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lunes, 7 de marzo de 2016

En el limbo electoral


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El panorama electoral es un desastre. Parece que hubiera sido afectado por el fenómeno del Niño, pero no, en realidad es un desastre en el que varios tienen la culpa: el Congreso por demorar las reformas y darlas a última hora, el gobierno por tardar en la convocatoria de elecciones, los partidos por presentarse en masa el último día del plazo y, por último, las autoridades electorales que se han visto rebasadas en su labor, pero también por su falta de decisión jurídica oportuna y firme. Es claro que les ha temblado la mano para adoptar una decisión dura y atípica. Por ahora seguimos en el limbo electoral y con candidatos macerándose en salmuera. ¿Qué hacer?

Lo primero es dejar de decir estupideces, como que hay un fraude en ciernes. Nadie se ha inventado las faltas del señor Julio Guzmán y su partido fantasma. Son ellos mismos los que cometieron la imprudencia de modificar sus estatutos a la última hora y hacerlo mal. También se han tomado sus tiempos en cada etapa de la gestión desde que el ROP les hizo las observaciones a principios de diciembre, mucho antes de que Guzmán apareciera en las encuestas. O sea, el problema es real. Nadie lo ha inventado. Acá no hay fraude, no hay mano negra, solo mano temblorosa. No hay veto alguno, como sostienen con audacia pero con gran irresponsabilidad distinguidos opinólogos.

Otra actitud bastante infantil es opinar que deberían dejarlos participar a Guzmán y Acuña para que les ganen en la cancha. Es decir, la criollada: dejemos de lado la ley. ¿Qué es eso de andar fijándose en los reglamentos? El psicoanalista Jorge Bruce lo ha llamado "fetichismo legal". Puede que ellos tengan esa actitud personal pero no se le puede exigir eso a las instituciones encargadas de aplicar la ley y hacer respetar las normas. Realistamente, no podemos salirnos del marco de la ley. Así que esa clase de opiniones también resultan bastante inapropiadas.

Hay otro grupo de opinantes intermedios que pretenden esquivar la ley disimuladamente, dicen que se debe ver más allá de la ley, interpretar el espíritu de la ley, apoyarnos en el mandato constitucional. Esta puede ser una opción jurídica válida, dentro del relativismo legal que caracteriza a cierto tipo de magistrados, como los que apelaron a la "autoría mediata" para clavarle 25 años a Fujimori. Tal vez al final tengamos esa extraña solución.

También deberíamos ver más allá del proceso electoral. Hay que mirar la institucionalidad democrática del país y los riesgos que corremos al abrirles paso a aventureros. La idea general que ha venido primando hace diez años es precisamente reforzar la institucionalidad de la democracia fortaleciendo los partidos y regulando la participación electoral con más cuidado. De eso se trata finalmente. Acá no hay candidatos vetados sino faltas al debido proceso. El señor Julio Guzmán es un hombre joven que puede volver a postular 6 veces más hasta alcanzar la edad de PPK. Nadie lo ha vetado como candidato. Su proceso de inscripción está viciado. Eso es lo que pasa.

Incluso en un campeonato de barrio existen normas. Los equipos para competir tienen que presentarse completos y bien uniformados. Si el árbitro le saca tarjeta roja a un jugador, hay que acatar la decisión. Así son las reglas del juego y todos debemos cumplirlas. Con mayor razón si se trata de un proceso electoral para elegir a las máximas autoridades del país. Esperemos que la cordura primer entre los magistrados y también entre los participantes, si es que finalmente son retirados. No necesitamos enturbiar más este proceso con marchistas de protesta ni acusaciones de fraude, ni mucho menos anunciando falta de legalidad al próximo gobierno, que es el mayor disparate que he leído. Tienen que tomarse su valeriana varios, incluyendo periodistas.

sábado, 6 de febrero de 2016

Cuéntame una de Acuña


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La política peruana es como una serie de ficción que nunca termina de sorprendernos, pues siempre aparece un nuevo personaje que supera al anterior. Cuando creímos haber escuchado los mayores embustes de la política con Alejandro Toledo, aparece César Acuña para mostrarnos que el horizonte de la mentira aun está muy lejos de ser alcanzado. De hecho, César Acuña ya se ha ganado su lugar en el hall de los caraduras. Estamos ante un verdadero capo di tutti capi de una novedosa "mafia intelectual", que trafica con títulos académicos y se apropia de ideas y libros enteros, gracias a leguleyadas sorprendentes como resoluciones de su propia universidad que lo convierten en coautor de un libro. 

