condenaron a la hoguera por impía. Al final la recomendación tuvo que anularse. Significa que seguiremos observando el mismo espectáculo aberrante que acabamos de narrar, para bochorno de quienes aprecian la ciencia sinceramente, es decir, no como un adorno de moda sino como producto de un pensamiento racional y crítico.

La disposición interna de CONCYTEC fue anulada pese a su sensatez debido exclusivamente al acoso de sectores fanáticos de la fe y los "derechos". Lo curioso es que en la legislación peruana se prohíbe casi todo menos expresiones de fe. Por ejemplo, está prohibido que un empleado público haga proselitismo político, pero no religioso. Quiere decir que un empleado público no puede tener en su escritorio la foto de Alan García pero sí la de una virgen. Pero sucede que ambos casos son proselitismo. Del mismo modo, el código de ética prohíbe "mantener situaciones en cuyo contexto sus intereses personales pudieran entrar en conflicto con los deberes o funciones de su cargo". ¿Hacemos ciencia o religión? El pensamiento científico es en todo sentido opuesto al pensamiento dogmático de la fe. Esta se basa en creer sin ver, en cambio la ciencia solo admite lo que se comprueba.

Está claro que los burócratas de CONCYTEC no son los que investigan ni hacen ciencia, pero tampoco tienen derecho a darle a la entidad una imagen de iglesia o mercado de chucherías. La disposición interna era perfectamente válida aún desde el punto de vista legal. Entre los deberes de todo funcionario público está actuar por lo menos con neutralidad. La ley lo dice textualmente:

"Debe actuar con absoluta imparcialidad política, económica o de cualquier otra índole en el desempeño de sus funciones demostrando independencia de sus vinculaciones con personas, partidos políticos o instituciones". Código de Ética de la Función Pública, Ley 27815.

Parece que hace falta incluir el término "religioso" de manera explícita en las leyes para que esta no pase de soslayo y hacer cumplir la aspiración de un Estado laico. Pero esto es algo que parece muy difícil en el Perú, un país que, según un último estudio de Gallup, desgraciadamente se ubica entre los diez más religiosos del mundo, junto a Ghana, Kenia, Irak y Macedonia, entre otras del mismo grado de subdesarrollo. En el otro lado del espectro religioso, los países que exhiben menor religiosidad son no solo más prósperos sino más pacíficos. Entre estos se encuentran Francia, Dinamarca, Noruega, Suecia.

La aplastante mayoría religiosa en el Perú seguirá, lamentablemente, dictando la pauta política mientras que unos pocos, tachados como "el peligroso ateísmo", apenas podremos exponer algunas ideas.

lunes, 25 de marzo de 2013

Los defensores de la vida


La marcha más significativa de estos días ha sido la convocada por el Arzobispado de Lima denominada "Marcha por la vida", pero que en realidad es una marcha contra el aborto exigiendo que este sea penalizado. Ha sido indudablemente multitudinaria. Se calcula que marcharon unas cien mil personas y estuvo encabezada personalmente por el cardenal Juan Luis Cipriani, quien dio un mensaje para cerrar el acto. De este modo la Iglesia pretende influir e imponer su criterio moral para que el Estado legisle penalizando el aborto. Un tema bastante complejo relacionado fundamentalmente con la libertad individual de la mujer y el manejo de su propia vida en tanto mujer. Sin embargo, las religiones han reducido todo a la beatería y la defensa de una abstracción llamada "vida". Es muy poco comprensible que la vida en abstracto sea más importante que una vida real y concreta, o sea la vida de una mujer y su destino personal. 

Quienes defendemos la libertad individual rechazamos por principio la intromisión del Estado en la vida de las personas. Es preciso defender la libertad de toda persona a tomar sus propias decisiones. Rechazamos que el Estado tome las decisiones que solo le competen a las personas como dueños de su destino. Los liberales no podemos criticar la intromisión del Estado en la vida económica y aplaudirla cuando se mete en la vida íntima o en la construcción del destino individual de la mujer. Solo la mujer sabe qué decisión debe tomar de acuerdo a su circunstancia concreta como individuo, y eso es lo que respetamos en primer lugar.

