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sábado, 16 de mayo de 2015

La opereta de Cosito


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Al medio día de ayer se anunció un mensaje a la nación del presidente Ollanta Humala. Algunos pensamos ingenuamente que al fin se había decidido a ponerse los pantalones, tomar el toro por las astas y declarar el estado de emergencia en la zona afectada por turbas de salvajes que han secuestrado a la población de Arequipa. Llegada la hora anunciada no pasó nada. El tiempo transcurría y nada. Ya era un mal presagio. Mientras tanto Cateriano esperaba en el Congreso porque no quería hablar antes que el presidente. La gente se cansó de esperar y cuando ya despertaban de la siesta, casi a las 4 pm, salió la señal y habló Ollanta Humala con rostro compungido,como si le apretaran los zapatos.

Al final resultó ser el "mensaje a la nación" más tonto de la historia. No dijo absolutamente nada. Al parecer las tres horas de retraso se las pasó tratando de negociar algo con la Southern porque toda la novedad es que el gobierno le ha arrimado a la empresa la responsabilidad de ir al valle del Tambo a convencer a la población de las bondades del proyecto. Lo demás fueron declaraciones bastante obvias como que el Estado debe actuar dentro del marco legal y no puede suprimir un contrato ya firmado con todas las de la ley. Ollanta está atrapado entre la ley y la turba de la que formó parte en el pasado. Como presidente se ve forzado a respetar la ley -que antes no hacía- pero soltó una perla final al decir que "la voz del pueblo es la voz de Dios". 

¿Qué quiso decir Ollanta con esa frase final? No vamos a permitir que se llame "pueblo" a esa escoria social conformada por vándalos juveniles de rostro cubierto, artillería de huaraqueros llevados desde otros lugares, turbas de salvajes que toman carreteras y masacran policías, además de destruir sin reparos la histórica y bella ciudad de Arequipa. Eso no es el pueblo. Es una minoría de desadaptados que los mismos pobladores han denunciado en los medios como foráneos, junto a los delincuentes de siempre que dan rienda suelta a sus desequilibrios mentales. No confundamos pues al pueblo con esa lacra social que se opone al desarrollo minero. Y Ollanta lo sabe perfectamente.

Lo que parece molestar a Humala es que en su condición de presidente se ve forzado a cumplir la ley. Ya no estamos en los tiempos en que Velasco Alvarado hacía lo que le daba la gana con las empresas extranjeras, expropiándolas o expulsándolas del país para complacer a una caterva de comunistas que aplaudían como focas en la plaza de armas. Hoy existe un escenario mundial muy diferente donde los delirantes gobernantes tropicales como Rafael Correa y Hugo Chávez pagan muy caro las consecuencias de sus arrebatos patrioteros y su matonería socialista. En realidad lo pagan sus países al final. Argentina aun está pagando las consecuencias de la estafa de Kirchner a sus acreedores. 

Ollanta pudo haberse ahorrado el papelón de salir a no decir nada. Peor aun, los agitadores antimineros del rojerío ecocomunista se han envalentonado y anuncian más paros buscando que el gobierno cancele el proyecto y expulse a la Southern. El cabecilla de la algarada, Marco Arana, quien ya es el segundo peor enemigo del Perú luego de Abimael Guzmán, ha dicho tajantemente que, al igual que Conga, Tia María no va. Lo increíble de todo esto es que en el Perú no hayan leyes que permitan meter presos a los agitadores que extorsionan al Estado con la violencia callejera y el vandalismo popular, mediante la libre prédica del terror ambiental.

domingo, 10 de mayo de 2015

El verdadero rostro de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Perú está literalmente a merced de una plaga de antimineros que actúa impunemente en todas las regiones generando el caos, sin que nadie vaya preso. ¿Dónde estamos? Somos un país sin ley ni autoridad. Realmente patético. Nadie tiene los pantalones para imponer el orden. Desde que Alejandro Toledo asumió el poder se desató la ola de levantamientos regionales que no ha cesado hasta la fecha, dejando un saldo lamentable de muertos, heridos y millones en pérdidas. ¿Hasta cuándo tenemos que tolerar a estos desadaptados que se sienten dueños del país?

No nos dejemos engañar con el discurso de la izquierda. Acá no se trata del pueblo ni de campesinos sino de auténticos agitadores profesionales que están muy bien organizados y financiados. El rollo es exactamente el mismo en todos lados: no a la mina. Pero a la gran minería, no a la otra, la que de verdad destruye y contamina. Esa puede seguir depredando los bosques, envenenando los ríos, invadiendo las reservas naturales, pisoteando los santuarios arqueológicos, generando otras mafias, corrompiendo políticos y prostituyendo niñas. Contra ellos nadie se levanta. ¡No! Ellos son intocables.

La bronca de los valientes antimineros es sólo contra las grandes empresas mineras transnacionales que invierten miles de millones tras largos y complicados trámites, estrechamente vigilados por diferentes sectores del Estado. La pelea es contra las grandes empresas que utilizan las más avanzadas tecnologías con mayor cuidado ambiental, que más empleo formal producen, más tecnología desarrollan, más requerimientos locales y dinamismo económico regional provocan, los que más impuestos pagan dejando grandes sumas de canon y obras de infraestructura pública, y que además sostienen fundaciones de apoyo social. Contra ellos es la pelea. Una lucha que está plagada de mentiras, engaños y manipulación por parte de predicadores del mal.

Todo el rollo antiminero de disfraz ambientalista proviene de dos clases de parásitos sociales que conviven en las izquierdas. Por un lado están los farsantes que solo buscan el provecho personal para posicionarse políticamente o simplemente para extorsionar a la empresa minera con millones. Esos son los Aduviri, los Chavarría, los Pepe Julios y otros. Luego están los fanáticos del ecocomunismo que solo odian el capitalismo y están empeñados en imponer a toda costa su propia visión de desarrollo. Entre esta lacra están iluminados del terrorismo ambientalista y los promotores del socialismo verde financiados por ONGs que rinden cuentas de sus actividades de sabotaje a sus promotores extranjeros. Además hay congresistas que en medio de su absoluta ignorancia repentinamente se han convertirdo en líderes ambientales, buscando sobrevivir luego de su período legislativo. Todos ellos se movilizan con gran agilidad para predicar el miedo entre los pobladores. Son expertos promotores del odio y el miedo, la fórmula infalible de la izquierda, y cuentan con el apoyo irresponsable de medios de comunicación, especialmente emisoras de radio desde donde se propalan los más disparatados y violentos mensajes.

Por último está la población engañada, la carne de cañón, los tontos útiles que creen que se oponen al apocalipsis minero ambiental. Entre ellos aparece siempre el lumpen social, los delincuentes que ven la ocasión de dar rienda suelta a su salvajismo. Y frente a todo esto hay un Estado pasmado, cobarde, incapaz de imponer el orden, que se limita a enviar policías inermes a sufrir los embates de la turba. No tienen estrategia antimotines, no tienen tecnología y ni siquiera tienen leyes que los amparen. La policía es la primera víctima atrapada entre un Estado timorato, manejado por políticos improvisados que se orinan de miedo, y de una turba salvaje que no teme nada porque sabe perfectamente que no les dispararán y -es más- ni siquiera irán presos, hagan lo que hagan.

El espectáculo patético de un Estado y un país jaqueados por el lumpen antiminero, dirigido por alimañas de izquierda ecocomunista y viles agitadores delincuenciales, se ha vuelto usual en nuestra realidad. En 15 años de descontrol social no hay un solo preso. ¿No es hora de hacer una ley especial para regular lo que cándidamente llaman "conflicto social"? Un término muy elegante y light usado por el establishment sociológico y político de la izquierda para denominar al caos social promovido por los extremistas, similar al de "conflicto armado interno" con que designaron al terrorismo de la izquierda maoista y castrista. Ya es tiempo de tomar el toro por las astas. En un país donde se hace una estúpida ley por cada cojudez como la comida chatarra o los piropos, ¿nadie puede hacer una ley especial para controlar a las turbas, a los agitadores extremistas, a los predicadores del mal, a los que se enfrentan a la ley, al Estado y a las fuerzas del orden? 

