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martes, 7 de octubre de 2014

El ecocomunismo del siglo XXI


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Hay gente diciendo que despreciamos el voto de Cajamarca porque han apoyado a un personaje de la izquierda que se confronta con una poderosa minera, pintando una suerte de batalla entre Goliat y un David que además de débil está preso. No creo que la cosa vaya por ahí. Veamos el asunto en su real dimensión.

Hace más de una década Cajamarca ha caído víctima de una plaga peor que el chikunguya o el ébola:  está en manos del extremismo comunista disfrazado de movimiento ecologista. Su reelecto presidente regional es miembro del Partido Comunista del Perú "Patria Roja" y la mayoría de líderes regionales son de vieja filiación marxista, emparentados con el terrorismo y hasta convictos y confesos terroristas como el ex MRTA Wilfredo Saavedra. ¿Qué otro partido hace campañas y proselitismo en Cajamarca? Ninguno. Así de claras son las cosas. 

Además en Cajamarca está el Cuartel General del ex cura Marco Arana, un socialista declarado que opera desde el 2002 con su ONG GRUFIDES y su partido Tierra y Dignidad, cuya ideología oficial es un socialismo libertario, o sea un anarquismo socialista delirante, teniendo como misión primordial expulsar a la minería con un discurso ambientalista, muy de moda en estos tiempos. Marco Arana se ha dedicado al activismo intenso en Cajamarca y la ha convertido en su feudo. Además está posicionado como líder ecologista internacional y es por ahora el principal líder de la izquierda en el Perú. Lo más probable es que sea el candidato presidencial unitario del rojerío al 2016, ahora que Susana Villarán está quemada.

Esa es la situación real de Cajamarca. Los recursos de varias ONGs defensoras del socialismo ambientalista en todo el mundo han estado llegando a Cajamarca, y Conga es ya una causa internacional. Tienen el escenario perfecto para una larga lucha: una causa (el agua), un enemigo (Yanacocha), una ideología (ambientalismo), un discurso fácil lleno de clichés y una camarilla de lunáticos extremistas dispuestos a todo. Para colmo ahora tienen un mártir. 

El adoctrinamiento es una labor permanente de parte de varias ONGs ambientalistas. Si en el siglo pasado el comunismo se disfrazó de ciencia social, en este siglo el socialismo avanza disfrazado de ciencia ambiental. El cuento es casi el mismo: un futurologismo catastrófico que permite ofrecer una panacea ideológica de salvación de la humanidad para prevenir el fin del mundo. El discurso ecológico está recargado de condenas al neoliberalismo con ideas fuerza como "el fracaso del modelo extractivista primario exportador", amplia promoción de conceptos huecos pero floridos como "justicia climática" y "desarrollo sostenible y solidario" que son usados como anzuelo para bobos. 

Al igual que el marxismo del siglo pasado, el ambientalismo del presente es ya una nueva religión de fanáticos idiotizados poseedores de la verdad de la salvación. Están de moda por todos lados. Frente a ellos no hay nada que se les confronte. Cualquiera que ponga en duda el cambio climático será tachado de ignorante. No solo han ganado el discurso políticamente correcto sino que han reclutado una enorme legión de tontos útiles que no dudan de su fe en el dios del medio ambiente. Marco Arana es el sacerdote que los llevará a la tierra prometida de la salvación ecológica. Esto apenas ha comenzado.

lunes, 6 de octubre de 2014

La fiesta antiminera


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Que Cajamarca haya votado por el ambientalismo antiminero no debería sorprender a nadie. Hace tiempo que es una zona liberada por el ecocomunismo. Marco Arana se pasea por esas tierras como todo un shogún montado a caballo, producto de la cobardía con que Ollanta Humala enfrentó a los agitadores antimineros desde que pronunció su famosa frase "Conga va".

Parecía que Ollanta iba a sacar su vena militar para imponer el orden en Cajamarca, Quitó al pusilánime y complaciente Salomón Lerner para reemplazarlo por Oscar Valdez, precisamente por el conflicto antiminero. Pero duró poco. Las idas y venidas en la errática gestión humalilsta fueron aprovechadas por los radicales que se parapetaron, dando lugar al surgimiento de líderes por todos lados. De allí en adelante, Ollanta no ha hecho más que ceder, hacerse el ciego y zafar el cuerpo.

