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jueves, 30 de octubre de 2014

Continua la venganza terrorista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

A casi 35 años del inicio de la lucha contrasubversiva que nos defendió de la izquierda marxista genocida, vivimos una nueva etapa signada por la venganza de esa misma izquierda pero que hoy ha cambiado de fachada. Ahora se muestran como ángeles de la justicia cuando no son más que perros de caza. Los nuevos contingentes de la izquierda terrorista no vienen armados con fusiles sino con el Código Penal, no tienen células clandestinas sino organizaciones públicas legales cuyos fines son muy concretos: perseguir a los militares que derrotaron a la izquierda terrorista.

La estrategia de la izquierda marxista no fue solo tomar el poder por las armas sino además infiltrar el Estado para utilizar su aparato legal en favor de la revolución. Esa estrategia está escrita y publicada desde los años 70. Cualquiera con paciencia puede ubicarla. Por eso varios connotados líderes de izquierda formaron parte del Congreso desde 1980. Pero además tuvieron la astucia de crear en paralelo organizaciones (en eso son campeones) encargadas de defender a los militantes que iban cayendo en manos de las fuerzas del orden. Su labor específica era ejercer la defensa legal de esos presos. Más nada.

Diversas organizaciones legales empezaron a aparecer con la fachada de la defensa de los derechos humanos, desde la famosa Asociación de Abogados Democráticos de Sendero Luminoso, dirigida por la senderista Martha Huatay, hasta los hoy famosos y empoderados APRODEH (Asociación Pro Derechos Humanos) e IDL (Instituto de Defensa Legal) que tuvieron mayor recorrido y mejor fachada. APRODEH fue la organización creada por Javier Diez Canseco para defender a los militantes del MRTA. Existen documentos y discursos de JDC en el foro de Sao Paulo que revelan su vinculación al MRTA.

Todas estas organizaciones tuvieron mucha labor defendiendo a los detenidos por terrorismo y desde esas épocas iniciaron su cercanía al Poder Judicial, que también estaba plagada de jueces de izquierda (la mayoría abogados mediocres de San Marcos) que simpatizaban con la causa terrorista. Así fue como los detenidos por terrorismo entraban y salían de la cárcel y el Poder Judicial se convirtió en una coladera de terroristas que hacía fracasar toda la lucha antisubversiva. 

Esta situación llevó al presidente Alberto Fujimori a tomar medidas drásticas. Resumiendo, trasladó los juicios al fuero militar y creó los jueces sin rostro. Esto le quitó la mamadera a los abogados de las organizaciones de izquierda y la fiesta de los terroristas en el PJ terminó. Solo así se pudo empezar a luchar con eficacia contra el terrorismo. El resto lo hizo la policía. De este modo se pudo derrotar a la izquierda y el terrorismo en todos los frentes, y así fue como Alberto Fujimori pasó a ser el cuco de la izquierda.

Tras la caida de Fujimori empezó la venganza de la izquierda. El primer acto fue crear la Santa Inquisición, es decir, la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Su informe vomita todo su odio contra Alberto Fujimori desde la primera página. La misión de la CVR fue buscar responsables militares de la derrota del terrorismo en todo el territorio. Por eso fue la comisión de la verdad más numerosa de todas las que se han creado en el mundo. La jauría de sabuesos que soltó la CVR solo tenía como meta recopilar denuncias contra las FFAA. No importa si fuera inconsistente y basada en una memoria borrosa. La CVR se encargaría luego de afinar los detalles.

El trabajo post-CVR (asi es como lo llaman) está a cargo de organizaciones que tras la fachada de los DDHH se encargan de la venganza de izquierda. Organizaciones como APRODEH, IDL y la CNDDHH tomaron el informe de la CVR y rebuscaron entre sus páginas todos los testimonios que acusan a efectivos militares y armaron las causas legales. Hace una década que no descansan en su labor de persecución y venganza. No solo llevan las causas sino que hacen lobby en el Poder Judicial para anular cualquier fallo a favor de los militares. 

Hay varios militares encarcelados insulsamente y sin condena, como el general Juan Rivera Lazo. Las últimas perlas conocidas de esta jauría legal son la anulación del fallo que exculpa al hoy alcalde de San Borja Marco Álvarez, la reapertura de juicio al hoy ministro del Interior Daniel Urresti y el reciente encarcelamiento abusivo y absurdo del coronel Frank Keskleich Cappelletti, denunciado por los abogados de IDL con sustento en el informe de la CVR que se basa en el testimonio de un testigo que no tiene prueba alguna de nada. Lo que han hecho los abogados de IDL es investigar para averiguar el nombre de los miembros del destacamento de esa época y denunciarlos a todos. 

Así es como la izquierda viene operando en nuestro país sin que nadie tenga el valor de detenerlos ni hacer nada ni decir nada. Utilizan las leyes y nuestro aparato legal para montar la más perversa y ruin campaña de venganza política, sin importarles la destrucción de honras ni de familias. No solo hay que repudiarlos sino denunciarlos públicamente como las hienas que son. 

jueves, 27 de febrero de 2014

La izquierda y su doble rasero


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Se puede comparar la situación de Venezuela con Cajamarca? Esta insólita comparación marca la pauta en la lógica de Rocío Silva Santisteban para denunciar un supuesto doble rasero en la derecha que "apoya las protestas en Venezuela pero se queja de los antimineros  peruanos". La miopía es una de las características esenciales de la izquierda peruana. Ellos no ven la realidad tal cual sino que la "analizan" en función de su ideología, que en realidad más que ideología es un conjunto de traumas infantiles, odios clasistas y alucinaciones de justicia en medio de la más amplia confusión mental.

En Venezuela hay millones de personas protestando en las calles. Son jóvenes estudiantes, amas de casa y gente común y corriente cansada de la situación de crisis que vive su país. En Cajamarca hay una camarilla de trogloditas vinculados a una ONG, regentada por un ex cura comunista que vive agitando a los campesinos para oponerse a un proyecto minero y ganarse el pan frente a sus fuentes de financiación extranjeros. ¿Hay punto de comparación?

En Venezuela no existe democracia ni Estado de Derecho sino una descarada dictadura del castrochavismo y del PSUV, sostenido por una serie de organizaciones delincuenciales conformadas entre el lumpen de la ciudad con dinero estatal. Esta dictadura se las ha arreglado para mantenerse en el poder desde hace 15 años cambiando la constitución, controlando el órgano electoral, cerrando a los medios incómodos, hostigando a la oposición, copando el escenario político con su maquinaria implacable, comprando votos mediante el parasitismo social mantenido por el Estado y hasta amenazando abiertamente a los electores. Ante esta situación solo queda aplaudir y apoyar a los que tienen el coraje de salir a protestar colmando las calles con millones de ciudadanos verdaderamente indignados. ¿Es esto comparable con esa camarilla de vagos que vive protestando contra Conga en Cajamarca?

En el Perú hay un auténtico Estado de Derecho, aun con todos sus problemas. Los gobiernos se han alternado en limpias elecciones. Si una mina es atacada por una turba de alienados con amenazas de causar daños e incendios, como ya lo han hecho varias veces, es deber del Estado hacer cumplir la ley y defender el Estado de Derecho y la propiedad privada. Puede perfectamente hacer uso de la fuerza para rechazar a los revoltosos. Todas las objeciones planteadas contra minas Conga han sido atendidas por el gobierno, yendo aun más allá de sus obligaciones legales. Minas Conga, por su parte, ha accedido a modificar su proyecto solo por condescendencia. Pero nada conforma a los extremistas antimineros cuya razón de ser es simplemente oponerse a toda la minería en el Perú y al "modelo neoliberal extractivista primario exportador". No estamos pues para atender caprichos ideológicos ni estupideces cavernarias. Si el cura chavista Marco Arana quiere imponer su "modelo de desarrollo" socialista que primero gane las elecciones en lugar de andar armando revueltas y exponiendo a los campesinos irresponsablemente.

