viernes, 7 de junio de 2013

GANAMOS! SOMOS CLASE MEDIA!



Por Elvis Occ

Según una ultima encuesta hecha en Lima; 7 de cada 10 peruanos es de clase media. Habría que ver cual clase media. Clase media según nuestras peculiares características peruanas supongo porque las escalas europeas y norteamericanas están muy lejos de aplicarse en este lado del mundo. En cotrapartida también podrían decir los mismo en Etiopia o Haiti. No es tan simple amigos!

Sin embargo de algo estamos seguros y no hace falta que una encuestadora nos lo diga; hace un par de décadas que un colosal porcentaje de peruanos come algo más que arroz con huevo frito y presume de tener más de un par de zapatillas Nike. Los tiempos han cambiado para mejor en ese reglón pero tenemos que estar vigilantes para no perder lo avanzado. Que no sea arrancada de caballo, parada de burro.

Contrario a lo que sucede en las naciones socialistas o cuasi-socialistas, donde los gobernantes y la dirigencia partidaria en el gobierno siempre gozan de abundancia aunque la carestía arrecie. En un país de economía liberal todos tiene la oportunidad de mejorar. Tan es así que no existe lugar alguno del mundo donde la izquierda presuma de haber enriquecido a sus ciudadanos. Tampoco sé de empresa exitosa alguna con una política de negocios basada en el marxismo-leninismo. No es viable!

Las buenas noticias son que 7 de cada 10 peruanos experimentan en carne propia los beneficios de una economía liberal y hoy si tienen pruebas para demostrarle las bondades del sistema a su hijos. Algún día sus nietos no creerán que cuando Ud era un nene, se levantaba temprano hacer cola por horas para comprar azúcar...si alcanzaba. Hoy somos la clase media, somos la derecha popular. Ganamos carajo!

www.elvisocc.org

jueves, 6 de junio de 2013

El soldado desertor



Por Felipe Cortijo

Ya es un hecho la deserción a los buenos principios de Humala Tasso. Ya es un hecho consumado el blindaje de los “nacionalistas”, aquellos que fungieron de amantes de la patria para llegar al poder, quienes desplegaron las banderas anticorrupción, hoy resultaron ser la peor lacra de delincuentes que quisieron apropiarse de Repsol. Parece que apoyarán a Toledo Manrique descaradamente, sin ninguna vergüenza, a pesar de las evidencias en su contra, para seguir contando con su apoyo político.

Humala Tasso empezó su carrera política con el mote de “cachaco mediocre” que le endilgara la doctora Martha Hildebrandt muy temprano. En realidad todo hace pensar que para ser presidente del Perú sólo hace falta ser un buen agitador social y mucha pero mucha vulgaridad en el lenguaje, los valores y principios que le acompañen, es decir, ser parte viva de la canalla, del vulgo, del pensamiento corriente del bajo mundo.

Es la misma forma de hacer política de Toledo Manrique, el título de Stanford no es más que mera entelequia para adornar lo que no se tiene, de lo que se carece: “decencia”. Y aquí es cuando se junta a él la señera figura de un soldado, de un ex militar que dice que sirvió a la patria en los momentos más difíciles de la historia republicana -cuando el Perú se desangraba en el combate interno contra el terrorismo de la izquierda- aunque hasta ahora nadie explique lo que realmente pasó en el pueblo de Madre Mía.

Aquí fue cuando Humala Tasso se mostró tal cual es, el talante de persona que es, y muy a su pesar el país en su mayoría ya empieza a mostrarle su desaprobación. Ahora intenta respaldar, a vista y paciencia de quienes lo eligieron, los enjuagues comerciales en el patrimonio de un corrupto. Le da un abrazo, se ríen juntos, así es Humala Tasso, mediocre, vulgar en sus gestos políticos, displicente con la honestidad, pusilánime en todo lo que debe de hacer: ¡Hasta hoy un viejo enfermo espera que la cobardía de un ex comandante del ejército peruano se atreva a otorgarle un indulto!.

No espero más del señor Humala Tasso, lamentablemente no se puede esperar nada de alguien así. La economía del país y el bolsillo de 30 millones de peruanos tendrán que esperar hasta que se alejen del poder esta clase de gentes, duchos en la componenda política, zorros en los malos manejos de la hacienda pública, pero estúpidos para generar riqueza. El peruano no vive de la politiquería de gente como Gregorio Santos, Wilfredo Saavedra o Marcos Arana, que deberían estar en la cárcel por agitadores, así de sencillo, pero en este gobierno se les respeta. ¡Cuánto daño ha hecho siempre el cacicazgo en todas las épocas!.

