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sábado, 11 de abril de 2015

La nueva izquierda jurásica


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como si fuera una alucinación diabólica, producto de una sobredosis de crack, los peruanos hemos visto nacer un nuevo frente de izquierda, pretendiendo ser nada menos que una alternativa electoral para el 2016. Como en un delirium tremens vimos especies que todos creíamos extintas, aplastadas por la caída del muro de Berlín, desfallecidas por inanición ante la falta de soporte económico del comunismo mundial o, en última instancia, por suicidio elemental tras ver el fracaso estrepitoso de sus ideas en todo el mundo, donde solo dejaron montículos de cadáveres y miseria. Y para colmo, estos fracasados históricos empiezan hablando de "cambio". Uno ya no sabe si reír o llorar.

Esa izquierda fracasada tiene el cuajo de presentarse como alternativa electoral. Y, ojo: no nos referimos a una izquierda fracasada mundial dependiente del dogmatismo marxista-maoista como el Partido Comunista liderado por el fantasmagórico Rolando Breña, pieza de museo de la política peruana, sino de recientes fracasados locales como los comechados liderados por el mercader Salomón Lerner, expectorados del gobierno nadinista por incapaces, y los susanitos que juegan en el jardín infantil de Susana Villarán, tras el fracaso de su gestión municipal. Todos ellos junto a las cúpulas parasitarias de gremios sindicales como el SUTEP y la CGTP son parte de esta nueva combi electoral repleta de rojos, aunque según afirma su fundador, al fondo hay sitio.

Entre los convocados a la selección roja encontramos nada menos que viejas glorias del manicomio izquierdista setentero, comprometidos con la lucha armada y la guerra popular, expectorados del gobierno nacionalista, como Nicolás "coche bomba" Lynch, ex ministro de educación de Toledo y cercano colaborador del Movadef desde su embajada dorada en Buenos Aires, Mocha García Naranjo, quien tras mostrar su incapacidad al frente del ministerio de la mujer fue premiada con una embajada en Uruguay, del que no se desprendió pese al giro programático de Ollanta. No podía faltar el ubicuo Carlos Tapia, experto senderista, amigo de Abimael Guzmán y ex miembro de la CVR, desde donde justificó el terrorismo por la pobreza y condenó al Estado por represor. 

El nuevo frente está liderado, para variar, por Salomón Lerner, empresario empeñoso en organizar frentes de izquierda y andar oleteando los círculos del poder desde los días de Velasco. El frente depende electoralmente del partido de Yehude Simons por lo que es inevitable que forme parte de la plancha electoral, aunque diga que se someterán al voto público. Por ahora no tienen candidato a la vista, pese a que Salomón Lerner coqueteó con Mónica Sánchez y Marisol Espinoza. Es obvio que están buscando un monigote que los represente, con cierta imagen pública de baja resistencia, al estilo de Gastón Acurio. 

Lo gracioso es que este frente de fracasados y comechados del poder se presenta como una "nueva opción electoral" para el pueblo, según lo afirmado por la ex acaldesa Villarán. Tiene que ser una broma. Si es así, lo que hemos visto es el debut de Susana Villarán como comediante de la política. Le deseamos éxitos ya que como alcaldesa fue un desastre. No hay nada nuevo en ese frente de rojos. Es solo un sancochado de oportunistas que no quieren perder la ocasión de seguir con la mamadera. No tienen ninguna propuesta. Nada. Solo han querido distanciarse de los cavernícolas liderados por el cura Marco Arana y su banda de ecocomunistas antimineros disfrazados de ecologistas. Su idea es dejar a los antimineros como la izquierda extremista y aparentar ser la izquierda moderada. Esa es la verdadera diferencia entre el cáncer y el sida.

jueves, 1 de enero de 2015

Adiós a la izquierda fracasada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Nunca recibimos un nuevo año con más optimismo que ahora sabiendo que al fin concluye la peor gestión municipal de la historia de Lima. Se ha hablado bastante de Susana Villarán señalando su clamorosa ineptitud, pero hace falta ir más allá de su persona para llegar al verdadero origen de su fracaso, pues no se trata de un fracaso aislado. Susana Villarán representa a la izquierda, un sector político e intelectual que se cree la mejor opción para el país, son seres especiales, se sienten la crema y nata de la sabiduría y de la ética, y que su misión divina es dirigir el país hacia el paraíso de la felicidad social. Ellos y solo ellos tienen la fórmula mágica para lograrlo.

Susana Villarán  y su "equipo técnico" de izquierda, junto a su ejército de trolls en las redes sociales, no pudieron engañar a la gente, ni aun con su millonario presupuesto de publicidad y el amplio apoyo de la prensa progre y los columnistas caviares, a los que cabe sumar a los oportunistas que prefieren la pose correcta a la consecuencia política y acabaron apoyando el desastre villaranista. No importa cuánta propaganda hayan hecho, cuántos artistas de ópera barata hayan salido a mostrar su apoyo a la gestión progresista de Villarán. La realidad siempre se impone y el ciudadano de a pie reconoció finalmente la distancia que hay entre el lindo floro del progresismo y el desastre de la realidad cotidiana. Es una vieja historia de la izquierda.

El fracaso de Susana Villarán es típico de la izquierda. Es más que una persona, se trata de una mentalidad del fracaso, de un estilo de hacer política y, como ella misma lo dijo al despedirse: "de su manera de ver y entender el mundo". Eso es el socialismo a fin de cuentas: un modo retorcido de entender la realidad, una claudicación de la razón para someterla a la emoción, al sueño y el delirio. La gestión de Susana Villarán -como de otros socialismos modernos- fue un comunismo light, asolapado, barnizado con un falso discurso de respeto a la democracia pero siempre con sus proyectos totalitarios bajo la manga, dispuestos a emprender el cambio radical de la sociedad a través de mecanismos de coacción estatal que, en casos extremos, han sabido llegar al genocidio.

En su manera de ver y entender el mundo la izquierda sufre de una penosa alienación mental que la lleva a diagnósticos disparatados. Entienden las cosas al revés. Acumulan pesados estudios para entender el origen de la pobreza cuando esta ha estado presente desde siempre sin que el hombre hiciera nada, en cambio la riqueza ha sido producto del trabajo, la creatividad y otros factores que si son importantes entender y defender. Se preocupan por meros espejismos conceptuales como "justicia social" y confunden la política con la beneficencia pública. Asumen que las características propias de la humanidad desde sus orígenes son consecuencia de un sistema económico aparecido hace 2 siglos, y entonces suponen que combatiendo el capitalismo desaparecerán el egoísmo, la avaricia, la ambición, la especulación la corrupción, la competitividad, la desigualdad, etc. Y creen que pueden hacer todo esto con leyes y coacción estatal, tal como lo hemos visto en Cuba hace más de medio siglo y en Venezuela hace ya década y media.

Por supuesto que el fracaso de Cuba, Venezuela y el de la Lima villaranista son muy parecidos. La suerte de la ciudad es que Villarán no ha tenido más tiempo ni más poder para destruirla. No es que ella tenga la intención de acabar con la ciudad sino que sus preocupaciones son de otra índole, a ella le preocupa más la desigualdad, por eso inició su gestión con un estrambótico proyecto llamado "Costa Verde Sur" que nadie necesitaba ni pidió pero que ella juzgaba indispensable para que el cono sur tuviera su propia Costa Verde, tan igual que Miraflores. También le preocupaba la discriminación de los gays y apoyó los besos gays frente a la Catedral con una ordenanza que obligaba a todos los establecimientos a lucir un cartel de bienvenida a los gays. 