La receta política de no negociar con los subversivos debe respetarse como un dogma, pues el Estado solo tiene las de perder. Los subversivos, para empezar, están fuera de la ley y, por consiguiente, ya la ley no les importa. Están dispuestos a todo para ganar. De manera que mentir y engañar es lo más fácil y primero que pueden hacer. Esto es lo que hicieron en Cajamarca: cojudearon al gobierno de Ollanta con un diálogo que solo sirvió para fortalecer a los agitadores y debilitar al Estado.

El proyecto Conga tenía un EIA aprobado por el Estado y este debió simplemente imponerlo, como corresponde. Pero cedió ante los agitadores que cuestionaban el EIA exigiendo un ridículo "peritaje internacional". Se perdió tiempo gastando millones en ese peritaje que ratificó las bondades del EIA, pero acto seguido, como no podía ser de otra forma, los subversivos antimineros rechazaron el peritaje. ¿Acaso podía esperarse otra cosa de estas alimañas? Entre tanto se multiplicaron los frentes de defensa y surgieron más líderes antimineros como pulgas en la panza de un perro. 

Los ecocomunistas se empoderaron y le declararon la guerra al Estado. Gregorio Santos tuvo la desfachatez de exigir la renuncia de Ollanta Humala. Estaba listo para dar un golpe. Después de todo ese es el instinto de todo militante de izquierda: tomar el poder por la fuerza despreciando el orden constitucional burgués. Fue entonces cuando desde Lima le cerraron las cuentas y se inició la batalla legal hasta dar con sus fechorías, aunque no con todas, y meterlo preso.

Ahora, ante el triunfo electoral, la flora bacterial ecocomunista de Cajamarca renace y pretende venir a Lima en marcha para liberar a su líder. El shogún de Cajamarca, Marco Arana, sonríe feliz y atiza el fuego con los dólares de su ONG ambientalista y el apoyo incondicional de las demás ONGs de la izquierda infecto contagiosa. Quieren olvidarse de Susana Villarán y su fracaso anunciado en Lima y retomar su fuerza alrededor del ambientalismo antiminero. Pero ahora con más fuerza.


miércoles, 7 de mayo de 2014

Otra proeza de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

De acuerdo al último reporte del INEI, Cajamarca pasó a la punta en el ranking de la extrema pobreza y entró al club de los más pobres del Perú, con más de la mitad de su población en esta condición. Estos resultados no hacen más que expresar el desastre que ha significado para Cajamarca la gestión del comunista Gregorio Santos. De otro modo no se explica que una región con tan enormes recursos marche hacia atrás y solo incremente su pobreza. La tan vilipendiada actividad minera le permite a Cajamarca contar con uno de los mayores presupuestos del país, sin embargo el subdesarrollo crece. ¿Cuál es la explicación?

El coro de la progresía ha salido a defender al impresentable Gregorio Santos. La sarta de estupideces que publican van desde la infaltable relamida tesis de la conspiración, montada supuestamente por el gobierno, aliada con la derecha neoliberal, Yanacocha y los demonios del averno, para dañar la imagen de Goyo Santos a poco de la campaña electoral. En el otro extremo del manicomio izquierdista, los chicos malos de Patria Roja apelan a jueguitos estadísticos para maquillar las cifras de Cajamarca y hacerlas menos dramáticas de lo que son. Pero la pobreza ay, siguió creciendo.

En todo lo que dicen vemos grotescos errores de concepción en cuanto a lo que significa luchar contra la pobreza. Para la izquierda se trata únicamente de falta de interés del Estado y el gobierno central, fallas en el proceso de descentralización y mala asignación de recursos que, afirman, son insuficientes. Desde luego, a la izquierda no se le puede pedir que piense en otra cosa que no sea el Estado. A algunos ni siquiera se les puede pedir que piensen. Es cierto que un gobierno puede ser el gran responsable de la pobreza, pero no de un solo departamento o de unos cuantos sino de toda una nación. Esto ocurre típicamente cuando un país cae en manos de la izquierda delirante, como pasa en Venezuela, un país inmensamente rico en recursos naturales pero manejado por una satrapía de ignorantes y charlatanes del socialismo fracasado, que han llevado a Venezuela a la crisis más grande de su historia.

