domingo, 12 de julio de 2026

El líder de la nueva izquierda peruana

 


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez


La izquierda peruana está viviendo sus épocas más tristes. Luego de haber tenido referentes históricos de la talla de José Carlos Mariátegui, políticos inteligentes y hábiles como Alfonso Barrantes, luchadoras sociales como Magda Portal, entre otros pocos, pero importantes, han acabado rindiéndole pleitesía a un completo ignorante y analfabeto funcional como Pedro Castillo, quien pasó por el poder como un simple ladronzuelo y golpista fracasado. 

Nunca he podido entender ni el pensamiento ni el accionar de la izquierda, pero ahora los entiendo aun menos. Antes al menos planteaban ideas. Disparatadas, relamidas y absurdas, pero tenían ideas. Hoy no tienen ni eso. Viven del puro activismo callejero y reivindican a un completo y total indigente mental, que tuvo la gran oportunidad de hacer algo bueno por el país desde el poder, justificando así el discurso reivindicativo de izquierdas, pero no hizo nada, excepto robar.

Con su limitada capacidad inteletual de sindicalista básico, como fue definido por Vladimir Cerrón, (responsable de ponerlo en la plancha presidencial ganadora del 2021), Pedro Castillo apenas pudo dedicarse al activismo político desde la presidencia, pues era lo único que sabía hacer. Usó el avión presidencial para viajar casi a diario a provincias a reunirse con sus secuaces, recibió en palacio a sus aliados políticos, fortaleció el sindicato magisterial senderista, mientras cambiaba de ministros como de calcetines. Tuvo la misma habilidad de Vladimiro Montesinos para comprar un buen número de congresistas que le sirvieran de apoyo político y colocó a sus secuaces en los ministerios claves para la coima en grande.

La principal actividad de Pedro Castillo en el poder fue robar. Y lo hizo de manera descarada. Incluso desde palacio de gobierno con su secretario Bruno Pacheco como compinche. Los latrocinios de Pedro Castillo empezaron a salir a la luz y hasta la Fiscalía tuvo que allanar palacio de gobierno, donde encontró $20,000 dólares fresquitos de las coimas que les cobraban a los policías para ser ascendidos. A medida que el escándalo de corrupción se hacía público, a Pedro Castillo le sudaban más las manos. Así llegamos al punto en el que su mejor salida fue dar un golpe de Estado para anular al Congreso y a la Fiscalía. 

Sin embargo, el pobre diablo es tan incapaz que ni eso pudo hacer bien. Creyó que porque tenía la banda puesta todos le iban a obedecer. Afortunadamente para el país nadie obedeció sus órdenes y hasta sus ministros empezaron a renunciar condenando el golpe. De modo que al analfabeto funcional no le quedó más que hacer maletas y huir hacia la embajada de México. Fue en ese trayecto que lo capturaron como el vulgar delincuente que es.

Eso y nada más es Pedro Castillo: un delincuente, un pobre diablo que apenas puede estructurar frases coherentes, un ignorante que nunca leyó un solo libro (según propia confesión) y nunca entendió cómo funciona el Estado, pero igual tuvo el cuajo de lanzarse a la presidencia. Y lo más patético fue que ocho millones y medio de imbéciles lo votaron, demostrando que la democracia es en realidad un error de la estadística, tal como lo definió Jorge Luis Borges. Hoy ese patético personaje está preso por golpista, pero aun le esperan sus sentencias por ladrón.

Allí debería haber acabado la historia de Pedro Castillo. Pero como la imbecilidad de la izquierda es infinita, lo convirtieron en mártir y preso político con la narrativa de que había sido víctima de un complot de la derecha racista. Y no solo eso, uno de los candidatos de la izquierda más radical y menos pensante decidió convertirse en su sosías, en su "yo soy", en su imitador, se puso su sombrero e hizo campaña reinvindicando al ignorante ladrón y golpista Pedro Castillo. ¿Y qué creen? Más de nueve millones de imbéciles volvieron a votar por él. 

Así es mi Perú. Ricas montañas, hermosas playas, cumbres nevadas, pero con un electarado de terror. Peor aun en el sur. Puno es un caso de estudio psiquiátrico. En la mayoría de provincias de Puno el imitador de Pedro Castillo ganó por más del 90%. Esta vez tuvimos mucha suerte de no volver a caer en las manos de una izquierda ignorante, oligofrénica y repleta de remanentes del terrorismo. 

¿Tendrá futuro esta izquierda? Así, sin ninguna idea original ni nueva, con la pura cháchara barata y relamida de la "justicia social" y la "dignidad", recetando más socialismo fracasado y con su rechazo visceral a un modelo económico que es lo único que nos ha mantenido a flote en lo que va de este siglo? ¿Será Pedro Castillo el máximo referente de la izquierda peruana en este siglo? 



martes, 17 de febrero de 2026

Guillermo contra la realidad

 


Por: Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


Guillermo Junior Cari Contreras, candidato a diputado por la Alianza Electoral Venceremos, está en el ojo de la tormenta al protagonizar -una vez más- una accidentada manifestación en la que el personaje que se hace llamar “Gahela”, fue detenido por las fuerzas del orden. El hecho no sólo generó revuelo entre los miembros de su comunidad, sino que, hasta la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, se ha pronunciado al respecto calificando la intervención policial como arbitraria porque hizo uso desproporcionado de la fuerza.

Y aquí hay dos cosas que deben analizarse por separado. En primer lugar, habría que determinar si es que en verdad hubo un uso desproporcionado de la fuerza, porque las protestas en este país, no se caracterizan por ser pacíficas precisamente; y, en segundo lugar, lo que sí merece mucha más atención, es la intencionalidad de ciertos grupos por hacer ver esta intervención como una muestra de odio hace una persona que niega su biología y se proclama “transexual”.

En palabras de Mar Pérez, abogada de oficio de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, se trata de una detención violenta y cargada de “transfobia”, y en este punto es donde se hace imperativo separar la paja del trigo porque una intervención policial puede ser más o menos violenta de acuerdo a un contexto y a circunstancias que van desarrollándose al momento de la misma, pero lo que una intervención policial definitivamente no puede ser es “transfóbica” porque, para comenzar, la “transfobia” no existe. Es un invento que sólo tiene sentido en medio de un discurso político ya que la realidad nos dice otra cosa.

Una fobia es un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo intenso, irracional y persistente a algo. La acrofobia es el miedo a las alturas, la talasofobia es el miedo al mar, la claustrofobia es el miedo a los espacios cerrados; ¿y qué sería en este caso la “transfobia”? ¿Hablamos de una especie de miedo hacia las personas trans o algo que tenga que ver con ellas? Evidentemente no estamos hablando de un miedo, lo que podría existir y es muy subjetivo hablar en términos generales de ello, es una aversión hacia estas personas. Pueden existir personas que aborrecen a Guillermo y a su comunidad de la misma manera en que pueden existir que personas que aborrecen a un sacerdote y a la iglesia. Eso no es una fobia y si esto es racional o no, ya es materia de otra discusión.

Así como lo ocurrido con Johanna San Miguel y el linchamiento mediático que recibió por parte de la comunidad que ampara a Guillermo en su lucha psicótica en contra de su realidad, aquí lo importante es poner en evidencia que existe una intencionalidad detrás del discurso derechohumanista que pretender destruir la identidad natural de las personas para darles una falsa autoridad sobre lo que la biología, la genética y la fisiología, han determinado para cada uno. Esto no se trata de Guillermo contra la Policía del odio, afortunadamente no vivimos bajo el yugo del Estado Islámico que sí tiene un protocolo amparado en la Sharia, de cómo liquidar a cualquier persona que reniegue y manifieste alguna de las conductas que Guillermo suele hacer con bastante libertad en las plazas de Lima.

El credo de la “deconstrucción”, pensado en primer lugar para socavar la naturaleza y virtud de las mujeres bajo la excusa de la lucha contra el patriarcado en el Siglo XX, hoy pone a prueba el sentido común de nuestra sociedad. Guillermo, los colectivos que abrigan su negación de la realidad y diversas instituciones que instrumentalizan los derechos humanos para promocionar agendas políticas progresistas; no han hecho otra cosa que generar un sinfín de problemas en una juventud desprovista de una base moral que les permita discernir entre la realidad y la fantasía.

