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miércoles, 7 de enero de 2026

¿El petróleo de la discordia?

 


Erick Yonatan Flores Serrano*

Instituto Amagi - Huánuco


A través de una intervención militarmente impecable, el gobierno de Donald Trump ha conseguido aquello que se veía venir desde el año pasado. La captura del sátrapa Nicolás Maduro no sólo representa ese gran primer paso hacia la reconstrucción de una Venezuela destruida por el socialismo, sino que es un hecho trascendental en términos de política internacional porque la hegemonía de la que la izquierda ha gozado durante el último tiempo, parece tener un destino inexorable. Si a esto le sumamos el aplastante triunfo de Kast en Chile y el creciente apoyo que las derechas están teniendo en el resto de países de América Latina, no es muy difícil anticipar que el saqueo de la izquierda puede tener los días contados.

Al margen de las diversas reacciones que este hecho ha tenido, reacciones vergonzosas de figuras de relevancia internacional como Claudia Sheinbaum o Gustavo Petro, presidentes de México y Colombia respectivamente; ni mencionar a Miguel Diaz-Canel, actual representante de Cuba, la dictadura más longeva de América Latina; es imperativo no perder de vista algunos detalles importantes para entender la dinámica política que antecede a este hecho y el futuro no sólo de Venezuela sino del mundo.

La “indignación” de todos los líderes, académicos y demás personajes políticos de izquierda, se centra aspectos que ellos critican desde el manual. Acusan de acciones imperialistas al gobierno de los Estados Unidos cuando son ardorosos defensores de la Unión Soviética, quien heredó las prácticas imperialistas de la Rusia zarista y se convirtió en un verdadero imperio del que ya conocemos sus resultados. Dicen también, con “profundo” pesar, que la intervención de los Estados Unidos no tiene nada que ver con una preocupación por la vida y la libertad de los millones de venezolanos víctimas de la narco-dictadura socialista de Maduro y su pandilla, sino que realmente están detrás de su petróleo; termina siendo gracioso porque seguramente Rusia, China, Cuba y el resto de sus aliados, estuvieran ahí por las arepas o por las playas.

Claro que hay intereses geopolíticos de por medio, no hace falta ser un estudioso en la materia para comprender que ninguna intervención es gratuita. ¿El petróleo es importante en medio de este relato?, pues sí pero no por las razones que exponen las izquierdas de todos los colores. Estados Unidos, a día de hoy y en términos energéticos, es autosuficiente, encabeza el ranking de productores de petróleo y además exporta; mientras que las reservas más grandes del mundo están en Venezuela, pero paradójicamente se encuentra en el puesto 21 de esta lista. Pero qué pasa con países como Cuba y China, por poner ejemplos ilustrativos. No es una casualidad el “apoyo” de esos gobiernos. No debemos olvidar que la clase política que gobierna en Cuba está financiada por el petróleo venezolano y ahora veremos si son capaces de sobrevivir por sí solos; por otro lado, la deuda que Venezuela tiene con Pekín es la más grande de América Latina y desde que Venezuela ya no pudo cumplir con el acuerdo comercial en 2017, esta deuda viene creciendo al extremo de ser impagable a día de hoy.

Intereses existen en ambos lados, pero conociendo estos detalles, es normal que los líderes de izquierda que siempre han dependido del petróleo venezolano, estén tan nerviosos porque la captura de Maduro no sólo representa un problema económico, sino que las implicancias pueden ser mucho más graves todavía. Lo más probable es que Maduro quiera negociar su pellejo y con esto veremos cosas interesantes sobre Irán, Rusia, etc., y esto es lo que está en juego en términos de política internacional.

Seguramente la captura de Maduro no baste y tampoco se ajuste al proceso ideal que muchos quisiéramos, pero es lo que hay, lo que corresponde ahora es ver cuáles serán las siguientes acciones del gobierno de Trump porque si es coherente con lo que ha manifestado antes, el objetivo de garantizar la transición de poder lo antes posible sólo significa que Diosdado Cabello y Vladimir Padrino, son los próximos objetivos. Ahora bien, ¿la transición de poder a la oposición venezolana significa que su pueblo vivirá bien?, ¿podrán retornar a su país los miles y miles de venezolanos que huyeron del socialismo del siglo XXI?, lo más probable es que tome todavía un tiempo para que se acentúen cambios; no olvidemos que el problema de Venezuela no sólo ha sido Maduro y el séquito de parásitos con el que gobernaba, sino que lo era (y es) el socialismo y ese el cambio que esperamos.

*Sociólogo sobreviviente a la sociología tradicional. Conservador entre libertarios y libertario entre conservadores. Políticamente incorrecto y de derecha mientras no haya mejor opción, jamás de izquierda.


sábado, 25 de agosto de 2018

La hora de los miserables


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La migración venezolana que llega masivamente al Perú, empezó a sacar de sus agujeros a los xenófobos, chauvinistas, racistas y hasta falsos liberales. No son pocas las penosas expresiones de miseria humana que se ven en las redes sociales contra los venezolanos. Es la ocasión perfecta para que muchos silentes atormentados expongan sus miserias y sentimientos innobles dirigidas contra esta masa de migrantes desesperados. Allí están, a la vista de todos vomitando sus insultos.

No es la primera vez. Ha ocurrido siempre en la historia de la humanidad. Es parte de las taras del ser humano. Es el sentimiento tribal que mira al extraño con desconfianza y enojo, buscando la manera de echarlo de su territorio y cerrarle las puertas, aun cuando se trata de seres desesperados que buscan refugio. Ni siquiera piden ayuda. Solo piden un espacio y una oportunidad para salir adelante por sus propios medios. Pero la xenofobia les niega todo. Es un sentimiento primitivo de rechazo al otro.

Claro que los miserables están llenos de buenas razones para encubrir su odio. Nunca faltan excusas para ocultar las bajas pasiones. Dicen, por ejemplo, que el Estado no debe ayudar a los venezolanos porque hay miles de peruanos con frío, hambre y abandono; que mientras haya un peruano necesitado no se debe ayudar a ningún extranjero. Son meras excusas. Son poses para ocultar su miseria humana, alardes de nacionalismo chauvinista que revelan su pobreza humana. Y son los mismos que en otras ocasiones se muestran como furibundos homofóbicos. 

No vayan a creer que estos chauvinistas xenófobos que insultan a los venezolanos y piden expulsarlos de nuestro territorio, alegando razones nacionalistas y hasta humanistas en favor de nuestros compatriotas, son buenas personas con nobles intenciones. No lo son. En lo absoluto. Son hipócritas que usan estas razones para camuflar su xenofobia. En realidad estas personas son incapaces de ayudar a nadie. Siempre tienen buenas razones para no hacerlo. 

Entre las muchas mentiras y barbaridades que repiten los xenófobos está el consabido "gasto del Estado". No quieren que el Estado gaste en venezolanos porque hay muchos peruanos que necesitan esa ayuda. Bueno, primero tendrían que protestar por todos los gastos inútiles que hace el Estado y por la incompetencia de su ayuda social, frente a lo cual están callados. Luego hay que aclarar que el Estado no gasta un sol en los venezolanos. Al contrario, les cobra por todo trámite que estos realizan. Migraciones ya debe haber incrementado sus ingresos en un 45% en estos últimos años, porque el Estado no mueve un dedo si antes no pagas en la ventanilla del Banco de la Nación.

Esta situación sirve también para descubrir a los falsos liberales. Incluso aquellos que se precian de ser "liberales en lo económico y conservadores en lo social". La economía nunca se ha visto afectada por las migraciones. Esta no es la primera vez que ocurre una migración. En el Perú ya hemos soportado la migración masiva del campo a la ciudad en los años 70 y 80, cuando miles de campesinos arruinados por la debacle de la reforma agraria de Velasco tuvieron que buscarse un futuro en las ciudades de la costa. Y luego volvieron a salir empujados por la izquierda terrorista. 