En el Perú la pobreza ha disminuido en términos generales. El actual gobierno ha mantenido la ruta del progreso trazada desde agosto de 1990, aunque ya bastante ultrajada con el exceso de leyes regulatorias que se han venido dando. Hay regiones que han reducido su pobreza y tienen pleno empleo. No es pues responsabilidad de este gobierno ni del modelo económico que Cajamarca esté retrocediendo a la Edad de Piedra. Tiene que ser un problema de gestión. No hay otra explicación. ¿Qué ha hecho Gregorio Santos además de dedicarse a la agitación antiminera? Lo que hacen todos los dementes de izquierda: ahuyentar la inversión privada. Según el mismo reporte del INEI, la inversión privada es el motor de nuestro desarrollo. Pero esta solo llega donde hay seguridad, confianza y paz social. Exactamente lo que el funesto presidente regional Gregorio Santos no le ha dado a la hoy pobre Cajamarca.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Y por fin... ¿Conga va o no va?


Por: Alfonso Baella Herrera

El lunes pasado Javier Velarde, gerente general y de Asuntos Corporativos Newmont Norteamerica, fijó –en entrevista a Mariela Balbi de El Comercio– la postura de Yanacocha sobre el proyecto minero Conga. “Se hizo el esfuerzo pero las condiciones sociales lo rebasaron. Más que una garantía del Estado necesitamos un clima social para seguir avanzando. Lo tiene que construir la empresa, pero también el Estado. Para un proyecto de esta envergadura, la empresa siempre debe ir acompañada de la Estado. No puede hacerlo sola”.

Velarde respondió así a lo que fue otra de las sorpresivas afirmaciones del presidente Humala en la semana anterior, cuando se lavó las manos diciendo: “En el caso de Conga nosotros hemos cumplido como Estado con lo que teníamos que hacer, que era garantizar la propiedad privada y el orden público. En eso nos hemos comprometido. Pero creemos que hoy día el ritmo de avance de este proyecto está enteramente en la cancha de la empresa privada””.

Conga no depende solamente de los precios internacionales o de la decisión de la empresa. Un proyecto así se lleva a cabo aún cuando los precios no son los mejores porque dura 30 o 40 años; pero requiere, eso sí, un gobierno fuerte, consciente, con estadistas y políticos que entiendan lo que significa decidir invertir en un país 5 mil millones de dólares en un mundo tan competitivo. Humala mostró temor luego de la caída de sus dos primeros gabinetes y de las protestas antimineras, pero no supo convertir ese miedo en el acicate para explicar a los propios cajamarquinos, y a través de ellos a todo el país, la importancia de un proyecto al que atacó, como candidato, en la campaña presidencial del 2011.

Jorge Vergara, presidente de la Cámara de Comercio de Cajamarca, ha señalado que son alrededor de 150 mil los puestos de trabajos perdidos y que el desempleo aumenta junto con la morosidad en los créditos, siendo los más afectados los comercios que han visto disminuidas sus ventas hasta en un 80%. Cajamarca ha sido una de las regiones que menos creció en el 2012 y hoy está no sólo en crisis sino en franca recesión. Las consecuencias no sólo son urbanas, donde los taxistas han reducido sus ingresos en más del 50%, sino que en las áreas rurales cerca de las minas el comercio de quesos y otros es ahora casi inexistente. Cajamarca ha paralizado en total más de 8 mil millones de dólares en proyectos mineros.