Si un hombre disfrazado de mujer quiere ingresar a un baño para damas de un centro comercial, lo más normal del mundo es que el personal de seguridad del establecimiento, lo retire sin consulta alguna. Si un “therian” que se percibe como perro va a un parque y hace sus necesidades donde juegan los niños, lo más normal del mundo es que el personal de serenazgo y/o la policía, lo aprendan sin miramientos. Ninguno de los casos se basa en el odio, es sentido común. De la misma manera que una persona que se percibe pelícano no puede volar, un hombre que se percibe mujer no puede embarazarse y dar a luz. La realidad no odia, la realidad educa.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda



martes, 10 de febrero de 2026

Bad Bunny, el buen salvaje latino


Por: Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


El Super Bowl, un mega evento que mueve miles de millones de dólares cada año, ha sido blanco de muchísimas opiniones en redes sociales, pero no por el triunfo del Seattle Seahawks sobre el New England Patriots, sino por la participación de Benito Martinez Ocasio, “cantante” de Puerto Rico más conocido en el mundo artístico como Bad Bunny. Una presentación que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha calificado como una de las peores de la historia, aunque también generó elogios por parte de medios, personalidades y políticos que vieron en su participación una especie de reivindicación latina en territorio estadounidense.

Entusiastas personajes de izquierda vieron un mensaje de igualdad y justicia, un desafío al imperio de los Estados Unidos, mostrando que el pueblo latino no sólo existe, sino que merece respeto y reconocimiento por lo que representa en América y el mundo. Al parecer, esta gente ha decidido pasar por alto que Bad Bunny es un producto exitoso del capitalismo, una mercancía consumida por millones y que ahora se ha convertido en símbolo de una resistencia “latina” contra el colonialismo, como vienen denunciando desde que Galeano les vendió el cuento de que América no fue descubierta sino saqueada, así como la explotación del norte rico sobre el sur pobre.

Y aquí el problema no está en que uno guste o no de la propuesta musical de Bad Bunny, ni siquiera estamos hablando de los graves problemas de entendimiento que tienen aquellos que han visto su presentación como un mensaje político y cultural en contra de los Estados Unidos; el problema está en lo que se pretende vender como el espíritu latino frente al mundo. Si analizamos el repertorio del “artista”, los valores que se promueven en sus canciones son contrarios al mundo occidental. La promoción de la promiscuidad como una virtud, la sexualización de las mujeres, la normalización de la vulgaridad, la instrumentalización de la violencia como forma de vida. Sus canciones no son otra cosa que un culto al aspecto más salvaje, vulgar y primitivo del ser humano.

De hecho, lo que ha pasado con Bad Bunny en este evento, demuestra que existe una intencionalidad clara para presentar al pueblo latino como un grupo de involucionados primarios que sólo piensan en la violencia y el sexo. El objetivo es acabar con la hispanidad, nuestra vastísima herencia cultural que se basa en más de dos mil años de historia y evolución del pensamiento, mientras que la propaganda busca enaltecer el instinto como marca identitaria de “los latinos”, vendiendo la subversión como resistencia. La agenda política es innegable: acabar con los valores occidentales que siguen siendo el bastión cultural que todavía resiste ante el avance de la agenda globalista en el mundo.

Si algún mensaje de unidad cultural se quiso dar en este evento, se eligió al peor representante posible. La descomposición moral que promueve Bad Bunny en la temática de sus canciones no es una expresión cultural, es un insulto a nuestra historia. La hispanidad es una herencia que viene desde el Siglo XVI y nada tenemos en común con el buen salvaje que buscan introducir como el nuevo sujeto de la revolución. Nosotros somos hispanos y nuestra cultura es la occidental. Hablar de latinos” y no de “hispanos”, no es un error inocente, es corrupción semántica que tiene un sentido político y cultural claro: socavar nuestra historia y despojarnos de nuestros verdaderos rasgos identitarios que vienen de Roma y Grecia.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.

lunes, 2 de febrero de 2026

La justicia social y el dogma de Montaigne


Por: Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


Hace ya algunas semanas, el señor López-Chau, candidato a la presidencia por el partido político Ahora Nación, de una tendencia contraria a la que nos ha dado años de estabilidad económica, ha manifestado su intención de disponer de los fondos que el Banco Central de Reserva custodia, gracias al desempeño excepcional de Julio Velarde al mando del directorio de esa entidad. A la par de López-Chau, el resto de candidatos de izquierda que también buscan fama como Ronald Atencio, Roberto Sánchez o Vladimir Cerrón, también ven con bastante apetito la posibilidad de meter las uñas en las reservas del país.

Si la tendencia que se viene dando termina por confirmarse, no deberíamos de preocuparnos porque ninguno de estos peligros para la vida económica, política y social del país, tiene opciones reales de pasar a segunda vuelta. Sin embargo, lo que nunca debemos de olvidar, es la naturaleza de este tipo de ideas porque durante muchísimo tiempo, tanto aquí como en todas partes en el mundo, la izquierda es la que se ha encargado de vendernos el cuento de que la riqueza es una especie de torta que hay que repartir entre todos para que nadie pase necesidad, esta es la famosa idea de la justicia social.

Esta idea suele tener popularidad porque apela a la moral, a los sentimientos. ¿Quién podría oponerse a que coman los pobres? Pero como en todo cuento, la realidad termina siendo muy diferente. A través de la retórica de la justicia social, lo único que se ha conseguido es multiplicar el número de pobres en cada nación donde se ha tratado de implementar. En Argentina, por ejemplo, el kirchnerismo gobernó 12 años bajo este credo y consiguió crear 5 millones de nuevos pobres. Y aquí no estamos hablando sólo de una política que no funciona, sino que tiene el mismo efecto de un medicamento adulterado porque termina generando mucho más daño que el que pretende solucionar.

Y como lo correcto cuando se evalúa alguna política pública, es juzgarla según sus resultados y no en base a sus intenciones, hay que decir que la única que ha mejorado ostentosamente su calidad de vida, ha sido la izquierda dirigente que ha pasado de tener una vida bastante normal a convertirse en los nuevos millonarios de la región. Las fortunas de las familias de Hugo Chavez, Nicolás Maduro, Evo Morales, Rafael Correa y de Fidel y Raúl Castro, demuestran que todo ese relato que se basaba en lo inmoral que era ser rico en medio de una sociedad pobre, no era más que hipocresía y falsa pose. Esa desconexión entre lo que se dice y lo que se hace, entre lo que se pretende y lo que se consigue, está presente en todos los líderes de izquierda. Por aquí tenemos a cierta candidata que postula a diputada por la alianza política Venceremos, que mientras le habla de redistribución, impuestos a los ricos y justicia social a sus votantes que no pueden comer tres veces al día, vacaciona en Miami todos los años, tiene departamento de lujo y promueve la revolución desde un iPhone.

Incluso en el supuesto negado de que la justicia social haya tenido esos resultados debido a la corrupción de sus administradores, tenemos también una imposibilidad teórica si queremos analizarla desde la academia. Darle a cada quien según su necesidad es imposible porque las necesidades son infinitas, peor todavía si trasladamos esa visión pobre de Marx a estos tiempos donde el positivismo legal nos plantea que cualquier deseo de la especie humana, puede ser un derecho que luego se le puede reclamar al Estado.

Y esta es la naturaleza de la propuesta que las izquierdas hoy nos quieren vender como solución a los múltiples problemas que tenemos en el Perú. A la luz de los hechos, lo que verdaderamente debemos entender sobre la justicia social, es que ni es justicia porque nada de justo hay en quitarle cien monedas a Pablo para darle diez a Pedro, ni es social porque es la inmensa mayoría la que termina pagando las gollerías de la clase dirigente. El famoso Dogma de Montaigne que falazmente se aplicó al comercio, tiene muchísimo sentido en el mercado político, donde vemos que toda la riqueza de la dirigencia de izquierda, sí está construida sobre un saco de pobres.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda




lunes, 26 de enero de 2026

Irán y el silencio que habla

 


Por Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco

El 28 de diciembre del 2025, iniciaban las protestas de la población iraní en contra del régimen teocrático que comanda el dictador y clérigo Ali Hoseini Jamenei desde el 1989. El alza de los precios de los productos de primera necesidad y también el desacuerdo con las políticas islámicas en general, fueron las razones que llevaron a la población a levantarse; lo que reclaman es una especie de alivio económico que les permita sortear la crisis y la expulsión de los ayatolás del poder que ostentan tras la revolución de 1979.