Todos los migrantes que llegaron de la sierra se incorporaron a la economía limeña. Al principio hubo caos y desorden, pero paulatinamente todo se fue ajustando por su propia dinámica, y por la respuesta puntual de las autoridades ediles. El gran emporio comercial de Gamarra no hubiera surgido jamás sin el impulso de estos migrantes serranos. Fueron ellos los que empezaron como ambulantes en La Parada y hoy son dueños de edificios e industrias exportadoras, generando miles de puestos de trabajo que antes no existían.

Así es como operan las migraciones. No hay por qué alarmarse. La migración de cubanos a Miami desde los años 60 impulsó la economía del sur de La Florida. Claro que hay migraciones tóxicas como las que pretendió generar Fidel Castro enviando presos, locos y enfermos a las costas de EEUU, o las que se producen en Europa por la llegada de lumpen, militantes o gente en condiciones de pobreza extrema que acaban siendo una carga para esos países. Algo similar a lo ocurrido en Chile con el traslado masivo de haitianos por una curiosa política de Michelle Bachelet. Pero este no es el caso de la migración venezolana al Perú.

Más de la mitad de venezolanos que arriban a nuestro país son profesionales calificados. Además se trata de personas que comparten nuestra cultura, historia y valores, hablan nuestro idioma y vienen dispuestos a aportar. Es totalmente irrelevante para la economía si un puesto de trabajo es asumido por un peruano o un venezolano. Lo importante es que el puesto sea cubierto por el más capacitado. El mundo es siempre una competencia. Para todo puesto hay que competir. Nada importa el sexo, la religión, la raza, la procedencia o la nacionalidad. Solo importa ser el más calificado para el puesto.

Los autodenominados "liberales económicos" ya deberían conocer los efectos de esta clase de migración en la economía y en la sociedad. Todo en la sociedad se acomoda por sus propios mecanismos. El ajuste toma un tiempo pero al final todos salimos ganando. Solo hay que tener la disposición para ayudar a nuestros semejantes, especialmente en situaciones extremas como las que atraviesa el pueblo venezolano ahora. No dejemos que los miserables nos contaminen con su estupidez y odio. Hay que demostrar que los peruanos de bien somos mayoría y que tenemos valores humanos.

jueves, 23 de agosto de 2018

Entre la mentira y el odio


Por: Erick Flores Serrano 
        Director del Instituto Amagi - Huánuco

Miles de inmigrantes venezolanos siguen pasando la frontera peruana y llegan a nuestro país para buscar una mejor vida, para buscar las oportunidades que en su tierra -gracias al socialismo- ya no existen. Este fenómeno, pese a la disposición peruana de exigir el pasaporte a los inmigrantes (medida que entrará en vigencia a partir del 25 del mes en curso), sigue generando controversia en la opinión pública. A favor o en contra, lo importante es hacer algunas aclaraciones sobre esta situación porque mucho se ha dicho hasta el momento y casi nada es cierto.

“Los venezolanos cobran un salario mínimo más elevado que cualquier peruano”. “Los venezolanos tienen acceso a educación gratuita y seguro de salud”. “Los venezolanos van a ejercer su derecho a sufragio en las próximas elecciones de octubre”. “Los venezolanos tienen una serie de beneficios estatales que no tiene ningún otro peruano”. Estas son algunas de las cosas que se han venido diciendo sobre la inmigración, generando un rechazo bastante marcado en la sociedad peruana, rechazo que está rozando la xenofobia.

La xenofobia es un mal muy triste, se trata de un rechazo irracional e injustificado frente a cualquier persona que sea extranjera. Este rechazo frente al extranjero (venezolano en este caso), por si no fuera poco que sea irracional e injustificado, tiene su base en todas las mentiras que se han venido diciendo desde que la ola migratoria comenzó a crecer. El venezolano que llega al Perú no cobra un salario mínimo más elevado, no tiene educación gratuita y seguro de salud, no votará en las elecciones de octubre y no tiene ningún beneficio de parte del Estado. Para que los venezolanos que llegan al Perú puedan acceder a todos estos “beneficios”, tendrían que tener la nacionalidad peruana, tener un DNI expedido por RENIEC y así obtener la condición de ciudadanos en el Perú, con lo que se les reconoce derechos y deberes ante las leyes peruanas. Sin la nacionalidad, nada de lo que se ha venido diciendo puede ser cierto. No son más que mentiras malintencionadas que exhiben con gracia los peores elementos de nuestra sociedad.

Que el ingreso de los venezolanos al Perú tendrá consecuencias en el mercado laboral y en la economía peruana, sí, es cierto; que todos los venezolanos que ingresan al Perú no son gente de bien, que algunos son gentuza que solo busca vivir de lo ajeno, ya sea a través del robo ilegal o del robo legal (Estado), sí, también es cierto; que nuestra sociedad tiene sus propios problemas y que debemos preocuparnos en ellos, antes que en los problemas de otros, quizá también sea cierto; y creo que nadie podría negar estos hechos pero lo que debe quedar claro para todos, es que nada puede justificar la xenofobia, absolutamente nada.

La mayoría de peruanos, en especial las personas mayores de 35 años, comprenden la situación de los venezolanos y se muestran compasivos, muy solidarios ante su desgracia. Quizá porque -en parte- ellos vivieron en carne propia la tragedia que hoy atraviesa el país petrolero. No olvidemos que la escasez, la hiperinflación, el desabastecimiento, las colas, la miseria, la muerte y el hambre, no son cosas extrañas en nuestra historia. No olvidemos que desde la dictadura de Velasco hasta el primer gobierno de Alan García, nuestro país sufrió todo lo que hoy sufren los venezolanos. La experiencia nos permite, como sociedad, justificar nuestra solidaridad y empatía frente al ser humano moralmente destruido por el socialismo.

Algunas personas dicen que nuestra sociedad debe brindar ayuda humanitaria a los venezolanos porque ellos, cuando los peruanos la pasaban mal por estos lares, también los recibieron y ayudaron. Tiene sentido pero incluso si esto no hubiera ocurrido jamás, la compasión y la ayuda por el prójimo nunca sobran. Lo cierto es que nadie está obligado a ayudar a un venezolano, ni siquiera estamos obligados a ayudar a nuestros compatriotas ante una desgracia pero lo hacemos. El ser solidario, así como pasa con todas las virtudes, no soporta el modo imperativo. No ayudar al caído en desgracia no nos hace malas personas pero el ayudarlo sí, es una cuestión moral.

sábado, 5 de agosto de 2017

La izquierda en su delirio


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una de las cosas más sorprendentes de la política nacional y mundial es la existencia de la izquierda. Lo digo porque a pesar de sus fracasos constantes, sus perversiones morales, sus genocidios y sus líderes de pacotilla, sigue teniendo acogida en muchos lugares. Desde luego, esto ya no requiere un análisis político sino psicológico. Algo tiene la izquierda que despierta no solo interés sino apoyos, al margen de sus resultados históricos y la carga ética que pesa sobre sus hombros, al haber sido causantes de miserias, hambrunas y genocidios.

Una vez más, la izquierda representada por ese mamarracho de régimen que gobierna Venezuela desde hace 18 años, tiene el cuajo de reclamar autoridad moral y predicar democracia. Lo que ocurre en Venezuela ni siquiera es novedad. Durante medio siglo acá decidieron cerrar los ojos ante lo que ocurría en Cuba, convertida en una miserable isla del cuarto mundo, cuando seis décadas atrás, antes de la llegada de las hordas comunistas lideradas por los hermanos Castro y el Che Guevara, era uno de los países más desarrollados de América Latina. 

Una vez más, la izquierda delirante vuelve a llevar a un país inmensamente rico como Venezuela a la miseria, el hambre y la emigración en masa. Lo patético de la izquierda es su obstinación con la ideología y su desprecio por la realidad y las evidencias. Hugo Chávez, tuvo la estupidez de utilizar el fracasado modelo cubano como inspiración, cuando ya era evidente que se trataba de un fracaso total. Si eso no es estupidez, ya no sé qué podría serlo. No solo se copió hasta donde pudo el modelo cubano de miseria, sino que contrató asesores cubanos para montar el socialismo del siglo XXI, nombre con que bautizó su barbaridad política. ¿Qué otro resultado podía tener semejante despropósito? No había que ser adivino para saberlo. Hoy Venezuela es ya una nueva versión de Cuba en el siglo XXI.