El Presidente tiene, por eso, frente a Cajamarca una enorme responsabilidad. No les puede decir a los cajamarquinos que esta debacle económica es culpa de la empresa o de la baja de los precios internacionales. Menos aún, que salir de la misma está –como les ha dicho a los mineros– “en su cancha”. Esos argumentos son inaceptables porque además son falsos. Las inversiones requieren marcos jurídicos pero sobre todo gobiernos capaces de generar la indispensable paz social que asegure el desarrollo. Ollanta Humala tiene que bajar de esa nube presidencial en la que parece estar. Sería bueno, para comenzar, que deje de mirar Cajamarca desde Palacio y se dé una vuelta por el reservorio de Chailhuagon y por la propio Mina y le pregunte a la gente: ¿En "la cancha" de quién creen que está sacarlos adelante?

jueves, 16 de mayo de 2013

Las escorias de izquierda


Para demostrar -una vez más- lo nefasto que resultan los gobiernos de la izquierda iluminada y sectaria del Perú, el Ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva Martinot le remitió una carta al presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, militante de esa cloaca roja llamada Patria Roja, Movimiento al Socialismo y otros engendros similares, para demostrarle con cifras lo negativo que ha resultado su gestión en todos los rubros. No hay una sola cosa buena que haya hecho Gregorio Santos. Por eso el ministro tuvo el tino de compararlo con Abimael Guzmán, debido al daño que le ha ocasionado a Cajamarca. 

Aquí el texto completo de dicha carta:



domingo, 16 de septiembre de 2012

Santos está de vuelta


Gregorio Santos ya se ha convertido en el personaje político más importante del país, después de la pareja presidencial. Es permanentemente solicitado por la prensa con la certeza de que de su boca solo saldrá fuego. Encumbrado hasta las alturas por la prensa mermelera de la izquierda, como "Hildebrandt en sus trece", hoy es ya una figura presidenciable que exige cada vez más.¿Y por qué no? Ya pidió que saquen al presidente Ollanta Humala y no pasó nada. Apenas ha tenido que ir a Chiclayo a responder unos tibios cuestionarios del fiscal. Pero no pasará nada. Ahora está exigiendo que renuncien los ministros del Interior, de Defensa y la ministra de la Mujer. Solo le falta pedir la renuncia de Nadine.

Cada vez que puede Gregorio Santos aprovecha para mostrarse como víctima acosada por el gobierno debido a su posición anti Conga. El gobierno de Ollanta Humala no ha hecho más que sacarle brillo a la figura de Gregorio Santos desde el principio, debido a su exasperante actitud contemplativa y complaciente ante este miserable agitador comunista. En lugar de actuar con mano firme y sacarlo del gobierno regional de Cajamarca por revoltoso y subversivo, se le ha obedecido en todo lo que ha exigido, salvo la renuncia de Ollanta. Pero en cambio sí se le concedió la renuncia del gabinete Valdés y otras "goyorías".

Gregorio Santos ha manejado la situación política durante la mayor parte del tiempo que tiene el gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia. Ha impuesto su agenda antiminera haciendo que el complaciente gobierno ceda en todo, empezando por un absurdo peritaje de un EIA que el Estado peruano ya tenía aprobado. Como era de esperar, el radical Santos rechazó el peritaje y pidió más. ¡Que se vayan todas las mineras! Rodeado de una escoria antiminera radical donde luce con luz propia el ex cura y hoy agitador comunista antiminero y también candidato presidencial Marco Arana, entre otros especímenes del mismo pelaje.

El único que estuvo dispuesto a ponerle el pare a Santos y su logia antiminera fue precisamente el sacrificado premier Oscar Valdés. La cobardía de Ollanta Humala hizo que prestara oídos a todos los estúpidos de la prensa caviar que le arrojaban dardos diarios a Valdés acusándolo de autoritario y de obstaculizar el diálogo. ¡Tonterías! Ya sin Valdés y con la entrada de un nuevo y cándido "gabinete del diálogo" lo que ha desaparecido es el diálogo porque los antimineros ponen como condición el cese de la minería para comenzar a dialogar. Así son pues los radicales. Nunca hay que caer en su juego. Todo lo que queda hoy es el retiro de la minería, el triunfo de los antimineros, su radicalización y el encumbramiento de Goyo Santos.

