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domingo, 15 de octubre de 2017

Hay que cerrarle el paso a los trepadores


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En el Perú hay un mal endémico: todo el mundo quiere ser presidente. Lo que sobra acá no son políticos sino trepadores. En cada proceso electoral aparecen como una plaga candidatos que nadie sabe de dónde salieron. Algunos se hicieron conocidos por alguna fechoría ridícula, como el asalto a un campamento minero en Locumba, perpetrado por un delirante Ollanta Humala, o por ser experto en meterse a los medios como opinólogo, como fue el caso de Alejandro Toledo, quien engañó a todo el mundo posando como economista sin serlo.

El hecho es que tanto Alejandro Toledo como Ollanta Humala armaron su circo electoral montados en la ola del antifujimorismo, prometieron refundar la patria luchando contra la corrupción y embaucaron a todos los inocentes que terminaron votando por ellos y su combi electoral, repleta de trepadores de medio pelo. Ahora uno está fugado y el otro espera su condena en la cárcel, mientras que sus partidos ya no existen y sus militantes desaparecieron. ¿No es hora de aprender la lección y tomar medidas para que esta clase de saltimbanquis sin escrúpulos no vuelvan a tomarnos el pelo?

Una de las propuestas más interesantes para modificar la ley electoral, pretende establecer filtros a los partidos que quieren presentar candidatos presidenciales. No es posible que cualquier hijo de vecino que se alucina presidenciable, arme su combi electoral y postule a la presidencia. Así no puede funcionar una democracia. Sobre todo si deseamos tener partidos de verdad y no solo estas combis que se arman en cada proceso electoral, y que luego de quedar vacías, se alquilan al mejor postor en el siguiente proceso electoral. Estas payasadas no pueden permitirse más.

La propuesta es simple: para poder postular candidatos a la presidencia, un partido debería tener una antigüedad mínima de cinco años y haber participado en elecciones municipales. Es decir, debe ser un partido de verdad y no una combi de asaltantes del poder. De hecho es la propuesta más inteligente que se le ha ocurrido a alguien en el Congreso. Pero como se le ocurrió a Mauricio Múlder, claro, la prensa basura de izquierdas que solo viven para ladrarle al Apra y al fujimorismo, empezó a atacar la propuesta. De inmediato acusaron al Apra de querer impedir la candidatura de Verónika Mendoza y de Julio Guzmán, como si incluso eso no fuera una gran idea.

Espero que esa propuesta sea finalmente aprobada para cerrarle el paso a todos los aventureros que se juegan una lotería en cada proceso electoral para ver si se ganan alguito. En una de esas se ganan el premio mayor y acaban de presidentes. En este país todo puede suceder. Pero hay que tomar las precauciones del caso. La democracia no puede ser tan boba ni pueden volver a tomarnos el pelo. Y la ley debe servir para eso: para proteger nuestras instituciones de toda clase de facinerosos. 

jueves, 10 de marzo de 2016

Progresismo desesperado


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El progresismo y la caviarada están al borde de un ataque de nervios. Ya no pueden más. Les han tachado a su candidato Julio Guzmán, que era el nuevo Ollanta de estas elecciones. Y no solo eso. Lo peor de todo es que ven horrorizados que la candidata Keiko Fujimori acaricia un triunfo en primera vuelta. En todo caso, sienten que se han quedado sin posibilidad de meter un candidato progre en la segunda vuelta. Todo esto los ha llevado a desatar una campaña histérica de mentiras y amenazas en todos los medios dominados por la escoria progresista, como La República, IDL, Poder, La Mula, Utero y demás panfletos propios de la inmundicia de izquierda, incluyendo medios contagiados o infectados de izquierdistas como CARETAS o el mismo diario El Comercio, que en toda su red está más infestado de parásitos de izquierda que panza de perro vago. 

La estrategia del progresismo tiene dos frentes. El primero es desprestigiar a los miembros del Jurado Nacional de Elecciones hasta ponerlos al nivel de delincuentes. Para esto apelan a simples denuncias que aparecen en los medios de izquierda, expertos en montar denuncias contra todo aquel que no les simpatiza. Las columnas de los progres son refritos donde cada uno repite lo mismo que el otro y luego se citan, además recargan sus insufribles mamotretos con referencias que apuntan a otros medios progres donde figuran las denuncias que mencionan, etc. Es una drama circular, como ver a un perro tratando de morderse la cola. En resumen, lo que dicen es que Távara estaba cuestionado por usar una invitación de la universidad Alas Peruanas. Milagro que no lo acusan de recibir el doctorado Honoris Causa de la UCV. Tampoco dicen nada de los jueces que IDL premia y beca, o de los ex procuradores que luego de servir a los intereses del progresismo acaban trabajando en alguna ONG vinculada a la progrería. Para variar, también "acusan" a un magistrado de tener vínculos con el APRA, lo cual es uno de los refritos más quemados de la progrería.