Estos problemas no se arreglan con mesas de diálogo ni oficinas de diálogo. Ya está probado que eso no funciona. El diálogo con extremistas es inútil. Necesitamos una ley que permita procesar rápidamente a los cabecillas y autores mediatos del caos metiéndolos presos por diez años, que proteja a los policías y no los criminalice por cumplir su función, que les permita el uso de sus armas en casos de necesidad extrema porque no se les puede enviar a morir, que facilite declarar el Estado de emergencia bajo control militar, etc. Ya estamos hartos de esta situación. Ya basta.

miércoles, 8 de abril de 2015

Los golpes de izquierda



Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La última semana tuvimos que soportar, una vez más, la prodigiosa memoria del rojerío que volvió a recordar el 5 de abril, con sendos artículos periodísticos y su infaltable marchita de pulpines. Nadie que merezca llamarse progresista dejó de dedicarle su columna semanal al golpe de Fujimori y soltar aguerridos tuitazos cargados de insultos al ex mandatario, enemigo público #1 de toda la izquierda. Hasta han aparecido más fujiconversos, gentita que en los 90 disfrutaron la paz y seguridad lograda por el régimen y callaron en todos los idiomas lo que ahora denuncian al cabo de 20 años, con pose de indignados, buscando ganar una imagen pública de "demócratas". Ya es una moda sumarse al corso progre del antifujimorismo salvaje.

Aclaremos la memoria: Fujimori cerró el Congreso temporalmente el 5 de abril de 1992, enseguida convocó a elecciones para un nuevo congreso constituyente que se realizó en noviembre. Para el año siguiente ya había un nuevo Congreso funcionando y todas las formalidades de un Estado de derecho habían vuelto al país. Hay que mencionar que el cierre temporal del Congreso es una medida que está contemplada en la Constitución, tanto en la actual como en la anterior, de manera que no es una cosa tremebunda ni "antidemocrática". El episodio no debería servir realmente para armar tanto circo de payasos demócratas indignados. Pero como siempre, no importan las razones sino el escándalo y la pose, siempre la pose.

En cambio hay otros golpes que vienen desde la izquierda, que se repiten constantemente, que amenazan el Estado de derecho, que hacen claudicar al Estado y amenazan la estabilidad jurídica del país poniendo en grave riesgo nuestro desarrollo económico, y frente a los cuales todos callan o hasta aplauden. Claro, lo que vale es nuevamente la pose en favor del medio ambiente y de los indígenas, que es eso: solo una pose. Nuevamente las razones no valen nada. Todo se mueve a base de consignas simplistas como "agua si, oro no". El ecologismo está de moda y además se trata de "poblaciones vulnerables". Ya tenemos ministerios para todas esas cosas lindas y políticamente correctas. Hasta el nuevo premier Cateriano ha declarado con cara de monja de clausura que luchará en ese cargo "para los más necesitados del país". Todo es pose en la política. 

Pero hablemos de golpes. Los llorones de izquierda y las calabacitas del periodismo que se cortan las venas por la democracia y el Estado de derecho interrumpido el 5 de abril de 1992, no tienen la misma indignación ante los constantes golpes de Estado que perpetran las bandas de agitadores antimineros coordinados por Tierra y Libertad, diversas ONGs y colectivos progres dedicados a la guerra contra el Estado y el "modelo neoliberal extractivista primario exportador". Las tomas de carreteras y paros regionales con enfrentamientos con la policía no son otra cosa que golpes al Estado de derecho, la imposición de caprichos ideológicos y partidistas de extrema izquierda por sobre las leyes y decretos del Estado peruano son abiertamente golpes de Estado. No se necesita derrocar al gobierno para tomar el poder. Basta tomar carreteras e imponer su doctrina.

La falta de carácter del presidente Ollanta Humala, un sacolargo que parece más preocupado en promover y defender a su mujer antes que resolver los graves problemas del país, es aprovechada por la escoria antiminera de izquierda que ha florecido como una cepa bacterial por todo el país, gracias a la labor de expertos militantes que se desplazan desde Cajamarca hasta Arequipa o Puno, o adonde quiera que sea necesario detener un gran proyecto de inversión minera. Ya tienen una expertise de 15 años y cancha abierta porque a nadie le ha preocupado enfrentarlos. No tenemos una ley que regule las protestas, por ejemplo. Todo intento es bloqueado por la CNDDHH que saca el sambetino de la "criminalización de las protestas", como si, efectivamente, las protestas no fueran criminales. ¿O acaso no es criminal tomar carreteras, incendiar locales, atacar sedes del Estado, atentar contra aeropuertos e instalaciones de gas o petroleo, agredir y asesinar policías? 

Mientras la izquierda sigue levantando el cuco de Fujimori, un anciano preso que probablemente muera en prisión, los rojos siguen haciendo su labor de hormiga para traerse abajo la economía del país, como lo ha denunciado valientemente el economista Miguel Santillana. La verdad es que muchos en este país necesitan dosis fuertes de desahuevina porque andan en las nubes, discutiendo cojudeces como "la vida y la familia", mientras el ecocomunismo avanza y tumba inversiones millonarias. En lo que va de este gobierno mediocre el país ha perdido más de US$ 40 mil millones de inversiones, ha frenado su crecimiento y el horizonte se pone negro. Mejor dicho, rojo.

lunes, 6 de octubre de 2014

La fiesta antiminera


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Que Cajamarca haya votado por el ambientalismo antiminero no debería sorprender a nadie. Hace tiempo que es una zona liberada por el ecocomunismo. Marco Arana se pasea por esas tierras como todo un shogún montado a caballo, producto de la cobardía con que Ollanta Humala enfrentó a los agitadores antimineros desde que pronunció su famosa frase "Conga va".

Parecía que Ollanta iba a sacar su vena militar para imponer el orden en Cajamarca, Quitó al pusilánime y complaciente Salomón Lerner para reemplazarlo por Oscar Valdez, precisamente por el conflicto antiminero. Pero duró poco. Las idas y venidas en la errática gestión humalilsta fueron aprovechadas por los radicales que se parapetaron, dando lugar al surgimiento de líderes por todos lados. De allí en adelante, Ollanta no ha hecho más que ceder, hacerse el ciego y zafar el cuerpo.

La receta política de no negociar con los subversivos debe respetarse como un dogma, pues el Estado solo tiene las de perder. Los subversivos, para empezar, están fuera de la ley y, por consiguiente, ya la ley no les importa. Están dispuestos a todo para ganar. De manera que mentir y engañar es lo más fácil y primero que pueden hacer. Esto es lo que hicieron en Cajamarca: cojudearon al gobierno de Ollanta con un diálogo que solo sirvió para fortalecer a los agitadores y debilitar al Estado.

El proyecto Conga tenía un EIA aprobado por el Estado y este debió simplemente imponerlo, como corresponde. Pero cedió ante los agitadores que cuestionaban el EIA exigiendo un ridículo "peritaje internacional". Se perdió tiempo gastando millones en ese peritaje que ratificó las bondades del EIA, pero acto seguido, como no podía ser de otra forma, los subversivos antimineros rechazaron el peritaje. ¿Acaso podía esperarse otra cosa de estas alimañas? Entre tanto se multiplicaron los frentes de defensa y surgieron más líderes antimineros como pulgas en la panza de un perro. 

Los ecocomunistas se empoderaron y le declararon la guerra al Estado. Gregorio Santos tuvo la desfachatez de exigir la renuncia de Ollanta Humala. Estaba listo para dar un golpe. Después de todo ese es el instinto de todo militante de izquierda: tomar el poder por la fuerza despreciando el orden constitucional burgués. Fue entonces cuando desde Lima le cerraron las cuentas y se inició la batalla legal hasta dar con sus fechorías, aunque no con todas, y meterlo preso.

Ahora, ante el triunfo electoral, la flora bacterial ecocomunista de Cajamarca renace y pretende venir a Lima en marcha para liberar a su líder. El shogún de Cajamarca, Marco Arana, sonríe feliz y atiza el fuego con los dólares de su ONG ambientalista y el apoyo incondicional de las demás ONGs de la izquierda infecto contagiosa. Quieren olvidarse de Susana Villarán y su fracaso anunciado en Lima y retomar su fuerza alrededor del ambientalismo antiminero. Pero ahora con más fuerza.


jueves, 20 de febrero de 2014

La majadería ecocomunista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La izquierda está apostando una vez más por la violencia y el enfrentamiento al Estado de derecho. Ya no se trata de las guerrillas subversivas de los 60 ni los grupos terroristas de los 80. En estos tiempos han tomado ese lugar las ONGs ambientalistas manejadas por comunistas que, amparados en la ecología como pretexto, siguen reclutando campesinos para formar "rondas" y enfrentarse a la policía e imponer su agenda antiminera, que en realidad es la misma agenda del comunismo mundial de oposición a las transnacionales. 

