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sábado, 11 de febrero de 2017

La marcha de los cojudos


Una vez más, el sector más patético de la sociedad, esa que está conformada por la pituprogrería versión artística-posera, junto con los eternos parásitos agitadores de izquierda que han hecho del activismo callejero su único estilo de vida, acaban de convocar a otra marchita de "indignados" para protestar por la corrupción de Odebrecht, en un acto que constituye todo un hito en la historia de la estupidez, habida cuenta que fueron ellos mismos quienes pusieron en el poder a todos los farsantes de la moral que hoy están en la mira de la justicia. Por eso algunos han llamado a esta "la marcha de la concha". Demás está decir que medio mundo se está burlando de esta colonia de coliformes sociales que no saben hacer otra cosa más que alardear de su moral y salir a marchar.

En la vida no hay nada más hipócrita que alzar la bandera de la moral para juzgar a los demás, no hay nada más ridículo y triste que treparse a un pedestal pretendiendo ser la autoridad que señalará a los buenos y a los malos, a los justos y pecadores. ¿Quién ha nombrado jueces de la moral a estas lacras sociales de la pituprogrería? ¿Quién les ha conferido la autoridad para que señalen quién es justo y quién es pecador? Nadie. Por eso mismo no son más que una clase especial de farsantes de la moral y de la política que se creen la crema y nata de la sociedad. Están acostumbrados a que sus ilustres apellidos que les abren las puertas de los medios sin ser nadie, sea suficiente para que la chusma los vea como líderes. Eso es lo que se alucinan. Pero ya es tiempo de informarles a todas estas estrellitas y pituquitas del progresismo y la caviarada que no son absolutamente nadie ni nada en este mundo. No valen nada. Sus apellidos compuestos o ilustres que se remontan a la Colonia hoy no sirven para atarantar a nadie, no les otorga ningún título especial para creerse guías del pueblo. Ya es hora de que todas esas estrellitas e hijitas de papá se bajen de su cielo raso. 

Ya resulta ridículo ver, oír y leer a estas calabacitas de la izquierda lloriqueando porque sus líderes no son más que delincuentes comunes, luego de haberlos apoyado en la campaña, haber marchado junto a ellos, haber cantado y aplaudido en sus mítines, haberse colocado su camiseta, haberles servido de ayayeras y chupamedias, para acabar finalmente con el mismo sonsonete de siempre de que fueron "traicionadas". Ya pues no jodan. Ahora nuevamente pretenden salir a marchar con sus pancartas de "devuélveme mi voto". ¿Se puede ser más imbécil en la vida y encima posar como indignada? ¿Se puede ser tan idiota y encima dársela de guía moral del pueblo? ¿No es hora de mandarlas a volar y que se tomen una buena dosis de ubicaína? Alguien tendría que decirle a esta plaga de papanatas que ya es hora de que se callen y dejen de hacer el ridículo.

Claudia Cisneros, una de las más ilustres calabazas de la pituprogrería nacional, auténtica neurótica buena para nada, especialista en el floro histérico antifujimorista, acaba de escribir: "que quede claro que Toledo fue el mascarón de proa mediático y político de miles de peruanos hastiados de la descomposición nacional a la que llevó al país Fujimori", Si, claro. Odiaba tanto a Fujimori por corrupto que eligió como líder a otro corrupto prontuariado como Toledo para desquitarse. Y hoy la histérica dice sentirse decepcionada y desilusionada del choro embustero y borrachín. 

No hay que olvidar que toda esta plaga de auténticos idiotas del antifujimorismo rabioso, que vive escupiendo insultos al fujimorismo cada día desde hace 17 años, fueron quienes eligieron a Fujimori. Fueron ellos mismos. Prefirieron al chino antes que a Mario Vargas Llosa, a quien veían como el satanás del liberalismo. Si Alberto Fujimori ganó las elecciones en 1990 fue gracias a los votos del Apra y de la izquierda. Esa es la manera que tienen de votar estos enfermos mentales de la izquierda que ahora dicen que defienden la democracia. Mentira. Ellos jamás han defendido la democracia. Siempre han defendido sus intereses particulares, de grupo y partidistas. Por eso mismo es que andan siempre en disputas y peleas. Ni siquiera saben lo que es la democracia. ¿Cómo pueden hablar de democracia si se han pasado la vida alabando a Velasco Alvarado, idolatrando la dictadura cubana y defendiendo al corrupto chavismo en Venezuela? ¡Por favor!

