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jueves, 27 de febrero de 2014

La izquierda y su doble rasero


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¿Se puede comparar la situación de Venezuela con Cajamarca? Esta insólita comparación marca la pauta en la lógica de Rocío Silva Santisteban para denunciar un supuesto doble rasero en la derecha que "apoya las protestas en Venezuela pero se queja de los antimineros  peruanos". La miopía es una de las características esenciales de la izquierda peruana. Ellos no ven la realidad tal cual sino que la "analizan" en función de su ideología, que en realidad más que ideología es un conjunto de traumas infantiles, odios clasistas y alucinaciones de justicia en medio de la más amplia confusión mental.

En Venezuela hay millones de personas protestando en las calles. Son jóvenes estudiantes, amas de casa y gente común y corriente cansada de la situación de crisis que vive su país. En Cajamarca hay una camarilla de trogloditas vinculados a una ONG, regentada por un ex cura comunista que vive agitando a los campesinos para oponerse a un proyecto minero y ganarse el pan frente a sus fuentes de financiación extranjeros. ¿Hay punto de comparación?

En Venezuela no existe democracia ni Estado de Derecho sino una descarada dictadura del castrochavismo y del PSUV, sostenido por una serie de organizaciones delincuenciales conformadas entre el lumpen de la ciudad con dinero estatal. Esta dictadura se las ha arreglado para mantenerse en el poder desde hace 15 años cambiando la constitución, controlando el órgano electoral, cerrando a los medios incómodos, hostigando a la oposición, copando el escenario político con su maquinaria implacable, comprando votos mediante el parasitismo social mantenido por el Estado y hasta amenazando abiertamente a los electores. Ante esta situación solo queda aplaudir y apoyar a los que tienen el coraje de salir a protestar colmando las calles con millones de ciudadanos verdaderamente indignados. ¿Es esto comparable con esa camarilla de vagos que vive protestando contra Conga en Cajamarca?

En el Perú hay un auténtico Estado de Derecho, aun con todos sus problemas. Los gobiernos se han alternado en limpias elecciones. Si una mina es atacada por una turba de alienados con amenazas de causar daños e incendios, como ya lo han hecho varias veces, es deber del Estado hacer cumplir la ley y defender el Estado de Derecho y la propiedad privada. Puede perfectamente hacer uso de la fuerza para rechazar a los revoltosos. Todas las objeciones planteadas contra minas Conga han sido atendidas por el gobierno, yendo aun más allá de sus obligaciones legales. Minas Conga, por su parte, ha accedido a modificar su proyecto solo por condescendencia. Pero nada conforma a los extremistas antimineros cuya razón de ser es simplemente oponerse a toda la minería en el Perú y al "modelo neoliberal extractivista primario exportador". No estamos pues para atender caprichos ideológicos ni estupideces cavernarias. Si el cura chavista Marco Arana quiere imponer su "modelo de desarrollo" socialista que primero gane las elecciones en lugar de andar armando revueltas y exponiendo a los campesinos irresponsablemente.

Así que esta comparación de la Sra. Rocío Silva Santisteban entre las protestas en Venezuela con los antimineros de Cajamarca es por demás ridícula. Parafraseando su confuso artículo podríamos decir también que la izquierda peruana, con su concentración de ONGs y su compulsiva mendacidad, difama, miente, cambia y exagera descaradamente las cosas cuando se trata de descalificar los liderazgos de la derecha que defienden los auténticos derechos humanos, como las libertades más elementales.

martes, 23 de julio de 2013

Indignados que dan risa


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Perú es un país de imitadores y huachafos que se copian todo lo que ven afuera. Lo hemos confirmado una vez más en la reciente marcha que, para variar, ha tomado el nombrecito de "indignados" y máscaras de Anonimous. Se han copiado hasta las consignas. Lo único que faltaba eran imitadoras de Femen, pero eso está difícil porque este también es un país donde la cucufatería predomina por encima de las modas. Todo lo que podemos decir es que ha sido triste ver una marcha donde lo único a que faltó fue la creatividad y una motivación auténticamente democrática. Ha sido más de lo mismo.