Para el ecocomunismo mundial financiado desde Europa y que trabaja en toda Latinoamérica, no se trata de Conga ni de Cajamarca. Es una lucha contra el capitalismo. Por eso escuchamos el mismo relamido discurso en todos los países de la región, en contra del "modelo neoliberal" y contra el "modelo de desarrollo primario exportador". Son los argumentos que les entregan en sus folletos de adoctrinamiento. Hoy se pueden ver los discursos en videos colgados en la web. Repiten y repiten las mismas pastruladas.

¿Por qué los izquierdistas se han ganado los epítetos de alucinados y delirantes? Por la sencilla razón de que no ven la realidad sino que actúan guiados por ideologías. Sea Conga, Tia María, Tambogrande, Espinar o lo que sea, la oposición de la izquierda será exactamente igual porque están en contra de lo que llaman "el modelo". Estos iluminados de izquierda luchan contra fantasmas. 

Ahora las huestes ecocomunistas comandadas por el ex cura Marco Arana se dedican a molestar el proyecto Conga, provocar a la policía y buscar muertos. Necesitan demostrar a sus fuentes europeas de financiamiento que están actuando, para que los fondos sigan fluyendo. ¿De qué creen que vive este curita parásito? Y encima quiere lanzarse a la presidencia representando a toda la inmundicia de la izquierda.

Los antimineros ecocomunistas aliados con terroristas como Wilfredo Saavedra y otros pelajustanes de igual nivel, han aprovechado el apoyo de Gregorio Santos, el comunista corrupto e inepto (valga la redundancia) que preside la región Cajamarca y que -como todo buen rojo- solo ha generado miseria. Toda esa costra infectada de comunistas en Cajamarca se han atrevido a retar al gobierno. Pusieron en cuestión el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto Conga aduciendo fallas. Se les hizo caso y -yendo en contra de la ley y de su propio prestigio- el gobierno accedió a someter el EIA a peritaje técnico internacional. El peritaje confirmó las bondades del proyecto pero esto no les bastó a los insolentes ecocomunistas. Volvieron a rechazar el peritaje y el EIA y se declararon en rebelión. El gobierno accedió a dialogar con ellos, estos se prestaron al diálogo pero luego lo sabotearon. Todo lo que quieren es imponer sus consignas.

La política consiste en resolver problemas concretos, y estos se resuelven con conocimiento y tecnología. Si la ingeniería dice que un proyecto es viable sin afectar el agua ni el ecosistema pues no existe razón para oponerse, a menos que sean caprichos ideológicos, como los que mueven a estas sectas de ecocomunistas. Además de la ideología están los intereses económicos ya que estos parásitos viven justamente de oponerse a todos los proyectos oficiales. Ese es su modus vivendi. Para eso les pagan. El Estado peruano debería tomar el toro por las astas. Necesitamos una "ley antiterrorista", como hay en otros países, que permita al Estado imponer la ley sin miramientos. No basta con exculpar a los policías que hagan uso de sus armas en cumplimiento de su misión. Hay que apresar y condenar a los dirigentes y subversivos para proteger al país de su insidiosa actuación antes de que hayan más baguazos.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Espinar en abandono

 

Por: Juan Carlos Vásquez Peña

Hacia año y medio que no volvía por Yauri-Espinar, la desordenada capital de la provincia de Espinar ubicada en el sur del departamento del Cusco que conocí el año 2005, cuando, siendo un ingeniero recién graduado, hacía mis primeros trabajos en exploración minera en el sur del país. Esta ciudad, ubicada en una extensa meseta que abarca casi toda la provincia, a casi 4000 metros de altura sobre el nivel del mar, es una perfecta muestra de cómo una zona con alto potencial económico por actividades mineras, agropecuarias y turísticas termina estancada por culpa de una población pobremente educada, resentida, voluble y fácilmente manipulada por dirigentes populistas de izquierda.

Espinar es la segunda ciudad en importancia de las “provincias altas” del Cusco: tiene muchos atractivos turísticos de importancia, desde las antiguas iglesias coloniales de la capital y Coporaque, los puentes coloniales, los asentamientos incas de Maukallacta y Kanamarca, el “westerniano” paraje de 3 cañones y otros atractivos. A nivel agropecuario tiene una gran potencial por su cantidad de cabezas de ganado, ovinos y camélidos. Finalmente en minería es una gran potencia por sus megayacimientos de cobre de Tintaya, Antapaccay, Corocohuaycco, Los Quechuas, e importantes y antiguas minas de plata de época colonial y ahora en reactivación en Suyckutambo y Coporaque. Siendo todos estos yacimientos manejados por empresas modernas con altos estándares de responsabilidad social. A pesar de todo esto la ciudad y toda la provincia muestra un alto grado de abandono, ligeramente aliviado por iniciativas privadas personales y de las empresas mineras instaladas ¿cómo pues, una provincia con tanto potencial económico sigue sumergida en la pobreza y el subdesarrollo?

A diferencia de años atrás en la ciudad se observa un acelerado progreso representado por la fiebre de construcción de edificios de más de 5 pisos por todo el pueblo, acompañado al incremento en calidad y cantidad de la oferta hotelera, gastronómica, farmaceútica, mecánica y de servicios médicos privados. El movimiento comercial es muy fuerte y se van generando servicios más especializados y una incipiente oferta turística, aprovechando su gran potencial arqueológico y natural.

El problema viene por las autoridades. El actual alcalde, que se hizo famoso por liderar las protestas de mayo del 2012 contra Xstrata Tintaya pidiendo un aumento en la contribución voluntaria que esta empresa hacia a favor de la provincia, no es ningún novato. Fue alcalde en el periodo 1999-2002 y es un dirigente importante del partido del cura Arana, Tierra y Libertad. Este alcalde que según la dirigencia limeña de Tierra y Libertad es visto como un luchador y defensor de los intereses de su pueblo, ha demostrado durante sus gestiones una incapacidad de gestión crónica. Esta incapacidad de gestión se ve aumentada por el hecho de que su provincia ha sido la única del Perú en la que una empresa minera da, de forma voluntaria parte de sus ganancias antes de impuestos para financiar el desarrollo de la provincia. Los resultados saltan a la vista: la ciudad sólo tiene una hora de agua al día, la cual ni siquiera es potable, las calles lucen abandonadas, sin pavimentar exceptuando las del centro de la ciudad, el alumbrado público en el centro para apagado varios días a la semana, la ejecución de obras en los distritos en inexistente y lo único que puede exhibir el alcalde como logro es la construcción de un coliseo con piscina olímpica y algunos murales anunciando proyectos de mejoramiento de ganado.

Espinar tiene todo el potencial para ser una ciudad intermedia de gran desarrollo y el núcleo del desarrollo de las provincias altas del Cusco y de los distritos aledaños de Arequipa, capital de una provincia con abundantes recursos mineros, turísticos y ganaderos, está todo en manos de sus pobladores que sepan elegir la autoridad que quiera trabajar con las empresas que mueven la economía de la provincia. Muchos en pueblos de zonas mineras votan por el que se opone mas a la empresa principal de la zona, en la ingenua idea de que así será independiente de los intereses de esta, cuando lo que debería buscar es la autoridad que sin perder su independencia, busque la mejor manera de trabajar con la empresa para el desarrollo de su pueblo.


viernes, 11 de octubre de 2013

El nuevo rol de las ONGs de DDHH


Por: Miguel E. Santillana

Ahora que los grandes casos de corrupción y violación de los DD.HH. durante el fujimorismo ya están llegando a instancias finales, el negocio para las ONGs está en exprimir el tema indígena para entrampar el proceso de inversión en industrias extractivas y paralizar el perverso "neoliberalismo". Salvo el dólar, todo es ilusión. Existen dos frentes de ataque: a) el territorio y la propiedad, y b) la justicia pluricultural.

En el primer tema se tiene como fetiche el Ordenamiento Territorial y la Zonificación Económico Ecológica (OT-ZEE), palabras de moda que se escuchan en todos los paros y movilizaciones del país, pero nadie sabe de qué se trata. El MINAM dice ser el órgano rector en el tema, pero los demás sectores lo ponen en tela de juicio. ¿La cercanía a la Primera Dama será el factor dirimente?

