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viernes, 28 de marzo de 2014

Mentiras y miserias de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más la historia y la realidad se encargan de arrojar al tacho de basura un proyecto de izquierda. En esta ocasión no ha tardado tanto. La nueva aventura bautizada como "socialismo del siglo XXI" llega ya a su fin en medio de un mar de petrodólares y con toda su retórica estridente y sus líderes de pacotilla elevados a la categoría de dioses. Lo que estamos viendo ahora en Venezuela es la debacle de la más moderna versión de la izquierda delirante. Aunque cargaba con las mismas perversiones mentales de antaño lucía la única novedad de haber llegado al poder por los votos y no por las armas, como dictaba su programa original.

Hace medio siglo la izquierda inició su camino de locura empuñando las armas, dispuesta a destruir lo que llamaba el "Estado burgués". Intoxicados por ideología aberrante, no solo despreciaban al Estado sino al sistema democrático, y prácticamente a todo lo que había en este mundo, desde la empresa privada y la iglesia hasta la cultura del consumismo. Todo era malo y nefasto, fruto de una cultura del pecado que había que incinerar en el fuego purificador de la revolución para fundar un nuevo mundo con un nuevo hombre. Ese lírico objetivo lo justificaba todo, incluyendo el asesinato masivo, pues las vidas humanas no significaban nada comparado con el paraíso de la tierra prometida del socialismo redentor. Había que pagar el precio.

La demencia de izquierda consistía en creer que la lucha armada era la gran solución para lograr el establecimiento de un nuevo orden económico y social que, según su trasnochada visión, sería el mundo perfecto, donde reinaría la justicia social. Así fue como empezaron la carnicería salvaje de las guerrillas, el sabotaje y el terrorismo a gran escala, llenando de sangre y muerte varios países del continente, incluyendo el Perú. Todo estaba plenamente justificado por una ideología abstrusa que giraba en torno de entelequias como "pueblo", sustentada en una retórica barata repleta de palabrejas repetidas hasta la náusea, como "justicia social". Entre tanto los grandes genocidas de izquierda, como el Che Guevara, eran endiosados y convertidos en objeto de culto. Todo eso fue parte de la epidemia más grande de imbecilidad y estupidez que haya dominado jamás el continente latinoamericano.

También hubo otra izquierda que, sin renegar de su doctrina de violencia, decidió "hacerle el juego a la burguesía" e infiltrarse en el "Estado burgués" para combatirlo desde adentro. Así fue como varios líderes de izquierda se hicieron diputados y senadores. La izquierda infiltrada no hizo más que obstaculizar la misión de las FFAA en el combate a las guerrillas y al terrorismo, así como interceder por terroristas o promover leyes que entorpecían la acción policial y el tratamiento judicial de los terroristas bajo la excusa de los derechos humanos. Por fortuna estos desquiciados fueron derrotados en todos lados y muchos de ellos encarcelados. Sin embargo, poco después la debilidad de los nuevos estados democráticos facilitó que muchos fueran excarcelados para disfrutar de una nueva vida de lujos en el exilio dorado. En el Perú formaron rápidamente la CVR con el objetivo fundamental de limpiar la imagen de la izquierda, tergiversar la verdad del terrorismo y enjuiciar al Estado y al gobierno de Fujimori convirtiéndolos en los "verdaderos terroristas".

La izquierda tuvo mucho éxito entre los jóvenes con el argumento falaz de que somos esclavos del capitalismo, de las empresas privadas y del "imperio norteamericano". Más que un aporte del marxismo esto fue una maquinación del comunismo soviético, montado hábilmente en medio de la Guerra Fría. Así fue como esa gran masa de idiotas que configuró la izquierda latinoamericana, ansiosa de "revolución histórica" y "lucha por la liberación del pueblo" se tragó el cuento de que la lucha era contra los EEUU, y se convirtieron en soldados del imperio soviético que realmente esclavizaba países enteros sin mostrar ningún respeto por la especie humana. Ya habían construido el vergonzoso muro de Berlín para impedir que la gente huyera del paraíso comunista y ametrallaban sin escrúpulos a los que osaban cruzarlo. Las personas del bloque socialista quedaron apresadas en sus propios países y sometidas a una dictadura feroz, sin derechos elementales.