Para empezar, se trata de los revoltosos de toda la vida, encabezados por la misma cúpula de izquierda que nunca descansa en su empeño por generar el caos callejero con la escusa que sea. Rocío Silva Santisteban y la CNDDHH, coordinadores de la izquierda y organizadora incansable de marchas junto a los sindicatos. Aunque ahora la CGTP se quedó en casa preparando petardos para el 27. En cambio han estado presentes antimineros como el ex cura Marco Arana y el inepto Gregorio Santos. Cabe mencionar a los artistas y figuretis mediáticos de la progresía criolla que no han dejado de tuitear ni un minuto para hacerles saber a sus seguidores que estaban allí. 

El pretexto fue la repartija congresal de puestos al TC y DP. Pero resulta que este asunto quedó anulado el mismo día miércoles pasado. O sea que esta escusa ya no existe, por tanto no es válida. Siempre causa gracia leer a Rocío Silva Santisteban quien hoy nos dice que si la protesta tiene éxito, el Congreso tendrá que replantear la repartija. Esta señorona debe vivir más allá de la Luna porque el Congreso ya replanteó eso hace cinco días. ¡Mucho antes de la marcha! 

De hecho la marcha fue solo una farsa del radicalismo fanático que ha juntado a todos los delirantes antisistema, desde los antimineros y antiglobalización hasta los pro gay y pro terrucos, a los que cabe añadir una buena cantidad de tontos útiles que se dejan manipular inocentemente por irresponsables organizadores del caos. Siempre empiezan hablando de marcha pacífica, pero ya en las calles los expertos agitadores adiestrados de izquierda incitan a las masas a cometer actos vandálicos y estúpidos, como marchar contra Palacio de Gobierno o enfrentarse a la policía, llegando incluso a la destrucción de propiedad e incendio de locales. Este cuento de "marcha pacífica" ya es viejo. 

Lo verdaderamente indignante es que esta masa de revoltosos es exactamente la misma que dos años atrás apoyaba ciegamente a toda la escoria de Gana Perú encabezada por un inepto como Ollanta Humala. ¿Acaso les importó en el 2011 que ese frente al que apoyaban con tanto candor estaba compuesto por la más pestilente confluencia de improvisados, trepadores, ignorantes y buenos para nada? ¿De qué entonces se quejan ahora? 

Uno de los carteles más estúpidos que se pudo leer anoche decía "Ollanta mentiroso, devuélveme mi voto". Cabría decirle a ese despistado que Ollanta nunca mintió ya que nunca dijo nada excepto consignas idiotas como "inclusión social". Si alguien creyó que un cachaco improvisado, inexperto, sin ideas, sin partido ni equipo iba a ser un gran gobernante, ahora debería estar pensando en suicidarse por idiota en lugar de salir a hacer marchitas de protesta. 

En resumen, la marchita de anoche fue un acto más de la misma cepa bacterial de la izquierda criolla, con sus mismos patéticos personajes y sus mismas pancartas y consignas trilladas, reclamándole a un gobierno y a una clase política que ellos mismo pusieron en el poder. Aparte de lástima, no dan para más.

martes, 9 de julio de 2013

¿Sabiduría en las protestas?


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Antiguamente me indignaba al leer los embustes que escribían los progres. Hacía hígado con el descaro con que engañaban a la gente diciendo toda clase de mentiras bien aderezadas. Pero hoy solo me río. No puedo menos que reír a carcajadas cuando leo a Rocío Silva Santisteban afirmando que toda esa gente que sale a protestar son "indignados" que conocen las leyes que los afectan. No hay que llamarlos revoltosos, nos dice. ¿Y acaso no lo son?

La lógica simplista no es creer que "el pueblo es bruto" sino creer que todos ellos leyeron una ley que aun se discute en el Congreso, cuando todo el mundo sabe el bajo nivel de lectoría que hay en este país, además de los graves déficit de comprensión lectora que aqueja a las mayorías. Basta ver el bochorno que significan esos reportajes de la TV preguntándole a la gente cosas tan elementales como ¿quién fundó Lima? No nos vengan pues a decir que la gente lee las leyes. Ese es un embuste más que la progresía emplea para justificar el vandalismo callejero de sus huestes.

