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viernes, 4 de abril de 2014

...y encima es un mamotreto!!




Escrito por: Agenda Pais

En una carta abierta dirigida al Congresista Carlos Bruce Montes de Oca, el abogado y master y doctor en Derecho y Ciencia Política, Roberto Miranda Moreno afirmó hoy que dentro del actual marco constitucional y legal, el proyecto de ley que patrocina el legislador sobre la Unión Civil entre parejas Homosexuales “resulta inadmisible por inconstitucional y anti-técnico” y que su redacción debería adecuarse  para que la iniciativa forme parte del Derecho de las Obligaciones  y del Derecho  Notarial  y  que  su inscripción sea de competencia de SUNARP y no de RENIEC.

La carta abierta sostiene que lo que se debe buscar es legislar “en favor de más peruanos e incluir, por ejemplo, a aquellas personas del mismo sexo, que sin ser homosexuales han formado una comunidad de bienes , como  es el caso de ancianas que viven con su ama de llaves o  con su enfermera, y que  no siendo  parejas lesbianas, desean otorgarles y reconocerles derechos patrimoniales ( pensionarios o hereditarios)”.

Miranda Moreno sustenta su posición en nueve siguientes puntos, los cuales son detallados en las siguientes líneas y que forman parte de la Carta Abierta:



  • Hay aspectos  inconsistentes  que lo hacen anti-técnico  y de redacción inorgánica y  precipitada, los mismos que pueden colisionar con el modelo constitucional de familia y matrimonio que consagra nuestra Carta Magna en sus artículo 4º y 5º, habida cuenta que la Constitución considera que este instituto natural es constituido por varón y mujer, en el cual se forma una comunidad de bienes. No se reconoce otro instituto natural conformado  por personas del mismo sexo que sea equiparable a los derechos  que tienen los  contrayentes o convivientes heterosexuals.
  • Resulta necesario que este proyecto no sólo pase  para su dictamen, a la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso de la República, sino también sea de competencia  la Comisión de Constitución y Leyes Orgánicas, así como la Comisión de Familia  y Población del Parlamento, a fin de abrir un amplio debate multidisciplinario.
  • Este proyecto tal cual está redactado, no sólo  colisionaría con la Constitución Política  sino con  el actual Código Civil – Libro de Personas art. 4º,  Libro de Familia, art. 233º y 234º del Código Civil – , asimismo colisionaría con  las leyes orgánicas, tales como la Ley Orgánica de RENIEC  y la Ley Orgánica de SUNARP.
  • En su redacción y técnica legislativa el proyecto denota  improvisación y  para algunos demagogia, pues  se ha venido  “vendiendo” la idea que  reconocerá  derechos hereditarios. En realidad , en el proyecto   NO SE CONSAGRA NINGUN DERECHO HEREDITARIO, sino por el contrario sólo reconocería el derecho de habitación  vitalicio y gratuito sobre la casa en que existió el hogar doméstico ( art. 4º, inciso b,numeral 5 del proyecto).
  • De otro lado, colisiona con la actual legislación del Registro Nacional de Identificación y estado Civl – LEY Nº 26497- pues  además del  Estado Civil  de soltero o casado ( del cual se derivan el divorciado y el viudo) se crea un tercer Estado Civil : COMPAÑERO CIVIL, y tendría en Registro de Estado Civil  que crearse el Acta de Unión Civil No Matrimonial equiparable con al Acta Matrimonial, lo cual desde ya colisiona con el actual marco constitucional.En todo caso tendría primeramente que modificarse la Constitución Política del Estado  y adecuarse el Código Civil , la ley orgánica de Reniec, entre otras.
  • Asimismo, encontramos una sin razón y una discriminación a las parejas de convivientes heterosexuales, pues en el caso de estos últimos, el fallecimiento de uno de ellos, no le da al otro la calidad de “VIUDO” , en tanto que a la muerte de un “compañero civil” el otro sí sería considerado “VIUDO” y beneficiario – incluso– de una eventual pensión de viudez.
  • En innumerables resoluciones administrativas ( ONP, Essalud, administración pública en general) en el ámbito de la seguridad social y los regímenes pensionarios  se consideran “técnica y semánticamente viudos” a quienes resultan ser cónyuges supérstites ( presupone la pre-existencia de un matrimonio ), excluyendo al conviviente supérstite , ya  sea que tenga o no  reconocimiento – notarial o judicial- de su convivencia u hogar de hecho.7.- Es de naturaleza jurídica indefinida.
  • Lo curioso de este proyecto híbrido , amorfo y antitécnico es que pretende en su celebración,  regularse según las  normas del Derecho de Familia -  similares al matrimonio– y en su conclusión o disolución por normas  del Acto Jurídico-  Nulidad del Acto Jurídico-  y del Derecho Contractual.  ¿Total en qué quedamos? ¿ Se pretende crear un nuevo  Estado Civil, una nueva Institución Familiar?,  o  más bien   es una nueva modalidad contractual.