Mientras eso pasaba en Venezuela, la izquierda peruana no se cansaba de aplaudir el modelo chavista, al cual defendían sin pudor, tal como lo hicieron desvergonzadamente con Cuba a lo largo de cinco décadas. El mismo Ollanta Humala no ocultaba su admiración por Hugo Chávez, de quien dijo que era un "ejemplo a imitar para Latinoamérica", pese al claro abuso de poder que ostentaba Chávez, estatizando empresas y fundos, cerrando medios, amenazando a todo aquel que osara cuestionar sus medidas, incluyendo a la mismísima iglesia católica, para no hablar de los insultos que profería a cuanto líder mundial lo criticaba.

El silencio y la indiferencia ante las tropelías de Hugo Chávez, confundidas equivocadamente con la doctrina de no intervención en asunto internos de otros países, como si las cuestiones de derechos humanos no le pertenecieran a la humanidad en pleno, junto a la hipocresía de la diplomacia que recibía con brazos abiertos a Hugo Chávez a cuanto foro asistía, mientras este trataba por todos los medios de dinamitar la OEA y reemplazarla por el foro de su propia invención, la CELAC, hecho para evitar a los EEUU, introducir a Cuba y manipular los acuerdos regionales comprando los votos de los países del Caribe a cambio de petroleo, con el propósito de imponer su hegemonía ideológica, toda esa funesta manera de convivir con un demente regional tenía que llevar a lo que hoy vemos en Venezuela, un país manejado por una verdadera mafia envalentonada y desafiante.

El gobierno de Venezuela ya no es un experimento político a cargo de un demente de izquierda. Hoy es solo un país secuestrado por una banda de criminales armados, dispuestos a todo con tal de seguir saqueando la riqueza de Venezuela. Si bien a todos les cabe algo de culpa por la condescendencia mostrada con la satrapía chavista y los coqueteos con sus políticas regionales, quienes más culpa cargan son los partidos de izquierda que encubrieron al régimen que prometía resucitar el socialismo en el nuevo milenio.

La izquierda peruana vive hace tiempo sus épocas más negras. Desde la derrota de los grupos terroristas, no han tenido otra tarea más que combatir al fujimorismo obsesivamente. La lideresa de izquierda, Marisa Glave, ha tenido la desfachatez de responder a las críticas urgentes que provoca la situación de Venezuela, diciendo que "acá se habla mucho de Venezuela porque quieren hacernos olvidar lo ocurrido en los noventa". ¿Se puede mostrar mayor estupidez y pobreza mental? Y es que para la izquierda la única lucha política que existe hoy es el antifujimorismo patológico. 

Ya totalmente desprestigiados, los grupos y líderes de izquierda no tienen nada más que mostrar. Han hecho todo lo posible para pasar por agua tibia las perversiones totalitarias del chavismo, mientras se dedican a criticar todos los días el autoritarismo de los noventa. Se han negado a calificar de golpista a Maduro, pese a sus desplantes al parlamento y los ataques a sus congresistas de oposición, mientras no se pierden un cinco de abril para condenar el golpe de Fujimori. Si hay algo que identifica plenamente a la izquierda peruana es su doble moral y su hipocresía. 

Como decía al inicio, pese a todas las evidencias de lo funesto que es la izquierda, lo increíble es que todavía quede gente dispuesta a oír las boberías que proclaman sus líderes.

sábado, 1 de abril de 2017

El madurazo y el fujimorazo


Por: Richard O. Campos Villalobos


El régimen socialista de Venezuela pateó el tablero sustituyendo al parlamento con el Tribunal Supremo de Justicia, conformado por borregos al servicio del régimen. Acorralado por una crisis alimentaria considerada la peor de sus historia con ribetes de emergencia humanitaria y la más espantosa inseguridad ciudadana, el régimen de Maduro ingresa así al despeñadero del desprestigio internacional. Casi una veintena de países en la OEA apoyaron la propuesta de Luis Almagro para discutir la crisis venezolana y aplicar la carta democrática, provocando las respuestas destempladas de la mucama de Maduro, la canciller Delsy Rodriguez. Ante la contundencia de la posición internacional, ahora Maduro ha tenido que recular.

El socialismo ha convertido a la rica Venezuela en un país miserable e inviable, con gente que literalmente no tiene qué comer. Claro que nunca faltan los rojos fanáticos tratando de defender lo indefendible. Haciendo gala de su habitual estulticia justifican al dictador chavista y hasta lo han comparado con Fujimori, llamando“Fujimorazo” al autogolpe de Venezuela. Incluso El Comercio se prestó a la comparsa progresista que pretendía justificar el zarpazo chavista comparándolo con el 5 de abril de 1992.

Es conveniente revisar los casos de Venezuela y el del 5 de abril de 1992 para aclarar algunas cosas. En Venezuela se vive un problema de descomposición institucional, política, social y económica sin precedentes desde hace década y media, con serios cuestionamientos a la legitimidad del gobierno, sin embargo, con todo lo grave que es esa situación, ni siquiera se acerca a lo que padecíamos en el Perú en 1990. En Venezuela hay presos políticos, medios cerrados y prensa extranjera expulsada. En el Perú teníamos muertos a diario por la guerra terrorista de izquierda. En el Perú el escollo máximo para la vida nacional no era el gobierno que trataba por todos los medios de dar solución a los problemas, sino el Congreso que se dedicó a oponerse y obstruir grotescamente todos los actos del gobierno. Así que no hay punto de comparación. Además, Fujimori suspendió el Congreso pero convocó de inmediato a nuevas elecciones para cambiar la Constitución que era retrógrada e inviable. Estas elecciones se llevaron a cabo y en menos de un año ya había un nuevo parlamento instalado con representantes de todos los partidos. La vida democrática se normalizó en menos de un año. El resto es cuento.

En Venezuela el gobierno socialista no hace nada para enfrentar la crisis porque ellos son los causantes de la crisis. El origen de la crisis se llama socialismo y no quieren cambiar. Todo lo que hacen es endeudarse más. Por ello el parlamento de oposición acusó a Nicolás Maduro de abandono del cargo, pues no toma ninguna medida destinada a solucionar los graves problemas del país. Es todo lo contrario a lo que ocurrió en el Perú. 

Al revés de lo que sucede hoy en Venezuela, el Congreso peruano de 1992 se esforzaba por destituir al presidente quitándole todas sus atribuciones constitucionales mediante una oprobiosa "Ley de Control de los Actos del Presidente". Es decir, el Congreso fue el primero que le dio un golpe al presidente. Era una guerra abierta por el poder en medio del desastre del país. Los partidos Fredemo y Apra se unieron para sacar a Fujimori, mientras el país caía en manos del terrorismo. De eso nadie quiere hablar ni lo mencionan jamás. Así que no hay forma de comparar ambas situaciones.

No han faltado los clásicos ayayeros de Maduro en la izquierda nacional, que en lugar de condenar el golpe en Venezuela se han dedicado a pregonar el fujimorazo. Veronika Mendoza ha dicho que se ha roto el “equilibrio democrático” como si hubiera existido algún equilibrio en un país donde los líderes opositores están presos o expulsados del país, y donde el parlamento ya había sido colocado de lado por el Tribunal Supremo de Justicia, cancelando sus leyes. Ollanta Humala y Nadine Heredia por su parte han decidido mirar al techo. La llamada del embajador peruano en Caracas ha sido una medida acertada y ejemplar al nivel de toda Latinoamérica. Ya es hora de ver caer al sátrapa llanero.

miércoles, 19 de agosto de 2015

Ecuador y Venezuela en la debacle


Por: Carlos de la Torre

Parecería que Ecuador está siguiendo la trayectoria de la Venezuela chavista. En los dos países, outsiders prometieron devolver al pueblo el poder que estaba secuestrado por la partidocracia neoliberal. Apelaron al poder constituyente para dar fin con el poder constituido. Convocaron asambleas constituyentes que redactaron nuevas cartas políticas. Expandieron los derechos y concentraron el poder en el ejecutivo. Resucitaron la noción de revolución, entendida como cambio radical de todas las estructuras de poder y como un imaginario refundacional, pero en lugar de balas usaron votos. A través de campañas electorales permanentes desplazaron a los viejos partidos.