Las protestas callejeras del último 4 de julio a nivel nacional no son pues expresiones espontaneas de un pueblo indignado. Para nada. Son actos de claro vandalismo urbano perfectamente coordinados. La convocatoria la hicieron diversos grupetes de izquierda, incluyendo la tristemente célebre CNDDHH, que dirige nuestra aguerrida columnista de hoy, y que más que defender DDHH se dedica a promover la agitación social, especialmente la antiminera. Todos estos grupos tuvieron tiempo de sobra para coordinar y preparar sus actividades de agitación social, cuyo objetivo es ser lo más violento posible, porque así es como ellos miden el grado de éxito de su manifestación.

Así actúa la izquierda. No es nada nuevo. No es que la gente salga a protestar puntualmente por algo. De paso escogieron el 4 de julio adrede, pues es el Día de la Independencia de los EEUU y ya sabemos que la progresía y el rojerío en pleno detesta a este país, aunque se vayan a vivir o estudiar allá, como es el caso de nuestros más encumbrados caviares. El discurso tampoco es nuevo, como lo confirma nuestra célebre columnista: rechazan las reformas neoliberales extractivistas. 

Hace décadas que el Perú padece la insanía de estos sectores de izquierda que nunca han aprendido a respetar ni la democracia ni el Estado de Derecho. Ellos quieren que el gobierno, sea el que fuera, ejecute el programa de la izquierda. No han ganado las elecciones pero quieren imponer su programa. Ahora dicen que protestan porque las leyes nuevas los afectan. Quizá los afecten, pero las leyes no se hacen para satisfacer los apetitos y gollerías de estos sectores sino pensando en el Perú como nación. Y lo más patético es comprobar que las leyes no los afectan. Salvo que buscar la eficiencia y la meritocracia sea un atentado contra ellos. Quienes afirman esto son los sindicalistas, eternos parásitos enquistados en sus gremios por décadas, y que solo buscan defender sus prebendas. A ellos no les interesa el país sino tan solo sus bolsillos.

Para terminar, nos dice RSS que la protesta es un derecho. ¡Qué novedad! Lo triste es que a la izquierda ya no se le cree nada porque han prostituido el concepto de derecho. Ya no queda prácticamente nada que no sea un derecho. No sé cuándo será el día en que empecemos a hablar de obligaciones y deberes en este país que sigue en el subdesarrollo. Nos dice que la protesta es parte del derecho a expresarse y que no justifica ni el vandalismo ni la violencia. Qué bueno, sin embargo, la misma poetisa de la protesta se opone a que el Estado regule este supuesto derecho de protesta. 

La progresía en pleno aplaude las leyes de regulación de la libertad de expresión en Ecuador, Argentina y Venezuela, pero se opone abiertamente a que se regule el derecho de protesta, que según dicen, es parte del derecho de expresión. Esa es pues la doble moral y el cinismo típicos de la progresía. Si hay algo más triste, cínico y nefasto que la mentalidad progresista, por favor avisen.

jueves, 4 de julio de 2013

En busca de la primavera chola


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Seguramente carcomidos por la envidia al ver las manifestaciones que se han dado en Brasil, cercando al gobierno y forzándolo a cambios constitucionales, el rojerío nacional ha convocando a una gran marcha de "indignados" para este 4 de julio, y no precisamente para celebrar el Día de la Independencia de los EEUU sino para intentar sembrar la semilla de una primavera chola. Como ya sabemos, las marchas son a la izquierda como las pulgas a los perros. No se concibe uno sin el otro. Ya era tiempo de ver nuevamente en las calles las banderas rojas entremezcladas con banderolas que rezan las consignas más insólitas como "agua si, oro no" y "Ollanta traidor".

Será la ocasión para que el rojerío no solo salga a "celebrar" un año de la muerte de agitadores antimineros anti Conga sino para anunciar oficialmente su rompimiento definitivo con el gobierno de Ollanta Humala a quien ingenuamente llevaron al poder, y de paso para estrenar su nuevo membrete de Frente Amplio de Izquierdas. Como se ve, nada nuevo bajo el sol, porque ya sabemos como funciona el cerebro de un progre y cómo son de maníaticos para conmemorar fechas. En el calendario zurdo cada día representa una fecha simbólica especial. Por eso no es casual que hayan elegido el 4 de julio.