Otra preocupación de Susana Villarán fue la cultura, tema central en el pensamiento progresista. La izquierda cree que la cultura popular debe ser apoyada, promocionada y financiada por el Estado, bajo los intereses del régimen, obviamente. Por ello la herencia de Villarán es una novedosa Gerencia de Cultura que se encargaba de trazar las "rutas de la memoria" y de celebrar puntualmente la fecha de entrega del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), con las víctimas de las FFAA subidas en el estrado para contar, por cuchucienta vez, cómo fueron violadas por los soldados, mientras artistas del progresismo escenifican la lucha armada y la resistencia contra la reacción. 

La cultura progresista es simple y llanamente una manipulación mental de la gente desde el Estado. En el Perú la izquierda inició su penetración cultural con la famosa CVR, encargada de "explicar" al Perú por qué ocurrió lo que llaman "conflicto armado interno". A continuación montaron toda la parafernalia que les siguió como el monumento al "ojo que llora" y el "museo de la memoria", a lo que cabe añadir las infaltables celebraciones del día de entrega del informe de la CVR.  Con una Gerencia de Cultura en el Municipio y un Ministerio de Cultura en el Ejecutivo la izquierda cuenta ya con los mecanismos perfectos para dirigir el adoctrinamiento social a través del "arte popular" y del financiamiento de todo proyecto "cultural" que cuente con el aval progresista. 

Mientras la izquierda se pasa la vida ocupada en espejismos absurdos como la justicia social y quimeras estúpidas como luchar contra la desigualdad, la realidad se consume y degrada. Creen que luchar a favor de los pobres es lo mismo que combatir la riqueza y el afán de lucro. Odian al que tiene éxito y adoran al pobre que se quedó "marginado" y "excluido". Les preocupa tanto la exclusión que están dispuestos a cambiar el lenguaje para que "todos y todas" queden "incluidos e incluidas" en el habla popular. Hacen leyes, organizan eventos, programas y políticas públicas para fomentar la conciencia social, promover la ciudadanía, combatir la discriminación, empoderar a la mujer y apoyar a los sectores menos favorecidos. Y mientras andan ocupados en todo eso los problemas reales y mayores de la ciudad colapsan, las bases productivas del país se paralizan. 

A nadie debe sorprenderle el fracaso de Susana Villarán. No hace falta conocer su programa o plan de acción, escuchar su discurso y revisar su hoja de vida. Basta con saber que es una progresista, una representante de la izquierda lunática, alienada y fracasada para adivinar lo que será el resultado de su gestión porque a la izquierda no le interesan los problemas reales, están más interesados en cambiar la cultura, es decir, el espejismo de ideas, creencias y estructuras mentales que configuran las sociedades. Ese es su objetivo y para eso están dispuestos a sojuzgar la realidad. Por ello mismo, lo que tenemos hoy es una ciudad postergada, deteriorada y con sus principales problemas aumentados. Es la izquierda señores. Nada más. Esperemos que no regrese nunca más.

lunes, 6 de octubre de 2014

Humillante derrota de la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo primero que se puede decir del resultado electoral es que hace justicia al castigar a la que sin ninguna duda ha sido la gestión municipal más incompetente de la historia. Susana Villarán ha hecho historia también al ser la primera alcaldesa que no gana una reelección. Este es el lógico resultado del estilo caviar y progresista de gestión política fundado en el floro, la charlatanería, la hipocresía, la pose y la propaganda excesiva, hasta el punto de la intoxicación pública. Las prioridades de la izquierda son siempre de carácter ideológico y lírico, mientras que la población quiere y necesita con urgencia resultados materiales y concretos. A la gente ya no se le puede vender humo. Es por eso que un mudo le ha ganado a una charlatana. La gente quiere obras y no floro.

Por lo mismo, el fracaso de Susana Villarán es el fracaso de la izquierda. No de una izquierda "democrática" que aspira a dejar atrás su reciente pasado violentista y totalitario, pues esa izquierda democrática no existe, no es más que una pose electoral. La izquierda es una sola. Es la misma que llegó al municipio de Lima con un frente delirante con Susana Villarán a la cabeza y que luego acabó en la descomposición, porque ese es siempre el fin de la izquierda: pelearse y dividirse. 

Además de su errática gestión municipal, la conducta política de Susana Villarán ha sido el manual de la torpeza: buscar un vientre de alquiler y aliarse con el toledismo para luego seguir pregonando decencia fue demasiado. Bombardear a la gente con publicidad municipal en plena campaña electoral fue también bastante indecente. Cada movida de Villarán la hundía más.

Probablemente nada haya hundido más a Susana Villarán que el desastre de su reforma de transporte. Los charlatanes de izquierda se pasaron 3 años promocionando la reforma del transporte, y cuando al fin la pusieron en marcha, lo que la gente halló fue un mamarracho. Cambiarle de nombre a tres avenidas para llamarlas "Corredor Vial TGA", pintar de azul buses viejos y con multas, manejados por los mismos salvajes al volante (pero en planilla), sin tener paraderos iniciales y arrimando a todas las custers solo dos cuadras más allá, a nadie le pareció una reforma sino un chiste.

Y es que en verdad nada simboliza mejor la distancia que existe entre el discurso y la realidad de la izquierda que ese cuento de la reforma del transporte. Si en algo son buenos los progres es en vender fantasías. Y lo peor de todo es que distinguidos opinólogos se tragaron el cuento de que Susana representaba la reforma, como si compraran un producto por la etiqueta sin examinar el contenido. Lo que había adentro era humo. Ya había pasado con los taxis pero siguieron creyendo en el cuento.

Recuperar el tiempo perdido para Lima será difícil. Otro aspecto dramático y nefasto de las gestiones de izquierda es aumentar la burocracia y el gasto público. No ha sido diferente en la MML. Lo que deja Villarán es un municipio saturado de gastos fútiles, especialmente en publicidad, y una planilla que desborda como un bus del Metropolitano. El presupuesto de la MML se ha incrementado tres veces en esta gestión de izquierda y solo ha crecido el parasitismo. La primera tarea de Castañeda será desparasitar el municipio. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

La pataleta progresista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Los pactos éticos en una campaña electoral son ridículos porque todas acaban en una guerra sucia del más bajo nivel. Y los campeones de la guerra sucia han sido siempre los de izquierda, expertos en montar desaforadas campañas de acusaciones, mentiras y desinformación a través de sus grupos de activistas identificados apenas con nombres de combate, los cuales llenan las calles con pintas, pancartas y marchas, además de inundar las redes. A esto hay que sumarles sus medios y mermeleros.

La actual campaña electoral no es la excepción. Desde muy temprano la izquierda se ocupó de resucitar el refrito de Comunicore para enlodar a Castañeda. Rosa María Palacios se dedicó sin pudor alguno a "explicar" el caso durante programas enteros, los creativos de La República no solo sacaban encartes especiales del caso sino hasta videos, para no mencionar las decenas de sucias carátulas de Diario16, entre muchas otras malas artes. 

Sin embargo Castañeda repunta las encuestas como un alud incontenible. La desazón y perplejidad de la izquierda es pavorosa al ver que sus esfuerzos han fracasado estrepitosamente. Han montado en ira y hoy se dedican a insultar al público por ignorantes y corruptos, olvidando cómo se rasgaban las vestiduras en el 2011 cuando Aldo Mariátegui llamó "electarado" a los que votaron por Villarán y Ollanta. Llamaron "arrogancia de la DBA" por faltar el respeto al pueblo. Hoy les toca a ellos hacerlo, pero justifican su indignación porque defienden la ética y la moral.

