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domingo, 12 de julio de 2026

El líder de la nueva izquierda peruana

 


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez


La izquierda peruana está viviendo sus épocas más tristes. Luego de haber tenido referentes históricos de la talla de José Carlos Mariátegui, políticos inteligentes y hábiles como Alfonso Barrantes, luchadoras sociales como Magda Portal, entre otros pocos, pero importantes, han acabado rindiéndole pleitesía a un completo ignorante y analfabeto funcional como Pedro Castillo, quien pasó por el poder como un simple ladronzuelo y golpista fracasado. 

Nunca he podido entender ni el pensamiento ni el accionar de la izquierda, pero ahora los entiendo aun menos. Antes al menos planteaban ideas. Disparatadas, relamidas y absurdas, pero tenían ideas. Hoy no tienen ni eso. Viven del puro activismo callejero y reivindican a un completo y total indigente mental, que tuvo la gran oportunidad de hacer algo bueno por el país desde el poder, justificando así el discurso reivindicativo de izquierdas, pero no hizo nada, excepto robar.

Con su limitada capacidad inteletual de sindicalista básico, como fue definido por Vladimir Cerrón, (responsable de ponerlo en la plancha presidencial ganadora del 2021), Pedro Castillo apenas pudo dedicarse al activismo político desde la presidencia, pues era lo único que sabía hacer. Usó el avión presidencial para viajar casi a diario a provincias a reunirse con sus secuaces, recibió en palacio a sus aliados políticos, fortaleció el sindicato magisterial senderista, mientras cambiaba de ministros como de calcetines. Tuvo la misma habilidad de Vladimiro Montesinos para comprar un buen número de congresistas que le sirvieran de apoyo político y colocó a sus secuaces en los ministerios claves para la coima en grande.

La principal actividad de Pedro Castillo en el poder fue robar. Y lo hizo de manera descarada. Incluso desde palacio de gobierno con su secretario Bruno Pacheco como compinche. Los latrocinios de Pedro Castillo empezaron a salir a la luz y hasta la Fiscalía tuvo que allanar palacio de gobierno, donde encontró $20,000 dólares fresquitos de las coimas que les cobraban a los policías para ser ascendidos. A medida que el escándalo de corrupción se hacía público, a Pedro Castillo le sudaban más las manos. Así llegamos al punto en el que su mejor salida fue dar un golpe de Estado para anular al Congreso y a la Fiscalía. 

Sin embargo, el pobre diablo es tan incapaz que ni eso pudo hacer bien. Creyó que porque tenía la banda puesta todos le iban a obedecer. Afortunadamente para el país nadie obedeció sus órdenes y hasta sus ministros empezaron a renunciar condenando el golpe. De modo que al analfabeto funcional no le quedó más que hacer maletas y huir hacia la embajada de México. Fue en ese trayecto que lo capturaron como el vulgar delincuente que es.

Eso y nada más es Pedro Castillo: un delincuente, un pobre diablo que apenas puede estructurar frases coherentes, un ignorante que nunca leyó un solo libro (según propia confesión) y nunca entendió cómo funciona el Estado, pero igual tuvo el cuajo de lanzarse a la presidencia. Y lo más patético fue que ocho millones y medio de imbéciles lo votaron, demostrando que la democracia es en realidad un error de la estadística, tal como lo definió Jorge Luis Borges. Hoy ese patético personaje está preso por golpista, pero aun le esperan sus sentencias por ladrón.

Allí debería haber acabado la historia de Pedro Castillo. Pero como la imbecilidad de la izquierda es infinita, lo convirtieron en mártir y preso político con la narrativa de que había sido víctima de un complot de la derecha racista. Y no solo eso, uno de los candidatos de la izquierda más radical y menos pensante decidió convertirse en su sosías, en su "yo soy", en su imitador, se puso su sombrero e hizo campaña reinvindicando al ignorante ladrón y golpista Pedro Castillo. ¿Y qué creen? Más de nueve millones de imbéciles volvieron a votar por él. 

Así es mi Perú. Ricas montañas, hermosas playas, cumbres nevadas, pero con un electarado de terror. Peor aun en el sur. Puno es un caso de estudio psiquiátrico. En la mayoría de provincias de Puno el imitador de Pedro Castillo ganó por más del 90%. Esta vez tuvimos mucha suerte de no volver a caer en las manos de una izquierda ignorante, oligofrénica y repleta de remanentes del terrorismo. 

¿Tendrá futuro esta izquierda? Así, sin ninguna idea original ni nueva, con la pura cháchara barata y relamida de la "justicia social" y la "dignidad", recetando más socialismo fracasado y con su rechazo visceral a un modelo económico que es lo único que nos ha mantenido a flote en lo que va de este siglo? ¿Será Pedro Castillo el máximo referente de la izquierda peruana en este siglo? 



jueves, 15 de septiembre de 2022

La naturaleza de la izquierda

 

Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Publicado en El Pollo Farsante el 1 de noviembre de 2021

Todos conocemos la fábula de la rana y el alacrán. Un alacrán quería cruzar el río y le pide a la rana que lo ayude a cruzar sobre su lomo. Pero la rana teme que la vaya a picar con su aguijón mortal, por lo que el alacrán promete no hacerlo. Entonces la rana le permite al alacrán subir sobre su lomo, pero, cuando están cruzando el río, siente el aguijón mortal del alacrán. La rana le pregunta: «¿Por qué hiciste eso, si ambos moriremos?». Entonces el alacrán responde: «¿Qué puedo hacer? ¡Es mi naturaleza!».

Acá tenemos muchas personas confiadas e ingenuas que, al igual que la rana, creen que la izquierda se moderará. Le piden a Pedro Castillo que deje de decir barbaridades que perturban la economía, le exigen que nombre a un premier más dialogante, que deslinde de Cerrón y su ideario marxista-leninista, que se aparte de Sendero Luminoso y del narcotráfico, que no coquetee con el chavismo, etc. En suma, le piden a la izquierda que deje de ser izquierda.

Eventualmente la izquierda cede. Promete que se moderará y no picará a nadie. Concede gestos para que los ingenuos y cándidos se traguen la píldora, le den la confianza y dejen que se suba en el lomo de todos. Una vez arriba, la izquierda vuelve a ser la izquierda.

Hubo una masa de cándidos que aplaudió la designación de Pedro Francke en el Ministerio de Economía, de quien dijeron que era "un moderado". Lo vieron como el cable a tierra de un gobierno delirante, como el guía de un presidente ciego que no sabe dónde está ni adónde va, como la garantía de que la economía seguiría creciendo y de que se respetaría la propiedad privada. Pero hoy nos metió su aguijón. No hay que sorprenderse. Francke es un rojo. Uno más.

El enviado de Verónika Mendoza nos ofreció un avant premiere de sus próximas medidas económicas. Franckeándose, nos dijo que «le pica el ojo y le revienta el hígado» cuando ve un auto de lujo. «Ese señor puede pagar más impuestos», sentenció. ¿Por qué? Porque es rico. Solo por eso. No hay más fundamentación que esa. No importa que ya haya pagado los onerosos impuestos que le cargan a esa clase de autos. El señor es rico y todavía puede pagar más. Hay que seguir exprimiéndolo. La izquierda no tolera a los ricos.

Basta escarbar un poco en el cerebro de un izquierdista para descubrir que el fundamento de toda su prédica política y social reposa en el odio de clase, el revanchismo, la envidia, el rencor, el trauma de ver gente que está mejor en la vida. Eso les parece injusto. No les conmueve la pobreza, sino que les produce envidia la riqueza. No aman a los pobres, sino que odian a los ricos. Su objetivo no es enriquecer a los pobres, sino empobrecer a los ricos. Esa es toda la igualdad que les interesa. Que alguien nos diga en qué país de Latinoamérica la izquierda ha logrado eliminar la pobreza o tan siquiera reducirla. En ninguno. Al contrario, en todos los países donde la izquierda ha gobernado por décadas solo ha generado miseria.

