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viernes, 29 de junio de 2018

¡Más libertad individual, menos Estado!


Por: Erick Yonatan Flores Serrano
        Director del Instituto Amagi - Huánuco

Un 28 de junio, en 1969, la policía de New York iniciaba una redada en el barrio de Greenwich Village. El hecho fue el detonante de una serie de manifestaciones en contra de la persecución que sufrían los homosexuales por parte del gobierno de los Estados Unidos. Hoy en día conocemos esta fecha como el día internacional del orgullo LGTB, donde se conmemora la gesta histórica que buscaba un mundo más justo y más respetuoso para las personas que se cuentan dentro de este colectivo.

Si bien es cierto que la conmemoración de este día no puede dejar a ningún defensor de la libertad indiferente porque se trata de una lucha entre la imposición del Estado y la libertad de las personas, resulta evidente que muchas de las cosas que antes podíamos contar como las virtudes de este movimiento, hoy han cambiado y han terminado por pervertir su propósito inicial y se ha perdido el rumbo en la constante lucha contra la opresión estatal. Ya no es la libertad de una persona para escoger con quien compartir su alcoba, la base de la lucha; sino una larga lista de “reivindicaciones” que buscan instrumentalizar el aparato del Estado y la ley, para garantizar una serie de privilegios legales para las personas que conforman este colectivo.

El problema no está en que una pareja de homosexuales se den muestras de afecto en una plaza, tampoco en el hecho de que un hombre se vista de mujer o una mujer se vista de hombre; el problema aparece cuando un colectivo -el que sea- busca romper el principio de igualdad ante la ley para obtener privilegios que luego son otros los que tienen que pagar. Un creyente ortodoxo tiene la libertad de creer que los homosexuales son la encarnación del demonio, tiene la libertad de no establecer ningún tipo de relación cercana a un homosexual, incluso tiene la libertad de no recibir a ningún homosexual en su restaurante o su bar; lo que no puede hacer, es usar al Estado para perseguir a los homosexuales según su código moral.

Pero de la misma forma en que el monopolio de la violencia -el Estado- no puede usarse para perseguir la homosexualidad, tampoco puede usarse para promoverla. Esta es la gran diferencia entre los que defendemos la libertad individual y reivindicamos el propósito fundacional de este movimiento, y aquellos que sólo buscan extender una agenda política a través de los lobbies que han capturado a este colectivo y que no buscan otra cosa que conseguir privilegios legales para vivir a costa de los demás. Una persona que defiende la libertad individual se muestra tolerante frente a lo que no comparte mientras no se afecte físicamente su vida, su libertad o su propiedad. Una pareja de homosexuales no es un peligro para nadie, sí lo es la plataforma de lucha que los lobbies buscan llevar adelante a través del Estado.

Dicho esto y teniendo en cuenta todo lo que hoy existe en materia legal sobre este asunto, es evidente que la lucha de estas personas debe retornar a sus inicios. Si queremos una sociedad libre y justa, el reclamo no puede pasar por exigir más “derechos” al Estado, sino en exigirle más libertad individual. El objetivo final de su lucha debería de ser el expulsar al Estado de la cama y de la vida privada de la gente, no usarlo a su conveniencia por más romántico que sea el propósito.

sábado, 6 de mayo de 2017

Más mitos y mentiras del progresismo


Si en algo son buenos los progres es en engañar a la gente con mitos y mentiras. Nadie les gana en el arte de inventar clichés y frasecitas pomposas para utilizarlas como consignas de campaña. No importa si son tan ridículas como "cambio climático". ¿Cuándo no ha cambiado el clima? Si hay algo que es cambiante por antonomasia es el clima. Pero no importa. El progresismo igual te ataranta con el mito del "cambio climático" y el "calentamiento global". Se necesita todo un diccionario para descifrar las frases de cliché inventadas por el progresismo. Cada vez que quieren imponer algo, lo hacen a través de una frase cliché: actividad estratégica, soberanía energética, inclusión social, ordenamiento territorial, etc. Por ahora nos tienen fritos con el sambenito de los "crímenes de odio".

Claro que al progresismo le interesa un bledo que sus consignas y mitos estén fuera de toda realidad. La progrería se maneja tan solo al nivel de las ideas y palabras. La realidad es accesoria, desdeñable. Hasta inventan data que se acomode a sus delirios. Es así como nos han catalogado como el tercer país más violador del planeta. ¿Alguien puede creerlo? Todo lo que cabe en el delirio progresista es imposible de ser rebatido. Por paradójico que sea, los embustes y mitos son difíciles de derrotar porque precisamente están fabricados para eso: están más allá del nivel de comprobación efectiva.

Otra cosa paradójica es que ahora los progres que son los odiadores por excelencia, quieren posar como luchadores contra el odio. Ni más ni menos. Ahora resulta que quienes predican y promueven el odio contra el fujimorismo, organizando marchas fascistas para insultar a Keiko Fujimori con toda clase de pancartas miserables dignas de enfermos mentales, salen disfrazados de ángeles para luchar contra el odio y la homofobia. Pero todo a partir de patrañas urdidas para crear un escenario ficticio, haciéndole creer a la gente que estamos en un país plagado de "crímenes de odio", como si acá mataran a mujeres solo por ser mujeres o gays por ser gays. Algo que no ocurre en el Perú. Todo ese discursillo progre es completamente ajeno a nuestra realidad.  Es un mito engañabobos.

Pero nada detiene al progresismo si se trata de campañas para imponer su agenda y su nueva ideología importada, para variar. Porque toda ideología de izquierdas es siempre importada y ajena a nuestra realidad. En el siglo pasado vivieron predicando el marxismo-leninismo-maoismo cual dementes en delirio, sin percatarse de dónde estaban parados. Hoy repiten la historia al hacer campañas contra delitos que no existen en nuestra realidad. Todas son campañas urdidas en organismos internacionales. Ahora acá han asumido la mala costumbre de llamar "feminicidio" a cualquier asesinato de una mujer, aun cuando se trate de un crimen pasional o un asalto. No tenemos noticias de ningún verdadero feminicidio en toda la historia del país. Pero el nombrecito resuena a cada rato en los medios.

¿De qué trata todo este alboroto insano? En realidad todo es parte de una amplia agenda progresista que consiste en ir avanzando paso a paso en una gran variedad de causas sociales, como quien invade un territorio colocando banderitas por aquí y por allá. El alboroto sobre la mujer y los LGTB es parte de lo que denominan "sectores vulnerables". Otro cliché inventado para reforzar su ideario. Con este cuento tratan de convencernos de cosas tan ridículas como que las mujeres pertenecen a estos "sectores vulnerables". ¿Qué quiere decir esto? ¿Acaso las mujeres están en peligro de extinción? ¿Por qué las mujeres han acabado encasilladas en los "sectores vulnerables"? ¿Acaso no vemos a las mujeres caminando libremente por las calles, manejando taxis y combis, dirigiendo programas de radio y TV, liderando partidos, hablando en el Congreso y candidateando a la presidencia? 

Una vez más la insanía mental de la izquierda quiere vendernos gato por liebre. Todas sus mentiras y mitos pertenecen a un mundo de falacias donde solo los tontos caen en el cuento. Por supuesto, hay muchos tontos útiles del progresismo, que se mueren por posar como defensores de cualquier causa cursi promovida desde la beatería progresista. En esta categoría cae toda la cucufatería caviar del "gobierno de lujo" que ha asumido todas las causas mendaces de la progrería. Han tenido la desfachatez de pervertir el Código Penal, una vez más, para introducir toda su huachafería legal a favor de los "sectores vulnerables", castigando los horrendos "crímenes de odio" que no existen. Todo no pasa de ser más que histeria progresista y campaña política para imponer su ideología.