EL problema de la izquierda es que solo vigila la ética del oponente y con mucho recelo. No hay nada en el caso Comunicore que revele un robo a la MML. Se saldó una deuda de 46 millones pagando 36 y el resto es cuento chino. Si estafaron a Relima comprándole la deuda a 14 es asunto ajeno a la MML y no se ve por dónde puede conectarse ese asunto con un robo al municipio ni con Castañeda, cuando este ni siquiera formó parte de los tratos de la deuda. Es más, ni siquiera estuvo presente en la ciudad por esos días. Pero este detalle lejos de exculparlo para la izquierda lo hace más sospechoso. Y es que quieren inculparlo a toda costa. Ya conocemos cómo es la justicia caviar. 

El caso Comunicore no solo es un refrito inconsistente para acusar a Castañeda sino que es demasiado complejo para el entendimiento del elector común. En una encuesta solo el 25% declaraba estar enterado del asunto. Al resto no le interesa un pepino simplemente. Pero la izquierda apostó todas sus fichas a esa carta y perdió. Ocurre siempre que se dedican a atacar al oponente en lugar de defender a su candidato. En la última elección tampoco les funcionó atacar a Keiko. Si Keiko perdió fue por la alianza del antifujimorismo de derecha con el rojerío. Vean las últimas declaraciones del marqués llamando a Keiko "la hija del ladrón, del asesino". Claro que nadie dirá que eso es una ofensa a una mujer como cuando alguien llamó fea a Susel y pusieron el grito en el cielo.

Todo indica que Susana Villarán terminará en tercer lugar. Ni las calumnias del rojerío contra Castañeda, ni las millonarias campañas con carísimos asesores extranjeros salvarán a la alcaldesa. Y es que la gente no se fija en campañas ni en programas ni en debates. El voto es esencialmente intuitivo. Es una estupidez pedirle a la gente "voto informado". A nadie le interesa ni siquiera la franja electoral. Al final el voto se decide por una percepción subjetiva y por la simpatía que genera el candidato. Eso es todo. Y en este terreno la alcaldesa pierde por goleada luego de sus frases desatinadas contra los sectores populares, su arrogancia visible y hasta su desfachatez de pasar por la cirugía plástica para seducir electores. Villarán es no solo la imagen de la incapacidad en la gestión, de la charlatanería política de izquierda sino, sobre todo, del desatino.


domingo, 21 de septiembre de 2014

Melcochita al rescate


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Si las elecciones se cumplen como reflejan las encuestas, la derrota de Susana Villarán no solo será humillante en lo personal sino histórica en lo político. Desde que en 1985 el inteligente y atildado Alfonso Barrantes fue aplastado en las urnas por un mozalbete de 35 años, sin oficio ni beneficio pero con una oratoria tan brillante como irresponsable, llamado Alan García, la izquierda no habría sufrido un descalabro electoral tan aparatoso como el que ocurrirá el próximo 5 de octubre.

La señora alcaldesa Susana Villarán ha demostrado ser la incoherencia andando. No solo por cambiar de opinión siendo candidata luego de asegurar que no lo sería, sino por cada frase que pronuncia con la intención de transformar la realidad. Así ha dicho, por ejemplo, que las diferentes encuestas que muestran los medios son solo publicidad, para luego agradecerle a RBC por su objetividad. Si el criterio de Susana Villarán es poner un sondeo a base de llamadas telefónicas sin control, por encima de las encuestas fundadas en la ciencia estadística,  ya tenemos una idea de cómo ha manejado los asuntos de la ciudad. 

Para quienes seguimos de cerca la mentalidad de izquierda con un interés científico, no nos extraña en lo absoluto que Susana Villarán desprecie la realidad y prefiera sus estimaciones e ideales. Es una constante de la izquierda. Tampoco es raro que falseen las estadísticas para mostrar logros que no tienen, reducir las tasa de inflación y otros datos de la realidad que les disgustan. Existe toda una clase particular de estadísticos de izquierda expertos en montar metodologías de medición especiales que permiten falsificar la realidad. Por eso son capaces de decirnos que la educación en Cuba es la mejor del mundo, cuando todos sabemos que en la isla prima el adoctrinamiento político.

Susana Villarán no es la excepción. Al contrario, tanto ella como sus seguidores, y en especial esa legión vergonzosa de mermeleros de la prensa villaranista encabezada por Rosa María Palacios, no se cansan de mostrarnos solo magníficos datos estadísticos como logros de la alcaldesa. Lejos de mostrarnos sus obras en la realidad, nos agarran con gráficos lineales y estadísticas mañosas. En los hechos reales la alcaldesa Villarán no tiene nada que mostrar, excepto desastres como la famosa "Costa Verde Sur", ridícula obrita de impacto social que no hacía falta y que nadie pidió, pero que está allí, en el abandono, perjudicando una playa que antes era plenamente utilizable.

Como triste corolario de la incapacidad, la alcaldesa ha recurrido al efectismo rompiendo huevos con Melcochita en una campaña que ya llegó a la desesperación. Algunos piensan que dará resultados, pero otros creemos que ya nada salvará a la alcaldesa y que este 5 de octubre votaremos para que la incapaz se vaya y deje de rompernos los huevos.

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La honestidad maquillada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No. Que no panda el cúnico. No es lo que usted cree. Susana Villarán no ha muerto frente a las pantallas. Así es como ha quedado luego de retocar su rostro en un vanidoso empeño por mejorar su imagen para ganar fans y likes. Lejos de lo que pretende, la alcaldesa de Lima se ha convertido más bien en la imagen de la frivolidad y el desatino. Su retoque facial no puede cambiar su imagen pública deteriorada sin remedio. No solo por su bien ganada fama de incapaz, sino porque en los últimos días no ha podido ser más insensible con toda esa gente afectada por el mamarracho de la reforma de transporte. Desgraciadamente la rigidez de su rostro no le permite ya expresar ni siquiera arrepentimiento. Como si fuera un monumento de mármol a la incuria municipal, su rostro ha plasmado para siempre la imagen de la soberbia y la insensibilidad al decirle a la gente que camine porque le hace bien bajar de peso. 

Es obvio que la señorona que regenta el corral de progres inútiles de la MML, no tiene la menor idea de lo que es caminar durante media hora por las pampas de Amancaes en la penumbra del amanecer, pisando el fango en medio de la humedad y el frío mientras recorren la distancia al paradero inicial del Corredor Azul, hasta donde tienen que llegar madres y niños humildes para poder ir a estudiar y trabajar. La alcaldesa debería estar más que agradecida a las vilipendiadas combis que salieron a recoger a esa multitud de gente varada en las laderas de los cerros gracias a la genialidad y pedantería de los costosos genios municipales. Esas combis han salvado a la alcaldesa y sus inútiles de ser linchados por la indignada población.