Así que esta comparación de la Sra. Rocío Silva Santisteban entre las protestas en Venezuela con los antimineros de Cajamarca es por demás ridícula. Parafraseando su confuso artículo podríamos decir también que la izquierda peruana, con su concentración de ONGs y su compulsiva mendacidad, difama, miente, cambia y exagera descaradamente las cosas cuando se trata de descalificar los liderazgos de la derecha que defienden los auténticos derechos humanos, como las libertades más elementales.

sábado, 8 de febrero de 2014

Los parásitos del Perú


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Los peruanos hemos pasado, una vez más, la ignominia de ver al Estado defendiéndose de las ONGs de izquierda que, cual jauría rabiosa y babeante, vive acosándolo con denuncias permanentes ante la Corte Internacional de DDHH. El espectáculo judicial tuvo que ver, una vez más, con el heroico rescate de rehenes de la residencia del embajador del Japón, hecho ocurrido hace 17 años a cargo del comando Chavín de Huantar. Lejos de pasar la página negra de aquella majadería cometida por el grupo terrorista castrista MRTA, la izquierda oenegienta atiza el rencor año tras año tratando de enlodar la memoria de nuestros héroes y cobrarse la venganza con la mascarada de "justicia".

Por supuesto que el interés de la izquierda oenegienta no está depositado en las víctimas del grupo terrorista, ni en las viudas de los valerosos combatientes del ejército muertos en acción, ni en la reparación de los vecinos de la residencia que soportaron los estragos de la captura durante tres meses, ni nada por el estilo. Todo el interés de la izquierda oenegienta está orientada a hacerle "justicia" al terrorista Tito, de quien alegan que habría sido ejecutado extrajudicialmente. Así es: todo este lío es por un terrorista muerto. Solo en un cerebro deteriorado por el fanatismo, el odio y el rencor cabe vivir afanado en someter al suplicio de un juicio interminable de 17 años a unos comandos que elevaron el prestigio del Perú ante el mundo. Y todo por un miserable terrorista cuya vida no vale un comino.

¿Qué persigue la izquierda oenegienta con estos juicios? ¿Justicia para su terrrorista muerto? ¿Reparaciones jugosas para la familia del terrorista, como ya ha ocurrido otras tantas veces, incluyendo ceremonia oficial de desagravio y monumento? Algo de todo esto hay, pero sobre todo se trata de la miseria humana que caracteriza a estos sectores de izquierda, miseria que ocultan con la máscara de la justicia. Una justicia en la que no hay nada más que un claro ánimo de venganza y de provecho político propio, pues los principales -si no los únicos- beneficiados con todos estos juicios interminables, con estas constantes apelaciones ante diversas instancias hasta llegar a la CIDH, son los parásitos de las ONGs de izquierda.

Un parásito es un ser que vive de otro. Las ONGs de izquierda son exactamente parásitos que medran a costa del Estado peruano y de la sociedad peruana. Su labor intensa no le sirve a nadie, no es productivo, no aporta un solo gramo al PBI nacional, por el contrario, resta. Su existencia y actividad intoxican a la nación haciéndola padecer una constante enterocolitis que se agudiza en las afanosas sesiones de la CIDH. El "trabajo" de estos parásitos que viven de los juicios al Estado solo beneficia a ellos y a nadie más, con la eventual excepción de algunas "víctimas" buscadas por ellos, organizadas y adiestradas por ellos para utilizarlas como pretexto de sus campañas, y a las que finalmente le conceden una propina por dejarse manipular y prestarse a la farsa. 

Nadie acusa ni señala a estos farsantes de la justicia que no tienen escrúpulos en manipular campesinas y ancianas, paseándolas en sus marchas, haciéndoles llevar carteles con mensajes políticos elaborados especialmente para la ocasión en la maquinaria perversa de estas ONGs cuya misión principal es atizar el odio antifujimorista creando psicosociales, promoviendo circos, armando campañas, difundiendo mentiras a través de sus diversos órganos. Se trata de toda una red parasitaria que infecta la nación con odio y mentira. Prevalecen porque nadie les responde. Por primera vez en esta ocasión se ha visto en la CIDH al menos una defensa decente del Estado ante estas pirañas acostumbradas a ganar ante la incuria del Estado. Ya es hora detener y señalar a estas ONGs de izquierda llamándolas por su verdadero nombre: parásitos sociales.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

La democracia de las ONGs


Por: Juan Carlos Vásquez Peña


Ya en su temprana y clara obra sobre “La Democracia en América” Tocqueville advertía acerca del problema de que el experimento democrático pudiera caer en manos de pequeños grupos bien organizados en torno a algún interés común, sin embargo tenía la esperanza de que el sistema de contrapesos que habían creado los “padres fundadores” de EEUU pudiera neutralizar en lo posible este peligro que conduce a un nuevo tipo de tiranía.

El peligro existe en cualquier país y cualquier sistema de gobierno, la historia demuestra que no se necesitan grandes mayorías para cambiar todo un sistema de gobierno o para apropiarse del poder por tiempos muy largos; sin embargo, por sus características liberales, es en la democracia donde se dan las mejores condiciones para esta captura y establecimiento de una tiranía en la sombra por parte de pequeños pero bien organizados grupos.

En el Perú siempre nos gusta jugar con nuestros sistemas de gobierno, retorcerlos, estirarlos al máximo y ver su aguante. Durante el siglo XX pasamos de gobiernos desarrollistas de la “República Aristocrática” al fascismo criollo de los 30-40s, al populismo y las obras grandiosas de dictaduras militares y gobiernos democráticos. Hemos sido innovadores en Latinoamérica con Velasco en lo referente al populismo socialista de militares de izquierdas, cuando el finado Chávez aún era un bisoño cadete. Durante los 80 quisimos ver qué tan profundo podíamos llegar siguiendo el fracasado modelo velasquista pero en democracia. Los 90 trajo la ola liberarizadora y de apertura al mundo mientras se gestaba la democracia neopopulista con manto militar gracias al “doc” y su infame SIN. Este experimento de los 90 que colapsó por su alto grado de corrupción en el 2000 fue fusionado en la Venezuela de Chávez con el modelo velasquista de los 70 y algunos toques de satrapía Cubana, dando origen al Socialismo Siglo XXI imitado por su secuaces del ALBA.

Ahora volvemos a innovar creando un nuevo tipo de democracia: la democracia de las ONGs. En EEUU acuñaron el término “Corporatocracy” para denotar el poder que tiene en la democracia moderna las grandes corporaciones empresariales, mas lo que ocurre en el Perú es distinto, pues los que tienen actualmente el poder político no son corporaciones empresariales sino más bien Organizaciones No Gubernamentales sin (aparentes) fines de lucro. Estas organizaciones vinculadas a ciertas universidades con catedráticos de clara tendencia política (en el caso peruano es principalmente de izquierda) mediante un largo trabajo de convencimiento a la opinión pública, a través de prensa e intelectuales amigos, han logrado hacer creer a la mayoría de limeños y a buena parte de peruanos de provincias que sus ideas, vigilancia y guía son necesarias e imprescindibles para el funcionamiento correcto del estado, la justicia, la legislación y hasta lo que es políticamente correcto o no en cultura, sociedad, arte y minucias mil.

El procedimiento es siempre el mismo: comienzan como una organización pequeña con algún fin altruista, puede ser DDHH, lucha contra la pobreza, derechos de la mujer, niños, animales, medio ambiente, etc, la lista de causas nobles y justas es infinita. Una vez que consiguen financiamiento y publicidad en medios con la simpatía de alguien medianamente conocido, su reputación suele aumentar y atraer más miembros con ganas de reconocimiento y ascenso fácil. Muchos con ideas de colaborar en algo grandioso, bello y bueno para la sociedad. Comienzan con actividades de “concientización”, eslóganes, marchas, actividades de fin de semana, maratones, bicicleteadas, cualquier cosa que haga afianzar la superioridad moral de su causa en la mente del público. Una vez que tienen el poder suficiente a nivel mediático y político sus acciones van dirigidas siempre a mantener y aumentar su cuota de poder, manteniendo del fin original más que la careta y el logo de la organización, sugiriendo funcionarios amigos, boicoteando a los que no simpatizan con ellos y siguiendo con la publicidad machacona en todo momento, indicando que mientras ellos luchan por algo justo sus adversarios son indolentes y corruptos o hasta cosas peores.