Además de tratar de traerse abajo al JNE, emprenden la campaña de especulación histérica basados en preguntas como "quiénes se benefician? Y como saben que no hay ningún progresista que pueda salir beneficiado de la situación, montan en ataque de pánico. Claman al cielo porque, según ellos, los principales beneficiados serían Keiko Fujimori, el diablo, y PPK, Satanás. En consecuencia arremeten con toda clase de argumentaciones estrambóticas como que le han quitado a cuatro millones de electores su posiblidad de elegir. Es decir, como Guzmán tenía un 18% según algunas encuestas, lo lógico era dejar de lado la ley y permitirlo competir. 

También dicen los genios de la hipocresía y la doble moral, que el JNE debe investigar a todos y tachar a todos, en especial a Keiko. Es decir, primero invocan que no le pueden quitar a 4 millones de electores la posibilidad de elegir pero ahora quieren impedir que 12 millones voten por Keiko. Además recusan las leyes aplicadas contra Guzmán pero luego las invocan para aplicarlas a la Alinaza Popular porque el PPC no habría cumplido con sus estatutos. ¿Alguien entiende a estos desquiciados?

Todas estas maniobras desesperadas de la izquierda, que el mismo día de la decisión final del JNE salieron con columnas amenazadoras contra sus miembros, revela el estado de pánico que viven porque perciben que están por perder todos sus privilegios. Por fin, después de 15 años de reinado están por dejar de ser los referentes de la justicia, la política y los medios en este país. Con la salida de Guzmán han perdido su caballo de Troya. Esta vez no han podido repetir la hazaña del 2011, cuando montaron al monigote de Ollanta como emblema del camión de basura que llevaba a toda la inmundicia de la izquierda nacional hacia palacio. Lo único que queda es verlos lloriquear. Vamos a ver si sus marchitas de protesta y sus berrinches en sus medios sirven de algo.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Crónica de una tacha anunciada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Finalmente el JNE decidió ratificar las tachas a los candidatos Julio Guzmán y César Acuña. No es lo ideal para un proceso electoral pero es lo que hay. Ciertamente resulta enojoso que estas cosas estén pasando, pero habría que preguntarse por qué están pasando. ¿A quién culpar? 

En primer lugar, este es un país maniático de las leyes, aunque no para cumplirlas. Todos piden una ley para cada cosa. ¿No pedían a gritos una ley de partidos políticos? ¿No pedían reformas para garantizar la democracia interna de los partidos? Bueno pues, allí están las consecuencias. ¿De qué se quejan ahora? 

El principal problema acá es la hipocresía y doble moral del progresismo, porque son ellos los que piden las leyes para fastidiar a sus enemigos (principalmente el Apra y el fjimorismo), pero cuando esas leyes acaban afectándolos a ellos, salen a protestar, invocan fraude, apelan a otros principios, amenazan a los magistrados, etc. El progresismo ha demostrado una vez más su estupidez, ya que se pasan la vida pidiendo que el Estado intervenga y regule, pero cuando lo hace y les afecta, entonces chillan y les da la pataleta. ¿No les encanta el Estado interventor y regulador? Allí está pues. 

A decir verdad, las normas exigidas ni siquiera son difíciles de cumplir. Son las normas mínimas que todo partido que se llame partido puede seguir internamente, tanto así que la gran mayoría no ha tenido problemas para cumplirlas, aunque sea como un formulismo. Lástima pues que el señor Julio Guzmán sea tan improvisado e incompetente para no poder montar a tiempo su kiosko electoral. La culpa es suya. Si quería postular tendría que haber alquilado su vientre de alquilar con tiempo, y hecho los retoques, cambios de color, estatutos y logo con anticipación. 

La consecuencia es que el progresismo en pleno está al borde de un ataque de nervios. Hoy amanecieron amenazando a los magistrados del JNE con investigarlos hasta descubrir cositas. Hay que leer los patéticos artículos de David Rivera, Jorge Bruce, Luis Davelouis y otros valientes genios del progresismo que pretendían dictarle las pautas al JNE. Su reacción en las redes ha sido clamar venganza contra Keiko, para variar. No se extrañen de que el circo antikeiko salga nuevamente en las calles como un anticipo del corso Wong, con las mamertas haciendo el mismo show del 2011 contra las "esterilizaciones forazadas". Parece que guardaron las pancartas y afiches.

Al margen de los enfermos mentales del progresismo fracasado, habrá que ver cómo se reacomoda el panorama electoral. Es probable que los votos de Guzmán migren al más radical candidato anti, ya que eso era lo que representaba Guzmán: el voto anti, propio del resentido social, del disconforme que vota por joder, que quiere traerse abajo todo votando por un cualquiera, menos por los demás que son "lo mismo de siempre". Ese era el discurso de Guzmán. Habrá que ver si esto favorece a la Vero o Barnechea, que son casi dos rostros nuevos que también están jugando a ser los antisistema para captar el voto de los tontos.

lunes, 7 de marzo de 2016

En el limbo electoral


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El panorama electoral es un desastre. Parece que hubiera sido afectado por el fenómeno del Niño, pero no, en realidad es un desastre en el que varios tienen la culpa: el Congreso por demorar las reformas y darlas a última hora, el gobierno por tardar en la convocatoria de elecciones, los partidos por presentarse en masa el último día del plazo y, por último, las autoridades electorales que se han visto rebasadas en su labor, pero también por su falta de decisión jurídica oportuna y firme. Es claro que les ha temblado la mano para adoptar una decisión dura y atípica. Por ahora seguimos en el limbo electoral y con candidatos macerándose en salmuera. ¿Qué hacer?