¿Vamos a darle la confianza a un gabinete que no ofrece mejorar la calidad de los servicios que brinda el Estado, ni reducir el gasto público, ni reestructurar el Estado en busca de eficiencia, que ni siquiera tiene un plan de nuevas inversiones, sino que tan solo pretende quitarnos más dinero, solo por un afán recaudador, para seguir manteniendo burocracias doradas e ineptas, y para regalar dinero público a manos llenas? Parece que tenemos muchas ranas en el Congreso dispuestas a permitir que la izquierda se les suba al lomo.

Incluso tenemos un club de ingenuos que han caído rendidos ante la dulce voz de la premier Mirtha Vásquez, a quien ven como una moderada y conciliadora izquierdista, como si tal cosa existiera. Señores, despierten: un izquierdista siempre tiene su veneno listo y no importa cuál sea el discurso que use ni la cara que ponga. Van a empobrecer a todos. Y al igual que el alacrán de la fábula, tampoco les importa morir en la hazaña. Es su naturaleza.

sábado, 5 de agosto de 2017

La izquierda en su delirio


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una de las cosas más sorprendentes de la política nacional y mundial es la existencia de la izquierda. Lo digo porque a pesar de sus fracasos constantes, sus perversiones morales, sus genocidios y sus líderes de pacotilla, sigue teniendo acogida en muchos lugares. Desde luego, esto ya no requiere un análisis político sino psicológico. Algo tiene la izquierda que despierta no solo interés sino apoyos, al margen de sus resultados históricos y la carga ética que pesa sobre sus hombros, al haber sido causantes de miserias, hambrunas y genocidios.

Una vez más, la izquierda representada por ese mamarracho de régimen que gobierna Venezuela desde hace 18 años, tiene el cuajo de reclamar autoridad moral y predicar democracia. Lo que ocurre en Venezuela ni siquiera es novedad. Durante medio siglo acá decidieron cerrar los ojos ante lo que ocurría en Cuba, convertida en una miserable isla del cuarto mundo, cuando seis décadas atrás, antes de la llegada de las hordas comunistas lideradas por los hermanos Castro y el Che Guevara, era uno de los países más desarrollados de América Latina. 

Una vez más, la izquierda delirante vuelve a llevar a un país inmensamente rico como Venezuela a la miseria, el hambre y la emigración en masa. Lo patético de la izquierda es su obstinación con la ideología y su desprecio por la realidad y las evidencias. Hugo Chávez, tuvo la estupidez de utilizar el fracasado modelo cubano como inspiración, cuando ya era evidente que se trataba de un fracaso total. Si eso no es estupidez, ya no sé qué podría serlo. No solo se copió hasta donde pudo el modelo cubano de miseria, sino que contrató asesores cubanos para montar el socialismo del siglo XXI, nombre con que bautizó su barbaridad política. ¿Qué otro resultado podía tener semejante despropósito? No había que ser adivino para saberlo. Hoy Venezuela es ya una nueva versión de Cuba en el siglo XXI.

Mientras eso pasaba en Venezuela, la izquierda peruana no se cansaba de aplaudir el modelo chavista, al cual defendían sin pudor, tal como lo hicieron desvergonzadamente con Cuba a lo largo de cinco décadas. El mismo Ollanta Humala no ocultaba su admiración por Hugo Chávez, de quien dijo que era un "ejemplo a imitar para Latinoamérica", pese al claro abuso de poder que ostentaba Chávez, estatizando empresas y fundos, cerrando medios, amenazando a todo aquel que osara cuestionar sus medidas, incluyendo a la mismísima iglesia católica, para no hablar de los insultos que profería a cuanto líder mundial lo criticaba.

El silencio y la indiferencia ante las tropelías de Hugo Chávez, confundidas equivocadamente con la doctrina de no intervención en asunto internos de otros países, como si las cuestiones de derechos humanos no le pertenecieran a la humanidad en pleno, junto a la hipocresía de la diplomacia que recibía con brazos abiertos a Hugo Chávez a cuanto foro asistía, mientras este trataba por todos los medios de dinamitar la OEA y reemplazarla por el foro de su propia invención, la CELAC, hecho para evitar a los EEUU, introducir a Cuba y manipular los acuerdos regionales comprando los votos de los países del Caribe a cambio de petroleo, con el propósito de imponer su hegemonía ideológica, toda esa funesta manera de convivir con un demente regional tenía que llevar a lo que hoy vemos en Venezuela, un país manejado por una verdadera mafia envalentonada y desafiante.

El gobierno de Venezuela ya no es un experimento político a cargo de un demente de izquierda. Hoy es solo un país secuestrado por una banda de criminales armados, dispuestos a todo con tal de seguir saqueando la riqueza de Venezuela. Si bien a todos les cabe algo de culpa por la condescendencia mostrada con la satrapía chavista y los coqueteos con sus políticas regionales, quienes más culpa cargan son los partidos de izquierda que encubrieron al régimen que prometía resucitar el socialismo en el nuevo milenio.

La izquierda peruana vive hace tiempo sus épocas más negras. Desde la derrota de los grupos terroristas, no han tenido otra tarea más que combatir al fujimorismo obsesivamente. La lideresa de izquierda, Marisa Glave, ha tenido la desfachatez de responder a las críticas urgentes que provoca la situación de Venezuela, diciendo que "acá se habla mucho de Venezuela porque quieren hacernos olvidar lo ocurrido en los noventa". ¿Se puede mostrar mayor estupidez y pobreza mental? Y es que para la izquierda la única lucha política que existe hoy es el antifujimorismo patológico. 

Ya totalmente desprestigiados, los grupos y líderes de izquierda no tienen nada más que mostrar. Han hecho todo lo posible para pasar por agua tibia las perversiones totalitarias del chavismo, mientras se dedican a criticar todos los días el autoritarismo de los noventa. Se han negado a calificar de golpista a Maduro, pese a sus desplantes al parlamento y los ataques a sus congresistas de oposición, mientras no se pierden un cinco de abril para condenar el golpe de Fujimori. Si hay algo que identifica plenamente a la izquierda peruana es su doble moral y su hipocresía. 

Como decía al inicio, pese a todas las evidencias de lo funesto que es la izquierda, lo increíble es que todavía quede gente dispuesta a oír las boberías que proclaman sus líderes.

sábado, 11 de febrero de 2017

La marcha de los cojudos


Una vez más, el sector más patético de la sociedad, esa que está conformada por la pituprogrería versión artística-posera, junto con los eternos parásitos agitadores de izquierda que han hecho del activismo callejero su único estilo de vida, acaban de convocar a otra marchita de "indignados" para protestar por la corrupción de Odebrecht, en un acto que constituye todo un hito en la historia de la estupidez, habida cuenta que fueron ellos mismos quienes pusieron en el poder a todos los farsantes de la moral que hoy están en la mira de la justicia. Por eso algunos han llamado a esta "la marcha de la concha". Demás está decir que medio mundo se está burlando de esta colonia de coliformes sociales que no saben hacer otra cosa más que alardear de su moral y salir a marchar.

En la vida no hay nada más hipócrita que alzar la bandera de la moral para juzgar a los demás, no hay nada más ridículo y triste que treparse a un pedestal pretendiendo ser la autoridad que señalará a los buenos y a los malos, a los justos y pecadores. ¿Quién ha nombrado jueces de la moral a estas lacras sociales de la pituprogrería? ¿Quién les ha conferido la autoridad para que señalen quién es justo y quién es pecador? Nadie. Por eso mismo no son más que una clase especial de farsantes de la moral y de la política que se creen la crema y nata de la sociedad. Están acostumbrados a que sus ilustres apellidos que les abren las puertas de los medios sin ser nadie, sea suficiente para que la chusma los vea como líderes. Eso es lo que se alucinan. Pero ya es tiempo de informarles a todas estas estrellitas y pituquitas del progresismo y la caviarada que no son absolutamente nadie ni nada en este mundo. No valen nada. Sus apellidos compuestos o ilustres que se remontan a la Colonia hoy no sirven para atarantar a nadie, no les otorga ningún título especial para creerse guías del pueblo. Ya es hora de que todas esas estrellitas e hijitas de papá se bajen de su cielo raso. 