La última hazaña de estos sectores de parásitos infecto contagiosos de la izquierda fue armar la combi electoral de Ollanta Humala, sabiendo que era un bueno para nada apoyado por la mafia brasilera. Ya antes habíamos visto la presencia brasilera en la campaña de Susana Villarán. Entonces a nadie le interesó saber quién financiaba la campaña por al "NO". Simplemente se cruzaron de brazos para posar a favor de la peor alcaldesa de la historia de Lima. Estos son los mismos rojetes que se dedican a juzgar las finanzas del fujimorismo y a burlarse de las rifas de Keiko, pero que jamás se han interesado por preguntarle a Susana Villarán de dónde sacó la plata para su millonaria campaña. ¿Quién le pagó su sueldazo a Favre? ¿Quién pagó los miles de gigantescos carteles del "NO" que se expandían por toda la ciudad? ¿Y esos artistas posaron gratis?

En resumen, debe quedarnos claro que los convocantes de esta nueva marchita de "indignados por la corrupción" no pasan de ser una plaga de farsantes sin moral ni dignidad ni cerebro ni sangre en la cara. Para colmo, una de las principales referentes de la marcha es nada menos que la ex mucama de Nadine Heredia y ex niña símbolo del nacionalismo, la calabaza roja Verónika Mendoza que está metida hasta las narices en la mafia nacionalista de los Humala-Heredia, aunque se haya corrido después. ¿Se puede ser más caradura? Verónika Mendoza es la última versión de estos ya famosos trepadores y saltimbanquis de la política que salen de la nada y se hacen famosos a punta de floro barato, y que son apoyados por los deficientes mentales de la izquierda y por la prensa caviar. No cambian ni se curan. Les encantan estos fantoches buenos para nada. Así es como la historia continua y se repite.

viernes, 26 de julio de 2013

Cinismo y desfachatez en la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Solo en una mente perturbada cabe hacer marchas de protesta en los mismos días en que la población celebra las fiestas patrias. El regalito de estos esquizofrénicos al Perú será caos y violencia. Por más que los líderes que convocan a estas marchas pretendan erigirse como defensores de la ética y dignidad, lo cierto es que no pasan de ser más que unos aprovechados e irresponsables. A ellos habría que aclararles varias cosas.

1.- Deberían dejar de engañar a los jóvenes con el sonsonete de "indignados" porque acá no hay indignados de ninguna clase sino la misma plaga de revoltosos de izquierda, organizados alrededor de la CNDDHH pero esparcidos en esa feria de coliformes fecales que son los micro partiduchos rojos ya conocidos, y cuyas banderolas y líderes son los que se ven en estas marchitas. 

2.- La izquierda no debería sentirse "indignada" de la clase política que apoyó con tanto fervor en el 2011, sabiendo perfectamente que Gana Perú era un conglomerado de improvisados, trepadores y buenos para nada, encabezados por un perfecto inútil, y en donde sobresalían los viejos políticos fracasados de la vieja izquierda. Lo que hoy se tiene en el Congreso y en el poder se lo debemos precisamente a la izquierda. Así que sus poses de indignación resultan francamente ridículas.

3.- El pueblo peruano jamás ha apoyado a la izquierda en sus marchas. Ellos marchan solos. Y lo peor es que nunca han logrado nada más que generar caos, derramar sangre y enlutar familias, para luego culpar descaradamente al gobierno y a la policía. 