Prometiendo democratizar el acceso a la comunicación, controlaron y censuraron la esfera pública. Crearon organizaciones sociales paralelas, cooptaron y reprimieron a los liderazgos autónomos de los movimientos sociales. Coparon todas las instituciones de control con personas cercanas al Ejecutivo.

Los procesos venezolano y ecuatoriano también han tenido diferencias. Mientras que la clase media organizada estuvo al frente de la resistencia al chavismo, en Ecuador fueron los movimientos sociales populares, sobre todo el indígena. Hubo momentos en que como en Venezuela la clase media tuvo el liderazgo pero las movilizaciones y el paro del 13 de agosto del 2015 fueron convocadas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador.En ausencia de canales legales independientes que procesen las demandas en contra de los abusos del poder, los medios privados y las organizaciones de la sociedad civil recurrieron a organismos internacionales que fueron denunciados como agentes del imperialismo. Sin poder acceder a las instituciones de la democracia la resistencia se trasladó a las calles. Estos Gobiernos movilizaron a sus seguidores, criminalizaron la protesta y reprimieron a los críticos.

La fuerte presencia de sectores populares dificulta la credibilidad de la descalificación de Correa de las protestas como si fuesen de derecha. A diferencia de Venezuela donde los sectores empresariales activamente se opusieron a Chávez, en Ecuador estos no sólo se han beneficiado del boom petrolero sino que no cerraron sus fábricas, bancos y negocios el 13 de agosto.

Los militares venezolanos, luego del fallido golpe, se convirtieron en la base institucional del chavismo. Los militares ecuatorianos que se han beneficiado del mayor gasto en armamentos en la historia democrática del país no son la base institucional del correísmo. Es de esperar que no repriman al pueblo.

Las diferencias entre estos dos gobiernos populistas autoritarios se explican en parte por el tipo de liderazgo. Chávez combinó en su persona a Bolívar y Jesucristo. Fue el mesías internacionalista que prometió el nuevo reino de Dios en la tierra. Correa, católico convencido, juntó al tecnócrata y al populista. Sus políticas públicas prometieron la redención de los expertos que llevarán al país a la modernidad de las grandes carreteras, la nanotecnología y las ciudades del conocimiento.

Los dos despilfarraron la renta petrolera en proyectos faraónicos. Pero a diferencia de Chávez, que organizó desde el Estado mecanismos de participación popular, Correa se contentó con el intercambio de votos por obras y servicios. Mientras que en Venezuela se crearon lealtades fuertes, en Ecuador el gobierno tiene dificultades para movilizar seguidores. Muchos de quienes salen a las calles a defender el gobierno son burócratas obligados.

Los venezolanos aprendieron que la unidad es el único camino para dar fin al chavismo en las urnas. Los ecuatorianos están de acuerdo en que no hay que aprobar las enmiendas constitucionales que permitirían otra reelección de Correa. El mecanismo para dar fin a estos autoritarismo es la lucha de todos por la democracia. Si bien parecería que las diferencias de la oposición ecuatoriana son irreconciliables, al agredir a sectores populares y medios Correa está promoviendo su unidad en las luchas callejeras. El 13 de agosto del 2015 marcharon los sindicatos, los indígenas, los médicos, los estudiantes, junto a la izquierda y la clase media.

La tarea de la oposición en los dos países es dar fin a la maraña legal creada por estos autoritarismos para controlar la sociedad. Hay que ver qué mecanismos legales permitirán terminar con la concentración del poder en el Ejecutivo y liberar a la sociedad civil y a la esfera pública de la tutela estatal.

Además hay que cambiar el discurso político maniqueo descalificador y violento que transformó a los rivales en enemigos por un discurso que acepte que en democracia hay una pluralidad de opiniones y propuestas.

viernes, 5 de septiembre de 2014

El "plan cóndor" del socialismo del siglo XXI


Por: Agustín Laje

Variados indicadores de los últimos tiempos señalan que el Socialismo del Siglo XXI ha entrado en su fase de decadencia.

En Argentina, el kirchenrismo ha pasado de tener el respaldo del 54% de la población a un magro 25% de aprobación social (según afirman las últimas encuestas) sin posibilidad de reeleción. En Ecuador, el partido de Rafael Correa resultó aplastado en las recientes elecciones municipales. En Venezuela, el país vive una suerte de guerra civil embrionaria que ha revelado la verdadera naturaleza dictatorial del régimen chavista. En Cuba cunde el pánico entre las autoridades de la isla por el potencial colapso del gobierno de Maduro, que sostiene la aventura comunista de los hermanos Castro regalándoles más de 6.000 millones de dólares anuales.

Ante esta caída libre, los mandatarios del Socialismo del Siglo XXI han cerrado filas en una alianza político-militar que, salvando las distancias, recuerda al Plan Cóndor de los años ’70, esa operación de coordinación entre los gobiernos de facto del Cono Sur en su combate contra organizaciones guerrilleras coordinadas por la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR). Claro que los tiempos son otros: allí donde el Plan Cóndor se pensó para enfrentar en bloque una realidad de guerra revolucionaria comunista en el marco de la Guerra Fría, el Socialismo del Siglo XXI enfrenta simples manifestantes y opositores desarmados.

En efecto, es sabido que tropas militares cubanas aterrizaron en Venezuela con órdenes de defender al gobierno de Maduro. Según estimaciones de analistas, ya había en el país, antes de que estallara el conflicto en febrero de este año, al menos 5.000 asesores cubanos militares y de seguridad. Disidentes castristas han denunciado que una buena cantidad de reservistas militares de la isla ya están preparados para viajar a Venezuela si la situación recrudece todavía más.

El Nuevo Herald ha informado recientemente que los destacamentos militares sitos en los municipios de Santa Clara, Ranchuelo, Sagua la Grande y Manicaragua alistaron a varios reservistas con experiencia de combate en África y Nicaragua, y con menos de 50 años de edad, quienes fueron etiquetados como “premovilizados” a Venezuela. El periodista independiente cubano Roberto de Jesús Guerra ha alertado también sobre estos reclutamientos con el objeto de defender a Maduro, lo mismo que el estudiante Juan Manuel Carrasco, sometido a torturas por quienes identificó como cubanos con uniforme de la Guardia Nacional Bolivariana.

Quienes ya estarían operando en Venezuela, conforme a la información manejada por el diario peruano La Razón, son los efectivos militares de élite cubanos conocidos como “Avispas Negras”, camuflados entre los paramilitares y grupos paraestatales cuya misión es romper manifestaciones. El periodista cubano Uberto Mario ratifica la información: “El grupo élite Las Avispas Negras están viajando de manera camuflada, ellos llegaron a la rampa 4 (Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía) y toman posiciones estratégicas para trabajar en las marchas opositoras, ellos se van a colar en las marchas contra Maduro”.

El tradicional desfile del Día del Trabajador en Cuba, se hará el próximo 1º de mayo bajo la consigna “Pleno respaldo a la Revolución Bolivariana-Chavista y a su presidente constitucional Nicolás Maduro”. En tanto, el gobierno castrista ya empieza a juntar reservas de petróleo por si el régimen bolivariano finalmente se desintegra.

El apoyo del gobierno argentino a la dictadura de Maduro, que en un principio fue meramente discursivo, parece que también ha ingresado al plano militar. Así al menos lo ha denunciado el Padre José Palmar, dirigente social venezolano que develó la semana pasada que “Cristina Kirchner envía material antimotín contra los venezolanos. Debería mandar los dólares que se ha robado y de la cual ella es cuentadante. Desde Argentina llegan 80 toneladas de material antimotín. En vez de importar alimentos y medicinas, nos traen bombas, gas y municiones”.