Ya resulta ridículo ver, oír y leer a estas calabacitas de la izquierda lloriqueando porque sus líderes no son más que delincuentes comunes, luego de haberlos apoyado en la campaña, haber marchado junto a ellos, haber cantado y aplaudido en sus mítines, haberse colocado su camiseta, haberles servido de ayayeras y chupamedias, para acabar finalmente con el mismo sonsonete de siempre de que fueron "traicionadas". Ya pues no jodan. Ahora nuevamente pretenden salir a marchar con sus pancartas de "devuélveme mi voto". ¿Se puede ser más imbécil en la vida y encima posar como indignada? ¿Se puede ser tan idiota y encima dársela de guía moral del pueblo? ¿No es hora de mandarlas a volar y que se tomen una buena dosis de ubicaína? Alguien tendría que decirle a esta plaga de papanatas que ya es hora de que se callen y dejen de hacer el ridículo.

Claudia Cisneros, una de las más ilustres calabazas de la pituprogrería nacional, auténtica neurótica buena para nada, especialista en el floro histérico antifujimorista, acaba de escribir: "que quede claro que Toledo fue el mascarón de proa mediático y político de miles de peruanos hastiados de la descomposición nacional a la que llevó al país Fujimori", Si, claro. Odiaba tanto a Fujimori por corrupto que eligió como líder a otro corrupto prontuariado como Toledo para desquitarse. Y hoy la histérica dice sentirse decepcionada y desilusionada del choro embustero y borrachín. 

No hay que olvidar que toda esta plaga de auténticos idiotas del antifujimorismo rabioso, que vive escupiendo insultos al fujimorismo cada día desde hace 17 años, fueron quienes eligieron a Fujimori. Fueron ellos mismos. Prefirieron al chino antes que a Mario Vargas Llosa, a quien veían como el satanás del liberalismo. Si Alberto Fujimori ganó las elecciones en 1990 fue gracias a los votos del Apra y de la izquierda. Esa es la manera que tienen de votar estos enfermos mentales de la izquierda que ahora dicen que defienden la democracia. Mentira. Ellos jamás han defendido la democracia. Siempre han defendido sus intereses particulares, de grupo y partidistas. Por eso mismo es que andan siempre en disputas y peleas. Ni siquiera saben lo que es la democracia. ¿Cómo pueden hablar de democracia si se han pasado la vida alabando a Velasco Alvarado, idolatrando la dictadura cubana y defendiendo al corrupto chavismo en Venezuela? ¡Por favor!

La última hazaña de estos sectores de parásitos infecto contagiosos de la izquierda fue armar la combi electoral de Ollanta Humala, sabiendo que era un bueno para nada apoyado por la mafia brasilera. Ya antes habíamos visto la presencia brasilera en la campaña de Susana Villarán. Entonces a nadie le interesó saber quién financiaba la campaña por al "NO". Simplemente se cruzaron de brazos para posar a favor de la peor alcaldesa de la historia de Lima. Estos son los mismos rojetes que se dedican a juzgar las finanzas del fujimorismo y a burlarse de las rifas de Keiko, pero que jamás se han interesado por preguntarle a Susana Villarán de dónde sacó la plata para su millonaria campaña. ¿Quién le pagó su sueldazo a Favre? ¿Quién pagó los miles de gigantescos carteles del "NO" que se expandían por toda la ciudad? ¿Y esos artistas posaron gratis?

En resumen, debe quedarnos claro que los convocantes de esta nueva marchita de "indignados por la corrupción" no pasan de ser una plaga de farsantes sin moral ni dignidad ni cerebro ni sangre en la cara. Para colmo, una de las principales referentes de la marcha es nada menos que la ex mucama de Nadine Heredia y ex niña símbolo del nacionalismo, la calabaza roja Verónika Mendoza que está metida hasta las narices en la mafia nacionalista de los Humala-Heredia, aunque se haya corrido después. ¿Se puede ser más caradura? Verónika Mendoza es la última versión de estos ya famosos trepadores y saltimbanquis de la política que salen de la nada y se hacen famosos a punta de floro barato, y que son apoyados por los deficientes mentales de la izquierda y por la prensa caviar. No cambian ni se curan. Les encantan estos fantoches buenos para nada. Así es como la historia continua y se repite.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los buenos tiranos de izquierda


Para nadie debe ser una sorpresa que los candelejones de la izquierda de todos los matices elogien a Fidel Castro, el tirano favorito del progresismo, una sombra moribunda de la era del hielo del comunismo salvaje, un déspota de la peor clase, un miserable que se apropió de todo un país para imponer su voluntad a sangre y fuego, un criminal que mandó matar a miles de cubanos y que dividió una nación sembrando el odio y llenando las cárceles con sus enemigos políticos. Sin ninguna duda, el peor dictador que ha existido jamás en Latinoamérica. Un típico embaucador de izquierdas que usó el discurso inflamado de odio y pasión para engatusar a los tontos clásicos del idiotismo infantil progresista. Cualquier intento de descripción de este monstruo del Caribe queda corto, porque siempre habrá una dimensión imposible de retratar completamente.

¿Cómo es entonces posible que la beatería progresista, siempre dispuesta a condenar con rigor las dictaduras "en defensa de la democracia y los derechos humanos", idolatre ahora a este monstruo caribeño que se ha mantenido en el poder por más de medio siglo encarcelando y asesinando a quién le daba la gana? Dejemos la teoría de la estupidez de lado ya que eso es consustancial a todo progresismo y porque eso, además, no basta. Conocemos de sobra la mentalidad infantil del izquierdista promedio que se traga todos los cuentos de fábula sobre un mundo feliz, hecho de chocolate, con una sociedad "igualitaria" donde reina eso que llaman "justicia social", sea lo que sea eso, algo que hoy les permite llamar "gran logro social" a la miseria absoluta del pueblo cubano. La estupidez queda al margen del análisis político pues pertenece a las esferas de la psicología clínica social, de modo que intentemos otras explicaciones.

La bipolaridad del progresismo respecto a los buenos y malos dictadores es bastante simple de explicar si uno recurre a la historia. Siempre será la historia y la realidad la que nos descubran la verdad oculta detrás de los misterios de las poses del progresismo. Si revisamos la historia de la izquierda desde sus orígenes en la revolución bolchevique a principios del siglo pasado, lo que veremos es un marcado desprecio por las instituciones y valores predominantes en el mundo civilizado, desde la vida humana hasta la religión, pasando incluso por la familia. El marxismo abominaba de todo porque todo lo veía como la representación de un sistema dominante perverso que había que destruir y sustituir por un nuevo modelo ideal comunista. La izquierda aprendió a detestar todo lo que había en el mundo y estaba dispuesta a destruirlo todo. Esa fue la ideología que siguieron los comunistas en la Unión Soviética, China, Vietnam y muchos otros lugares, incluyendo el Perú. Era lo que pretendían aplicar en Latinoamérica. Por eso mismo, a la izquierda nunca le importó la "democracia burguesa" ni las instituciones ni valores propios de nuestra civilización. Su plan era destruirlo todo y reemplazarlo por la sociedad perfecta que ellos edificarían según su modelo.

Esta ideología delirante llevó a la izquierda marxista-leninista-maoista directamente al genocidio en todos los países donde llegaron al poder, o al terrorismo antes de llegar al poder. En Latinoamérica causaron estragos en varios países pero no pudieron hacerse del poder salvo en Cuba y en Chile, cuando Salvador Allende fue elegido presidente por el Congreso tras unas maniobras políticas. La llegada al poder de Fidel Castro significó un gran aliento para toda esa izquierda delirante que soñaba con la revolución a escala mundial. El Che Guevara quiso ser el abanderado de las luchas guerrilleras en Latinoamérica. Su sueño era hacer "muchos Vietnam" donde derrotar al imperialismo yanki, obsesión infantil de todo izquierdista de la era castrista. Los partiduchos de izquierda se multiplicaron en todos los países llevados por la enfermedad infantil del izquierdismo revolucionario. Sus centros de adoctrinamiento fueron las universidades. Desde allí emprendieron la aventura terrorista y guerrillera para desafiar al Estado burgués. 