Lo que llama la atención de la convocatoria, tal como ha sido hecha, es que han juntado todos sus odios y frustraciones. Y la han enganchado muy bien con la actual ola de protestas de la burocracia nacional que se dedicó a rechazar la nueva ley del servicio civil cuando ni siquiera se había empezado a discutir. Está claro que el 99% de la gente que protesta solo es carne de cañón y borregos que siguen a sus dirigentes sin saber exactamente por qué protestan. Eso no es ninguna novedad en el Perú. Vayan a preguntar a la gente que protesta si sabe algo de la ley.

Rocío Silva Santisteban, agitadora profesional y a sueldo, ha expuesto en su último artículo la plataforma de lucha del rojerío nacional, quejándose incluso de algo que en el Perú no existe: la criminalización de la protesta. Hace rato que este país necesita una ley especial, como hay en países vecinos, que regule la protesta y ponga freno a la salvajada. RSS suele salir en defensa de las protestas criminales de los agitadores de izquierda que bloquean carreteras, apedrean buses así como locales públicos y privados, intimidan a la población, amenazan aeropuertos, incendian comisarías y oficinas públicas provocando muertes que luego, conchudamente, son achacados a la policía y al gobierno. A los rojos les encanta que el Estado regule todo, menos las protestas. Una flor más de la doble moral y la inconsistencia de la izquierda.

Lo más gracioso es que el artículo termina hablando de "nuevas formas de desarrollo" que solo existen en la frondosa imaginación de la progresía y en ningún lugar de este planeta. Lo peor es que luego de convocar las protestas, acaba haciendo referencia a cosas que no conoce, como son el respeto a la democracia, a los DDHH y a la educación. No se respeta la democracia cuando se buscan vías alternativas al Estado de Derecho para actuar políticamente y mucho menos cuando se defiende la violencia callejera disfrazada de protesta. No se defienden los DDHH cuando se limita la libertad de las personas a transitar libremente por las carreteras, a los niños de acudir a sus escuelas y a los comerciantes de seguir con su trabajo diario que les proporciona el sustento. Y por supuesto, no se defiende la educación cuando se apoya a una mafia sindical como el SUTEP que es la causante histórica no solo del terrorismo senderista sino de la actual situación de postergación vergonzosa de la educación nacional.

martes, 4 de junio de 2013

Por corrupto, asesino y ladrón


Rocío Silva Santisteban, "la mami" de ese burdel izquierdista que se hace llamar "Coordinadora Nacional de Derechos Humanos", ofrece hoy a los lectores de La República una pieza más de su retorcida prosa sulfurosa en un artículo que lleva el ilustrativo título de "Corrupto, asesino y ladrón". En él, nuestra noble y cándida caviar, comenta haberles preguntado a sus alumnos los motivos por los que Alberto Fujimori está preso. Todos tenían una memoria borrosa de él y no supieron ser exactos, nos dice. Por tanto, nuestra progresista maestra los instruyó de inmediato: “Miren, chicos, es fácil: Fujimori está en la cárcel por corrupto, asesino y ladrón”.

No sabemos a qué curso correspondía tan brillante disertación. Quizá, Metodología del Odio Caviar. Pero lo más probable es que la rojimia defensora del terrorista Tito haya convertido su salón en una escuela de pioneritos, donde a diario se encarga de deformar la mente de sus pobres estudiantes con mensajes de odio al sistema, y donde las prácticas consisten en gritar de memoria consignas progresistas con el puño en alto, cual idiotas lobotomizados en una marcha de izquierdas. Todo lo que sucede en estas universidades es de película. Por si acaso, la caviarona enseña en la Antonio Ruiz de Montoya.