En lo que respecta a Evo Morales, es dable recordar que le debe un gran favor a Nicolás Maduro, que data de tiempos en que éste se desempeñaba como canciller de Hugo Chávez. En efecto, allá por septiembre de 2008 cuando en Bolivia se vivían momentos agitados de revueltas civiles, Maduro advirtió que las Fuerzas Armadas venezolanas ingresarían en territorio boliviano de recrudecerse el panorama. ¿Morales hará lo mismo para con Maduro eventualmente? Es probable. De por momento, el apoyo boliviano ha sido eminentemente discursivo pero no debiera descartarse un apoyo de carácter militar si fuera necesario.

Finalmente, Rafael Correa se ha sumado, al igual que Evo Morales, al libreto marcado por Raúl Castro. ¿En qué consiste este libreto? En palabras del dictador cubano: “Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos son quienes están detrás, financian y apoyan esas brutales acciones para derrocar al gobierno constitucional venezolano”. El presidente ecuatoriano ha ensayado repetidamente el mismo argumento: “La extrema derecha norteamericana, brazo financiero de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) financiando organizaciones nacionales y supuestas agencias de noticias, eso es lo que tenemos que enfrentar, entonces hay una lucha a diario y eso es lo que le hacen a Maduro”. Se trata del trillado conspiracionismo propio de la izquierda del Siglo XX, ahora puesto al servicio de la violación de los derechos humanos de los venezolanos.

Todo indica que el Socialismo del Siglo XXI está ensayando su reacción frente a la repulsa social que empieza a generar.¿Podría reproducirse esta acción conjunta en otros países del bloque bolivariano en los cuales la estabilidad del populismo se vea amenazada? Seguramente, por aquello de “hoy por mi mañana por ti”.

El peso de la alianza del Socialismo del Siglo XXI en su momento de crisis se comprobó la semana pasada, cuando la líder opositora venezolana María Corina Machado fue invitada por Panamá al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Nicolás Maduro, pero se le impidió hacer uso de la palabra. El gobierno de Venezuela movió sus piezas y consiguió la censura de la diputada Machado.

Primero, por iniciativa de Nicaragua –otro de los países de la región que adhieren al Socialismo del Siglo XXI– se decidió una sesión privada, sin periodistas ni retransmisión en directo en la web de la OEA. Había que evitar que la violación bolivariana de los derechos humanos tuviera publicidad. La ex montonera Nilda Garré, por Argentina, como no podía ser de otra manera, apoyó decididamente el secretismo de la reunión.

En segunda instancia, los países del Socialismo del Siglo XXI lograron suprimir el punto del día que incluía el testimonio de la líder opositora venezolana. Finalmente, la última opción de Panamá consistente en darle voz a Corina Machado en el punto “otros asuntos”, fue también evitado por los censuradores bolivarianos. El secretario general de la OEA José Miguel Insulza calificó de “vergonzosa” la sesión, y se quejó: “No la dejan hablar porque no quieren que hable”.

María Corina Machado insistió durante la jornada: “Tienen miedo de que se conozca la magnitud de la represión brutal en las calles de Venezuela”. En efecto, la dirigente opositora llevaba un video donde se mostraban imágenes de las violaciones a los derechos humanos perpetrados por Maduro. Lo que un puñado de embajadores de la OEA amigos del Socialismo del Siglo XXI no quisieron que se vea, en pocos días fue visto por casi un millón de personas por Internet. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Mentiras y miserias de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más la historia y la realidad se encargan de arrojar al tacho de basura un proyecto de izquierda. En esta ocasión no ha tardado tanto. La nueva aventura bautizada como "socialismo del siglo XXI" llega ya a su fin en medio de un mar de petrodólares y con toda su retórica estridente y sus líderes de pacotilla elevados a la categoría de dioses. Lo que estamos viendo ahora en Venezuela es la debacle de la más moderna versión de la izquierda delirante. Aunque cargaba con las mismas perversiones mentales de antaño lucía la única novedad de haber llegado al poder por los votos y no por las armas, como dictaba su programa original.

Hace medio siglo la izquierda inició su camino de locura empuñando las armas, dispuesta a destruir lo que llamaba el "Estado burgués". Intoxicados por ideología aberrante, no solo despreciaban al Estado sino al sistema democrático, y prácticamente a todo lo que había en este mundo, desde la empresa privada y la iglesia hasta la cultura del consumismo. Todo era malo y nefasto, fruto de una cultura del pecado que había que incinerar en el fuego purificador de la revolución para fundar un nuevo mundo con un nuevo hombre. Ese lírico objetivo lo justificaba todo, incluyendo el asesinato masivo, pues las vidas humanas no significaban nada comparado con el paraíso de la tierra prometida del socialismo redentor. Había que pagar el precio.

La demencia de izquierda consistía en creer que la lucha armada era la gran solución para lograr el establecimiento de un nuevo orden económico y social que, según su trasnochada visión, sería el mundo perfecto, donde reinaría la justicia social. Así fue como empezaron la carnicería salvaje de las guerrillas, el sabotaje y el terrorismo a gran escala, llenando de sangre y muerte varios países del continente, incluyendo el Perú. Todo estaba plenamente justificado por una ideología abstrusa que giraba en torno de entelequias como "pueblo", sustentada en una retórica barata repleta de palabrejas repetidas hasta la náusea, como "justicia social". Entre tanto los grandes genocidas de izquierda, como el Che Guevara, eran endiosados y convertidos en objeto de culto. Todo eso fue parte de la epidemia más grande de imbecilidad y estupidez que haya dominado jamás el continente latinoamericano.

También hubo otra izquierda que, sin renegar de su doctrina de violencia, decidió "hacerle el juego a la burguesía" e infiltrarse en el "Estado burgués" para combatirlo desde adentro. Así fue como varios líderes de izquierda se hicieron diputados y senadores. La izquierda infiltrada no hizo más que obstaculizar la misión de las FFAA en el combate a las guerrillas y al terrorismo, así como interceder por terroristas o promover leyes que entorpecían la acción policial y el tratamiento judicial de los terroristas bajo la excusa de los derechos humanos. Por fortuna estos desquiciados fueron derrotados en todos lados y muchos de ellos encarcelados. Sin embargo, poco después la debilidad de los nuevos estados democráticos facilitó que muchos fueran excarcelados para disfrutar de una nueva vida de lujos en el exilio dorado. En el Perú formaron rápidamente la CVR con el objetivo fundamental de limpiar la imagen de la izquierda, tergiversar la verdad del terrorismo y enjuiciar al Estado y al gobierno de Fujimori convirtiéndolos en los "verdaderos terroristas".

La izquierda tuvo mucho éxito entre los jóvenes con el argumento falaz de que somos esclavos del capitalismo, de las empresas privadas y del "imperio norteamericano". Más que un aporte del marxismo esto fue una maquinación del comunismo soviético, montado hábilmente en medio de la Guerra Fría. Así fue como esa gran masa de idiotas que configuró la izquierda latinoamericana, ansiosa de "revolución histórica" y "lucha por la liberación del pueblo" se tragó el cuento de que la lucha era contra los EEUU, y se convirtieron en soldados del imperio soviético que realmente esclavizaba países enteros sin mostrar ningún respeto por la especie humana. Ya habían construido el vergonzoso muro de Berlín para impedir que la gente huyera del paraíso comunista y ametrallaban sin escrúpulos a los que osaban cruzarlo. Las personas del bloque socialista quedaron apresadas en sus propios países y sometidas a una dictadura feroz, sin derechos elementales.

Cuba se sumó a la lista de países esclavos del bloque soviético. No necesitaron construir ningún muro pero la gente igual se lanzaba al mar infestado de tiburones para escapar de ese infierno maldito del comunismo. Se hizo común que los artistas y deportistas cubanos de gira internacional desertaran pidiendo asilo, por lo que esas giras se redujeron a lo indispensable y siempre acompañadas por seguridad del Estado. Además el régimen castrista recurrió al chantaje para evitar las deserciones: los parientes del disidente eran sometidos a "tratamiento especial" en Cuba, tanto por parte de las turbas adiestradas por el régimen para delatar y castigar la disidencia, así como por el propio gobierno. La casa de los disidentes y desertores era cubierta de pintura y basura, los familiares eran llamados "gusanos" y cambiados a los peores empleos.