Con más de 40 mil víctimas mortales desde que la dictadura islámica pasó de una estrategia de prevención al iniciarse las protestas, a desplegar acciones letales el pasado 08 de enero; el silencio de buena parte del mundo llama mucho la atención. Es curioso que ninguna organización de derechos humanos, en el plano internacional se haya pronunciado al respecto. No hay banderitas de Irán en los perfiles de los activistas siempre “vigilantes” ante cualquier atropello contra de lo que llaman “pueblo”.

Extraña forma de defender los derechos humanos que tienen algunos. Un régimen que asesina a su propio pueblo debería ser condenado sin ambages, pero curiosamente la izquierda progresista calla de una manera sepulcral. Resulta paradójico que mientras lloran porque Estados Unidos le ha puesto fin a la narcodictadura venezolana encarcelando al criminal Nicolás Maduro, no hayan dicho absolutamente nada sobre las montañas de cadáveres que Jamenei y Pezeshkian provocan a diario, además de hospitales colapsados con heridos. La misma izquierda que acusa a Trump de reprimir las protestas en Estados Unidos denunciando la falta de proporcionalidad en la contención de los manifestantes, callan ante el gobierno de Irán que ha desplegado francotiradores en los techos para contener las protestas, movilizando blindados dispuestos a ametrallar civiles desarmados.

Vamos con más ejemplos. ¿Cómo puede ser posible que un delincuente y drogadicto como George Floyd, haya sido elevado a la inmerecida categoría de mártir mientras que Sahba Rashtian, una joven artista de tan solo 23 años, muerta tras ser alcanzada por las balas islámicas, no sea reconocida nada más que por su padre y su entorno más íntimo? Sin ir muy lejos, aquí en nuestro país, la izquierda convirtió en mártires a dos jóvenes prontuariados muertos en las trifulcas callejeras de una protesta salvaje a fines del 2020, mientras se enfrentaban a las fuerzas policiales.

Decía Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda durante Tercer Reich, que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. Y esto es lo que la izquierda ha practicado en todas sus luchas desplegadas por el mundo. Sobre Cuba se inventaron el bloqueo económico y lo repitieron tanto que hoy mucha gente cree que la miseria de los cubanos fue planificada desde la Casa Blanca; cuando Cuba siempre tuvo tratos comerciales con todo el mundo y hasta le han condonado la deuda numerosos paises. Nunca hubo un bloqueo económico, lo que existió fue un embargo comercial, una sanción diplomática y judicial que el gobierno de los Estados Unidos le impuso al régimen de Fidel Castro tras la confiscación de miles de empresas y propiedades de ciudadanos norteamericanos en la isla.

Y este es el poder de los relatos y la propaganda. Quizá el caso más notorio que se conozca a día de hoy y que prueba el éxito de mentir sin escrúpulo, es que los estudiantes sienten vergüenza e indignación cuando se habla de Hitler, el fascismo y los muertos que lleva sobre sus espaldas; mientras que muchos de ellos ven con simpatía ser socialistas/comunistas y salir por las calles con remeras con el rostro del Che Guevara o con la hoz y el martillo, desconociendo la historia criminal de Mao, Lenin, Stalin, Pol Pot, Castro, Guevara y demás dictadores comunistas, quienes provocaron más de 100 millones de muertos en el siglo pasado.

¿Por qué el silencio de la izquierda frente a los muertos en Irán? Porque si lo denuncian se les cae el cuento. Durante años le han vendido al mundo la idea de que la raza humana tiene sólo un enemigo que es Estados Unidos. Tanto que han logrado tener mucho éxito en esta empresa. Pero hay algunos factores importantes a tener en cuenta y que explican por qué la izquierda es tan inmoral e hipócrita en este asunto. Los vientos de derecha que comienzan a soplar en todo el mundo poniendo nerviosos a los pocos gobernantes de izquierda que todavía quedan. La caída de Maduro y el fin del financiamiento de la dictadura cubana con petróleo venezolano, y sobre todo el papel de Donald Trump en Medio Oriente. Si Trump logra deshacerse de los ayatolás en Irán, la izquierda mundial se queda sin un gran aliado en su guerra contra los EEUU. Es por eso que su silencio ante la masacre en Irán, antes que una omisión torpe e inocente, es una declaración de intenciones.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.

lunes, 19 de enero de 2026

“Uyariy”... ¡también a los que no los quieren!

 


Por Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


El último 09 de enero, en las salas de cine del Perú, se estrenó la película documental “Uyariy”, término quechua que significa: “escuchar”. El documental se basa en los hechos violentos ocurridos en el sur, tras el ascenso al poder de Dina Boluarte debido a la vacancia de Pedro Castillo. Javier Corcuera, director de la cinta, busca generar conciencia sobre el estallido social desatado entre diciembre del 2022 y enero de 2023, fecha en que la extrema izquierda organizó las protestas que tuvieron un saldo de 72 muertos, 49 de ellos a causa de las balas policiales. Al margen de la intención del director, lo cierto es que la película duró muy poco en cartelera porque no tuvo la acogida esperada.

Si una película termina siendo un fracaso en taquilla, lo más natural del mundo es que salga de cartelera lo antes posible. Y ante este hecho, artistas activistas como Tatiana Astengo, Mónica Sánchez y otros personajes de la farándula política progresista, no perdieron el tiempo para salir a mostrar su “preocupación”, reclamando al gobierno por no existir apoyo suficiente del Estado a la “cultura” del cine nacional. No obstante, si tenemos en cuenta el historial de ambas señoras y las causas que suelen activarlas, veremos que no es el amor a la cultura o al cine nacional lo que motiva su reacción sino otras.

La película nos habla de una “tragedia”, nos muestra al gobierno peruano reprimiendo las protestas y, a través de una narrativa sesgada y dramática, proyecta el testimonio de los familiares de las víctimas, como la única voz válida que “debe” ser escuchada. Nada se dice sobre los delitos que cometían los manifestantes en las protestas, no hay ninguna mención al asalto al aeropuerto internacional Inca Manco Cápac de Juliaca, donde quemaron una tanqueta policial luego de atacar salvajemente a los efectivos policiales, hiriendo gravemente a varios. Debido a estos hechos violentos tuvieron que suspender los vuelos por varios días. Tampoco se mencionan las cuantiosas pérdidas que provocaron en Arequipa, donde las instalaciones de la empresa agrícola Danper fueron atacadas e incendiadas por los manifestantes pro Castillo. ¿Qué tenía que ver la empresa con esa protesta? Tampoco se habla de las comisarías incendiadas ni de los locales de la Sunat, Poder Judicial y el Ministerio Público incendiados con precisión estratégica. ¿Quiénes planificaron estos ataques? ¿Con qué finalidad? Y menos se dice una palabra sobre las víctimas de los manifestantes, como las dos gestantes que perdieron a sus bebés porque no pudieron atenderse debido a las protestas en Madre de Dios y La Libertad, solo por mencionar dos casos.

Lo que se vivió en el sur del país entre diciembre del 2022 y enero del 2023, fue puro terrorismo urbano. Las acciones hablan por sí mismas y nadie que tenga algo de criterio, puede negar que se trató de una asonada terrorista que buscaba capturar el poder, reponer a Pedro Castillo y quién sabe qué más. Por lo menos buscaban aislar el sur bloqueando carreteras y capturando aeropuertos en cuatro regiones. Ese era claramente el plan. ¿Quiénes lo planificaron, organizaron y financiaron? Nadie quiere investigarlo. Si analizamos a fondo cuál era la plataforma de lucha de ese entonces, vemos que las exigencias de los manifestantes no sólo giraban en torno a la renuncia de Dina Boluarte y la reposición de Pedro Castillo, sino también se exigía el cierre del Congreso y la instalación de una Asamblea Constituyente para que “el pueblo” redacte una nueva Constitución a la medida de los revoltosos. Es decir, nos salvamos de ser otra nefasta dictadura del socialismo del siglo XXI.