Cuba se sumó a la lista de países esclavos del bloque soviético. No necesitaron construir ningún muro pero la gente igual se lanzaba al mar infestado de tiburones para escapar de ese infierno maldito del comunismo. Se hizo común que los artistas y deportistas cubanos de gira internacional desertaran pidiendo asilo, por lo que esas giras se redujeron a lo indispensable y siempre acompañadas por seguridad del Estado. Además el régimen castrista recurrió al chantaje para evitar las deserciones: los parientes del disidente eran sometidos a "tratamiento especial" en Cuba, tanto por parte de las turbas adiestradas por el régimen para delatar y castigar la disidencia, así como por el propio gobierno. La casa de los disidentes y desertores era cubierta de pintura y basura, los familiares eran llamados "gusanos" y cambiados a los peores empleos.

En lo único que fueron buenos los comunistas fue en montar espejismos. El país era cubierto de gigantescos carteles que pregonaban el éxito del socialismo, mostraban a sus líderes como dioses y el lenguaje se llenaba de clichés revolucionarios. Sin embargo la realidad era insobornable. Todos los países comunistas sin excepción decayeron hacia la miseria. Cuando la URSS, la madre nodriza del sistema, reventó como una pompa de jabón, el bloque entero se vino abajo. En la China solo la muerte de Mao Tse Tung permitió dar un giro hacia la racionalidad y abandonar la locura del comunismo. Para mediados de los 80 el 60% del mundo estaba gobernado por un régimen socialista de algún tipo, desde los modelos tribales africanos hasta los islámicos de oriente medio.

La pesadilla del comunismo acabó formalmente el 9 de noviembre de 1989 cuando la gente derribó el muro de Berlín. Una fecha que la historia ya ha registrado como un hito de la existencia humana. Entonces pareció que al fin el mundo recuperaba la cordura. Los principales países eran gobernados por gente sensata que rectificó sin miedo los errores de la izquierda delirante. Tanto Ronald Reagan como Margaret Thatcher se convirtieron en líderes indiscutidos del mundo. También Mijail Gorvachob, el último jerarca soviético jugó un papel fundamental con las reformas radicales que impuso en la URSS. Algo tan simple como la libertad de expresión fue suficiente para que la URSS estallara por sí sola. Por fin parecía que el mundo entraba en razón y superábamos una era absurda de enajenación mental ideológica.

Pero como la estupidez humana es infinita y Latinoamérica es el paraíso de los idiotas, poco después salió a la luz un nuevo experimento socialista conocido como "socialismo del siglo XXI". La iniciativa surgió de un esperpento humano llamado Hugo Chávez, digno representante de la casta de lunáticos gobernantes que han hecho famosa a Latinoamérica. Una mezcla de cómico ambulante y dictador caribeño con uniforme militar y delirios de grandeza histórica, un charlatán empedernido que llenaba su ignorancia con frases de cliché. Saltó a la fama tras un intento de golpe a un gobierno democrático en un país con una larga tradición democrática como Venezuela. Liberado de la cárcel se presentó a las elecciones y gracias a sus encendidos y desaforados discursos ganó la presidencia jurando no ser socialista, respetar la empresa privada y no pretender quedarse en el poder. Al final hizo todo lo contrario. 