En lo único que fueron buenos los comunistas fue en montar espejismos. El país era cubierto de gigantescos carteles que pregonaban el éxito del socialismo, mostraban a sus líderes como dioses y el lenguaje se llenaba de clichés revolucionarios. Sin embargo la realidad era insobornable. Todos los países comunistas sin excepción decayeron hacia la miseria. Cuando la URSS, la madre nodriza del sistema, reventó como una pompa de jabón, el bloque entero se vino abajo. En la China solo la muerte de Mao Tse Tung permitió dar un giro hacia la racionalidad y abandonar la locura del comunismo. Para mediados de los 80 el 60% del mundo estaba gobernado por un régimen socialista de algún tipo, desde los modelos tribales africanos hasta los islámicos de oriente medio.

La pesadilla del comunismo acabó formalmente el 9 de noviembre de 1989 cuando la gente derribó el muro de Berlín. Una fecha que la historia ya ha registrado como un hito de la existencia humana. Entonces pareció que al fin el mundo recuperaba la cordura. Los principales países eran gobernados por gente sensata que rectificó sin miedo los errores de la izquierda delirante. Tanto Ronald Reagan como Margaret Thatcher se convirtieron en líderes indiscutidos del mundo. También Mijail Gorvachob, el último jerarca soviético jugó un papel fundamental con las reformas radicales que impuso en la URSS. Algo tan simple como la libertad de expresión fue suficiente para que la URSS estallara por sí sola. Por fin parecía que el mundo entraba en razón y superábamos una era absurda de enajenación mental ideológica.

Pero como la estupidez humana es infinita y Latinoamérica es el paraíso de los idiotas, poco después salió a la luz un nuevo experimento socialista conocido como "socialismo del siglo XXI". La iniciativa surgió de un esperpento humano llamado Hugo Chávez, digno representante de la casta de lunáticos gobernantes que han hecho famosa a Latinoamérica. Una mezcla de cómico ambulante y dictador caribeño con uniforme militar y delirios de grandeza histórica, un charlatán empedernido que llenaba su ignorancia con frases de cliché. Saltó a la fama tras un intento de golpe a un gobierno democrático en un país con una larga tradición democrática como Venezuela. Liberado de la cárcel se presentó a las elecciones y gracias a sus encendidos y desaforados discursos ganó la presidencia jurando no ser socialista, respetar la empresa privada y no pretender quedarse en el poder. Al final hizo todo lo contrario. 

Hugo Chávez Frías se inscribe en la linea de gobernantes típicos de una Latinoamérica de fábula. A partir de la intrascendencia real de su persona y sus limitaciones intelectuales, pero gracias a la incandescencia de su verbo y una mente delirante como únicos recursos, supo erigir un mito y una marca política que trascendió sus fronteras. La suerte estuvo de su lado en todo momento. Ya dueño del poder y como todo buen militante de izquierda desató sus delirios y las emprendió contra todo y contra todos. Nadie quedó libre de su crítica feroz ni de sus odios clasistas. Todo lo que había estaba mal y había que eliminarlo o cambiarlo. Todos eran enemigos del pueblo, desde los empresarios hasta la Iglesia. Pero sus delirios iban más allá de Venezuela pues también el mundo estaba mal y había que reformarlo. El enemigo, para variar, era EEUU.

Rescatado por sus compañeros de armas tras un intento de golpe empresarial, Hugo Chávez retomó el poder con más furia. El alza desmesurada del precio del petroleo que pasó de 9 dólares a 180 le dio la solvencia económica que necesitaba para hacer lo que le venía en gana. Y así lo hizo. Emprendió su locura socialista sin control. Se alió con Cuba para recibir asistencia política y fue armando su imperio socialista a base de apoyos económicos y petroleros a países de la región. No tuvo escrúpulos para comprar aliados con dinero en efectivo. Total, dinero era lo que le sobraba. Desde el principio se encargó de capturar a la gallina de los huevos de oro: PDVSA. Con la chequera en mano Hugo Chávez estatizaba cuanta cosa le venía en gana, desde empresas hasta tierras. 

Las estatizaciones fueron usadas como parte del show y propaganda política. Lo hacía en vivo, durante su programa televisivo llamado por teléfono al director de un banco para darle el ultimátum. También paseándose por las calles y señalando los edificios a estatizar. Hizo famosa su frase: ¡exprópiese! Su objetivo era tener el control absoluto de toda la economía en sus manos, para lo cual fabricó la ley más absurda de la economía: la ley de costos y precios justos. Inició la construcción de viviendas para repartirlas entre la población, abrió hospitales con médicos cubanos para atender gratuitamente a los pobres, incorporó millones de personas a la planilla del Estado como pensionistas o empleados parásitos. Con todo eso aseguró una amplia base social que lo empezó a idolatrar y le aseguraba los triunfos electorales.

Como discípulo aplicado del castrismo, Hugo Chávez aplicó la receta cubana de control total del Estado. Convirtió al Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, en réplica del Partido Comunista de Cuba y lo utilizó para copar todos los poderes del Estado con sus militantes, desde el Congreso hasta el Tribunal Supremo de Justicia y el Concejo Nacional Electoral. Era realmente ridículo que la dictadura cubana fuera el modelo a seguir en una supuesta democracia, como se empeñaban en llamar a lo que había en Venezuela. De hecho la democracia dejó de existir. Lo único que valía en Venezuela era la voluntad de Hugo Chávez, como ocurrió en Cuba cuando Fidel Castro se impuso como dictador absoluto y como ocurrió en la URSS, en la China de Mao, en Corea del Norte y en cualquier país gobernado por un demente del socialismo. 

El resultado final de ese esperpento llamado "socialismo del siglo XXI" no podía ser otro que el desastre. Las miles de empresas estatales no rinden. Algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe bien, sobre todo luego de haber observado la caída del comunismo mundial y el desastre cubano. La espantosa burocracia generada se convierte en una incontrolable plaga de corrupción generalizada. Los rígidos controles de la economía estatizada asfixian al país en trámites absurdos, escasez de divisas y desabastecimiento. Pese a la garantía económica que ofrece la inagotable riqueza petrolera, el aberrante esquema de una economía estatizada y controlada hacen inviable la existencia y el desarrollo del país. 

Llamar democracia a lo que hay en Venezuela es tan falso y ridículo como llamar democracia al régimen cubano cuya dictadura ya superó el medio siglo. Pero la izquierda ha perdido hace tiempo el sentido del ridículo y de la realidad. Apelan al relativismo para estirar los conceptos hasta que les cubran la desnudez y la vergüenza. En la última cumbre de la CELAC (ese adefesio inventado por Hugo Chávez para eludir a los EEUU y meter a Cuba, pese a su condición de dictadura) no han tenido empacho en afirmar que cada país es libre de montar su experimento social y político sin que nadie se entrometa, pase lo que pase. La doble moral no les impidió entrometerse en Paraguay y en Honduras cuando los presidentes monigotes del chavismo fueron removidos de sus cargos mediante procedimientos constitucionales, pero ahora exigen en voz alta respeto por la autonomía venezolana invocando la no intervención en asuntos internos. Llaman golpismo a las legítimas protestas de un pueblo harto de miseria, controlismo estatal, falta de libertad y cansados de burocracia corrupta. 

Por ahora puede que el socialismo del siglo XXI en Venezuela logre mantenerse en pie gracias a dos factores clave: la represión brutal a cargo de la GNB y las bandas civiles armadas como los tupamaros; y la indiferencia y cobardía de los gobiernos de la región, sobornados por dinero chavista, como Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. De otro lado, EEUU es un país dependiente del petroleo venezolano y difícilmente se atreverá a montar un bloqueo económico como lo hizo con Cuba alegando falta de democracia. En tales condiciones el pueblo venezolano está realmente solo. No queda más que esperar un milagro como que algún sector de la FANB deponga al dictador mediante un golpe de Estado, algo que es poco realista dado el nivel de dependencia que los militares tienen de la corrupción del régimen. 