Lo primero es dejar de decir estupideces, como que hay un fraude en ciernes. Nadie se ha inventado las faltas del señor Julio Guzmán y su partido fantasma. Son ellos mismos los que cometieron la imprudencia de modificar sus estatutos a la última hora y hacerlo mal. También se han tomado sus tiempos en cada etapa de la gestión desde que el ROP les hizo las observaciones a principios de diciembre, mucho antes de que Guzmán apareciera en las encuestas. O sea, el problema es real. Nadie lo ha inventado. Acá no hay fraude, no hay mano negra, solo mano temblorosa. No hay veto alguno, como sostienen con audacia pero con gran irresponsabilidad distinguidos opinólogos.

Otra actitud bastante infantil es opinar que deberían dejarlos participar a Guzmán y Acuña para que les ganen en la cancha. Es decir, la criollada: dejemos de lado la ley. ¿Qué es eso de andar fijándose en los reglamentos? El psicoanalista Jorge Bruce lo ha llamado "fetichismo legal". Puede que ellos tengan esa actitud personal pero no se le puede exigir eso a las instituciones encargadas de aplicar la ley y hacer respetar las normas. Realistamente, no podemos salirnos del marco de la ley. Así que esa clase de opiniones también resultan bastante inapropiadas.

Hay otro grupo de opinantes intermedios que pretenden esquivar la ley disimuladamente, dicen que se debe ver más allá de la ley, interpretar el espíritu de la ley, apoyarnos en el mandato constitucional. Esta puede ser una opción jurídica válida, dentro del relativismo legal que caracteriza a cierto tipo de magistrados, como los que apelaron a la "autoría mediata" para clavarle 25 años a Fujimori. Tal vez al final tengamos esa extraña solución.

También deberíamos ver más allá del proceso electoral. Hay que mirar la institucionalidad democrática del país y los riesgos que corremos al abrirles paso a aventureros. La idea general que ha venido primando hace diez años es precisamente reforzar la institucionalidad de la democracia fortaleciendo los partidos y regulando la participación electoral con más cuidado. De eso se trata finalmente. Acá no hay candidatos vetados sino faltas al debido proceso. El señor Julio Guzmán es un hombre joven que puede volver a postular 6 veces más hasta alcanzar la edad de PPK. Nadie lo ha vetado como candidato. Su proceso de inscripción está viciado. Eso es lo que pasa.

Incluso en un campeonato de barrio existen normas. Los equipos para competir tienen que presentarse completos y bien uniformados. Si el árbitro le saca tarjeta roja a un jugador, hay que acatar la decisión. Así son las reglas del juego y todos debemos cumplirlas. Con mayor razón si se trata de un proceso electoral para elegir a las máximas autoridades del país. Esperemos que la cordura primer entre los magistrados y también entre los participantes, si es que finalmente son retirados. No necesitamos enturbiar más este proceso con marchistas de protesta ni acusaciones de fraude, ni mucho menos anunciando falta de legalidad al próximo gobierno, que es el mayor disparate que he leído. Tienen que tomarse su valeriana varios, incluyendo periodistas.

sábado, 5 de marzo de 2016

Esto es todo amigos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Al fin ocurrió lo que legalmente tenía que ocurrir: excluyeron a Julio Guzmán del proceso electoral, aunque esta medida está aun por confirmarse, y, si es que no hemos retrocedido a la categoría de república bananera, el fallo debería confirmarse. No hay de otra legalmente hablando. Lo demás son tinterilladas y charlatanería seudojurídica acerca de valores supremos y derechos que no vienen al caso invocar. La ley es la ley y se aplica a todos igual, y si no las eliminamos y pasamos a ser un país de salvajes que arreglan sus diferencias a pedradas y balazos con marchas y bandas.

El problema del JEE y JNE es que, como toda burocracia, se toman demasiado tiempo. Por lo menos el fallo del JEE contra Julio Guzmán ha sido por unanimidad, rectificándose de la barbaridad que hicieron antes al concederles un plazo para "regularizar" una cosa que no tenía forma de arreglar. El único culpable de todo esto es el mismo Sr. Julio Guzmán y la tira de ineptos que lo asesora o lo rodea, pues no han sabido hacer las cosas debidamente. 

Dirán que nadie se quejó de lo que hacían en la sala Guzmán y sus cuatro amigos, que no dañaron a nadie, etc. Si pues, pero las leyes se han dado también para detectar a estos clubes de Toby que no son partidos sino bandas organizadas a última hora para meterse a la política sin tener ideas ni cuadros. Ya es hora de ponerles freno a estos saltimbanquis. No queremos más Ollantas ni partidos nadinistas. ¿Ya ven en qué quedó el supuesto Partido Nacionalista de los Humala-Heredia? Esas asociaciones políticas para delinquir deberían tipificarse ya en el Código Penal.