Otra de las cosas que ha dicho la comunidad de “actores” y “artistas” que gustan de hacer actividad política de cuando en cuando, es que la película no ha tenido el impacto que buscaba gracias a que las salas no les han dado el acceso en los mejores horarios, como si tuvieran la obligación de hacerlo por tratarse de los dramas que “sufren” y quieren vender como “conciencia social”. ¿No será, por el contrario, que la gente está harta de este tipo de contenidos? El título de la película nos llama a escuchar, y vendría bien que la farándula política progresista haga precisamente eso, escuchar a los que ya no les creemos el cuento.


*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.

miércoles, 7 de enero de 2026

¿El petróleo de la discordia?

 


Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


A través de una intervención militarmente impecable, el gobierno de Donald Trump ha conseguido aquello que se veía venir desde el año pasado. La captura del sátrapa Nicolás Maduro no sólo representa ese gran primer paso hacia la reconstrucción de una Venezuela destruida por el socialismo, sino que es un hecho trascendental en términos de política internacional porque la hegemonía de la que la izquierda ha gozado durante el último tiempo, parece tener un destino inexorable. Si a esto le sumamos el aplastante triunfo de Kast en Chile y el creciente apoyo que las derechas están teniendo en el resto de países de América Latina, no es muy difícil anticipar que el saqueo de la izquierda puede tener los días contados.

Al margen de las diversas reacciones que este hecho ha tenido, reacciones vergonzosas de figuras de relevancia internacional como Claudia Sheinbaum o Gustavo Petro, presidentes de México y Colombia respectivamente; ni mencionar a Miguel Diaz-Canel, actual representante de Cuba, la dictadura más longeva de América Latina; es imperativo no perder de vista algunos detalles importantes para entender la dinámica política que antecede a este hecho y el futuro no sólo de Venezuela sino del mundo.

La “indignación” de todos los líderes, académicos y demás personajes políticos de izquierda, se centra aspectos que ellos critican desde el manual. Acusan de acciones imperialistas al gobierno de los Estados Unidos cuando son ardorosos defensores de la Unión Soviética, quien heredó las prácticas imperialistas de la Rusia zarista y se convirtió en un verdadero imperio del que ya conocemos sus resultados. Dicen también, con “profundo” pesar, que la intervención de los Estados Unidos no tiene nada que ver con una preocupación por la vida y la libertad de los millones de venezolanos víctimas de la narco-dictadura socialista de Maduro y su pandilla, sino que realmente están detrás de su petróleo; termina siendo gracioso porque seguramente Rusia, China, Cuba y el resto de sus aliados, estuvieran ahí por las arepas o por las playas.

Claro que hay intereses geopolíticos de por medio, no hace falta ser un estudioso en la materia para comprender que ninguna intervención es gratuita. ¿El petróleo es importante en medio de este relato?, pues sí pero no por las razones que exponen las izquierdas de todos los colores. Estados Unidos, a día de hoy y en términos energéticos, es autosuficiente, encabeza el ranking de productores de petróleo y además exporta; mientras que las reservas más grandes del mundo están en Venezuela, pero paradójicamente se encuentra en el puesto 21 de esta lista. Pero qué pasa con países como Cuba y China, por poner ejemplos ilustrativos. No es una casualidad el “apoyo” de esos gobiernos. No debemos olvidar que la clase política que gobierna en Cuba está financiada por el petróleo venezolano y ahora veremos si son capaces de sobrevivir por sí solos; por otro lado, la deuda que Venezuela tiene con Pekín es la más grande de América Latina y desde que Venezuela ya no pudo cumplir con el acuerdo comercial en 2017, esta deuda viene creciendo al extremo de ser impagable a día de hoy.

Intereses existen en ambos lados, pero conociendo estos detalles, es normal que los líderes de izquierda que siempre han dependido del petróleo venezolano, estén tan nerviosos porque la captura de Maduro no sólo representa un problema económico, sino que las implicancias pueden ser mucho más graves todavía. Lo más probable es que Maduro quiera negociar su pellejo y con esto veremos cosas interesantes sobre Irán, Rusia, etc., y esto es lo que está en juego en términos de política internacional.

Seguramente la captura de Maduro no baste y tampoco se ajuste al proceso ideal que muchos quisiéramos, pero es lo que hay, lo que corresponde ahora es ver cuáles serán las siguientes acciones del gobierno de Trump porque si es coherente con lo que ha manifestado antes, el objetivo de garantizar la transición de poder lo antes posible sólo significa que Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, son los próximos objetivos. Ahora bien, ¿la transición de poder a la oposición venezolana significa que su pueblo vivirá bien?, ¿podrán retornar a su país los miles y miles de venezolanos que huyeron del socialismo del siglo XXI?, lo más probable es que tome todavía un tiempo para que se acentúen cambios; no olvidemos que el problema de Venezuela no sólo ha sido Maduro y el séquito de parásitos con el que gobernaba, sino que lo era (y es) el socialismo y ese el cambio que esperamos.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.


miércoles, 17 de diciembre de 2025

El problema de las cien izquierdas


Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


Alfonso López Chau, candidato a la Presidencia de la República por el partido político Ahora Nación, ha sido el foco de las noticias en los últimos días y no por haber subido en las encuestas o presentar alguna propuesta relativamente interesante para el país; sino porque José Luis Gil, ex integrante del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), tuvo a bien revelar que el candidato antes mencionado, en Febrero del 89, realizaba una publicación donde llamaba “luchador social, luchador político”, a Victor Polay Campos, criminal cabecilla de la organización terrorista conocida como MRTA.

Si bien es cierto que el autor -luego de semejante exabrupto- trata de maquillar esa simpatía diciendo que no comparte el programa terrorista, lo cierto es que no se trata un hecho aislado o un simple desliz del candidato. Para quien conoce la historia de la izquierda, tanto en el Perú y en el mundo, no se trata de una simple casualidad. De hecho, existe una relación bastante marcada entre la izquierda y la defensa de los personajes más nefastos en la historia de la humanidad. Apoyar a la narcodictadura del criminal Nicolas Maduro, apoyar a los terroristas de Hamas, apoyar a la dictadura cubana, tener entre sus ídolos a asesinos como Ernesto “El Che” Guevara, y un largo etcétera, son una prueba de que estamos hablando de un rasgo identitario.

Pasa lo mismo si miramos al interior de nuestro territorio, los principales líderes de izquierda, ya sean del ámbito político o “intelectual”, nunca han sido capaces de marcar distancia en forma directa, clara y contundente, de sus pares ideológicos más radicales y que han tratado de llevar sus ideas hasta el final de sus consecuencias, aquellos que no dudaron en emplear la violencia como método transformador, siguiendo así los ejemplos internacionales más conocidos como Mao Tse-Tung en China, Pol Pot en Camboya, Lenin y Stalin en Rusia, etc. Nuestra izquierda nunca ha podido (o querido) divorciarse de Sendero Luminoso y el MRTA, por el contrario, se la pasan destilando odio en contra de aquellos que los enfrentaron, mostrando así sus filias más elementales en forma indirecta.

Y pese a que hoy se hacen llamar la “izquierda democrática”, esos que pretenden hacerle creer a la gente incauta que hay una gran diferencia entre quienes buscan el poder a través del voto y quienes lo hacen a través del fusil (o tirando piedras, o quemando llantas, o secuestrando aeropuertos), no debemos perder de vista que lo importante aquí es el sustantivo. Da lo mismo cuan elaborada sea la etiqueta, lo que no debemos olvidar nunca es que las cien las izquierdas, antes de ser democráticas, cristianas, ecológicas, nacional-socialistas, liberales, progresistas, etc., son izquierdas.