Ante la pregunta ¿qué parte del libro le pertenece? Acuña respondió que él colaboró con opiniones y comentarios. Y lo más sorprendente es que lo dijo en serio. Lo lamentable es que en un país donde pocos leen y menos aun escriben, esta clase de embustes pueden resultar razonables y suficientes para "esclarecer" el tema, que es lo que ha pretendido hacer el señor Acuña, quien a no dudarlo, pertenece a una raza diferente, una raza de conchudos y sinvergüenzas de marca mayor. César Acuña está al mismo nivel de Rodolfo Orellana solo que en diferente rubro, uno estafa en propiedades inmobiliarias y el otro en intelectuales. No tengo ninguna duda que Acuña está en condiciones de superar al mismísimo Vladimiro Montesinos de llegar al poder, ya que cuenta con banda propia.

La historia es bastante burda. Acuña convence a su modesto profesor de publicarle su libro. Este accede y el libro se publica en la UCV pero resulta que César Acuña figura como coautor sin serlo. ¿Cómo ocurrió este milagro? Gracias a una resolución de su universidad. Tiempo después cambian la modalidad y publican tirajes separados, donde en uno figura como autor solo César Acuña. La trafa está magistralmente consumada. El humilde profesor Otoniel Alvarado Oyarce fue burlado vilmente por su alumno de la raza distinta, quien hoy nos cuenta una increíble historia: su profesor le pidió que él fuera coautor de su libro. ¡Qué tal cuento! Dentro de poco los niños pedirán que les contemos un cuento de Acuña. 

La pregunta es si este sujeto se puede burlar de todo el país y flotar en las aguas de nuestro sistema político sin que le pase nada. Es indudable que la escoria que lo rodea, entre tránsfugas convenidos, zombies resucitados y trepadores de baja estofa que no hacen más que aplaudirlo como focas, no habrá ninguna voz de condena. Ni siquiera de parte de los cándidos pastores evangélicos que aparecen sin decoro alguno en la estampita de la Alianza para el Progreso. 

Lo único que queda esperar es que alguna autoridad se pronuncie y vete al sinvergüenza. Eso es lo más seguro porque de mantenerse como candidato no sería raro que el electarado lo elija como presidente. Hay que exigir que las autoridades actúen de inmediato y detengan a este mafioso. No podemos correr riesgos y tener otros cinco años desperdiciados.

viernes, 29 de enero de 2016

Miserias de campaña


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No creo que a nadie le sorprenda el descubrimiento del fraude de César Acuña. Por lo menos a nadie que tenga el mínimo criterio para juzgar a las personas. Basta verlo gesticular y oir su discurso para darse cuenta de que se trata de un trepador de baja estofa. No tiene el más mínimo nivel intelectual, y solo en un país tercermundista como el Perú podría estar regentando universidades como prostíbulos, y tentando la presidencia con ínfulas de "doctor", cuando ni siquiera sabe leer ni hablar. 

La realidad del Perú nunca termina de sorprendernos. Cuando después de Alejandro Toledo, un borrachín y pendenciero que tiene la mentira como su principal virtud, y tras Ollanta Humala, un cachaquito mediocre sin perspectiva ni talento alguno, creíamos que ya no podíamos caer más bajo, siempre aparece un César Acuña para demostrarnos que al fondo hay sitio y que cualquier mamarracho puede llegar a presidente en este país. 

César Acuña no es el único mediocre que tiene un legítimo título de doctor mediante una tesis copiada. Esta clase de especímenes abundan en nuestro país, donde mandarse hacer una tesis es tan común. Hacer tesis a pedido es toda una industria en el Perú y a nadie la ha importado jamás. Es un poco más costoso que mandarse hacer un diploma en Azángaro pero otorga mayores garantías, ya que el título es legítimo. Que uno de estos farsantes acabe postulando a la presidencia era solo una cuestión de tiempo. De hecho sería un cabal representante de muchos que fungen títulos truchos.

Pero si la indignación que ha recorrido los medios en estos días es real, habría que solicitarle a este farsante que retire su candidatura por decoro elemental. No podemos llegar a ser un país bananero gobernado por un falso doctor que manda hacer sus tesis. Y hoy incluso se sabe que hasta su título de ingeniero es bamba. Se trata de un personaje que tiene más anticuchos que el propio Toledo. Dar el paso siguiente eligiendo a este mamarracho nos llevaría a la categoría de país del cuarto mundo.

El asunto además nos está permitiendo ver en toda su magnitud el inmundo cuchitril de la política nacional, donde los escuderos están a la orden del día para encubrir a este farsante con billetera. Ya no hablamos de los chupamedias de Ollanta, ni de los perritos falderos de Nadine, ni los escuderos de Toledo. Con Acuña se ha abierto una nueva categoría que es la prostitución política, donde reina Anel Townsend con trono y cetro. Esta mujerzuela de la política no tiene ningún rubor para pasar de tienda en tienda prestando sus servicios al mejor postor. ¿Y qué podemos decir del pastor Lay? El predicador de la moral que sigue subido al corso de Acuña y sus hermanos e hijos. 