Si lo que queremos es fortalecer los partidos políticos y la institucionalidad democrática, pues que nadie se queje de los resultados de aplicar las leyes que se han hecho con ese expreso propósito. Es ridículo que se pidan leyes y luego se pida que no se apliquen porque no nos gustan los resultados. Así no es. Dura lex sed lex. (la ley es dura, pero es la ley). Algo que le resulta muy difícil asimilar a las sociedades informales y subdesarrolladas acostumbradas a hacer las cosas a la criollada.

Para terminar, la reacción de Julio Guzmán ha sido la más infantil que cabía. Se despintó totalmente como líder político. Apeló a la burda tesis del complot y del fraude, achacándole responsabilidad a los demás partidos y, para variar, se fue contra el Apra y el fujimorismo, un lugar común de los sectores más cavernarios de la política peruana. Convocó a una concentración contra el fraude en la Plaza San Martín y solo hizo el ridículo al reunir unas trecientas personas, sin contar el numeroso séquito de seguridad pagada y uniformada con que se moviliza a todos lados oliendo a Yambal. 

Fraude sería que al final de sus apelaciones el JNE le permita entrar en la campaña. No solo sería una clara evidencia de fraude, ya que estaría contraviniendo expresamente las leyes, sino que nos degradaría como país, ya que toda seguridad jurídica se vendría por los suelos. Habría que derogar en el mismo acto todas las leyes electorales, pues ya carecerían de sentido. Esperemos pues que la ley sea respetada sin tinterilladas.

domingo, 28 de febrero de 2016

El candidato de las tachas


Escribe: Dante Bobadilla Ramirez

La situación en que el Sr. Julio Guzmán ha colocado al Perú en vísperas de las elecciones resulta algo preocupante. Aunque la mayor responsabilidad recae en los órganos electorales que no han tenido la entereza necesaria para aplicar la ley, tomándose libertades interpretativas que han puesto en peligro la estabilidad jurídica del país. Lo que hay en este momento es precisamente eso: incertidumbre e inestabilidad. Y justamente para evitar este escenario es que se hacen las leyes y reglamentos, y se crean y mantienen instituciones con autoridades que se estiman competentes. Pero evidentemente, todo eso es apenas una fantasía en un país tercermundista como es el nuestro.

Hasta este momento se han presentado 15 tachas en contra de la candidatura de Julio Guzmán, y no es para menos, pues los demás partidos que sí cumplieron las exigencias de ley se ven afectados. Por lo pronto el JEE y el JNE han desestimado algunas tachas por carecer del voucher de pago, algo que no debería impedir una tacha pues el derecho de tacha tendría que estar por encima de un formulismo legal, que es solo un trámite administrativo. ¿No es así como interpretan las leyes el JEE y el JNE? Ellos mismos se han colocado en esta situación de inestabilidad jurídica al jugar con la interpretación dejando de lado lo que establece la ley en blanco y negro.

Lo que agrava más el panorama es el resultado de las encuestas en las que Julio Guzmán aparece en el segundo lugar con 18% de la intención de voto, pues si se tratara de alguien que no supera ni el margen de error pues no tendría mayor relevancia. Pero curiosamente Julio Guzmán se ha convertido de la noche a la mañana en una estrella electoral. Una buena cantidad de jóvenes, especialmente de la progre pituquería limeña, según el desagregado de las encuestas, lo está apoyando con entusiasmo. Al parecer se trata del mismo electarado de siempre, el que apoyó a Ollanta Humala y luego le pidió que les devuelva su voto y el que salvó a la alcaldesa Susana Villarán.

Hay que recordar que el 80% de la PEA pertenece al sector informal. Esto quiere decir que a la gran mayoría no le interesa un comino quién gane las elecciones, porque igual no pagarán impuestos ni se verán afectados por las ridículas leyes laborales, ni les importa un pito lo que hagan con el contrato del gas. Toda esta gente que solo va a votar para no tener que pagar la multa, vota por joder o dar la contra, se sale de cualquier criterio político y apuesta por el que está más de moda, lo novedoso, el diferente, etc. En este sentido, la democracia acaba siendo otra ficción de país tercermundista. Por eso tenemos lo que tenemos en política. Es igual que la TV: hay que darle a la gente lo que la gente pide. Y si ellos piden basura, pues eso tendrán.

La tendencia es la misma desde hace 30 años, cuando el electarado prefirió votar por un mozalbete de 35 años que no sabía nada de nada. Era 1985 y Alan García apareció como la gran novedad. Solo tenía un rostro joven y una charlatanería imparable. La gente dijo que era hora de darle paso a la nueva generación, así que dejaron de lado a Luis Bedoya Reyes, el mejor alcalde que haya tenido Lima en toda su historia, y eligieron a Alan García en primera vuelta. Luego de eso el Perú por poco desapareció del mapa. Alan García, con su demagogia barata, hizo el peor gobierno de la historia y nos mandó a las puertas del infierno. Pero el electarado no aprendió.