A pesar de sus retoques cosméticos, sus rígidos gestos de arrepentimiento y sus disculpas tardías, Susana Villarán dejó de ser la imagen de la honestidad con que tanto se publicitó y con la que fue recubierta por sus adulones y sahumadores, esa plaga de progresistas parásitos, ex figuritas mediáticas, artistas fracasados, mermeleros de la prensa y féminas de la TV que se arrimaron a su perfil de honestidad para cobijarse bajo su sombra, mientras se apartaban lo más posible del demonio de Castañeda, quien a su vez fue etiquetado gratuitamente de corrupto por esa misma pandilla. Todo fue parte de un vil juego sucio con el que pensaron tener el éxito asegurado. Pero el tiro les salió por la culata. La gente no se tragó el psicosocial de Castañeda-corrupción y Villarán-Honestidad que hoy no es más que un cliché gastado y sin efecto.

Susana Villarán se despedirá de su desastroza gestión, la peor que haya visto la municipalidad de Lima en sus 400 años, envuelta no solo en la invisibilidad de sus obras de ficción sino en diversos escándalos que por ahora no califican de delitos pero si de faltas graves a la ética y la decencia, como las contrataciones a regidores revocados y a sobrinos sin oficio ni título con sueldos de primer nivel, para no hablar de la feria de consultorías inútiles en que se convirtió su gestión desde un principio, así como la frondosa burocracia, el escandaloso presupuesto de publicidad, los malos manejos de la Caja Metropolitana y el circo de artistas manejados desde la Gerencia de Cultura, para no decir más. Tal vez la cereza del pastel sea esa gentuza de la oficina de Social Media, verdaderos trolls encargados de la guerrilla en las redes, creadores de los infames memes en que se burlaban de la gente que caminaba hacia el Corredor Azul.

La campaña del progresismo alrededor de Susana Villarán, desde su leyenda de honestidad y el circo de Comunicore hasta su tratamiento cosmético facial y las falsas disculpas por sus errores, quedarán en la historia de la infamia política, se grabarán en el muro del ridículo y la mediocridad más patética de la parásita e incapaz izquierda caviar.




domingo, 7 de septiembre de 2014

La candidata de los ricos y famosos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Susana Villarán navega confiada por el mar de su desdicha. Y no le falta razón. Se metió a la campaña municipal en el 2010 como una aventura para distraerse de la monotonía del salón de belleza. No tenía ninguna opción. De pronto una serie de extrañas movidas sacaron de carrera al principal candidato dejando en lista a la salada Lourdes Flores, quien no le gana ni a su sombra. Se armó la campaña anti Lourdes y al final Susana ganó por un poto. Justo por un poto-audio que dejó a Lourdes como calzoncillo de camionero.

En la revocatoria Susana Villarán tenía 85% de desaprobación. Su gestión era un desastre. Todo le salía mal. Un año sin hacer nada más que investigar a Castañeda y darse un préstamo de la Caja Municipal. Y cuando parecía que la revocaban, zas, otro ventarrón de buena suerte la dejó en el sillón municipal. Ni siquiera el apoyo de la salada Lourdes Flores le afectó. ¿Cómo hizo ese milagro? Algunos dicen que fue Favre. No se sabe. El electarado limeño es impredecible.

A pesar de su 13% de aprobación frente al 50% de Castañeda, el optimismo de Susana Villarán está intacto. No solo eso. Se ha puesto hasta conchuda y lenguaraz. Le ha lanzado a Castañeda un reto para debatir sobre obras. ¿Se volvió loca la tía Bótox? ¿De qué obras piensa debatir? Y dice además que le va a ganar en la cancha. Susana se ha vuelto la Muhamad Ali de la política. Quiere bajarse al Mudo a punta de boquilla y floro. Solo le falta hacerle movimientos de Karate Kid.

La campaña de Susana tiene el mismo perfil de la revocatoria. Carteles vistosos inundan todo Lima mientras el frente amplio de progresistas badulaques y mermeleros mediáticos emprende batalla feroz en los medios y redes. La estrategia se repite: Susana-Honestidad vs Castañeda-Corrupción. También se repite la fórmula "reforma del transporte" vs "cultura combi". El Corredor Azul está llevando gente gratis y lo hará hasta después de las elecciones. Las fallas han sido cubiertas con las más increíbles excusas que van desde "faltan unidades porque es un éxito" hasta "la gente es tan bestia que no entiende los cambios ni las bondades del sistema". 

En este mes deben salir a dar la cara nuevamente todos los progresistas de la TV, los parásitos activistas,  artistas y figuritas públicas en decadencia, todos esos que tienen la lealtad comprada por la Gerencia de Cultura inventada por Villarán para manipular conciencias. Por su parte la prensa de izquierda ya empezó la campaña sucia de desprestigio de Castañeda tratando de cubrirlo con lodo a punta del trillado psicosocial de Comunicore, un engañabobos que no tiene cuándo acabar y que no acabará porque da resultados. Realmente hay idiotas que lo creen. Y es que la mayoría de la gente jamás se informa. Solo opinan a base de titulares y de chismes. Eso lo sabe bien la prensa de izquierda. La República presenta hoy en portada el caso Comunicore. Diario16 lo ha puesto en portada por dos meses sin fallar un solo día y Rosa María Palacios lo repite sin parar.

Salvo Martín Tanaka, nadie señala el hecho curioso de que Susana Villarán es la candidata de los ricos, de los sectores A y B, de los progres y caviares afincados en Miraflores, San Isidro, Surco y La Molina, distritos que precisamente la salvaron en la revocatoria. Susana Villarán representa a la izquierda cucufata, intelectualoide, aculturada y posera pero inútil y parásita. A la gentita bien de apellidos con alcurnia, rentistas y herederos de fortunas añejas, algunas ya agotadas y en franca bancarrota. No es raro que no sepan hacer nada y que solo quieran dedicarse a la cultura. Está por verse si Susana repite el milagro o el electarado lo hace nuevamente.

jueves, 10 de julio de 2014

Que pena me da mirarte


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Los predicadores de la ética terminan siempre en el desprestigio por su propia conducta, pues son muy buenos para juzgar a los demás -en especial a sus enemigos- pero muy malos para juzgarse a si mismos y a los suyos. Es lo que se llama una doble moral, cuestión en la que son especialistas nuestros izquierdistas. Por eso nada es más famosa que la doble moral de izquierda, aquí y en casi todo el mundo.

La alcaldesa de Lima Susana Villarán de la Puente es el ejemplo vivo de la doble moral caviar. Su campaña estuvo sahumada con el incienso de la ética y regada con las flores de la moral, mientras sus seguidores la llevaban en hombros cantando himnos a su pureza virginal. Según su campaña, ella purificaría la política nacional desde el Municipio de Lima, empezando por exorcisarla de los demonios de Comunicore y enviar al infierno a Satanás Castañeda y su clan del mal. 

Su primer año de gestión se lo pasó rebuscando cuanto papelito encontró en el Municipio para hallar las huellas del pecador Castañeda. Armó un tremendo expediente que entregó al Fiscal con espectacular show anunciando la captura inminente del corrupto, mientras Castañeda se hallaba en plena campaña presidencial. El resultado fue que su show solo fue eso: show, en busca de dañar la campaña del mudo y favorecer a Ollanta.

En el último año de su gestión la señora Villarán más parece una equilibrista a punto de caer de la cuerda. Se ha quedado sin partido y sus amiguetes de izquierda la han abandonado. Aunque parece que fue ella la que les dio la espalda primero, tratando de mostrar una imagen más decorosa y menos comprometida con las lacras de la izquierda paleolítica de Patria Roja, y con las reliquias históricas de Trastornados por el Cambio. Al final hasta los lunáticos ambientalistas de Tierra y Dignidad le cerraron la puerta de su corral. Y tal parece que hasta los vagabundos indignados de #TomaLaCalle se han guardado sus pancartas y sus pulgas.