Hay que detener toda esta aberración ideológica que el progresismo pretende imponernos. Ahora el progresismo se arroga el derecho y la autoridad de decirnos lo que debemos sentir y pensar, a quién debemos idolatrar y a quién debemos odiar. Y lo hacen manipulando nuestras leyes. Ya han hecho lo que han querido con el currículo escolar, donde no solo incluyen los disparates de la CVR sino, además, la propaganda ideológica pro gay. Lamentablemente no hay un sector político que lidere la contraofensiva ideológica caviar. El fujimorismo no da la talla. Hasta tiene a un tnoto útil del progresismo en Kenji Fujimori que patea a favor de los caviares. La lucha es larga pero hay que dar batalla. No dejemos que el progresismo imponga su agenda. 

miércoles, 26 de abril de 2017

Algunas preguntas para Agustín Laje y Nicolás Márquez


Por: Víctor Chigne

Desde hace algún tiempo las posiciones “progresistas” sobre feminismo, sexualidad y cultura se están viendo desafiadas por una nueva generación de pensadores contestatarios.

Uno de los más conocidos es Agustín Laje, autor de “El Libro Negro de la Nueva Izquierda”, un ataque frontal a la agenda de izquierda sobre estos temas.

Las presentaciones y conferencias de Laje son cada vez motivo de mayor revuelo. Acá mismo en Perú diversas asociaciones estudiantiles han tratado de censurarlas, felizmente con poco éxito.
Después de revisar varias de sus publicaciones, me han quedado algunas dudas sobre la esencia de su mensaje. Espero que encuentre tiempo para contestarlas:

1.- De acuerdo a su tesis una de los objetivos del marxismo cultural es eliminar la influencia de la Iglesia en la sociedad para imponer una agenda pedófila de orientaciones sexuales no naturales. Sin embargo, si hay algo no natural sexualmente es la abstinencia, que se le solicita como virtud a los sacerdotes, monjes y monjas. ¿No es en ese caso la iglesia tan dañina como el feminismo y los movimientos LGTBx, al promover sexualidades no naturales?

2.- Igualmente, la pedofilia, promovida por varios de los principales exponentes del feminismo, tiene entre sus más dedicados practicantes a decenas de miles de sacerdotes, que en diversos países han visto sus casos protegidos por las altas esferas y eliminados mediante pagos millonarios con dinero de las congregaciones. A pesar de no ser una práctica que la iglesia promueva teóricamente, en la práctica cuenta con miles de seguidores entre sus filas. ¿Porque no condenar bajo los mismos argumentos, usados en sus libros, a la Iglesia?

3.- Se toma muy acertadamente al feminismo de tercera ola y a los diferentes movimientos de afirmación gay anticapitalista como exponentes del Marxismo Cultural. Sin embargo, en la Iglesia que Ud. defiende hay verdaderos exponentes del Marxismo Real, desde la misma cabeza encarnada en Bergoglio que denuncia aplicadamente todo lo que no sea socialismo y no tiene reparos en promover con su imagen a los exponentes más rancios del socialismo del Siglo XXI, hasta las corrientes de teología de liberación, opción por los pobres, e innumerables ramas de la iglesia que se han dedicado a denigrar al capitalismo y expandir puntos de vista abiertamente socialistas como el victimismo y la glorificación de la pobreza entre sus congregaciones. ¿Porque no denunciar a la iglesia con igual afán, siendo que es uno de los principales vehículos de expansión del marxismo entre sus fieles?

4.- Al hablar de pedofilia y feminismo se mezcla entre las feministas de tercera ola a feministas respetadas y liberales como Camile Paglia. En ese caso específico, ¿podría indicarnos donde ella aboga por la pedofilia?

5.- Cuando se habla del afán del marxismo cultural por destruir a la familia tradicional, ¿porque obvia el papel que ha cumplido el capitalismo con el mismo objetivo? Con el aumento del nivel de vida y la independencia que solo el capitalismo puede proporcionar, no existe más relación de dependencia económica de la mujer hacia un hombre proveedor, lo que ha hecho que el nivel de divorcios aumente exponencialmente en forma global, así como el porcentaje de niños que no se crían con sus padres biológicos, junto con la posibilidad de llevar estilos de vida alternativos sin necesidad de aprobación de toda la sociedad. En ese sentido, el capitalismo ha destruido la familia tradicional con mucha más eficacia que unas vociferantes feministas o un desfile del orgullo gay. ¿Porque seguir diciendo que el capitalismo es parte de un conjunto de familia y valores tradicionales, que el mismo proceso de destrucción creativa del capitalismo ha dinamitado con eficiencia?

domingo, 28 de junio de 2015

El "derecho" al matrimonio homosexual


Escrito por: Tim Sowell / Liberalismo.org 

En todos los estados de nuestro país donde el tema del matrimonio homosexual se llevó a referendo, los electores votaron en contra, como era de esperar. De todos los falsos argumentos a favor del matrimonio homosexual, el más falso de todos es que es un problema de igualdad de derechos. El matrimonio no es un derecho que el gobierno le concede a los individuos. Es una restricción de los derechos que ya tienen. Las personas que simplemente viven juntas pueden hacer todos los acuerdos que les parezcan entre ellos, sean heterosexuales u homosexuales. Pueden dividir sus pertenencias 50-50 o 90-10 o de cualquier otra forma que quieren, Pueden hacer su unión temporal o permanente o sujeta a cancelación en cualquier momento.

El matrimonio es una restricción. Si mi esposa compra un automóvil con su propio dinero, según las leyes de California, automáticamente yo soy dueño de la mitad del mismo, esté o no esté mi nombre en el título. Sea la ley buena, mala o indiferente, es una limitación de nuestra libertad para disponer de las cosas como nos parezca. Esta es sólo una de las muchas decisiones que las leyes matrimoniales sacan de nuestras manos. Oliver Wendell Holmes dijo que el fundamento último de la ley no es la lógica sino la experiencia. Las leyes matrimoniales han evolucionado a través de siglos de experiencia con las parejas de sexos opuestos, y de los hijos que resultan de esas uniones. La sociedad afirma sus intereses en las decisiones restringiendo las opciones de las parejas. La sociedad no tiene los mismos intereses en el resultado de una unión entre personas del mismo sexo. Transferir todas esas leyes a las parejas del mismo sexo tendría tanto sentido como transferir las reglas del béisbol al fútbol.

¿Por qué entonces los activistas homosexuales quieren ver restringidas sus opciones con las leyes matrimoniales, cuando pueden perfectamente hacer sus propios contratos con sus propias provisiones y realizar todo los tipos de ceremonias que les parezcan para celebrarlos? El asunto no son los derechos individuales. Lo que los activistas están buscando es una aprobación social oficial de su estilo de vida. Pero esto es justamente la antitesis de la igualdad de derechos. Si usted tiene un derecho a la aprobación de otra persona, entonces esas otras personas no tienen derecho a sus propias opiniones y valores. No se puede decir que lo que hagan “adultos de mutuo acuerdo” es un asunto estrictamente privado que no le interesa a nadie y, al mismo tiempo, decir que todo el mundo está obligado a darle su aprobación.

La retórica de la “igualdad de derechos” se ha convertido en la vía para conseguir privilegios especiales para todo tipo de grupos, así que probablemente fuera inevitable que los activistas homosexuales también emprendieran ese camino. Ya han conseguido conseguir mucho más dinero para combatir el sida que para otras enfermedades que matan muchas más personas. Es hora de frenar que esos juegos de palabras sobre derechos iguales sigan conduciendo a privilegios especiales para cualquier grupo, y el matrimonio homosexual ofrece una oportunidad tan buena como cualquier otra.

Incidentalmente, ni siquiera está claro cuantos homosexuales realmente quieren casarse, aunque sus activistas lo estén empujando. Lo que los activistas realmente quieren es el sello de aprobación de la homosexualidad como forma de propagar su estilo de vida. Estilo de vida que se ha convertido en letal en la época del sida. Ya han triunfado en una medida notable en las escuelas públicas, donde se le ha puesto el título de “educación sobre el sida” u otros títulos a programas de promoción de la homosexualidad. En algunos casos, activistas homosexuales llegan a visitar las escuelas, no sólo para promover la homosexualidad como una idea sino inclusive para repartirles a los muchachos las direcciones de centros homosexuales locales.