El problema está en su esencia, en su esquema de valores, en los principios que comparten, en las causas que defienden; a través del voto o a través de la violencia, en la televisión o en los colegios, bajo la fachada de la defensa del medio ambiente o la ideología de género, detrás de ONG´s de derechos humanos o colectivos LGTBI, en la lucha por la clase obrera y el campesinado o por los derechos de los animales; lo que buscan es la imposición, penetrar en el acervo cultural de nuestra sociedad y corroer los cimientos de nuestra historia, de nuestra herencia. Y en tiempos tan marcados por el dominio cultural de la izquierda, jamás ha sido tan importante dejar en evidencia la naturaleza de la izquierda en el Perú y en el mundo, en cada una de las plataformas en las que todavía se puede, cuantas veces sea necesario y en cada oportunidad que se tenga.


*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.


jueves, 11 de diciembre de 2025

Monos en democracia

 


Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


De cara a las elecciones generales del próximo año, según los resultados de la XIII Encuesta Nacional sobre Percepciones de la Corrupción, estudio que evalúa la preferencia de las personas en temas como poder ciudadano, partidos políticos y las elecciones; el perfil del candidato ideal para los comicios electorales de abril del 2026, gira en torno a valores como la integridad y la honestidad, dejando de lado aspectos como la experiencia, la preparación académica, el equipo y plan de gobierno. Incluso la opción de un candidato nuevo, ajeno al establishment político tradicional, el famoso outsider, ya no parece ser una opción con posibilidades como era hace algún tiempo.

¿Qué lleva a la gente a seguir creyendo que el político, incluso teniendo las cualidades más populares y reclamadas, es un ser ajeno al plano común del resto de mortales?, ¿Acaso una persona “honesta” es garantía de algo en la política? ¿Lo son la preparación, la formación académica, la experiencia? ¿Acaso no es el Perú el único país que ha tenido a uno de los presidentes más preparados de la historia reciente (PPK), en contraste con Castillo, un docente de provincia de quien existen muchas más dudas que certezas sobre su formación y desempeño profesional? Ahora, si bien es cierto que en el aspecto formativo podemos identificar diferencias abismales, ambos expresidentes tienen un grave problema con la justicia del país y no es una simple casualidad.

Con la experiencia de dos periodos como presidente del Perú, Alan García tampoco es un personaje de quien se pueda presumir; el origen “humilde” de Alejandro Toledo, el perfil de “luchador social” del Humala más cuerdo; ninguno de estos elementos les ha servido para poder “caminar derecho”, tal y como decía cierto personaje que -dicho sea de paso- tampoco se lleva muy bien que digamos con la justicia peruana. La casuística es variada y si vamos un poco más a fondo, aterrizando en gobiernos regionales y locales, encontraremos una larga lista de políticos que fueron elegidos por motivos bastante peculiares; pero el denominador común se repite, un drástico y marcado divorcio entre las acciones y el deber ser.

Pero este no es el problema esencial, al fin y al cabo, termina siendo mera anécdota la razón por la que el electorado entrega su confianza. Los resultados tienden a ser los mismos en cada gestión y aquí nada tiene que ver el perfil del político, la raíz del problema está en otro lado. Un mono con un palo hace menos daño que un mono con una metralleta, y más allá de entender el peligro que representa un mono armado, el asunto importante pasa por asumir conciencia sobre los límites que se le puede poner al animal. Sobre la democracia, el tamaño del Estado y la clase política, el razonamiento es el mismo. Mientras más grande sea el tamaño del Estado, la democracia no sirve para otra cosa que para darle más poder al político.

Al fin y al cabo, el dilema de la clase política y su tormentosa relación con la justicia peruana, pareciera ser un problema de valores; sin embargo, antes de discutir sobre qué candidato se ajusta más a nuestras preferencias, lo urgente es analizar si la estructura del Estado peruano permite establecer los límites necesarios al poder de turno. Aquí poco importa si el próximo presidente es Judas Iscariote o el Arcángel Miguel, mientras más pequeña sea el arma del mono, menos daño potencial es al que nos arriesgamos. Es lógica elemental y debiera ser lo primero que el votante debería considerar antes de elegir. Ahora bien, la pregunta de fondo es: ¿hay algún candidato que represente una propuesta relativa a la reducción progresiva del aparato del Estado y el gasto público? La respuesta seguramente nos permitirá evaluar qué tan atrasados estamos en la carrera por vivir en una sociedad libre y de bienestar.

(*) Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda

miércoles, 3 de diciembre de 2025

Derechos humanos para los humanos derechos

 

Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


De cara a los comicios de abril del 2026, uno de los aspectos más tratados en campaña seguramente será el de la seguridad; y no sólo por el hecho de que fue uno de los temas para pedir la cabeza de la ex presidente Dina Boluarte y varios ministros, sino que en las últimas horas, Rafael Belaunde, pre-candidato por Libertad Popular, sufrió un atentado mientras realizaba una rutina de supervisión en un negocio; por otro lado, el último fin de semana, en Piura, un candidato a diputado por el Partido Juntos por el Perú, fue acribillado mientras circulaba por las afueras de la ciudad.

Los detalles importan y seguramente definirán el futuro de las investigaciones. Lo que sí es una preocupación latente, es el hecho de que ningún esfuerzo por parte del gobierno, ni siquiera al mando de Jeri que había comenzado con la mejor actitud, parece surtir efecto en la realidad. Los comerciantes, los transportistas y ahora los políticos; se trata de un problema que viene creciendo sin freno. Incluso pareciera que mientras más se esfuerza el gobierno por contener la criminalidad, esta recrudece y aumenta su grado de violencia.

Si bien es cierto que no estamos hablando -necesariamente- de una relación de causalidad, sí existe un contexto que podría explicar que toda acción del gobierno está destinada a fracasar. Y es que no se puede poner la carreta delante de los caballos. Toda reforma en materia de seguridad en nuestro país no tendrá jamás buen puerto porque es el sistema de administración de justicia el que termina tirando por la borda cualquier intención. Se pueden invertir millones en logística, tecnología operativa, equipamiento e inteligencia; podemos tener las mejores fuerzas del orden del mundo, pero esto no sirve de nada si es que quien juzga el delito, no tiene la firmeza necesaria.

Se puede hablar de corrupción de funcionarios en el sistema de administración de justicia, claro que sí; pero existe un problema mucho mayor y es la absoluta sumisión de nuestra justicia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, organismo internacional encargado de proteger y promover los Derechos Humanos entre los países miembros pero que no ha hecho otra cosa que servir como punta de lanza de las ONG´s que viven por y para defender a terroristas y delincuentes, enjuiciando al Estado peruano en cada oportunidad que se presente. Mientras que la justicia peruana esté bajo la sombra de la CIDH, toda iniciativa será inútil.

¿Qué es lo que se necesita para resolver el problema? Pues sólo decisión política. Por muy impopular que sea para el consenso social-demócrata, el ejemplo de El Salvador es aleccionador en este tema. Bukele puede caer mal por muchas cosas, pero la efectividad que ha tenido para frenar a las maras y la delincuencia doméstica, es incuestionable. El presidente se muestra firme y poco le importa seguir en tensiones con la Corte mientras que la gente en las calles le da su respaldo total.

Luchar en contra de la criminalidad, en primer lugar y antes que nada, pasa por tener las cosas claras. Una persona que decide atentar en contra de la vida, la libertad o la propiedad de otra persona, está renunciando a sus derechos y no puede ser tratado entre algodones. Y aquí no debería de existir ninguna media tinta, el robo no deja de ser robo porque lo cometa Jesús, o porque se haga en nombre del señor. La naturaleza de la acción no cambia según la persona que actúa, tampoco en función de la motivación.

Y este es el razonamiento medular detrás del éxito de Bukele. Reconocer y distinguir a víctimas de victimarios, llevar hasta sus consecuencias naturales la idea de que los derechos humanos sólo son para los humanos derechos, aquellos que incluso teniendo la posibilidad de actuar como salvajes y usar la fuerza para atentar contra la vida, la libertad y la propiedad de sus semejantes, no lo hacen; es a estos a los que el gobierno debe de proteger del crimen, y no ceder ante las presiones de los “defensores” de los Derechos Humanos. Como bien dice el presidente salvadoreño, la sociedad debe entender que tanto la Corte y el lobby de los derechos humanos, tienen un objetivo y una agenda muy bien marcados, y que el bienestar y la seguridad de las personas de bien, no está dentro de ellos.


