Mostrando entradas con la etiqueta pucp. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pucp. Mostrar todas las entradas

miércoles, 28 de diciembre de 2016

La iglesia caviar y los cucufatos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Uno de los datos más interesantes que nos ofrece el reciente libro de Aldo Mariátegui es el papel de la Iglesia Católica en la formación de cuadros de izquierda, a través de su bien montada red de colegios religiosos, que culmina con la Pontificia Universidad Católica, órgano rector de la izquierda peruana, incluso más allá de San Marcos. También nos recuerda la tradicional cucufatería de "El Comercio" y su apego al militarismo golpista, así como el apoyo de amplios sectores de la Iglesia a la dictadura de Velasco. 

Todos estos datos que Aldo Mariátegui reseña valientemente son parte de lo que se llama “una verdad incómoda” que siempre se prefiere ocultar. Es algo de lo que es preferible no hablar. De hecho hay un casi total desconocimiento de la participación de la Iglesia Católica en las revoluciones marxistas del siglo pasado, que culminaron con la Teología de la Liberación, hoy reconocida oficialmente por el Papa Francisco. En una rápida reseña habría que mencionar al sacerdote Camilo Torres Restrepo, fundador en Colombia el grupo terrorista Ejército de Liberación Nacional (ELN); al padre Carlos Mugica, argentino formador intelectual de las juventudes rebeldes obreras, núcleo del posterior terrorismo montonero; al sacerdote español Gaspar García Laviana, sumado a las guerrillas salvadoreñas; Miguel d'Escoto, sacerdote nicaragüense que apoyó el sandinismo al igual que Ernesto Cardenal. En fin, es una lista interminable.

No hay pues ninguna duda del aporte fundamental de la Iglesia Católica a la guerrilla y el terrorismo de la izquierda latinoamericana en el siglo pasado, especialmente en el soporte ideológico a partir de lo que se llama “la doctrina social de la Iglesia”, convertido hoy en Teología de la Liberación. La revista teológica “Cristianismo y Revolución” no solo justificaba y defendía la insurgencia armada desde el mensaje de Cristo, sino que servía además como órgano de difusión de grupos armados como Montoneros, Fuerzas Armadas Peronistas y el Ejército Revolucionario del Pueblo. También el Che alentaba la alianza del cristianismo con la revolución.

Afortunadamente en el Perú, esta curiosa alianza entre el marxismo y el cristianismo no fue más allá del rol formador de progres y caviares en colegios plenos de cucufatería como La Inmaculada, Santa María Marianistas, La Salle, la Recoleta y el Champagnat, entre muchos otros, donde el adoctrinamiento es tanto o más importante que la educación. De allí surgieron, como señala Aldo, personajes tan funestos como Javier Diez Canseco, Carlos Iván Degregori, Ricardo Letts, Manuel Dammert, Alberto Flores Galindo, Nicolás Lynch, entre varios otros miembros de la crema y nata de la izquierda progre y caviar, que después, en su mayoría, completaron su formación en la PUCP regentada por el sacerdote Felipe Mc Gregor.

Es bueno recordar todo esto porque en la actualidad vivimos bajo la aplastante influencia de una derecha religiosa ultra conservadora que se ufana de ser anticaviar y anticomunista. Es más, muchos han incursionado en la política desde su cucufatería levantando las banderas del anticomunismo, en una mano, y del cristianismo en la otra. Ven al comunismo como una amenaza para su fe y ganan perfil como “luchadores contra el terrorismo”. Un poco tarde para luchar contra el terrorismo, pero sirve como propaganda para hacerse un perfil en Twitter. Toda esta gentita de derecha, cuyo único papel en la política es ser un activista histérico en contra de la "izquierda terruca” y en defensa de las causas de la Iglesia, en realidad no saben nada de política y mucho menos de liberalismo. Son tan estatistas, totalitarios y dogmáticos como los rojos. De hecho, quieren utilizar al Estado y manipular las leyes para consagrar sus doctrinas de fe, como por ejemplo, proteger el sacramento del matrimonio y el dogma de la vida, postergar a la mujer y discriminar a los homosexuales, ven con buenos ojos el asistencialismo y propician el rol regulador del Estado, incluso en la vida de los ciudadanos, en defensa de la moral y de lo que llaman “la cultura cristiana”.

