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domingo, 14 de febrero de 2016

Noticias insólitas


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una de las cosas más estúpidas que he escuchado en la TV es oír al ministro Pulgar Vidal diciendo que no les temblará la mano para multar a Petroperú. ja ja ja Vuelvo a reírme. ¿Qué clase de ministro es este? Debe ser un comediante. ¿A quién trata de engañar con esas poses? ¿Acaso ignora que Petroperú es una empresa estatal? ¿A quién le interesa si el Estado multa a Petroperú? ¡Si la plata de Petroperú es plata del propio Estado! ¿Acaso cree el ministro del Ambiente que a alguien en Petroperú le interesa un comino la multa que le impongan? ¿De dónde salió este ministro?

Lo único que pasará es que cambiarán el dinero de una cuenta del Estado a otra cuenta del Estado. ¿Para qué? Solo para hacer la finta. El próximo año Petroperú igual demandará dinero del Estado y este se lo entregará generosamente, porque así es como funcionan las empresas del Estado. A nadie le importa un pito lo que ocurra con la empresa del Estado porque no es de nadie. Los directivos están allí solo como burócratas y cobran su sueldo sin importar como vaya la empresa. Incluso si esta quiebra seguirán cobrando suculentos sueldos por más de una década, que es lo que se demoran en liquidar una empresa estatal. Todavía hoy siguen funcionando numerosos comités de liquidación de varias empresas creadas por el velascato. Aunque les parezca mentira.

Uno de los mayores disparates inventados por el progresismo en medio de su delirio antiempresarial es la empresa estatal. No tiene ningún sentido ya que toda empresa por su naturaleza se sustenta en el lucro, excepto la empresa estatal. ¿En qué se sustenta la empresa estatal? En nada. En la demagogia, en todo caso, pues su objetivo no es ganar dinero. ¿Para qué se les crea? En principio los enfermos mentales de izquierda los crean a partir del robo, ya que la mayoría de empresas estatales fueron exitosas empresas privadas expropiadas abusivamente por un delirante resentido en el poder, al mejor estilo de Juan Velasco Alvarado y Hugo Chávez. A continuación, la empresa estatal solo acumulará perdidas y empeorará sus servicios.

Otro argumento para crear empresas estatales es que existen "sectores estratégicos" que deben quedar en manos del Estado. Otra vez se trata de una estupidez. No existen tales sectores estratégicos. Y si existieran, mayor razón para transferirlo al sector privado y darle incentivos para su buen manejo y funcionamiento. Por ejemplo, la infraestructura vial es estratégica para el desarrollo y está reservada para el Estado. ¿Qué ha hecho el Estado? En pleno siglo XXI solo tenemos 500 Km de autopistas de doble carril en todo el Perú. Eso es lo que ha hecho el Estado: retrasarnos. 

Si la energía es estratégica, lo que deberíamos hacer es abrirles las puertas a todas las grandes empresas petroleras del mundo para que vengan a explorar al Perú y descubrir más yacimientos. ¿Qué hacemos manteniendo a los parásitos de Petroperú que se dedican solo a rentar el oleoducto norperuano que ya tiene 40 años y necesita un recambio total? ¿Quién lo hará? De hecho no lo harán los burócratas de Petroperú porque no tienen los recursos y porque tampoco les interesa un pito que el oleoducto se siga rompiendo por todos lados. Solo están esperando que acabe el gobierno para irse a sus casas. Son burócratas a sueldo. No les interesa lo que pasa con la empresa. 

Así pues, mis estimados quechueslovacos, que no les metan el cuento de la empresa estatal. Toda empresa estatal es un fracaso rotundo. Y que no vengan con ejemplos de Codelco, la empresa estatal chilena que Pinochet dejó en manos del Estado para que las FFAA chilenas pudieran tener un canon. Siempre saldrán con el argumento trillado de que "en otros países también existen". Pamplinas. Lo que pasa es que hay idiotas en todos lados pero no por eso los tenemos que copiar. Ya está probado en el Perú que las empresas estatales no funcionan. No hay que ser tan brutos para insistir. ¿Qué esperan para privatizar o liquidar Petroperú? Si no, a todos nos saldrá más caro a la larga. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Fetichismo y mitología de izquierda



Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El asunto del lote 192, un viejo pozo petrolero que está a punto de secarse, ha reavivado el eterno fetichismo de la izquierda por las empresas estatales, y por Petroperú en particular. Es evidente que los sentimientos patrioteros, chauvinistas y xenófobos afloran al mismo tiempo cuando las turbas se excitan alrededor de consignas baratas y estúpidas, como las que predican los fanáticos de la izquierda estatista. Al final uno ya no sabe de qué trata la discusión. ¿Qué quieren finalmente? ¿Por qué luchan? ¿Por el medio ambiente? ¿Por la plata? ¿Por la empresa estatal? O como suelen decir los insufribles charlatanes de izquierda: por la dignidad, por el pueblo, por la justicia o alguna otra tontería retórica de esa clase. 

Nuevamente vemos a los representantes de la izquierda patológica y retrógrada empeñados en reflotar Petroperú. ¿Por qué? Por pura ideología. Aunque se escuden detrás de pretextos "técnicos" maquillados, es pura ideología y capricho. Lo que al final de cuentas importa realmente es que el lote se explote y le saquemos provecho a ese petroleo. ¿A quién le importa si lo hace una empresa estatal, privada, japonesa o canadiense? La decisión debe tomarse al rededor de los balances y las ofertas. Quién ofrece un mejor margen. Es todo. Por supuesto, quienquiera que sea tiene que adecuarse a las leyes peruanas y cumplir las exigencias medioambientales y todo lo demás en lo que el Estado peruano ha demostrado ser pésimo. Fuera de estas consideraciones lo demás es basura retórica, capricho y estupidez.