(*) Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda


miércoles, 26 de noviembre de 2025

El Estado creador de contenidos

 


Erick Yonatan Flores Serrano

Instituto Amagi - Huánuco


El parlamentario Wilson Soto, perteneciente a la bancada de Acción Popular, uno de los partidos más longevos de nuestra historia, ha presentado un proyecto de ley con el que busca regular la actividad de los creadores de contenido. Específicamente, a través del Proyecto de Ley N° 13313, les exigen a los famosos “influencers”, que deben contar con un título profesional que certifique su conocimiento cuando hablan de temas relacionados a la salud, la educación, la seguridad o el patrimonio.

Entre sanciones que van desde multas que superan los 20 mil soles, hasta la suspensión definitiva de su actividad, esta iniciativa legislativa termina siendo -como la gran mayoría de propuestas que buscan “proteger” de alguna manera a las personas- no sólo siendo un atentado contra la libertad que tienen las personas de decir lo que quieran en cualquier plataforma, sino que genera muchos más problemas de los que pretende resolver.

Con la excusa de evitar la “desinformación”, el aparato del Estado pretende perseguir a cualquier persona que difunda contenidos distintos a los que el Estado defina como verificados, oficiales, verídicos. El problema con esto es que el Estado no es una entelequia que está por encima del ser humano y tenga la capacidad de resolver los principales problemas de la raza humana, son un grupo de personas tan imperfectas y falibles como los somos todos. Incluso presumiendo que este grupo de personas sí tengan la sana intención de hacer el bien, no olvidemos que el camino hacia el infierno está empedrado de buenas intenciones.

Se trata de la arrogancia del legislador que se cree con potestad de exigirle un título profesional a una persona cuando habla de un tema en específico, cuando a este nadie le exige ningún conocimiento especializado en materia legislativa, en filosofía política, en derecho; ni siquiera un título profesional técnico, tampoco haber culminado estudios primarios ni secundarios. En otras palabras, tanto el legislador como el creador de contenido, parecen tener muchas más cosas en común que lo que aparentan a simple vista.

El internet y las redes sociales en general, pueden ser una valiosa herramienta para cualquier fin. De la misma forma en que la hoja afilada de un cuchillo puede servir para hacer un corte perfecto en 400 gramos de lomo fino, también puede ser un arma para arrebatar la vida de una persona en un asalto en la calle; un camión es un medio para trasladar carga en una mudanza, pero en 2016, en Niza, se usó para perpetrar un atentado terrorista cortesía del Estado Islámico; el hacha le sirve al leñador de la misma forma en que le sirve a un asesino serial. En todos estos ejemplos, lo último que uno esperaría ver es una ley que prohíba el uso de cuchillos, camiones o hachas.

Por más desagradable que sea el contenido que ofrece el Diario de Curwen, sería inmoral celebrar su censura; y pese a que quizá Víctor Caballero no tendría esa consideración con los que estamos en las antípodas de su pensamiento, eso no significa que su libertad de expresarse sea negociable. Luchar contra la desinformación va más por el lado de ofrecer alternativas para contrastar los contenidos, que por el de usar la maquinaria represiva del Estado para perseguir y castigar al disidente.

Por último, no es sólo la defensa de la libertad de expresión lo que debe motivar el rechazo a esta ley, sino también el hecho de que sería el Estado a través de sus “brillantes” representantes, los únicos que definan lo que debe de circular en las redes. Ya no basta con que el Estado defina lo que es la educación en los colegios (porque define la currícula y los contenidos de la misma), ahora pretende colonizar un espacio donde todavía tenemos la libertad de escoger de qué fuente queremos beber.

Es el famoso Estado terapéutico en su más básica expresión. Esa idea insana que considera al individuo como un ser sin voluntad, sin capacidad de discernir; una criatura indefensa que hay que proteger de las maldades del mundo; del pecado, del deseo, o como bien se dice en esta ocasión, de la “desinformación”. Y si algunos congresistas consideran peligrosos los contenidos que los influencers le ofrecen a su público; con mucha más razón y preocupación debemos decir que hay mucho más peligro en los contenidos que estos congresistas le ofrecen a los peruanos.



lunes, 17 de noviembre de 2025

La Generación Z y el cálculo de la izquierda

 

Erick Yonatan Flores Serrano
Instituto Amagi - Huánuco


Es evidente que en nuestra sociedad hay algo podrido desde hace mucho tiempo. La experiencia no ha dejado de enseñarnos las lecciones políticas que deberían de bastar para comenzar a hacer las cosas bien o -por lo menos- no seguir tomando malas decisiones; pero la realidad supera cualquier relato.

Las marchas de la tristemente célebre “Generación Z”, por ejemplo, se siguen convocando y por más que algunas de sus voces más sensatas han tratado de marcar distancia de algunos personajes cuestionables lamentablemente no han tenido éxito. Uno debe de preguntarse por qué los jóvenes siguen marchando al lado de gente como Verónica Mendoza, Sigrid Bazán, acompañados del grupete de actores amigos íntimos de la corrupción de la ex alcaldesa de Lima Susana Villarán, gente sin la más básica noción de lo que significa la moral y principios. Porque no puedes pegar el grito al cielo contra la corrupción y caminar al lado de Mónica Sánchez, quien salió en los medios lavando la bandera al lado de Susana Villarán.

No puedes secuestrar las calles de la ciudad para exigirle al Estado que haga algo contra la criminalidad y simpatizar con Susel Paredes, personaje que votó en contra de la ley contra la extorsión y el sicariato, propuesta presentada por el ejecutivo y finalmente aprobada por el congreso a fines del mes pasado. No te puede indignar la muerte de más de un centenar de peruanos en lo que va del año y caminar de la mano de la congresista que votó en contra de declarar al Tren de Aragua como una organización criminal. Sencillamente no es coherente.

En la misma línea, Rosa María Palacios no puede ser tu vaca sagrada cuando hoy se indigna por Betsy Chávez y advierte calamidades si es que el Estado peruano no entrega el salvoconducto de su asilo, cuando ayer levantaba su voz en contra cuando Alan García solicitaba el mismo beneficio al Estado uruguayo. Y en este punto nadie está hablando de la legitimidad del mecanismo sino de su instrumentalización política para darle forma a un relato donde el Estado mafioso persigue a los luchadores sociales que sólo buscan el “bienestar del pueblo”.

Por otro lado, durante las manifestaciones, también vemos que los jóvenes gritan ardorosos: “¡Cambio de constitución!”, “¡Fujimori nunca más!”, etc.; sin comprender en lo más mínimo que si en la historia no hubiera existido un Alberto Fujimori (con aciertos y desaciertos), seguramente estos muchachos no estarían usando su hashtag para publicar su desacuerdo con el gobierno, sus estrés porque la vida no es justa, sus crisis existenciales posmodernas, etc.; mucho menos estarían en las calles porque no hay que ser adivinos para entender lo que hubiera pasado con el país si Sendero y la izquierda hubieran tomado el poder en los 90´s.

Y así como estos casos, ejemplos de la hipocresía y doble moral de la clase dirigente de izquierda, hay muchos. Es una pena que -una vez más- la juventud de nuestro país termine siendo usada como carne cañón y meros instrumentos de gente de la peor calaña. Los jóvenes pueden tener la intención de generar cambios a partir de su lucha, nadie podría cuestionar la indignación que se ha generalizado producto de la inutilidad del gobierno para resguardar la vida, la libertad y la propiedad de las personas de bien frente al crimen; pero no nos engañemos, los vicios inherentes de la izquierda hacen que se pierda todo el sentido.

A gente como Raúl Noblecilla o Guido Bellido no les duele que un manifestante haya fallecido producto de los enfrentamientos con la policía, les duele que haya sido sólo uno. Es un imperativo moral dejar en evidencia las formas en las que procede esta clase de gente. Ellos no calculan el éxito de una protesta en la medida en que su voz llegue o no a los espacios de decisión, sino en función de la cantidad de violencia necesaria para desestabilizar al enemigo. Su lucha de contrarios está por encima de la vida de las personas, agudizar las contradicciones es más importante que la sangre de los peruanos; el buen salvaje que marcha termina siendo el alimento del revolucionario ideal, ese que no tira una piedras ni carga carteles.

lunes, 26 de febrero de 2024

El capitalismo libera a la mujer, el socialismo las degrada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Apareció Vladimir Cerrón en Twitter criticando el cambio de nombre del Ministerio de la Mujer a Ministerio de la Familia. Dijo que "el cambio de nombre no garantiza los derechos femeninos, sino el cambio del sistema económico-social. El capitalismo las oprime, el socialismo las libera".