Hugo Chávez Frías se inscribe en la linea de gobernantes típicos de una Latinoamérica de fábula. A partir de la intrascendencia real de su persona y sus limitaciones intelectuales, pero gracias a la incandescencia de su verbo y una mente delirante como únicos recursos, supo erigir un mito y una marca política que trascendió sus fronteras. La suerte estuvo de su lado en todo momento. Ya dueño del poder y como todo buen militante de izquierda desató sus delirios y las emprendió contra todo y contra todos. Nadie quedó libre de su crítica feroz ni de sus odios clasistas. Todo lo que había estaba mal y había que eliminarlo o cambiarlo. Todos eran enemigos del pueblo, desde los empresarios hasta la Iglesia. Pero sus delirios iban más allá de Venezuela pues también el mundo estaba mal y había que reformarlo. El enemigo, para variar, era EEUU.

Rescatado por sus compañeros de armas tras un intento de golpe empresarial, Hugo Chávez retomó el poder con más furia. El alza desmesurada del precio del petroleo que pasó de 9 dólares a 180 le dio la solvencia económica que necesitaba para hacer lo que le venía en gana. Y así lo hizo. Emprendió su locura socialista sin control. Se alió con Cuba para recibir asistencia política y fue armando su imperio socialista a base de apoyos económicos y petroleros a países de la región. No tuvo escrúpulos para comprar aliados con dinero en efectivo. Total, dinero era lo que le sobraba. Desde el principio se encargó de capturar a la gallina de los huevos de oro: PDVSA. Con la chequera en mano Hugo Chávez estatizaba cuanta cosa le venía en gana, desde empresas hasta tierras. 

Las estatizaciones fueron usadas como parte del show y propaganda política. Lo hacía en vivo, durante su programa televisivo llamado por teléfono al director de un banco para darle el ultimátum. También paseándose por las calles y señalando los edificios a estatizar. Hizo famosa su frase: ¡exprópiese! Su objetivo era tener el control absoluto de toda la economía en sus manos, para lo cual fabricó la ley más absurda de la economía: la ley de costos y precios justos. Inició la construcción de viviendas para repartirlas entre la población, abrió hospitales con médicos cubanos para atender gratuitamente a los pobres, incorporó millones de personas a la planilla del Estado como pensionistas o empleados parásitos. Con todo eso aseguró una amplia base social que lo empezó a idolatrar y le aseguraba los triunfos electorales.

Como discípulo aplicado del castrismo, Hugo Chávez aplicó la receta cubana de control total del Estado. Convirtió al Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, en réplica del Partido Comunista de Cuba y lo utilizó para copar todos los poderes del Estado con sus militantes, desde el Congreso hasta el Tribunal Supremo de Justicia y el Concejo Nacional Electoral. Era realmente ridículo que la dictadura cubana fuera el modelo a seguir en una supuesta democracia, como se empeñaban en llamar a lo que había en Venezuela. De hecho la democracia dejó de existir. Lo único que valía en Venezuela era la voluntad de Hugo Chávez, como ocurrió en Cuba cuando Fidel Castro se impuso como dictador absoluto y como ocurrió en la URSS, en la China de Mao, en Corea del Norte y en cualquier país gobernado por un demente del socialismo. 

El resultado final de ese esperpento llamado "socialismo del siglo XXI" no podía ser otro que el desastre. Las miles de empresas estatales no rinden. Algo que cualquiera con dos dedos de frente sabe bien, sobre todo luego de haber observado la caída del comunismo mundial y el desastre cubano. La espantosa burocracia generada se convierte en una incontrolable plaga de corrupción generalizada. Los rígidos controles de la economía estatizada asfixian al país en trámites absurdos, escasez de divisas y desabastecimiento. Pese a la garantía económica que ofrece la inagotable riqueza petrolera, el aberrante esquema de una economía estatizada y controlada hacen inviable la existencia y el desarrollo del país. 