El liberalismo está muy lejos de las doctrinas estatistas y controlistas de la vida que propician tanto los marxistas como los cristianos. De hecho, la intervención de la Iglesia en la política colisiona con el principio de un Estado laico, algo que la cucufatería tampoco entiende. Luego de repasar la funesta vinculación que hemos tenido entre la Iglesia y la política, tanto en la izquierda como en la derecha, creo que la posición más sana políticamente, es exigir que la Iglesia se ocupe de lo suyo y en sus recintos. Aunque por desgracia, la educación privada en manos de la religión, es tan peligrosa y mediocre como la educación pública en manos del SUTEP y del CONARE, y no nos sirve en la formación de auténticos ciudadanos del siglo XXI.

sábado, 10 de agosto de 2013

Nueva izquierda pero vieja mentalidad


Por: Juan Carlos Vásquez

No hace mucho que una nueva estrellita de la izquierda, y dirigente estudiantil PUCP, apareció en la TV para probar que la izquierda tenía también sus divisiones inferiores listas a saltar a la cancha. Conforme se desarrollaba la entrevista el anfitrión debía bajar el nivel del diálogo para sortear las limitaciones de la joven. Al final pude inferir dos cosas: que siguen con el mismo chip en el cerebro repitiendo las mismas consignas y clichés, típicas de la política dogmática, igual que hace 10 años cuando salí de la UNMSM pero que proviene de mucho más atrás: la otra es que la capacidad de la izquierda para captar jóvenes idealistas, incautas y susceptibles al mensaje “revolucionario” con sentimiento de culpa clasista sigue intacta, (y mejor si vienen en paquetes físicos atractivos). Es evidente que por más que se presenten como “nueva izquierda”, sus nociones de economía y del interior del país siguen estancadas en la época del gamonalismo de la República Aristocrática, o incluso más atrás, en la visión feudalista de Mariátegui.

Sigrid Bazán, la nueva estrella zurda que era entrevistada, se refirió al Proyecto Conga como “un proyecto que no debería salir” (¿?) y soslayó la calamitosa situación económica de Cajamarca afirmando que era una región agrícola y que la minería creaba pocos empleos, por lo que culpar la situación actual de esa región a la falta de inversión minera no era correcto. Agregó que el país debía dejar de ser “primario exportador” para pasar a otro nuevo “modelo de desarrollo” (¿?). Como en la mayoría de argumentos izquierdistas, este se basa en una media verdad para llegar a una conclusión equivocada. La minería moderna formal genera pocos empleos directos, eso es totalmente cierto e innegable, pero al igual que toda industria moderna eficiente y competitiva, el valor de la minería moderna no es tanto por los empleos directos que crea sino por la cantidad de encadenamientos productivos que genera y por los aportes fiscales que deja al Estado, incluyendo la propia región que recibe su canon.

Los aportes fiscales están claros para la mayoría, incluso para los de izquierda radical, pero en cambio la parte de los encadenamientos no parecen entenderlo. En el mejor de los casos, subestiman sus efectos. El encadenamiento productivo no es más que la generación de empleos que se relacionan indirectamente (o incluso no se relacionan) con la industria establecida en la zona (sea minera, agroindustrial, tecnológica, etc), pero que su creación y desarrollo está íntimamente relacionada con el establecimiento de dicha industria. Esto se da porque la industria moderna genera los suficientes excedentes para los que trabajan en ella como para que pasen de una situación de sobrevivencia a otra donde puedan satisfacer otras necesidades personales no tan básicas pero importantes para el desarrollo humano, cosa que una actividad económica obsoleta o poco productiva como la agricultura o ganadería de autosustento no se da.

Como geólogo dedicado a la exploración la mitad de mi vida profesional, y a la consultoria, la otra mitad, he visto cómo en zonas alejadas del país y en ciudades intermedias del interior la generación de encadenamientos productivos relacionados a la industria minera moderna ha sacado de la pobreza y generado infinidad de empresas grandes y pequeñas, puestos de trabajo y mejoras en la calidad y seguridad de los mismos, pago de impuestos y de prestaciones laborales y sobretodo eleva la dignidad de las personas, esa misma dignidad que los socialistas dicen defender y que, no obstante, es lo primero que atacan cuando llegan al poder. Los encadenamientos van desde las empresas que son “socios estratégicos” y trabajan directamente con la minera, hasta los pequeños empresarios “emprendedores” que dan servicios de movilidad o alimentación, y entre ellos hay infinidad de empresas y personas involucradas: logísticas, de movilidad, de alimentación, de servicios varios, de consultoria, legales, financieras e incluso estudios sociales, los cuales suelen estar paradójicamente dominados por profesionales que están en contra de la actividad minera moderna. Los encadenamientos son tantos y tan variados que el beneficio social es general. Eso es algo que otros países mineros como Chile, Canadá o Australia han entendido bien y promueven, llegando en los tres casos a desarrollar importantes industrias secundarias a partir de la principal.