Evidentemente Cerrón sigue congelado en los años 60 del siglo pasado, cuando la izquierda latinoamericana creía ciegamente en el mito de la salvación de la humanidad mediante el socialismo. Para muchos ingenuos de la época, el socialismo era la tierra prometida, la verdadera redención del hombre, la solución de todos los males de la humanidad, el fin de la injusticia social. Había que romper el sistema de dominación capitalista a través de la revolución emprendida por los pobres, los campesinos, los obreros y los estudiantes formando una gran alianza revolucionaria de liberación de las clases oprimidas. El poder había que arrebatárselo a los ricos por la violencia. De lo contrario sería imposible. No había otro camino. La democracia burguesa estaba diseñada para favorecer a los ricos. Esto justificaba la toma de las armas, la guerra popular del campo a la ciudad, la lucha armada de las clases oprimidas para tomar el poder y cambiar el orden político por uno de justicia social e igualdad.

Este conjunto de ideas descabelladas y delirantes se apoderaba de la mente de los jóvenes estudiantes universitarios y de nadie más. La verdad es que era tan solo una revolución teórica, ya que en los hechos ni los pobres, ni los orbreros y mucho menos los campesinos estaban interesados en hacer una revolución para tomar el poder. Cosa que era criticada por los teóricos como una "falta de conciencia de clase". La solución la dio Lenin al tomar la batuta de la revolución con unos cuantos intelectuales y tomar el poder por la violencia armada en nombre del pueblo. De hecho, el izquierdismo nunca fue otra cosa que un delirio teórico inventado por intelectuales. El pueblo siempre fue ajeno a esas ideas y nunca tuvo participación real en el poder durante el socialismo. Los pobres no solo aumentaron sino que siguieron siendo explotados y oprimidos por el nuevo régimen bajo la dirección de un Estado totalitario y burocrático.

¿De qué manera puede el socialismo liberar a la mujer? ¿De qué manera las oprime el capitalismo? En el socialismo, las mujeres fueron llevadas al campo para sumarse a las labores agrícolas, o internadas en fábricas para convertirse en obreras de la revolución. El Estado se ocuparía de darles vivienda, salud, alimentación y educación a los hijos. Todo estaba planificado para el aumento de la producción y la riqueza del Estado, pero no para la felicidad de las personas o de las familias. El individuo no contaba para nada. Se alentó el cambio de mentalidad para abandonar el individualismo en favor del colectivismo. Había que pensar en la patria. El egoismo y el individualismo eran taras del capitalismo que se debía superar. Había que pensar solo en la grandeza de la patria.

El hecho concreto es que todas estas ideas FRACASARON. No una sino muchas veces. Peor aun, fracasaron en TODAS partes. Incluso en el Perú después de que Velasco nos impusiera ese modelo en el que el Estado era dueño de todo y dirigía todo. Los países que probaron ese modelo se empobrecieron sin excepción. Pero como los latinoamericanos se caracterizan por su estupidez, siempre vuelven a intentarlo una y otra vez. Y aun quedan charlatanes de izquierda predicando ese modelo fracasado, y tontos que les creen.

Basta mirar a Cuba para saber si las mujeres están "liberadas". No tienen ni siquiera toallas higiénicas en el mercado. En la libreta de racionamiento cada vez hay menos cosas y en menor cantidad. La desnutrición aumenta pero se oculta en las cifras oficiales. Para nadie es un secreto que las mujeres en Cuba han tenido que prostituirse para sobrevivir al socialismo. Hoy se pasan la vida haciendo colas para todo. No tienen agua potable ni electricidad en la misma capital de Cuba. Los hospitales públicos dan pena. ¿De qué manera se ha liberado la mujer en el socialismo? No hay forma.

En cambio en el capitalismo las mujeres dejaron de ser esclavas del hogar. Gracias a la tecnología, las amas de casa dejaron de lavar a mano y pasaron a usar lavadoras automáticas. Dejaron de fregar el piso por las lustradoras. Dejaron de caminar para usar autos. Dejaron de cocinar gracias a la comida preparada y al horno microondas. Se llenaron de productos de salud y belleza femenina, y hasta surgieron revistas exclusivas para mujeres. La sexualidad dejó de ser un sinónimo de maternidad gracias a las píldoras anticonceptivas. Por fin tuvieron tiempo de ocuparse en ellas mismas, gracias a que surgieron infinidad de productos y servicios exclusivos para la mujer, desde peluquerías hasta guarderías. Por último, con todas las ocupaciones del hogar resueltas, son libres de elegir una carrera profesional. Algo que en el socialismo nunca pudo ser posible. De modo pues, ya es hora de que los zurdos dejen de venderle el humo del socialismo a la gente.

domingo, 21 de enero de 2024

Una vez más la izquierda justifica la violencia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un bochornoso incidente involucró a la presidenta Dina Boluarte en Ayacucho cuando un par de mujeres burló la seguridad (si se le puede llamar así) y atacaron a Dina tirándola de los cabellos. Este inciidente ha dejado varias cosas en claro. En primer lugar, obviamente, que la seguridad asignada a la presidenta Boluarte es de lo más ineficaz que se haya visto en cualquier país. Eso me parece quue es lo más bochornoso. ¿Tenían un plan? 

Meterse en medio de una multitud es un acto muy arriesgado para cualquier presidente, y más aun tratándose de Ayacucho, un lugar caliente y rojo. En principio debieron impedir ese acto temerario. De lo contrario, tendrían que haber rodeado a la presidenta con una nube de guardaespaldas, incluyendo agentes de civil encubiertos. Pero por lo visto solo habían cuatro agentes para su resguardo en medio de una multitud. Qué diferencia con el ejército que acompañaba a Pedro Castillo, al que lo rodeaba un cerco infranqueable de no menos de 30 metros. Iba raudo en su camioneta atravesando las mutitudes que lo insultaban desde las veredas y cercos policiales. Una vez le arrojaron huevos desde los balcones en Tacna. Creo que esa fue su máxima exposición. Pero lo de Dina es imperdonable. Ese cuerpo de seguridad debe ser cambiado en su totalidad, desde el jefe hasta los agentes. Incluso deberían ser sancionados por ineptos.

El siguiente episodio bochornoso vinculado al acto de agresión a Dina ha sido la reacción de la izquierda en su conjunto, desde a cviarada hasta el progresismo, pasando por los "intelectuales" de la izquierda quienes, fieles a su corazoncito filoterruco, han salido a justificar la violencia de estas mujeres porque "reclamaban justicia". La idea general de estos defensores de la moral es que Dina se ha buscado los golpes porque no ha hecho nada por darles justicia a los familiares de las víctimas del Estado durante las protestas. Es decir, la culpa es de Dina y no de las mujeres que la atacaron y trataron de buscar "justicia" por sus propias manos.

En realidad no sorprende para nada la actitud de la izquierda frente a otro cobarde acto de violencia contra una autoridad. Es lo de siempre. Son los mismos miserables que celebraron el conazo que le arrojaron a la cabeza del anciano congresista Tubino, del puñetazo artero que un salvaje le propinó al anciano congresista Burga, de la brutal patada al estómago que un energúmeno le metió al anciano ex ministro Luis Alva Castro, etc. Todos esos actos fueron celebrados y justificados por la izquierda. 