Hoy, la tía regia que postuló con las banderas de la honestidad y el compromiso de la lucha anticorrupción, no ha tenido mejor idea que aliarse con el adicto profesor de Stanford, mitómano compulsivo y dipsómano profesional Alejandro Toledo, investigado por la Fiscalía por lavado de activos y próximo a ser procesado judicialmente por sus fabulosas adquisiciones inmobiliarias. O sea, Luis Castañeda queda como un querubín al lado del borracho de Cabana, pero la tía regia cree más en el mitómano que en el mudo. 

A semejante hazaña política hay que sumarle el hecho insólito de que la tía regia acabó robándose un partiducho para poder postular. Es decir, las firmas falsas de Toledo son un chancay de a 20 céntimos junto al robo de un partido en las narices del JNE. EL pobre partido Diálogo Vecinal ha acabado en Bronca Vecinal y tal parece que el asunto terminará como lío de callejón. Hasta es posible que el JNE desestime la inscripción de la tía regia, y allí si que somos varios los que nos vamos a morir de risa.

Frente a tanto espectáculo ya para qué hablar del desastre que ha sido para Lima la gestión de la señora Villarán, tempranamente conocida por la ciudad como la Vaga. Su corte de ineptos fue masacrada en la revocatoria pero la señora se zurró en los ciudadanos contratando a algunos de los revocados. Ahora nos dice que ella no le mintió a la ciudad al jurar que no buscaría la reelección, solo ha cambiado de opinión. Su lista de concejales refleja el nivel de su descomposición moral luciendo personajes de muy dudosa reputación. En buena cuenta, su candidatura apesta. Y lo más triste es que más allá de los ya pestilentes chakanos y el tibio respaldo del gobierno, no parece que pueda siquiera hacer una campaña. Lo que ha terminado armando la tía bacán es una auténtica pandilla basura. 

viernes, 27 de junio de 2014

El petardo le explota en la cara a la izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El petardo de la corrupción con que la izquierda venía tratando de dinamitar a los partidos políticos, en especial al APRA y al fujimorismo, al fin les ha estallado en la cara, al igual que aquellos terroristas negligentes que explotaban tratando de derribar una torre de alta tensión. Hoy es la izquierda en sus diversas variantes la que se encuentra en el foco de las acusaciones de corrupción. De este modo, los eternos guardianes de la moral, que se pasaban la vida llamado "ladrón" a medio mundo, hoy están con sus huesos en la cárcel o a punto de estarlo. Ya no pueden salir con su trillada frasecita "la izquierda nunca gobernó". Gracias a Dios que no lo hicieron porque, de acuerdo a la experiencia mundial, no hay corrupción más grande que la que generan los regímenes de izquierda. Y si no, basta echar una mirada a nuestro vecindario.

Desde luego que nuestros corruptos de la izquierda criolla, aun con los bolsillos rebosantes de dinero mal habido, rodeados de pruebas y testigos de sus fechorías, tienen el descaro de llamarse "perseguidos políticos". Más aun, el payaso de Gregorio Santos no ha tenido mejor idea que acusar a minera Yanacocha y al grupo El Comercio de su persecución, y los ha hecho responsables de su seguridad. Así de patético puede llegar a ser este personaje. No sería nada raro que salga culpando a la CIA, a la embajada de EEUU y a los ángeles de Charlie por su destino. Y es que todos estos personajillos del rojerío son exactamente iguales, en Cajamarca como en Venezuela.

Por su parte la alcaldesa Susana Villarán no las está pasando muy bien. Los cuestionados manejos de la Caja Metropolitana que empezaron con un préstamo a la propia alcaldesa, se suman a su poco elegante decisión de retractarse de su palabra para volver a postular con el argumento de que ella es indispensable. A eso hay que sumarle sus enjuagues políticos en busca de un vientre de alquiler a menor costo, así como su maloliente cercanía y respaldo al toledismo, un sector que apesta por la visible corrupción de su máximo líder y por las sucias alianzas que mantiene con el gobierno en busca de blindaje político. Susana Villarán está cada vez más cerca del caldero de las sospechas por sus gastos enormes en publicidad para el autobombo y en un personal que casi ha duplicado la planilla. Hoy un buen sector del progresismo ya le ha quitado su apoyo.

Frente a este panorama la izquierda ha perdido para siempre su cándida imagen de pureza. Pasaron piola cuando nadie se atrevió a investigar los millonarios gastos de la CVR, la comisión más costosa del mundo; pero ahora es imposible que puedan tapar el sol con un dedo. A la CVR por lo menos se le puede acusar de abierta deshonestidad intelectual. El petardo de la corrupción que acostumbraban arrojar sobre los demás esta vez les ha explotado en la cara. Su perversa estrategia hábilmente montada a partir del informe de la CVR para convertir al fujimorismo en símbolo de corrupción finalmente se ha venido abajo. La bandera del apro-fuji-montesinismo convertido hoy, ante la campaña, en apro-fuji-castañedismo, para señalar el lado de la corrupción política se ha despintado. Hoy podemos hablar con propiedad de un goyo-susanismo o de un goyo-susanismo-cvrismo. 

Queda demostrado pues que la corrupción es un mal de la humanidad que afecta a todas las sociedades y países, desde Brasil hasta Japón. Aunque, como se ha comprobado en los hechos, no hay mayor corrupción que en los regímenes de izquierda, como en Venezuela, verdadero record mundial de corrupción con miseria como resultado, tan parecida hoy a Cajamarca. Ahora que la izquierda ha demostrado ser tan corrupta como cualquier otro sector, que ya no vengan a hacerse los inmaculados y profetas de la moral. Se acabó ese cuento. La próxima vez que salgan con su cantaleta del apro-fuji-castañedismo solo hay que responderles con el goyo-susanismo-cvrismo. La izquierda ya no es virgen. Y lo cierto es que nunca lo fue.

domingo, 8 de junio de 2014

Una Vaga esperanza


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Y tal como se esperaba, la alcaldesa Susana Villarán anunció su candidatura a la reelección, algo que solo pudo sorprender a ciertas angelicales periodistas que suelen vivir en las nubes de la candidez, en el olor a inciencio de su inocencia, y que no tardaron en tuitear su indignada sorpresa dejando en claro el nivel de su ingenuidad en política. Suponer que un político no será candidato porque lo prometió es como esperar que el alacrán no te pique porque juró no hacerlo. Está en su naturaleza.

Me parece bien que postule. Pienso que toda autoridad elegida tiene el derecho a pedir su reelección, así como también merece ser despedido por los votos y no por bloqueos leguleyescos. Si no les gusta cómo vota la gente cambien el sistema electoral, pero no inventen leyes especiales para bloquear las candidaturas, porque así se eliminan a los malos y a los buenos. Lo que hay que evitar es que sea la inmensa masa ignorante en política la que termine decidiendo quién nos gobierna.

La candidatura de Susana Villarán ha convocado a los pigmeos de la política, empezando por los sectores de la izquierda delirante y acabando por agrupaciones ignotas que nadie conocía. Dentro de ese montón se han metido los chakanos del toledismo y los arribistas del nacionalismo. Ambos han preferido apostar a una candidata que ya tiene su peso político ganado, antes que presentar candidato propio y hacer el ridículo. En el caso del partido de gobierno era inevitable porque realmente carecen de cuadros, pero Perú Posible ha terminado dando pena. 