Carece de sentido realmente todo este alboroto alrededor de un caprichito permanente de los rojos. Petroperú se ha convertido en un fetiche ideológico, en un tótem que rememora los nefastos tiempos del velascato, cuando el Perú entero sucumbía ante la ineficiencia de docenas de empresas estatales que nos legaron pérdidas cuantiosas que sumaban lo mismo que toda la deuda externa. Solo un ignorante puede criticar la privatización, remate y/o cierre de todas esas inútiles empresas estatales. Fue una de las mejores decisiones tomadas por Alberto Fujimori y que nos liberó de todo ese lastre que hundía año a año el presupuesto del país.

Pero en el mejor estilo izquierdista, resulta que la lógica no es aplicable, los balances económicos no importan, los estados y proyecciones financieras no interesan, la experiencia no cuenta, todo lo que hay que considerar es el mito patológico de izquierda y apostar caprichosamente por una empresa estatal, solo porque es estatal. Y precisamente estamos viendo un excelente ejemplo de cómo es que se manejan las empresas estatales: al grito de la chusma y del impulso del gobernante. Ese es el fin último de la empresa estatal: servir de instrumento político al líder para complacer a las masas exultantes que destilan patrioterismo barato. Solo falta gritar "¡hay patria!" en el mejor estilo chavista. ¡Exprópiese!

A estos delirantes de izquierda no les entran balas. No hay razones ni evidencias que los hagan recapacitar. La historia no les sirve para aprender. Como buenos chiflados, siempre tienen una excusa para justificar el desastre del pasado: fue una guerra económica de la derecha, una obra de la CIA, la quebraron intencionalmente, mintieron en los balances, querían hacer un negociado, etc. Además tienen sus clichés ideológicos para argumentar sus tonterías, como el de "es una empresa estratégica" y la más idiota de todas: "en otros países también hay". De hecho, idiotas hay en todas partes. Pero eso no justifica que los sigamos. Ya vemos en qué han terminado PEMEX, PDVSA y Petrobrás, por mencionar a las más grandes empresas estatales de petroleo, sumidas en la ineficiencia, el desfalco y la corrupción. Pero al contrario de lo que suelen repetir los de izquierda acerca de no repetir la historia, a la izquierda le encanta repetir la historia. 

Nada más insensato que querer una empresa petrolera cuando no tenemos riquezas petroleras que lo justifiquen, y justo cuando el precio del petroleo se va de cara en el mundo. Sale muy caro mantener el dinosaurio. Peor aun Petroperú ya está comprometida en una absurda aventura empresarial con la refinería de Talara, y empeñado hasta el cuello. De poco le va a servir un pozo a punto de secarse y cuyo petroleo es pesado y cada vez mas costoso extraer. En fin. Solo el delirio ideológico de la izquierda cavernaria puede dar cabida a tanta insensatez y convertirla en propuesta. Pero lo peor de todo no es que la izquierda se comporte como izquierda, después de todo son lo que son. Lo peor de todo este asunto es que los líderes de derecha acaben plegándose a la estupidez estatista solo por complacer a la chusma. Es evidente que no son líderes sino meros candidatos poseros en busca de votos. Un líder verdadero es el que sale al frente del pueblo para explicar y convencerlos de lo que conviene. Eso es lo que no tenemos. Solo hay caudillos de chusma.

viernes, 28 de agosto de 2015

Chavismo a la peruana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que estamos viendo frente al tema del lote 192 y Petroperú es chavismo puro. Se trata de apelar a las emociones populares para imponer una decisión a toda costa, por encima de la lógica y la razón, es decir, socialismo al estilo chavista. Esto puede funcionar cuando hay dinero, pero no cuando las arcas están vacías o disminuyendo. Como ya es sabido, el socialismo solo funciona cuando hay dinero público, y acaba cuando el dinero se termina. 

Para entender la situación, supongamos que la abuelita es llevada al hospital por una dolencia y los médicos, luego de examinarla, determinan que no se la puede intervenir porque hay mucho riesgo y poca posibilidad de éxito. Ofrecen otras alternativas sobre su calidad de vida, que la verdad no será mucha, después de todo. Es lo que razonablemente se puede hacer. En respuesta los hijos de la abuelita montan en ira y acusan a los médicos de ineptos, incapaces, indolentes, asesinos. Convocan a los miembros de la familia que aparecen en gran número, y organizan una manifestación en las afueras del hospital exigiendo que la abuelita sea intervenida y con éxito. Pero no solo eso, además exigen que el hospital corra con la cuenta y asuma toda la responsabilidad. Esa es más o menos la situación, salvando las distancias.

La adjudicación del lote 192 fracasó, entre otras razones, porque Petroperú está metido en el medio como estorbo o socio obligatorio. Nadie quiere arriesgarse en un lote viejo que está en decadencia y que es cada vez más difícil y costoso extraerle petroleo, a los bajos precios actuales y con proyección a la baja. Menos aun teniendo que compartir ganancias con Petroperú, además de todo el rollo ambiental, el trato con los nativos, etc., que deben asumirse como costos adicionales, entre otros. Como están planteadas las cosas, el lote 192 no es buen negocio para ninguna empresa privada. Las empresas no se hacen para perder dinero. Lo lógico sería que el gobierno invierta la figura, convoque a las empresas para que ellas planteen soluciones y propuestas que puedan ser evaluadas por el Estado para elegir la mejor opción. Pero lo que han hecho es cruzarse de brazos.