El segundo, se ampara la Constitución de 1993: Artículo 149.- "Ejercicio de la función jurisdiccional por las comunidades campesinas y nativas". Las autoridades de las comunidades campesinas y nativas, con el apoyo de las rondas campesinas, pueden ejercer las funciones jurisdiccionales dentro de su ámbito territorial de conformidad con el derecho consuetudinario, siempre que no violen los derechos fundamentales de la persona. La ley establece las formas de coordinación de dicha jurisdicción especial con los Juzgados de Paz y con las demás instancias del Poder Judicial.

La ronda campesina se crea en la sierra norte para controlar el abigeato (liderados por maestros y activistas de izquierda), aparecen en la sierra y selva centro-sur como organizaciones de autodefensa frente al terrorismo (alianza con el Ejército, control social) y terminan multiplicándose por el territorio nacional supliendo diversas funciones que no eran desarrolladas por otras organizaciones locales ni por el Estado.

La mayor parte de las rondas se articulan como redes que conectan localidades adyacentes en cadenas de autoridad creciente por la que circulan conocimiento, información y consignas. Es una de las pocas organizaciones rurales con capacidad y competencia para imponer sus decisiones y ejercer coerción sobre sus miembros o sobre terceros (azote o castigos corporales frente a los cuales la CNDDHH nunca ha dicho nada). Es por ello que Patria Roja trató de organizar la Central Nacional de Rondas Campesinas del Perú en un evento organizado en el Hotel Crillón en el 2006, que contó con el auspicio del Movimiento Bolivariano chavista (la Defensoría del Pueblo de Beatriz Merino retiró su apoyo cuando este diario denunció el despropósito). Felizmente, fracasaron.

Las rondas obtienen buena parte de su razón de ser y legitimidad de la efectividad probada de sus acciones para combatir el abigeato y resolver pequeños conflictos locales entre los propios campesinos, de manera directa efectiva y a bajo costo. En el ámbito local es policía, fiscal y juez e impone el castigo.

Lo que se busca ahora es que sean la primera línea de ataque contra las inversiones extractivas. Si son parte de la administración de justicia, quiere decir que la Policía y el Ministerio Público deberán responder a sus requerimientos. El caso de la disputa por la tranquera en Conga no es un caso banal. Es la excusa perfecta para que, en respuesta a una demanda ante la CIDH, se imponga este criterio en una sentencia. Todo un cortocircuito que paralizaría todo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Y por fin... ¿Conga va o no va?


Por: Alfonso Baella Herrera

El lunes pasado Javier Velarde, gerente general y de Asuntos Corporativos Newmont Norteamerica, fijó –en entrevista a Mariela Balbi de El Comercio– la postura de Yanacocha sobre el proyecto minero Conga. “Se hizo el esfuerzo pero las condiciones sociales lo rebasaron. Más que una garantía del Estado necesitamos un clima social para seguir avanzando. Lo tiene que construir la empresa, pero también el Estado. Para un proyecto de esta envergadura, la empresa siempre debe ir acompañada de la Estado. No puede hacerlo sola”.

Velarde respondió así a lo que fue otra de las sorpresivas afirmaciones del presidente Humala en la semana anterior, cuando se lavó las manos diciendo: “En el caso de Conga nosotros hemos cumplido como Estado con lo que teníamos que hacer, que era garantizar la propiedad privada y el orden público. En eso nos hemos comprometido. Pero creemos que hoy día el ritmo de avance de este proyecto está enteramente en la cancha de la empresa privada””.

Conga no depende solamente de los precios internacionales o de la decisión de la empresa. Un proyecto así se lleva a cabo aún cuando los precios no son los mejores porque dura 30 o 40 años; pero requiere, eso sí, un gobierno fuerte, consciente, con estadistas y políticos que entiendan lo que significa decidir invertir en un país 5 mil millones de dólares en un mundo tan competitivo. Humala mostró temor luego de la caída de sus dos primeros gabinetes y de las protestas antimineras, pero no supo convertir ese miedo en el acicate para explicar a los propios cajamarquinos, y a través de ellos a todo el país, la importancia de un proyecto al que atacó, como candidato, en la campaña presidencial del 2011.

Jorge Vergara, presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca, ha señalado que son alrededor de 150 mil los puestos de trabajos perdidos y que el desempleo aumenta junto con la morosidad en los créditos, siendo los más afectados los comercios que han visto disminuidas sus ventas hasta en un 80%. Cajamarca ha sido una de las regiones que menos creció en el 2012 y hoy está no sólo en crisis sino en franca recesión. Las consecuencias no sólo son urbanas, donde los taxistas han reducido sus ingresos en más del 50%, sino que en las áreas rurales cerca de las minas el comercio de quesos y otros es ahora casi inexistente. Cajamarca ha paralizado en total más de 8 mil millones de dólares en proyectos mineros.

El Presidente tiene, por eso, frente a Cajamarca una enorme responsabilidad. No les puede decir a los cajamarquinos que esta debacle económica es culpa de la empresa o de la baja de los precios internacionales. Menos aún, que salir de la misma está –como les ha dicho a los mineros– “en su cancha”. Esos argumentos son inaceptables porque además son falsos. Las inversiones requieren marcos jurídicos pero sobre todo gobiernos capaces de generar la indispensable paz social que asegure el desarrollo. Ollanta Humala tiene que bajar de esa nube presidencial en la que parece estar. Sería bueno, para comenzar, que deje de mirar Cajamarca desde Palacio y se dé una vuelta por el reservorio de Chailhuagon y por la propio Mina y le pregunte a la gente: ¿En "la cancha" de quién creen que está sacarlos adelante?

martes, 8 de octubre de 2013

El fraude del movimiento ecologista


Como ya es evidente para todo el mundo, el movimiento ecologista se ha llenado de charlatanes y figuretis de toda clase, que levantan las banderas del ecologismo sin tener la preparación adecuada ni -mucho menos- emplear un discurso científico. Curiosamente el ecologismo está siendo empleado como plataforma política de la izquierda, que utiliza el discurso ecologista para oponerse a sus demonios de siempre: la inversión extranjera, las grandes empresas transnacionales, y de paso al desarrollo de los pueblos. Vamos a echar una mirada a ese movimiento. A continuación extractos de un artículo que hemos adapatado a nuestra realidad con ligeras variantes.

El cáncer del ecologismo

Aunque se pueden trazar antecedentes previos de grupos y acciones ecologistas, el movimiento ecologista tal como lo concebimos ahora comenzó a principios de los 60s. En esa época, las campañas ecologistas consiguieron éxitos notables, como la regulación en el uso del DDT, la creación de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente en los EEUU (la famosa EPA) o la primera conferencia auspiciada por la ONU sobre medio ambiente.

Sin embargo, junto con estos éxitos se iba gestando un cáncer dentro del movimiento que hoy lo tiene postrado y en estado terminal. Junto con personas convertidas en ecologistas por la conciencia de nuestro impacto en el medio ambiente y nuestra dependencia de él, se iban incorporando al movimiento otras con motivaciones mucho menos “ecológicas”. La década de los 60s fue la década hippie, de la rebelión contra lo establecido. Y el ecologismo representaba una rebelión; una rebelión contra un industrialismo sin restricciones que campaba a sus anchas por la época, espoleado por la feroz competición de la Guerra Fría. Y siguiendo la máxima de “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, el movimiento ecologista se fue llenando de tendencias espirituales, orientales, místicas, sanatorias, animalistas, tecnófobas e irracionales en general.

En un principio, el objetivo de un ecologista es la preservación y el uso responsable del medio ambiente y los recursos naturales. Y aquí viene el primer problema: el medio ambiente y los diferentes sistemas ecológicos son sistemas enormemente complejos, en los que interaccionan una enorme multitud de seres vivos entre sí y con su medio. Por eso existe una rama de la biología que estudia estos sistemas: la ecología. Una ciencia difícil y que requiere conocimientos de una amplia gama de ciencias: biología, botánica, metereología, geología, química, física… Así que uno esperaría que un ecologista tuviera un conocimiento razonablemente amplio de estas ciencias. ¿Cómo puedes si no, esperar arreglar algo sin saber como funciona? 

Pero no, esto no es lo que encontramos entre los ecologistas. Si vemos la Junta Directiva de Greenpeace, lo que nos encontramos es que de 7 miembros sólo 2 tienen estudios científicos, y sólo 1 en Ciencias Ambientales. El resto son abogados, contables, políticos… Bueno, a lo mejor Greenpeace es una excepción, veamos el equipo ejecutivo de la WWF: el presidente es licenciado en Historia, la jefe de operaciones, en política internacional, el jefe de conservación, licenciado en economía y derecho y así podríamos seguir. Hay que rebuscar para encontrar a una biologa (aunque después se dedicó a estudiar historia y filosofía) y un zóologo.