Es así que estas organizaciones, que nunca ganan una elección nacional y rara vez ganan una local, en la práctica se han convertido en poderes fácticos, desde el pueblo más pequeño hasta el corazón del Estado tiene siempre una ONG que lo reorienta a tomar acciones que convienen a sus intereses bajo la amenaza de acciones de protesta. Es así que movimientos “de defensa de la ecología” con no más de 1000 participantes pueden paralizar proyectos económicos que benefician a regiones con más de 1 000 000 de habitantes, es así que 20 protestantes “defensores de los animales” pueden hacer que una juez anule una tradición centenaria acerca del consumo de un animal en una festividad. Es así que 500 manifestantes “defensores de los DDHH” y admiradores del “Che” Guevara pueden desautorizar a una congresista democráticamente elegida con una votación que supera en casi 70-1 a los manifestantes. Es así que pueblos indígenas que quieren una empresa que trabajo con ellos explotando recursos naturales y generando desarrollo tienen que ver como supuestos organismos defensores de sus derechos los condenan al atraso. Es así que el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y el Ministerio Público es casi coto privado de algunas ONGs que supuestamente “defienden al ciudadano de los abusos del estado”, o que los programas sociales estatales y hasta las obras de muchas localidades tengan que pasar por “consultorias” de ONGs para evitarse problemas de protestas que puedan retrasarlos.

Con la maquinaria mediática que tienen en radio, televisión y prensa que justifica sus acciones justificándolos pareciera que su dictadura ha llegado para quedarse buen tiempo. Lo bueno es que de tanto poder que han adquirido, su careta de organismos desinteresados cada vez es menos creíble y sus intereses se ven cada vez mas egoístas por gran parte de la población. Es hora que en las próximas elecciones los representantes elegidos democráticamente por la mayoría hagan valer su poder frente a estos usurpadores y que sean definitivamente desenmascarados y puestos en su lugar. Las ONGs son importantes, pero no deben cobrar un poder político tal como el que tienen ahora en nuestro país. 

martes, 12 de noviembre de 2013

La intolerancia de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Creo que no hace falta argumentar con ejemplos la intolerancia de la izquierda. Es un hecho ya conocido. La izquierda ha sido tradicionalmente un sector minoritario que ha tratado de suplir su escaso arraigo popular con groseras manifestaciones públicas, donde priman gritos de consignas y carteles con mensajes diversos pero siempre amenazantes. Su vocación por las marchas deriva no solo de su insignificancia electoral y mínima representación política sino de su propia ideología, históricamente fundada en la violencia. La izquierda aun no ha superado su doctrina de la conquista del poder por la violencia. De hecho uno de sus ídolos predilectos sigue siendo el Che, ese criminal idealizado por los que predicaban la guerra popular como último recurso para imponer sus ideas.

Las manifestaciones en contra de Martha Chávez reflejan una vez más esa vena sectaria y violentista de la izquierda, presta a salir a las calles para imponer por la fuerza sus caprichos. Nadie salió a las calles cuando entre gallos y media noche, un gobierno transitorio que por su propia naturaleza temporal estaba incapacitada para tomar grandes decisiones, conformó una Comisión de la Verdad con personajes de vieja militancia izquierdista, compañeros y amigos de Abimael Guzmán. Nadie salió a marchar por los derechos humanos ni se paró en la puerta con una multitud exultante para impedir que la CVR funcionase. Ellos tuvieron entera libertad para montar su patético show y entregar su trabajo con circo y todo.

Apenas señalamos que algunos comisionados eran inapropiados para tratar asuntos de verdad histórica sobre violencia política por su militancia activa y directa en grupos y acciones subversivas, y por sus simpatías con la ideología marxista que llenó de sangre toda Latinoamérica en la segunda mitad del siglo pasado. Pero hoy resulta que ni siquiera se puede discutir su informe. Es una verdad sagrada que la izquierda pretende imponer. La CNDDHH se ha convertido en el perro guardián del informe y vigilante celoso del cumplimiento de sus recomendaciones, que incluyen jugosos negociados para las ONGs. Y encima de todo eso le niegan a Martha Chávez su derecho a conformar una sub comisión del Congreso, a pesar de ser una congresista como cualquiera, solo porque a la izquierda no le agrada la idea de que revisen el trabajo de la CVR ni cuestionen su informe, y menos desde el sector que fue el objetivo de destrucción de la CVR.

Lo que la izquierda debería explicarle al país es quién los nombró defensores de DDHH, porque lo que todos recordamos es que empezaron a crear sus ONGs no para defender al pueblo peruano del ataque terroristas sino para defender a los terroristas que iban siendo capturados por las fuerzas del orden, y para condenar todas las acciones contrasubversivas, además de inventar mentiras como culpar a los Sinchis por la matanza de Uchuraccay, tal como lo hacen hoy mintiendo con la muerte de Pedro Huilca. El hecho de que los grupos de izquierda se hayan llenado de oenegés de derechos humanos para sus propios fines, no les da ninguna propiedad sobre el tema, ni siquiera moral. Y mucho menos.

jueves, 7 de noviembre de 2013

La hipocresía y doble moral de la izquierda


Por Francisco Tudela 

Debemos abrir un expediente mantenido oculto y que constituye la razón que lleva a la izquierda peruana a vivir en una continua y convenida indignación contra “La dictadura”, una palabra biombo que oculta su colaboración activa, con pleno conocimiento de causa, con una genuina tiranía militar, aquella que oprimió al Perú entre 1968-1980. 

Su pretendida indignación actual oculta sus crímenes pasados; oculta las deportaciones, las confiscaciones, la represión, la aplicación del Plan Cóndor, la Constitución pisoteada por un grotesco “Estatuto Revolucionario”, el tráfico con la riqueza expropiada y el despilfarro el erario público en edificios públicos faraónicos y flotas inmensas de armamentos. También debe ocultar una gran corrupción. Fueron los directores de la prensa expropiada y los cargos políticos al interior de ella, los miembros del Sinamos y los supuestos “tecnócratas” y “sociólogos”, empleados por la dictadura militar, los que callaron cuando se mató a los policías insurrectos el 5 de febrero de 1975 y se sacó los tanques a las calles, para dispararle a un pueblo que no los quería ni los había elegido. 

Fue la Junta Militar y todos los cargos políticos del régimen los responsables de esto. Sí, hoy toca descubrir como hoy muchos que pasan por demócratas lograron deshacerse a escondidas de sus complicidades con una genuina dictadura militar, totalitaria y represora, para hacerse pasar por voceros de la libertad, la democracia y los derechos humanos, cosas todas que violaron o ayudaron a violar sistemáticamente durante doce años. La dictadura que la izquierda denosta no es otra cosa que la dictadura de la cual ellos se valen para ocultar la otra a la cual sirvieron con celo.

¿Vale la pena hacer un concurso de dictaduras para ver cuál es la dictadura superior, cual expropiaba y nacionalizaba más; cual confiscó los medios de comunicación; cual compraba más aviones, cruceros, tanques, submarinos, tanquetas, fragatas, corbetas y helicópteros; cual cobraba más comisiones y durante cuantos años; cuál robó más; cuál deportó, mató o encarceló más y cuál disolvió absolutamente los poderes del estado y durante cuánto tiempo? 

Por un profundo sentido de justicia y equidad resulta obviamente indispensable hacer esa contabilidad, tal como se hace hoy en día en la Argentina y Chile con las dictaduras militares de los 70. No se conseguirá la verdad y la reconciliación nacional ocultando este expediente, que supera en destructividad y represión a cualquier otra experiencia posterior en la historia política del Odebrecht Peru. Todo palidece al lado de la tiranía militar que destruyó toda posibilidad de institucionalidad y prosperidad nacional para el resto del siglo XX, arrojando a nuestro país, arruinado, ciego e inerme, a las fauces del terrorismo y la disolución social desde 1980. 

¿Dónde estaban los figurones libertarios de hoy durante todos esos años? ¿Por qué tan callados cuando se habla de esa época que es la llave para entender que sucedió en el Perú a partir de 1980? Los doce años de dictadura militar son inmencionables y resulta revelador que el retrato del dictador Juan Velasco Alvarado presidiera el recibo de la casa de Riva Agüero en Chorrillos, cuando se inauguró la muestra de la “Comisión de la Verdad”. Fujimori hizo realidad, sin querer, el sueño izquierdista de tener una buena coartada para salir de la cripta donde sus culpas los tenían encerrados. 

Imaginamos que durante décadas, en distintas reuniones internacionales, los marxistas y libertarios de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, se vanagloriaban de la lucha contra sus gobiernos militares. No es difícil imaginarse el silencio avergonzado de los izquierdistas peruanos, callados, mirándose los pies con vergüenza, recordando las botas que lustraban. ¿Cómo explicar algo tan inconfesable en el entusiasmo del regreso a la democracia de los años 80? Era mejor ocultar su rol de ejecutores, sirvientes, mastines, turiferarios, corifeos y firmantes de manifiestos de respaldo a una dictadura militar totalitaria que duró doce años. 