4.- La última marcha popular plenamente justificada fue la que se hizo en el 2000, frente a los intentos del fujimorismo de perpetuarse en el poder de manera ilegítima. Esa marcha no estuvo encabezada por la izquierda sino por un verdadero conglomerado de partidos y liderada por Alejandro Toledo, un aparecido de la nada que de pronto se tornó en líder. ¿Dónde estuvo la izquierda entonces? 

5.- Hoy la marcha no se justifica en lo absoluto. Aunque con dificultades muy comprensibles y naturales, tenemos un país libre, viviendo en un Estado de Derecho, con plena democracia, respeto por las libertades y en una situación de buena salud económica. No hace falta perturbar el ambiente con poses demagógicas sino pedir diálogo por los canales civilizados que existen y vienen funcionando.

6.- Los intentos de la izquierda por causar caos y zozobra no son nuevos. Es una estrategia política que forma parte de sus manuales. Lo han hecho siempre. Hoy pretenden una movilización nacional para exigir referendos, cambios de modelo económico y nueva Constitución. La izquierda debe aprender a vivir en democracia y a respetarla. El camino sensato para que logren sus metas políticas es formar un partido y ganar las elecciones. 

7.- Mientras la izquierda siga apelando a la violencia, seguirá siendo rechazada y despreciada por el pueblo peruano. Dicen ahora los convocantes a la marcha en su falso discurso que están hartos de la clase política. Pero esa es la clase política que ellos apoyaron. Y por cierto, el pueblo peruano también está harto de la izquierda violenta y revoltosa. ¡Ya basta!

jueves, 25 de julio de 2013

¿Indignados? ¿Cuáles indignados?


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez


La fantasía y el uso libertino del lenguaje es algo que caracteriza a la izquierda en general, desde políticos hasta periodistas como Jacqueline Fowks, corresponsal de El País en Perú, y quien publica lo que le viene en gana y se le presenta a la imaginación acerca de lo que pasa en nuestro país. Si uno se dejara llevar por lo que publica tendría una imagen muy disparatada del Perú. Según sus últimos artículos, en el Perú ha prendido el "movimiento de indignados" y tras "dos manifestaciones multitudinarias" han ganado la partida al gobierno y al Congreso. ¿Qué fuma Jacqueline Fowks?

Necesitamos corregir todo ese disparatado lenguaje y pisar tierra firme. Acá no existe ningún "movimiento de indignados". Todo lo que hay es una turba de huachafos que se hace llamar "indignados" y salen a las calles con máscaras de Anonimous. Una marchita de 2,500 personas no se compara en lo absoluto a lo que han sido los verdaderos movimientos de indignados en el mundo, los cuales han superado el medio millón de movilizados por varios días. Así que no hagamos más el ridículo llamando "indignados" a estos marchantes que básicamente son los mismos de la izquierda criolla. Ellos no son indignados sino aprovechados.

Y por supuesto, tampoco es cierto que esa marchita del 22 haya tenido algún efecto, pues desde que fue convocada por todos los agentes de izquierda, empezando por la CNDDHH, la maniobra política del Congreso ya se había caído. Lo cierto es que hubo indignación en la población, pero creo que la mayor indignación fue producida por la majadería de Perú Posible, un partiducho que agoniza en el desprestigio de su patético líder, y que sin embargo tuvo el cuajo de querer imponer a su candidata Pilar Freitas, quien para colmo es una joyita tan impresentable como el mismo Toledo.

En segundo lugar, resultó indignante que el gobierno pretenda imponer a dos completos atorrantes como Víctor Mayorga y Cayo Galindo, chupamedias y trepadores sin nivel ni preparación alguna para los cargos tan importantes que pretendían usurpar. Eso sí que fue una falta de respeto total para la ciudadanía y para la majestad de nuestras instituciones. Por su parte la izquierda se puso histérica por Rolando Sousa, a quien descalifican por algo insólito: por haber defendido a Fujimori, como si eso fuera un delito. Pero sensatez es algo que no se le puede pedir a la izquierda.