Curiosamente esta universidad se publicita como una institución comprometida con la Fe y la Justicia, y que busca la excelencia en la formación humana y profesional. Difícilmente podrá lograr semejantes objetivos con esta clase de docentes que no hacen más que transmitir su odio político. Debemos reconocer que Alberto Fujimori es culpable de una serie de cargos de corrupción a los que él mismo se allanó. Nadie pretende defenderlo. Pero aunque haya sido oficialmente condenado por los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta, no hay que olvidar que se basaron en una curiosa teoría del "autor mediato" según la cual Fujimori "tendría que haber sabido lo que ocurría ya que era la cabeza de una estructura de poder". ¡No me jodan!

Quiere decir que todos los padres de familia están en peligro de ser sentenciados por los delitos de sus hijos ya que son la cabeza de la familia y, por tanto, tendrían que saber lo que están haciendo sus hijos. Esta es la tesis idiota con que se ha sentenciado a Alberto Fujimori y con la que ha sido convertido en "asesino" por una justicia que se reinventa a cada rato. No hay que tomarse pues muy en serio estos circos en los que se condena a gente sin prueba alguna. La justicia es un concepto que se construye según el momento. En el siglo pasado, en el sur de los EEUU se condenaba fácilmente a cualquier negro acusado por un blanco. No había necesidad de pruebas. Bastaba la acusación de un blanco. 

En estos días en Colombia se fabrica una justicia especial para las FARC. Se llama "justicia transicional" y pretende dejar sin juicio ni condena a miles de insurrectos que cometieron secuestros y homicidios porque se les hace muy difícil juzgar a todos y porque "la justicia puede ser un impedimento para la reconciliación". Así como se lee. Pero como en las FFAA todos están bien identificados, allí si se aplica la justicia ordinaria y todos van presos. Gracias a estas novedosas teorías de justicia moderna en Colombia se dará el caso insólito de que los militares estarán presos mientras la escoria comunista de las FARC quedará no solo libre sino que podrán incorporarse a la vida política legal, como diputados o senadores.

Recorrer la historia de la justicia en Latinoamérica en los últimos treinta años es para quedarse pasmado con las abominables injusticias que esa caterva de izquierdistas ha montado por todos lados. Luego de dar inicio a sus luchas armadas y provocar la respuesta militar del Estado, esta inmundicia de la humanidad que son los comunistas acabaron convertidos en defensores de los derechos humanos y reclamando reparaciones para sus víctimas, mientras exigían prisión para los militares. Esta es la verdadera historia que hay que enseñar a los jóvenes. Decirles que Fujimori es un asesino es engañarles. Asesinos son la colonia de coliformes fecales del comunismo que la Sra. Rocío Silva Santisteban defiende con tanto candor desde su pozo séptico.

El artículo de RSS es la viva muestra del odio visceral que toda esa escoria comunista siente por quienes los enfrentaron y derrotaron, enviándolos al basurero de la historia. Lo más patético es que una representante de toda esa inmundicia humana que es la izquierda violentista del siglo pasado, hoy se pretenda defensora de los derechos humanos. Y más patético aún resulta que sea una activista de la "reconciliación nacional". Pero de una reconciliación muy capitalista, ya que exige jugosas "reparaciones" a las "víctimas" de las FFAA. Claro que las víctimas de Sendero Luminoso no tienen derecho a pasar por caja ni a cobrar un sol. Que las víctimas de SL se jodan! Acá solo cuentan los derechos de un solo lado.

martes, 11 de diciembre de 2012

Tras la farsa de los DDHH


Los derechos humanos se han convertido en un tópico recurrente en la izquierda peruana, en particular entre los agitadores y terroristas que hoy visten de gala para sus ceremonias anuales de premiación. La tristemente célebre Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, más conocida como CNDDHH, antro comunista donde se practica la defensa legal de terroristas y agitadores de izquierda, ha desplegado la alfombra roja en el Salón de los Espejos, no del Palacio de Versalles sino de la Municipalidad de Lima, para entregar sus premios anuales. En esta ocasión han tenido la desfachatez de premiar al emerretista Francisco Soberón y a un joven e irresponsable agitador antiminero que se encargaba de envenenar el ambiente en Cajamarca con mentiras durante el conflicto contra el proyecto Conga.