Pero dos palabras preñadas de consecuencias levantaron la proscripción de estos colaboradores de la genuina dictadura y les dio la clave para finalmente engañar a las otras izquierdas del mundo, logrando pasar embusteramente de represores a víctimas: “Disolver, disolver”. ¡Al fin! Dos palabras mágicas consiguieron para la izquierda peruana “su” dictadura, la que les permitió ocultar la otra dictadura, la suya, la genuina y totalitaria tiranía que trajo la gran tribulación al Perú.

martes, 5 de noviembre de 2013

La farsa de la defensa de DDHH


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La izquierda se pasó el siglo XX manipulando a los pobres y tratando de movilizar a los campesinos y a los obreros para que hicieran la soñada guerra popular, tomaran el poder a balazos, y luego entrara la costra de burócratas intelectuales a adueñarse del gobierno montando su dictadura comunista. Ese era su plan y nunca les dio resultado, primero porque los obreros y campesinos siempre los ignoraron, y segundo, porque nunca pudieron igualar el poder de fuego de las fuerzas armadas. Para colmo sus matrices ideológicas fracasaron y se quedaron en la orfandad. Ya sin modelos y recursos no les quedó más que ponerse a trabajar para ganarse la vida.

Sin embargo es muy difícil que una plaga de sociólogos marxistas encuentre empleo en el mundo real. De modo que solo les quedó armar sus ONGs y vender las llamadas "asesorías", de esas que hoy contrata la alcaldesa Villarán y otros caviares del gobierno para gastar dinero público, ayudar a sus amigos y aparentar un trabajo técnico, que en realidad no sirve más que para colocarlo en el baño a falta de papel higiénico. Sin embargo, un grupo de caviares más avispados y de buenos contactos no tuvo mejor idea que atarantar al precario gobierno de Valentín Paniagua, donde el rey caviarón Diego García Sayán acababa de jurar como Ministro de Justicia, para arrimarle el negocio de la CVR. 

La verdad es que la CVR fue un negociado caviar. Vamos a dejar la idiotez a un lado y dejar de creer que se trató de hallar "la verdad". Solo los idiotas creen que en este mundo alguien mueve un dedo por valores, y menos los caviares. Detrás de la CVR estuvo una larga lista de ex militantes ultras del rojerío más extremo que habían aprendido a sobrevivir de sus ONGs. Entre ellos el propio Diego García Sayán, Carlos Tapia, Enrique Bernales, etc. Que al final resultaron sentados en la mesa redonda de la CVR. 

EL negocio fue redondo. Se gastaron cerca de 20 millones de dólares, siendo la CVR más costosa del mundo, y de lejos. Claro que salen siempre a decirnos que recogieron 17 mil testimonios. ¿Y eso qué? ¿Para qué sirve? Si ni siquiera han podido procesar la cuarta parte de todo eso. O sea, todo es un engañabobos. Además resultó que ya tenían la tarea hecha: "explicar las causas del conflicto armado". Ya la habían publicado en varios libros en años anteriores. Así que realmente no tuvieron que hacer más que un poco de circo para el pueblo, solo circo ya que todo el pan se lo comieron ellos.

Pero la CVR no fue todo el negocio que la caviarada atisbó. En las recomendaciones se aseguraron la chamba, o al menos trataron de asegurársela, y por varios años. Fue así que los pendejeretes rojimios nos vendieron la idea de que en aras de la reconciliación tenían que ponerse a desenterrar más de diez mil fosas clandestinas y, además, dedicarse a identificar los huesos uno por uno, dizque para "dignificar" a las víctimas y "honrar a sus deudos". Lindas palabritas que esconden la verdadera intención: negocio caviar para las ONGs. ¡Danza de millones!

Ahora que Martha Chávez ha sido designada en el Congreso para ser parte de una comisión que hará seguimiento a las políticas de DDHH del Estado, la caterva oenegienta caviar y sus cancerberos han saltado hasta el techo, encendido las alarmas, repicado las campanas, despertado a los zombies, convocado a sus columnistas y periodistas mermeleros, y hoy mismo van a salir a las calles a defender sus fueros. Nadie les quita el negocio de los DDHH a las oenegés de izquierda. Saldrán a hacer marchas de protesta contra Martha Chávez en nombre de los DDHH. 

Así como en el siglo pasado los dementes de izquierda se dedicaron a manipular la pobreza como pretexto de su lucha, hoy que eso anda devaluado han decidido dedicarse a la manipulación de los derechos humanos de todo tipo, desde los derechos sexuales a los derechos económicos. Es su cantaleta de moda. Y no les interesa manipular a los muertos ni a sus deudos con tal de defender su negocio. Así sean deudos de terroristas, ellos serán convocados como "víctimas de Fujimori" por la sentina comunista de la CNDDHH. Claro que allí nunca verán a ninguna víctima de Sendero Luminoso ni del MRTA. Esas víctimas no tienen derechos humanos ni existen para la caviarada ex terrorista, lo que prueba con claridad cuál es su verdadera misión.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Terremoto en el corral de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En estos momentos se registra un terremoto grado 9 en todo el corral de la izquierda peruana, provocando que todos sus especímenes se alboroten en extremo (bueno, ya eran extremistas) y cacareen, chillen, balen, relinchen, rebuznen, gruñan, ladren y tuiteen, entre otros muchos ruidos indescifrables en las redes. El epicentro de todo este movimiento telúrico que ha espantado a rojos, progres, caviares, hueveras, pro terrucos, terrucos reciclados y otras bacterias y coliformes de la izquierda ha sido el Congreso de la República, donde se ha nombrado a Martha Chávez Cosío como miembro de un grupo encargado de coordinar los Derechos Humanos. 

Lo que pasa es que el cotarro zurdo cree que el asunto de los DDHH les pertenece. Han establecido una especie de derecho de propiedad privada sobre los asuntos de DDHH a base de sus ONGs. Nadie más que los caviares dueños de ONGs de DDHH puede ocuparse de estos temas. Pero lo peor de todo para ellos es que sea Martha Chávez, una política que se destaca por su valentía y coraje para responder a cualquiera que se le cruce en el camino, sin discriminación alguna. Se pasa horas "debatiendo" con todos los trols del rojerío en el Twitter. Si eso no es actuar apegada a la no discriminación, la tolerancia y el respeto por los DDHH, incluyendo el de los trols del rojerío, entonces ¿qué es?

Por un lado la caviarada siente que les están pisando el poncho. Alguien en el Congreso de pronto se atreve a cuestionar la labor de la CVR, esa sacrosanta e inmaculada concepción de la caviarada y la progresía para justificar toda la violencia política predicada y ejercida por la izquierda durante el siglo XX, y de paso para sentar las bases ideológicas del antifujimorismo como bandera de los DDHH. De hecho peligra todo ese entramado sociológico, antropológico y político que la CVR construyó para justificar su delirio de sangre en el siglo XX y para reciclarse con un nuevo rostro en el nuevo milenio. Algo inaceptable, además, para el negocio de los DDHH que las ONGs de izquierda ha monopolizado. Así como la izquierda llora y chilla por esa supuesta "concentración de medios" habría que reclamarles su concentración de ONGs de DDHH. ¡Ya basta!

El escándalo en todas las tiendas y chiqueros de izquierda se ha desatado. Las redes han explotado de mensajes cuestionando la designación de Martha Chávez. Los trols están ganándose su pan en estos mismos instantes insultando al fujimorismo en pleno, bestia negra de la izquierda pro terruca. Y para coronar la fiesta tenía que salir la chica del pastel: Claudia Cisneros, atormentada activista de izquierda, encabeza una histérica colección de firmas en una página web donde cualquier idiota puede abrir una cuenta y pedir firmas para las causas más aberrantes y estúpidas que se les pueda ocurrir. Encima, acepta firmas falsas. ¡Gran aporte!

Semejante proeza del activismo progre y de los eternos figuretis de Chollywood que se identifican con esta clase de inmundicia política, ha sido resaltada de inmediato por el diario chicha de izquierda La República. No falta nada. El guión está completo. Todavía cabe esperar las infaltables columnas que al respecto ya estarán preparando Rosa María Palacios y Augusto Álvarez Ródrich, entre otros mermeleros de la prensa roja que anda reclamando más medios para seguir regando su hez en mayor medida. También viene la caricatura de Carlín. Veremos hasta dónde puede llegar la histeria progre por el nombramiento de Martha Chávez. 