La respuesta natural a todos estos focos guerrilleros y terroristas de izquierda en toda Latinoamérica fue la misma: las fuerzas armadas se hicieron cargo del problema, ya sea en medio de un gobierno democrático o bien tomando directamente el poder. Así fue como los generales Videla y Pinochet se hicieron cargo del problema asumiendo el poder del Estado. En el Perú las cosas ocurrieron al revés: las FFAA habían dado un golpe de estado para implantar el socialismo, pero afortunadamente para el país el líder de la revolución, el general Juan Velasco Alvarado, cayó enfermo y fue reemplazado, aunque los estragos de las reformas socialistas hicieron mella del país por los siguientes veinte años. Tuvo que llegar Alberto Fujimori para rescatar al país de la debacle económica y del asedio terrorista, algo que hubiera sido imposible de lograr bajo los esquemas tradicionales de la democracia formal.

En suma, el único motivo por el que la izquierda detesta a estos dictadores es porque les patearon el trasero a sus guerrilleros y terroristas, metiéndolos presos o aniquilándolos. Más allá de eso, la izquierda idolatra a sus propios dictadores, aunque sean los peores genocidas de la historia. Así que no se dejen engañar por el candor de izquierda cuando se disfrazan de nobles defensores de la democracia y los derechos humanos. Nunca les ha importado un pepino ni la democracia ni los DDHH, salvo para reclamar por la suerte de sus terroristas. Por eso mismo se ha hecho ya clásico en toda Latinoamérica y España la hipocresía, cinismo y doble moral del progresismo. Para ellos solo son malos los dictadores que combatieron a la izquierda delirante y terrorista, pero idolatran a los dictadores de izquierda, aun cuando hayan sido bestias totalitarias y autócratas que llevaron a sus países a la más espantosa de las miserias, como es el caso de Fidel Castro. 

No hay forma de defender a Fidel Castro. Es un sátrapa que asaltó el poder junto a una banda de ladrones disfrazados de militares. La diferencia es que cuando asaltas un banco vas preso, pero cuando asaltas el poder y te adueñas de todo el Estado, son los delincuentes los que meten preso al que les da la gana. Eso es lo que hicieron Fidel Castro y su banda: tomaron el poder a balazos para luego robar a manos llenas y encarcelar a sus enemigos. Primero les robaron todas sus propiedades a los norteamericanos, incluyendo empresas, yates y residencias, para repartirse lo mejor entre los jefes de la banda. Luego les robaron a todos los cubanos al proscribir la propiedad privada. En seguida montaron el circo de la revolución pretendiendo que ellos construirían el paraíso. La banda de ignorantes creyó que bastaba con su verbo y matonería para aumentar la producción. Luego de sus fracasos, no les quedó más que prostituirse para vivir mantenidos por los rusos durante treinta años cual parásitos sin honor ni dignidad. Tras la debacle del comunismo chuparon la mamadera de las remesas que enviaban los cubanos libres desde Miami. Luego volvieron al parasitismo con Venezuela durante el mandato del bufón progresista Hugo Chávez.

No debe extrañarnos que la izquierda peruana salga a defender al criminal dictador Fidel Castro, mientras se llenan la boca de maldiciones ante otros dictadores. Marisa Glave ha dicho incluso que Fidel Castro sirvió de inspiración a la izquierda. ¿Inspiración de qué? Fidel Castro solo puede servir como ejemplo de perversión mental, pues fue un ser maligno que impuso su propia personalidad y voluntad a millones de cubanos durante 58 años. Hay dictadores que dejaron un legado de paz y desarrollo en sus países, como fue el caso de Pinochet y Fujimori. Al menos de ellos podríamos decir que mejoraron la vida de sus compatriotas de manera radical. Pero de Fidel Castro solo se puede decir que fue un sátrapa cruel que dividió una nación y la empobreció hasta la miseria más absoluta. No hay manera de defender a ese animal que fue Fidel Castro. Y es una lástima que la izquierda no tenga el coraje de reconocer sus errores y su situación vergonzosa ante la historia.

lunes, 12 de septiembre de 2016

La derrota de Sendero Luminoso


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Hoy celebramos un aniversario más de la captura del criminal Abimael Guzmán Reynoso, el más grande genocida de la historia, líder de la peor secta de dementes asesinos de la izquierda peruana: el Partido Comunista del Perú - "Sendero Luminoso". Una fecha que seguramente merecerá el silencio cómplice de la izquierda o, a lo sumo, algún artículo tratando de desprestigiar la acción policial o contando el mito progre de que no fue obra de Fujimori. Ya son muy conocidas las estrategias de la izquierda para desmerecer la captura de Abimael y opacar el triunfo de Fujimori. Han llegado a la osadía de contar la historia al revés: que los senderistas no eran terroristas sino luchadores sociales rebelados ante las injusticias y que el Estado cometió actos de terrorismo en casi igual medida. 

Empecemos por el principio. Sendero Luminoso fue el fruto más podrido que surgió de la cloaca pestilente que era toda la izquierda peruana de los años 70, alimentada por Velasco Alvarado con la protección del sindicalismo. Los orígenes de SL están en el sindicalismo magisterial y en las universidades públicas, convertidas en esos años en centros de adoctrinamiento del comunismo. Eran jóvenes infectados con el virus mental del marxismo, convencidos de que el poder solo era posible a través de la lucha armada, siguiendo el ejemplo de la revolución cubana y el discurso del Che. Por esos días existían incontables grupos de izquierda de todos los matices discutiendo cómo iniciar la guerra popular del campo a la ciudad y la alianza obrero-campesino-estudiantil. Las universidades eran manicomios repletos de dementes delirando con la lucha armada, y muchos de esos zombies del comunismo setentero sobreviven hoy en la política y hasta han pasado por ministerios. 

Toda esa basura ideológica que venía de Rusia y China nada tenía que ver con la realidad peruana. Tan delirantes estaban los senderistas que iniciaron sus acciones armadas colgando perros en los postes de Lima con carteles contra Deng Xiao Ping. A ellos se sumaron los del MRTA, otra fación de izquierda inspirada en el castrismo. En buena cuenta,  acá tuvimos terrorismo pro chino y terrorismo pro soviético. Su estrategia era derrotar al Estado mediante el sabotaje y ganar el apoyo del pueblo mediante el terror. Dinamitaron todo lo que pudieron, asesinaron en masa y selectivamente, hacían explotar coches bomba en medio de la ciudad y seguían reclutando jóvenes en las universidades. Ni el gobierno de Belaúnde ni el de Alan Gacía supieron responder al ataque terrorista. 

La derrota del terrorismo no fue obra de la casualidad sino del aprendizaje y la acción coordinada de varios estamentos, en especial de los policías del GEIN. La historia es bastante conocida. Pero no se puede negar que el gobierno de Alberto Fujimori significó un cambio radical en la lucha contra el terrorismo. Para empezar, recuperó las universidades del dominio de la izquierda, recuperó las cárceles del control senderista, pues ya eran fuertes de Sendero Luminoso. Cambió las leyes para juzgar a los terroristas en el fuero militar con jueces sin rostro. Es decir, hubo toda una estrategia frontal para enfrentar al terror de la izquierda sin miedos ni complejos. Algo que nunca antes se había hecho. De manera que resulta no solo mezquino sino estúpido negarle méritos a Fujimori en la derrota del terrorsmo. Pero en eso andan empeñados los angelitos de la izquierda.

