jueves, 16 de mayo de 2013

Las escorias de izquierda


Para demostrar -una vez más- lo nefasto que resultan los gobiernos de la izquierda iluminada y sectaria del Perú, el Ministro de Comercio Exterior y Turismo, José Luis Silva Martinot le remitió una carta al presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, militante de esa cloaca roja llamada Patria Roja, Movimiento al Socialismo y otros engendros similares, para demostrarle con cifras lo negativo que ha resultado su gestión en todos los rubros. No hay una sola cosa buena que haya hecho Gregorio Santos. Por eso el ministro tuvo el tino de compararlo con Abimael Guzmán, debido al daño que le ha ocasionado a Cajamarca. 

Aquí el texto completo de dicha carta:



miércoles, 15 de mayo de 2013

Otorongos gruñen al Defensor del Pueblo


En un acto sin precedentes, los otorongos han salido a gruñirle al Defensor del Pueblo, Eduardo Vega, por atreverse a afirmar que Nadine Heredia no puede ser candidata. Tanto Vitocho como Teófilo Gamarra le han dicho al Defensor que no se meta en lo que no le incumbe. Así como se lee. ¿Es esta la relación que debe mantener el Congreso de la República con la Defensoría del Pueblo? Es decir ¿es este el nivel en que deben desenvolverse las relaciones entre dos instituciones del Estado?

Hay que tener presente que el Defensor del Pueblo no ha dado una opinión. Se ha limitado a repetir lo que la ley dice. Y lo ha dicho textualmente: según la ley orgánica de elecciones la primera dama está impedida de postular. Esa no es ninguna opinión. Es lo que la ley dice. Quiere decir que los congresistas encargados de dar las leyes son los primeros en zurrarse en ellas. Así es como estamos en este país. ¡Qué nivel!

Otra cosa curiosa es que se ocupen del Defensor del Pueblo, a quien nunca le prestan atención alguna. Pero bastó que hablara de la postulación de Nadine para que todos volteen a mirarlo. Estamos ya acostumbrados a ver a la Defensoría metida en casi todos los escenarios, desde un incendio hasta un proceso electoral. Nadie sabe en realidad de qué se ocupa la Defensoría del Pueblo. Básicamente es un organismo decorativo, uno de los peores aportes que hizo la Constitución del 93 junto con la revocatoria. Pero allí está, haciendo lo que buenamente se le ocurre al Defensor, desde las estadísticas de los conflictos sociales hasta invocaciones a la buena conducta.

Resulta extraño pues que se ocupen de lo que hace o dice la Defensoría del Pueblo, ya que es tan solo una especie de costoso jarrón chino que adorna el Estado para mostrar la apariencia de país civilizado. Pero incluso esas precarias apariencias son pisoteadas sin rubor por los propios representantes del Estado, apenas choca con los intereses mezquinos de una de las peores especies de nuestra política: los trepadores, improvisados y chupamedias del Congreso de la República, a quienes solo les interesa seguir succionando la mamadera del fisco, aunque tengan que pasar por encima del Estado de Derecho y prostituir la legislación.

Latinoamérica es una región endémica en tiranos y aspirantes a dictador. Pero también lo es en arrastrados y chupamedias de la política que salen de la nada para rodear a cualquier tirano que les arroja prebendas. Y están dispuestos a todo para sostener a su amo. Son iguales en todos los países de la región. Estamos hartos de esta escoria en la política. Ya es hora de señalarlos claramente y advertirles que no los dejaremos actuar. Los tiranos y dictadores son tan despreciables como esa lacra de adulones y parásitos que son su sustento político en el Congreso y otras instituciones, incluyendo algunos medios.

martes, 14 de mayo de 2013

Guatemala: linchamiento del siglo.


Por José Raúl González Merlo/Prensa Libre

El resultado del “juicio del siglo” fue el esperado. El general Ríos Montt fue condenado sumariamente en primera instancia. Los titulares le dieron la vuelta al mundo: los guatemaltecos somos, por el momento, genocidas. Los más ingenuos todavía creen que ahora sí ya nos podemos reconciliar. Quizás lo creen porque no han leído lo que está proponiendo ahora el Movimiento Sindical Indígena y Campesino en su comunicado alusivo a la condena. Entre otras cosas, solicitan al MP que “se deduzcan responsabilidades hacia aquellos que se beneficiaron económicamente de estos hechos delictivos”.


Para los que se sienten triunfadores, está claro que uno no se “reconcilia” desde una posición de ventaja; al contrario, es el momento para seguir lucrando del conflicto y terminar de ganar la guerra por los mismos medios.

Así que el “juicio del siglo” ha servido menos para la paz y más como punto de apoyo a un nuevo conflicto. Peor aún, el juicio más relevante de nuestra historia, el que “ponía a prueba el sistema de justicia”, se condujo a toda velocidad y “saltándose las trancas” legales, como se dice en buen chapín. Y cuando, finalmente, fue el turno del general para exponer su propia defensa, el tribunal hasta le impidió auxiliarse con documentos escritos. Tenía que dar su declaración “de memoria” —como le ordenó la jueza—.

Ningún abogado me ha logrado explicar, todavía, la base legal para que a un acusado de 87 años se le niegue el auxilio de documentos escritos durante su defensa y se le obligue a declarar “de memoria”. Un pequeño detalle que representa, tan solo, la punta del iceberg de múltiples violaciones al derecho de defensa del procesado. Fue demasiado evidente que el tribunal necesitaba entregar esta condena a como diera lugar. Era la noticia que le daría la vuelta al mundo el fin de semana y que catapultaría la fama de los involucrados. Las arbitrariedades del proceso quedarían opacadas por tan espectacular condena. Sin embargo, ellas son tan evidentes que el fallo podría anularse en segunda instancia. Pero la apelación no provocará tanto interés mediático. En todo caso, ahora, serán los fiscales quienes buscarán retrasar el proceso. Se cambiarán los roles y esas tácticas dilatorias no serán “espurias” a los ojos de la “comunidad internacional” y de los “defensores de derechos humanos”.

Estando así las cosas, el “juicio del siglo” finalizó con el mismo cinismo con el que fue conducido por el tribunal durante poco más de un mes. De acuerdo con la nota de el Periódico, luego de leída la sentencia, la porra comenzó a cantar y “al finalizar la canción alguien pidió con un grito una ovación para la jueza Barrios, que, emocionada, alzó los brazos en señal de agradecimiento por los aplausos... se sentó, encendió su micrófono, y pidió que se llevaran al acusado, que, ya en calidad de detenido, fue trasladado al Cuartel de Matamoros”. A esas alturas del partido, ya no era necesario fingir imparcialidad o profesionalismo, y la emoción traicionó a la juzgadora. Un vergonzoso epitafio para el linchamiento del siglo.

Asi es como procede la progresia una vez infiltrada en el Estado. Toman control del Poder Judicial y todas sus ramificaciones para vengar a sus camaradas (terroristas) pues el animo de buscar justicia pasa a un segundo termino. En Peru existen ONGes que tienen el control de jueces, fiscales y politicos para mandar encarcelar a peruanos que lucharon contra Sendero Luminoso y MRTA. Otra abyecta estrategia es la eterna judicializacion de los casos como hoy lo padece nuestro compatriota el honesto Gral Juan Rivero Lazo.