Por lo pronto, y en respuesta a una pregunta que La Mula colgó en el Facebook, yo solo diría que si me siento mejor teniendo a Martha Chávez defendiendo mis derechos humanos, antes que la CNDDHH y Aprodeh, quienes prefieren preocuparse por los terroristas que tanto daño causaron a nuestra patria.

miércoles, 23 de octubre de 2013

El arte de utilizar a los muertos


Escribe Dante Bobadilla Ramírez

Si algún politólogo está tratando de construir un perfil de la izquierda peruana, no puede dejar de anotar la patética utilización de los muertos para sus fines políticos. No solo son obsesivos adoradores de muertos como Juan Velasco Alvarado, el Che, Evita, Allende, Chávez o algún otro personaje elevado a los altares del rojerío sino que incluso los muertos anónimos son útiles para sacarlos a la luz y armar campañas y orquestas. En el Perú ya se ha hecho una constante la aparición en los medios de izquierda de los famosos "Deudos de La Cantuta" metiendo su cuchara en todo lo que tiene que ver con Alberto Fujimori.

Esta semana la rojicaviar Rocío Silva Santisteban, secretaria ejecutiva de la CNDDHH, escribió otro de sus melodramáticos artículos para rememorar a un perfecto desconocido hecho ya famoso: Ernesto Castillo Páez, un estudiante de la PUCP desaparecido hace la friolera de 23 años. El morbo necrofílico de esta activista de los DDHH parece no tener límites. Vive lista a "conmemorar" cualquier aniversario de un muerto o desaparecido, siempre que se trate de una "víctima" del sistema o, más aun, de Fujimori, que es ya la especialidad de la izquierda "moderna".

La utilización de los muertos seguramente tendrá su máxima expresión en el próximo proyecto de la progresía, el pomposo "Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social", máximo exponente de la huachafería y la cucufatería caviar limeña. Seguramente volverán a hacer su aparición los insufribles "Deudos de la Cantuta" encabezados por la terruca Gisela Ortiz Perea y su relamido discursillo en contra de Alberto Fujimori, signado gratuitamente por la demencia roja como el responsable de la matanza. 

Todavía está pendiente el tanático proyecto del "Plan Nacional de Investigaciones Antropológico-forenses" recomendado por la CVR y que pretende iniciar el desentierro de cuando menos 10 mil fosas por todo el país. El principal (y único) objetivo es hacer otro gran negociado caviar con las ONGs que aguardan ansiosas la aprobación del proyecto, ya que más allá de eso no servirá absolutamente para nada, aunque nos vengan con un rollo repleto de muy altruistas motivaciones que en verdad no pasan de ser una muestra más de la diarreica palabrería progre.

Como vemos, la ética y moral de la izquierda no hace ascos cuando se trata de hacer dinero manipulando la memoria y jugando con los cadáveres cuando estos son útiles para montar un psicosocial. Sin duda, la izquierda no es un lugar donde los muertos puedan descansar en paz.

viernes, 11 de octubre de 2013

El nuevo rol de las ONGs de DDHH


Por: Miguel E. Santillana

Ahora que los grandes casos de corrupción y violación de los DD.HH. durante el fujimorismo ya están llegando a instancias finales, el negocio para las ONGs está en exprimir el tema indígena para entrampar el proceso de inversión en industrias extractivas y paralizar el perverso "neoliberalismo". Salvo el dólar, todo es ilusión. Existen dos frentes de ataque: a) el territorio y la propiedad, y b) la justicia pluricultural.

En el primer tema se tiene como fetiche el Ordenamiento Territorial y la Zonificación Económico Ecológica (OT-ZEE), palabras de moda que se escuchan en todos los paros y movilizaciones del país, pero nadie sabe de qué se trata. El MINAM dice ser el órgano rector en el tema, pero los demás sectores lo ponen en tela de juicio. ¿La cercanía a la Primera Dama será el factor dirimente?

El segundo, se ampara la Constitución de 1993: Artículo 149.- "Ejercicio de la función jurisdiccional por las comunidades campesinas y nativas". Las autoridades de las comunidades campesinas y nativas, con el apoyo de las rondas campesinas, pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el derecho consuetudinario, siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona. La ley establece las formas de coordinación de dicha jurisdicción especial con los Juzgados de Paz y con las demás instancias del Poder Judicial.

La ronda campesina se crea en la sierra norte para controlar el abigeato (liderados por maestros y activistas de izquierda), aparecen en la sierra y selva centro-sur como organizaciones de autodefensa frente al terrorismo (alianza con el Ejército, control social) y terminan multiplicándose por el territorio nacional supliendo diversas funciones que no eran desarrolladas por otras organizaciones locales ni por el Estado.

La mayor parte de las rondas se articulan como redes que conectan localidades adyacentes en cadenas de autoridad creciente por la que circulan conocimiento, información y consignas. Es una de las pocas organizaciones rurales con capacidad y competencia para imponer sus decisiones y ejercer coerción sobre sus miembros o sobre terceros (azote o castigos corporales frente a los cuales la CNDDHH nunca ha dicho nada). Es por ello que Patria Roja trató de organizar la Central Nacional de Rondas Campesinas del Perú en un evento organizado en el Hotel Crillón en el 2006, que contó con el auspicio del Movimiento Bolivariano chavista (la Defensoría del Pueblo de Beatriz Merino retiró su apoyo cuando este diario denunció el despropósito). Felizmente, fracasaron.

Las rondas obtienen buena parte de su razón de ser y legitimidad de la efectividad probada de sus acciones para combatir el abigeato y resolver pequeños conflictos locales entre los propios campesinos, de manera directa efectiva y a bajo costo. En el ámbito local es policía, fiscal y juez e impone el castigo.

Lo que se busca ahora es que sean la primera línea de ataque contra las inversiones extractivas. Si son parte de la administración de justicia, quiere decir que la Policía y el Ministerio Público deberán responder a sus requerimientos. El caso de la disputa por la tranquera en Conga no es un caso banal. Es la excusa perfecta para que, en respuesta a una demanda ante la CIDH, se imponga este criterio en una sentencia. Todo un cortocircuito que paralizaría todo.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Marcha contra el terrorismo de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un grupo de peruanos con dignidad y buena memoria salieron a las calles de Miraflores a conmemorar la captura de Abimael Guzmán Reynoso, líder del Partido Comunista del Perú - Sendero Luminoso y cabecilla de la banda de asesinos más grande de la historia, que con el cuento de la revolución armada por la justicia social desató el mayor baño de sangre de nuestra historia. Este grupo de peruanos que llegó hasta la calle Tarata para celebrar el fin de esa banda de criminales de izquierda, representa una auténtica reserva moral del país y una avanzada cívica en contra de las ideas de izquierda que tanto daño causaron al Perú.

Por otro lado, ha resultado muy significativo que quienes se llenan la boca hablando de la "memoria" hayan callado en todos los idiomas el día del aniversario de la captura de Abimael Guzmán. Contrasta este silencio con la bulla que armaron por el aniversario de la entrega del informe de la CVR y con la ola de artículos que durante toda la semana conmemoró el golpe de Pinochet llorado por un Allende convertido en mártir. Tal parece que para los memoriosos del rojerío nacional la captura del criminal más grande de la historia del Perú no significa nada, no es motivo de recordación ni incita a la reflexión. Nada. 

En realidad no debe extrañar esta muestra de amnesia, hipocresía y doble moral tan propios de la izquierda. Ellos solo tienen memoria para cobrar reparaciones y buscar nuevos negocios para sus ONGs de DDHH, negocios que disfrazan de "acto humanitario". La izquierda afirma haber zanjado con el terrorismo pero sus actos demuestran que sus palabras solo son eso: palabras. La izquierda se ha pasado la última década tratando de confundir a la población, especialmente a los jóvenes, contando la historia al revés. Según ellos el terrorismo provino del Estado.

La CVR dio la pauta de la desinformación social y el cambio de la historia. Lo que hace la izquierda es repetir ese guión: quien debe pedir perdón y "reparar" es el Estado. El foco está puesto sobre las víctimas de las FFAA. Todas las muertes no esclarecidas son cargadas en la cuenta del Estado. El principal violador de DDHH es Alberto Fujimori, quien según el lenguaje de la CVR es corrupto, cabecilla del grupo Colina, asesino, déspota, dictador,  autoritario, militarista que desprecia la democracia, etc. Estas son solo algunas de las calificaciones que el informe de la CVR otorga a Alberto Fujimori. A continuación los medios y ONGs de izquierda se han encargado de difundir la tesis de que es autor de delitos de lesa humanidad.