Con la caída de Fujimori la izquierda se recupera y copa el Estado con el auspicio del caviarón Paniagua y, más tarde, bajo la venia del pelele de Toledo. Apenas Diego García-Sayán llegó al Ministerio de Justicia lo primero que hizo fue nombrar la Comisión de la Verdad a dedo, con puro izquierdista setentero, supuestamente para que explique las causas de la "guerra interna", como si nadie lo supiera. La CVR solo se dedicó a lavarle la cara a la izquierda, a la búsqueda de víctimas de las FFAA para ordenar reparaciones, pintar el cuadro de que el Estado fue tan terrorista como Sendero Luminoso y hacer creer que el peor genocida y corrupto de la historia es Fujimori. Eso es lo que hoy se enseña a los jóvenes. Por eso anda tanto pulpín socialconfuso cacareando los mitos que cuentan los rojos. De hecho la izquierda se ha dedicado a contar muchos mitos. Son expertos en cambiar la historia y contar cuentos de niños a los jóvenes.

Es una lástima ver en estos días a una plaga de jóvenes arrimados al izquierdismo, creyéndose (para variar) todos los cuentos y mitos de la izquierda y convertidos en zombies comecerebros del antifujimorismo. La historia a veces se repite, pero siempre es porque los jóvenes resultan muy fáciles de adoctrinar.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

Vientos de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La olla de grillos que es la izquierda empieza a dar otro concierto de chirridos. Pese a que sus principales rostros tratan de disimular los gases, es evidente que ya empezaron a descomponerse. A estas alturas la combi electoral de los rojos llamada Frente Amplio se cae a pedazos, como suele ocurrir con todo proyecto de unidad de izquierdas. Los rojos son expertos en formar colectivos, frentes, partidos y toda clase de organizaciones con nombrecitos bacanes, pero a la hora en que tratan de juntarse, la química resultante es explosiva. Está en su ADN.

El Frente Amplio fue un chiste electoral de izquierda. Se juntaron unos cuantos grupitos pero el único que tenía la inscripción electoral era Tierra y Libertad, del ex cura y agitador antiminero Marco Arana, ergo, tenía que ser el que tuviera la voz cantante y pusiera las condiciones. Así de simple. Pero como los rojos son unos atormentados mentales, se pusieron a jugar a la democracia. Convocaron a elecciones abiertas para que "las bases" eligieran al candidato. Peor aun, cualquiera podía ser candidato. No había filtro alguno. Así fue como Verónika Mendoza resultó elegida sin saber leer ni escribir, sin tener ninguna trayectoria de ninguna clase, salvo como mandadera de Nadine Heredia y tránsfuga radical antiminera. ¿Se imaginan qué hubiera sido del Perú si salía elegida presidenta? 

Pero esta clase de reflexiones están fuera del alcance del izquierdista común. Ellos creen que todas las decisiones las tienen que tomar las bases y que cualquier cosa que decidan las bases está bien. O sea, no hay cabezas pensantes. Les encantan las asambleas de bases con largos debates ideológicos hasta que acaban a golpes y petardos. Por eso es que andan sin rumbo por la historia. Ahora están esperando que el próximo congreso del FA resuelva las cosas, cuando lo más probable es que acaben formalizando la división. La historia de la Izquierda Unida en Huampaní se repetirá una vez más. La disyuntiva es que si abren el padrón para que ingrese más gente, más organizaciones y más partidos, tarde o temprano TyL acabará en minoría y sin ningún poder de decisión, aunque sea el dueño de la pelota. Cosas de rojos.

El problema de la izquierda es ideológico y mental. Detestan la democracia representativa porque genera "dirigencias enquistadas en el poder", y sin embargo tienen muchos dirigentes enquistados en el poder por décadas. Sino, miren a Mario Huamán, parásito profesional que vive como dirigente sindical hace más de dos décadas. Y no es el único. También deberían darle una mirada a los países que admiran, como Cuba, donde los hermanos Castro regentan el poder absoluto hace 58 años. El problema de la izquierda no es que odien a la "clase dirigente" sino que odian a los que no son suyos. De hecho adoran a los líderes mesiánicos e iluminados, como Abimael Guzmán. Utilizan a las masas idiotas en tanto les sirvan. Ya con el poder en las manos no lo soltarán jamás. En este siglo se han vuelto expertos en manipular leyes y masas para aparentar democracia y legalidad quedándose en el poder todo el tiempo que puedan.

En el colmo de la estupidez han salido a criticar la elección del Defensor del Pueblo solo porque no es de sus filas, aunque su argumento es que "no hubo debate". Hasta querían organizar una especie de feria popular para que los candidatos se exhibieran ante las masas, y para que eso que llaman "sociedad civil" pueda expresarse.  No son más cojudos porque ya están en nivel más extremo. Los únicos que tienen vela en la elección del Defensor del Pueblo son los congresistas, no la "sociedad civil". Los que tienen que hacer la evaluación son los congresistas y todos lo hicieron, o por lo menos tuvieron la oportunidad de hacerlo. Ahora, si al fin hay un acuerdo en mayoría basta para ir al voto sin más trámite. La izquierda pretende hacernos caer en su jueguito del "diálogo" y el "debate" para que nuevamente perdamos la ocasión de elegir al Defensor. Menos mal que Fuerza Popular no cayó en ese juego. 

Ahora bien, una vez elegido el Defensor por las fuerzas presentes en el Congreso no queda más que saludar la elección y pasar a otro tema. Pero los enfermos mentales de izquierda han salido en todos los medios a despotricar en contra del nuevo Defensor. ¿Qué sabe la izquierda de democracia, de legalidad y de Estado de derecho? Absolutamente nada. Son lo que son: extraviados mentales y socialconfusos. Por eso están destinados a desmembrarse y descomponerse bajo el sol.

lunes, 25 de julio de 2016

Llegó el circo rojo


El nuevo Congreso versión 2016-2021 juramentó y dejó en claro que no será mejor que el anterior. Especialmente por la presencia de la pequeña banda de izquierda, dispuesta a mantener la fama de los rojos en alto, como los demostraron con una serie de ridículas juramentaciones que fueron desde la pachamama y las lagunas hasta las "victimas del fujimorismo". Ver a los rojos haciendo payasadas en el hemicirco es algo tan normal como ver a los perros ladrar. Ya no llaman la atención. Apenas ha servido para distinguir quiénes serán los más vociferantes y delirantes. En ese aspecto se destacaron la chibola Indira Huilca y la ex regidora vacada del villaranismo fracasado, Marisa Glave. 

Que una chibola desubicada como Indira Huilca vaya al Congreso a hacer un papelón con una juramentación estúpida, todavía pasa. No hay mucho que esperar de una chica de nivel pulpín universitario que aun sufre de la imbecilidad del izquierdismo infantil, tan típico en nuestros jóvenes. Pero que una política de cierto recorrido como Marisa Glave haga el ridículo es algo que la desdibuja por completo. Obviamente no se puede contar con ella ni para vocera, siendo una de las líderes más importantes. Uno siempre espera que los enfermos mentales de izquierda salgan vociferantes e insultantes, porque ese es su nivel mental y sus modales políticos, pero que quienes lideran el grupo con un perfil más o menos dialogante caigan en ese nivel resulta lamentable y preocupante, pues ya no queda forma de entenderse con esos delirantes. Ya vimos cómo será su conducta en los próximos cinco años. Es decir, de esta gente no esperemos más que circo y confrontación. 