Mientras la izquierda siga sacando hornadas de dirigentes y militantes que esperan llegar al poder para hacer su revolución y cambiar la estructura económica, en lugar de aprovechar las industrias modernas y su red de encadenamientos productivos para mejorar la situación de los ciudadanos, cada 5 años seguiremos con el mismo temor de que llegue al poder el sucesor de Velasco Alvarado y empiece su trabajo de demolición del país montando sus experimentos idealistas. La izquierda sigue pensando en términos ideológicos desdeñando la realidad, incapaz de reconocer el fracaso absoluto de sus modelos. Mientras sigan así nunca serán una opción viable de gobierno, y ni siquiera para el debate serio. Seguirán siendo el fantasma que amenaza nuestro futuro.

viernes, 28 de junio de 2013

Poder y corrupción en la izquierda


Por Julio Caballero M.

En estos días vemos las maniobras para sacar al aire los trapos sucios de los posibles rivales políticos de Nadine de Humala, nombre apropiado para la esposa del Presidente de todos los peruanos, pues ella está donde está por su matrimonio. Hago este comentario porque toda la corte de la pareja presidencial niega la candidatura de la Sra. De Humala. Sin embargo, cuando el río suena es porque piedras trae. Es mejor avizorar el panorama y considerar todas las posibilidades, ya que en política todo es posible. Especialmente en el Perú, donde muchas cosas ocurren detrás de las cortinas sin que nadie observe a los que realmente montan los escenarios y dictan el guion.

El poder corrompe, eso es conocido. Pero no solo a los gobernantes sino a todos los que valiéndose de sus puestos le sacan provecho a la circunstancia. Después de la segunda línea de mando ya no se tiene control de los servidores públicos que se contrata. Pero además hay otro tipo de corrupción velada que ya no tiene mucho que ver con dinero sino con poder. Mientras la ciudadanía y los medios persiguen la ruta del dinero, nadie persigue la ruta del poder. Aparentemente nadie es consciente de la red caviar PUCP y de ONGs que hace ya una década domina silenciosamente en nuestro país, dirigiendo no solo el poder sino los escándalos mediáticos digitados mediante titulares, columnas, declaraciones y filtraciones muy oportunas de fotos y chuponeos.


La izquierda, consciente de que la corrupción es parte de sí misma, ha venido manejándola de tal manera que ha creado la sensación de que todo lo que está fuera de la izquierda es “lo corrupto”, y todo lo que sea de izquierda es lo “socialmente ético y correcto”. Si el supuesto corrupto no es de izquierda entonces la izquierda arma el debido proceso de escándalo mediático hasta logar apresar a su víctima y refundir el expediente por años. En cambio, si el corrupto es de izquierda entonces se impide cualquier proceso y se desprestigia a sus acusadores sacándoles trapitos viejos al aire. Al final, toda corrupción de izquierda queda en nada. Como hacen los perros, simplemente le echan tierra y lo cubren.


Esto deja claro que el Poder Judicial en el Perú está profundamente influenciado, invadido y hasta digitado por la izquierda a través de la red mafiosa de ONGs. Ninguna sentencia del Perú se expide sin el visto bueno de los inspectores judiciales que pululan en las ONGs, expertas en acudir a la CIDH para salirse con la suya, sabiendo que tienen allí su infiltrado. Esa garantía de poder es la que permite la corrupción al más alto nivel. Fundamentalmente una corrupción blanca que no pasa por un enriquecimiento evidente como el de Toledo, sino por el chantaje, la prebenda con cargos, asesorías, conferencias, viajes y títulos.


Gracias al poder que la izquierda ha acumulado en el entorno judicial y su influencia en el ejecutivo, la corrupción blanca está garantizada. Ellos pueden manejar la cuestión de la reelección buscando las fórmulas más convenientes. Todo es cuestión de conversar.