En cuanto al verdadero terrorismo, acabamos de verlo: silencio y apatía absoluta alrededor de una de las fechas más importantes de nuestra historia reciente, un día que motivó que los peruanos colocaran voluntariamente banderas en sus ventanas para celebrar la captura del criminal más miserable de la historia. Esta fecha no está en la memoria de la izquierda. Nuestra progresía ha publicado sentidos artículos de homenaje a Salvador Allende en el día de su muerte, pero ni media columna por la captura del líder del PCP-SL. Un silencio muy elocuente.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Cuentos caviares


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez


Si hay algo que saben hacer bien los caviares es meter floro. Son capos en palabrería cursi con alardes de ciencia aunque no pasen de la mera sensiblería disfrazada de ética. Su argumentación alcanzan niveles de realismo mágico donde entes abstractos como "pueblo" y "Estado" adquieren vida propia y personalidad, viviendo y sufriendo como seres reales que padecen heridas abiertas y necesitan procesos de sanación y reconciliación. La narrativa caviar adopta perfiles de telenovela rosa mezclada con drama hindú, condimentada con efectos de prensa sensacionalista y telenoticiero matinal, incluyendo los infaltables reportajes en vivo y en directo desde la casa de los padres de la víctima acuchillada y descuartizada que claman justicia. El estilo caviar de producción histórica y sociológica sigue exactamente el mismo estilo y las mismas lineas maestras de la martirología social televisiva, pero reformulado como investigación y descubrimiento científico, luego mostrado como necesidad histórica en medio de un activismo ético. El discurso caviar es el de vendedor de sebo de culebra que nos garantiza sanación y cura efectiva con solo comprar el producto, creer en él y seguir su ritual de reparación. No solo sana sino que nos "vivifica" y eleva moralmente.

Luego de haber leído casi dos docenas de artículos alusivos a los diez años del informe de la CVR, he llegado a la conclusión de que la caviarada es en realidad un clan de novelistas dramáticos o charlatanes consumados y expertos vendedores de sebo. Su análisis no se sustenta en la lógica fría y simple, ni en el sentido racional de los hechos sino en la ardiente emocionalidad y en la sensiblería más cándida y barata posible, alimentada de infalibles palabritas dulces convertidas en cliché: justicia, reparación, memoria. Por otro lado, el afán por la celebración es parte del ADN caviar. Su calendario está repleto de fechas símbólicas. Diez años de la CVR obligaban a tirar la casa por la ventana. Era la gran ocasión para mostrar una vez más el "valor histórico" de este "documento fundamental". Soy un mal pensado y no me creo fácilmente ningún cuento. Y menos el supuesto interés de la caviarada por defender la verdad y la justicia. Los superhéroes solo los admito en los cómics. Así que buscaré la verdad yo mismo.

La caviarada pro CVR está enfocada en un solo tema. Este tema puede resumirse con el título "víctimas en busca de justicia", donde la imagen más evocada es la de una anciana andina sosteniendo una foto, la foto de su desaparecido. Para mi el cuento era más bien "Caviares en busca de negocios". La escenografía caviar en la celebración del informe de la CVR no descuidó un solo detalle. El quechua y la música andina fueron elementos obligatorios. Hubo quenas, zampoñas y antaras resonando con tambores en medio del invierno y la garúa limeñas. El espectáculo "artístico cultural" financiado por la MML se completó con una multitud de campesinas especialmente movilizadas desde las alturas de Huanta para darle colorido a la gran ocasión con sus polleras de estreno. Sus renovadas lágrimas dieron el marco especial para que una voz caviar repita frente al micrófono: "mientras no haya reparación no habrá reconciliación". La caviarada nos ha inventado el chistoso concepto de "reparación" como si fuese posible reparar algo después de tanto desastre. La candidez caviar llama "reparación" a actos simbólicos y a efectivo contante y sonante, pero no cualquier monto. Se han indignado por los diez mil soles por cabeza ofrecidos por el gobierno de Alan García. Ellos esperan millones.

La fiesta caviar pro CVR constituyó una auténtica visión idílica. Nunca habíamos visto tanta gente buena reunida por una causa tan noble y -lo que parece más difícil de creer- desinteresadamente. Lo único que me llamaba la atención es que toda esta gente santa reclamaba dinero. ¡Perdón! Reclamaban reparaciones, justicia, sanación y reconciliación. Solo que todo eso se compra con dinero. Y dinero del Estado. Porque da la casualidad (¿casualidad?) de que todas las víctimas buscadas por los equipos de la CVR, y que luego han sido convocadas, organizadas y reunidas por las oenegés son víctimas del Estado. La lista incluye, como ya se ha demostrado en más de una ocasión, terroristas o familiares de terroristas, fiel reflejo de los nombres esparcidos por el "Ojo que llora". Las otras víctimas, las viudas, huérfanos y lisiados por la acción terrorista de dos grupos de izquierda no son del interés de la caviarada. Para ellos esta clase de víctimas no existe, son invisibles, no les motivan ese especial interés humanitario que se despliega ante las víctimas del Estado.

¿Qué motiva hoy a la caviarada? ¿Realmente andan detrás de la verdad, la justicia y la reconciliación nacional? El interés puesto en concluir las recomendaciones de la CVR puede darnos una pista. ¿Qué falta? Aparte de "reparar" a las víctimas hay una tarea fabulosa que las ONGs están desesperadas por iniciar. Se trata de las fosas comunes que el delicado léxico caviar de la CVR define como "Sitios de Entierro". Una vez le escuché decir a un experto en ventas que el arte de vender el producto es más importante que el trabajo puesto en crear el producto. Lo más impresionante que le oí decir fue que muchas veces las cosas se venden solo por la idea que va asociada a ellas. ¿Por qué creen que la venta de agua se ha disparado en la última década? Y concluyó diciendo: "es solo agua". Ahora entiendo por qué el Dr. Pérez Albela se ha hecho millonario vendiendo solo magnesio a punta de floro.

Igualmente la caviarada es experta en el arte de vender sus ideas. Las envuelve con primorosos empaques de dulce sensibilidad pues sabe que a los débiles mentales se les conquista solo por el corazón. El lenguaje caviar no descuida los adjetivos y adverbios para expresar sus ideas. En el informe de la CVR las violaciones de DDHH nunca aparecen dichas así, fríamente. Siempre son "graves violaciones de los derechos humanos". El macabro trabajo de desenterrar cadáveres se muestra como una imprescindible labor humanitaria para dignificar a las víctimas, consolar a sus familiares y darles tranquilidad. La verdad es que cuando leo este informe se me escarapela el cuerpo de tanta insanía y descaro. Disfrazar lo que es un gran negociado de las ONGs como acto humanitario por el bien de las víctimas y de la reconciliación nacional me parece una de las formas más sucias y viles de estafar a los cojudos. ¿Tiene todo esto algún sentido?

La CVR ya ha establecido los objetivos y la metodología de lo que llama "Plan Nacional de Investigaciones Antropológico Forenses". Habla de casi cinco mil fosas identificadas. Hay otros que hablan de 16 mil fosas. ¿Se imaginan cómo les debe estar babeando el hocico a todas estas hienas caviares por empezar a escarbar? Significarían varios cientos de millones de dólares y un negocio garantizado por más de diez años para estas ONGs. Un gran negociado que ellas mismas se aseguraron de introducir en las recomendaciones de la CVR siempre bien camufladas como "acto humanitario". Los gallinazos sin plumas han evolucionado desde que Julio Ramón Ribeyro los describiera finamente en el siglo pasado. Los modernos gallinazos sin plumas son ricos y merodean alrededor de las fosas, buscando hacer negocios a raíz de la tragedia vivida por los peruanos. Están desesperados por firmar contratos con el Estado para empezar a buscar fosas, desenterrar cadáveres, identificar huesos. ¿Y todo para qué? Supuestamente para dignificar a las víctimas. ¿No es dulce?