Sin embargo, a la gente y a los demagogos de la izquierda les tiene sin cuidado que el negocio sea malo y lleve a pérdida. Piden a gritos que el Estado lo asuma y que Petroperú opere el pozo sin importar si pierde y de dónde se sacarán los millones que se necesita para repotenciarla. Total, es plata del Estado y a quién le importa si pierde. Lo que quieren es que la plata siga fluyendo aunque sea de la mamadera del Estado. Los argumentos que se exponen son más bien acusaciones a los que no piensan como ellos. En el tradicional estilo del debate con la izquierda delirante lo que más se oyen son insultos como traidor a la patria, vendepatrtia, enemigo del pueblo, etc. El mismo estilo de Castro, Chávez y Maduro.

El premier Cateriano y la ministra de Energía y Minas se tomaron la molestia de ir al Congreso a exponer la situación desde la perspectiva técnica y económica, pero no lograron convencer a los demagogos de la izquierda retrógrada como Manuel Dammert, que tiene décadas pregonando el estatismo en hidrocarburos. Junto con el extinto Javier Diez Canseco, es uno de los "especialistas" rojos en joder al Perú en este tema, como ya lo hicieron paralizando la explotación del gas de Camisea en 1985. Son ejemplos claros de charlatanería barata de izquierda. Ambos, tanto Javier Diez Canseco como Manuel Dammert, pertenecen a la zurda miraflorina caviar. Ambos son sociólogos pero se creen expertos en todas las materias. Ambos se dedicaron a la demagogia barata popular llenándose la boca con consignas idiotas como "Petroperú es intocable porque es una empresa estratégica".

Brillante estuvo Lourdes Alcorta al callar al demagogo rojo Dammert en el Congreso, donde vociferaba sin dejar hablar como si estuviera en el patio de letras. ¿Dónde está tu balón de gas a 12 soles? le dijo Lourdes. "Cállate que acá nadie es enemigo del pueblo". Así es como hay que tratar a estos charlatanes de la izquierda delirante e irresponsable. El problema es cómo enfrentar a las masas porque la izquierda suele defender su irracionalidad con las masas. Es una papa caliente para un gobierno pusilánime como el de Ollanta que ha dejado que el problema llegue a este punto por incapaz. Hace tiempo debió rematarse ese pozo al mejor postor. Ahora la población ni siquiera acepta una empresa extranjera. Los rojos les han vendido la idea de que eso es "vender la patria". Ahora Ollanta Humala sabrá de primera mano lo que es la izquierda delirante a la que él mismo se sumó en su pasado de polo rojo.

lunes, 12 de agosto de 2013

Desesperados defensores del Estado


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Por qué los izquierdistas tienen una obsesión apasionada por el Estado? Es difícil de entender. Lo confirmo una vez más leyendo el último artículo de Humberto Campodónico, dizque una de las mentes más brillantes del rojerío nacional, según el progresismo, claro está. Se trata de una nueva defensa ardorosa del rol del Estado a la que ya nos tiene acostumbrado, igual que otros célebres columnistas de la izquierda criolla. El artículo que debería titularse más bien "El Estado angelizado" es todo lo contrario a lo que tan ilustre progre piensa. De hecho nuestro infatigable estatista se mete una patinada olímpica. 

En primer lugar resulta jocoso que un cerebral miembro del rojerío ponga como ejemplo nada menos que al odiado "imperio" de los EEUU. En segundo lugar sus ejemplos no hacen más que demostrar el valor de la empresa privada, pues en los EEUU el Estado solo cumple un rol promotor y financiero de la actividad de empresas privadas, las que son contratadas básicamente para proyectos de defensa. La NASA es un buen ejemplo de cómo una muy pequeña administración estatal define los proyectos y convoca a las empresas privadas a ejecutarlas. Pero el Estado nunca se ha erigido en empresario y menos en un monopolio, como pretenden nuestros progres, apelando a ridículos conceptos como "sector estratégico". Ahora la NASA que fue creada para competir con la URSS por el "sector estratégico" del espacio, podría tranquilamente desaparecer ya que existen varias empresas privadas que colocan satélites en el espacio y pueden hacer mucho más, y la URSS ha dejado de existir.

Sin duda que el Estado norteamericano ha sido un gran impulsor de la ciencia y la tecnología pero fundamentalmente en el sector privado gracias a sus enormes proyectos de defensa, como el famoso proyecto Manhatan, el Apolo y hasta el inconcluso Guerra de Galaxias, de Ronald Reagan, entre muchos otros. Todos ellos convocaron la estrecha colaboración del sector privado y académico. Han sido finalmente las universidades y empresas privadas de los EEUU las que hicieron posible los tremendos avances tecnológicos de nuestra era como la computadora, el Internet y el GPS. No es posible atribuir esos logros al Estado. 

Pero sin duda lo más patético de nuestros estatistas criollos es que en su afán de defender el rol del Estado a como dé lugar, no les importa colocar de ejemplo al odiado "imperio". Aunque sea con malos ejemplos, ya que todo lo que ha citado Campodónico es el rol de promoción y financiación del Estado, al que no nos oponemos, y no así a su rol de empresario. En vez de andar mirando siempre ejemplos foráneos, lo que deberían hacer nuestros progresistas es estudiar el rol del Estado peruano en los 70, cuando la demencia socialista de Velasco nos llenó de empresas públicas. Ese debe ser todo su campo de estudio y reflexión, sin mirar a EEUU o Suecia, porque nosotros no somos arios ni tenemos una población mayoritaria de inmigrantes. Somos lo que somos, y tenemos ya la experiencia de un Estado empresario. Eso debería bastar para el análisis de los progres.