Para colmo este gabinete de señoritas cavares ha destinado 35 millones del presupuesto para la Oficina del Diálogo. Ya sabemos como les encanta a los caviares gastar plata en burocracia. Creen que los gestores resolverán el problema gracias a sus estudios que permitirán la prevención, y otras pajas mentales muy propias de estos bichos de la izquierda caviar oenegienta. Seguramente ya están contratando a alguna ONG paraque haga los estudios del diálogo. Son 35 milloncitos. Estarán frotándose las manos.


martes, 4 de septiembre de 2012

El desparpajo de Santos


Como ya lo habíamos advertido, la campaña antiminera emprendida por la izquierda más radical del Perú se ha convertido en un verdadero concurso de dementes. La competencia consiste en averiguar quién puede ser más radical, más extremista, mas atrevido, más exigente y más antiminero. En esa carrera de dementes se hallan en primera fila Gregorio Santos y el ex cura Marco Arana, ambos con manifiestas pretensiones electorales y presidenciales. O sea, están en plena campaña, tratando de liderar a los descontentos de siempre, a los renegados, a los resentidos sociales, a los delirantes que culpan al neoliberalismo de todo, a los alienados que aun sueñan con el socialismo y a toda clase de escoria política que usualmente pasan a conforman el conglomerado electoral de la izquierda en este país. 

En segunda fila vienen los adefesios semihumanos de Idelso Hernández y Wilfredo Saavedra, y luego más atrás hay todavía una larga fila de extremistas de la izquierda más cavernaria gritando no solo "Conga no va" sino incluso exigiendo ya la expulsión de la minería de Cajamarca. Siempre con el pretexto de la defensa del agua y del medioambiente, de lo cual no saben y nunca han sabido nada. Pero eso es apenas el comienzo. Por ahora ese gusano petulante que es Gregorio Santos ha parado de exigir la salida de Ollanta Humala de la presidencia, pero está clarito que esa es su verdadera intención. Su propuesta es desestabilizar al régimen y hacerlo caer. Es un comunista. Qué más se puede esperar de esta lacra política. Todo lo que tienen en la mente es caos social y subversión.

Por otro lado, el espectáculo que viene dando el gobierno frente al problema de Cajamarca y su plaga de ratas antimineras, no puede ser más patético. Prácticamente no ha hecho nada. Ollanta Humala ha quedado como un verdadero incapaz, confundido y desorientado. ¿Dónde están los columnistas mediáticos que aullaban y clamaban por la salida de Valdés, asegurando que esa era la única fórmula para el diálogo? Estos también han quedado como unos tontos inocentes. Tan solo le hicieron el juego al intransigente de Gregorio Santos. Parece que acá hay gente que frisa la tercera edad y todavía no sabe que con la izquierda radical es imposible el diálogo. Ellos solo saben imponer sus consignas por la fuerza.

Lo único que ha hecho Ollanta Humala es retroceder y retroceder. Incluso cayendo en el disparate de someter a peritaje un EIA aprobado ya por el Estado peruano. Un completo ridículo. ¿Y para qué? Para lo mismo: los radicales no aceptaron sus conclusiones luego de exigirlo. Es que así son estos desquiciados. Hoy Ollanta Humala está acorralado como un pericote asustado, mientras que Gregorio Santos y toda su plaga de dementes radicales antimineros se han engrandecido. Hoy están en posición de exigir más. Y lo están haciendo. No van a parar.

Supongo que a estas alturas ya no quedará nadie creyendo que es posible dialogar con Gregorio Santos. Lo dijimos desde el principio del conflicto. ¡Con los radicales no se dialoga! Pero siempre están los tontos útiles de la izquierda y del terrorismo apelando a la ley, las buenas costumbres, el diálogo, los principios, los derechos, etc. Yo diría que son verdaderos idiotas, pues no se dan cuenta que ante la irracionalidad de la izquierda radical antiminera no cabe oponer ningún tipo de racionalidad. Pero por desgracia tenemos también una plaga de periodistas amantes de las poses correctas y siguen con la tonterías del diálogo.

Lo que debe hacer el gobierno es expulsar a Santos del poder de Cajamarca, echarlo como una cucaracha para que él y los radicales escarmienten, debería meterlo preso a él y a todos sus secuaces e imponer el orden antes de que el cáncer de la subversión radical de la izquierda se extienda por todo el país. La cosa se está poniendo realmente peligrosa porque el radicalismo crece y la inacción del gobierno es la misma. Santos está en campaña y su tarea es incendiar la pradera. Conste que lo advertimos. Luego no lloren por la democracia derramada.