Llamar democracia a lo que hay en Venezuela es tan falso y ridículo como llamar democracia al régimen cubano cuya dictadura ya superó el medio siglo. Pero la izquierda ha perdido hace tiempo el sentido del ridículo y de la realidad. Apelan al relativismo para estirar los conceptos hasta que les cubran la desnudez y la vergüenza. En la última cumbre de la CELAC (ese adefesio inventado por Hugo Chávez para eludir a los EEUU y meter a Cuba, pese a su condición de dictadura) no han tenido empacho en afirmar que cada país es libre de montar su experimento social y político sin que nadie se entrometa, pase lo que pase. La doble moral no les impidió entrometerse en Paraguay y en Honduras cuando los presidentes monigotes del chavismo fueron removidos de sus cargos mediante procedimientos constitucionales, pero ahora exigen en voz alta respeto por la autonomía venezolana invocando la no intervención en asuntos internos. Llaman golpismo a las legítimas protestas de un pueblo harto de miseria, controlismo estatal, falta de libertad y cansados de burocracia corrupta. 

Por ahora puede que el socialismo del siglo XXI en Venezuela logre mantenerse en pie gracias a dos factores clave: la represión brutal a cargo de la GNB y las bandas civiles armadas como los tupamaros; y la indiferencia y cobardía de los gobiernos de la región, sobornados por dinero chavista, como Argentina, Bolivia, Ecuador y Perú. De otro lado, EEUU es un país dependiente del petroleo venezolano y difícilmente se atreverá a montar un bloqueo económico como lo hizo con Cuba alegando falta de democracia. En tales condiciones el pueblo venezolano está realmente solo. No queda más que esperar un milagro como que algún sector de la FANB deponga al dictador mediante un golpe de Estado, algo que es poco realista dado el nivel de dependencia que los militares tienen de la corrupción del régimen. 

En el peor de los escenarios Venezuela podría mantener su actual situación de crisis indefinidamente, como ha ocurrido en Cuba. Poco importa ya que las empresas empiecen a cerrar e irse de Venezuela. En los últimos doce años han cerrado o se han ido de Venezuela cerca de diez mil empresas. Mientras tengan el dinero del petroleo y la complicidad de los militares, el régimen puede mantenerse a tiros. Los muertos se irán sumando y pronto empezarán a ser ocultados. Ante la pasividad internacional el régimen de Maduro cobrará más fuerza y nada impedirá que inicien una represión masiva incluyendo campos de concentración. Los líderes de oposición serán defenestrados de sus cargos y encarcelados uno a uno. Finalmente quedará una dictadura sin máscara. Y entonces veremos si Latinoamérica se indigna o le sigue el juego con retórica barata de corte diplomático, como la que ha permitido hasta ahora la existencia de la funesta dictadura cubana.

Lo cierto es que el pueblo venezolano, por lo menos esa mitad que no vive de las dádivas del chavismo, está a merced de la represión. Los guardias chavistas no tienen escrúpulos para disparar a los edificios desde donde suenan los cacerolasos y se escuchan los insultos contra la dictadura. El lumpen chavista motorizado actúa con total impunidad contando con la complacencia del régimen y la GNB. Ellos son los que disparan a mansalva asesinando a cualquiera solo para dejar el mensaje claro de que no tolerarán oposición ni marcha alguna en contra de Maduro. Igual que en Cuba, la sociedad venezolana acabará acostumbrada a la miseria, la escasez, las amenazas y dádivas del gobierno, sometida a un régimen totalitario liderado por un lunático. Es decir, la imagen propia de cualquier socialismo.  

lunes, 17 de febrero de 2014

Y ahora que?



