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miércoles, 17 de enero de 2024

Gobierno y derecha se dejan arrinconar por la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Tanto el gobierno como la derecha tradicional se han dejado atarantar y arrinconar por la izquierda. Si uno mira el panorama político encuentra que la izquierda siempre tiene la delantera y está en permanente movilización. El repertorio de la izquierda es muy amplio. Va desde las asonadas violentistas vandálicas con ribetes de terrorismo urbano, hasta las arremetidas jurídicas organizadas por las oenegés de DDHH, pasando por las campañas mediáticas a las que se suman una buena colección de candelejones de la prensa nacional que siempre están tirando hacia la izquierda. 

Pero lo más patético es comprobar que ni el gobierno ni la derecha tienen los reflejos ni la capacidad para ir al debate ideológico a desmentir o desvirtuar las afirmaciones de la izquierda. Muy por el contrario, tienen la tentación de la pose correcta y salen a confirmar el mensaje de la izquierda con frases como "respetamos el derecho a la protesta" o lo más aberrante: "la protesta es un derecho constitucional", algo que es completamente falso. En la Constitución no hay ningún "derecho a la protesta" ni lo hay en la carta interamericana de los DDHH. Tampoco allí existe tal derecho. Lo que hay es literatura izquierdista que pretende amparar las protestas haciéndolas pasar como un "derecho fundamental". 

Ni siquiera los congresistas han tenido el tino de hacer una ley que regule las protestas, como hay en otros países. Una ley que empiece por definir qué es una protesta válida y cuáles son las formas y etapas válidas de protestar para exigir derechos. Porque la única forma de protesta que puede admitirse en una democracia es aquella que está destinada a reclamar derechos conculcados. Y toda protesta debe empezar con un oficio escrito que detalla las demandas, enumerando los derechos conculcados, y presentado a las autoridades competentes, además de la Defensoría del Pueblo, con un plazo para ser atendidos antes de pasar a la siguiente etapa de la protesta que puede ser una movilización pacífica, un plantón, una vigilia, etc. Pero en ningún caso la violencia. Y toda forma de protesta debe tener responsables identificados. 

¿Cómo es posible que se considere "protesta" a que una plaga de ignorantes arreados por dirigentes politizados y extremistas, salga a exigir el cierre del Congreso, la liberación de Pedro Castillo y su reposición en el poder, la convocatoria a una Asamblea Constituyente? Eso no es una "protesta" en ninguna parte. Eso es una "agenda política" y no se puede admitir que nadie imponga su agenda política mediante la violencia. Eso debería estar penado en cualquier democracia decente y todo partido o movimiento que apele a esa estrategia debería ser proscrito. Así de simple. 

Todo acto de violencia política debe ser castigado, aun cuando se desarrolle en el marco de una protesta. Los responsables de la protesta responderán por cualquier acto de violencia que se cometa en el desarrollo de su protesta, salvo que entregue al autor. Las protestas deben acatar las disposiciones de la autoridad y no enfrentarse a ellas. Cualquier acto de violencia masiva contra las fuerzas del orden autoriza a estas a actuar en consecuencia. 

En fin, esta es la clase de normas que existen en cualquier país civilizado. ¿Por qué no se hacen acá? Por dos razones: 1) a la izquierda no le interesa ni le conviene tenerlas. Siempre se han opuesto con el argumento de que se quiere "criminalizar las protestas", como si estas no fueran criminales cuando asaltan aeropuertos, incendian locales públicos y privados, bloquean carreteras y apedrean a la policía o la atacan con bombardas dejándolos heridos y hasta muertos. 2) A la derecha se le pasea el alma y siempre deja a la izquierda con las manos libres. Como resultado, la izquierda es dueña del escenario. Crea conflictos y sabe que tarde o temprano ganará. 

Con el apoyo de las oenegés nacionales e internacionales la izquierda apabulla al gobierno y crea presión para que los cobardes de la fiscalía empiecen a abrir instrucción contra los miembros policiales, militares y hasta contra las autoridades políticas. Al final los terroristas andan libres, los muertos son condecorados como mártires y sus familiares resarcidos económicamente por el Estado al que atacaron. Pero lo peor es que ponen una espada de Damocles sobre las cabezas de las autoridades políticas, policiales y militares que ya no estarán dispuestas a enfrentar las próximas asonadas terroristas de la izquierda porque no hay leyes ni autoridades que los defiendan.

miércoles, 6 de junio de 2018

El golpismo pulpín


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más los tontos útiles del rojerío, los pulpines aprendices de progres, salieron a marchar a las calles para seguir en el mismo vicio de siempre: acosar al fujimorismo que hoy domina el Congreso. Es decir, ahora la marcha es contra el Congreso, lo que hace más peligroso este circo. En un exceso de majadería y estupidez piden nada menos que el cierre del Congreso, sin advertir en su afiebrado cerebro lo que eso significa. Me pregunto ¿dónde están los padres de estos infantes que se dejan llevar por las malas juntas de la izquierda? ¿Por qué no los educan mejor? Caer en las garras de la izquierda es peor que caer en el vicio de las drogas.