DB

domingo, 2 de septiembre de 2012

Lecciones de Conga


Como era de esperar, el proyecto Conga quedó en stand by. Mientras, se irán construyendo los reservorios, en espera de que se les bajen los humos a los radicales antimineros. En tanto, miles de cajamarquinos se quedarán sin empleos directos e indirectos, que superan los diez mil. Pero ese no es todo el logro de esas alimañas antimineras. Hay que sumarle los 600 millones de pérdidas en todos los sectores, como el turismo, transporte, ganadería, etc. Hay que sumar además la pérdida de clases de los estudiantes y la situación social generada, donde prima una gran polarización y encono. Aparte, claro está, de los cinco muertos. En suma, todo un gran logro muy típico de la izquierda peruana.

Conga le ha costado a este gobierno más que dos gabinetes. En realidad le ha costado todo su prestigio. La inexperiencia política (y quizá también la buena voluntad) hizo que Ollanta cayera en la  trampa del diálogo que los cavernarios de izquierda le tendieron. Cualquiera con dos dedos de frente sabe muy bien que con los radicales de izquierda no se dialoga. ¡Nunca se dialoga con los violentos! Es imposible dialogar con dementes y alienados, con fanáticos irresponsables que solo creen en su consigna. Eso es la izquierda radical que lidera Patria Roja con sus anexos y variantes electoreras. Tampoco se puede dialogar con sus primos hermanos del MOVADEF que son la cara semioficial de Sendero Luminoso. Eso lo tendría que saber el más tonto que llega a la política. 

En general, con la izquierda no se debe dialogar. No se puede dialogar con esta izquierda cavernícola que solo sabe imponer su posición a base de marchas, paros, tomas de carretera, asaltos a minas y aeropuertos, sabotaje de instalaciones, incendios de locales públicos, enfrentamiento con la policía, pintarrajeos de monumentos y calles, etc. Con esa clase de basura política no se dialoga. Hay que enfrentarla.

Ollanta cayó en la trampa del diálogo y una larga serie de tontos útiles que llegaron a los límites de la estupidez, alentaron el diálogo y lo siguen haciendo, aún cuando ya carece de sentido. El diálogo solo es posible cuando hay una autoridad elegida que se hace responsable y está dispuesta a entender razones y pruebas. Con Mollohuanca se pudo dialogar pero primero tuvieron que torcerle el brazo, quitarle la piedra y meterlo preso por unos días. Solo entonces el radical de Tierra y Libertad se colocó su terno y se sentó a dialogar. Allí salieron a flote todas las mentiras y barbaridades que producto de la ignorancia y la mala leche se habían difundido, como el informe de la congresista Verónika Mendoza.

En el caso de Cajamarca se cedió desde el principio. Primero accedieron a someter a peritaje el EIA del proyecto. Algo verdaderamente insólito y absurdo. Con eso se dio el primer paso hacia atrás. Luego se le impuso a la empresa nuevas condiciones de lo más cojonudas, como "asegurar diez mil empleos". O sea se seguía dándole gusto a los radicales, con lo cual ellos se sentían ganadores y dispuestos a exigir más, porque así funciona el cerebro de un radical. Gran error de Ollanta fue ceder. Debió mantener la mano firme que ya Valdés había iniciado congelándole las cuentas a Gregorio Santos e investigando a Wilfredo Saavedra y otras lampreas radicales. Ese era el camino correcto para imponer el orden y bajarle la llanta a la subversión. Pero de inmediato saltó la comparsa completa de idiotas mediáticos de Lima para gritar: ¡atoritarismo! ¿Y qué coño era lo que hacían los antimineros en Cajamarca? ¿Se puede saber?

Siempre machacado por ese coro mediático de la izquierda roja, progre y caviar, el gobierno fue perdiendo voluntad y a Ollanta le tembló la mano. Y más aun cuando los genios del periodismo afirmaron que declarar el Estado de Emergencia era un viraje a la derecha. ¿Cuál es el sentido de esa ridícula afirmación? Pero Ollanta se chupó, titubeó y dio señales de dudar. Entonces Gregorio Santos se trepó al estrado para pedir la destitución de Ollanta. En Lima no faltaron los babosos que le regalaron primeras planas y páginas centrales en sus medios al nuevo líder de la izquierda. El primero fue César Hildebrandt. Hasta lo llamó "El santo de la espada". Qué patético...