Nuestra posición no es a favor del aborto sino a favor de la mujer. Estamos por la defensa de la mujer y de sus decisiones como persona libre. Nadie puede obligar a una mujer a asumir un destino que no ha elegido y que no quiere o no puede afrontar.  Suena muy bonito defender "la vida". Pero la vida real tiene muy poco de romántico. Tiene riesgos, consecuencias y costos que la beatería no ayuda a afrontar en lo más mínimo. En este mundo ya hay suficientes madres adolescentes, mujeres y niños abandonados, y demasiada miseria para ser un romántico "defensor de la vida" exigiendo cárcel para los pecadores que infringen los sagrados valores de la Iglesia. Esas épocas ya pasaron.

También rechazamos los actos de intimidación de las iglesias y su intromisión en el Estado. La religión debe predicar sus principios pero no interferir en el Estado para penalizar la conducta de las personas de acuerdo a sus valores religiosos. Aun hay países donde las iglesias han logrado, por ejemplo, que el Estado prohíba la venta de licor y carne en los días de Semana Santa. Hasta hace muy poco en Chile la Iglesia impedía que el Estado permitiera el divorcio. Debemos procurar que las iglesias no nos dicten la ley. Eso es propio del oscurantismo, algo que ya tendríamos que superar. La misión de los liberales es limitar el poder del Estado tanto como el de las iglesias. La amenaza para el individuo es exactamente la misma.

domingo, 24 de marzo de 2013

Politiquería callejera se pone de moda


Ya no es la izquierda la que toma las calles en estos días. No son las incontables organizaciones de base ni las asociaciones populares ni los comités barriales ni los frentes de defensa, ni ninguna de las mil formas de agrupación que la izquierda ha inventado para decorar sus pancartas y banderolas y marchar por las calles en demanda de algún privilegio mal llamado "derecho", o para intimidar a sus "enemigos de clase" rechazando por ejemplo la revocatoria de la alcaldesa Villarán, o simplemente para hacerse notar agitando consignas alrededor de temas tan nobles como gaseosos, ya sea el medio ambiente o el agua. 

Otros sectores han copiado el mismo estilo de la izquierda y se han ido a tomar las calles para manifestarse como si se tratara de un carnaval, un corso de fiestas patrias o la llegada de un circo popular. Sin duda se trata de una forma primitiva de hacer política. Las marchas pertenecen a épocas romanas y su mayor y único sentido sigue estando en el ámbito castrense. El desfile de las tropas era y es un aviso de advertencia al enemigo. Las marchas tienen por objeto lucir la organización de las milicias, su equipamiento y valor. Eso no ha cambiado en nuestros días. Las tropas hitlerianas eran de las más sofisticadas en sus demostraciones y alardes públicos. Más tarde los seguirían las tropas soviéticas y hoy los chinos y norcoreanos.

Las marchas en el mundo civil fueron empleadas por los fascistas que marcharon sobre Roma. Pronto fue el signo distintivo del comunismo, fundamentalmente del sindicalismo obrero y luego el gremio estudiantil. Pero el único sentido de las marchas civiles fue la protesta contra las dictaduras, pues no había otros canales para expresarse y manifestar las ideas. Quienes vivimos bajo dictaduras alguna vez fuimos parte de una marcha. 

En cambio en épocas de democracia, en plena vigencia de las libertades y con una prensa libre las marchas no son más que payasadas. Suelen ser convocadas por activistas, ONGs y fanáticos de causas nobles y justas, de esos que abundan en estos días, y que solo buscan dar a conocer sus ideales excéntricos. Incluso hay grupos de delirantes y desquiciados como las Pussy Riot que gustan de exponerse desnudas, según ellas en signo de protesta. Y es que en estos grupos lo simbólico llega a ser lo más importante. Desde luego que el mundo real suele ser indiferente con esta clase de expresiones extravagantes. En el mundo real, viviendo en democracia y libertad, las marchas nunca cambiarán nada. 

viernes, 31 de agosto de 2012

¿COMO SABER SI NO ERES DE IZQUIERDA?


Escrito por: Elvis Occ

Cuando una chica es de derecha y rompe con su pareja, se repone y consigue un partido mejor.
Cuando una chica es de izquierda y su pareja la deja, maldice a todos los hombres por machistas  y se vuelve feminazi.