¿Alguien iría a un hospital en el que la mayor parte del personal no tuviera formación médica? Pero esta es la situación actual entre los dirigentes de las organizaciones más importantes que pretenden luchar por la ecología. En las pequeñas organizaciones locales o entre los ecologistas de base, mejor no mirar. Ya ni siquiera tienen formación alguna. Hallamos incluso "artistas" sumados a la causa ecologista. Ya es una cultura popular, una moda.

¿Y a qué ha conducido esta situación? Pues a que, en el debate sobre cualquier tema ecológico, lo que menos importa sea la ecología en si. Los argumentos son políticos y sectarios. Si eres ecologista tienes que estar en contra de los transgénicos y punto. ¿Analizar con datos contrastables las técnicas de ingeniería genética, sus beneficios y peligros y sus potencialidades? ¿Para qué, con lo fácil que es gritar “¡Fuera transgénicos!”, "¡Son transnacionales!" 

¿Las ondas electromagnéticas? Mala, por supuesto, si eres ecologista, aunque no tengas ni idea de la diferencia entre radiaciones ionizantes y no ionizantes. ¿Quieres un estudio científico sobre sus reales peligros? Ah! Eso es porque estás pagado por malvadas y oscuras compañías internacionales. A ese nivel se desarrolla la "lucha ecológica" en nuestros días.

Por supuesto, todo buen ecologista consume comida orgánica, aunque eso sea más perjudicial para el medio ambiente que la agricultura y ganadería industrial. Y debe fomentar que toda la comida en el mercado sea orgánica y mucho más cara que la convencional. ¿Que unos cuantos tercermundistas no pueden permitírsela? ¡Por favor! ¡Hablamos del sagrado medio ambiente, no de unos muertos de hambre del subdesarrollo. Y no hablemos de todas esas campañitas "ecológicas", los añadidos no ecologistas: antimineros, antiantenas, antivacunas, promotores de toda clase de pseudomedicinas, etc. encuentran en el actual movimiento ecologista un caldo de cultivo inmejorable para sus doctrinas políticas y negocios.

Señores, así no vamos a ninguna parte. Nadie puede negar que nos enfrentamos a retos ecológicos sin precedentes en nuestra historia, pero no podemos afrontarlos sin usar la ciencia y escuchando a charlatanes y periodistas escandalosos tan proclives a montar psicosociales que despierten el pánico en la población, no solo en las grandes ciudades sino -y más aun- en las comunidades alejadas. Paul K. Feyerabend solía decir que el problema del ser humano es que acaba conviertiéndolo todo en una religión estúpida. Convertir el ecologismo en una religión, lo único que lleva es a diagnósticos equivocados de los problemas que tenemos, a soluciones erróneas y resultados nulos. Y, por último, a desastres peores al otorgarles el poder a las personas equivocadas.

Tomado de: "La ciencia y sus demonios": El cáncer del ecologismo

viernes, 20 de septiembre de 2013

La amenaza antiminera


Por Miguel E. Santillana
Fuente: Correo

Mientras se realiza Perumin 31 Convención Minera, se está efectuando paralelamente el Foro Nacional y Asamblea de los líderes y autoridades de las comunidades afectadas por la minería, convocada por la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (Conacami). Si bien desde el 2009, se han realizado paralelamente asambleas o foros contestatarios a Perumin, en esta ocasión la cosa es más grave. No por su masiva presencia (no han pasado de 50 gatos flacos marchando; el gran orador ha sido el ex preso por terrorismo Wilfredo Saavedra, de Cajamarca, que denunció la ausencia de Gregorio Santos a pesar de sus reiteradas confirmaciones) sino por las ideas que están divulgando.

En su manifiesto de convocatoria, justifican la realización de su evento con afirmaciones como: "No habiendo una Constitución Política que garantice la participación del Estado en la exploración, explotación y transformación de nuestros recursos naturales en condiciones de soberanía, dignidad y equidad, preservando los intereses de la población; es que se debe exigir la suspensión de toda acción y/o actividad de las empresas a nivel forestal, minero y de hidrocarburos".

En otras palabras, que se paralice toda inversión en industrias extractivas, que es la principal inversión privada en el país. Y en consecuencia que se pare el motor del crecimiento económico que tenemos desde 1990. Ya han logrado un éxito parcial con el "enfriamiento" de la economía, con un gobierno débil en todos los frentes. La inacción por impericia y la duda por desconocimiento envuelven al Presidente; que le debe una explicación a quienes votaron por él del porqué de su viraje. No basta correr y correr como Forrest Gump.

De la lectura del manifiesto, a uno le queda claro la confusión de conceptos (no sabemos si por ignorancia o adrede), el énfasis en desconocer el "sincretismo cultural" que significó la Colonia (como si en trescientos años de Virreinato no hubo una debacle demográfica y la forzada interacción entre los pueblos, sobre la cual se impusieron instituciones, usos y costumbres) y por no sentirse parte de la República del Perú (invitando al desconocimiento de sus leyes e instituciones). Es por ello que están convocando la Gran Marcha del Pacto de Unidad de los Pueblos Originarios (¿?, si fuera así, los únicos que marcharían serían los No Contactados) en la ciudad de Lima para el 12 de octubre (fecha del descubrimiento de América) para exigir la creación del Ministerio de los Pueblos Indígenas Originarios "con autonomía y poder indígena".

El énfasis en la defensa de la Vida, el Agua y la Madre Tierra, en la propuesta política Sumak Kawsay (El Buen Vivir); nos indican que esto es una plataforma muy parecida a la que llevó al poder a Evo Morales en Bolivia (2005) y a Rafael Correa en Ecuador (2007). Inclusive, en las nuevas Constituciones que promovieron, dichos conceptos -además de la Consulta Previa- tienen rango constitucional. Sin embargo, cuando estas personas llegaron al poder se dieron cuenta que NO podían gobernar por el caos administrativo que traen las autonomías indígenas yuxtapuestas a la división político administrativa y la imperiosa necesidad de facilitar los procesos de inversión para mantener el crecimiento y tener las cuentas fiscales en orden.

Bajo el noble manto de la protección de la naturaleza y la defensa de los desposeídos se busca dividir más a los peruanos, justo en el momento que tenemos la oportunidad de generar bienestar para todos e integrarnos como nación. Es momento de decir basta y desenmascarar a las ONG que financian el enfrentamiento entre peruanos. Que ¡dejen de mentir! como Toledo.

jueves, 6 de septiembre de 2012

La debilidad del pensamiento correcto


Ya es habitual encontrar en la prensa titulares que anuncian: El presidente Humala exhorta... El premier Jiménez invoca... o algún ministro invita, por ejemplo, a iniciar el diálogo, a deponer la huelga, a trabajar por el desarrollo, etc. ¿No sienten ustedes que nos están tomando el pelo? ¿No hay algo de falso en este drama nacional? ¿No estamos frente a una farsa de la vida real, un sketch tragicómico, un reality show donde dos dementes fingen comunicarse al mejor estilo del Dr. Chapatín y Lucas?

Por un lado tenemos a una verdadera plaga nacional dirigida por la izquierda más recalcitrante y anacrónica del mundo, liderando huelgas y paros regionales en contra de todo lo que significa desarrollo. Por el otro lado está el Estado peruano, regentado hoy por una casta de políticos novatos, advenedizos e improvisados que pretenden pasar a la historia como verdaderos demócratas y respetuosos de la Constitución y la ley. En buena cuenta se trata de dos extremos ineficaces donde unos y otros ven para su lado sin que nadie logre ver la realidad que queda finalmente en abandono.

Los encargados del poder creen que toda su misión es respetar la ley y los buenos modales democráticos, mientras que al otro lado piensan que vale todo para conseguir sus propósitos. Tenemos dos extremos en acción. Unos empecinados en cumplir las buenas formas y otros empeñados en romper todas las formas legales y democráticas. En medio están los ciudadanos en real abandono, tal como ocurre en Cajamarca.