No hay límites para que lo que la gente está dispuesta a hacer cuando se les permite.Nuestras escuelas están fracasando lamentablemente en educar a nuestros hijos al nivel de otras naciones. Que el tiempo que no tienen para enseñar a leer, escribir y sacar cuentas lo tengan para promover la homosexualidad es realmente escandaloso. Y seguirá sucediendo mientras los padres no rechacen el chantaje del pensamiento “políticamente correcto” y no opongan una decidida resistencia. Todo grupo de intereses especiales tiene un incentivo para sacarle algo a la sociedad en su conjunto. Algunos se contentan con desviar parte del dinero de los contribuyentes para si mismos. Otros, sin embargo, quieren desmantelar parte de la estructura de valores que hace viable una sociedad. Quizás no quieran echar abajo toda la estructura sino sólo la parte que obstaculiza su estilo. Pero cuando innumerables grupos empiezan a desmantelar las partes de la estructura que no les gustan pudiéramos estar rumbo a todo tipo de colapsos sociales. Los hemos visto en la historia y lo hemos visto en otras partes del mundo en nuestra propia época.

www.elvisocc.or

martes, 20 de mayo de 2014

De la Unión Civil a la Guerra Civil


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Había dicho que no tocaría más el tema de la Unión Civil porque ya aburre, cansa, agobia y, lo peor de todo, desmoraliza al ver tanto primitivismo. El debate está estancado en el mismo punto porque de un lado se exhiben razones prácticas y jurídicas mientras que del otro, solo se escuchan versículos bíblicos. Unos quieren simplemente el reconocimiento de sus derechos elementales, mientras que los otros luchan contra el demonio, el pecado y la conspiración universal de la logia gay que nos quiere imponer su ideología maligna para destruir nuestra sociedad, desnaturalizar la sagrada institución del matrimonio, desvirtuar la familia, aniquilar la sociedad y ofender a Dios.

No es exagerado saludar la valentía del congresista Carlos Bruce al reconocer públicamente su homosexualidad en un país que aun vive en la Edad Media y donde los cobardes abundan en las redes. Me consta que el solo apoyo a la ley de Unión Civil significa soportar una andanada de insultos y amenazas de todo calibre, incluso y para colmo, de quienes uno consideraba amigos. De hecho he tenido que cancelar algunas amistades y hasta bloquearlas para no seguir leyendo sus histéricos mensajes.

Este tema le ha sacado la careta a quienes andan disfrazados de liberales pero que en realidad solo son parte de la logia ultra conservadora religiosa y macartista, en furiosa campaña anticomunista para defender su fe y su iglesia. De liberales no tienen nada. Son tan totalitarios, dogmáticos y peligrosos como el comunismo que detestan y combaten. Así que lo mejor sería mantenerlos apartados de la política.

La mayoría de liberales ha expresado su apoyo a la ley de Unión Civil y quienes se oponen tienen otras alternativas. En el liberalismo nadie han trazado una raya en el piso señalando que quiénes la cruzan serán expulsados del paraíso liberal para morir en la hoguera de la condena y el desprecio. Nada de esto ocurre en el liberalismo. Seguimos siendo amigos dentro de nuestras discrepancias en este como en otros temas puntuales. El liberalismo no es una doctrina de fe sino una práctica del razonamiento.

Algunos han señalado que he cambiado de opinión. En parte es cierto. Mi oposición inicial obedecía a que no soy un experto en derecho. Luego de participar en varios debates, algunos presenciales y muchos virtuales, incluyendo una maratón de madrugada en Facebook, tuve que admitir la necesidad de dar ese paso en favor de la comunidad gay. Sigo pensando lo mismo respecto del matrimonio y la familia. Pero esos son temas teóricos. También dije que si se demostraba objetivamente que no había otra forma de reconocer los derechos de las parejas gay había que apoyar la ley Bruce. Y esto ha sido demostrado. 

La Dra. Martha Chávez ha presentado un proyecto alterno que parece ser suficiente y aun más amplio. El caso es que los derechos no pueden negarse. 

viernes, 9 de mayo de 2014

RECUERDO EN LA TELEVISION PERUANA...



Escrito por: Colectivo de Politica

Recuerdo en la televisión peruana de los 70's y 80's, mis padres decían que era mala, que no debíamos verla. Pero no solo mis padres hablaron de lo malo que era la televisión en general, recuerdo bien la mofa del cómico americano Groucho Marx (1890-1977) que decía: "La televisión es muy educativa, cada vez que la prenden me voy a otro cuarto a leer un libro". También recuerdo de la Argentina, una famosa canción de los 70's sobre la televisión, que era una sátira, y que se burlaba de su bajo nivel educativo.

Así que la televisión, acá y allá, a lo largo de la historia, siempre se consideró de mala calidad
Empero, luego, cuando vino el gobierno del presidente Alberto Fujimori, "todos se horrorizaron" de todo lo que hacía y para sumar sus puntos débiles, se cogieron de la televisión peruana nuevamente.
Pienso, no había cambiado mucho de la televisión de los 70's y 80's. Se habían sumado programas parecidos a "Augusto Ferrando" o "Risas y Salsas", incluso "Yola Polastri" seguía. También aparecieron las nuevas telenovelas nacionales (con actores que hoy día defienden a capa y espada actuaciones "morales" caviares).

Entonces, ¿de qué se quejaban estos eruditos intelectuales? Se quejaron básicamente de los TRANSEXUALES. Aparecieron "como cancha" programas dirigidos por gays abiertamente afeminados, vedettes y transexuales. A veces no se podía distinguir si eran vedettes o trans, los personajes que aparecían en el día a día en la televisión de los 90's.
Hoy me rió a carcajadas, porque esos señores que satanizaron al gobierno de Fujimori, tildándolo de cuantos calificativos pudieron por su televisión "BASURA" y sus homosexuales con grotescas actitudes que expresaban en un hombre exagerada feminidad. Hoy estos señores de la "reserva moral", quieren que el "gran defecto" de la misma, salga de la televisión a la vía pública, es decir: Que los gays se besen frente a la Catedral de Lima sin importar si hay niños (como lo han evidenciado muchas fotos). Carteles públicos que promueven caricias entre gays imaginarios.

Asimismo, que se impartan textos educativos para niños donde se acepte como normal la conversión humana hacia las variadas formas del TLGB y la Ideología de Género, que significa, aceptar como natural a los Transexuales, Lesbianas, Gays y Bisexuales ("lamula.pe" promociona sus textos educativos y otros). En ese entusiasmo, desearían también, que veamos por la televisión todos los matrimonios de la vida real de estos grupos TLGB y celebremos su "amor" y peculiaridades formas de vida. Es decir, la televisión basura de los 90's, ahora "la reserva moral del Perú", ha decidido que sea el REALITY DIARIO

martes, 29 de abril de 2014

Caballo por a Troya



Escrito por: El Hdp
  • La mayoria del pais esta contra esa vaina de "Union Civil" que no es otra cosa que Matrimonio Homosexual, no nos hagamos cojudos! Y estan en contra porque basicamente jode que a uno le quieran ver la cara. Por alli aparecio un tipo que con aire de sofisticado sabiondo concluyo que segun las encuestas, el cholerio pestifero, misio y analfabeto estaba en contra de la UC y era porsupuesto homofobico. Sin embargo los perucho-europeos de abolengo, dolarizados y con estudios (de preferencia en la U de Chicago) eran pro UC. Y es que imaginense a dos cholos calatos trenzados en una copula homosexual! Aghhhh! Yo solo se que hay varios cabritos en la "high class" y como en el caso de la revocatoria a Villaran, prima la consanguinidad a la hora de apoyar causas. Saoooooo!


  • Y porsupuesto como los "falladitos" y chitos de MHOL y LGTB, ya ven tranca que la Ley de UnionCivil pase, culpan a la Iglesia Catolica, a la falta de informacion y hasta a una supuesta homofobia el posible fracaso. Y CarlosBruce que no ayuda! Justo salio un flyer de su cantina, donde un tio tiene a una mujer en bragas y con una mano apretandole las nalgas con un dedo camino al recto. Oh sorpresa! Ninguna ONG se quejo por tan indignante imagen! ¿Sabian que los tipos que golpearon al muy responsable chofer del Metropolitano era una pareja homosexual? Estan locas! ¿Que tiene que ver el hecho que los homosexuales usen su recto como una cloaca (para excretar y tener sexo) con los derechos humanos y/o fundamentales? Que alguien lo explique, por piedad!