En el peor de los escenarios Venezuela podría mantener su actual situación de crisis indefinidamente, como ha ocurrido en Cuba. Poco importa ya que las empresas empiecen a cerrar e irse de Venezuela. En los últimos doce años han cerrado o se han ido de Venezuela cerca de diez mil empresas. Mientras tengan el dinero del petroleo y la complicidad de los militares, el régimen puede mantenerse a tiros. Los muertos se irán sumando y pronto empezarán a ser ocultados. Ante la pasividad internacional el régimen de Maduro cobrará más fuerza y nada impedirá que inicien una represión masiva incluyendo campos de concentración. Los líderes de oposición serán defenestrados de sus cargos y encarcelados uno a uno. Finalmente quedará una dictadura sin máscara. Y entonces veremos si Latinoamérica se indigna o le sigue el juego con retórica barata de corte diplomático, como la que ha permitido hasta ahora la existencia de la funesta dictadura cubana.

Lo cierto es que el pueblo venezolano, por lo menos esa mitad que no vive de las dádivas del chavismo, está a merced de la represión. Los guardias chavistas no tienen escrúpulos para disparar a los edificios desde donde suenan los cacerolasos y se escuchan los insultos contra la dictadura. El lumpen chavista motorizado actúa con total impunidad contando con la complacencia del régimen y la GNB. Ellos son los que disparan a mansalva asesinando a cualquiera solo para dejar el mensaje claro de que no tolerarán oposición ni marcha alguna en contra de Maduro. Igual que en Cuba, la sociedad venezolana acabará acostumbrada a la miseria, la escasez, las amenazas y dádivas del gobierno, sometida a un régimen totalitario liderado por un lunático. Es decir, la imagen propia de cualquier socialismo.  

jueves, 27 de marzo de 2014

El Plan Condor del Socialismo del siglo XXI



Escrito por: Agustin Laje


Variados indicadores de los últimos tiempos señalan que el socialismo del Siglo XXI ha entrado en su fase de decadencia.


En Argentina, el kirchenrismo ha pasado de tener el respaldo del 54% de la población a un magro 25% de aprobación social (según afirman las últimas encuestas) sin posibilidad de reeleción. En Ecuador, el partido de Rafael Correa resultó aplastado en las recientes elecciones municipales. En Venezuela, el país vive una suerte de guerra civil embrionaria que ha revelado la verdadera naturaleza dictatorial del régimen chavista. En Cuba, cunde el pánico entre las autoridades de la isla por el potencial colapso del gobierno de Maduro, que sostiene la aventura comunista de los hermanos Castro regalándoles más de 6000 millones de dólares anuales (Caracas envía a Cuba unos 115.000 barriles de petróleo diarios).


Ante esta caída libre, los mandatarios del socialismo del Siglo XXI han cerrado filas en una alianza política-militar que, salvando las distancias, recuerda al Plan Condor de los años ’70, esa operación de coordinación entre los gobiernos de facto del Cono Sur en su combate contra organizaciones guerrilleras coordinadas por la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR). Claro que los tiempos son otros: allí donde el Plan Condor se pensó para enfrentar en bloque una realidad de guerra revolucionaria en el marco de la Guerra Fría, el socialismo del Siglo XXI enfrenta simples manifestantes y opositores desarmados.


En efecto, es sabido que tropas militares cubanas aterrizaron en Venezuela con órdenes de defender al gobierno de Maduro. Según estimaciones de analistas, ya había en el país, antes de que estallara el conflicto en febrero de este año, al menos 5.000 asesores cubanos militares y de seguridad. Disidentes castristas han denunciado que una buena cantidad de reservistas militares de la isla ya están preparados para viajar a Venezuela si la situación recrudece todavía más.


El Nuevo Herald ha informado recientemente que los destacamentos militares sitos en los municipios de Santa Clara, Ranchuelo, Sagua la Grande y Manicaragua alistaron a varios reservistas con experiencia de combate en África y Nicaragua, y con menos de 50 años de edad, quienes fueron etiquetados como “premovilizados” a Venezuela. El periodista independiente cubano Roberto de Jesús Guerra ha alertado también sobre estos reclutamientos con el objeto de defender a Maduro, lo mismo que el estudiante Juan Manuel Carrasco, sometido a torturas por quienes identificó como cubanos con uniforme de la Guardia Nacional Bolivariana.


Quienes ya estarían operando en Venezuela conforme a la información manejada por el diario peruano La Razón, son los efectivos militares de elite cubanos conocidos como “Avispas Negras”, camuflados entre los paramilitares y grupos paraestatales cuya misión es romper manifestaciones. El periodista cubano Uberto Mario ratifica la información: “El grupo élite Las Avispas Negras están viajando de manera camuflada, ellos llegaron a la rampa 4 (Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía) y toman posiciones estratégicas para trabajar en las marchas opositoras, ellos se van a colar en las marchas contra Maduro”.


El tradicional desfile del Día del Trabajador en Cuba, se hará el próximo 1º de mayo bajo la consigna “Pleno resplado a la Revolución Bolivariana-Chavista y a su presidente constitucional Nicolás Maduro”. En tanto, el gobierno castrista ya empieza a juntar reservas de petróleo por si el régimen bolivariano finalmente se desintegra.


El apoyo del gobierno argentino a la dictadura de Maduro, que en un principio fue meramente discursivo, parece que también ha ingresado al plano militar. Así al menos lo ha denunciado el Padre José Palmar, dirigente social venezolano que develó la semana pasada que “Cristina Kirchner envía material antimotín contra los venezolanos. Debería mandar los dólares que se ha robado y de la cual ella es cuentadante. Desde Argentina llegan 80 toneladas de material antimotín. En vez de importar alimentos y medicinas, nos traen bombas, gas y municiones”.


En lo que respecta a Evo Morales, es dable recordar que le debe un gran favor a Nicolás Maduro, que data de tiempos en que éste se desempeñaba como canciller de Hugo Chávez. En efecto, allá por septiembre de 2008 cuando en Bolivia se vivían momentos agitados de revueltas civiles, Maduro advirtió que las Fuerzas Armadas venezolanas ingresarían en territorio venezolano de recrudecerse el panorama. ¿Morales hará lo mismo para con Maduro eventualmente? Es probable. De por momento, el apoyo boliviano ha sido eminentemente discursivo pero no debiera descartarse un apoyo de carácter militar si fuera necesario.


Finalmente, Rafael Correa se ha sumado, al igual que Evo Morales, al libreto marcado por Raúl Castro. ¿En qué consiste este libreto? En palabras del dictador cubano: “Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos son quienes están detrás, financian y apoyan esas brutales acciones para derrocar al gobierno constitucional venezolano”. El presidente ecuatoriano ha ensayado repetidamente el mismo argumento: “La extrema derecha norteamericana, brazo financiero de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) financiando organizaciones nacionales y supuestas agencias de noticias, eso es lo que tenemos que enfrentar, entonces hay una lucha a diario y eso es lo que le hacen a Maduro”. Se trata del trillado conspiracionismo propio de la izquierda del Siglo XX, ahora puesto al servicio de la violación de los derechos humanos de los venezolanos.


Todo indica que el socialismo del Siglo XXI está ensayando su reacción frente a la repulsa social que empieza a generar. ¿Podría reproducirse esta acción conjunta en otros países del bloque bolivariano en los cuales la estabilidad del populismo se vea amenazada? Seguramente, por aquello de “hoy por mi mañana por ti”.
El peso de la alianza del socialismo del Siglo XXI en su momento de crisis se comprobó la semana pasada, cuando la líder opositora venezolana María Corina Machado fue invitada por Panamá al Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) para dar cuenta de las violaciones a los derechos humanos perpetradas por el gobierno de Nicolás Maduro, pero se le impidió hacer uso de la palabra. El gobierno de Venezuela movió sus piezas y consiguió la censura de la diputada Machado.