La política consiste en solucionar problemas y no en postergarlos, en ser realistas y no idealistas, en tener acción y no discursos, en enfrentar los problemas y no en dilatarlos, en buscar soluciones reales y no en fabricar "soluciones" maquilladas de corrección política que nada solucionan finalmente. Los problemas hay que enfrentarlos y solucionarlos, no "gestionarlos". El diálogo se hace cuando al frente hay gente racional que busca soluciones, pero no cuando hay radicales dueños de la verdad. 

Por desgracia carecemos de políticos. Todo lo que tenemos son aprendices y novatos a quienes les tiembla la mano y la voz a la hora de enfrentar a los radicales de izquierda. Le piden diálogo a quienes solo saben imponer sus consignas a base de paros, marchas y bloqueos de carretera. Invocan a quienes atacan, exhortan a quienes amenazan. Son pues unos verdaderos papanatas de la política.

Necesitamos gente que gobierne con mano firme. Políticos que impongan la ley con la autoridad que debe tener un Estado legítimamente constituido bajo la ley. La democracia no es debilidad, no se claudicación ni entrega. La democracia debe defenderse de quienes atacan los fundamentos de la civilización como son la libertad al libre tránsito, a la libre opinión y a la libre empresa. Hay que tener voluntad política para acatar la ley y apresar a quienes atentan contra las libertades. Pero no la hay...

Hoy el Perú es presa de los paros antimineros, educativos y de salud. Pero puede venir más porque las lacras de izquierda radical ya se dieron cuenta de que hay un gobierno débil. Desde que sacaron a Valdéz y pusieron a este tibio y cándido premier es obvio que el gobierno quiere besos en las mejillas en lugar de pz y orden. Es evidente que a este gobierno le faltan ideas, pero sobre todo le falta cojones. Si pretendían una "gran transformación" este es el momento de iniciarlo. Que empiece de una vez la privatización de la educación pública y de la seguridad social. Estamos hartos de que la seguridad social sea la caja chica del gobierno de turno y los aportantes al seguro reciban la peor atención del mundo. 

Lo mismo ocurre con los colegios nacionales donde no hay ninguna educación. Los maestros que hoy están acatando al SUTEP o al CONARE son una verdadera plaga de ignorantes incapaces de aprobar el examen más elemental de cultura general. ¿Por qué protestan? Si les pagan 600 soles deberían irse a buscar trabajo a otro lado en lugar de seguir engañando en las escuelas públicas donde no hacen nada! Hasta las empleadas domésticas ganan más que esos maestros. ¡Que se vayan!

Les tiembla la mano a los ministros y al gobierno para iniciar la verdadera Gran Transformación de la educación y de la Salud en el Perú. Ya es hora de privatizar esos servicios que en manos del Estado ha colapsado llegando a sus niveles más bajos de calidad en el último siglo. Ya es hora de que el seguro social deje de ser la caja chica del Estado y que la educación deje de ser la cloaca de donde surgen todos los radicales.

DB

martes, 4 de septiembre de 2012

35 millones para el diálogo


En los últimos tres gobiernos, incluyendo este, el presupuesto del Estado ha venido creciendo de una manera espectacular, lo mismo que el aparato burocrácrito que todos debemos sostener, aunque acá a nadie parece importarle porque somos un país de insensatos donde nadie se da cuenta que ese estrambótico Estado -que hoy tiene 19 ministerios y más de 200 oficinas menores- nos cuesta a todos. 

Pero además de insensatos debemos ser algo más. Algo mucho peor, quiero decir. Si no es imposible entender cómo es que toleramos tan mansamente que cada gobierno se despache alegremente creando cuanto ministerio y oficina pública le viene en gana. ¡Nadie dice nada! ¡Nadie objeta! Como si no fuera el dinero del ciudadano el que se está utilizando para esos experimentos atorrantes, repletos de palabrería inmunda como el célebre ministerio de la mujer y poblaciones vulnerables, o el de cultura, nada menos, o el del medio ambiente que hoy no sirve para nada, o el de los derechos humanos o el de la inclusión social y otras babosadas por el estilo. Detrás de todo ese excremento retórico solo hay burocracia inepta. 

Que alguien diga si todo ese ejército de burócratas ha servido para estar mejor que antes. ¡En lo absoluto! ¡No han servido para nada! Y nos siguen creando más oficinas. No solo tienen nombrecitos estrambóticos sino que en sí mismas son la esencia de la fatuidad, la ociosidad, la incapacidad y la estupidez. Es la clara imagen del subdesarrollo mental, de la estafa política a cargo de mediocres improvisados en el poder, que no atinan a hacer nada frente a los problemas más que crear oficinas. ¿Para qué coño podría servir, por ejemplo, un "Centro nacional de estimación, prevención, reducción del riesgo de desastres"? ¡Obviamente para nada! Es una pura masturbación burocrática. Se parece mucho a esas panaceas inútiles que venden los estafadores con el famoso cuento de "ayuda a prevenir", y que solo los imbéciles pueden valorar como importante sin darse cuenta de que los están timando. 

Nuestro subdesarrollo consiste en que somos incapaces de solucionar nuestros problemas y todo lo que hacemos es seguir creando templos a los dioses y más textos sagrados. Estamos al igual que en la Edad de Piedra. Para cada problema hacemos un templo esperando que el dios respectivo nos haga el milagro de solucionar lo que nosotros no podemos. Más allá de escribir leyes y reglamentos que reemplazan a los textos sagrados y las oraciones, no hacemos nada eficaz para cambiar el mundo. Si hay delincuencia, creamos un comité de lucha contra la delincuencia, si hay corrupción, una oficina anticorrupción, si hay conflictos, una oficina de gestión de conflicto, y si se necesita diálogo, una oficina del diálogo. Y vayan a ver los nombrecitos que les ponen: "Oficina del Diálogo y la Sostenibilidad". ¡Coño! Qué patético.

Toda esa plaga de incapaces bien pagados se tira la mayor parte del presupuesto del país. Solo para su gasto corriente el Estado necesita más de 70 mil millones. Y esa cifra sigue subiendo con la burocracia que cada gobierno crea como gran solución. El Presidente del Concejo de Ministros Juán Jiménez Mayor acaba de notificarle al país que para sostener a toda esa inmensa lacra burocrática inútil e incapaz, se necesita aumentar el presupuesto en un 13.49%. Señaló que el presupuesto del próximo año alcanzará la cifra de 108 mil 419 millones. Dos tercios sirven para sostener la burocracia. 

Al ministro Jiménez no le faltó la tradicional palabrería nauseabunda: “Y se inserta bajo el principio de gobernabilidad democrática, enfatizando la promoción de la inversión, del desarrollo del país y de la inclusión social, y busca impulsar el sostenimiento de reformas importantes para la Nación en sectores claves”, remarcó. Ya sabemos que la "inclusión social" es el nuevo dios que la burocracia ollantista y nadinista adora, el nuevo ícono que nos ha impuesto para besar, el nuevo texto sagrado que hay que repetir en cada discurso y documento oficial, con la venia respectiva. ¡Santa inclusión social!

Pero sin duda lo más indignante del presupuesto del próximo año es que se piensa destinar 35 millones a la nada. En este caso la nada tienen el nombre de "diálogo". Supuestamente lo van a dedicar a hacer estudios que permitan prever y manejar los conflictos. ¿Puede alguien ser tan estúpido para creer que eso es factible? Lo dijo en estos términos:

“En el rubro Diálogo Nacional, se destinarán 35 millones de soles, y se prevé la inversión en estudios sobre estrategias de gestión de conflictos, a través del cofinanciamiento entre la cooperación técnica internacional y los fondos públicos”, explicó Juan Jiménez esta mañana en el Congreso.

Esa es pues la mentalidad de un típico ministro del subdesarrollo que carece precisamente de gestión, y que no tiene idea de lo que es hacer gestión. No hablar de gestión sino gestionar. Carece de lucidez política, y no tiene idea de lo que es manejo político. Lo que quiere es ponerse a hacer estudios, reglamentos, normas, leyes y toda clase de papelería inservible que a nadie le sirve ni como papel higiénico. Va a financiar una oficina de parásitos que, como muchos otros, por ejemplo la inútil Defensoría del Pueblo, no saben hacer más que declaraciones líricas, poses correctas, figuretismo y publicar documentos patéticos que nadie lee y que a nadie le interesa, excepto a ciertos periodistas que andan siempre en busca de algo con qué rellenar su hora y comentario.