Más allá de la pose terruca de levantar el puño como todo buen comunista, los desquiciados del Frente Amplio han perdido toda capacidad de debate porque ya ni ideología tienen. No han jurado por sus principios que dicen defender. No. Lo único que han hecho es aprovechar la oportunidad para exhibir, una vez más, su antifujimorismo patológico. Eso es lo único que moviliza a la izquierda en estos tiempos. Políticamente están reducidos a ser un grupo de oposición radical a las grandes inversiones mineras con el cuento del ambientalismo y punto, más nada. Allí termina toda su actuación política. Es triste ver en lo que ha quedado convertida la izquierda peruana que antaño al menos cacareaban su biblia marxista con las ideas de Lenin y Mao. Ahora no son más que tristes repetidores de clichés de la "memoria" convertida en venganza rabiosa, viven frustrados llenos de consignas baratas y relamidas contra Fujimori. Entre su falso ambientalismo y la rabiosa venganza contra Fujimori, lo que más alienta a los rojos es obviamente su venganza histórica por la derrota del terrorismo. Una lástima que por cuestiones del azar electoral hayan alcanzado 20 congresistas que no merecen. 

martes, 24 de mayo de 2016

Voto histérico


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Con la misma creatividad con que siempre inventan sus frases de cliché, hoy los progres han patentado un nuevo concepto: "voto crítico". Sirve para empaquetar su desprecio con una sonrisa y darle la mano a PPK mientras le escupen en la cara. Eso es en buena cuenta su novedoso voto crítico, que más apropiadamente deberían llamar voto cínico. Si el rojerío tuviera dignidad y principios votarían en blanco. El proceso ya no es con ellos. Ya perdieron. Están fuera. Los dos candidatos de la segunda vuelta son de la derecha que tanto odian y desprecian. Así que toda la plaga de rojos, progres y caviares simplemente deberían abstenerse y votar en blanco. Es lo que dicta la decencia política, algo que la izquierda no conoce y nunca ha tenido.

El voto crítico significa que los rojos votarán por PPK solo para impedir que gane Keiko. Es decir, una vez más la izquierda actúa basada en el odio, que es el ingrediente principal de su ideología. Claro que disfrazan sus padecimientos mentales con nobles intenciones. Siempre lo hacen así. Ahora por ejemplo alegan que lo hacen en defensa de la democracia, como si alguna vez les hubiera importado a los rojos la democracia. Que vayan a engañar a los pulpines universitarios, que son los únicos que se comen todos sus cuentos. En su voto crítico no existe más interés que impedirle el triunfo a Keiko por odio y más nada. Un odio malsano que también está disfrazado de idealismo puro y barnizado en mentiras y mitos sobre un pasado que no conocen. ¿Qué tiene que ver Keiko con el pasado? Nada, salvo llevar el apellido de su padre.

Hasta una casta de intelectuales de izquierda autodenominados "historiadores", han emitido uno de esos famosos "pronunciamientos" que tanto les encanta a los progres, con un montón de firmas de apoyo. El mamotreto parece redactado por un pulpín que repite los mismos argumentos relamidos contra Keiko, incluyendo una tesis ridícula que un intelectual que se llama historiador no debería cometer: "el retorno al pasado". Eso suena bien como título de una película de ciencia ficción, pero en la vida real eso es imposible. Cualquiera con dos dedos de frente lo sabe. Nunca se vuelve al pasado ni se repite la historia. Allí está como prueba cercana el segundo gobierno de Alan García. Así que ese rollo de la "vuelta al pasado" no es más que pura estupidez y cuento para tontos.

Es una lástima ver nuevamente a todo el rojerío, incluyendo los "intelectuales", entregados a una patraña y alentando una campaña sustentada en el odio enfermizo. Ya es hora de empezar a hablar de algún plan nacional de salud mental para ayudar a todos estos transtornados de la izquierda delirante a superar sus traumas. Especialmente cuando vean que Keiko se pone la banda presidencial. Pero si por un azar de la historia ganara PPK, no tardarán los trastornados del rojerío en salir a marchar con sus carteles "Devuélveme mi voto PPK". Así son pues estos delirantes de izquierda. Ya los conocemos.

viernes, 13 de mayo de 2016

La batalla en las redes


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más, los chacales del progresismo y la caviarada se disfrazan de inocentes ovejas para montar un show en defensa de la ética y la moral, de los que ellos siempre se han sentido dueños y auténticos representantes. Como ya todo el mundo sabe, el disfraz de defensor de la ética y la moral es el que más les gusta a estos rojos, progres y caviares de todas las razas y tamaños. Precisamente justifican su enfermizo antifujimorismo como una acción de dignidad y defensa de la moral. Una defensa que se sustenta en todas las formas de agresión verbal imaginables e incluso inimaginables, porque estos sujetos son capaces de llegar a extremos que nadie en su sano juicio concibe. 

Pero resulta que estos enfermos mentales de izquierda que han hecho del antifujimorismo delirante su forma de vida en las redes, ahora se sienten agredidos y ofendidos. ¿No es para reírse? Se parece algo a su accionar político en el pasado, cuando en nombre de la "justicia social" emprendieron la "guerra popular", es decir, el terrorismo insano y homicida que enlutó a millones de peruanos, y contra el que las FFAA se enfrentaron en defensa de la sociedad. Luego de derrotados, los sinvergüenzas de la izquierda se convirtieron en defensores de los "derechos humanos" y de la "moral política", para salir a combatir al fujimorismo. ¿Se puede concebir más cinismo en este mundo?

No es pues la primera vez que la izquierda asume estos roles. Están acostumbrados. Son los mismos que tiran la piedra y esconden la mano, pero luego denuncian a la policía por represiva y brutal. Son los mismos que organizan marchitas de zombies donde se juntan toda clase de escorias y colectores de izquierdas, incluyendo terroristas, y se presentan como defensores de la ética y de la dignidad. Los mismos que en el 2011 emprendieron la campaña electoral más sucia de la historia, cuando todavía eran dueños absolutos de la web y las redes, más algunos medios. Los que organizaron colectivos que no dejan de marchar llamando a Keiko de "rata" para abajo, con cartelones ofensivos y denigrantes. 

Hoy las cosas se han balanceado un poco y la izquierda ya no tiene el predominio de antes en las redes. Ahora se les responde en su mismo idioma, pero esto es algo que la progrería no tolera. En el colmo de la desfachatez, han salido a quejarse como víctimas. Se han rasgado las vestiduras para acusar a los trolls del fujimorismo como los peores personajes de las redes. Habrase visto. Como ya es su especialidad, han creado un frente con cuentas en redes para dizque "desenmascarar" a los fujitrolls. Se trata de un acto de amedrentamiento que pretende exponer públicamente la identidad de quienes están detrás de los perfiles anónimos, incluyendo dirección y centro de trabajo. ¿Qué viene después? Ya lo sabremos.

A esta campaña progre se han sumado o la han apoyado de extrañas maneras personajes públicos como Rosa María Palacios y hasta el presidente de la PCM, Pedro Cateriano. Sabiendo que Nadine Heredia es la presidenta honoraria de ese colector rojo llamado "No a Keiko", no sería nada raro que la DINI le esté prestando ayuda a estos trolls de la izquierda anti Keiko. Después de todo, ya sabemos que una buena cantidad de progres se ganan la vida como trolls y están en la planilla del gobierno, como lo estuvieron antes en la del Municipio de Lima en los tiempos de la Vaga. 

La guerra sucia es parte de la vida de un izquierdista. Ellos no tienen parámetro ético alguno. Si tienen que matar lo hacen, como ya lo hemos constatado dolorosamente en nuestra historia. El uso y abuso del poder también es parte de su naturaleza. No tengan la menor duda que detrás de estos valientes trolls progres actuando como antitrolls fujimoristas está el propio gobierno. Todo esto huele a campaña de amedrentamiento electoral porque se sienten derrotados y andan muy preocupados. La batalla continuará. Que sepan que nadie les tiene miedo y que nadie cree su disfraz de defensores de la ética. Son gangsters de la política y pirañitas de las redes, expertos en difamar, mentir, engañar, montar psicosociales y más. Sabemos lo que son.

lunes, 18 de abril de 2016

De la que nos salvamos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Cada aparición de Verónika Mendoza nos recuerda de qué está hecha la izquierda. Son un sector de iluminados que se sienten dueños de la verdad absoluta y únicos representantes del pueblo, pese a que los resultados electorales dicen lo contrario. Según Verónika Mendoza solo la izquierda puede guiar al pueblo, todos los demás son vendepatrias, traidores al pueblo, defensores del nefasto modelo neoliberal extractivista primario exportador que genera desigualdad, todos son corruptos, lobistas, entreguistas, defensores de las grandes empresas y enemigos del pueblo. Casi la misma mentalidad que llevó al fracaso al Apra cuando tenían su lema "solo el aprismo salvará al Perú". 