En lugar de asumir mayor autoridad y enseñarle a los radicales lo que es la ley, el pobre Ollanta Humala, aturdido por la gritería caviar, reculó ofreciéndole a los radicales la cabeza de su Premier Oscar Valdés, inaugurando su tercer gabinete en menos de un año. Lo llamó cándidamente "el gabinete del diálogo". Acto seguido procedieron a la típica maniobra del político inepto y estúpido: crear o renombrar una oficina que se ocupe del problema. Todo buen idiota cree que los problemas se arreglan con más burocracia; por ejemplo, una oficina anticorrupción, un concejo contra la delincuencia, un ministerio contra la pobreza, una oficina para el diálogo, etc. Esa es la clase de políticos ineptos que tenemos. Mantener a toda esa abultada burocrática inútil nos está costando más de 70 mil millones en el presupuesto. Y sigue creciendo sin que nadie les diga ¡paren!

Al final de todo ¿Cual ha sido el resultado de la debilidad mostrada por Ollanta Humala? Pues ya lo vemos: prácticamente el triunfo de los antimineros radicales que ahora se sienten más fuertes que nunca y van por más. Quieren cancelar toda la minería en Cajamarca. Gregorio Santos parece haber sido rebasado por los más dementes, que era lo que cabía esperar en ese concurso de dementes que es la campaña antiminera. Hoy asoman Idelso Hernández y Wilfredo Saavedra como los nuevos líderes de los antimineros. ¿Les dará también sus páginas César Hldebrandt? ¿Recibirán el apoyo de las ONGs pro terroristas y pro agitadores? ¿Serán protegidos por los plumíferos de la prensa caviar limeña? Habrá que verlo.


DB

sábado, 25 de agosto de 2012

Como salvar a Cajamarca



A estas alturas los cajamarquinos ya saben a ciencia cierta lo que significa tener a la izquierda en el poder. En pocas palabras significa miseria y pobreza. No es ninguna novedad. La izquierda marxista en el poder, en cualquier lugar del mundo, solo ha generado miseria. Hoy ya tenemos la experiencia directa en Cajamarca, donde la izquierda comunista procedente de Patria Roja, ese anacrónico reducto de cavernícolas de la política, llegó al gobierno regional por una pésima decisión de un pueblo infectado por la izquierda.

Gregorio Santos y toda la escoria comunista que gobierna Cajamarca hace dos años no han hecho más que destruir las bases productivas de esa maravillosa región. Se han dedicado a la politiquería barata, que es lo único sabe practicar la izquierda. Con increíble irresponsabilidad Santos ha sumido a su región en la práctica insensata de paros y marchas de protesta, focalizados en un solo tema: Conga. Y es que la izquierda carece de otro guión político. Solo conoce el sabotaje.

Hoy, mientras el país despega hacia el desarrollo en todas sus regiones, con mayor y menor velocidad, vemos cómo Cajamarca se deprime y se hunde en la miseria a causa de la intransigencia y la estupidez de la izquierda cavernícola que la maneja, con la ayuda de una plaga de ecocomunistas diversos encabezados por una logia de delirantes como el terrorista Wilfredo Saavedra y el ex cura Marco Arana, entre otras lacras del mismo calibre.

¿Dónde están ahora todos esos idiotas que clamaban por la salida de Valdés, culpándolo de ser el responsable de la falta de diálogo y de solución? ¿Qué dicen ahora quienes creyeron que era posible el diálogo con esas lampreas de izquierda comunista? ¿Dónde están los ingenuos que creyeron que Gregorio Santos tenía intenciones de negociar? 