La marchita de anoche acabó en vandalismo. Ahora dirán que fueron "infiltrados", la excusa de siempre, pero sabemos que esas marchas están repletas de lacra social, malvivientes y parásitos que salen a desahogarse siguiendo consignas sin saber siquiera en dónde están parados. Les tomas un examen básico de lo que sea y no sacan ni 05. Se han tragado todos los cuentos del rojerío y repiten como loros todos los mitos y mentiras del antifujimorismo patológico pro terruco.

Desde luego que a estos vándalos del progresismo infantil no les interesa un pepino la democracia ni la economía del país. Mucho menos les interesa la corrupción. Se han pasado los últimos 15 años apañando a gobiernos hiper corruptos como Toledo, Ollanta-Nadine y el lobista de PPK. Nunca han dicho ni pio contra estos gobierno corruptos a los que apoyaron. Nunca han protestado por el robo en megaproyectos inútiles como la refinería de Talara o los Panamericanos que nos costarán un ojo de la cara en pleno déficit. No salen a protestar contra el alza de impuestos. Nada de eso les importa a estos desquiciados enfermitos del antifujimorismo patológico. Todo lo que les importa en la vida es salir a fregar al fujimorismo esté donde esté. Si eso no es una enfermedad mental no sé qué otra cosa puede ser.

La cosa en el Perú no está para armar circos ni corsos de infantes idiotizados. El Perú está en una senda muy peligrosa, y no es porque el Congreso compre flores o televisores, esas son cojudeces que la presa basura saca para engatusar a los ignorantes y débiles mentales. El Perú está en la senda del déficit porque el Estado es demasiado grande y nos falta plata para alimentar al elefante. Se han tirado la plata en mega proyectos inútiles como la refinería de Talara o fiestas deportivas como los Panamericanos cuando estamos con las arcas vacías. Los mayores gastos del Estado son responsabilidad del Ejecutivo. Todo lo que representa el Congreso en el presupuesto de la nación apenas llega al 0.4%. Así que armar escándalos por los gastos del Congreso y no por los grandes despilfarros del gobierno es francamente propio de idiotas. Pero estos son los que nos sobran en este país. 

Demás está decir que lo que prima en la izquierda ahora mismo es el golpismo. Y eso que Keiko no ha ganado la presidencia. Bastó que el fujimorismo ganara la mayoría del Congreso para que todos los malvivientes del rojerío le pusieran la puntería al Congreso. Desde el 2016 ya no se habla del gobierno sino del Congreso. La mayor parte de los titulares de la  prensa mermelera se han dedicado a fregar al Congreso y a magnificar los lios que allí se dan. Han llegado al ridículo de armar lío por la compra de flores. Se han pasado todos estos meses investigando uno por uno a los congresistas de Fuerza Popular solo para armar sus titulares, dejando de lado a los terrucos que están metidos allí por cortesía del Frente Amplio. 

El jueguito del antifujimorismo es hacer naufragar al país. Al rojerío el Perú no le interesa. Nunca les ha importado fregar la economía o la educación o la salud con tal de salirse con la suya. Un rojo solo vive para satisfacer sus bajos instintos, es un violador permanente de la Constitución y del Estado de Derecho, un saboteador del sistema democrático, un demoledor de países. Eso es la izquierda. Y para cumplir sus propósitos siempre usan de tontos útiles a los jóvenes. De allí sacan sus contingentes de terroristas y vándalos. Abusan de los derechos humanos y llevan al extremo a la policía para sembrar el caos social. Su ideología es de odio y división. Su práctica es de terror. Eso es la izquierda. Y en estos días ya se les acabaron los cuentos. Ahora salen directamente a destruir la democracia sin que les importe nada. Solo quieren cerrar el Congreso sin mirar más allá porque el cerebro no las da para más. Están guiados por sus odios y limitaciones mentales. 