Eso de identificar a las víctimas y entregarlas a sus familiares suena muy bonito, aunque después de 30 años ya no tiene mucho sentido realmente. No pasa de ser un auténtico cuento caviar y floro de vendedor de sebo. La mayoría de esas fosas tiene más de 25 años y tendrán más cuando sean finalmente halladas y desenterradas, tal vez diez años más. Todo lo que habrá será un montón de huesos desarticulados, desmembrados y entreverados. Si consideramos que cada cuerpo tiene más de 200 huesos, estamos hablando de varios miles de huesos en cada fosa. ¿Alguien cree que es posible identificar cada hueso para saber de quién es? La sola idea se revela estúpida. Pero la irracionalidad no es algo que preocupe a los caviares. Menos cuando hay tantos millones de dólares de por medio. Lo más posible es que luego del negociado, le entreguen a unos familiares de segunda generación, como ya ocurrió, una caja con algunos huesos etiquetados: "Celestino Quispe". Y vaya uno a saber si eso es cierto. Semejante insensatez es vendida por el marketing caviar como "justicia y reparación".

Así que todo este circo caviar en torno al informe de la CVR, con su majadera insistencia en "acatar" sus recomendaciones no pasa de ser un descarado intento de seguir medrado con la tragedia nacional. Para esto las ONGs harán conversatorios, talleres, exposiciones, marchas hasta que el Estado cumpla y contemple en el presupuesto los montos necesarios para las reparaciones y reconciliación. ¿Algún día nos sacaremos de encima a estos modernos gallinazos sin plumas? O seremos tan cojudos de creer en su palabrería.

martes, 23 de julio de 2013

Indignados que dan risa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Perú es un país de imitadores y huachafos que se copian todo lo que ven afuera. Lo hemos confirmado una vez más en la reciente marcha que, para variar, ha tomado el nombrecito de "indignados" y máscaras de Anonimous. Se han copiado hasta las consignas. Lo único que faltaba eran imitadoras de Femen, pero eso está difícil porque este también es un país donde la cucufatería predomina por encima de las modas. Todo lo que podemos decir es que ha sido triste ver una marcha donde lo único a que faltó fue la creatividad y una motivación auténticamente democrática. Ha sido más de lo mismo.

Para empezar, se trata de los revoltosos de toda la vida, encabezados por la misma cúpula de izquierda que nunca descansa en su empeño por generar el caos callejero con la escusa que sea. Rocío Silva Santisteban y la CNDDHH, coordinadores de la izquierda y organizadora incansable de marchas junto a los sindicatos. Aunque ahora la CGTP se quedó en casa preparando petardos para el 27. En cambio han estado presentes antimineros como el ex cura Marco Arana y el inepto Gregorio Santos. Cabe mencionar a los artistas y figuretis mediáticos de la progresía criolla que no han dejado de tuitear ni un minuto para hacerles saber a sus seguidores que estaban allí. 

El pretexto fue la repartija congresal de puestos al TC y DP. Pero resulta que este asunto quedó anulado el mismo día miércoles pasado. O sea que esta escusa ya no existe, por tanto no es válida. Siempre causa gracia leer a Rocío Silva Santisteban quien hoy nos dice que si la protesta tiene éxito, el Congreso tendrá que replantear la repartija. Esta señorona debe vivir más allá de la Luna porque el Congreso ya replanteó eso hace cinco días. ¡Mucho antes de la marcha! 

De hecho la marcha fue solo una farsa del radicalismo fanático que ha juntado a todos los delirantes antisistema, desde los antimineros y antiglobalización hasta los pro gay y pro terrucos, a los que cabe añadir una buena cantidad de tontos útiles que se dejan manipular inocentemente por irresponsables organizadores del caos. Siempre empiezan hablando de marcha pacífica, pero ya en las calles los expertos agitadores adiestrados de izquierda incitan a las masas a cometer actos vandálicos y estúpidos, como marchar contra Palacio de Gobierno o enfrentarse a la policía, llegando incluso a la destrucción de propiedad e incendio de locales. Este cuento de "marcha pacífica" ya es viejo. 

Lo verdaderamente indignante es que esta masa de revoltosos es exactamente la misma que dos años atrás apoyaba ciegamente a toda la escoria de Gana Perú encabezada por un inepto como Ollanta Humala. ¿Acaso les importó en el 2011 que ese frente al que apoyaban con tanto candor estaba compuesto por la más pestilente confluencia de improvisados, trepadores, ignorantes y buenos para nada? ¿De qué entonces se quejan ahora? 

Uno de los carteles más estúpidos que se pudo leer anoche decía "Ollanta mentiroso, devuélveme mi voto". Cabría decirle a ese despistado que Ollanta nunca mintió ya que nunca dijo nada excepto consignas idiotas como "inclusión social". Si alguien creyó que un cachaco improvisado, inexperto, sin ideas, sin partido ni equipo iba a ser un gran gobernante, ahora debería estar pensando en suicidarse por idiota en lugar de salir a hacer marchitas de protesta. 

En resumen, la marchita de anoche fue un acto más de la misma cepa bacterial de la izquierda criolla, con sus mismos patéticos personajes y sus mismas pancartas y consignas trilladas, reclamándole a un gobierno y a una clase política que ellos mismo pusieron en el poder. Aparte de lástima, no dan para más.

martes, 9 de julio de 2013

¿Sabiduría en las protestas?


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Antiguamente me indignaba al leer los embustes que escribían los progres. Hacía hígado con el descaro con que engañaban a la gente diciendo toda clase de mentiras bien aderezadas. Pero hoy solo me río. No puedo menos que reír a carcajadas cuando leo a Rocío Silva Santisteban afirmando que toda esa gente que sale a protestar son "indignados" que conocen las leyes que los afectan. No hay que llamarlos revoltosos, nos dice. ¿Y acaso no lo son?

La lógica simplista no es creer que "el pueblo es bruto" sino creer que todos ellos leyeron una ley que aun se discute en el Congreso, cuando todo el mundo sabe el bajo nivel de lectoría que hay en este país, además de los graves déficit de comprensión lectora que aqueja a las mayorías. Basta ver el bochorno que significan esos reportajes de la TV preguntándole a la gente cosas tan elementales como ¿quién fundó Lima? No nos vengan pues a decir que la gente lee las leyes. Ese es un embuste más que la progresía emplea para justificar el vandalismo callejero de sus huestes.

Las protestas callejeras del último 4 de julio a nivel nacional no son pues expresiones espontaneas de un pueblo indignado. Para nada. Son actos de claro vandalismo urbano perfectamente coordinados. La convocatoria la hicieron diversos grupetes de izquierda, incluyendo la tristemente célebre CNDDHH, que dirige nuestra aguerrida columnista de hoy, y que más que defender DDHH se dedica a promover la agitación social, especialmente la antiminera. Todos estos grupos tuvieron tiempo de sobra para coordinar y preparar sus actividades de agitación social, cuyo objetivo es ser lo más violento posible, porque así es como ellos miden el grado de éxito de su manifestación.

Así actúa la izquierda. No es nada nuevo. No es que la gente salga a protestar puntualmente por algo. De paso escogieron el 4 de julio adrede, pues es el Día de la Independencia de los EEUU y ya sabemos que la progresía y el rojerío en pleno detesta a este país, aunque se vayan a vivir o estudiar allá, como es el caso de nuestros más encumbrados caviares. El discurso tampoco es nuevo, como lo confirma nuestra célebre columnista: rechazan las reformas neoliberales extractivistas. 

Hace décadas que el Perú padece la insanía de estos sectores de izquierda que nunca han aprendido a respetar ni la democracia ni el Estado de Derecho. Ellos quieren que el gobierno, sea el que fuera, ejecute el programa de la izquierda. No han ganado las elecciones pero quieren imponer su programa. Ahora dicen que protestan porque las leyes nuevas los afectan. Quizá los afecten, pero las leyes no se hacen para satisfacer los apetitos y gollerías de estos sectores sino pensando en el Perú como nación. Y lo más patético es comprobar que las leyes no los afectan. Salvo que buscar la eficiencia y la meritocracia sea un atentado contra ellos. Quienes afirman esto son los sindicalistas, eternos parásitos enquistados en sus gremios por décadas, y que solo buscan defender sus prebendas. A ellos no les interesa el país sino tan solo sus bolsillos.