No existe lógica alguna que sirva para defender el rol empresarial del Estado. Especialmente en países latinoamericanos infectados de corrupción. El actual ejemplo venezolano es patético. Tampoco es viable en el Perú, donde la falta total de institucionalidad hace que el Estado sea un botín de corruptos y un paraíso de ineptos. Los izquierdistas ilusos (valga la redundancia) ven solo en abstracto supuestos beneficios del papel empresarial del Estado, olvidándose como siempre de nuestra realidad y nuestra historia. Les falta pisar tierra y ver a su rededor a esa plaga de aprovechados que se frota las manos cada vez que capturan el poder. Acabamos de ver un reportaje indignante de funacionarios de INABIF cobrando unos sueldos de escándalo por hacer nada, literalmente. Ya no hace falta citar el paupérrimo nivel de los servicios públicos como educación, salud y seguridad. Tampoco hace falta comparar la eficacia actual del puerto del Callao en manos privadas, con el desastre que había en manos de ENAPU.

Solo la ceguera, el fanatismo y la estupidez pueden llevar a defender el rol empresarial del Estado, más aún a la edad de Campodónico, quien seguro hizo en los 70 y 80 las innumerables y enormes colas para comprar leche, azúcar, arroz, gasolina, etc., de las empresas del Estado. Tendrá que recordar el pésimo servicio de la CPT que tardaba 5 años para colocar una linea telefónica, a menos que soltaras coimas de miles de dólares a la corrupción interna de la empresa estatal. O quizá Campodónico es uno de esos progres afortunados que se pasaron los peores años de nuestra historia disfrutando en Europa, sin haber hecho nunca una cola ni escuchado un coche bomba, y que hoy, luego de su regreso triunfal, vienen a predicarnos las virtudes del Estado. ¡Que no jodan!

viernes, 3 de mayo de 2013

Petroperú y Concytec retroceden


Petroperú anunció su decisión de desistir de sus intenciones de comprar los activos tóxicos de Repsol. Una medida que la gente sensata ha aplaudido, ya que significaba distraer más de 2 mil millones de dólares en una aventura empresarial cuyo resultado comercial es difícil prever y que implicaba un gran riesgo para el país. Pero más allá de los riesgos económicos estaban los riesgos políticos, pues dicha operación hubiera convertido a Petroperú en un monopolio estatal a cargo del petroleo, refinación y distribución de gasolina. Más allá de eso se creaba un mecanismo perfecto para caer en la tentación del control de precios, el clientelismo político y la corrupción a gran escala.

De otro lado y como era de esperar, Concytec tuvo que dar marcha atrás en una norma que pretendía limpiar los espacios de la institución evitando la exposición de elementos religiosos. La pobre Dra. Orjeda recibió un vendaval de críticas y hasta la pasmosa Defensoría del Pueblo le remitió una carta exigiendo explicaciones. Ahora Concytec será una especie de mercado ambulatorio donde se exhiben toda clase de chucherías y fetiches religiosos, y todo en nombre de la tolerancia y la libertad de pensamiento. 

Habría que preguntarse qué pasaría si un empleado del Arzobispado de Lima pega un sticker del Che en la ventana de su oficina, coloca una bandera gay sobre su escritorio y un calendario que hace publicidad a una marca de condones. ¿Sería esto tolerado por el párroco o arzobispo? Obviamente no. Sin duda este pobre empleado sería sancionado o despedido en el acto con todas sus chucherías. Nadie acusaría al arzobispo de intolerante. La Defensoría no remitiría ninguna carta en defensa de la libertad de ideas. Nada. 

Este es pues el mundo en que estamos. Somos parte de una cultura dominada por la religión, en una sociedad convertida en fábrica de creyentes gracias a perversos rituales que aseguran el adoctrinamiento de todos sin excepción, desde que nacen. Es difícil escapar a ese destino. Y es imposible confrontarse con una sociedad de zombis de la fe que te estigmatizarán de todas formas por osar contravenir sus creencias. Es como tratar de nadar por tu cuenta en el mar eludiendo las fuerzas del océano. Siempre acabarás ahogado.

Hace rato vemos como se abusa del concepto de tolerancia y libertad de pensamiento para meter toda clase de ideas nefastas e irracionales, incluyendo el terrorismo. Tenemos que aprender a manejar adecuadamente esos principios. Nada hay de racional en el apoyo a la esclavización mental de las personas. Nada hay de liberal cuando lo que se defiende no es el libre pensamiento sino la sujeción a dogmas. Nunca habrá ningún tipo de institucionalidad cuando se atropella la potestad de una institución para regir el orden y la disciplina dentro de su propio espacio, y en arreglo a sus propios fines.

martes, 30 de abril de 2013

El pensamiento guía de Ollanta Humala


La reciente aparición del presidente Ollanta Humala solo ha dejado en claro que se trata de alguien con un pensamiento nada claro. No está mal que decida esquivar el acoso de los reporteros que le lanzan preguntas al paso cada que aparece en público, y que en cambio prefiera someterse al interrogatorio de la prensa en una sesión especial, aunque sería mejor si al frente hubiese un equipo variado de periodistas y no solo dos privilegiados que resultan curiosamente complacientes con las enrevesadas respuestas del presidente. De hecho, la pobreza de la entrevista no se debe solo al elemental nivel del presidente sino de los periodistas que dejan pasar respuestas nebulosas.

En el caso del indulto al ex presidente Fujimori es vergonzoso que a estas alturas no le hayan entregado el informe de la comisión de indultos, habiendo ya circulado por los medios gracias a los malos oficios de la ministra de justicia, siempre diligente para filtrar esta clase de información. Hay que recordar que los primeros en enterarse del contenido de este informe fueron los agentes legales del terrorismo en la CNDDHH, y sin embargo, el presidente aun no tiene el dichoso informe. Patético realmente.

Otra cosa que no se entiende es para qué necesita reunirse con la familia de Alberto Fujimori. ¿Pretende negociar el indulto? Tampoco se entiende para qué espera el informe si admite que la decisión depende tan solo de su soberana voluntad. ¿Cuánto tiempo considera conviente dejar pasar para no sentirse presionado? ¿Olvida que se trata de una persona que está en situación de riesgo? 