  • viernes, 20 de septiembre de 2013

    El matrimonio gay es una huachafería


    Por: Ricardo Vásquez Kunze
    Fuente: Perú21

    El superado despropósito de un reglamento policial, evidentemente homofóbico, que pretendía equiparar las relaciones sexuales entre policías del mismo sexo con un “escándalo” y éste, a su vez, sancionado con delitos muy graves del calibre del secuestro y la tortura, han puesto en agenda, valga la redundancia, la “agenda gay”. Pasa por el “matrimonio”, la adopción y, en general, por el anhelo de una igualdad de derechos por parte de una comunidad ávida de ser reconocida y respetada como “gay”. Es una buena ocasión para reflexionar sobre ello.

    Empecemos por el “matrimonio”. Me es imposible no esbozar una sonrisa que, a veces termina en carcajadas de acuerdo al ánimo en el que me encuentre, cuando veo en la televisión una “boda gay”. El hecho de estar asistiendo a una fiesta de disfraces donde los protagonistas se toman en serio su papel es lo que produce en mí la hilaridad. Y no es para menos. Dos hombres vestidos de blanco intercambiando votos, promesas, aros, miradas lánguidas y lanzando un bouquet son como una parodia de la realidad. Por eso lo ridículo. Y por eso las risas que produce la huachafería. Porque, digámoslo con todas sus letras, el “matrimonio gay” es eso: una huachafería.

    Muchos se preguntarán por qué es huachafo que dos hombres o dos mujeres se “casen”. Lo es porque se funda en la monería, la imitación, en el copycat. Es obvio, para mí al menos, que los gay no están conformes consigo mismos en la medida en que toman como referente a imitar los anhelos, las instituciones y la naturaleza de los heterosexuales. Y eso se llama alienación. Es ese su peor pecado porque, tal vez sin saberlo ni quererlo, lo que están afirmando es la primacía de una cultura y naturaleza que, por “perfecta”, ellos y ellas quieren alcanzar. En buen romance, los mismos gay, al pretender ser como los heterosexuales, están asumiendo la supremacía moral de éstos contra la inferioridad de ellos.

    La adopción por parte de una pareja gay es otro disfuerzo de la alienación. En términos generales, la gente se casa para vivir juntos y tener hijos. Es pedestre, pero así es. Ergo, a los gays se les ha metido en la cabeza que ellos, como pareja, también tienen que tener hijos. ¿Como quiénes? Pues como las parejas heterosexuales, claro está. El problema radica en que el “matrimonio gay” es como una rama seca. No puede producir retoños de ningún tipo. No puede reproducirse porque del sexo entre dos hombres o dos mujeres no sale absolutamente nada vivo. Así es la naturaleza. Entonces, ¿para qué forzar lo que su naturaleza no permite? ¿O es que no están conformes con la suya? En síntesis, los gay quieren convertir la excepción de la adopción en una regla que, para todos y cada uno de ellos en pareja, pone en evidencia la imposibilidad de tener hijos en el “matrimonio gay”.

    En realidad, la lucha por la igualdad de derechos no parece ser más que un pretexto para justificar la alienación. Es un pretexto de un principio legítimo, válido y poderoso en sí mismo. Pero pretexto al fin y al cabo. Porque una cosa es querer ser tratados como a todo el mundo –a mí, que no soy “todo el mundo”, no me gustaría nunca ser tratado así–, y otra cosa muy distinta es querer ser como todo el mundo –lo que es aún peor que ser tratado como a “todo el mundo”–. El “orgullo”, ciertamente, no va por ahí.