En 1990 se presentó Mario Vargas Llosa, sustentado por una gran coalición de partidos, exponiendo ideas frescas para cambiar el país hacia un modelo liberal, dejando atrás el socialismo fracasado. Sin embargo, un chinito apareció de la nada subido en un tractor y encandiló al electarado. Para espanto de todos, Mario Vargas Llosa, uno de los más ilustres pensadores liberales del mundo, perdió ante el chinito Alberto Fujimori a quien pocos meses atrás nadie conocía. Afortunadamente hizo todo lo que dijo que no haría. Es decir, aplicó el modelo de MVLL. O sea, se burló del electarado, un ejemplo que luego otros seguirían. 

Pero el electarado realmente se ganó su título oficial en el 2011, cuando prefirió apostar por un cachaco ignorante, sin oficio ni beneficio ni trayectoria política, salvo como golpista y conspirador, sin cuadros ni partido organizado, liderando con su esposa una combi repleta de tránsfugas y trepadores, con progres y caviares infiltrados más los resentidos sociales del antifujimorismo cavernario. Eso pasó apenas luego de haber elegido a la incapaz de Susana Villarán -y su manga de progres inútiles- como alcaldesa de Lima.

Dicen que la historia debe conocerse para que no se repita. Pero en este país se repite siempre. Nada puede detener la fuerza imbatible del electarado. Hoy mismo están apostando por Julio Guzmán, un mequetrefe al que nadie conocía hace solo seis meses, un improvisado sin partido que está reclutando a última hora a toda clase de trepadores y tránsfugas, una combi electoral a la que ya se están subiendo nuevamente los mismos progres y caviares que apoyaron a Ollanta y Nadine. Y la excusa vuelve a ser la misma: librarnos del fujimorismo. Otra vez la misma historia. 

jueves, 25 de febrero de 2016

Cronica de una chanchada anunciada


Escrito por: Elvis Occ

Es que no toma la privilegiada mente de un experimentado constitucionalista! No quieran hacerlo ver como una cuestión jurídica compleja y lejos del alcance de los mortales, porque no lo es. El ROP rechazó un pedido del partido TPP para cambiar el símbolo de su agrupacion politica, por haber sido aprobado en una Asamblea irregular. Acto seguido, el ROP también observa  y declara improcedente la inscripción de la plancha presidencial elegida en dicha asamblea. TPP apela y el JNE anuncia que dirimirá. A los pocos días el JNE por mayoría confirma la resolución de la ROP y Julio Guzmán con su partido apelan ante el JEE, mismo que declara inadmisible la candidatura de Julio Guzmán. Sin embargo le otorga dos días para subsanar. ¿Subsanar que?

Después de una corta pero trepidante espera, este pasado 24 de Febrero, el JEE admite a trámite la candidatura presidencial de Julio Guzmán tras considerar que se absolvieron las observaciones previamente hechas. Y aquí es donde todos nos rascamos la cabeza incrédulos. ¿Pero cuáles fueron las observaciones? Veamos. Las elecciones internas se hicieron con un Estatuto modificado que no se había registrado ante la ROP y con autoridades –Tribunal Electoral del partido- no reconocidas por el JNE, pues no estaban inscritas. Algunos alegan que esas son meras formalidades y que las elecciones internas se llevaron a cabo de manera democrática. Bien. Supongamos que haya sido así. Es que eso no es todo, también se modifico el Estatuto del partido en una Asamblea sin quorum suficiente y con firmantes que ni eran del partido.

¿Como se subsanaron todas estas observaciones? ¿Con el automóvil de de Viaje al Pasado? ¿O se halló el documento que muestra que hubo una Asamblea posterior a la que estaba en observación, con el quorum suficiente y con delegados del partido? Según los que saben, el JEE tomo en cuenta precedentes donde partidos subsanaron con quorum posterior mas delegados también registrados y verificados posteriormente. ¿Derecho a participar? No queremos pensar que el JNE ante el temor de una asonada morada o ante la presión de oscuros intereses, haya cedido cobardemente. No olvidemos que la diferencia entre una república y un país bananero, es el imperio de la ley por sobre todo y por sobre todos. Cuando imperan los intereses de algun gremio tipo “United Fruit Co y su amigos” o se impone el pánico político, el pueblo sale perdiendo. ¿No es ese pueblo precisamente lo que Julio Guzman y su gente dicen defender?
    

miércoles, 24 de febrero de 2016

El voto de Yahaira



Escrito por: El Hdp

-El Foro de Proetica sobre la corrupción, no pudo ser más eficiente en la selección de expositores. Varios de los cabrones eran consumados expertos en la materia, pero falto el enano de la raza distinta. Si yo fuera el chato Acuña, tampoco me hubiera presentado. ¿Para qué? Si mis trafas han sido en el sector privado. A estas alturas el enano de raza distinta va de salida. Hasta el Pastor Lay lo abandono por sus diabluras. En ese foro faltaron el “Chapo” Guzmán, Pablo Escobar y El Vaticano para escuelear sobre cómo combatir el narcotráfico mientras nos cuentan alguna sabrosa anécdota con generales. La cagada! Les falto el ronsoco Arbizu como invitado sorpresa, hubiera tenido mucho que decir sobre el negocio de la cáspita del diablo, pues fue asesor  de dos narcongresistas juzgadas y encarceladas. Otrora amixers de Nadine! 