Lo más probable es que Perú Posible desaparezca pronto. Al desprestigio de su lider y su probable proceso penal hay que sumarle la fractura interna que ha producido el desembarco de Juan Sheput, un hombre que no se merecía este trato, no solo por su calidad profesional sino por todo lo que se ha fajado defendiendo al impresentable de Toledo. En lugar de ganar presencia política compitiendo con un candidato propio y de buen nivel, Perú Posible ha preferido el camino del suicidio.

La campaña va a nuclear al progresismo en torno a Susana Villarán. Ya empezaron sus agentes mediáticos a preparar el terreno. Rosa María Palacios le recuerda todos los días a su audiencia el caso Comunicore, según su ilustrado punto de vista. Y termina diciendo "Castañeda tenía que saber". Ergo, Castañeda es un corrupto por suposición, no por pruebas. Es la teoría del autor mediato que tanto le encanta a la caviarada para montar sus juicios políticos: ¡Fujimori tenía que saber! ¡García tenía que saber! 

Ya el progresismo ha planteado la campaña como "honestidad versus corrupción". Casi una repetición de la revocatoria. Con la diferencia de que la señora Rosa María Palacios ya no podrá burlarse del aspecto racial del contendiente: "el cholito que hace campaña en una combi". La prédica antiracial y antichola de RMP pegó fuerte en Miraflores, San Isidro, Surco y La Molina. Toda esa fina gentita prefirió apoyar a una Villarán de la Puente antes que a un Tulio Gutiérrez.

En esta campaña el reto será desarmar el andamiaje de ilusiones que Susana Villarán y el progresismo acostumbran montar sobre sus fantasiosas "obras" y desvirtuar esa imagen de honestidad, de una alcaldesa que apenas al asumir el cargo se hizo dar un préstamo de la Caja Municipal. Una gestión que ha engordado la planilla, los gastos corrientes, la publicidad y los contratos por estudios y asesorías como nunca antes en la historia. En fin. Hay que quitarles el disfraz de honestidad para dejarles el rostro verdadero de la incapacidad, que es el único que tienen.

miércoles, 4 de junio de 2014

La moral de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La olla de grillos de la izquierda peruana se encuentra sumida en un dilema pre electoral. Las próximas elecciones los ha puesto nerviosos y ahora hay un claro enfrentamiento entre los principistas y los pactistas. Los principistas siguen la suicida consigna de "morir fiel a los ideales", es decir, congelados en el tiempo. Los pactistas no es que hayan evolucionado sino que están dispuestos a todo con tal de ganar. Ya lo hicieron antes con Gana Perú.

Los principistas prefieren aliarse con Tierra y Libertad, aunque eso los mantenga en la categoría de secta cavernaria, mientras que los pactistas prefieren a Perú Posible para enfrentar las elecciones con una máscara de modernidad, como una centro izquierda empresarial. Es claro que se avecina una fractura en el manicomio de la izquierda peruana. No sería raro que acaben con dos candidatos, aunque ya tienen claro que sus posibilidades son nulas. El desastre de Villarán les pasará factura.

Es gracioso leer a los sectores más escleróticos de la izquierda y comprobar que aun siguen pensando que su apoyo se concentra en "los sectores populares e intelectuales", como lo afirma César Lévano, repitiendo cual grabadora de cassette la cháchara setentera. Olvida que Susana Villarán fue salvada de la revocatoria por los votos de San Isidro, Miraflores, Surco y La Molina. ¿Cuáles son las "bases populares"?

Por otro lado no veo a cuáles intelectuales se refiere Lévano. Ese es otro mito zurdo. Creyeron que eran intelectuales y únicos porque publicaban "estudios sociales" que ellos mismos leían. Eran los sociólogos marxistas de San Marcos y la Católica de los 70 enfrascados en analizar "la problemática social del Perú" siguiendo el sendero luminoso de Mariátegui. Ya sabemos adónde nos condujo ese sendero. Para un progre si no te interesa analizar los problemas sociales padeces de la "ignorancia de la derecha". Pero lo cierto es que la izquierda nunca ha tenido más que un puñado de intelectuales muy sobrevaluados, desde José Carlos Mariátegui hasta Julio Cotler. 

El mito izquierdista de ser un conglomerado de brillantes intelectuales con amplio apoyo popular no ha desaparecido. Es parte de su credo y su autoestima. Su realidad es bastante más modesta y hasta diría que paupérrima. El mundo de la izquierda se cae a pedazos. La gestión de Susana Villarán ha sido un desastre para la ciudad por donde se le mire. De la reforma del transporte solo ha quedado la cháchara de una promesa hueca que suena a estafa. El caos en el tránsito ha empeorado. No se ha retirado una sola unidad de circulación y los taxistas han sido burlados no una sino tres veces. 

El máximo logro de Susana Villarán se concentra en el mercado mayorista de Santa Anita. Pero hay que decir que ese mercado se lo entregó listo el alcalde Castañeda. La gestión de Susana Villarán fue incapaz de añadir un solo pabellón más, inició el traslado sobre lo que había al costo de un jueves negro que acabó en tragedia y saqueo. Las obras viales paralizadas y la alcaldesa dedicada a payasadas como los simulacros de sismo y los talleres de teatro para los niños pobres. Los muros de contención colapsando antes del segundo año, la planilla duplicada, el gasto corriente triplicado, la publicidad cuadruplicada son las tristes cifras de la gestión de Susana Villarán, además de la plaga de ambulantes que está arrasando con la ciudad, para no mencionar la victoria pírrica de la revocatoria en donde perdió a toda su comparsa progresista.

Pero la moral de izquierda hará lo posible por tapar todo ese desastre como un buen perro que entierra su porquería. No es diferente a la que ácidamente critica a la derecha. Apelan a toda clase de mentiras para convertir el fracaso en éxito, la verdad en difamación y la felonía en gesta. Por un lado la izquierda pactista está dispuesta a la unión civil con los chakanos. Estos por su parte ya han dado signos de que la descomposición ha empezado por dentro hace rato. Lo que busca Susana Villarán es solo un vientre de alquiler que le permita postular nuevamente, ciega ante las evidencias del fracaso. Lo necesita porque ese montón de estiércol que era Fuerza Social se desmoronó. Ahora ya no le importa si infecta el cuerpo en putrefacción de Perú Posible o se deja fagocitar por los coliformes del Frente Amplio. 



miércoles, 14 de mayo de 2014

Adopta un caviar


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La alcaldesa Susana Villarán está tocando las puertas de sus amigos para ver si alguno la deja entrar y la adopta como candidata. Primero se vistió de tacones altos y se fue a revolear la cartera por el Paseo Colón, coqueteando con los desconcertados sobrevivientes de Acción Popular, el partido que hoy no sabe si es de izquierda o del más allá. Vitocho salió animoso, con ganas de darse una revolcada con la alcaldesa, en nombre de los buenos tiempos en que fue ministra de Valentín. Pero al parecer lo cuadraron adentro en el callejón, donde hay ambiciones que matan. 

Luego la alcaldesa tomó rumbo hacía Perú Posible, donde le hizo un guiño al chiquitín de la casa, José León. Este cayó hipnotizado y de inmediato llamó a su jefe, el borrachín de Cabana, quien se entusiasmó tanto con la idea de participar en una campaña sin hacer el ridículo, que le quitó la silla al pobre Juan Sheput cuando este ya estaba pegando afiches. Al parecer nadie calculó que el noble escudero y amaestrado perrito faldero fuera a gruñir y mostrar los dientes, pero lo hizo y sus aullidos resonaron en varias radios. José León solo atinó a dar una sonrisita estúpida llamándolo "Juancito" en público, mientras juraba que todo era posible en Perú Posible. Hasta la fecha el borracho de Cabana sigue no habido.