Primero, por iniciativa de Nicaragua –otro de los países de la región que adhieren al socialismo del Siglo XXI– se decidió una sesión privada, sin periodistas ni retransmisión en directo en la web de la OEA. Había que evitar que la violación bolivariana de los derechos humanos tuviera publicidad. La ex montonera Nilda Garré, por Argentina, como no podía ser de otra manera, apoyó decididamente el secretismo de la reunión.
En segunda instancia, los países del socialismo del Siglo XXI lograron suprimir el punto del día que incluía el testimonio de la líder opositora venezolana.
Finalmente, la última opción de Panamá consistente en darle voz a Corina Machado en el punto “otros asuntos”, fue también evitado por los censuradores bolivarianos.
El secretario general de la OEA José Miguel Insulza calificó de “vergonzosa” la sesión, y se quejó: “No la dejan hablar porque no quieren que hable”.


María Corina Machado insistió durante la jornada: “Tienen miedo de que se conozca la magnitud de la represión brutal en las calles de Venezuela”. En efecto, la dirigente opositora llevaba un video donde se mostraban imágenes de las violaciones a los derechos humanos perpetrados por Maduro.
Lo que un puñado de embajadores de la OEA amigos del socialismo del Siglo XXI no quisieron que se vea, en pocos días fue visto por casi un millón de personas por Internet.


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miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Cuando se jodio MVLL?


Escrito por: El Hdp

  • Es más papayita hallar un corrupto o una picara en el Congreso o el ejecutivo que un balón de gas a 12 soles. Si no es Chehade, es Omonte o hasta el mismisimo Premier Cornejo. Como carajos nos la arreglamos para escoger con precisión de cirujano a los choros, extorsionistas, corruptos y cretinos de entre 30 millones de peruvianos y ponerlos en el Congreso? Al paso que vamos dentro de poco "Los Injertos de Bocanegra" o "Los Norteños" tendrán su congresista representándolos legitimamente, al mejor estilo de Pablo Escobar. Y es que algunos clanes continuan metiendo a su "contacto" como congresista, para seguir contratando con el Estado sin importarles un coño las consecuencias. Tres Refinerias nuevas es lo que costara remodelar la "Refineria de Talara". Esas son las consecuencias. Un Congreso amarradito y en bandeja de plata, cortesia de PPC. Esas son las consecuencias so cojudos! 
  • PPC se puso en cuatro para que los humalistas se los monten en nombre de la "institucionalidad" y el Gabinete de Nadine pueda pasar raspando, el voto de confianza en Congreso. El partido del "tucán" Bedoya tiene fama de prostituirse al menor asomo de acomodo ventajoso. Lo hicieron en la MML y ahora en el Congreso. Una foto circula en las redes sociales donde se ve a un servil Luis Bedoya Reyes cuando era alcalde encendiendo un cigarrillo al entonces dictador Gral. Juan Velazco Alvarado. Ahora se especula que el calzón amarillo que apareciera en el balcón de Palacio era la señal de que el PPC se había echado... y sin calzón! Más o menos al estilo de Ollanta Humala con el régimen de Maduro. Ya van 29 muertos en Venezuela y siguen llegando tropas cubanas a reprimir las protestas pero nuestro presidente patas meadas, apoya a Maduro.
  • No se uds. pero yo estoy hasta la coronilla de tener que soportas la sarta de cojudeces que dice y predice MVLL. Quien le dijo al venerable vejete, que el premio Nobel se lo dieron por politólogo? Para colmo pasa de garante a escudero en fracción de segundos y sin rubor alguno. Es harto sabido que entre su hijita Morgana y Favre asesoran a Nadine con miras al 2016 pero guardemos las formas mi estimado Marquez! Este escritor se ha convertido en una suerte de Rasputin en el gobierno nacionalista y Santo Pontifice de la caviarada local. Cada vez que brillantemente excreta alguna frasecilla panfletera, sus multiorgasmicos huelepedos y chupamedias del mundillo caviar y marketeros mediaticos lo convierten en palabra de Dios. Patetico! Eso es proxenetismo consentido! Un chiste: Dice la zangana Villarán que aun esta pensando lo de la reelección. Es que le falta contratar al resto de revocados pues!
  • Quince dias me costo hallar un libro de Milton Friedman! Libros sobre iconos izquierdistas como el Che Guevara, Stalin, Mao Tse-Tung o inclusive del asesino Abimael Guzman abundan como gusanos en panza de perro muerto. Inclusive es fácil encontrarse con revistas marxistas de otros paises y grandes posters de los "héroes" comunistas en las librerias. Estamos cagaos! Nuestra sociedad esta enterrada en toneladas de asquerosa literatura marxista! No tenemos editoriales interesadas en publicar libros de autores como Hayek, Friedman, Mises, Bernancke, de Soto, ni mucho menos posters de Thatcher, Reagan o Fujimori. Salvo algunos periódicos tampoco existe una revista estilo "Vela Verde" o "Hildebrandt en sus trece", pero de derecha. Tenemos que hacer algo al respecto o nos volveremos una cubanizada nación chavista en poco tiempo!
  • Ya para nadie es un secreto que Nadine sera candidata de algo el 2016. La primera dama es presidenta de su partido (una vaina pegada con moco y baba) y su pelele marido no pierde ocasión para ponerla frente a cámaras y reflectores sin empacho alguno. Superado el susto en el Congreso todo parece indicar que los humalistas están envalentonados y PPC ni termina de subirse el calzón pero hasta el cagón Favre ya lanzo dardos contra los que votaron en contra. TROLLS y blogueritos chavistas están chambeando duro en las redes sociales defendiendo o validando las intervenciones u opiniones de su líder Nadine. Alan Garcia y Keiko parecen ser las figuras a demoler y para eso tienen la izquierdosa plataforma bloguera LaMula, ONGes marxistas y los periódicos de siempre con los periodistas prePago de siempre a su disposición. Necesitamos una nueva y contestataria derecha ya! 
     

domingo, 2 de marzo de 2014

La Derecha que todos queremos





Escrito por: Elvis Occ


En paises del mundo entero la izquierda en su version "gobierno socialista" esta en retirada. Sin ir muy lejos, Venezuela constituye el ejemplo mas cercano y cosanguineo por estos lares. Sin embargo sus ONGes y Think Tanks estan cada vez mas activos y epidemicos que nunca. Tan solo basta echarle un vistazo al Poder Judicial, el servicio diplomatico, las universidades, las letras, las artes e inclusive las corporaciones mediaticas para concluir, que aunque va perdiendo terreno en el poder ejecutivo, no asi en la periferia de influencia politica. Han dejado la lucha de clases por la lucha de causas. Han dejado la causa proletaria por la ambientalista y de los derechos humanos. La estrategia gramasciana esta dando resultados de temer.


La derecha politica que todos queremos no es esa que crecio con nosotros; una derecha mercantilista y fenicia de clanes familiares que quizas en algun tiempo medio funciono. No, esa ya caduco y es demasiado debil como para hacerle frente a la izquierda gramsciana. Muchos de sus mas insignes y colosales politicos ya murieron o estan en su cuarteles de invierno. Sus cachorros solo explotan la imagen de tiempos mejores para provecho personal. Por eso, no llama a sopresa ver como hacen alianza con la izquierda mas cavernaria en aras de un puesto con el estado o para ganar alguito en las proximas elecciones. Estamos ante el impresionante espectaculo de ver extinguirse la vieja derecha mientras la nueva derecha es parida como esta rolliza derecha popular.


Pero sigue el trono vacio, estamos en una suerte de Belgica de estos ultimos tiempos en cuanto a nuestra derecha concierne. Tenemos a una clase media creciente, un sector emergente a punto de ser mas, pero aun no aparece esa pleyade de lideres en la nueva y joven derecha que los represente politicamente. Asi las cosas, la derecha empresarial pone sus fichas en el menos malo, en vez de el mas bueno, tambien lo hacen los votantes y tambien los jovenes. La derecha que queremos tiene que ser fuerte, combativa y contestaria. acorde y justo para estos tiempos modernos. La derecha que queremos, tiene que ser nueva y cobijar a la derecha popular, que somos tu, yo, el comerciamte, mediano empresario, profesionales y todo individuo emergente. Es hora de ser protagonistas o nos pasara lo que a Venezuela. 

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