- Más cara es la gasolina en Perú, que en el país odiado por los izquierdistas: EEUU. Es baratísimo comprarlo procesado que procesarlo, pero el gobierno quiere procesar nuestro toxico petróleo pesado y encima caro. ¿Somos cojudos o alguien está haciendo su Agosto con los cojudos?  Sin embargo dice el candidato moradito, Julio Guzmán, que él no revisaría el multimillonario contrato para remodelar esa cafetera llamada Refinería de Talara. Si, el mismo que dice ser católico, pero en una entrevista en ingles dice estarse preparando para ser judío. Para terminarla de joder un derrame de petróleo en Bagua pone en evidencia la ineptitud de PETROPERU, que fue multada por Osinergmin y que ahora pagaremos todos. Privaticen esa vaina antes que inunde de petróleo el rio Amazonas o de mas multas al contribuyente!

-Yo juraba que el anciano pedorro PPK le habia contagiado su senilidad al resto de su equipo, pero no, el problema eran sus asesores que estaban más perdidos que huevo en plato de cebiche.  Su campaña dio un frenon marca economía peruana, solo que esto último si es culpa del cachaco corcho. PPK es uno de los pocos que se salva de las observaciones hechas por el JNE a las listas al Congreso. Las listas al Congreso por Lima tanto de URRESTI, como de Barnechea y Guzmán han sido observadas, no me jodan! Ese Congreso lo va llenar los del FREPAP! La noticia del momento es la admisión de la lista presidencial moradita del TPP. Osea que para el JNE que cuatro gatos se reúnan –de más de 50 delegados- para “elegir” su plancha presidencial es suficiente, es quorum. Por enésima vez las leyes se la pasan por las bolas. Who cares? mas importante es el vpoto de Yahaira!  

sábado, 20 de febrero de 2016

El candidato de los progres


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El país vuelve a ser víctima de una de sus peores flaquezas: la falta de institucionalidad. No solo porque la mayoría de los llamados "partidos políticos" en competencia son solo combis electorales, sino porque, además, las entidades creadas para velar por la institucionalidad de los partidos tampoco están a la altura de sus funciones. No tenemos autoridades capaces de tomar decisiones para hacer cumplir las leyes y asumir las consecuencias con hombría. Por eso no podemos retirar de las calles las combis de transporte público y tampoco las combis electorales que se arman en cada campaña. Nos llenamos alegremente de leyes y reglamentos pero carecemos de autoridades, instituciones e institucionalidad. Seguimos siendo un pobre país informal del tercer mundo.

Todo esto viene a colación por el sancochado jurídico generado por la resolución del Jurado Electoral Especial, que le ha perdonado las faltas al candidato de la improvisación, Julio Guzmán y su combi morada, dándole un nuevo plazo para subsanarlas, como si tuviera alguna corona. Más que corona es evidente que cuenta con un poderoso entorno de progresistas que ha presionado desde diferentes medios al JEE. Bastaría leer los artículos publicados en esta semana, patéticamente coronados por el sumo sacerdote del progresismo nacional, Gustavo Gorriti, quien se puso a llorar a moco tendido en su columna de Caretas, haciendo una pataleta de niño engreído porque no le gustan las normas. Como buen progre, afirma que la "voluntad popular" está por encima del Estado de derecho. Solo falta que salgan a tomar las carreteras y a encender llantas. Así es como el progresismo consigue imponer sus puntos de vista. Y lo han hecho una vez más.

lunes, 15 de febrero de 2016

Que se cumpla la ley


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Jurado Nacional de Elecciones ha decidido jugar al suspenso con todo el país. Sin mayor razón, ha pateado hasta quién sabe cuándo, el asunto de la inscripción de la candidatura de Julio Guzmán, quien no ha tenido mejor idea que apelar al ridículo atrincherándose con sus huestes moradas aparecidas de la nada como bichos raros y apostados a las afueras del JNE, en acto por demás cursi o de intimidación inaceptable. Un poco de circo no podía faltar en este proceso repleto de saltimbanquis y aventureros jugando a "yo quiero ser presidente" y el clásico "todos son malos yo soy el bueno".

Francamente no sabemos a qué se debe la demora del JNE. ¿Estarán cocinando alguna interpretación auténtica en busca de los cinco pies del gato para pasar por agua tibia a Julio Guzmán? El asunto es muy simple. Se han hecho leyes para que el pueblo peruano ya no sea sorprendido por los clásicos aventureros electoreros que aparecen de la nada queriendo ser presidentes. Antiguamente los aventureros aparecían a caballo, dirigiendo una banda de rufianes uniformados que usualmente entraban por Barrios Altos para asaltar palacio de gobierno a balazos y apropiarse del poder. Así de simple era la cosa, hasta que el pueblo colgó a los hermanos Gutiérrez en la plaza de armas. Desde entonces se hicieron leyes para protegernos de esa clase de mequetrefes.