Pero además no han desperdiciado la ocasión para otorgar una distinción, no se sabe a santo de qué, al padre de un muchacho que murió en una comisaría, luego de protagonizar imprudentes escenas de violencia contra los policías que trataban de arrestarlo. Basta morir en una intervención policial para que el muerto sea limpiado de todo cargo y culpa, convertido en víctima y responsabilizar por todo a la policía. Este el típico perfil manipulador, hipócrita y desvergonzado con que actúan estas agencias comunistas disfrazadas de organizaciones de DDHH. 

La verdadera misión de estas organizaciones comunistas es emplear la fachada de los DDHH para proseguir la misma lucha de siempre contra el Estado peruano. No han cambiado nunca sus metas. Siguen con la intención de destruir la democracia representativa, derribar al gobierno y tomar el poder a través de la agitación social para constituir una dictadura totalitaria de estilo cubano-venezolano. En la mente pervertida de todo izquierdista no ha dejado de existir el concepto de "revolución". No importa cuál sea hoy el discurso, la fachada y el logotipo. Su verdadera naturaleza es la de una organización comunista.

Estas organizaciones (que antes eran partidos y hoy funcionan como ONGs) ya no proclaman abiertamente la lucha armada, pero no han dejado de lado la lucha, es solo que hoy la llaman "lucha social". Al parecer, tras la decepción de Ollanta Humala, han perdido la esperanza de ganar el poder electoralmente y están más dispuestos a hacerlo mediante la violencia social. No siempre están armados como guerrilleros o terroristas. Han reducido la intensidad de su lucha, han cambiado de manuales y hoy actúan bajo la modalidad de agitadores sociales. No disparan balas pero arrojan piedras, no derriban torres de alta tensión pero bloquean carreteras, no dinamitan locales públicos pero los incendian previo saqueo. Los modernos agitadores sociales no le temen a la policía porque la moral de esta ha sido diezmada con amenazas legales impuestas por las ONGs de DDHH.

La izquierda ha sido muy hábil para trasladarle toda la responsabilidad de las muertes al Estado y las fuerzas del orden. Es la izquierda la que provoca los enfrentamientos y se desborda en el vandalismo azuzando a las masas con total irresponsabilidad, buscando adrede la respuesta policial para luego aun enfrentarla incluso a balazos. Cuando los muertos aparecen se acumulan todos en la cuenta del gobierno. Lo mismo hizo la CVR para contabilizar las muertes cargadas al Estado peruano, en una proporción que es casi la mitad de las víctimas totales del terrorismo de izquierda en los 80. 

No hay que bajar la guardia en la tarea de desenmascarar a estas agencias del terror disfrazadas de ONGs de DDHH. Se llenan la boca con los derechos humanos tan solo para defender a los vándalos y agitadores de izquierda, a quienes llaman con harto cinismo "luchadores sociales". Con su discurso de DDHH se oponen a las leyes que tratan de normar el derecho de protesta llamándolas "criminalización de la protesta", como si no fueran efectivamente criminales en los hechos. 

Desde luego, estas ONGs de DDHH nunca condenan la brutal represión que practican los regímenes totalitarios que ellos defienden, como son los casos de Cuba, Venezuela y Ecuador, donde los ciudadanos son arrestados sin juicio y sometidos a tortura o vejámenes inaceptables en un Estado de Derecho, y donde además existen presos políticos, presos de conciencia y numerosos auto exiliados que tuvieron que huir de su patria para salvar sus vidas, aunque han perdido sus propiedades a manos del tirano de turno.

No caigamos pues en la inocencia de creer que estas ONGs de DDHH son realmente lo que aparentan. En los hechos son agencias comunistas cuya única misión es proseguir la lucha armada por otros medios. Se han adueñado del discurso del los derechos y del medio ambiente para usarlos a su conveniencia. Pero son, sin ninguna duda, agencias legales de la izquierda violentista para la protección de agitadores y terroristas.


viernes, 19 de octubre de 2012

ONGs pro terroristas engañan a los jóvenes


Como era previsible, toda la escoria de ONGs de DDHH arrimada y concentrada en ese relleno sanitario que es la CNDDHH y presidida por la ilustre caviar de noble cuna Rocío Silva Santisteban, han empezado una nueva campaña, esta vez para oponerse al indulto a Fujimori. En la conferencia de prensa que ofrecieron para este fin estuvieron al frente de la mesa, además de la caviar que los preside, el conocido defensor de los terroristas del MRTA, Francisco Soberón y la impresentable senderista de La Cantuta Gisela Ortiz, quien ha ganado fama y fortuna haciéndose la víctima y defendiendo a las víctimas del grupo Colina. 