La banda completa de los Acuña Inc. están más frescos que nunca porque afirman que acá no pasa nada. Virgilio Acuña lo ha dicho como si saludara a una dama: acá todo el mundo copia. De modo que ellos son los auténticos representantes de un país donde la mediocridad académica y el descaro impune priman, con universidades y todo. Lo tenebroso sería que en realidad, al final el Perú se convierta en eso: un país donde el lumpen es capaz de apoderarse del poder porque se llenaron los bolsillos con plata como cancha. Ojalá que la indignación, aunque sea minoritaria, sea capaz de detener a estos miserables. 

El Jurado Nacional de Elecciones tiene las pruebas y evidencias suficientes para sacar a César Acuña de la competencia electoral sin esperar a la Complutense. Estamos ad portas de las elecciones y no podemos correr el riesgo de que toda esta banda de delincuentes legalizados trepe más al poder. Hay que seguir haciendo presión.

martes, 12 de enero de 2016

Los Acuña boys


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo que se ve hasta ahora, en esta campaña presidencial que acaba de empezar, es que está desbalanceada a favor de un solo candidato. Es el candidato que tiene la billetera más gorda. Y se nota no solo por la cantidad de paneles regados por todo el país sino por el extraño poder que ejerce en los medios. ¿O no se han dado cuenta que los medios (en especial ciertos periodistas y comentaristas) tratan con guantes de seda a Acuña?

La plata manda en cualquier campaña. Eso lo saben todos. Se necesita harto dinero para hacer una campaña a nivel nacional. Salvo extraños fenómenos como el de Alberto Fujimori, convertido en un David que tumba con una honda al Goliat Mario Vargas Llosa y su multimillonaria campaña del FREDEMO, las demás campañas siempre ha dependido del dinero, incluyendo las de Ollanta Humala y su apoyo chavista en el 2006, para pasar luego al millonario apoyo brasilero en el 2011.

Lo peculiar de esta campaña es que el socialismo continental ya está quebrado y de salida, por lo tanto, solo quedan los caciques nacionales y sus billeteras. Aquí es donde César Acuña, Rico Mac Pato para unos y Chapo Acuña para otros, aventaja a los demás y por varios metros. Pero el dinero no solo sirve para comprar publicidad sino también conciencias. Claro que si. Si no vean como corren tras el dinero los progres de la izquierda. 

Como todo el mundo sabe, en este país existen mafias universitarias. Han querido hacer una ley para derrotarlas pero no han podido. Las mafias en la universidad privada están intactas. ¿O acaso le pasó algo al rector de la Garcilaso que gana millón y medio mensual? No. Absolutamente nada. Todo el alboroto mediático y político en el Congreso no pudo hacer nada contra esa mafia. Así andamos. La mafia universitaria es tan poderosa que hoy tienen ya un candidato a la presidencia en César Acuña. A unos les preocupa que el narcotráfico llegue a la política pero no les importa que las mafias universitarias tengan ya un candidato presidencial. ¿Es una ceguera gratuita?

Un típico proceder de las mafias universitarias es que contratan jueces, fiscales y periodistas dándoles jugosos sueldos, ya que la ley permite combinar un cargo público con la docencia universitaria. De este modo las mafias se aseguran que nadie los investigará, juzgará o condenará. Este proceder se repite en todas las universidades privadas y en todas las ciudades del país donde tienen sucursales. La Universidad César Vallejo no es ajena a este proceder. Al contrario, lo ha extendido con la millonaria publicidad que la universidad pone en los diferentes medios.

No es raro pues ver que muchos medios le mueven la colita a César Acuña. Más aun, da vergüenza ajena ver a distinguidos comentaristas, hipercríticos acostumbrados, callar toda crítica a Acuña. Se sabe quiénes están en la planilla de la UCV y quiénes son llamados de vez en cuando a dictar alguna conferencia o taller, por lo que viven atentos a que César Acuña les arroje un hueso. No solo se abstienen de criticar a Acuña sino que, en el colmo del ridículo, hoy han salido a defenderlo a capa y espada porque Mauricio Mulder, en su clásico estilo, lo llamó "Chapo Acuña". 

¿Cuándo se ha visto semejante reacción de indignación cuando Urresti inventa apelativos injuriosos contra los candidatos? Ni siquiera cuando el presidente Ollanta Humala insulta a diestra y siniestra salen a cuadrar al mandatario. Pero hoy, todos a una han salido a cuadrar a Múlder por colocarle el apelativo de "Chapo Acuña". Esto es ridículo en una campaña donde los insultos van y vienen. De modo que oír a Patricia del Río y sus compañeros de RPP indignados por el apelativo contra Acuña da para muchas sospechas. 

Nos gustaría saber qué periodistas, comentaristas y columnistas están en la planilla de la UCV o han estado últimamente. También sería interesante saber a cuánto asciende la publicidad de la UCV y demás universidades de Acuña en los medios y en qué medios. Creo que todo esto es básico para que la campaña se desarrolle en transparencia, que es lo que tanto exigen de la boca para afuera.