En el caso de la posible candidatura de Nadine Heredia ha sido displicente y tonto con la respuesta. Como presidente debió decir sencillamente que la ley no le permite a su esposa ser candidata y punto. Nada más que eso tenía que decir, al margen de que sea cierto que este refrito es un invento de la prensa mediocre en su afán de armar titulares, carátulas y psicosociales que vendan. 

Pero sin duda lo peor ha sido su abordaje del tema Repsol. Ollanta es alguien tan limitado que ni siquiera sabe que no puede escapar del entorno ideológico en el ejercicio del poder político. Sin embargo, trata de convencernos de que la decisión de comprar los activos tóxicos de Repsol no es un tema ideológico sino estrictamente técnico. Es decir, gastar una millonada del tesoro público no para obras básicas necesarias sino para una aventura empresarial,  hacerse de una deuda muy pesada generando los riesgos políticos que el mismo presidente reconoce que podrían haber en el futuro, no obedece a un capricho ideológico para "repotenciar" Petroperu, herencia del velasquimo. Tal vez él lo crea así, pero de hecho se trata de una decisión que obedece absolutamente a una ideología, y de las malas.

Bastaría notar las abiertas contradicciones en que incurren los defensores de la tesis tecnicista, como Manuel Danmert, cuando aseguran que ya no habrán ingerencias política en Petroperú, para luego afirmar que el beneficio para la población es que se podrá vender gasolina más barata. ¿Cómo es que el objetivo de vender más barato reduciendo utilidades y arriesgando competitividad pasa a ser un objetivo empresarial sin ingerencia política? Eso es sencillamente un disparate. Desde el momento en que se coloca como el mejor argumento los bajos precios que se pondrán a la gasolina de Petroperú, esa empresa ya está condenada políticamente al fracaso. Y todo por un capricho ideológico cavernario.

sábado, 27 de abril de 2013

El velasquismo chavista se levanta


Una característica común de los malos gobernantes es que en lugar de resolver problemas los crean. Y lo hacen porque en lugar de ocuparse de problemas reales como la mala situación de los hospitales, el hacinamiento carcelario, la falta de carreteras, el pobre equipamiento de la policía, etc., prefieren seguir un libreto ideológico tratando de adornar el Estado o "repotenciarlo" con más responsabilidades y más gastos hasta que tenga el formato que ha idealizado.

Esto es lo que ocurre hoy con la pretendida compra por parte del Estado de algunos activos de la quebrada empresa española Repsol como la obsoleta refinería La Pampilla y unos 300 grifos. ¿Para qué? No se sabe. Nadie ha sabido explicarlo hasta ahora. Hemos escuchado una andanada de supuestas razones pero no hay una razón oficial y lo que es peor, no hay un problema a la vista que se quiera solucionar con esta medida. ¿Alguien conoce de algún problema en el sector? El único problema a la vista es que el Perú no produce el petroleo suficiente y es un importador creciente. Pero lejos de alentar la exploración lo que se ha hecho es detener los proyectos. Más allá de esto nadie entiende el propósito del experimento Petroperu-Repsol.

Desde luego, la jauría velasquista-chavista de izquierda, como los que andan refugiados en "La Primera", han salido a celebrar desempolvando viejos y relamidos argumentos, que son los mismos con que todo lunático de izquierda suele defender las estatizaciones en cualquier parte: la soberanía, la dignidad, el nacionalismo y otras estupideces clásicas como la "actividad estratégica" o "garantizar la distribución", o el más ridículo de todos: garantizar el "precio justo". Hemos escuchado todo esto recientemente.

Ninguno de estos delirantes argumentos sirven para sustentar ninguna estatización. Son solo las escusas de los tiranuelos. Obviamente tampoco justifican la compra de Repsol y menos la de una obsoleta refinería que requiere una inversión colosal de 2 mil millones de dólares que merecen destinos más urgentes, como los destartalados hospitales. Tampoco el Estado necesita administrar grifos. No existe ningún peligro en la distribución. Y si lo hubiera tendríamos que convocar a la empresa privada, tal como se hizo hace tres años, cuando la demanda de gas natural vehicular excedió la oferta. En menos de un año aparecieron los grifos de GNV. El Estado no tuvo que gastar un sol y la demanda se cubrió.

Ni siquiera vale la pena ocuparnos de argumentos tan ridículos como el del "precio justo", un disparate que solo a personajes pintorescos como Yonhy Lescano se le puede ocurrir pregonar. Sin embargo es sin duda el argumento que más subyuga a la gente porque ¿a quién no le gusta que le regalen las cosas? Pero es a la vez el argumento más peligroso porque eso lleva a manipular los precios mediante la consabida subvención. Estaríamos así regresando a los esquemas del pasado que nos condujeron al déficit y a la crisis, y que hoy está llevando al despeñadero a Bolivia que subvenciona el 60% del precio de la gasolina. Solo la ayuda de Hugo Chávez le permitió sobrevivir a Evo de la arremetida social de hace dos años cuando intentó reducir el subsidio.

Jugar con los precios en los grifos a cargo del Estado ocasionaría la quiebra de las estaciones de servicio privadas, quedando al final solo las estaciones de Petroperú, como era en la época de Velasco. También volverán los sindicatos de trabajadores a paralizar el servicio con sus huelgas (como hoy ocurre en otros sectores del Estado) y las estaciones de Petroperú se irán convirtiendo paulatinamente en chatarra, como ocurre con todo lo que el Estado tiene a su cargo. Esta es una historia que ya conocemos de sobra. Debemos repetirle a los progres la frase que tanto les encanta cuando hablan de la memoria: un pueblo que olvida su pasado está condenado a repetirlo.