En concreto, más presupuesto, más gasto, más burocracia, más papelería, menos gestión y nada de soluciones concretas. ¡Y nadie dice nada! El país necesita decisiones y acciones concretas, y no perder el tiempo intentando diálogos inútiles con gente irracional. Por último, el diálogo no requiere oficinas de burócratas parásitos escribiendo documentos. Si quieren dialogar, ¡dialoguen! ¡Pero no creen oficinas! Si no saben tomar decisiones y emprender acciones directas y concretas, mejor es que se vayan a su casa. Si les tiembla la mano para enfrentar a radicales, delincuentes y corruptos ¡váyanse a su casa! Dejen ya de andar creando oficinas y pagando a parásitos. Ya es tiempo de decirles basta. 


DB

El desparpajo de Santos


Como ya lo habíamos advertido, la campaña antiminera emprendida por la izquierda más radical del Perú se ha convertido en un verdadero concurso de dementes. La competencia consiste en averiguar quién puede ser más radical, más extremista, mas atrevido, más exigente y más antiminero. En esa carrera de dementes se hallan en primera fila Gregorio Santos y el ex cura Marco Arana, ambos con manifiestas pretensiones electorales y presidenciales. O sea, están en plena campaña, tratando de liderar a los descontentos de siempre, a los renegados, a los resentidos sociales, a los delirantes que culpan al neoliberalismo de todo, a los alienados que aun sueñan con el socialismo y a toda clase de escoria política que usualmente pasan a conforman el conglomerado electoral de la izquierda en este país. 

En segunda fila vienen los adefesios semihumanos de Idelso Hernández y Wilfredo Saavedra, y luego más atrás hay todavía una larga fila de extremistas de la izquierda más cavernaria gritando no solo "Conga no va" sino incluso exigiendo ya la expulsión de la minería de Cajamarca. Siempre con el pretexto de la defensa del agua y del medioambiente, de lo cual no saben y nunca han sabido nada. Pero eso es apenas el comienzo. Por ahora ese gusano petulante que es Gregorio Santos ha parado de exigir la salida de Ollanta Humala de la presidencia, pero está clarito que esa es su verdadera intención. Su propuesta es desestabilizar al régimen y hacerlo caer. Es un comunista. Qué más se puede esperar de esta lacra política. Todo lo que tienen en la mente es caos social y subversión.

Por otro lado, el espectáculo que viene dando el gobierno frente al problema de Cajamarca y su plaga de ratas antimineras, no puede ser más patético. Prácticamente no ha hecho nada. Ollanta Humala ha quedado como un verdadero incapaz, confundido y desorientado. ¿Dónde están los columnistas mediáticos que aullaban y clamaban por la salida de Valdés, asegurando que esa era la única fórmula para el diálogo? Estos también han quedado como unos tontos inocentes. Tan solo le hicieron el juego al intransigente de Gregorio Santos. Parece que acá hay gente que frisa la tercera edad y todavía no sabe que con la izquierda radical es imposible el diálogo. Ellos solo saben imponer sus consignas por la fuerza.

Lo único que ha hecho Ollanta Humala es retroceder y retroceder. Incluso cayendo en el disparate de someter a peritaje un EIA aprobado ya por el Estado peruano. Un completo ridículo. ¿Y para qué? Para lo mismo: los radicales no aceptaron sus conclusiones luego de exigirlo. Es que así son estos desquiciados. Hoy Ollanta Humala está acorralado como un pericote asustado, mientras que Gregorio Santos y toda su plaga de dementes radicales antimineros se han engrandecido. Hoy están en posición de exigir más. Y lo están haciendo. No van a parar.

Supongo que a estas alturas ya no quedará nadie creyendo que es posible dialogar con Gregorio Santos. Lo dijimos desde el principio del conflicto. ¡Con los radicales no se dialoga! Pero siempre están los tontos útiles de la izquierda y del terrorismo apelando a la ley, las buenas costumbres, el diálogo, los principios, los derechos, etc. Yo diría que son verdaderos idiotas, pues no se dan cuenta que ante la irracionalidad de la izquierda radical antiminera no cabe oponer ningún tipo de racionalidad. Pero por desgracia tenemos también una plaga de periodistas amantes de las poses correctas y siguen con la tonterías del diálogo.

Lo que debe hacer el gobierno es expulsar a Santos del poder de Cajamarca, echarlo como una cucaracha para que él y los radicales escarmienten, debería meterlo preso a él y a todos sus secuaces e imponer el orden antes de que el cáncer de la subversión radical de la izquierda se extienda por todo el país. La cosa se está poniendo realmente peligrosa porque el radicalismo crece y la inacción del gobierno es la misma. Santos está en campaña y su tarea es incendiar la pradera. Conste que lo advertimos. Luego no lloren por la democracia derramada.


DB

domingo, 2 de septiembre de 2012

Lecciones de Conga


Como era de esperar, el proyecto Conga quedó en stand by. Mientras, se irán construyendo los reservorios, en espera de que se les bajen los humos a los radicales antimineros. En tanto, miles de cajamarquinos se quedarán sin empleos directos e indirectos, que superan los diez mil. Pero ese no es todo el logro de esas alimañas antimineras. Hay que sumarle los 600 millones de pérdidas en todos los sectores, como el turismo, transporte, ganadería, etc. Hay que sumar además la pérdida de clases de los estudiantes y la situación social generada, donde prima una gran polarización y encono. Aparte, claro está, de los cinco muertos. En suma, todo un gran logro muy típico de la izquierda peruana.

Conga le ha costado a este gobierno más que dos gabinetes. En realidad le ha costado todo su prestigio. La inexperiencia política (y quizá también la buena voluntad) hizo que Ollanta cayera en la  trampa del diálogo que los cavernarios de izquierda le tendieron. Cualquiera con dos dedos de frente sabe muy bien que con los radicales de izquierda no se dialoga. ¡Nunca se dialoga con los violentos! Es imposible dialogar con dementes y alienados, con fanáticos irresponsables que solo creen en su consigna. Eso es la izquierda radical que lidera Patria Roja con sus anexos y variantes electoreras. Tampoco se puede dialogar con sus primos hermanos del MOVADEF que son la cara semioficial de Sendero Luminoso. Eso lo tendría que saber el más tonto que llega a la política. 

En general, con la izquierda no se debe dialogar. No se puede dialogar con esta izquierda cavernícola que solo sabe imponer su posición a base de marchas, paros, tomas de carretera, asaltos a minas y aeropuertos, sabotaje de instalaciones, incendios de locales públicos, enfrentamiento con la policía, pintarrajeos de monumentos y calles, etc. Con esa clase de basura política no se dialoga. Hay que enfrentarla.

Ollanta cayó en la trampa del diálogo y una larga serie de tontos útiles que llegaron a los límites de la estupidez, alentaron el diálogo y lo siguen haciendo, aún cuando ya carece de sentido. El diálogo solo es posible cuando hay una autoridad elegida que se hace responsable y está dispuesta a entender razones y pruebas. Con Mollohuanca se pudo dialogar pero primero tuvieron que torcerle el brazo, quitarle la piedra y meterlo preso por unos días. Solo entonces el radical de Tierra y Libertad se colocó su terno y se sentó a dialogar. Allí salieron a flote todas las mentiras y barbaridades que producto de la ignorancia y la mala leche se habían difundido, como el informe de la congresista Verónika Mendoza.

En el caso de Cajamarca se cedió desde el principio. Primero accedieron a someter a peritaje el EIA del proyecto. Algo verdaderamente insólito y absurdo. Con eso se dio el primer paso hacia atrás. Luego se le impuso a la empresa nuevas condiciones de lo más cojonudas, como "asegurar diez mil empleos". O sea se seguía dándole gusto a los radicales, con lo cual ellos se sentían ganadores y dispuestos a exigir más, porque así funciona el cerebro de un radical. Gran error de Ollanta fue ceder. Debió mantener la mano firme que ya Valdés había iniciado congelándole las cuentas a Gregorio Santos e investigando a Wilfredo Saavedra y otras lampreas radicales. Ese era el camino correcto para imponer el orden y bajarle la llanta a la subversión. Pero de inmediato saltó la comparsa completa de idiotas mediáticos de Lima para gritar: ¡atoritarismo! ¿Y qué coño era lo que hacían los antimineros en Cajamarca? ¿Se puede saber?