Pero los tiempos han cambiado. Hoy los aventureros no salen a caballo ni asaltan palacio a balazos, sino que montan sus partiduchos políticos o contratan vientres de alquiler, que al final solo son etiquetas y carteles en un local vacío donde cuatro gatos se eligen entre ellos mismos y acaban sorprendiendo al Jurado Nacional de Elecciones. Así fue elegido Ollanta Humala candidato de UPP en el 2006, pero luego olió el dinero fácil y montó su propia pyme familiar en el rubro político, para forrarse de dinero y tentar el poder ya que lo vio fácil. En efecto, el electarado cayó en el engaño y la plaga de enfermos mentales del antifujimorismo hizo el resto. Parece que el ejemplo de Ollanta ha animado a mucha gente y esta vez tenemos 19 aventureros.

Pero ahora las leyes son algo más estrictas. Ya no queremos esta clase de trepadores y saltimbanquis. No queremos más aventureros tentando el poder con su banda de cuatro gatos y rodeado por una jauría de arrimados que salen de todos lados como zombies resucitados sedientos de mamadera estatal. El Perú no puede caer dos veces en el mismo error. Y menos dos veces seguidas. Las leyes ya existen y solo es cuestión de hacerlas cumplir. Para eso necesitamos que las instituciones funcionen. Las leyes sin instituciones no sirven. El JNE debe demostrar que está a la altura de las circunstancias históricas que vive el país y dar el ejemplo. Pero no se trata solo de Julio Guzmán. La telaraña legal parece que ha capturado a varios infractores infraganti. A todos ellos debe caerles el peso de la ley sin miramientos. Es hora de que este país cambie, y cambiará por el imperio de la ley, no por los aventureros que capturan el poder con demagogia barata y astucia digna de mejores causas.

martes, 2 de febrero de 2016

Caras nuevas, ideas viejas


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una estrategia muy recurrida del márketing es ofrecer lo mismo con el mensaje de "nuevo". Y es que a la gente le gusta la novedad. Siempre hay curiosidad por probar lo nuevo. Entonces se renueva el empaque o se le agrega algún componente inocuo al producto, como puntitos azules o vitaminas, pero en esencia es lo mismo de siempre. Esto mismo ocurre en la política. Nunca falta gente que se lanza con la etiqueta de "nuevo". Los típicos saltimbanquis y trepadores salidos de la nada se venden como la gran novedad, pero en el campo de las ideas no ofrecen más que lo mismo de siempre. Además no hay nada más tradicional en nuestra política que los aparecidos y los improvisados que saltan a la arena con mucho valor pero sin capa ni arte. Basta verlos actuar un minuto y escucharlos para saber que se trata de lo mismo con cara nueva. 

Habría que ser muy ingenuo para dejarse conquistar por estos improvisados que repiten los mismos relamidos discursos de toda la vida: yo soy lo nuevo y el cambio, los demás son lo mismo de siempre, el pasado es nefasto, necesitamos un cambio, etc. En esta ocasión, los candidatos que han aparecido enarbolando sus rostros nuevos y relativamente jóvenes son Verónika Mendoza y Julio Guzmán. La candidata del Frente Amplio no ha logrado convencer porque todo el mundo sabe que detrás de ella están los mismos personajes funestos de la izquierda recalcitrante, como el cura Marco Arana. Por eso su discurso carece de novedad. Verónika Mendoza no es más que el nuevo mascarón de la vieja izquierda delirante, como ayer lo fue Ollanta Humala, otro improvisado que llegó con el discurso de lo nuevo y el cambio.

Los peruanos ya estamos cansados de los aventureros que se aparecen en la arena política sin tener nada más que sus buenas intenciones. Carecen de cuadros y de ideas, por lo que no les queda más que ofrecer más de lo mismo con la afirmación de que ellos si lograrán las metas. Por ejemplo, Julio Guzmán, un candidato huérfano de ideas propias y flotando en la orfandad de sus cuadros, asegura que será la solución contra la corrupción. ¿Cómo lo hará? Dice que él mismo vigilará a su equipo. ja ja ja

El plan de gobierno de Julio Guzmán es lo más parecido que hay a un trabajo escolar. Todo es una cansada repetición de los discursos más baratos que se escuchan en la política, empezando por las furiosas condenas al pasado. Ápenas en su presentación encontramos clamorosas inconsistencias. Por ejemplo, empieza condenando los últimos 30 años como nefastos, afirma que el presente es tenebroso en muchos sentidos, para luego afirmar que "nos encontramos en un momento inmejorable para decidir por una opción diferente, luego de tantos años de postergación. El Perú tiene recursos fiscales, estabilidad económica y una nueva clase media joven y emergente en expansión, con gran optimismo, actitud triunfadora y que ha recuperado la capacidad de SOÑAR". Es obvio que él mismo no se percata de la gran contradicción de su discurso. ¿De dónde salió esta clase media si todo nuestro pasado en los últimos 30 años es funesto y solo hubo postergación?