Como lo habíamos advertido desde el principio, es imposible dialogar con los esquizofrénicos de izquierda porque ellos ven otra realidad. No entienden razones porque están cegados por sus dogmas y dominados por sus odios contra el sistema y el desarrollo "capitalista". Son comunistas. No creen en la empresa privada. Odian las inversiones extranjeras. Están en contra del sistema y hasta de la democracia burguesa que ven como un instrumento del poder en manos de los dueños del gran capital, y otras idioteces por el estilo sacados de su biblia marxista. Ellos creen en la violencia, en la lucha de clases, en la conquista del poder mediante la "lucha popular" (marchas, paros, conflictos), a la que llaman con hipocresía "democracia directa". En palabras más simples, son basura, estiércol, detritus.

El gobierno tiene ahora la delicada misión de rescatar a Cajamarca de estos alienados mentales. El premier Juán Jiménez Mayor apelando a los buenos modales sigue "invocando" al comunista Gregorio Santos a que se ponga a trabajar por su región. Pero nuevamente advertimos que pierde el tiempo. La única manera de salvar a Cajamarca es desalojando a esos enfermos mentales. Mientras más se demoren en tomar estas medidas, más se hundirá Cajamarca. No lo duden.


Dante Bobadilla Ramírez

sábado, 18 de agosto de 2012

Santos hace lo que quiere


Sin duda en este momento nadie representa mejor la imagen de izquierda que Gregorio Santos, el comunista que funge de presidente regional de Cajamarca y que, lejos de cumplir la misión para la cual fue electo, se ha dedicado a la batalla antiminera comandando a una secta de cavernícolas de izquierda que se ocultan tras el disfraz del ambientalismo. Quienes alguna vez creyeron que el diálogo era el instrumento para solucionar los problemas, ahora deberán reconocer su ingenuidad y falta de experiencia política, pues como ha quedado demostrado en los hechos, con la izquierda no se dialoga, y menos con esas sectas de lunáticos intransigentes que solo conocen la violencia como mecanismo político.

Desde el principio era claro que a Gregorio Santos no le interesaba el diálogo en lo absoluto. Como todo buen izquierdista se siente dueño de la verdad, y solo sabe imponerla a punta de marchas callejeras, bloqueos de carreteras, amenazas a la población civil que no los apoya y paros semi armados, como ya se ha comprobado también. Con esta clase de escoria política no caben diálogos. El gobierno de Ollanta Humala pagó caro su inexperiencia y buena voluntad al entregar la cabeza del premier Valdés a cambio de nada. La supuesta solución pacífica y dialogada con los radicales comunistas es imposible. Hoy deben estar rascándose la cabeza en el gabinete para ver qué más pueden hacer cuando ya han fracasado en el intento de diálogo. Es claro que les tiembla la mano.

¿Qué hacer cuando ya todas las opciones se han intentado y se ha fracasado igual? Ni los curas han podido hacer el milagro de que esas alimañas de izquierda se sienten a dialogar y entiendan razones. Gregorio Santos sigue allí tan campante retando al gobierno y haciendo lo que le viene en gana. Es el rey del show. En lo único que ha retrocedido es en su intento descabellado de promover la salida de Ollanta Humala del poder. Hasta eso llegó, y es seguro que aun lo tiene como proyecto político. Estas escorias se sienten con la autoridad de hacer cualquier cosa impunemente. Hay que recordar que un izquierdista es alguien que no respeta nada porque parte de la tesis de que la realidad está mal y debe ser transformada. Además tiene por dogma que esa transformación tienen que ser violenta ya que "el sistema" no se dejará cambiar. 

Así que mientras Ollanta Humala deshoja margaritas mirando el mapa de Cajamarca, Santos sigue en su vergel subversivo. Esta es la imagen perfecta de una democracia débil y mal concebida. Parece difícil ya que Ollanta Humala pueda ponerse los pantalones y retire a Santos del cargo antes que Santos lo saque a él. Ollanta no tiene carácter para enfrentar a esas inmundicias radicales de izquierda. Un presidente con los cojones bien puestos no permitiría que semejante cucaracha se le plante con tanta arrogancia. Hace rato que lo hubiera sacado de su cargo y estaría preso aunque sea por unos días para que aprenda lo que es el Estado de Derecho y la democracia bien entendida. La democracia según la izquierda es el caos callejero al que están acostumbrados a recurrir para imponer sus caprichos por la fuerza. Por desgracia hace tiempo no tenemos un gobierno que les enseñe a estos miserables lo que es la democracia y la ley.
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