  • ¿Como es posible que Villaran pretenda buscar la reeleccion cuando su performance al frente de la MML es la peor de la historia republicana del Peru? Esta en medio de todo y no sirve para nada, como el ombligo! Modernizacion de la Refineria de Talara, compra de Satelite, Linea2...etc. Dicen que si Nadine no gana las elecciones, Ollanta Humala ya se aseguro un espacio en la lista de futuros pobladores de Marte. Se necesitara no una Mega si no mas bien una Comision Interplanetaria  para investigar al cachaco de los faenones despues del 2016!! Los que si no creen en webertos son los presidentes regionales de Ancash y Tumbes. A todo aquel que joda mucho, de inmediato: corona, nicho y reponso. Que desgracia!


  • Aun no asoma un candidato de derecha. No los vejetes o hijitos de papi. No! Uno que de alguna forma se constituya en la bestia negra, el outsider. Los antiguos partidos de derecha son las perrunchas de otros partidos, ya no representan ni a la familia de sus fundadores, son una farsa. Los activistas de derecha, prefieren ser columnistas, opinologos o especialistas en redes sociales. Les aplaude las nalgas de miedo. Les aterra la idea de verse en unas elecciones. Los asusta comprometerse con alguna causa. Es mas gratificante presumir la sabiduria y hacer escarnio del temerario caido en el intento. No hay esperanzas! El proximo presidente sera un Corleone cualquiera y el Congreso estara lleno de los mismos viejos choros de corbata con lo mas graneado del lumpen local. Eso quieren, no?  

jueves, 10 de abril de 2014

Odio, ignorancia y prejuicio contra la Unión Civil


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El debate de la ley de Unión Civil ha alborotado el gallinero de la fe. Casi todas las confesiones cristianas han saltado hasta el techo para condenar, Biblia en mano, la diabólica ley. Una vez más debemos contemplar a esta plaga bíblica de fanáticos que no se cansan de hacer el ridículo ante la historia. Del mismo modo en que años atrás justificaban y defendían con citas bíblicas la esclavitud, la segregación racial, la postergación de la mujer con sujeción al marido, hoy salen del templo agitando sus sagradas escrituras para llenarnos de proverbiales citas bíblicas que condenan la homosexualidad desde los tiempos de Noe. ¿No es patético? 

Tanto el cardenal Cipriani como el congresista Julio Rosas y otros predicadores bíblicos, han hecho gala de ignorancia pretendiendo que los homosexuales "se arrepientan de sus pecados y regresen al camino del orden natural". Han llenado su discurso de mentiras tratando -como es ya tradición de la Iglesia- de provocar miedo y odio en sus rebaños. Vociferan que la Unión Civil atenta contra la familia y los niños, que será la destrucción de la sociedad y caerá una ola de perversiones atroces sobre todos nosotros. Exigen un referendum como si la Unión Civil afectara a todos los ciudadanos y no solo a los homosexuales.

Francisco Tudela dice que los homosexuales y sus derechos son solo una percepción subjetiva, que jamás se legisló sobre el matrimonio homosexual desde los romanos y que la ley no puede basarse en minorías especiales, como si eso fuera suficiente para detener cualquier ley moderna, como las que se ocupan de diversos tipos de trabajadores con regímenes especiales, los que padecen cierto tipo de enfermedades o incluso los profesionales por área particular. Resulta pues que acá los enfermeros pueden tener una ley especial pero no los homosexuales. Miente además al sostener que la UC se funda en el amor. Ni siquiera el matrimonio se funda en el amor sino en la convivencia, la sociedad de gananciales y la tenencia de los hijos. Y de todo esto, la UC solo está exenta de lo último.

Lo que debemos dejar en claro a todos es que ni la Iglesia Católica ni la religión son los poseedores de la moral. No existe ninguna relación entre la religiosidad y la moral. Todos los delincuentes y pervertidos son creyentes y comulgan, incluyendo los sacerdotes pedófilos y los pastores estafadores que montan iglesias solo para enriquecerse. La religión no es moral. La Biblia es un libro como cualquier otro, escrito por personas y traducido a diferentes lenguas perdiendo su sentido original. Tampoco es la fuente de la moral. Es un libro que ha sido muy manoseado a lo largo de la historia para justificar cualquier barbaridad. Hay más moral en el Quijote o en las fábulas de Esopo que en la Biblia.

Para terminar solo queda advertir que los homosexuales no son pecadores ni han optado por ser lo que son. Se trata de personas que han nacido con una estructura tal que tienen una forma diferente de sexualidad y eso no tiene que afectar a nadie. La ley de Unión Civil es algo que atañe solo a homosexuales. Nadie tiene por qué sentirse afectado. Ni su familia ni su matrimonio se van a destruir si se aprueba la UC. Ya es hora de detener los disparates que repiten los predicadores, pastores, el cardenal y sus acólitos. 

lunes, 7 de abril de 2014

La opción sexual del cardenal


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Según la nota periodística, el cardenal Juan Luis Cipriani sostuvo que la Iglesia Católica no desprecia a los homosexuales y que su labor es "conducirlos al camino de respetar el orden natural". Además habría dicho que "debemos decirle a la gente que tiene esa opción homosexual que no es la opción correcta". Esta apreciación del cardenal me deja claro lo lejos que estamos de comprender el tema de la homosexualidad y por qué estamos como estamos en materia de tolerancia.

En opinión del cardenal los gays son personas que han tomado la decisión de ser gays del mismo modo en que los sacerdotes han optado por el celibato. En consecuencia sería factible y prudente invocar a los homosexuales a que abandonen esa opción sexual y regresen al "orden natural". Sin duda que el celibato es una opción sexual, nada natural, por cierto, pero la homosexualidad no lo es. Aclaremos esto.

Hay en un nuestra cultura un tremendo caos conceptual en torno a la homosexualidad, derivado de diversos factores como los tabues, prejuicios y la simple ignorancia, a lo que cabe añadir el activismo de logias gays que, en su afán de igualdad, han tergiversado la verdad. El resultado es la actual incomprensión y antagonismo absurdo entre gays y no gays. Situación a la que penosamente se ha sumado la Iglesia Católica que, una vez más en su largo historial, demuestra preferir sus dogmas de fe que el conocimiento científico de la realidad. En este caso, de la realidad humana.

La actual confusión reinante empezó en los años 50, cuando la Asociación de Psiquiatría Americana (APA) incluyó la homosexualidad en su catálogo de transtornos mentales (DSM), configurando así la mayor metida de pata de la psiquiatría, guiada por esa pseudociencia llamada psicoanálisis, por lo que no se puede llamar a esto "un error de la ciencia", como algunos afirman. No fue sino hasta 1973 que la APA retiró la homosexualidad del DSM, por presión de la propia ciencia. Cabe añadir que este manual psiquiátrico es tan malo que constantemente anda siendo "actualizado". El Instituto Nacional de Salud Mental de los EEUU (NIMH) decidió el año pasado desligarse totalmente de ese dichoso manual. Por mi parte siempre he recomendado a los psicólogos no emplearlo.

A partir del retiro de la homosexualidad del DSM en 1973, surgió una ola de opiniones que llevaron a la homosexualidad al terreno de la normalidad. Desde luego, la mayor parte de estas opiniones se fundaban en una mala comprensión de lo ocurrido y/o en un activismo partidista. Una cosa es que la homosexualidad no sea un transtorno mental, como es obvio, y otra muy diferente considerarlo parte de una sexualidad normal. El tránsito ha sido muy sutil, desde "no es transtorno mental" hasta "no es trastorno" para acabar en "es normal". Tal fue el papelón de la APA en torno a la homosexualidad que en lo sucesivo su tratamiento se ha desarrollado casi de manera clandestina y en voz baja. Pocos se atreven a contradecir el status quo de la opinión pública, en especial los psiquiatras.