Cuando un hombre de derecha no quiere trabajar, toma unas cortas vacaciones.
Cuando un tipo de izquierda no quiere trabajar hace marchas, paros, toma pistas y si es progrerojo funda una ONG y vive de donaciones.

Cuando un hombre de derecha es vegetariano, simplemente no come carne.
Cuando un tipo de izquierda es vegetariano, hace campaña contra las hamburguesas.

Cuando un hombre de derecha es homosexual, vive tranquilamente su vida como tal.
Cuando un tipo de izquierda es homosexual se hace activista de LGTB, MHOL, forma un lobby
(presentadores de TV, periodistas) y se victimiza. Exige el Matrimio Gay!

Cuando un hombre de derecha no está de acuerdo con un gobierno, envía cartas a los medios y espera las próximas elecciones para votar en contra.
Cuando un tipo de izquierda no está de acuerdo con el gobierno, bloquean carreteras, queman llantas, pintarrajean monumentos y provocan muertos.

Cuando un hombre de derecha quiere mejorar el medio ambiente compra productos orgánicos,  biodegradables y recicla su basura.
Cuando un tipo de izquierda quiere mejorar el medio ambiente, organiza marchas, bicicleteadas, compone canciones monses y pinta polos con mensajes anodinos.

Cuando un hombre de derecha es perjudicado en el trabajo, reflexiona y actúa para mejorar su situación.
Cuando un tipo de izquierda es perjudicado en el trabajo, se queja con el sindicato, con el Ministerio de Trabajo, con el Defensor del Pueblo, y busca vengarse de la empresa.

Cuando a un hombre de derecha no le agrada un programa de televisión, simplemente cambia de canal y no se hace problemas.
Cuando a un tipo de izquierda no le agrada un programa de televisión, impulsa un veto buscando el apoyo de ONGs caviares y periodistas mermeleros con plataformas blogueras progres.

Cuando un hombre de derecha es ateo, no va a la iglesia y punto.
Cuando un tipo de izquierda es ateo, no quiere alusiones a Dios en ninguna parte, caricaturiza los crucifijos y sataniza a los clérigos (salvo los jesuitas porque apoyan la Teologia de la Liberacion).

Cuando un hombre de derecha tiene problemas económicos trabaja más, intenta pagar lo mas posible sus deudas, y trata de ahorrar.
Cuando un tipo de izquierda tiene problemas económicos le echa la culpa al gobierno (si no es un gobierno neosocialista), a los empresarios, a la CONFIEP, a los chilenos, a la burguesía, al Estado, al capitalismo, a la globalización, al neoliberalismo, al imperialismo, etc.


Cuando el padre y la madre son de derecha, cría a sus hijos/as para que sean triunfadores/as
Cuando el padre y la madre son de izquierda, cría a sus hijos para que aprendan a pedir prebendas al Estado y a reclamar sus "derechos" con leyes a la medida para que los favorezcan.


Cuando un político es de derecha, su discurso gira en torno a multiplicar oportunidades.
Cuando un político es de izquierda, su discurso gira en torno a multiplicar oportunistas.


Cuando un hombre de derecha ve perder a su selección de fútbol condena la ineptitud.
Cuando un tipo de izquierda ve perder a su selección de fútbol celebra el "triunfo moral".


Cuando un hombre de derecha discrepa políticamente, critica las ideas con argumentos.
Cuando un tipo de izquierda discrepa políticamente, ataca a la persona tratando de desprestigiarla, llenándola de insultos y calificativos peyorativos.


Cuando un internauta es de derecha y discrepa con tus escritos en las redes sociales, te argumenta en mas de 140 caracteres si fuera posible.
Cuando un internauta es de izquierda y no está de acuerdo con tus comentarios en las redes sociales te bloquea, elimina o reporta para que cancelen tu cuenta.