La izquierda sigue demostrando que no madura, que no supera su nivel sectario, iluminista y delirante. Si no son ellos, nadie. Si no les dan la razón, dice la Vero, saldrán a movilizar a la población, es decir, saldrán a hacer sus marchas, sus paros, sus tomas de carreteras y bloqueos de puentes con quema de llantas y apedreamiento de la autoridad, incluyendo saqueos e incendios de locales públicos, como ya ha ocurrido tantas veces. Esa izquierda sigue siendo la misma. De hecho se trata de un sector que no entiende lo que es la democracia, que no entiende lo que es el diálogo y la negociación política. Ellos se sienten dueños de la verdad y por consiguiente no están dispuestos a transar, ni a pactar, ni a negociar ni a consensuar. Es el totalitarismo intransigente que se aprecia en todos los países donde la izquierda ha llegado al poder. 

En el Perú debemos felicitarnos de que la izquierda no llegue ni al 20% electoralmente. Y desde luego que en ese 18% que ha cosechado la Vero, la gran mayoría solo ha votado por su carita de mosca muerta, sin enterarse de lo que hay detrás de ella. En el colmo de la insensatez, estos delirantes intransigentes y totalitarios de izquierda tienen la desfachatez de acusar al fujimorismo. En realidad no existe mayor peligro para el Perú que la izquierda pudiera llegar al gobierno. Sería el totalitarismo sectario con el poder en las manos dispuesto a cambiarlo todo de acuerdo a sus delirios políticos sin consultar con nadie. Cualquier opositor será tratado como traidor a la patria y contrarrevolucionario. 

Al ver y oír a Verónika Mendoza en estos días nos da un alivio gigantesco que no haya ganado. Ella está aun en una fase mental de larva política. Le falta madurar muchísismo. Toda su experiencia política se reduce a haber sido secretaria y mandadera de Nadine, y luego congresista radical que no ha hecho más que ruido político retozando en su ignorancia absoluta sobre todos los temas. Ha sido una gran temeridad del cura Arana ponerla como candidata presidencial. ¡De la que nos salvamos!

viernes, 18 de diciembre de 2015

Un sueño caviar hecho realidad


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Al fin se inauguró el Museo de la Memoria, el largo sueño acariciado por la caviarada limeña para coronar su delirante aventura violentista gestada hace casi medio siglo. Claro que los ñaños no han podido sustraerse a sus debilidades y, sucumbiendo a su innata cursilería progre, le han puesto el sonoro y huachafo nombrecito de "Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social". El genio detrás del proyecto es el mismo personaje maquiavélico que armó la Comisión de la Verdad y Reconciliación, es decir, el inefable Diego García-Sayán, capo de las oenegés caviares y experto en el arte de chupar sangre de fundaciones extranjeras y del Estado peruano. 

Con esta obra culmina la historia de la violencia desatada por una plaga de iluminados jovencitos miraflorinos que, allá por los años 60 del siglo pasado, decidieron hacerse guerrilleros como el Che. Se trataba de chicos bien, de buena familia, de cómoda posición económica, de buenos colegios religiosos y estudiantes de la PUCP, como no podía ser de otra manera, y todos con rancio abolengo y apellidos fichos y compuestos que se remontan hasta la Colonia. Ellos formaron Vanguardia Revolucionaria en 1965, cuando ya el MIR y el ELN desataban la violencia en la sierra. Fue una de las primeras cloacas de izquierda donde empezaría a aflorar el hedor de la muerte.

La violencia política vivida en el Perú en el último tercio del siglo pasado no fue producto de la lucha de clases ni se originó entre los pobres, los obreros o los campesinos; no fue originada por la pobreza ni la exclusión ni nada de eso que luego han puesto como pretexto los caviares. Nada de eso. La violencia política fue un proyecto llevado a cabo por una clase dirigencial de alto rango social. La mayoría de estos dirigentes eran de Miraflores y no de las barriadas. Se les conocía como maomiraflorinos y se podían dar el lujo de vivir sin trabajar, dedicados a la acción política, artística o "intelectual". Eran los eternos agitadores de masas en las universidades y predicadores del odio de clase. Se pasaron los años 70 destruyendo la universidad peruana que quedó convertida en centro de adoctrinamiento comunista y de entrenamiento guerrillero. Allí se preparaban los petardos que hacían estallar en las marchas de protesta contra el gobierno militar y sus paquetazos. 

Así nació Sendero Luminoso, como una afloración bacterial de la izquierda delirante infecto contagiosa. Se separó de Patria Roja, que a su vez se había separado del Partido Comunista cuando se dividieron entre soviéticos y pekineses. En el manicomio de izquierda había toda clase de dementes, pero todos deliraban con la lucha armada, la toma del poder por las armas y la dictadura del proletariado. Así fue que Sendero Luminoso pasó del discurso a la acción. Más tarde se sumaría el MRTA. Entonces la sangre empezó a correr por los Andes con campesinos masacrados, también por las calles de Lima con policías, autoridades y empresarios asesinados. Esa era la gran revolución de la izquierda.

¿Qué hizo la izquierda frente a la violencia desatada? Unos callaron y otros la justificaron. Fundaron rápidamente sus ONGs de DDHH para defender a los terroristas caídos. Así apareció APRODEH como brazo legal del MRTA que intimidaba a los jueces. Más tarde se juntarían varias de estas oenegés para formar el frente único de oenegés pro terrucas, la hoy famosa Coordinadora Nacional de DDHH, cuya última hazaña fue defender al terrorista Tito y denunciar a los comandos Chavín de Huántar. 

Tras la derrota del terrorismo la izquierda se quedó aturdida. Prácticamente desaparecieron durante los años 90 y sus representantes no sacaban ni el 1% en las elecciones. Tuvieron que esperar la caída de Fujimori para reaparecer de sus sombras. Y lo hicieron disfrazados de defensores de DDHH, por un lado, y predicadores de la ética política, por otro. Se sumaron a la histeria antifujnimorista y la convirtieron en nueva forma de lucha política. El pelele de Paniagua les abrió las puertas a los caviares de la PUCP y estos tomaron por asalto el Estado. Diego García-Sayán no perdió ni un solo día para organizar el circo de la Comisión de la Verdad de inmediato. Ya tenía su ONG dedicada justo a eso, y solo tuvo que llamar a sus amigotes rojos de los buenos tiempos. 

El proyecto caviar fue lavarle la cara a la izquierda peruana. Eso fue lo que hizo la CVR: justificó la violencia por la pobreza, escondió el terrorismo llamándolo "conflicto armado", no llama terrorista ni al PCP-SL ni al MRTA. Más bien los trata como partidos políticos. Equiparó las muertes de los grupos terroristas con las FFAA, responsabilizó al Estado y a Fujimori y declaró que para una "auténtica reconciliación" debía castigarse a Fujimori y los militares, "reparar" a las víctimas y hacer un museo que glorifique la hazaña redentora de la izquierda justiciera. Bueno, más o menos así. El punto es que los dementes que desataron la orgía de sangre en los 70, ahora aparecían como defensores de la ética y de los DDHH y ¡hasta de la democracia! 

Si el informe de la CVR cuenta la historia como a la izquierda le conviene, el Lugar de la Memoria corona perfectamente -y en el distrito más adecuado- la aventura diabólica de los chicos bien del progresismo caviar miraflorino. La izquierda setentera que soñaba con la guerra popular maoista desde sus cádillacs y casas de playa, desde sus oficinas y salones de la PUCP, ya tiene su museo. Habrá que ir a ver si los señoritos que soñaban con ser el Che figuran en alguna fotografía con el brazo en alto y el puño cerrado, que era como les gustaba posar en sus tiempos mozos. Sin duda habrá más de uno. Algunos ya no están vivos pero otros irán, sin duda, a buscar su perfil en alguna fotografía en blanco y negro, recordando sus delirios revolucionarios. 