En resumen, la mayor parte de las afirmaciones que se escuchan en medio del griterio adolecen de saber. La sexualidad no depende únicamente de los cariotipos XX y XY, como lo afirma un pastor. Hablando en rigor, la influencia de los cromosomas solo es determinante para el desarrollo de las gónadas. El resto del proceso se halla bajo el control de diversos factores, desde las hormonas hasta el ambiente. Y recordemos que para el embrión y el feto el ambiente es el cuerpo su madre. Hoy se sabe que también la estructura interna del cerebro es un determinante en la sexualidad, pues existen nucleos del comportamiento masculino, femenino y hasta homosexual. A todo eso hay que sumar los condicionantes culturales para asumir una identidad sexual y un rol sexual. No es pues nada simple. 

Para terminar solo queda advertir que la sexualidad, como cualquier otro aspecto del ser humano, es factible de sufrir trastornos en su desarrollo y en su funcionamiento en cada una de sus estructuras. Ningún aspecto del ser humano es inmune a los trastornos y disfunciones, y mucho menos algo tan complejo como la sexualidad. Pero el punto en discusión acá no es la "normalidad" ni "el orden natural". Los homosexuales son una realidad y tienen una forma de vivir que merece no solo tolerancia sino inclusión en los derechos que el Estado garantiza a la sociedad. Eso es todo lo que hay que decir.

Lo concreto es que la Iglesia Católica, a través del cardenal Cipriani y la CEP, están mostrando una gran falta de comprensión de la sexualidad humana y del problema social gay. Su intolerancia será, sin duda alguna, otro motivo de vergüenza para la Iglesia en el futuro. 


viernes, 4 de abril de 2014

...y encima es un mamotreto!!




Escrito por: Agenda Pais

En una carta abierta dirigida al Congresista Carlos Bruce Montes de Oca, el abogado y master y doctor en Derecho y Ciencia Política, Roberto Miranda Moreno afirmó hoy que dentro del actual marco constitucional y legal, el proyecto de ley que patrocina el legislador sobre la Unión Civil entre parejas Homosexuales “resulta inadmisible por inconstitucional y anti-técnico” y que su redacción debería adecuarse  para que la iniciativa forme parte del Derecho de las Obligaciones  y del Derecho  Notarial  y  que  su inscripción sea de competencia de SUNARP y no de RENIEC.

La carta abierta sostiene que lo que se debe buscar es legislar “en favor de más peruanos e incluir, por ejemplo, a aquellas personas del mismo sexo, que sin ser homosexuales han formado una comunidad de bienes , como  es el caso de ancianas que viven con su ama de llaves o  con su enfermera, y que  no siendo  parejas lesbianas, desean otorgarles y reconocerles derechos patrimoniales ( pensionarios o hereditarios)”.

Miranda Moreno sustenta su posición en nueve siguientes puntos, los cuales son detallados en las siguientes líneas y que forman parte de la Carta Abierta:



  • Hay aspectos  inconsistentes  que lo hacen anti-técnico  y de redacción inorgánica y  precipitada, los mismos que pueden colisionar con el modelo constitucional de familia y matrimonio que consagra nuestra Carta Magna en sus artículo 4º y 5º, habida cuenta que la Constitución considera que este instituto natural es constituido por varón y mujer, en el cual se forma una comunidad de bienes. No se reconoce otro instituto natural conformado  por personas del mismo sexo que sea equiparable a los derechos  que tienen los  contrayentes o convivientes heterosexuals.
  • Resulta necesario que este proyecto no sólo pase  para su dictamen, a la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República, sino también sea de competencia  la Comisión de Constitución y Leyes Orgánicas, así como la Comisión de Familia  y Población del Parlamento, a fin de abrir un amplio debate multidisciplinario.
  • Este proyecto tal cual está redactado, no sólo  colisionaría con la Constitución Política  sino con  el actual Código Civil – Libro de Personas art. 4º,  Libro de Familia, art. 233º y 234º del Código Civil – , asimismo colisionaría con  las leyes orgánicas, tales como la Ley Orgánica de RENIEC  y la Ley Orgánica de SUNARP.
  • En su redacción y técnica legislativa el proyecto denota  improvisación y  para algunos demagogia, pues  se ha venido  “vendiendo” la idea que  reconocerá  derechos hereditarios. En realidad , en el proyecto   NO SE CONSAGRA NINGUN DERECHO HEREDITARIO, sino por el contrario sólo reconocería el derecho de habitación  vitalicio y gratuito sobre la casa en que existió el hogar doméstico ( art. 4º, inciso b,numeral 5 del proyecto).
  • De otro lado, colisiona con la actual legislación del Registro Nacional de Identificación y estado Civl – LEY Nº 26497- pues  además del  Estado Civil  de soltero o casado ( del cual se derivan el divorciado y el viudo) se crea un tercer Estado Civil : COMPAÑERO CIVIL, y tendría en Registro de Estado Civil  que crearse el Acta de Unión Civil No Matrimonial equiparable con al Acta Matrimonial, lo cual desde ya colisiona con el actual marco constitucional.En todo caso tendría primeramente que modificarse la Constitución Política del Estado  y adecuarse el Código Civil , la ley orgánica de Reniec, entre otras.
  • Asimismo, encontramos una sin razón y una discriminación a las parejas de convivientes heterosexuales, pues en el caso de estos últimos, el fallecimiento de uno de ellos, no le da al otro la calidad de “VIUDO” , en tanto que a la muerte de un “compañero civil” el otro sí sería considerado “VIUDO” y beneficiario – incluso– de una eventual pensión de viudez.
  • En innumerables resoluciones administrativas ( ONP, Essalud, administración pública en general) en el ámbito de la seguridad social y los regímenes pensionarios  se consideran “técnica y semánticamente viudos” a quienes resultan ser cónyuges supérstites ( presupone la pre-existencia de un matrimonio ), excluyendo al conviviente supérstite , ya  sea que tenga o no  reconocimiento – notarial o judicial- de su convivencia u hogar de hecho.7.- Es de naturaleza jurídica indefinida.
  • Lo curioso de este proyecto híbrido , amorfo y antitécnico es que pretende en su celebración,  regularse según las  normas del Derecho de Familia -  similares al matrimonio– y en su conclusión o disolución por normas  del Acto Jurídico-  Nulidad del Acto Jurídico-  y del Derecho Contractual.  ¿Total en qué quedamos? ¿ Se pretende crear un nuevo  Estado Civil, una nueva Institución Familiar?,  o  más bien   es una nueva modalidad contractual.



  • lunes, 31 de marzo de 2014

    Minoria privilegiada y REFERENDUM


    Escrito por: Elvis Occ

    Corria el mes de Abril del 2013 cuando el Vaticano le pidio a Francia que sometiera el Matrimonio Gay a un Referéndum (El Teorema de Arrow fue enunciado inicialmente en un marco económico no de elecciones sociales por si acaso) ya que según las encuestas, 65% de la sofisticada Francia se oponía. El Congreso francés, plagado de socialistas y en contubernio con los homosexuales, aprobaron el Matrimonio Gay entre gallos y medianoche, a espaldas del pueblo galo. Si antes hubieron fuertes protestas en contra, después de semejante traición, los franceses colmaron las calles con mares de opositores al Matrimonio Gay. Los resultados se pueden ver hoy. Las elecciones municipales le han dado el triunfo a la derecha, espectro político donde yace la mayoría que se opone al Matrimonio Gay. Políticamente hablando, con un Referéndum le hubiera ido mejor a Hollande, presidente de Francia. En California les fue de maravillas.