Cuando un hombre de derecha, lee este escrito, se ríe, y lo reenvía a sus amigos
Cuando un tipo de izquierda, lee este texto se piconea e insulta al que lo escribió.


www.elvisocc.org

jueves, 23 de agosto de 2012

Obispo Luis Bambarén se mete en lío PUCP


El obispo de Chimbote nunca pierde tiempo para estar en las noticias. De hecho es el cura más mediático que hay en el Perú y el de más larga data en la política nacional, pues su actividad empieza en los primeros días de la dictadura de Velasco. Desde entonces, este sacerdote de corazoncito rojo no descansa. Antier se le vio en el Museo de la Memoria, ayer invocó a Santos a dialogar, luego opinó sobre la huelga médica y hoy salta al primer plano con una carta dirigida a la Conferencia Episcopal recriminándolos por meterse en el lío de la PUCP a favor de la Iglesia. O sea, como figureti de la política no hay quien le gane a Bambarén.

En su carta el obispo de Chimbote se queja de que la Conferencia Episcopal intervenga en lío de la PUCP porque considera que el lío es con la persona de Juan Luis Cipriani, a quien detesta públicamente desde hace mucho tiempo y cuya autoridad ha retado permanentemente. Sugiere el curita rojo de Chimbote que el problema de la PUCP no es con la Iglesia Católica sino con Cipriani en particular. ¿Es esto cierto? Claro que no. Esa es la idea que riegan y quieren imponer los rojos. Simplemente han ciprianizado el lío apelando a sus clásicas estrategias de desinformación y manipulación mediática.

Juan Luis Cipriani dejará algún día el cargo y se irá a su casa sin nada. El tema no es con él. Cipriani actúa en todo momento como representante de los intereses de la Iglesia en el Perú, ya que ella -y no Cipriani- intervino en la creación de la PUCP hace como noventa años. Fue la Santa Sede -y no Cipriani- la que le otorgó a la PUCP el título de "Pontificia". Así que resulta evidente la mentira que riega el cura rojo de Chimbote, Luis Bambarén.

Lo curioso es que la carta de Bambarén acaba en un drama hindú por la pérdida de los fieles que está sufriendo la iglesia católica, sugiriendo estupidamente que ello es culpa de Cipriani y no de la prédica de los rojos en las universidades tomadas por la izquierda cavernaria, como la PUCP. Más mentiroso ya no puede ser este cura rojo, porque tonto no es. Resulta que Cipriani, que defiende los intereses de la Iglesia, es el que destruye la fe católica y no los comunistas que rechazan "la injerencia de la iglesia en la universidad". ¿Se puede ser más idiota, más falso, más maniqueo?

Indudablemente el curita rojo de Chimbote, la vedette mediática de la Iglesia en el Perú, juega a favor de la mafia caviar que se ha apoderado de la PUCP y no la quiere soltar como mamadera. En los caóticos años 70 y 80, en medio del caos jurídico provocado por la dictadura de Velasco y la peste roja que infectó el ambiente universitario, varias universidades privadas fueron asaltadas por mafias, incluso a balazos. Estas mafias se adueñaron de algunas universidades hasta el día de hoy. 

En algunas universidades, como la Ricardo Palma, estas mafias fueron desalojadas y hoy están presos muchos de los que malversaron el dinero de los estudiantes. Pero no fue el caso de todas. Hay universidades que aun siguen en poder de esa mafias y una de ellas es la PUCP. En casi todos los casos estas mafias cambiaron los estatutos y se otorgaron títulos de doctores para cumplir con la ley y poder hacerse cargo de las facultades y direcciones, etc. Es increíble que la gente no recuerde y no se de cuenta que la PUCP está capturada por una de esas mafias universitarias. Es tan evidente.

La estrategia montada por la mafia caviar PUCP es muy simple: desinformar y reducir el asunto a Cipriani. Todo el problema lo han reducido a la supuesta ambición personal de Cipriani. Han levantado el psicosocial del Opus Dei y de la Santa Inquisición, y otras estupideces por el estilo, convencidos de que las masas estúpidas creerán todas esas mentiras. Algo ridículo, francamente. Pero hay idiotas que se tragan ese anzuelo, no cabe duda. Ni siquiera ven la majadería de la mafia caviar PUCP que ha desobedecido las diversas instancias legales en donde han perdido sus causas. Están fuera de la ley peruana a la que dicen acogerse. Están fuera de la ley canónica a la que se acogen cuando les conviene, pero no cuando se trata de respetar acuerdos.

La verdad es que todo este tema de la PUCP apesta a rabanito podrido.


Dante Bobadilla Ramírez