Por último, la alcaldesa no tuvo más remedio que llamar al manicomio. El propio Daniel Abugattás respondió para decir que la alianza era factible, aunque no recordaba el nombre de Farsa Social, el partiducho de la alcaldesa Villarán. No importa. Sea lo que sea la alianza va, porque el manicomio del nacionalismo no tiene candidatos. Más allá de los ya conocidos perturbados mentales del Congreso y las desaforadas cocaleras, el Partido Nacionalista carece de cuadros, si se puede llamar "cuadro" a la planilla de pacientes psiquiátricos que la compone. Así que apoyar a la alcaldesa Villarán por lo menos les dará vida.

Lo más probable es que la alcaldesa Susana Villarán se presente en una triple alianza del nacionalismo y del peruposibilismo. Juan Sheput es un inteligente político pero es más pesado que maletín de gasfitero, y solo le pelearía el puesto a Enrique Cornejo como el candidato más deprimente de una campaña. El pueblo quiere circo, promesas desaforadas, bailecito y chupeta. Si la alcaldesa se presenta con sus acostumbrado rollo de la "reforma del transporte" con que ha hipnotizado a medio Lima, resucita su eslogan "que Lima no pare" y llama a sus vagonetas de la progresía artística la puede volver a hacer. Así andamos en cultura democrática.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Fiesta caviar por la parada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Tanto la izquierda caviar como la izquierda lorna están de fiesta celebrando alborozados el "éxito" de la alcaldesa Villarán en La Parada. No caben en su pellejo. Festejan como los rojos tras la caída de Berlín. Cada día escriben sendos artículos y ocupan sus espacios de radio para llenar de elogios a la alcaldesa y repetir una y otra vez que solo ella pudo lograr lo que nadie se atrevió hacer jamás. Y no dudan en lanzarla a la reelección. ¿Realmente es para tanto? Desde luego que no.

Primero.- El retiro de La Parada fue posible solo a partir de la construcción de Santa Anita, y este nuevo mercado es una herencia de Castañeda. La gestión de Susana Villarán no le añadió ni un solo pabellón más a Santa Anita, pese a que prometieron construir ocho antes de la mudanza. La escusa del retraso en el traslado de La Parada siempre fue que no había espacio en Santa Anita, pero al final -y ante la presión- se hizo al caballazo y sobre la misma infraestructura heredada de Castañeda. Tampoco hace falta recordar la barbarie desatada en el primer intento de desalojo de La Parada con muertos, heridos y saqueos. Esa fue la gran obra de Villarán para frenar su revocatoria.

Segundo.- La destrucción de La Parada se ejecutó por presión de los mismos comerciantes de Santa Anita que entraron en paro ante la baja en sus negocios. Y esta intervención se ha realizado mediante una leguleyada llamada "emergencia sanitaria". Una escusa ridícula ya que hace años que esa zona está en esa misma situación y nunca les importó un bledo. 

Tercero.- La destrucción de La Parada se ha hecho sin un plan de contingencia para los cientos de comerciantes que trabajan allí. Simplemente los han arrasado mediante la fuerza pública sin ofrecerles absolutamente nada. La única propuesta de la alcaldesa es un ridículo "parque del migrante". ¿Y qué pasa con los comerciantes que incluso tienen contratos vigentes y derechos adquiridos? ¿De qué van a vivir los cientos de familias que dependían de la actividad comercial de La Parada? ¿Comerán la "cultura" que el parque de la alcaldesa Villarán les ofrece?

Cuarto.- Nadie hasta ahora quiere ver el tema legal de esos terrenos que fueron donados expresamente para un mercado. La gestión de recuperación se va a iniciar de todas maneras si la alcaldesa se empecina en su parquecito. Claro que cuando la comuna tenga que pagar la millonada que costará esa aventura dentro de unos años nadie se acordará que la responsable del desaguisado fue Susana Villarán.

Así que toda esta fiesta progre de la izquierda lorna y caviar no tiene mucho sentido. Es una campaña de mentiras que pretende inventar una imagen triunfal de una alcaldesa que tiene el peor record de gestión en toda la historia de la Municipalidad de Lima.

domingo, 16 de marzo de 2014

El fin de La Parada


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La historia de La Parada llegó a su fin. El otrora gran mercado mayorista de Lima fue destruido en una sola madrugada con la facilidad de un soplo, dejando en evidencia que nunca pasó de ser más que una construcción precaria. Lo paradójico del caso es que la Municipalidad de Lima apeló a la argucia legal de una amenaza para la salud, cuando La Parada ha sido una amenaza desde hace décadas. Sin embargo a la Municipalidad jamás le importó. Prefirieron mirar hacia otro lado y seguir cobrando millonarias sumas o cupos a los comerciantes. ¿Alguna vez Defensa Civil se acercó a realizar una inspección en ese mercado para colocar sus ridículos cartelitos como "AFORO"?

La histotia de La Parada ha sido la historia de la desidia, la irresponsabilidad y la incuria de todas las autoridades, pero principalmente de la MML. No podemos cargarle mayor responsabilidad a la gestión de Susana Villarán. Al contrario, esta medida le ha dado algo de brillo a su opaca gestión. Ya era hora de eliminar ese foco infeccioso. Al menos por esto será recordada.

Lo preocupante es el plan de la señora Villarán que piensa hacer un parque en una zona donde lo que se necesita son medios de producción y fuentes de empleo.Es comprensible que a la mentalidad de izquierda caviar no se le ocurra nada más idílico que un parque llamado para colmo "Del Migrante" y que pretende ser una "zona de esparcimiento y cultura", según la romántica visión de la alcaldesa. Al parecer no conoce la zona, ni los hábitos, ni los apremios de la población que habita allí. Con la sola desaparición de La Parada se ha producido un brusco descenso del empleo afectándose la economía de centenares de familias que dependían de ese mercado.

Lo más adecuado hubiera sido plantear la construcción de un gran centro comercial, que puede incluir areas verdes, porque espacio sobra. Un centro comercial podría conectarse mejor con las urgentes necesidades de esa población, pues les ofrecería un lugar donde seguir laborando en mejores condiciones e incluso vincularse industrialmente con Gamarra que está a un paso. Lo que la gente necesita es trabajo y no un parquecito. Pero esperar que la izquierda piense en producción es como pedirle peras al olmo. Ellos prefieren darle "cultura" al pueblo. Desde ya auguramos que ese parque será en poco tiempo invadido por ambulantes y convertido en una zona de mal vivir. Una lástima que se desaproveche la oportunidad de darle progreso a un importante sector deprimido de Lima.

sábado, 15 de febrero de 2014

Delirios de Susana y los susanitos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Hubo movidas en la Municipalidad Metropolitana de Lima. La alcaldesa Susana Villarán anunció que daría un importante mensaje. Se presentó con su tradicional chalina verde utilizada en campaña y su equipo de inútiles: la abogada de DDHH Maria Jara, encargada (es un decir) del Transporte Urbano, la activista gay Susel Paredes, el mecedor y especialista en cuentos de reforma de transporte Gustavo Guerra García y dos fantasmas más que ni siquiera existen. O sea, el circo completo. ¿Y qué anunciaron? Nada.