Pero lo más penoso de esa conferencia de prensa fue ver a la hija de Pedro Huilca, el dirigente sindical asesinado por Sendero Luminoso, pero que hoy toda la pandilla pro terrorista de las ONGs de DDHH le cargan al Ing. Alberto Fujimori, sin razón ni pruebas, solo por hacer campaña, aunque para ese propósito tengan que engañar y manipular a la joven hija del finado dirigente sindical. Por supuesto que dicha campaña de mentiras en torno al asesinato de Pedro Huilca no conlleva el más mínimo afán de justicia sino un simple interés monetario por lograr las tan ansiadas "reparaciones". Dinero es lo que quieren estas aves de rapiña. 

La pobre jovencita, Indira Huilca, al igual que todas las supuestas víctimas del grupo Colina y de las FFAA, fue contactada, convencida y llevada a formar parte del circo de las ONGs, siguiendo la tarea inmunda en la que están ocupadas estas ONGs con su gran negociado en torno al cobro de reparaciones, muchas de ellas para familiares de terroristas. Hoy están en la lucha por cobrar reparaciones por el terrorista Tito y por Pedro Huilca. La activista pro terrorista Rocío Silva Santisteban, defensora fundamentalista de la CVR, en esta ocasión deja de lado el texto sagrado de su informe final, que en el capítulo sobre el asesinato de Pedro Huilca dice textualmente:
"Luego del análisis de la información documental existente, del contenido de los testimonios recibidos de miembros y ex integrantes de Sendero Luminoso y del Grupo Operativo Especial “Colina”, la Comisión de la Verdad y Reconciliación, no ha logrado formarse convicción, sobre la autoría del asesinato del líder sindical Pedro Huilca Tecse."
Aunque la historia es muy simple de entender. Pedro Huilca fue asesinado por Sendero Luminoso, tal como estos mismos lo confesaron y hasta lo reivindicaron desde un principio. Pero luego de que estalló el escándalo del Grupo Colina, la estrategia coordinada de los senderistas fue achacarle buena parte de sus crímenes a dicho destacamento paramilitar. Fue entonces cuando iniciaron el cambio de versión y las contradicciones, incluyendo a ciertos militares renegados de las FFAA, que también señalaron al grupo Colina y a Fujimori de todo cuanto ocurría, empezando por el cobarde e indigno General Rodolfo Robles, testimonios que no tenían sustento alguno y que estaban claramente signados con un sentimiento de venganza contra el régimen. 

El caso es que oficialmente el asesinato de Pedro Huilca se cubrió con una sombra de dudas en medio de puros testimonios encontrados, dichos y desdichos, por parte de gentes que carecen de escrúpulos y de credibilidad, por lo que era más sensato apegarse a las versiones iniciales que se descubrieron. Pero esa no es la versión que les conviene a las angurrientas ONGs de DDHH. Ellos quieren reparaciones. Con tal fin no tienen reparo en mentir y manipular a las hijas de Pedro Huilca. Y, por supuesto, la verdad les tiene sin cuidado. Han tirado al tacho incluso su sagrado informe de la CVR. 

Esta es la forma en que la escoria de ONGs de DDHH trabaja en nuestro país. Engañan y manipulan a los jóvenes que hoy carecen de memoria y experiencia. Han hecho del odio y la ambición sus principales ingredientes ideológicos. Su misión es reivindicar al terrorismo, a la izquierda violentista y cobrarse la venganza contra los militares y Alberto Fujimori. Hoy han empezado una nueva campaña, pues ellos solo viven haciendo campañas. Para eso reciben millones desde el extranjero. Son pues una verdadera lacra social que deberíamos empezar a extirpar de algún modo antes de que nos lleven a una situación de mayor división en el país.