Al final, este es el problema de nuestra clase política, la vulgaridad en el poder, el gobierno de los zafios. Es muy sencillo ser vulgar, basta a veces llenar de hielo una copa de whisky con las manos, o dirigirse a la nación con chabacanerías como “Estado panzón” siendo uno un perfecto enano. Un estadista evitaria esa fácil vulgaridad, disciplinaria sus gestos y su manera de pensar forzándose así mismo, así lo pretendía Nietzsche: “Es preciso apelar a ingentes fuerzas contrarias para poder oponerse a este natural, demasiado natural, progreso hacia lo igual, al avance del hombre hacia lo semejante, habitual, ordinario, gregario, ¡hacia lo vulgar!”, (aforismo 268, Más allá del bien y el mal). Y en eso estamos.

miércoles, 5 de junio de 2013

Guía de la izquierda peruana


¿No les parece sospechoso que todo el mundo quiera ser de izquierda? Hasta el cocinero Gastón Acurio dice que "ser de izquierda es un deber moral". No sé pero algo pasa que la gente cree que ser de izquierda es la posición correcta, cool, fina. Parece que las mamás ya no les dicen a sus hijos que sean buenos chicos sino que sean de izquierda. Más o menos esta es la idea que parece primar en un gran sector de nuestra sociedad. Entonces resulta que en la izquierda encontramos una galería de lunáticos que van desde Abimael Guzmán hasta las candorosas niñas que marchan por causas nobles y justas que ellas misma no entienden ni conocen bien. Resulta que la izquierda es como un manicomio donde cada quien padece su propio trastorno mental, ya que cada quien tiene su propia causa. Hay de todo. Así que para tratar de ubicarnos en ese terreno he hecho una especie de guía. Puede servirle a la gente que dice ser de izquierda para ubicarse en alguna de estas categorías, aunque algunas ya se están extinguiendo:

a) La izquierda romántica y cojuda.- Creen que si sienten pena por los pobres ya son de izquierda; si les preocupan los animales, el planeta o el medio ambiente entonces tienen que ser de izquierda. Si están a favor de la justicia, los derechos, la igualdad, en contra de la discriminación y creen que la política debe consistir en ayudar a los más pobres, entonces ya ni hablar, definitivamente sienten que deben ser de izquierda. La verdad es que a estos no les gusta ni les interesa la política pero se declaran de izquierda. Son amantes de los pensamientos dulces y las frases cursis en el Facebook. Creen que pueden resolver el problema del hambre en el mundo con un concierto, una caminata, una maratón, una bicicleteada o un apagón. Les encanta marchar con sus polos especialmente diseñados para la ocasión de la protesta. Son pacifistas inocentones que creen en el arrepentimiento de los terroristas y que la violencia fue por causa de la pobreza. Están convencidos de que Jesucristo fue de izquierda y que el Evangelio es una doctrina de izquierda. En esta categoría está nuestro bienamado chef Gastón Acurio.

b) La izquierda caviar y snob.- Son aquellos que creen que la izquierda es una pose intelectual, que declararse de izquierda les otorga caché y los convierte en "progresistas". Conocidos también como "progres", están en contra de toda sombra y gesto de discriminación social y viven atentos a todo acto sospechoso de discriminación para montar una telenovela de varios días. Son limeños blanquiñosos, originalmente miraflorinos, hoy expandidos por Surco y La Molina, conocen la sierra por turismo y a los cholos por foto, pero escriben libros enteros acerca del cholo. Apoyan todas las causas que signifiquen odio al sistema. Son apitucados, hijitos e hijitas de papá y mamá, niños bien, estudiantes cumplidores y casi todos profesionales de buena universidad, ricachones intelectualoides con sentimientos de culpa y traumas sociales, que tratan de expiar sus pecados veniales mediante la prédica social, generalmente a través de artículos en sus columnas o entregados al activismo social. Hay una buena cantidad de gays en este sector y, por supuesto, encabezan y promueven a los LGTB, que también son de izquierda. En general los caviares son de buenos gustos y de buena vida, habitúes de los cafés más fichos de Lima. Aparecen siempre firmando cuanto manifiesto haya a favor de alguna causa justa. Muchos han ejercido alguna función pública o están permanentemente dispuestos a ofrecerse como ministros. Mientras tanto, adoptan el papel de tribunos, dueños de la conciencia social del país desde la comodidad de su oficina, escritorio, buffete o buró. Algunos son consumados blogueros o tuitean obsesivamente desde sus Blackberrys.