Permitir la reelección bajo cualquier fórmula es aceptar que somos parte de la corrupción y que debemos convivir con ella como compañera cotidiana. Ya es tiempo de apuntar los reflectores a la corrupción asolapada de la izquierda oenegienta y la mafia caviar PUCP.


viernes, 11 de enero de 2013

La generación socialconfusa



En mis tiempos la política era más sencilla que hoy, y creo que la vida en general. Se sabía claramente lo que significaba ser de izquierda. Un izquierdista soñaba con tomar el poder mediante la lucha armada para imponer una dictadura comunista. Así de simple. Lo demás es retórica. La izquierda se dividía en mil facciones pero al final todos querían lo mismo. La gran mayoría de la izquierda estaba conformada por jóvenes ilusos engañados por la utopía socialista del mundo perfecto. Recitaban de memoria sus textos sagrados conformados por esa palabrería insufrible de Marx y Lennin. Los que no eran jóvenes estaban en un estado visible de deterioro mental, porque la ideología de izquierda es exactamente igual que la cocaína.

Tras la caída del muro de Berlín, el desplome del bloque socialista, el fracaso absoluto de las tesis de izquierda en todo el mundo y la derrota en el Perú de Sendero Luminoso y el MRTA, el panorama cambió radicalmente para las generaciones de los 90. A partir de allí ser de izquierda se convirtió en un penoso experimento mental que combina la sensiblería social con la nostalgia del pasado comunista. Ser hoy de izquierda apenas se justifica desde el plano ideológico. De aquellos textos sagrados que ya reposan en el basurero de la historia solo se han rescatado algunas consignas que se resumen en dogmas abstractos como "justicia social". La izquierda se reduce hoy al uso de conceptos en los que cabe cualquier cosa, desde la histeria anti discriminación hasta la defensa de los animales y el medio ambiente. Así que cualquiera que hoy se sienta un defensor de causas justas y nobles levanta la bandera de la izquierda.

Si a ese sancochado mental resultante le añadimos los problemas de la educación y las gravísimas crisis sociales vividas en el Perú a fines del siglo pasado, lo que hoy tenemos es una generación de jóvenes y no tan jóvenes francamente confundidos en el escenario político. Una generación que además se ha forjado en la debacle de los medios y del periodismo, absorviendo TV basura, jugando al Play Station y descubriendo la Internet como nuevo juguete. Si tuviera que elegir a un personaje que represente a esa generación mentalmente extraviada, que hoy es parte de una izquierda progresista sin ideología ni programa, sustentada apenas en una sensibilidad social que le sirve de brújula, y que vive improvisando sus odios y afectos cada día, señalaría a Marco Sifuentes, también conocido como Ocram, que es su nombre al revés. 

Marco Sifuentes es una especie de Mark Zuckerberg peruano cuyo único mérito en la vida es haber iniciado el periodismo en la web, mediante un blog de nombre estúpido llamado "El útero de Marita". Hace poco nos reveló las características de su mediocre educación en un colegio de Pueblo Libre donde los profesores tenían el perfil mental de los Humala. Eso ya explica muchas cosas. Estudió periodismo en la PUCP en un programa de novedosa creación, y luego fue parte del equipo de "La Ventana Indiscreta", programa político que dirigió Cecilia Valenzuela hasta el 2008. A partir de allí empieza su discurrir en la web siendo finalmente pionero del periodismo ejercido en la Internet. Más allá de eso es un personaje que destila un izquierdismo desorientado y sin rumbo. Representa pues a la auténtica generación de la izquierda perdida.

Una revisión de su blog confirma nuestras sospechas, pues solo a un desubicado se le puede ocurrir mezclar un artículo que condena al Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso y a los jóvenes que hoy prestan oídos al discruso del MOVADEF, junto a otro artículo donde declara su amor por Camila Vallejo, la líder comunista chilena que es admiradora de la dictadura comunista cubana, dictadura que a su vez sustentó las masacres de la guerrilla comunista de Latinoamérica en los 70 y 80, como el MRTA y de pasada Sendero Luminoso. Es decir, el comunismo latinoamericano es todo un mismo saco de basura. ¡No se puede condenar al PCP- SL y a los jóvenes que hoy escuchan la prédica de Movadef y luego admirar a Camila Vallejo! Si este sujeto resulta incapaz de ver el absurdo es por su falta de visión histórica y por su ignorancia política. Es evidente que hoy la política, desde el Congreso hasta los medios, se ha llenado de ignorantes e improvisados.