Luego Julio Guzmán nos presenta su enfoque basado en la felicidad. En serio. Lo que pretende es asegurarnos "la felicidad", como si la felicidad fuese lo mismo para todos. Los padres fundadores de los EEUU afirmaban que la felicidad era el objetivo de cada persona, pero que ese era un problema del individuo, no del Estado, y que el Estado solo debía garantizar la libertad. El novedoso enfoque de Guzmán es que el Estado nos va a garantizar la felicidad. ¿Cómo? Nos proveerá todo lo que se necesita para el bienestar: acceso a los servicios públicos, empleos "dignos y estables" con sueldos que subirán. Eso es lo más parecido al socialismo del siglo XXI que he leído en un plan de gobierno. 

En el plan de gobierno de Guzmán resalta la ingenuidad. Para variar, cree que todo se arregla con una oficina de nombre rimbombante. Por ejemplo, para luchar contra la corrupción propone una "Comisión de Alto Nivel Anticorrupción". Casi lo mismo que inventó Alan García y fue un fracaso. Y es parecido a los que ofreció Ollanta Humala para luchar contra la delincuencia: una gran Comisión Nacional de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra la Delincuencia. O sea, de estas ideas baratas estamos cansados. Con burocracia no se arreglan las cosas.

No podemos dedicarnos acá a analizar todo ese mamotreto de plan de gobierno pero más de la mitad son propuestas que no corresponden a las esferas del gobierno central. Lo único que podemos advertir es que no tiene una sola idea original que marque la diferencia. El cuento de que es "lo nuevo" no pasa de ser una mera etiqueta para engañar a los incautos. Lo peor no es que tenga las mismas relamidas ideas que los demás, sino que tampoco tiene cuadros. Recién se le han arrimado algunos tránsfugas, como Daniel Mora, que son los primeros que luego abandonan el partido que los llevó al Congreso. Como ven, Julio Guzmán no es nada nuevo en realidad, ni siquiera en su manera de meterse a la política por la ventana. Esta clase de candidatos son los más peligrosos que hay para cualquier país por aventureros, improvisados y sin cuadros.

martes, 19 de enero de 2016

Me contradigo, y qué


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Esta semana se caracterizó por la sorprendente subida de Julio Guzmán en las encuestas, llegando al 5% y superando a Toledo y Verónika Mendoza, que no es decir mucho tampoco. Por lo mismo, el señorito Guzmán fue asediado por la prensa apareciendo en cuanto programa de entrevistas existe. Lo bueno de todo esto es que nos ha permitido ver que Julio Guzmán es un mar de contradicciones y un experto en la improvisación, dice una cosa y luego se desdice con la facilidad de una quinceañera, enfrenta las preguntas con una sonrisa exagerada, más insípida que pisco sour de cortesía. 

Los advenedizos de la política tienen la peculiaridad de improvisar respuestas y, por lo mismo, entrar en contradicciones. La mayoría de las preguntas son cuestiones en las que jamás han meditado ni tienen, por tanto, una posición firme al respecto. No es raro tampoco comprobar que sus declaraciones contradicen incluso el mamotreto que ha presentado como plan de gobierno, el que sin duda mandó hacer a un comité de genios reclutados en su entorno. Escuchar a Guzmán es como un flashback de Ollanta Humala desmarcándose de su plan de la gran transformación y tratando de agradar a todos los auditorios. 

Digamos que hasta allí es normal ver a cualquier improvisado trastabillar en las entrevistas mientras busca alguna idea apropiada a la circunstancia. Pero otra cosa es oírlo decir disparates monumentales como que el Estado es laico y que debe darle dinero a todas las religiones por igual. Primero, el Estado no es laico por ningún lado. Constitucionalmente mantiene un cordón umbilical con la Iglesia Católica a la que está obligado a prestar su colaboración, para no mencionar los usos y costumbres que han oficializado el fetichismo religioso en los actos públicos, y la sujeción religiosa a santos patrones en las llamadas "instituciones tutelares de la patria". Por último, tenemos una pléyade de congresistas que más parecen representantes del Vaticano o del cielo, y que hacen las leyes en base a la Biblia y a la voz del cardenal, antes que atendiendo la realidad social. 

Pero si Julio Guzmán cree que el Estado es laico ¿cómo puede pretender que el Estado les dé dinero a todas las religiones? ¿No debería ser todo lo contrario y cortar cualquier vínculo con las iglesias? Al menos no ha repetido el disparate de Verónika Mendoza, una muchacha aquejada mentalmente con la atrofia del igualitarismo progre, y que pretende igualar a todas las religiones sin medir nada. Pretende incluso que el Estado les reparta dinero a todas las iglesias por igual, "sin discriminación". La verdad es que perdemos tiempo escuchándolos.