Escrito por: El Hdp
  • Decir que VILLARAN es mas inutil e incapaz que un ombligo seria minimizar a ese apendice externo que hoy sirve para colocar arêtes bien monos. Esta Sra. solo sirve para colocarle un puntapie en el espacio que queda entre el coxis y la almorrana. Mira que venir a meter sus revocados regidores de contrabando en la MML y con el doble de sueldo. Eso ya es trabajo para un Entomologo con pesticida en ristre! Esas sanguijuelas y parasitos izquierdosos solo brillan por su talento para chupar sangre y excretar marxismo. Y derrepente, Villaran convoca a una rueda de prensa para decir una sarta de cojudeces que ni con un jalon de caspita del diablo le salia tantas pastruladas juntas. Mientras tanto las obras en el Tunel Santa Rosa parado, que dizque por fallas geologicas. ¿No son esos los mismos mediocres que creen que Machu Picchu fue obra de marcianos?
  • Van once estudiantes muertos en los disturbios de Venezuela y las ONGes de DDHH en Peru, calladitas. El regimen de Maduro es indefendible...un momento! En Peru hay blogueritos izquierdosos y terrucos en stand-by que ladran a mandibula batiente contra los protestantes venezolanos. Atrofiaditos por esa triquina marxista -mal de cerdos comunistas- varios de estos zombies rojos han hecho de las redes sociales un campo de batalla mediatica, pero les estan dando con un fierro hasta por debajo de la lengua. "Frente Amplio", que aglutina lo mas raleado de la bosta izquierdista publico un comunicado apoyando a MADURO. ¿Sabran los chavistas que esos tipos tienen la misma influencia politica que una nalga de gato? Como le tiene ley Ollanta Humala a Maduro, no? ¡Guarda que Cuba se esta engullendo a Venezuela!! 
  • 30 mil soles de sueldo mas una serie de gollerias propias de magnate arabe y "cachuelos" que nunca faltan. Que rico es ser Ministro en Peru. Ganan casi lo mismo que un Ministro (Secretary) de EEUU pero no pueden ni enderezar QaliWarma. Sin embargo tienen la concha de querer ganar igual que en el sector privado, donde se paga por resultados...no por ser la prima de Nadine o el recomendado de MVLL. Me dicen que es para paliar su previo "status" o los juicios que le vendrian despues, otros arguyen que el aumento es para evitar la fuga de talentos. No me hagan reir que se me descose la cesarea, esos son argumentos muy tela. No me digan que los actuales Ministros son unas lumbreras, lo mas probable es que cuando los "renuncien" les ofrescan un mejor sueldo en el sector privado, no antes. ¿No decia Castilla que no habia plata para los profesores, medicos y empleados del Poder Judicial?
  • Hay que ser bien Hdp para echarle sal al herido de muerte. Raul Castro de PPC es un incuestionable pedazo de basura. El pre candidato, Pablo Secada -el terror de la feminas, se las boxea- esta mal herido por el destape sobre sus agresiones a mujeres y Raul Castro no duda en joderlo mas. Secada cree ser el unico peruano que estudio en Chicago y por tanto lo que dice es axioma, dogma y religion. ¡Marginales pezuñentos estos! ¿Como se atreven a contradecir a este super tecnocrata? ¡Arrodillense cholitos yunseros! ¡Jua! ¡Jua! ¡Jua! ¿Asi que la congresista Zenaide Uribe tenia su calentao con un gerente de Punto Visual y le "arreglaba" los contratos? ¡Que negra avispada! Ni me digan racista que yo tengo mas razas que perro de callejon de un solo caño. ¡Delicagados!   

jueves, 16 de mayo de 2013

EL MAS PEDORRO DE LA IZQUIERDA!!


    • Que Venezuela se quede sin papel higienico es porque el pais esta hecho mierda. Maduro dice que el facismo le ha declarado Guerra economica. No zambo huevon, lo que pasa es que eres un microbusero bruto! Ni Chavez pudo hacerlo peor.

    • Dammert juro su curul por la "dignidad" de JDC. Viejillo pajero, cual dignidad? El cojo maldito fue suspendido por trafero. Ahora los rojos quieren joder al Pastor Lay porque no hizo causa comun con ellos. Ni el weberto de @ocram es tan ladilla, carajo. 

    • La MML le paga a la piernona Paola Ugaz 4 mil dolares por twittear y postear en facebook. Cosa que rara vez hace. Ningun caviarMarxista se indigno! Son pendejos pues. Como ella maneja la plataforma bloguera laMula donde escriben socialconfusos y demas avis raras, chiton noma!