Pero los socialconfusos de la izquierda moderna son inmunes a la racionalidad. Tan solo se apoyan en sus emociones, añoranzas y nostalgias. No se dan cuenta de las conexiones estrechas que hay entre lo que dicen rechazar y lo que apoyan fervientemente. Ocram es la prueba viviente del absurdo político de la izquierda del siglo XXI. Pongamos otro ejemplo. Este desubicado lanza una advertencia a los jóvenes para que no presten oídos al Movadef citando un texto de la CVR: "El PCP-SL instrumentalizó, para su inicial crecimiento partidario en las diferentes regiones del país, instituciones del sistema educativo, expandiendo a través de ellas su prédica para captar núcleos minoritarios de jóvenes a quienes ofrecía una ideología de ruptura total con el orden establecido..".

Parece muy apropiado. Sin embargo, el post anterior es una apología de Javier Heraud, poeta y guerrillero comunista muerto a tiros en el río Madre de Dios. ¡Precisamente uno de esos jóvenes captados por el comunismo a través del adoctrinamiento en las instituciones educativas! Entonces uno que conoce la historia de la política peruana y mundial, no llega a comprender qué hace un idiota condenando en un post al comunismo y ¡elogiándolo en los otros! 

Me parece bien admirar al poeta Javier Heraud. Yo también lo admiro. Sus poemas son bellos. No me canso de leer "El rio". Pero no se puede decir de él: "Me gustó la muestra porque es un intento de explotar al máximo el potencial iconográfico de Heraud, que debería estar al nivel del Che —con toda la carga, para bien y para mal, que eso implica— en el imaginario colectivo de la juventud peruana...". Solo un auténtico imbécil de la izquierda confusa de hoy se le puede ocurrir colocar la imagen de Javier Heraud como iconografía comunista para la juventud peruana. Si hay algo que rescatar de Javier Heraud es tan solo su poemario y más nada. El resto es mejor ocultarlo. Y no lo digo yo solamente. Se lo está diciendo la CVR en su propia cita.

Javier Heraud fue una víctima del comunismo. Si queremos ponerlo como icono para la juventud habría que hacerlo señalando este carácter esencial de su figura: víctima del comunismo. Y habría que hacerlo como una advertencia a los jóvenes para que no desperdicien su juventud prestando oídos a mensajes celestiales que vienen desde la izquierda. Pero hacerlo como una apología del comunismo criminal colocándolo al nivel del Che, es algo que, repito, solo a un perfecto imbécil se le puede ocurrir.

Lástima que no hayamos emprendido en el Perú un programa educativo apropiado luego de vivir toda esa época nefasta de la izquierda violenta y criminal en las últimas décadas del siglo pasado. Debimos haberlo hecho. Así podríamos quizá haber evitado el surgimiento de esta generación de socialconfusos e idiotas de la política que hoy se proclaman como abanderados de una posición política correcta, incluyendo en sus mensajes las semillas del mal. Tenemos un trabajo que emprender. No solo hay que corregir esta clase de mensajes aberrantes sino que debemos señalar a estos idiotas con carteles de peligro, para que quienes se atrevan a leerlos tengan la debida precaución de no pisar sus minas ideológicas.

domingo, 23 de septiembre de 2012

Los filósofos del marxismo


Siempre he dicho que no hace falta leer el mamotreto de la CVR para desestimarlo, pues basta con saber que sus redactores fueron tan marxistas como los senderistas. Si tienen dudas, leyendo sus capítulos principales se pueden confirmar estas sospechas. Lo que allí se hace es justificar el accionar senderista colocando como origen de toda violencia la pobreza y la miseria, se eleva la masacre de SL a la categoría de "acto político" llamando al fenómeno "conflicto armado interno" y al cobarde ataque de SL a la población civil "guerra popular contra el Estado". Esa es la miseria del informe de la CVR.

Cualquier peruano que deteste la ideología de la violencia debería rechazar ese informe. Causa indignación leer defensas a la CVR de gente que con toda seguridad no ha leído ese informe o no ha entendido ni jota porque carecen de formación política. En especial muchas columnas de la prensa diaria donde la mayoría solo busca ganar una imagen pública de corrección y bondad, junto con más seguidores en el Twitter.

Lo que sí merece un comentario es la columna del ex presidente de la CVR, el filósofo marxista y filocomunista Salomón Lerner Febres, escrita en defensa de su Obra Magna. Leer el pensamiento de este señor no deja duda alguna de que la CVR ha seguido exactamente el mismo derrotero mental de Sendero Luminoso. Dicho con palabras más o palabras menos, con mejor prosa o elegancia, es por poco el mismo pensamiento Gonzalo. ¿Pero qué más se puede esperar de dos filósofos que tienen a Marx como padre putativo mental? Ambos son filósofos del marxismo.