Ese museo debería ser en realidad un lugar para recordar a una generación de enfermos mentales, intoxicados con una ideología de odio y muerte, que desangró al país. Que quede claro que la violencia fue obra de la izquierda, y que todo el costo de esa violencia debe ser asumido por quienes lo promovieron. Que no nos engañen.

viernes, 28 de agosto de 2015

Chavismo a la peruana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que estamos viendo frente al tema del lote 192 y Petroperú es chavismo puro. Se trata de apelar a las emociones populares para imponer una decisión a toda costa, por encima de la lógica y la razón, es decir, socialismo al estilo chavista. Esto puede funcionar cuando hay dinero, pero no cuando las arcas están vacías o disminuyendo. Como ya es sabido, el socialismo solo funciona cuando hay dinero público, y acaba cuando el dinero se termina. 

Para entender la situación, supongamos que la abuelita es llevada al hospital por una dolencia y los médicos, luego de examinarla, determinan que no se la puede intervenir porque hay mucho riesgo y poca posibilidad de éxito. Ofrecen otras alternativas sobre su calidad de vida, que la verdad no será mucha, después de todo. Es lo que razonablemente se puede hacer. En respuesta los hijos de la abuelita montan en ira y acusan a los médicos de ineptos, incapaces, indolentes, asesinos. Convocan a los miembros de la familia que aparecen en gran número, y organizan una manifestación en las afueras del hospital exigiendo que la abuelita sea intervenida y con éxito. Pero no solo eso, además exigen que el hospital corra con la cuenta y asuma toda la responsabilidad. Esa es más o menos la situación, salvando las distancias.

La adjudicación del lote 192 fracasó, entre otras razones, porque Petroperú está metido en el medio como estorbo o socio obligatorio. Nadie quiere arriesgarse en un lote viejo que está en decadencia y que es cada vez más difícil y costoso extraerle petroleo, a los bajos precios actuales y con proyección a la baja. Menos aun teniendo que compartir ganancias con Petroperú, además de todo el rollo ambiental, el trato con los nativos, etc., que deben asumirse como costos adicionales, entre otros. Como están planteadas las cosas, el lote 192 no es buen negocio para ninguna empresa privada. Las empresas no se hacen para perder dinero. Lo lógico sería que el gobierno invierta la figura, convoque a las empresas para que ellas planteen soluciones y propuestas que puedan ser evaluadas por el Estado para elegir la mejor opción. Pero lo que han hecho es cruzarse de brazos.

Sin embargo, a la gente y a los demagogos de la izquierda les tiene sin cuidado que el negocio sea malo y lleve a pérdida. Piden a gritos que el Estado lo asuma y que Petroperú opere el pozo sin importar si pierde y de dónde se sacarán los millones que se necesita para repotenciarla. Total, es plata del Estado y a quién le importa si pierde. Lo que quieren es que la plata siga fluyendo aunque sea de la mamadera del Estado. Los argumentos que se exponen son más bien acusaciones a los que no piensan como ellos. En el tradicional estilo del debate con la izquierda delirante lo que más se oyen son insultos como traidor a la patria, vendepatrtia, enemigo del pueblo, etc. El mismo estilo de Castro, Chávez y Maduro.

El premier Cateriano y la ministra de Energía y Minas se tomaron la molestia de ir al Congreso a exponer la situación desde la perspectiva técnica y económica, pero no lograron convencer a los demagogos de la izquierda retrógrada como Manuel Dammert, que tiene décadas pregonando el estatismo en hidrocarburos. Junto con el extinto Javier Diez Canseco, es uno de los "especialistas" rojos en joder al Perú en este tema, como ya lo hicieron paralizando la explotación del gas de Camisea en 1985. Son ejemplos claros de charlatanería barata de izquierda. Ambos, tanto Javier Diez Canseco como Manuel Dammert, pertenecen a la zurda miraflorina caviar. Ambos son sociólogos pero se creen expertos en todas las materias. Ambos se dedicaron a la demagogia barata popular llenándose la boca con consignas idiotas como "Petroperú es intocable porque es una empresa estratégica".

Brillante estuvo Lourdes Alcorta al callar al demagogo rojo Dammert en el Congreso, donde vociferaba sin dejar hablar como si estuviera en el patio de letras. ¿Dónde está tu balón de gas a 12 soles? le dijo Lourdes. "Cállate que acá nadie es enemigo del pueblo". Así es como hay que tratar a estos charlatanes de la izquierda delirante e irresponsable. El problema es cómo enfrentar a las masas porque la izquierda suele defender su irracionalidad con las masas. Es una papa caliente para un gobierno pusilánime como el de Ollanta que ha dejado que el problema llegue a este punto por incapaz. Hace tiempo debió rematarse ese pozo al mejor postor. Ahora la población ni siquiera acepta una empresa extranjera. Los rojos les han vendido la idea de que eso es "vender la patria". Ahora Ollanta Humala sabrá de primera mano lo que es la izquierda delirante a la que él mismo se sumó en su pasado de polo rojo.

jueves, 20 de agosto de 2015

Un chiste rojo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La decadencia de la izquierda peruana llegó a su clímax con el lanzamiento de la caviar andina Verónika Mendoza Frisch a la pre candidatura del conglomerado de colectores rojos. Más aun si vemos las expresiones de alegría y esperanza que ha despertado en la progresía este lanzamiento, como si se tratara de una cura para el cáncer, la llegada del mesías o la resurrección del Che. Lo único que revela tanto alborozo progre es su orfandad dirigencial. Todo lo que hay en la izquierda peruana es una gerontocracia sobreviviente a la debacle mundial del comunismo, y una chibolería que solo sirve para llenar las marchas callejeras, sin contar con las huestes terroristas.

Y eso es lo que es Verónika Mendoza: relleno. Apareció trepada en la combi nacionalista como una candidata más para llenar las listas, y al final terminó en el Congreso, al igual que casi toda la asnada parlamentaria del humalismo, sin saber leer ni escribir. Carece de trayectoria política y hasta laboral, su perfil profesional es mediocre y no tiene talla intelectual. Está lejos de Marisa Glave, por ejemplo. Es decir, habría que buscar cuáles son sus cualidades para ser candidata. Claro que Verónika sabe repetir como lora todo el catecismo de izquierda. Algo que también hacen a la perfección los adolescentes de la academia pre universitaria. Hasta ahora no se le ha escuchado una sola idea propia. Su máxima hazaña ha sido engañar a la población de Espinar empujándola a una protesta sangrienta.

La mayoría de la gente la ve con simpatía. Pero no se trata de elegir a Miss Simpatía. Sin embargo su fuerte parece ser que con su carita de mosquita muerta no genera mayores resistencias. Puede que esa sea al final una buena arma electoral. Ya sería la segunda vez que la izquierda apuesta por alguien que tiene un perfil bajo, pues Ollanta Humala era también un completo iletrado cacareando consignas de izquierda en toda la campaña, como buen loro amaestrado sin saber qué era lo que decía, por eso no hizo nada del delirante prorgrama rojo. Digamos las cosas como son: Verónika Mendoza es, sin ninguna duda, una calabacita que emulará a Ollanta Humala en ese aspecto, pero con la promesa de no traicionarlos. Lo que la hace más peligrosa para el país.

Los analistas más avispados afirman que Verónika está todavía verde y que tal vez sea buena opción en el 2021. Habrá que ver. Pero por ahora francamente la izquierda está cerca de la extinción. Ya pasó la ola izquierdista en Latinoamérica. Ya no está Hugo Chávez financiando las carreras políticas de los tontolines que aparecen por la izquierda aspirando a la presidencia. Peor aun, Venezuela junto a otros países de izquierda como Brasil y Ecuador están en crisis y sus gobiernos tambalean. Y lo mismo se puede decir de Chile, donde Michelle Bachelet ha sido veloz para embarrarla toda y sus índices de aceptación popular andan por los suelos. Las evidencias del fracaso de la izquierda están a la vista. De manera que por ahora, la izquierda no es una opción, y menos con una improvisada sin partido, sin cuadros, sin gente. Aunque sin duda ya se le deben estar trepando las garrapatas.