Por donde se le mire, la decisión de entrar al negocio de la refinería y los grifos es mala y perniciosa para el país. No necesitamos hacerlo. Nada nos obliga. No hay justificación alguna. Es puro capricho ideológico del chavismo continental. De allí el cacareado argumento de "otros países tienen empresas petroleras estatales", sin distinguir que muchas de ellas andan mal. México está ad portas de privatizar buena parte de PEMEX para salir de la crisis y recuperar competitividad internacional. Ya ni se diga del desastre de PDVSA.

Tan absurda es la idea que los progresistas solo han podido levantar el fantasma de Chile para manipular la conciencia de la gente. Pero olvidan estos fanáticos estatistas que los capitales no tienen nacionalidad. Las empresas cambian de manos tan fácil como los jugadores de camiseta y de club. No nos interesa qué bandera tengan los capitales que vienen al Perú, todo lo que importa es que nos ayuden a despegar como país y den empleo a los peruanos.

Es incongruente que el presidente Ollanta invite a los extranjeros a invertir en el Perú y a la vez pretenda convertir al Estado en una competencia desleal para el sector privado. Tampoco tiene sentido buscar un "modelo equilibrado" entre un pasado lleno de empresas estatales y un "presente sin Estado". El señor presidente quizá ignora que aun existen cerca de 30 empresas estatales, que no son pocas. ¿Cuántas empresas le parecerán suficientes para alcanzar su ansiado equilibrio? Todo lo que significa esta compra de Repsol es que Ollanta Humala en realidad va en la dirección del chavismo continental pero a paso lento. 

viernes, 26 de abril de 2013

PETROPERU Y REPSOL , FAENON EN CIERNES??



A causa de todo este revuelo creado por REPSOL y la venta de sus assets (Refineria LaPampilla, Grifos en Lima y Solgas), me di a la tarea de averiguar el por qué del apuro en vender y de preferencia al Estado peruano, osea a PETROPERU. Hallé una publicación en el prestigioso Financial Times (hay una versión en castellano de El Pais pero tijereteada en favor de REPSOL) donde detalla las últimas movidas de esa petrolera ibérica y todo parece indicar que está en serios aprietos económicos. Por decir lo menos. 

El pasado mes de marzo, REPSOL le vendió a TOMASEK (Fondo Soberano de Singapur) 6% de participación en su empresa por un valor de mil millones de euros. Ese 6% es parte de lo que logro recomprar del accionista Sacyr Vallehermoso, una empresa constructora española que buscaba resarcirse de sus perdidas tras la burbuja inmobiliaria, en las actividades petroleras.

Semanas antes en febrero, REPSOL ya había vendido un Paquete Gasífero a la holandesa SHELL por nada menos que 4.4 mil millones de euros en cash. Tal venta le permitió pagar una buena parte de sus deudas netas y salvar su credibilidad crediticia que estuvo a un paso de ser reclasificada como deuda basura. Si REPSOL ya tenia sus libros en rojo, la expropiación de REPSOL-YPF por el gobierno argentino en plena crisis económica española, le quebró el espinazo. La empresa petrolera se vio obligada a vender y revender assets problemáticos o deficitarios para cubrir sus deudas.

Y llegamos a Perú! REPSOL cuenta entre su assets peruanos con la obsoleta Refineria La Pampilla, más de 300 grifos en Lima y la envasadora de gas SOLGAS. Sabido es que el presidente Ollanta Humala y REPSOL se han reunido en Palacio de gobierno. Mas de uno de los congresistas de su partido apoyan la compra de REPSOL e inclusive el otrora mesurado Ministro de Economía está considerando adquirir los activos y pasivos (deudas) de REPSOL.

También es de conocimiento publico que la Refineria La Pampilla es una pieza de museo de la industria petrolera, que los grifos solo están en Lima y es ridículo decir que así se regularían los precios de combustible y que Solgas no es la reina del mercado. ¿Por qué el desesperado interés del Estado por comprar? ¿Acaso con los servicios que ya presta el Estado no es suficiente para comprobar que el Estado es un pésimo administrador? ¿Es de confiar PETROPERU después de los petroaudios? ¿Acaso PETROPERU si esta dispuesto a pagar el sobreprecio por los assets de REPSOL y otros no?

Todo parece indicar que finalmente PETROPERU tendrá La Pampilla para refinar petroleo que Perú no produce y grifos para expender gasolina que el Estado peruano compra afuera. Quizá SOLGAS ayude a Ollanta Humala para cumplir con su promesa electoral del gas a 12 soles, pero hasta allí. Todo este negociado de PETROPERU y REPSOL huele más a carnaval de coimisiones y honorarios de éxito que a intenciones de abaratar el precio del combustible. Algunos izquierdosos dicen que Perú debe comprarlo para que no lo compren los chilenos. Si de eso se trata entonces compremos Lan Peru o Banco Falabella...no creen? 


www.elvisocc.org

jueves, 25 de abril de 2013

Por qué no comprar Repsol


Por Cecilia Blume


¿POR QUÉ EL ESTADO NO DEBE DE COMPRAR LOS ACTIVOS DE REPSOL?

1) Porque los activos más valiosos ya los vendió a Shell.

2) Porque el Estado SOLO ingresa cuando un servicio o un bien NO lo presta nadie más (Rol subsidiario, Art. 60º. Constitución Política del Perú).

3) ¿Porque el rol subsidiario? Porque este país es pobre y debe gastar los impuestos en necesidades mayores como educación, salud, carreteras, etc.

4) Porque NO necesitamos una refinería, ya que importamos el crudo y lo podemos importar ya en estado refinado y no usar una planta antigua que tiene una deuda de varios millones de dólares.

5) Porque Petroperú NO tiene dinero para comprar Repsol y tendría que pedirle dinero al MEF. Mismo dinero salido de nuestros impuestos.

6) Porque ya existe competencia: Primax, Repsol, Pecsa, Petroperú.

7) Porque más “votos” dan las carreteras, colegios y postas que refinerías y grifos.