Siempre machacado por ese coro mediático de la izquierda roja, progre y caviar, el gobierno fue perdiendo voluntad y a Ollanta le tembló la mano. Y más aun cuando los genios del periodismo afirmaron que declarar el Estado de Emergencia era un viraje a la derecha. ¿Cuál es el sentido de esa ridícula afirmación? Pero Ollanta se chupó, titubeó y dio señales de dudar. Entonces Gregorio Santos se trepó al estrado para pedir la destitución de Ollanta. En Lima no faltaron los babosos que le regalaron primeras planas y páginas centrales en sus medios al nuevo líder de la izquierda. El primero fue César Hildebrandt. Hasta lo llamó "El santo de la espada". Qué patético...

En lugar de asumir mayor autoridad y enseñarle a los radicales lo que es la ley, el pobre Ollanta Humala, aturdido por la gritería caviar, reculó ofreciéndole a los radicales la cabeza de su Premier Oscar Valdés, inaugurando su tercer gabinete en menos de un año. Lo llamó cándidamente "el gabinete del diálogo". Acto seguido procedieron a la típica maniobra del político inepto y estúpido: crear o renombrar una oficina que se ocupe del problema. Todo buen idiota cree que los problemas se arreglan con más burocracia; por ejemplo, una oficina anticorrupción, un concejo contra la delincuencia, un ministerio contra la pobreza, una oficina para el diálogo, etc. Esa es la clase de políticos ineptos que tenemos. Mantener a toda esa abultada burocrática inútil nos está costando más de 70 mil millones en el presupuesto. Y sigue creciendo sin que nadie les diga ¡paren!

Al final de todo ¿Cual ha sido el resultado de la debilidad mostrada por Ollanta Humala? Pues ya lo vemos: prácticamente el triunfo de los antimineros radicales que ahora se sienten más fuertes que nunca y van por más. Quieren cancelar toda la minería en Cajamarca. Gregorio Santos parece haber sido rebasado por los más dementes, que era lo que cabía esperar en ese concurso de dementes que es la campaña antiminera. Hoy asoman Idelso Hernández y Wilfredo Saavedra como los nuevos líderes de los antimineros. ¿Les dará también sus páginas César Hldebrandt? ¿Recibirán el apoyo de las ONGs pro terroristas y pro agitadores? ¿Serán protegidos por los plumíferos de la prensa caviar limeña? Habrá que verlo.


DB

sábado, 25 de agosto de 2012

Como salvar a Cajamarca



A estas alturas los cajamarquinos ya saben a ciencia cierta lo que significa tener a la izquierda en el poder. En pocas palabras significa miseria y pobreza. No es ninguna novedad. La izquierda marxista en el poder, en cualquier lugar del mundo, solo ha generado miseria. Hoy ya tenemos la experiencia directa en Cajamarca, donde la izquierda comunista procedente de Patria Roja, ese anacrónico reducto de cavernícolas de la política, llegó al gobierno regional por una pésima decisión de un pueblo infectado por la izquierda.

Gregorio Santos y toda la escoria comunista que gobierna Cajamarca hace dos años no han hecho más que destruir las bases productivas de esa maravillosa región. Se han dedicado a la politiquería barata, que es lo único sabe practicar la izquierda. Con increíble irresponsabilidad Santos ha sumido a su región en la práctica insensata de paros y marchas de protesta, focalizados en un solo tema: Conga. Y es que la izquierda carece de otro guión político. Solo conoce el sabotaje.

Hoy, mientras el país despega hacia el desarrollo en todas sus regiones, con mayor y menor velocidad, vemos cómo Cajamarca se deprime y se hunde en la miseria a causa de la intransigencia y la estupidez de la izquierda cavernícola que la maneja, con la ayuda de una plaga de ecocomunistas diversos encabezados por una logia de delirantes como el terrorista Wilfredo Saavedra y el ex cura Marco Arana, entre otras lacras del mismo calibre.

¿Dónde están ahora todos esos idiotas que clamaban por la salida de Valdés, culpándolo de ser el responsable de la falta de diálogo y de solución? ¿Qué dicen ahora quienes creyeron que era posible el diálogo con esas lampreas de izquierda comunista? ¿Dónde están los ingenuos que creyeron que Gregorio Santos tenía intenciones de negociar? 

Como lo habíamos advertido desde el principio, es imposible dialogar con los esquizofrénicos de izquierda porque ellos ven otra realidad. No entienden razones porque están cegados por sus dogmas y dominados por sus odios contra el sistema y el desarrollo "capitalista". Son comunistas. No creen en la empresa privada. Odian las inversiones extranjeras. Están en contra del sistema y hasta de la democracia burguesa que ven como un instrumento del poder en manos de los dueños del gran capital, y otras idioteces por el estilo sacados de su biblia marxista. Ellos creen en la violencia, en la lucha de clases, en la conquista del poder mediante la "lucha popular" (marchas, paros, conflictos), a la que llaman con hipocresía "democracia directa". En palabras más simples, son basura, estiércol, detritus.

El gobierno tiene ahora la delicada misión de rescatar a Cajamarca de estos alienados mentales. El premier Juán Jiménez Mayor apelando a los buenos modales sigue "invocando" al comunista Gregorio Santos a que se ponga a trabajar por su región. Pero nuevamente advertimos que pierde el tiempo. La única manera de salvar a Cajamarca es desalojando a esos enfermos mentales. Mientras más se demoren en tomar estas medidas, más se hundirá Cajamarca. No lo duden.


Dante Bobadilla Ramírez

sábado, 18 de agosto de 2012

Santos hace lo que quiere


Sin duda en este momento nadie representa mejor la imagen de izquierda que Gregorio Santos, el comunista que funge de presidente regional de Cajamarca y que, lejos de cumplir la misión para la cual fue electo, se ha dedicado a la batalla antiminera comandando a una secta de cavernícolas de izquierda que se ocultan tras el disfraz del ambientalismo. Quienes alguna vez creyeron que el diálogo era el instrumento para solucionar los problemas, ahora deberán reconocer su ingenuidad y falta de experiencia política, pues como ha quedado demostrado en los hechos, con la izquierda no se dialoga, y menos con esas sectas de lunáticos intransigentes que solo conocen la violencia como mecanismo político.

Desde el principio era claro que a Gregorio Santos no le interesaba el diálogo en lo absoluto. Como todo buen izquierdista se siente dueño de la verdad, y solo sabe imponerla a punta de marchas callejeras, bloqueos de carreteras, amenazas a la población civil que no los apoya y paros semi armados, como ya se ha comprobado también. Con esta clase de escoria política no caben diálogos. El gobierno de Ollanta Humala pagó caro su inexperiencia y buena voluntad al entregar la cabeza del premier Valdés a cambio de nada. La supuesta solución pacífica y dialogada con los radicales comunistas es imposible. Hoy deben estar rascándose la cabeza en el gabinete para ver qué más pueden hacer cuando ya han fracasado en el intento de diálogo. Es claro que les tiembla la mano.

¿Qué hacer cuando ya todas las opciones se han intentado y se ha fracasado igual? Ni los curas han podido hacer el milagro de que esas alimañas de izquierda se sienten a dialogar y entiendan razones. Gregorio Santos sigue allí tan campante retando al gobierno y haciendo lo que le viene en gana. Es el rey del show. En lo único que ha retrocedido es en su intento descabellado de promover la salida de Ollanta Humala del poder. Hasta eso llegó, y es seguro que aun lo tiene como proyecto político. Estas escorias se sienten con la autoridad de hacer cualquier cosa impunemente. Hay que recordar que un izquierdista es alguien que no respeta nada porque parte de la tesis de que la realidad está mal y debe ser transformada. Además tiene por dogma que esa transformación tienen que ser violenta ya que "el sistema" no se dejará cambiar. 

Así que mientras Ollanta Humala deshoja margaritas mirando el mapa de Cajamarca, Santos sigue en su vergel subversivo. Esta es la imagen perfecta de una democracia débil y mal concebida. Parece difícil ya que Ollanta Humala pueda ponerse los pantalones y retire a Santos del cargo antes que Santos lo saque a él. Ollanta no tiene carácter para enfrentar a esas inmundicias radicales de izquierda. Un presidente con los cojones bien puestos no permitiría que semejante cucaracha se le plante con tanta arrogancia. Hace rato que lo hubiera sacado de su cargo y estaría preso aunque sea por unos días para que aprenda lo que es el Estado de Derecho y la democracia bien entendida. La democracia según la izquierda es el caos callejero al que están acostumbrados a recurrir para imponer sus caprichos por la fuerza. Por desgracia hace tiempo no tenemos un gobierno que les enseñe a estos miserables lo que es la democracia y la ley.
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