Esperemos que el gobierno sepa manejar la situación porque si no cambia de chip lo que se nos viene de vuelta es el terrorismo de la izquierda camuflado de protesta social. Ya se dieron cuenta de que la dupla Vizcarra-Villanueva son un par de peleles medrosos que se orinan ante la menor protesta. Es el escenario perfecto para que los malvivientes de izquierda empiecen a sembrar el caos. Esto recién empieza. Apenas ha sido un ensayo. Prepárense. Estamos por conocer a la izquierda del nuevo milenio.

viernes, 15 de mayo de 2015

La izquierda hace su negocio


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Toda la izquierda anda feliz por estos días al ver en la televisión las imágenes del caos que sus hordas salvajes están provocando en Arequipa. Deben sonreír por cada piedra que ven cruzando el cielo con rumbo a los policías, deben saborear la sangre que cubre el rostro de los agentes del orden, deben exitarse cuando un policía es cargado a la ambulancia, deben, al fin, sucumbir ante el orgasmo cuando escuchan que Tia María es inviable.

Sin duda evocarán los heroicos días de Conga, cuando la turba se apoderó de la ciudad impidiendo que la gente desarrolle libremente sus actividades, tal como ocurre hoy en Arequipa, donde nadie puede abrir una tienda o salir a trabajar a riesgo de ser apedreado por una gavilla de enardecidos salvajes que dicen defender al pueblo. Y los jóvenes universitarios, como siempre, eternos tontos útiles de la izquierda, en su natural inmadurez mental, presos de su inevitable estupidez juvenil, inflamados por su elevada carga de testosterona, se han sumado a la barbarie con el rostro cubierto cual cobardes delincuentes. Es el reflejo del valor de las ideas en un país donde las universidades sirvieron de refugio y matriz para el terrorismo.

La verdad es que toda esta plaga de desadaptados y cobardes tirapedreros no representa a nadie. Son una minoría. Siempre lo fueron. Por eso nunca ganan las elecciones. De allí su frustración permanente y sus formas demenciales de protestar tratando de imponerse por la fuerza. Lamentablemente lo logran porque una minoría salvaje es suficiente para causar estragos fatales en una sociedad. Ocurrió en Cajamarca en los días en que 130 españoles a caballo se impusieron a punta de mosquete y sable a 8 mil incas, y ocurre hoy cuando una miserable plaga de langostas de izquierda semi terrorista, escudada en el discurso ambiental, se apodera de los pueblos y los valles a huaracasos, bombas incendiarias con el accionar típico de hordas salvajes que intimidan a la población.

Aprovechando la ocasión, los diferentes frentes de la izquierda cavernaria como el SUTEP, la CGTP y Construcción Civil, entre otros, se han sumado a la carga con sus respectivas movilizaciones. Tal parece que le quieren cobrar la factura a Ollanta Humala por haberlos dejado tirando cintura luego del apoyo que el rojerío en pleno le brindó para subirse a la presidencia. Hoy sacan los videos en que Ollanta y su caterva de trepadores fanfarroneaban con su apoyo a las protestas. Allí se ve a Ana María Solórzano, pedicurista de Nadine que hoy ejerce la presidencia de un Congreso que tocó fondo desde la llegada del nacionalismo. Se ve también a Ollanta Humala con el típico discurso barato de un predicador de la izquierda agitadora, gritando maldiciones contra la gran empresa y prometiendo oír la voz del pueblo. Hay que recordar a la vicepresidenta Marisol Espinoza azuzando a los nativos en Bagua con la mentira de que les iban a quitar sus tierras. Nada es más fácil que engañar a la gente, crearles miedo y odio. Ese es el negocio de la izquierda. 

No hay ninguna duda de que Marco Arana, el eterno agitador antiminero, parásito vividor del ambientalismo oenegiento que pasó de ser predicador bíblico a experto en ecosistemas, sueña también con llegar a la presidencia con el mismo discurso y estrategia. Está rodeado de media docena de apóstoles que fungen de técnicos especialistas en medio ambiente y desarrollo sostenible, pero tienen un discurso gastado que se remonta a los años 60 en que ya se proponía la diversificación productiva, pero nunca pasó de ser más que un lindo discurso político inviable. Se trata de otro cuento infantil destinado a mentes jóvenes que ignoran el fracaso de estas ideas en el pasado. No tienen nada que ofrecer sino idealismo infantil y más fracasos, que luego encubrirán, como siempre, con su ya tradicional disculpa de las buenas intenciones. 

Así las cosas el gobierno del pelele puede terminar en el naufragio. La izquierda es muy capaz de incendiarle la pradera porque para eso viven. Es un sector de enfermos mentales que creen tener la fórmula del paraíso perfecto, el cual pretenden imponer a sangre y fuego aniquilando a todos los que se opongan. Lo han hecho siempre, acá y en todo lugar donde existen estas alimañas. Ya los conocemos. Son los mismos aunque ahora tengan un discurso ecologista y hablen de DDHH. Lo que no han cambiado es su estrategia violentista y su odio al progreso, a la ley y al Estado de derecho.