    • La cagada! Maduro llamo a Lima y le ordeno al presidente que saque a Roncagliolo y ponga a la culoncita de Ida Rivas en Cancilleria, no importa que no sepa ni mierda de diplomacia. Ollanta siendo el "buen soldado" que es, obedecio la orden sin dudas ni murmuraciones.

    • Toledo se paso de pendejo! Ya tenia problemas con la casa que compro por 4 palos verdes y aparecio una oficina de un millon. Nos enteramos que tambien tiene una casa en los yunaites de millon y medio de dolares. El ProcuraTROLL? hueveando. Pero el Congreso se apuro en blindar al cholo...y que chucha pe!!

      EL HDP




          

         

sábado, 20 de abril de 2013

EL PARTO DE UNA PATRIA


 Por: Felipe Cortijo Medina

¿Cuál es el costo de todo lo que es noble y perfecto?
No existe nada en este mundo cuyo valor no se mida por el sufrimiento que costó el obtenerlo. Todo lo puro, todo lo noble, lo delicado , lo hermoso, lo perfecto se obtiene después, sí, mucho después de someterse este a altas presiones elementales en el crisol del dolor, cuando las impurezas que arroja la vida y la materia de este planeta, dejan paso por la fuerza de la naturaleza a todo lo que es bello.
Así, de las entrañas de la tierra obtenemos todos los minerales preciosos y energéticos utilizados por el hombre.  Las plantas sólo pueden desarrollarse con el fertilizante, que es materia orgánica e inorgánica en descomposición, y que alguna vez también fue vida. El ser humano necesita la proteína animal y para ello debe dar muerte a seres inferiores, provocando dolor, quiérase o no.  Todo acto humano conlleva una huella y una consecuencia mínima o máxima sobre el mundo, que lo modifica, lo transforma, para bien o para mal.

Las grandes épocas de la humanidad, en donde nuestras sociedades se desarrollaron alcanzando la cumbre de la perfección, en su política, en su ciencia y en sus artes, se dieron no sin poco sufrimiento, después de mucho dolor, tras altas presiones sociales que desembocaron en guerras, revoluciones, rebeliones, tragedia, muerte que les dio como fruto un nuevo orden, una nueva cultura.
La historia universal  da fe de esta continua evolución hacia la perfección, con el rigor de la violencia y el sufrimiento que este conlleva para el hombre. Desde la evolución de los primeros homínidos y el descubrimiento del fuego hasta la cultura de la edad del bronce, suceden las invasiones y los primeros antiguos imperios motivados por la perfección en las armas. Nace así el imperio persa, el egipcio, la colonización griega, Roma, China, Asia, India, el imperio de Alejandro,  y los pueblos y culturas de América.

Es en la expansión de los imperios europeos que empiezan las rutas de la conquista del Perú. El imperio Inca subyuga la ambición de los españoles, que en enero de 1531 sólo contaban para la invasión con 185 hombres, pero tuvieron la suerte de enfrentarse a un gobierno Inca que se desmoronaba por guerras fraticidas internas, y cuyo último soberano, Atahualpa, fue muerto por el conquistador Francisco Pizarro, aprovechándose de la confusión en el Tahuantinsuyo.
Es entonces cuando empieza la historia en una patria, nunca exenta de rebeliones, guerras, revoluciones, levantamientos en armas y reformas que dieron origen a la nación. No podemos soslayar avances y retrocesos, hubieron hechos que siempre deberemos de lamentar. Un país esta unido a una tierra por lazos de sangre, vivimos y sufrimos defendiéndola y amándola, buscando hacerla más grande, más fuerte, por encima de la muerte. Hoy sólo nos toca ser testigos de este hecho ineluctable en una nación hermana, Venezuela se desangra ante la mirada incrédula del mundo, pelean por algo más perfecto. Aprendamos a amar la tierra que nos vio nacer, con sufrimiento y valor, con entrega y honor, con fortaleza ante el infortunio, esos son los dolores de parto de una patria.