8) Porque Petroperú NO posee personal capacitado que manejen grifos, sobre todo los autoservicios que son parte importante de la actividad.

9) Porque ya existe una lista en OSINERGMIN de grifos más baratos que otros.

10) Porque el Perú tiene que seguir ayudando a los más pobres y no gastando en bienes inútiles.

11) Porque es quién va a manejar estas nuevas actividades.

12) Porque los grifos de Repsol están en Lima y no sirven como actividad estratégica nacional, tal como lo ha indicado el Premier Juan Jiménez.

13) Porque es un retroceso y será el punto de partida para querer comprar más empresas y acabaremos como en los 80’s ¿recuerdan?

14) Porque es mejor seguir usando nuestros impuestos para que más peruanos sean menos pobres. Los activos de 

REPSOL NO SACARÁ A NADIE DE LA POBREZA.

lunes, 15 de octubre de 2012

Petroperú: un rebuzno del gobierno



Por Alfredo Bullard

¿Recuerdan a Tans? Era esa aerolínea estatal, creada para cumplir supuestamente un rol subsidiario, es decir volar a destinos donde no era rentable para las empresas privadas brindar el servicio. Pero terminó volando, en abierta competencia desleal, a todas partes, incluyen Cuzco y Arequipa, rutas cubiertas en abundancia por las aerolíneas particulares. Tans fue, como todas las empresas públicas, un verdadero desastre. No contenta con volar a donde no era necesario, se dedicó a estrellar aviones. En sus pocos años y con una flota pequeña, tuvo más accidentes que los que las empresas privadas han tenido en décadas.

¿Cómo se financiaron los costos de sus accidentes y sus ineficiencias? Pues con nuestros impuestos, incluyendo los impuestos de las aerolíneas privadas competidoras que eran forzadas por el sistema tributario a cubrir las pérdidas de su competidor estatal.

El sueño de la empresa pública eficiente es precisamente eso, un sueño. Pero los intentos de convertir el sueño en realidad ha sido siempre una pesadilla.

La actividad empresarial sin dueño es como un automóvil sin chofer. Lo puedes colocar cuesta abajo y puede recorrer unos metros, pero tarde o temprano se va estrellar. Y con la aerolínea se pusieron a volar aviones sin piloto. La empresa se estrelló, literalmente con sus aviones y metafóricamente con su gestión económica y operativa.

La “propiedad” del Estado de una empresa equivale a la propiedad de todos lo que significa propiedad de nadie. Estudios económicos demuestran que las empresas públicas reaccionan a los incentivos de manera distinta. El lugar de reducir costos y generar eficiencia, las empresas públicas maximizan gasto, contratan más personal de que necesitan, invierten en proyectos no viables o claramente ineconómicos, pretende desarrollar actividades de ejecución de políticas públicas o sociales, distorsionando sus resultados y con ello los resultados del mercado. Dejarlas entrar a mercado es como colocar un elefante, ciego y cojo, en una vidriería.

En otras palabras, una empresa pública es una contradicción en términos: Nada hay de emprendedor en la empresa del Estado. Nada hay de empresarialidad. Nada hay de una institución como la empresa que explica el desarrollo económico de la humanidad en los últimos 200 años.

A pesar de haberlo probado cien veces y haber fracasado en mil, el Estado insiste. Cree que hay una fórmula, que se puede encontrar la “piedra filosofal” que convierta las piedras en oro, desafiando la esencia de las cosas.

En la última ocurrencia se pretende forzar a los inversionistas en hidrocarburos a darle “participación empresarial” a Petroperú, un nuevo Tans que no matará pasajeros, pero que matará inversionistas, forzando a las empresas privadas a competir por los lotes dándole una mayor participación en los proyectos a la empresa pública.

La medida es una locura absurda, una rebuznada económica de proporciones, por varias razones. Solo voy a destacar dos particularmente sensibles.

La primera razón es pretender ampliar la participación del Estado en la economía, lo que por definición significa reducir la participación del sector privado. Ello tendrá, sin duda, un efecto nocivo en la eficiencia de las operaciones pues el inversionista (que cargara con todo el esfuerzo económico) tendrá que cargar con su “socio” ineficiente, sin visión empresarial y que perseguirá metas incompatibles con la que tendría cualquier socio razonable. Antes que un socio, lo que quiere crear es un lastre.

Pero además la medida es, en el fondo, crear un impuesto encubierto. Para nadie es su secreto que un proyecto con un socio como Petroperú significará hacer inversiones a costo del privado y en beneficio del Estado. Y se grava no la utilidad, sino la inversión misma, al forzarse a regalar participaciones en un proyecto a quien no aporta nada al mismo. No hay nada más antitécnico que gravar la inversión que es la fuente de la creación de riqueza. Se imagina si al constituir una empresa, por ese solo hecho uno tenga que pagar el 49% del aporte a la misma. Ese va a ser el efecto económico.

El resultado será mucho menos inversión, reducción de las regalías que se ofrecen, menor calidad en los proyectos. La idea se parece a si, en lugar de volar Tans sus aviones comprados con nuestros impuestos, el Estado asignara las rutas a las aerolíneas privadas haciéndolas competir por el número de asientos que le cedería a Tans. Para volar a Cuzco, LAN tendría que entregarle a Tans, por ejemplo, 80 asientos para que TANS reciba los beneficios de una inversión que no ha realizado. Una suerte de código compartido forzoso. Es un Tans sin aviones, pero con asientos recibidos gratuitamente y sin aportar un centavo. La idea es tan mala, que cuando el gobierno ha tratado de explicarla sus voceros suenan como Cantinflas. Argumentos como que Petroperú aportará su know howen el manejo de conflictos ambientales o sociales son chistes de muy mal gusto. Si tienen esas capacidades ¿por qué no han mandado a Petroperú a arreglar el problema de Conga?