Salomón Lerner, increpa a sus críticos porque estamos acostumbrados a "cierta cultura autoritaria que se resiste a comprender las fallas de fondo de nuestra sociedad y prefiere la imposición prepotente de sus ideas antes que involucrarse en cualquier atisbo de reflexión crítica". Es lo que dicen todos los marxistas: el mundo tiene "fallas de fondo". Para todo marxista el mundo está mal, es injusto, desigual, etc. Los marxistas son los únicos que han descubierto las "fallas de fondo de nuestra sociedad". Y estas deben ser corregidas mediante su iluminada visión a través de la violencia, pues las injusticias derivan siempre en la revolución violenta de las clases oprimidas. No hay un marxista que no sienta simpatías por la violencia, pues según ellos no hay otra forma de llegar al poder monopolizado por una clase enemiga.

Sin embargo nuestro filósofo marxista y ex presidente de la CVR nos restriega la acusación infantil de que nosotros pretendemos imponer nuestras ideas por la fuerza. Me gustaría preguntarle: ¿No ha sido el marxismo el que ha apelado a la violencia y al genocidio para imponer sus ideas? ¿No lo hacen a diario en nuestro país? ¿Acaso no quieren imponernos el informe de la CVR como "la verdad"? Son los marxistas quienes quieren imponernos sus dogmas ideológicos disfrazados de "reflexión crítica". El mundo tiene problemas, es obvio; pero los problemas son parte consustancial de la realidad humana. La política sirve para resolverlos, para apoyar a la sociedad y para que esta pueda desenvolverse desarrollándose por su propia dinámica en libertad, y no por la dirección magistral de un líder iluminado, ni por la dirección sabia y suprema de un partido que posee la "verdad científica" y pretende reinventar el mundo a su manera.

Para un marxista los problemas son síntomas de que el mundo está mal diseñado, son pruebas de que hay "fallas de fondo". Por tal razón ellos no resuelven los problemas reales sino que van más allá, en busca de esas "fallas de fondo de nuestra sociedad" siguiendo el dogma creado por Marx. Pretenden un mundo perfecto donde los problemas dejarán de existir porque se resolverán esas "fallas de fondo". Se sienten iluminados y superiores, dueños de una "verdad científica". Nos dicen que nosotros no entendemos las "fallas de fondo de nuestra sociedad". Quieren inventar un nuevo mundo con una nueva sociedad y un nuevo hombre. Por eso siempre están repitiendo su cantaleta dogmática de las "transformaciones profundas de la sociedad". Esas que terminan siempre en abusos, masacres y genocidios. Ya las conocemos de sobra!

¿Cuál es la diferencia entre Salomón Lerner y Abimael Guzmán? Uno emplea dinamita para transformar el mundo injusto y el otro emplea discursos melosos para acusar al mundo injusto. Uno manda matar a los que no se ajustan a la nueva sociedad y el otro condena las muertes pero justifica el accionar porque hay "fallas de fondo en la sociedad", y porque la injusticia deriva en violencia. Eso es lo que se lee en el informe de la CVR. 

Pero no es todo lo que nos dice Salomón Lerner. Con su carita de buen niño, nos ilumina aun más con su pensamiento marxista. Nos acusa porque estamos "acostumbrados a imaginarse un país con dueños, y habituados a pensar en sí mismos como los guardianes de ese orden, para ellos incuestionado e incuestionable". No es así como nos imaginamos el mundo. De hecho es así como lo vemos, porque el mundo es así. En este mundo hay dueños. A los marxistas no les gusta, pero ese es su problema mental. En este mundo cada quien es dueño de su vida y de sus propiedades, producto de su trabajo. Quisiéramos que todos sean dueños y propietarios. Para eso queremos que haya más trabajo en todas sus formas, y fomentamos el emprendimiento y la educación, pero no en profesiones parásitas que solo sirven para generar panfletarios sociales.

Los marxistas, como Salomón Lerner, sus muchachos de la CVR y los senderistas creen que este mundo está mal porque tiene un cierto orden que a ellos no les gusta, viven convencidos de que una inteligencia maligna creó este "orden" para beneficio de unos y perjuicio de otros, y detestan el mundo porque tiene "dueños". Ellos quisieran un mundo sin propiedad privada, una sociedad de borregos idénticos alimentados por la mano justa de un líder divinizado. Puede ser Abimael Guzmán, Kim Il Sung, Fidel Castro o el mismo Salomón Lerner. Esa es la nueva sociedad y el nuevo orden al que aspiran los marxistas.