    En nuestro país se viene gestando una legislación muy similar a la de Francia que astutamente le llaman Unión Civil, pero todos sabemos que es Matrimonio Gay. El Cardenal Cipriani (siguiendo el ejemplo del Vaticano en Francia) propuso un Referéndum y se desató la polémica. Los más fanáticos dicen que un Referéndum no aplica porque reducirían sus derechos fundamentales y eso es anticonstitucional. ¿Que? Los Referendos se llevan a cabo hasta en los países del primer mundo. El que no debe tomar partido por ninguna de las causas es el Estado...y ya lo hizo. Además ¿De qué derecho hablan? Los derechos no son otorgados por el Estado. No son desayunos de Qali Warma por si acaso. Las disposiciones, normas o leyes que amenacen sus derechos como pareja se pueden subsanar sin forzar una legislación matrimonial. A no ser que tengan una oculta agenda marxistoide.

    Perú es mayoritariamente católico y algo evangelista, quieran o no, sus modos, usos y costumbres tienen una fuerte carga religiosa. Cuando los políticos, y en este caso los del Congreso, no inspiran la mas mínima confianza pues el pueblo recurre a su última y más conocida alternativa: su Iglesia. Lo hacia la antigua Grecia con sus sacerdotes y dioses -cuna de la cultura occidental- también los romanos, precursores del Estado de derecho. Que no se inmiscuya la Iglesia dicen, esto es un tema político alegan. Que tremenda hipocresía! Un estudiante de primer año de derecho sabe que la jurisprudencia en si ha recibido una copiosa contribución de la religión judeo-cristiana, como las leyes de países árabes lo han recibido del Islam. Hace tiempo que la religión es parte de las más importantes decisiones en la historia de la humanidad. Y les parezca o no, a los gays y sus aliados, de este lado del mundo el Cardenal Cipriani habla por millones de humanos, como lo hiciera también en el Ayacucho plagado de terroristas.

    Ojala y so pretexto de igualdad (socialismo gramsciano) los marxistas de MHOL -sus dirigentes lo presumen- no terminen imponiendo su agenda. No vaya ser que un dia despierten con la noticia que sus hijos tienen un curso llamado "Introducción al Homosexualismo" en el colegio o que tu hija no pudo ingresar a la Universidad porque un cupo para gays se lo impidió. Y es que los gays se perfilan como una "minoría privilegiada", capaces de obtener una Ley a su medida para protegerlos cual especie en extincion o "tribu de no contactados". Ni que el homosexualismo fuera una discapacidad que el estado tenga que compensar con leyes especiales. Si no se lleva a cabo un Referéndum o se impide la Ley Bruce, nos daremos con la sorpresa que el Congreso enconchabado con los grupos gays legislaron en favor de la Union Civil entre gallos y medianoche, a espaldas de 30 millones de peruanos. Que no sufran los peruanos, la artera traición que sufrió el pueblo francés por parte de su Parlamento. Guerra avisada...


    domingo, 30 de marzo de 2014

    La dictadura eclesiástica


    Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

    El Estado peruano es, en los hechos, un estado confesional sometido a los dictados de la Iglesia Católica. Así que ya es hora de dejar de lado ese cuento chino del "Estado laico aconfesional". Las últimas 3 constituciones no han hecho diferencia en cuanto a la independencia del Estado respecto de la Iglesia Católica. Ha sido solo un cambio de redacción bajo el mismo espíritu de sometimiento. La C-33 establecía que "las relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica se regirán por Concordantes celebrados por el Poder Ejecutivo y aprobados por el Congreso". (Art. 234). La C-93 repite en su artículo 50 textualmente el texto del artículo 86 de la C-79: "Dentro de un régimen de independencia y autonomía, el Estado reconoce a la iglesia Católica como elemento importante en la formación histórica, cultural y moral del Peru, y le presta su colaboración. ".

    No solo se trata de colaboración sino de sometimiento pleno. De otro modo el cardenal Cipriani no tendría las ínfulas que se da para plantear temas políticos al Estado, como lo viene haciendo en los últimos tiempos, incluyendo marchas callejeras como las de cualquier partido político. Así que más allá de los temas puntuales del aborto y la unión civil, lo que deberíamos poner sobre la mesa de debate es la nefasta influencia de la Iglesia Católica en el Estado peruano. Y también la presencia de otras confesiones en el Congreso, incluyendo sectas fanáticas desquiciadas que han tenido representantes gracias a los votos de sus masas.¿No es esto un peligro para la salud del Estado?

    El poder de la Iglesia en el Estado se hace visible en el hecho funesto de que hasta ahora no se hayan dictado los protocolos para llevar a cabo el aborto terapéutico, algo que es legal en el Perú, pues se trata de una intervención médica para salvar la vida de una mujer. El obstáculo ha sido la Iglesia y algunos Ministros de Salud que, antes de preocuparse por la salud, se han preocupado por agachar la cabeza ante el cardenal. Si hubiese justicia, ley y fiscales corajudos, estos ministros, así como el mismo cardenal, deberían ya estar denunciados por obstaculizar el cumplimiento de la ley y poner en riesgo la vida de tantas mujeres.

    Indigna ver cómo la Iglesia, a través del cardenal y sus acólitos, prostituyen un debate que pertenece al campo de la ciencia médica y la salud pública para llevarlo a la charlatanería barata en torno a creencias ridículas sobre la vida. El aborto terapéutico no es un tema filosófico y mucho menos religioso, pero lo quieren convertir en asunto de fe basados en la falacia de la defensa de la vida. La ventaja de la charlatanería religiosa es que puede decir cualquier fantasía linda y será creída por una masa ignorante acostumbrada a creer sin más. Nada es más difícil de rebatir que la charlatanería. La defensa de la vida se hace dogma de fe y eso basta para aplastar cualquier inteligencia.

    Habría que recordar que la Iglesia Católica ha cambiado de opinión como una veleta a lo largo de la historia. No hace falta remontarnos a la Edad Media, cuando quemaban a los infieles y pecadores, incluyendo a los hombres de ciencia. Hace apenas un siglo la Iglesia recomendaba el aborto para salvar el honor de la familia y evitar los hijos extramatrimoniales. En ese entonces importaba más la defensa de la familia que de la vida. Fruto de esa mentalidad fue el Código Penal de 1863 que "consideraba abortos atenuados a los practicados por móvil de honor, es decir, para proteger la reputación de las mujeres y sobre todo, de la familia a la que pertenecían." (Dador Jennie, 1999)

    El cardenal Cipriani ha llegado ya a la majadería al proponer un referendum para aprobar el aborto terapéutico cuando acá no hay nada que aprobar. Solo hay que hacer un protocolo de intervención médica de acuerdo a lo que estipula la ley desde 1924. La vida de miles de mujeres dependen de ello. En buena cuenta, ahora dependen de la voluntad de Cipriani. ¿No es eso una majadería? ¿No es eso una vergüenza en un país que cree tener un Estado laico y para una sociedad que cree ser parte de la civilización occidental? A mi francamente me indigna hasta la nausea.

    Pues las conclusiones son bastante simples. El Perú es un país subdesarrollado que aun vive en la Edad Media, gobernado por los dictados de la Iglesia Católica mediante la charlatanería más burda y barata en torno a entelequias cojudas y valores abstrusos que prefieren la fantasía a la realidad. La única manera de diferenciar la racionalidad de la irracionalidad es que la racionalidad parte de la realidad y se sustenta en ella, mientras la irracionalidad parte de la imaginación (imágenes, valores, creencias, etc.) y pretende someter la realidad a sus creencias. Esta es, en última instancia, una lucha entre la racionalidad y la irracionalidad, o como siempre fue: entre ciencia y fe. Entre la cada vez más reducida sociedad moderna fundada en la ciencia y el oscurantismo medieval del pensamiento religioso.

    sábado, 23 de noviembre de 2013

    Elogio de la mariconada



    Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

    Empecemos diciendo que hacer una campaña de paneles contra la homofobia es tan idiota como hacer una en contra de la claustrofobia. Al que no le cuadran los gays pues no le cuadran y ya. Paren de joder y sigan su camino. Pretender que la gente cambie su recelo, animadversión, disgusto, asco, fobia y lo que sea que sientan contra los homosexuales, a través de una campañita de paneles que muestran parejitas gays (o lo que parecen), solo puede caber en la mente de un genio de la farándula. Realmente es para reír. Pero en fin, el que tiene plata hace lo que quiere y sin consultar con nadie.