Y lo mismo hicieron con la asonada terrorista desatada por la izquierda en toda la región macro sur, con el intento de llega a la capital para tomar Lima hasta reponer en el poder a Pedro Castillo. Toda esa violencia salvaje fue justificada como "actos de protesta" y como "legímo derecho a la protesta", mientras cuestionaban el accionar policial y militar en la zona. De inmediato convirtieron en mártires a los muertos y pidieron juicios contra mandos militares, policias y el gobierno. Mientras hubo bloqueos de carreteras que duraban semanas, paros con amenazas a los comerciantes, nunca les preocuparon los derechos humanos de los ciudadanos afectados, extorsionados, paralizados y hasta muertos en los bloqueos. Los únicos derechos humanos que salieron a reclamar las oenegés y señoritos caviares fueron los DDHH de los muertos en las protestas. 

Y son los mismos que pergeñaron el informe final de la CVR, en cuyo capítulo central justifican el terrorismo culpando a la pobreza, el abandono y la marginalidad. Es decir, la culpa del terrorismo fue del Estado, del modelo y del sistema. Y es la idea que ha quedado porque hoy vemos gente como Guido Bellido y Carmen Gonzalez decir que los senderistas no eran malas personas, eran peruanos que buscaban justicia y que mataban no por criminales sino en busca de un fin superior. Eso es lo que hoy se enseña.

Mientras tengamos a esta izquierda justificando la violencia en todas sus formas y presentaciones, yo no me cansaré de llamarlos "pro terrucos". Y no porque no piensan como yo, que es lo que suelen achacarme, sino porque están del lado de la violencia.


miércoles, 17 de enero de 2024

Gobierno y derecha se dejan arrinconar por la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Tanto el gobierno como la derecha tradicional se han dejado atarantar y arrinconar por la izquierda. Si uno mira el panorama político encuentra que la izquierda siempre tiene la delantera y está en permanente movilización. El repertorio de la izquierda es muy amplio. Va desde las asonadas violentistas vandálicas con ribetes de terrorismo urbano, hasta las arremetidas jurídicas organizadas por las oenegés de DDHH, pasando por las campañas mediáticas a las que se suman una buena colección de candelejones de la prensa nacional que siempre están tirando hacia la izquierda. 

Pero lo más patético es comprobar que ni el gobierno ni la derecha tienen los reflejos ni la capacidad para ir al debate ideológico a desmentir o desvirtuar las afirmaciones de la izquierda. Muy por el contrario, tienen la tentación de la pose correcta y salen a confirmar el mensaje de la izquierda con frases como "respetamos el derecho a la protesta" o lo más aberrante: "la protesta es un derecho constitucional", algo que es completamente falso. En la Constitución no hay ningún "derecho a la protesta" ni lo hay en la carta interamericana de los DDHH. Tampoco allí existe tal derecho. Lo que hay es literatura izquierdista que pretende amparar las protestas haciéndolas pasar como un "derecho fundamental". 

Ni siquiera los congresistas han tenido el tino de hacer una ley que regule las protestas, como hay en otros países. Una ley que empiece por definir qué es una protesta válida y cuáles son las formas y etapas válidas de protestar para exigir derechos. Porque la única forma de protesta que puede admitirse en una democracia es aquella que está destinada a reclamar derechos conculcados. Y toda protesta debe empezar con un oficio escrito que detalla las demandas, enumerando los derechos conculcados, y presentado a las autoridades competentes, además de la Defensoría del Pueblo, con un plazo para ser atendidos antes de pasar a la siguiente etapa de la protesta que puede ser una movilización pacífica, un plantón, una vigilia, etc. Pero en ningún caso la violencia. Y toda forma de protesta debe tener responsables identificados. 

¿Cómo es posible que se considere "protesta" a que una plaga de ignorantes arreados por dirigentes politizados y extremistas, salga a exigir el cierre del Congreso, la liberación de Pedro Castillo y su reposición en el poder, la convocatoria a una Asamblea Constituyente? Eso no es una "protesta" en ninguna parte. Eso es una "agenda política" y no se puede admitir que nadie imponga su agenda política mediante la violencia. Eso debería estar penado en cualquier democracia decente y todo partido o movimiento que apele a esa estrategia debería ser proscrito. Así de simple. 

Todo acto de violencia política debe ser castigado, aun cuando se desarrolle en el marco de una protesta. Los responsables de la protesta responderán por cualquier acto de violencia que se cometa en el desarrollo de su protesta, salvo que entregue al autor. Las protestas deben acatar las disposiciones de la autoridad y no enfrentarse a ellas. Cualquier acto de violencia masiva contra las fuerzas del orden autoriza a estas a actuar en consecuencia. 

En fin, esta es la clase de normas que existen en cualquier país civilizado. ¿Por qué no se hacen acá? Por dos razones: 1) a la izquierda no le interesa ni le conviene tenerlas. Siempre se han opuesto con el argumento de que se quiere "criminalizar las protestas", como si estas no fueran criminales cuando asaltan aeropuertos, incendian locales públicos y privados, bloquean carreteras y apedrean a la policía o la atacan con bombardas dejándolos heridos y hasta muertos. 2) A la derecha se le pasea el alma y siempre deja a la izquierda con las manos libres. Como resultado, la izquierda es dueña del escenario. Crea conflictos y sabe que tarde o temprano ganará. 

Con el apoyo de las oenegés nacionales e internacionales la izquierda apabulla al gobierno y crea presión para que los cobardes de la fiscalía empiecen a abrir instrucción contra los miembros policiales, militares y hasta contra las autoridades políticas. Al final los terroristas andan libres, los muertos son condecorados como mártires y sus familiares resarcidos económicamente por el Estado al que atacaron. Pero lo peor es que ponen una espada de Damocles sobre las cabezas de las autoridades políticas, policiales y militares que ya no estarán dispuestas a enfrentar las próximas asonadas terroristas de la izquierda porque no hay leyes ni autoridades que los defiendan.

viernes, 15 de septiembre de 2023

¿Qué demuestra el video Kouri/Montesinos?


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Me parece patético que la prensa progrecaviar reviva cada año la fecha de difusión del video Kouri/Montesinos. Ni siquiera el aniversario de la captura de Abimael recibe tanta difusión. Ni la captura del video "Zorba el griego", que permitió identificar a toda la cúpula de Sendero Luminoso. Pero cuando se trata del fujimorismo están atentos para armar el show, año tras año. Nunca se pasa la página. Tienen que revivir el pasado negativo del fujimorismo, desde el golpe del 5 de abril hasta el video Kouri/Montesinos. Es la permanente campaña del odio. 

Ese famoso video confirmó lo que todos ya sabíamos: que Montesinos estaba comprando congresistas. Si ya resultaba escandaloso verlos cada día pasándose al fujimorismo en mancha. Pero eso también revela la calaña de congresistas que siempre hemos tenido. Los "niños" de hoy en día, vendidos a Pedro Castillo, no son una novedad. Así que ese video K/M no muestra solo la corrupción política del fujimorismo sino la de los congresistas. Incluso me atrevería a decir más: demuestra la corrupción de toda la clase política peruana, porque no hay políticos ni partidos sino bandas de trepadores angurrientos salidos de los bajos fondos.

La corrupción política no empieza en la compra/venta de congresistas al régimen de turno. Empieza en la venta de puestos en las listas de los partidos. O incluso antes: en la formación de falsos partidos con el propósito de llegar al poder o de utilizarlo como vientre de alquiler. ¿Cuál es el objetivo de Luna Gálvez para crear Podemos? ¿O el de Acuña con APP? Son sujetos que carecen de preparación política y están dedicados a la empresa. Son millonarios. ¿Qué quieren en la política si no tienen ideología ni principios? Ni siquiera tienen cuadros. Solo llevan basura al Congreso, salvo uno que otro invitado que destaca y que termina alejándose pronto del partido.

Esa es precisamente la clase de congresistas que terminan como "los niños" de Pedro Castillo o los comprados por Montesinos. O los que se dedican a sus propias fechorías robándoles sus sueldos a sus trabajadores, entre otras malas artes. Así que este famoso videito K/M debería representar mejor la corrupción congresal. EN lugar de venderse como muestra de la corrupción del fujimorismo, de lo que ya todos sabíamos, debería verse como muestra de la corrupción de los congresistas baratos y muertos de hambre que llegan en vientres de alquiler, y de la "clase política" conformada por improvisados trepadores que se suben a las combis electorales sin tener ningún perfil político. Ya es hora de sansionar a los falsos partidos que llevan a esta clase de basura al Congreso.