Pero Salomón Lerner va más allá en su cerrada defensa del mamarracho de la CVR, se toma la libertad de mentir al afirmar que quienes rechazamos el informe de la CVR hemos "hallado en la reflexión crítica que proviene de la memoria una suerte de amenaza no sólo a sus intereses concretos –entre los que se incluye la defensa de la impunidad—sino a su propia visión del mundo: un mundo jerárquico, excluyente, que no admite más movilidad que la que nace de la acumulación de riquezas, indiferentes a veces a la ilicitud o megacorrupción que, en ocasiones está en el origen de tal prosperidad.".

O sea que quienes criticamos ese panfleto amañado y mal redactado de la CVR queremos "la impunidad". ¿Cuál impunidad? Seguramente don Salomón se refiere a la misión realizada por los comunistas de la CVR: inculpar a los militares. Sabe muy bien que ese ha sido su principal trabajo. La CVR elude la responsabilidad de Sendero Luminoso, desvirtúa el accionar contraterrorista de Alberto Fujimori y condena a las FFAA. Han creado el ambiente propicio para reconciliarnos con los terroristas, con la izquierda en general, y condenar a Alberto Fujimori y a las FFAA. ¿O no? Por eso don Salomón nos culpa de querer "la impunidad", porque en el fondo lo que más le preocupa es que hagamos una verdadera reflexión de la violencia para señalar a sus verdaderos responsables: la izquierda marxista. Nosotros no buscamos ninguna impunidad. Lo que rechazamos es que la izquierda marxista que tanto daño hizo al país nos engañe y nos venda gato por liebre con ese informe. Es todo.

Lo demás en ese artículo es una muestra del pensamiento paraplégico y delirante de un marxista. No admiten que en el mundo hay jerarquías simplemente porque el mundo es así. Tan dogmáticos son que siguen aferrados a su fantasía de que todo el mundo está mal y, por tanto, todo lo que ven en él es malo. Viven convencidos de que el mundo obedece a un diseño diabólico e "injusto". Se sienten dioses capaces de diseñar un nuevo mundo mejor, un paraíso terrenal donde todo es igualdad. Ciegos por su dogma, son incapaces de advertir que en este mundo existen jerarquías en toda la naturaleza. Es parte de la organización de la materia y de la sociedad humana; y hasta de la mayoría de sociedades animales. En el mundo social humano las jerarquías empiezan en la familia. Pero para un típico marxista delirante todo eso está mal. Ellos aspiran a un mundo homogéneo. Nos dice don Salomón que la riqueza surge de la acumulación que tiene su base en las acciones ilícitas y en la megacorrupción. Ni más ni menos. Esa es pues la miseria mental del marxismo. Es fácil comprender de dónde sale la violencia: de una mente perturbada por un dogma pervertido.

Pero dice más aún este filósofo marxista en defensa de su CVR. Apelando a la ya conocida verborragia sensiblera y melodramática de la caviarada, Salomón Lerner afirma que nuestra crítica a las "reparaciones" se debe a que creemos que no le debemos nada a seres que siempre hemos visto como menos valiosos. Patrañas. Miente este señor. Las críticas se refieren a las reparaciones que se les ha dado alegremente a terroristas y a los familiares de terroristas, tal como ha sido demostrado más de una vez. Hay una crítica mayor que está dirigida a esa pasión irresponsable de la caviarada de usar el erario público con fines benéficos para el lucimiento de sus perfiles. Pero de allí a soltar toda la sarta de disparates que este filocomunista caviar PUCP escribe hay una gran distancia. 

Sin duda falta mucho para que seamos una sociedad democrática, pero no se trata de distancia ni tiempo sino de la persistencia en el mundo de estos delirantes del marxismo, quienes antes de aprender cómo es realmente el mundo no hacen más que memorizar su dogma de fe para pretender transformar la realidad según sus delirios. Mientras exista un lunático del marxismo, ya sea senderista o caviar, criticando el mundo y juzgando que todo en él está mal en su esencia, en su estructura social y en su diseño económico porque hay "fallas de fondo", nadie podrá vivir en paz. Todos estamos en peligro de ser degollados por defender un mundo libre, pues somos parte de un sistema nefasto que debe ser purificado con una nueva sociedad y un nuevo hombre.