Entonces dejémonos de huachaferías y paren de llamar "indignados" a esa caterva de aprovechados de izquierda que salieron con sus mismas banderas de siempre, con sus mismas consignas trilladas y los mismos personajes patéticos que ya todos conocemos. Lástima nomás que junto a ellos haya marchado una juventud bizoña y desorientada. Sin duda ellos necesita aprender más acerca de quién es quién en la política peruana, y qué es lo que en el fondo buscan.

martes, 23 de julio de 2013

Indignados que dan risa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Perú es un país de imitadores y huachafos que se copian todo lo que ven afuera. Lo hemos confirmado una vez más en la reciente marcha que, para variar, ha tomado el nombrecito de "indignados" y máscaras de Anonimous. Se han copiado hasta las consignas. Lo único que faltaba eran imitadoras de Femen, pero eso está difícil porque este también es un país donde la cucufatería predomina por encima de las modas. Todo lo que podemos decir es que ha sido triste ver una marcha donde lo único a que faltó fue la creatividad y una motivación auténticamente democrática. Ha sido más de lo mismo.

Para empezar, se trata de los revoltosos de toda la vida, encabezados por la misma cúpula de izquierda que nunca descansa en su empeño por generar el caos callejero con la escusa que sea. Rocío Silva Santisteban y la CNDDHH, coordinadores de la izquierda y organizadora incansable de marchas junto a los sindicatos. Aunque ahora la CGTP se quedó en casa preparando petardos para el 27. En cambio han estado presentes antimineros como el ex cura Marco Arana y el inepto Gregorio Santos. Cabe mencionar a los artistas y figuretis mediáticos de la progresía criolla que no han dejado de tuitear ni un minuto para hacerles saber a sus seguidores que estaban allí. 

El pretexto fue la repartija congresal de puestos al TC y DP. Pero resulta que este asunto quedó anulado el mismo día miércoles pasado. O sea que esta escusa ya no existe, por tanto no es válida. Siempre causa gracia leer a Rocío Silva Santisteban quien hoy nos dice que si la protesta tiene éxito, el Congreso tendrá que replantear la repartija. Esta señorona debe vivir más allá de la Luna porque el Congreso ya replanteó eso hace cinco días. ¡Mucho antes de la marcha! 

De hecho la marcha fue solo una farsa del radicalismo fanático que ha juntado a todos los delirantes antisistema, desde los antimineros y antiglobalización hasta los pro gay y pro terrucos, a los que cabe añadir una buena cantidad de tontos útiles que se dejan manipular inocentemente por irresponsables organizadores del caos. Siempre empiezan hablando de marcha pacífica, pero ya en las calles los expertos agitadores adiestrados de izquierda incitan a las masas a cometer actos vandálicos y estúpidos, como marchar contra Palacio de Gobierno o enfrentarse a la policía, llegando incluso a la destrucción de propiedad e incendio de locales. Este cuento de "marcha pacífica" ya es viejo. 

Lo verdaderamente indignante es que esta masa de revoltosos es exactamente la misma que dos años atrás apoyaba ciegamente a toda la escoria de Gana Perú encabezada por un inepto como Ollanta Humala. ¿Acaso les importó en el 2011 que ese frente al que apoyaban con tanto candor estaba compuesto por la más pestilente confluencia de improvisados, trepadores, ignorantes y buenos para nada? ¿De qué entonces se quejan ahora? 

Uno de los carteles más estúpidos que se pudo leer anoche decía "Ollanta mentiroso, devuélveme mi voto". Cabría decirle a ese despistado que Ollanta nunca mintió ya que nunca dijo nada excepto consignas idiotas como "inclusión social". Si alguien creyó que un cachaco improvisado, inexperto, sin ideas, sin partido ni equipo iba a ser un gran gobernante, ahora debería estar pensando en suicidarse por idiota en lugar de salir a hacer marchitas de protesta. 

En resumen, la marchita de anoche fue un acto más de la misma cepa bacterial de la izquierda criolla, con sus mismos patéticos personajes y sus mismas pancartas y consignas trilladas, reclamándole a un gobierno y a una clase política que ellos mismo pusieron en el poder. Aparte de lástima, no dan para más.