jueves, 18 de abril de 2013

Perfil de un fraude chavista


Lo que viene ocurriendo en Venezuela es el clímax de una segunda fase de dictaduras latinoamericanas que ya no surgen de la personalidad aventurera de algún general sino de los civiles. El siglo XX se caracterizó por las típicas dictaduras militares en toda la región, herencia de la creación militar e improvisada de nuestras repúblicas en el siglo XIX, cuando no existían instituciones democráticas. Si bien los militares llenaron por necesidad el vacío de institucionalidad democrática, acabaron convertidos en una institución política que durante el siglo XX tomaba el poder por la fuerza con total naturalidad. Se sentían salvadores de la patria que se veían obligados a intervenir cuando los incapaces civiles no podían conducir el país.

Durante la segunda mitad del siglo XX vivimos la etapa final de estas dictaduras militares que encontraron otra escusa para tomar el poder ante las amenazas comunistas. Luego de este período los militares acabaron denunciados, enjuiciados y en muchos casos encarcelados, tras un largo proceso que aún no ha concluido. El escenario mundial había cambiado después la Segunda Guerra Mundial y la creación de la OEA con sus infinitas entidades satélites, las que empezaron a tomar el control burocrático de esta parte del mundo. La justicia supranacional se encargó de las dictaduras militares dejando de lado a guerrilleros y terroristas, los que acabaron convertidos en víctimas. La nueva era de los DDHH en este siglo se caracterizó por los juicios y el desprestigio institucional de las FFAA. Todo esto mantuvo a los militares relegados en sus cuarteles.

Al empezar el siglo XXI la institucionalidad democrática seguía siendo precaria en Latinoamérica. Con los militares fuera del juego, emergieron nuevos líderes civiles con las mismas viejas tradiciones totalitarias. Es inevitable que los gobiernos acaben en dictaduras cuando no existen instituciones democráticas y cuando todo lo que hay no pasan de ser fachadas de cartón, escenografías legalistas donde las entidades son solo piezas de utilería constitucional, cascarones sin contenido a cargo de funcionarios mediocres que ni siquiera tienen claro sus fines institucionales. Los gobiernos civiles siguieron en la tendencia dictatorial con mayor fuerza, ya sin el riesgo de los militares, a los que más bien se los manipulaba. Las dictaduras civiles supieron ocultarse muy bien detrás de la fachada democrática que proporcionan los procesos electorales. Se instauró así la era de las dictaduras civiles de perfil electoral.

Las dictaduras civiles de hoy se sustentan en un empleo muy hábil de los medios de comunicación modernos y en un nuevo formato de comunicación con la gente, mucho más informal y constante. La vieja estrategia de pan y circo ha sido intensamente utilizada junto a un ingenioso manejo retórico de ciertos valores y del patriotismo. Paralelamente se procede a la penetración de las instituciones de utilería mediante el nombramiento directo o indirecto de adictos al régimen. Al final el país termina bajo el control de una plaga de incompetentes que solo tienen en común su fidelidad al dictador, en medio de un régimen que destila corrupción por todos lados. Maniobras típicas son la reforma de la Constitución, los referendos, los apoyos sociales y el enfrentamiento con los grupos de poder económico y mediático cuando no quieren someterse a la dictadura. La Iglesia Católica tampoco se salva.

Las dictaduras civiles permiten el afloramiento de una casta de políticos mediocres, cuya única utilidad es ser adulones permanentes del régimen y aplaudir y apoyar todos sus dictados. Para ellos la única institución de la patria es la voluntad del dictador. Todos los que se oponen a él son traidores a la patria, reprimidos con dureza y sancionados de alguna forma oscura.