jueves, 23 de agosto de 2012

Obispo Luis Bambarén se mete en lío PUCP


El obispo de Chimbote nunca pierde tiempo para estar en las noticias. De hecho es el cura más mediático que hay en el Perú y el de más larga data en la política nacional, pues su actividad empieza en los primeros días de la dictadura de Velasco. Desde entonces, este sacerdote de corazoncito rojo no descansa. Antier se le vio en el Museo de la Memoria, ayer invocó a Santos a dialogar, luego opinó sobre la huelga médica y hoy salta al primer plano con una carta dirigida a la Conferencia Episcopal recriminándolos por meterse en el lío de la PUCP a favor de la Iglesia. O sea, como figureti de la política no hay quien le gane a Bambarén.

En su carta el obispo de Chimbote se queja de que la Conferencia Episcopal intervenga en lío de la PUCP porque considera que el lío es con la persona de Juan Luis Cipriani, a quien detesta públicamente desde hace mucho tiempo y cuya autoridad ha retado permanentemente. Sugiere el curita rojo de Chimbote que el problema de la PUCP no es con la Iglesia Católica sino con Cipriani en particular. ¿Es esto cierto? Claro que no. Esa es la idea que riegan y quieren imponer los rojos. Simplemente han ciprianizado el lío apelando a sus clásicas estrategias de desinformación y manipulación mediática.

Juan Luis Cipriani dejará algún día el cargo y se irá a su casa sin nada. El tema no es con él. Cipriani actúa en todo momento como representante de los intereses de la Iglesia en el Perú, ya que ella -y no Cipriani- intervino en la creación de la PUCP hace como noventa años. Fue la Santa Sede -y no Cipriani- la que le otorgó a la PUCP el título de "Pontificia". Así que resulta evidente la mentira que riega el cura rojo de Chimbote, Luis Bambarén.

Lo curioso es que la carta de Bambarén acaba en un drama hindú por la pérdida de los fieles que está sufriendo la iglesia católica, sugiriendo estupidamente que ello es culpa de Cipriani y no de la prédica de los rojos en las universidades tomadas por la izquierda cavernaria, como la PUCP. Más mentiroso ya no puede ser este cura rojo, porque tonto no es. Resulta que Cipriani, que defiende los intereses de la Iglesia, es el que destruye la fe católica y no los comunistas que rechazan "la injerencia de la iglesia en la universidad". ¿Se puede ser más idiota, más falso, más maniqueo?

Indudablemente el curita rojo de Chimbote, la vedette mediática de la Iglesia en el Perú, juega a favor de la mafia caviar que se ha apoderado de la PUCP y no la quiere soltar como mamadera. En los caóticos años 70 y 80, en medio del caos jurídico provocado por la dictadura de Velasco y la peste roja que infectó el ambiente universitario, varias universidades privadas fueron asaltadas por mafias, incluso a balazos. Estas mafias se adueñaron de algunas universidades hasta el día de hoy. 

En algunas universidades, como la Ricardo Palma, estas mafias fueron desalojadas y hoy están presos muchos de los que malversaron el dinero de los estudiantes. Pero no fue el caso de todas. Hay universidades que aun siguen en poder de esa mafias y una de ellas es la PUCP. En casi todos los casos estas mafias cambiaron los estatutos y se otorgaron títulos de doctores para cumplir con la ley y poder hacerse cargo de las facultades y direcciones, etc. Es increíble que la gente no recuerde y no se de cuenta que la PUCP está capturada por una de esas mafias universitarias. Es tan evidente.

La estrategia montada por la mafia caviar PUCP es muy simple: desinformar y reducir el asunto a Cipriani. Todo el problema lo han reducido a la supuesta ambición personal de Cipriani. Han levantado el psicosocial del Opus Dei y de la Santa Inquisición, y otras estupideces por el estilo, convencidos de que las masas estúpidas creerán todas esas mentiras. Algo ridículo, francamente. Pero hay idiotas que se tragan ese anzuelo, no cabe duda. Ni siquiera ven la majadería de la mafia caviar PUCP que ha desobedecido las diversas instancias legales en donde han perdido sus causas. Están fuera de la ley peruana a la que dicen acogerse. Están fuera de la ley canónica a la que se acogen cuando les conviene, pero no cuando se trata de respetar acuerdos.

La verdad es que todo este tema de la PUCP apesta a rabanito podrido.


Dante Bobadilla Ramírez