c) La izquierda ignorante y placera.- Estos ni siquiera saben a qué lado está la izquierda. Socialmente son el reverso de los caviares. Pertenecen a una sufrida clase media, emergente y rencorososa, y se han creído todos los cuentos de los agitadores políticos marxistas. Creen que el hecho de ser trabajadores asalariados los hace seres explotados y, por ende, de izquierda, y que para ejercer su derecho al reclamo tienen que militar en la izquierda radical. Son la clientela predilecta de los predicadores marxistas. Desconfían de los caviares porque no los entienden ni los leen. Prefieren creerle a los agitadores sociales que los llenan de consignas y de mentiras, guiándolos por el camino de la subversión. Sueñan con llegar a la política mediante la acción sindical. Su manera de hacerse notar es apelando a la violencia. Conciben que su única posibilidad de reivindicación es la lucha callejera y cuanto más violenta mejor. Son pendencieros, manipuladores, oportunistas y corruptos, saltimbanquis, tránsfugas, mataperros y trepadores, capaces de cualquier fechoría cojuda por ganarse alguito. A falta de argumentos y de versación intelectual, prefieren las acciones directas. Se manejan a base de consignas, clichés y fórmulas conceptuales que les sirven como todo sustento de raciocinio. 

d) La izquierda intelectual.- Víctimas de su época. Educados en la escuela marxista, dominante en todas las ciencias sociales durante el siglo XX. Preocupados por explicar la realidad nacional desde la perspectiva del materialismo histórico, la mayoría de ellos cayó en la tentación de apegarse al simplismo de las fórmulas marxistas, propias de la Era Industrial del siglo XIX, cuando el Perú nunca tuvo una Era Industrial. Concibieron el escenario político nacional como si se tratara de una novela de Ian Flemming, manejada por los oscuros intereses de un Poder Mundial, cuyos torcidos y caprichosos designios son los únicos causantes de la situación de pobreza y postergación de los indios, y del Perú en general. Con esta tesis alimentaron a través de sus libros y teorías el ambiente académico. Sirvieron como referentes para algunos gobiernos, especialmente el de Velasco Alvarado, y para toda la generación de izquierda de los 70 y 80 incluyendo Sendero Luminoso. Hoy se mantienen calladitos, pero de cuando en cuando aparecen con sus pergaminos desenrollados para dictar cátedra, como cuando intentaron servir de asesores a Ollanta Humala o cuando escriben algún artículo que resalta como el medallón de la abuela en el fondo del baúl.

e) La izquierda delirante.- Dementes alienados con la ideología marxista. Alucinados que no conciben más realidad que la que leen en sus textos doctrinarios. Viven todavía detrás de la cortina de hierro. Están cargados de odio de clase. Repiten como loros sus doctrinas políticas que memorizan como una oración. Se organizan en agrupaciones que conservan un rígido esquema, incluyendo uniformes, consignas, himnos y rituales donde predomina un abominable color rojo. Consideran que todos los demás están equivocados, que son pecadores, infieles y dignos de castigo. En su empeño por conseguir el pensamiento marxista más puro, llegan a dividirse en facciones incontables, acusándose mutuamente de revisionistas o desviacionistas. Su símbolo sigue siendo la hoz y el martillo, y sus banderas todavía muestran a Marx y al Che. Flamean sus banderas rojas indiferentes al fracaso mundial del comunismo. Están dispuestos a revivir las guerrillas y el terrorismo fanático. Han parido organizaciones electoreras para capturar algunos feudos por la vía electoral. Suelen salir de sus cavernas con sus banderas rojas cada vez que se presenta la ocasión, como cuando la izquierda convoca a sus insufribles marchas. 

f) La izquierda asolapada.- Extremistas del ayer, fracasados, arrepentidos y frustrados, que hoy viven disfrazados de defensores de algo. Son oenegientos, derechohumanistas, ambientalistas y otros ismos de moda. Incluso son ahora expertos senderólogos que se prestan como opinantes ante los medios. Sobrevivientes del cataclismo mundial de la izquierda, luego de la caída del Muro de Berlín, hoy reptan camuflados en una nueva actividad aparentemente no política. Ocultan su pasado como si fuera un tatuaje de la hoz y el martillo en la palma de la mano donde reciben sus cheques. Algunos llegaron tarde a la política y se quedaron con las ganas, pues el comunismo mundial se derrumbó antes de que pudieran hacerse famosos. Ahora se consuelan defendiendo a la dictadura cubana y simpatizando con todos los extremistas mundiales, desde Noam Chokmsky hasta Naomi Klein. Difunden los ideales bolivarianos de Hugo Chávez y las ideas de Paul Krugman. Han transformado el activismo político en activismo social a través de lo que llaman candorosamente "la sociedad civil". Hacen política sin caer en la política porque se disfrazan de académicos opinantes. Su emblema puede ser una flor, un planeta, un sol radiante. Sus organizaciones tienen nombres de nido, como "mundo feliz". Están atentos a lo que ocurre con los presos por terrorismo y claman venganza contra los militares y fujimoristas, pero siempre bajo la mascarada de los derechos humanos y la reconciliación nacional.

Utilice esta guía para ubicar a cualquier izquierdista que salga por ahí con sus escritos o consignas. Si usted se siente de izquierda, ya puede elegir a qué clase pertenece. Lo mejor sería exorcizar a la sociedad peruana. Por lo menos vacune a sus hijos contra la fiebre de estupidez izquierdista. Los libros son una buena cura.