    Este genio seguramente pensará que puede modificar la animadversión de los perros por los gatos mostrándoles fotos de gatos hasta que terminen por amarlos. En realidad lo que esta campaña termina siendo es una especie de desplante a los sectores más trogloditas de la sociedad, una provocación, un reto, un desafío. Dudo mucho que con estas actitudes pro gays desafiantes logren revertir las tendencias contra la ley de unión civil. Por último ¿a quién le importa si el 65% está en contra? Basta formar un lobby por gay en el Congreso. Y hasta creo que ya lo tienen. Lo que no está mal. Así es como se hacen las cosas.

    Para algunos esta campaña puede resultar una simple humorada a favor de los homosexuales, pero en realidad es todo un riesgo, ya que es muy difícil adivinar los efectos. Y estos podrían ser contraproducentes. No me parece una buena campaña porque el mensaje es muy burdo. "Amar no es un delito" carece de vigor en este contexto. Todo el mundo sabe que amar no es un delito para los homosexuales. Es un delito en otro casos. Si yo me enamoro de una chica de 17 sí es un delito, por más puro y noble que sea ese amor y aunque la muchachita esté madura como una pera. Pero nunca ha sido delito amarse entre homosexuales. Entonces ¿a qué viene ese sonsonete?

    Por último la homosexualidad no se define en torno al amor ni al romance sino en torno a la sexualidad. Es la atracción sexual por el mismo sexo y punto. No hace falta el amor. Pero toda esta reflexión carece de sentido porque la reflexión no es algo que estos paneles motiven. Tengo la impresión de que solo motivan exacerbar los sentimientos que ya uno posee: rechazo o solidaridad. También creo que difícilmente convencerá a los indiferentes. En todo caso me gustaría ver los resultados.

    lunes, 23 de septiembre de 2013

    Unión civil y griterío fanático


    Por: Ricardo Vásquez Kunze

    Que los extremos se juntan no es novedad. Baste ver las posiciones que han tomado, de una parte, las organizaciones de colectivos gays y, de otra, la Iglesia Católica y las sectas protestantes sobre el proyecto de ley de unión civil no matrimonial entre personas del mismo sexo, presentado esta semana a la Comisión de Justicia por el congresista Carlos Bruce.

    Los gays, disfrazando su histeria de militancia, hacen aspavientos de “principios” al proyecto Bruce en la medida en que consideran que es discriminatorio y no igualitario que a los homosexuales las leyes de la República no los amparen, como a los heterosexuales, con el matrimonio y la adopción. La Iglesia y las sectas, con la misma estridencia fanática que los gays, rechazan el proyecto porque otean matrimonio y adopción donde no los hay.

    Y así se consuma el absurdo de que, mientras unos protestan donde no ven matrimonio y niños revoloteando, los otros ven matrimonio con hijos postizos y protestan igual. De lo que se sigue que el proyecto Bruce no puede ser más que el sentido común a los extremismos de uno y otro bando y, por tanto, una propuesta legitimada por la razonabilidad aristotélica del justo medio.

    No es necesario insistir aquí en mis argumentos ya conocidos contra el “matrimonio” homosexual y la adopción de niños en los que, obviamente, me ratifico. Pero, salvados el matrimonio, como formalización institucional de las relaciones heterosexuales, y los hijos, como consecuencia natural de esa relación, ¿cuál sería la razón para rechazar que la ley civil ampare y proteja a las parejas homosexuales que deseen constituir una familia de a dos?

    Yo no veo ninguna. Pero, consciente de que no tengo el monopolio de la verdad, como lo creen tener gays, de un lado, y la Iglesia y las sectas protestantes, del otro, lo razonable y justo es que se abra un debate amplio y profundo en la sociedad y su república laica y civil. Y de más está decir que, en ese debate, la Iglesia, las sectas y cualquiera de sus predicados religiosos, dogmáticos y doctrinarios deben estar excluidos sin ambages.

    No es legítimo ni razonable que en los asuntos propios de la Iglesia interfieran el poder civil y su sociedad. Por eso es tan ridículo cuando, de entre ellos, “cristianos progresistas”, ateos, feministas, abortistas, divorcistas y comecuras exigen a gritos “reformas” en la Iglesia a la medida de sus intereses. A nadie se le puede ocurrir que un congresista, en nombre de sus representados y por más inquietudes religiosas que tengan, pida voz y voto en un sínodo, un concilio o un cónclave eclesiástico. Del mismo modo que no tiene ningún sentido que la Iglesia o las sectas religiosas pretendan, en nombre de Jehová, Cristo, la Virgen, los Santos o la Palabra, irrumpir en las leyes laicas de una república civil para que se consumen sus revelaciones de la vida y la existencia.

    Así las cosas, ni monseñores ni pastores tienen, en razón de una autoridad que “no es de este mundo”, ningún derecho de voz y voto sobre las leyes civiles, que sí lo son.

    Dios en los templos y el “César soberano” en el Congreso, que el respeto fundamental a las dignidades humanas y divinas empieza por reconocer que cada uno tiene su lugar.

    La batalla verbal por el matrimonio gay


    Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

    EL asunto del matrimonio gay es sui generis. Va más allá de las doctrinas ideológicas clásicas. Vemos gente a favor y en contra tanto en la derecha como en la izquierda. Ni siquiera hay consenso entre los gays. Esto parece significar que no se trata necesariamente de ideas buenas contra malas, vanguardistas contra conservadores, liberales contra progresistas sino de algo mucho más amplio que involucra a todos de algún modo, tocando los nervios más sensibles de la sociedad. No tengo nada en contra de los homosexuales en general, aunque francamente me disgusta su estrambótico circo en el "gay parade". En cambio sí estoy en contra de la cháchara política, de las leguleyadas congresales y me pongo en guardia cuando algo se sustenta en la cantaleta de los derechos, la igualdad y la protección del Estado, tópicos favoritos de los charlatanes que pretenden introducir toda clase de mamarrachos legales a costa de todos.

    No me gusta andar citando a nadie pero me es imposible no recordar a Popper. La racionalidad, decía él, se sustenta en el diálogo y la crítica, pero también en el saber escuchar la crítica. No hay una racionalidad que emane de una doctrina como si fuese la fuente inagotable del saber. En última instancia es la realidad, los hechos y no las teorías, los que nos servirán como sustento de la verdad. En esta discusión sobre la unión civil de homosexuales me ha parecido escuchar voces altisonantes y excluyentes de los bandos jurídicos y religiosos. Y yo me siento en medio porque no creo en la utilidad de las oraciones ni en la bondad de las leyes.

    Observo que entre juristas hay, para variar, discrepancias en torno a las ventajas de la ley de unión civil gay. Unos afirman que todas las ventajas reclamadas para los homosexuales pueden otorgarse modificando las restricciones que tienen algunas malas leyes, sin necesidad de un reconocimiento legal a su unión. Otros han mencionado casos puntuales que requerirían inevitablemente tal reconocimiento, pero sin dejar de caer en vicios populistas como otorgar accesos gratuitos a los servicios de ESSALUD. Ante tal situación me parece que el tema pasa por demostrar objetivamente que solo a través del reconocimiento legal de la unión civil homosexual estas parejas accederían a beneficios concretos, similares a los que gozan las parejas heterosexuales. Si esto es demostrable sin falacias creo que no podría haber motivo razonable para negarse a dicha ley.

    Sin embargo hay muchas cosas adicionales que enturbian el debate y causan incordio en amplios sectores, por un lado la estúpida homofobia, y por otro, la no menos estúpida reacción antihomofóbica de los que ven homofobia y religión en cualquier discrepancia. Todo esto se debe al manoseo de conceptos como familia y matrimonio, dos instituciones sociales, culturales y antropológicas que no le pertenecen al Estado. Nadie puede oponerse a que los políticos hagan lo que quieran con instituciones políticas como el Congreso y el voto. Pero arrogarse el derecho de redefinir instituciones sociales está más allá de lo que la sociedad está dispuesta a permitirles a los políticos. Y esto tiene que ser entendido.