Este tipo de ideas nos traerán una Gran Transformación. Pero será una Gran Transformación para peor.



Este artículo fue publicado originalmente en Semana Económica el 11 de octubre de 2012.





sábado, 22 de septiembre de 2012

La estupidez neo estatista



Por: Roberto Abusada
Fuente: Correo


El gobierno cree haber descubierto una manera para que el Estado regrese a la exploración y explotación petrolera sin incurrir en los grandes riesgos de esta actividad. Se concretaría así un ansiado anhelo de los creyentes en "industrias estratégicas en manos del Estado". Se trata de agregarle magia a una práctica colombiana. En Colombia se licitan campos petroleros entre empresas privadas usando como criterio para el concurso el monto de la regalía a pagar y el monto de inversión. Además, la regulación establece que si la exploración tiene éxito, entonces el Estado tiene el derecho de comprar un porcentaje de participación en el negocio.

En la alquimia peruana, el inversionista privado concursa sobre la base de ofrecer una regalía y un porcentaje de participación a Petroperú a título "gratuito". Si tiene éxito la exploración, Petroperú recibe su porcentaje de utilidades y, con estas, paga su participación en la empresa. No pone nada, pero es dueño de hasta 49%. La empresa privada se quedará con toda la pérdida si no encuentra petróleo, y con solo parte de la utilidad si encuentra petróleo.

Cual alquimista de la Edad Media, el gobierno peruano cree haber encontrado la manera de transmutar una norma legal de papel en oro o, mejor dicho, en petróleo.

Cualquier persona poseedora del más rudimentario pensamiento lógico, se percatará de que esto no es más que transferir regalías a la empresa estatal. Si el lote es atractivo, la empresa privada ofrecerá una regalía menor o ninguna regalía cambiándola por el ofrecimiento a Petroperú de convertirse en socio. El Estado pierde recursos que podría dedicar a sus programas de inclusión social, salud y educación, para dárselos a una empresa que dista mucho de tener un grado aceptable de transparencia o de gobierno corporativo.

Pero hay más. Si preguntamos sobre los objetivos de la política petrolera en Brasil, Colombia o México, la respuesta uniforme será la de aumentar su producción petrolera. El objetivo implícito en el Perú es simplemente regresar a Petroperú a la exploración petrolera con el cuento de aumentar la participación nacional en la renta petrolera. El gobierno aparentemente piensa que no nos damos cuenta de que esto lo hacemos sacrificando la posibilidad de producir más petróleo y generar más regalías para el Estado. El esquema propuesto de asociación forzosa con un socio que no aporta nada, garantiza que no se interesará a las empresas petroleras serias y que no aumentará la producción.

Peor aún: en su desesperación por volver al negocio de la exploración y explotación -en el que Petroperú no tiene capacidad alguna-, el Estado incluirá en la oferta de lotes al Lote 1AB. Este lote es operado hoy por la argentina Pluspetrol, la cual tiene una concesión hasta el 2015, pero esta estaría dispuesta a adelantar el fin de la concesión con el fin de garantizar su permanencia en el lote negociando el otorgamiento de un porcentaje de propiedad a Petroperú y ofreciendo invertir una suma que hoy no invierte, lo que ha causado la fuerte caída de la producción.

Así se evitaría que en el 2015 se licitara mediante una subasta el lote a quien ofrezca la mayor regalía y el programa de inversión más ambicioso.

En todo esto también hay una fascinación con Ecopetrol, cuya salida a bolsa conjuntamente con un esquema de participación ciudadana tuvo un éxito espectacular. No se entiende aquí que la empresa colombiana vale porque además de recibir las regalías en desmedro del Estado colombiano, puede poner en su balance las reservas aún sin explotar que encuentran sus socios, algo que no se hace en el Perú porque las reservas pertenecen constitucionalmente al Estado.

Aún más importante, al haber sido Ecopetrol la empresa que privatizó originalmente sus propios campos, estos revierten a la empresa al final del periodo de concesión con todas las reservas generadas por la ingente inversión del concesionario, multiplicando así el valor en bolsa de la empresa estatal.

Nada semejante resultará de la alquimia que el gobierno peruano pretende practicar y que, con suerte, podemos aún evitar.



martes, 21 de agosto de 2012

TENGO CARA DE WEB?

·         MULDER fiel a su estilo (“toma que te doy”) le dijo al Ministro Cateriano algo así como que ese talante suyo había lo había aprendido de Olivera en los tiempos cuando le cargaba la maleta. Take that clown!

·         Don Isaac Humala nuevamente fue el encargado de la cortina de humo. Tildo de “pendejo” al Ministro Jiménez, de borrachita de poder a su nuera Nadine y por ultimo amenazo con mudarse a vivir a la Base Naval donde tienen enjaulado a su angelito Antauro. Good job old fart!

·          Lama Mansur un conocido manipulador del mundillo cultural local, anda haciendo exhibiciones “dizque” de arte comprometido, en Miraflores. Lo curioso es que ese arte hace apología de terrorismo y resalta las ideas comunistas sin empacho alguno, amén de promover el homosexualismo y banalizar las creencias religiosas. What’s wrong with this guy?

·          El Procurador ARBIZU, no apelo caso Johnny Walker contra TOLEDO pero se apresuro a meter las manos en un caso mas mediático como el de Alexis Humala y sus afortunados negociados con el Estado. Todos sabemos terminara archivado! Does he really think we are stupid?

·         Hay un sospechoso interés en darle 400 millones a PETROPERU, para que entube el camino del gas de la selva a la Costa Sur. No hay Planta Termoquimica, no hay clientes, no hay estudios para el transporte complementario  y no hay nada serio excepto las ganas de endeudar al Estado. There’s something fishy going on!