Este escenario lo hemos visto en Venezuela en la última década, y lo estamos viendo en Argentina, así como en Ecuador y Bolivia. Es un fenómeno continental propio de estos países con debilidad institucional endémica. También lo vivimos en el Perú en la época de Fujimori y estamos en grave riesgo de revivirlo con este régimen nacionalista con aroma de chavismo, a pesar de sus desodorantes democráticos. El caso de Venezuela donde se ha instalado una dictadura que acaba de asegurar su permanencia por veinte años, es solo un botón de muestra. Pero se torna más importante por ser la cuna del chavismo continental, una novedosa forma de dictadura civil electoral disfrazada de socialismo barrial, pero con pretensiones de ser un imperialismo. La muerte de Chávez no ha detenido los delirios de ese régimen corrupto y repleto de incompetentes que maneja todos los resortes del país. Las recientes elecciones han sido una muestra clara del control que ejerce el régimen en las instituciones a su servicio: el CNE y el TSJ.

Las damas que presiden el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela nos traen el nítido recuerdo de Blanca Nélida Colán Maguiña, Fiscal de la Nación en los días de Fujimori, quien solía ser implacable con los opositores, mientras que se tornaba en una madre protectora cuando se trataba de Vladmiro Montesinos. Hoy vemos exactamente el mismo descaro en estas funcionarias de Venezuela. Las elecciones han evidenciado el fraude desde su convocatoria. El manejo de los medios del Estado por parte de Maduro ha sido escandaloso. Mientras que a Capriles le permitían cortísimas apariciones, la pantalla era ocupada por el candidato oficial permanentemente. La campaña del chavismo ha sido solventada abiertamente con fondos públicos y se ha manoseado el nombre de Chávez hasta la náusea.

Otro elemento descarado del fraude fue la papeleta de votación donde el rostro de maduro aparecía 14 veces. Ese solo detalle era suficiente para invalidar el proceso. Aun así, las elecciones parecían ganadas por Capriles según muchas estadísticas a boca de urna. Los resultados concretos de muchas mesas se dieron a conocer por las redes y todos eran favorables a Capriles. Sin embargo, el CNE apareció a pocas horas de concluidas las votaciones para anunciar como ganador a Maduro, sin haber recabado las actas del exterior, aduciendo que el resultado era ya irreversible, cuando la diferencia es de solo 230 mil votos. Un apresuramiento nada serio y muy sospechoso. Lo cierto es que en menos de 24 horas el candidato Maduro fue proclamado oficialmente ganador por el CNE. Una celeridad nunca vista en ningún lado. Ahora solo han cedido a "auditar" el proceso, pero el fraude ya se consolidó en Lima.

La señora Tibisay Lucena ha desoído las denuncias y evidencias presentadas que llegan a más de 3 mil. Se han visto videos donde comandos chavistas acompañan a los electores a las cámaras de votación. Se han encontrado papeletas marcadas en varios puntos de la ciudad. El chavismo ha incendiado su propio local para acusar cobardemente a la oposición y el propio Maduro califica de fascistas a sus opositores. Nunca se podría avalar un proceso electoral tan irregular si se actúa con decencia. Sin embargo, las instituciones de cartón como la OEA y varios países débiles institucionalmente y donde la democracia sigue siendo una quimera, gobernados además por simpatizantes de la ola dictatorial de moda en la región, no han dudado en reconocer el triunfo de Maduro. 

El resultado de la reunión de UNASUR era bastante previsible. No es más que un circo chavista donde se le echará la bendición al nuevo socio del club de dictadores civiles electorales de la región. Son mayoría. La reacción de la izquierda también era previsible. Su apoyo al fraude chavista y a la nueva dictadura a cargo de Maduro solo deja claro -una vez más- que al progresismo nunca le ha interesado la democracia. Todo lo que persiguen es el poder a cualquier costo y por cualquier medio. Sus discursos a favor de la democracia no se los cree nadie. Su inspiración es la dictadura del proletariado que hoy es la de una boliburguesía corrupta que alimenta el odio al imperialismo norteamericano. Con eso toda la izquierda se satisface. Esta es una ocasión más para ver la verdadera moral de la izquierda peruana. Esos que ayer se rasgaban las vestiduras por la democracia cuando se trataba de combatir a Fujimori, hoy hunden el pico para no decir nada sobre la dictadura chavista. Al contrario, son los que aplauden la dictadura.