Para terminar, nos dice RSS que la protesta es un derecho. ¡Qué novedad! Lo triste es que a la izquierda ya no se le cree nada porque han prostituido el concepto de derecho. Ya no queda prácticamente nada que no sea un derecho. No sé cuándo será el día en que empecemos a hablar de obligaciones y deberes en este país que sigue en el subdesarrollo. Nos dice que la protesta es parte del derecho a expresarse y que no justifica ni el vandalismo ni la violencia. Qué bueno, sin embargo, la misma poetisa de la protesta se opone a que el Estado regule este supuesto derecho de protesta. 

La progresía en pleno aplaude las leyes de regulación de la libertad de expresión en Ecuador, Argentina y Venezuela, pero se opone abiertamente a que se regule el derecho de protesta, que según dicen, es parte del derecho de expresión. Esa es pues la doble moral y el cinismo típicos de la progresía. Si hay algo más triste, cínico y nefasto que la mentalidad progresista, por favor avisen.

martes, 4 de junio de 2013

Por corrupto, asesino y ladrón


Rocío Silva Santisteban, "la mami" de ese burdel izquierdista que se hace llamar "Coordinadora Nacional de Derechos Humanos", ofrece hoy a los lectores de La República una pieza más de su retorcida prosa sulfurosa en un artículo que lleva el ilustrativo título de "Corrupto, asesino y ladrón". En él, nuestra noble y cándida caviar, comenta haberles preguntado a sus alumnos los motivos por los que Alberto Fujimori está preso. Todos tenían una memoria borrosa de él y no supieron ser exactos, nos dice. Por tanto, nuestra progresista maestra los instruyó de inmediato: “Miren, chicos, es fácil: Fujimori está en la cárcel por corrupto, asesino y ladrón”.

No sabemos a qué curso correspondía tan brillante disertación. Quizá, Metodología del Odio Caviar. Pero lo más probable es que la rojimia defensora del terrorista Tito haya convertido su salón en una escuela de pioneritos, donde a diario se encarga de deformar la mente de sus pobres estudiantes con mensajes de odio al sistema, y donde las prácticas consisten en gritar de memoria consignas progresistas con el puño en alto, cual idiotas lobotomizados en una marcha de izquierdas. Todo lo que sucede en estas universidades es de película. Por si acaso, la caviarona enseña en la Antonio Ruiz de Montoya.

Curiosamente esta universidad se publicita como una institución comprometida con la Fe y la Justicia, y que busca la excelencia en la formación humana y profesional. Difícilmente podrá lograr semejantes objetivos con esta clase de docentes que no hacen más que transmitir su odio político. Debemos reconocer que Alberto Fujimori es culpable de una serie de cargos de corrupción a los que él mismo se allanó. Nadie pretende defenderlo. Pero aunque haya sido oficialmente condenado por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, no hay que olvidar que se basaron en una curiosa teoría del "autor mediato" según la cual Fujimori "tendría que haber sabido lo que ocurría ya que era la cabeza de una estructura de poder". ¡No me jodan!

Quiere decir que todos los padres de familia están en peligro de ser sentenciados por los delitos de sus hijos ya que son la cabeza de la familia y, por tanto, tendrían que saber lo que están haciendo sus hijos. Esta es la tesis idiota con que se ha sentenciado a Alberto Fujimori y con la que ha sido convertido en "asesino" por una justicia que se reinventa a cada rato. No hay que tomarse pues muy en serio estos circos en los que se condena a gente sin prueba alguna. La justicia es un concepto que se construye según el momento. En el siglo pasado, en el sur de los EEUU se condenaba fácilmente a cualquier negro acusado por un blanco. No había necesidad de pruebas. Bastaba la acusación de un blanco. 

En estos días en Colombia se fabrica una justicia especial para las FARC. Se llama "justicia transicional" y pretende dejar sin juicio ni condena a miles de insurrectos que cometieron secuestros y homicidios porque se les hace muy difícil juzgar a todos y porque "la justicia puede ser un impedimento para la reconciliación". Así como se lee. Pero como en las FFAA todos están bien identificados, allí si se aplica la justicia ordinaria y todos van presos. Gracias a estas novedosas teorías de justicia moderna en Colombia se dará el caso insólito de que los militares estarán presos mientras la escoria comunista de las FARC quedará no solo libre sino que podrán incorporarse a la vida política legal, como diputados o senadores.

Recorrer la historia de la justicia en Latinoamérica en los últimos treinta años es para quedarse pasmado con las abominables injusticias que esa caterva de izquierdistas ha montado por todos lados. Luego de dar inicio a sus luchas armadas y provocar la respuesta militar del Estado, esta inmundicia de la humanidad que son los comunistas acabaron convertidos en defensores de los derechos humanos y reclamando reparaciones para sus víctimas, mientras exigían prisión para los militares. Esta es la verdadera historia que hay que enseñar a los jóvenes. Decirles que Fujimori es un asesino es engañarles. Asesinos son la colonia de coliformes fecales del comunismo que la Sra. Rocío Silva Santisteban defiende con tanto candor desde su pozo séptico.

El artículo de RSS es la viva muestra del odio visceral que toda esa escoria comunista siente por quienes los enfrentaron y derrotaron, enviándolos al basurero de la historia. Lo más patético es que una representante de toda esa inmundicia humana que es la izquierda violentista del siglo pasado, hoy se pretenda defensora de los derechos humanos. Y más patético aún resulta que sea una activista de la "reconciliación nacional". Pero de una reconciliación muy capitalista, ya que exige jugosas "reparaciones" a las "víctimas" de las FFAA. Claro que las víctimas de Sendero Luminoso no tienen derecho a pasar por caja ni a cobrar un sol. Que las víctimas de SL se jodan! Acá solo cuentan los derechos de un solo lado.

sábado, 11 de mayo de 2013

La ética progresista


Primer acto: El presidente del Ecuador, Rafael Correa, amenaza al embajador de los EEUU en su país por entrometerse en los asuntos internos del Ecuador. ¿Qué hizo el condenado embajador? Simplemente asistir a un congreso sobre libertad de expresión al que fue invitado y en el cual, como era obvio, habló de libertad de expresión.

Segundo acto: el presidente de Venezuela se refiere al canciller del Perú en términos amenazantes y despectivos, incluso advierte al gobierno del presidente Ollanta Humala. ¿Qué hizo el canciller? Invocar a que en Venezuela prime el diálogo y la tolerancia. Nada más.

Tercer acto: La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, órgano oficioso de la CIDH, siempre atenta a los conflictos sociales y presta a condenar la represión policial y militar de las manifestaciones populares, no ha dicho una sola palabra sobre lo que ocurre en Venezuela, pese a la condena oficial de la CIDH. El último interés internacional de la CNDDHH ha sido celebrar el juicio del ex dictador Rios Mont en Guatemala.

En el lado personal, salvando las distancias, podría añadir un epílogo: la clausura de mi blog en La Mula, sin duda a raíz de mi artículo sobre Javier Diez Canseco, que además ha sido eliminado del servidor. Todo intento de abrirlo desde Google arroja el mensaje "This site has been archived or suspended".

¿No hay algo extraño en toda esta conducta del progresismo Latinoamericano y peruano? 

Quiere decir que hablar de libertad de expresión en Ecuador o invocar al diálogo en Venezuela constituyen graves ofensas que incomodan a los sátrapas que gobiernan. Publicar un artículo en una "plataforma bloguera" como se supone es La Mula debe gozar del beneplácito del progresismo caviar que la administra o será censurada. Peor aun, el infractor será expulsado de la plataforma, convertida ya sin decoro alguno en baluarte del chavismo. La cucufatería caviar que maneja la CNDDHH es indolente con el trato que reciben los opositores al chavismo y la criminalización de la protesta en Venezuela, mientras acá santifican toda protesta y condenan toda intervención policial.

Algo raro pasa cuando los autoproclamados defensores de los DDHH, la ética y la honestidad tiran por la borda todos estos principios para defender satrapías chavistas y progres delirantes, asumiendo plenamente el rol de "sirvientes del imperialismo", pues el chavismo exportado desde Venezuela con asesoría cubana, no es más que un imperialismo subdesarrollado. Estamos sin duda frente a una segunda oleada del comunismo, hoy llamado "socialismo del siglo XXI", que ya no viene armada pero mantiene los mismos malos modales de antaño, junto con la misma intolerancia, arrogancia, prepotencia e hipocresía.

Al menos sabemos perfectamente que cuando el progresismo toma el control, lo primero que se pierde es la libertad de expresión y el derecho a disentir. Esta es una lección que debemos tener siempre presente.