    Hay quienes alegan una supuesta evolución de la sociedad. Pero esta es una mala referencia porque la evolución no es solo cambio sino muerte, y básicamente muerte, ya que las mutaciones pueden ser muchas pero las buenas son mínimas. Hay además cambios evolutivos que acaban en la extinción de la especie. Sin duda hay nuevas formas de familia, pero estas se han dado de manera natural y son, por ejemplo, la familia con padres separados, el de la madre soltera, el de los padres y tíos, etc. Se aduce ahora que la pareja homosexual unida en unión estable constituye familia. Esto es algo muy discutible, a no ser que hagamos uso del concepto familia en el mismo sentido en que lo usa una promoción escolar, militar, la mafia o algo por el estilo. La familia de camaradería es otro tipo de familia, tal como lo consigna el DRAE en su cuarta acepción.

    Ya resulta ocioso referirse nuevamente al matrimonio, una antigua institución antropológica y cultural referida a la unión de un hombre y una mujer que, por sus potencialidades reproductivas, fue revestida con atributos mágicos, místicos y religiosos. Los estados modernos -tan dados a reglamentarlo todo- se han inmiscuido en la vida familiar con ánimo de preservarla, pero no pueden apoderarse de ella. La amplitud de las actuales sociedades ha significado la ruptura de los primitivos vínculos de comunidad; hoy las uniones de pareja se dan sin requerir la bendición del sacerdote ni del alcalde cada vez con mayor frecuencia. Por eso ahora la ley otorga casi todas las ventajas y protecciones del Estado a las parejas de hecho. En tal sentido hace bien la ley Bruce al referirse a una unión civil no matrimonial.

    Pese a todo, sigue dándose un debate estéril en torno al manoseo de estos conceptos. El mismo congresista Bruce dice en sus declaraciones que pretende promover "nuevas formas de familia". Esto es un error. No se pueden promover nuevas formas de familia como no se pueden promover nuevas formas de personas o de sociedad. Hacerlo sería una experimentación social inadmisible como las intentadas por nazis y comunistas en épocas ya superadas. La premisa de "nuevas formas de familia" provoca espanto porque no sabemos cuáles son los límites. ¿Hasta dónde se puede llegar con "nuevas formas de familia"? La ley Bruce precisa la unión de dos personas que además no deben tener relación de consanguinidad. Bueno, hasta allí la cosa parece razonable. Entonces no hay pues por qué hablar demás sabiendo que hay ropa tendida.

    Al igual que en una típica discusión de pareja, cuantas más cosas se digan, más difícil será entenderse. Hay que ser más concretos. Pero el debate tiende a extenderse más allá por sí solo, hacia la adopción de niños. Al respecto sería una barbaridad establecer un impedimento general, pues los casos de adopción deben resolverse caso por caso. Para eso hay una institución encargada. Es necesario estudiar cada caso para establecer la conveniencia o no de la adopción de un niño, pensando en el beneficio del niño. Lo único que cabe decir acá, a ciencia cierta, es que la orientación sexual de una persona no está determinada por su crianza. Por lo menos eso se puede aseverar. Lo demás es especulación y no viene al caso considerarlo.

    En resumen, tiene que haber menos ruido y más pruebas concretas a favor de esta unión civil homosexual. Si hay pruebas objetivas de que este grupo, teniendo uniones estables no puede beneficiarse al igual que las parejas heterosexuales a menos que sean reconocidos legalmente, pues sería imposible oponerse. Pero este debate tiene que centrarse en tales beneficios reales, sin contaminarse con mayores pretensiones de igualdad social en otros términos que no corresponden, ni pretender modificar instituciones sociales. El problema surge cuando se abordan otros tópicos que nada tienen que ver con los beneficios concretos de la comunidad gay sino con una aberrante y ridícula lucha ideológica igualitarista de supuestos vanguardistas contra tradicionalistas conservadores. Para estos sudorosos defensores del "verdadero liberalismo" o del buen progresismo solo tengo dos palabras: no jodan.

    No  puedo dejar de mencionar que me sorprende ver ahora a tantos liberales posando en la foto del apoyo a la causa gay, reclamando unos derechos que no han sido capaces de defender antes para las personas individuales, cuyas libertades y capacidad de decisión han sido arbitrariamente cercenadas por el Estado, y que podrían aliviar en gran medida los impedimentos de las parejas homosexuales. Por otro lado, tanto o quizá aun más importante que otorgar ciertos aparentes beneficios a las parejas gays, es fomentar la tolerancia y combatir los estigmas, prejuicios y estereotipos generados alrededor de los homosexuales. Los beneficios no se obtienen solo por ley sino fundamentalmente por un cambio en las actitudes sociales.

    viernes, 20 de septiembre de 2013

    El matrimonio gay es una huachafería


    Por: Ricardo Vásquez Kunze
    Fuente: Perú21

    El superado despropósito de un reglamento policial, evidentemente homofóbico, que pretendía equiparar las relaciones sexuales entre policías del mismo sexo con un “escándalo” y éste, a su vez, sancionado con delitos muy graves del calibre del secuestro y la tortura, han puesto en agenda, valga la redundancia, la “agenda gay”. Pasa por el “matrimonio”, la adopción y, en general, por el anhelo de una igualdad de derechos por parte de una comunidad ávida de ser reconocida y respetada como “gay”. Es una buena ocasión para reflexionar sobre ello.

    Empecemos por el “matrimonio”. Me es imposible no esbozar una sonrisa que, a veces termina en carcajadas de acuerdo al ánimo en el que me encuentre, cuando veo en la televisión una “boda gay”. El hecho de estar asistiendo a una fiesta de disfraces donde los protagonistas se toman en serio su papel es lo que produce en mí la hilaridad. Y no es para menos. Dos hombres vestidos de blanco intercambiando votos, promesas, aros, miradas lánguidas y lanzando un bouquet son como una parodia de la realidad. Por eso lo ridículo. Y por eso las risas que produce la huachafería. Porque, digámoslo con todas sus letras, el “matrimonio gay” es eso: una huachafería.

    Muchos se preguntarán por qué es huachafo que dos hombres o dos mujeres se “casen”. Lo es porque se funda en la monería, la imitación, en el copycat. Es obvio, para mí al menos, que los gay no están conformes consigo mismos en la medida en que toman como referente a imitar los anhelos, las instituciones y la naturaleza de los heterosexuales. Y eso se llama alienación. Es ese su peor pecado porque, tal vez sin saberlo ni quererlo, lo que están afirmando es la primacía de una cultura y naturaleza que, por “perfecta”, ellos y ellas quieren alcanzar. En buen romance, los mismos gay, al pretender ser como los heterosexuales, están asumiendo la supremacía moral de éstos contra la inferioridad de ellos.

    La adopción por parte de una pareja gay es otro disfuerzo de la alienación. En términos generales, la gente se casa para vivir juntos y tener hijos. Es pedestre, pero así es. Ergo, a los gays se les ha metido en la cabeza que ellos, como pareja, también tienen que tener hijos. ¿Como quiénes? Pues como las parejas heterosexuales, claro está. El problema radica en que el “matrimonio gay” es como una rama seca. No puede producir retoños de ningún tipo. No puede reproducirse porque del sexo entre dos hombres o dos mujeres no sale absolutamente nada vivo. Así es la naturaleza. Entonces, ¿para qué forzar lo que su naturaleza no permite? ¿O es que no están conformes con la suya? En síntesis, los gay quieren convertir la excepción de la adopción en una regla que, para todos y cada uno de ellos en pareja, pone en evidencia la imposibilidad de tener hijos en el “matrimonio gay”.

    En realidad, la lucha por la igualdad de derechos no parece ser más que un pretexto para justificar la alienación. Es un pretexto de un principio legítimo, válido y poderoso en sí mismo. Pero pretexto al fin y al cabo. Porque una cosa es querer ser tratados como a todo el mundo –a mí, que no soy “todo el mundo”, no me gustaría nunca ser tratado así–, y otra cosa muy distinta es querer ser como todo el mundo –lo que es aún peor que ser tratado como a “todo el mundo”–. El “orgullo”, ciertamente, no va por ahí.