Tal como lo oyen, el gran anuncio de Villarán fue el mismo discurso vacío, hueco y lleno de floro que ya la caracteriza. Aceptó que ha bajado en las simpatías del pueblo pero dice que es el costo de tomar decisiones. ¿Qué decisiones? Nadie lo adivina. Debe ser la decisión de contratar a tanto inútil en la MML. Tan extraviados están que viven convencidos de que la gente no los aprueba por falta de comunicación. ¡Imagínense! Si a los charlatanes de la progresía les falta comunicación no sabemos que pretenden ahora. Al parecer seguirá aumentando el presupuesto en publicidad. 

Lo más sorprendente de todo fue oír que de ahora en adelante nos "explicará" sus obras. O sea, no nos mostrará las obras sino que nos las explicará. Claro, ya que sus "obras" solo existen en el verso. Todo es discurso, anuncio, promesa, ya viene, ya viene y estamos al final de su gestión (por llamarlo de algún modo) y no hay nada. La ciudad es un caos insoportable. Ni un solo paso a desnivel ha hecho.

Lo más alucinante de la alcaldesa Susana Villarán es que piensa en la reelección. Tan confiada está en el electarado limeño que la apoyó en la revocatoria que parece estar segura de que la puede volver a hacer. Para esto ha vuelto a traer a Anel Townsend. Se sabe que Favre ya está en Lima. Todo volverá a empezar. Prepárense que se nos viene harto floro y comercial.

viernes, 24 de enero de 2014

Un desastre llamado Susana


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Susana merece ser el nombre de un huracán que ha pasado por la ciudad de Lima dejándola sumida en el caos. Sin embargo es el nombre de la alcaldesa que ha producido exactamente los mismos efectos catastróficos que puede generar un desastre natural cualquiera. Su pésima gestión ha significado tres años de congelamiento de obras en una ciudad como Lima que sufre un gravísimo déficit de infraestructura. Estamos atrasados medio siglo con respecto a otras ciudades. Recién estamos inaugurando tramos del tren eléctrico (por parte del gobierno) y el Metropolitano apenas ha empezado a transitar y ya tiene problemas. De hecho, el tránsito y el transporte son los principales problemas de la ciudad. No son la cultura, ni el arte ni el teatro ni la discriminación. O sea, nada de lo que a la alcaldesa le preocupa. 

La mentalidad progresista de la alcaldesa Villarán trastocó todas las prioridades. Se dedicó a hacer lo que le gusta en lugar de ocuparse de lo urgente. Así por ejemplo, por pura pose demagógica se fue al sur para anunciar con bombos y platillos la construcción de su gran obra Costa Verde Sur, "porque los pobres de Villa el Salvador también merecen tener una playa digna". Su obrita yace en el más espantoso abandono y todo lo que ha hecho es malograr la arena que allí había. Esto pasa cuando se hacen obras demagógicas. Se trata de una obra que nadie pidió y que nadie necesita. Hoy es una muestra viva de la ineptitud de esta alcaldesa y de su mentalidad izquierdista.

Su amor por las zonas marginales la llevó a descuidar los principales problemas de la ciudad de Lima. Se dedicó a las escaleritas en los cerros, muchas de ellas solo fueron repintadas de verde, a llevar festivales culturales a los niños pobres, talleres de teatro para alentar las vocaciones artísticas de los niños pobres, etc. Todo eso está muy bonito, pero no cuando se deja de lado las soluciones que una ciudad como Lima requiere con urgencia. De hecho la agenda social y cultural de la Municipalidad de Lima es la más amplia y nutrida en la gestión de Susana Villarán. A eso se ha dedicado. Obras de concreto ninguna.

Todo lo que Susana puede mostrar como obra es lo que heredó de Castañeda como proyecto: La linea amarilla, cambiada caprichosa y mezquinamente de nombre y el Metropolitano, que se ahoga en sus problemas. El túnel Santa Rosa quedó tal cual lo encontró. Por su parte no ha hecho ni un solo intercambio vial, ni siquiera un simple paso a desnivel. Nada. En el transporte solo palabrería y papel. Su tan anunciado nuevo reglamento de transporte urbano fue solo bulla. Después de discutir si debían multar a los conductores por cambiar de emisora su radio y otras estpudeces por el estilo, este reglamento se publicó y solo sirvió para limpiar las lunas de las combis. La reinscripción de taxis ha sido una constante estafa municipal que no da ninguna solución efectiva ni a los taxistas ni mucho menos a la ciudad. 

Así las cosas, solo queda esperar que acabe su gestión y desaparezca del mapa político para siempre. Y mientras tanto, sálvese quien pueda en esta ciudad.

miércoles, 26 de junio de 2013

Un desastre llamado Susana Villarán


Por Dante Bobadilla Ramírez

Por si no fuera poco vivir diariamente atorado en el tráfico de Lima, rodeado de miles de taxistas y toda clase de vehículos de transporte público humeantes, atrevidos y salvajes, ofreciendo un pésimo servicio, todavía tenemos que soportar que la alcaldesa de Lima despilfarre el dinero de la ciudad en una planilla dorada de 65 asesores que alcanza a ocho millones de soles. Y eso sin contar los asesores que tiene cada una de las once empresas de la MML. Es decir, el Municipio de la señora Villarán es una feria de parásitos que bajo el rubro de "asesores" cobran suculentos sueldos sin que nadie supervise su labor. Y por los resultados, no sirven para nada!

A principios de año se hizo la denuncia de que en el 2012 la MML había destinado 15 millones a diferentes asesorías y consultorías. Luego se denunció que bajo la gestión de Susana Villarán se había incrementado el personal del municipio en un 60% y con aumentos de sueldos inauditos. En lo que respecta a personal contratado bajo el régimen CAS para el presente año aparecen 4,297 personas, mientras que en la administración del alcalde Castañeda habían en este régimen solo 2,195 contratados. 

Los incrementos de personal en determinadas oficinas son de escándalo. Por ejemplo en la Sub Gerencia de Cultura se pasó de 42 a 172 empleados, en la de Deportes y Recreación se pasó de 12 a 224, para no mencionar los sueldasos asignados a chicos que apenas cuentan con el bachillerato. Se han inventado una serie de nuevos cargos para colocar a los amigos, como el escandaloso caso de Paola Ugaz, asignada al manejo del "Social Media" con un sueldaso de S/. 10,000 mensuales para andar tuiteando todo el día.

A todo lo anterior debemos añadir el despropósito de elevar la publicidad municipal a 13 millones de soles para tratar de cubrir la incapacidad de la gestión con propaganda. En buena cuenta para engañar a la gente con el consabido cuento del "ya viene". Mientras tanto el caos de la ciudad es imparable. Nada ha mejorado durante esta gestión progresista. A estas alturas supongo que a nadie le quedarán dudas de que todas las medidas que se tomaron como parte de la "solución definitiva del transporte" no han servido para nada, empezando por el famoso "nuevo reglamento" que el año pasado se anunció como la panacea contra el caos, y terminando con la farsa de la reinscripción de los taxistas.

Solo para terminar, hay que señalar que la alcaldesa Villarán ha contratado un verdadero ejército de 600 inspectores de tránsito que se dedican a tocar pito en diferentes esquinas, formando parte clave de la gran solución al caos del transporte diseñada por las mentes progresistas. Estupidez que le dicen. Como dije, a estas alturas no creo que a nadie le quede duda alguna de que la gestión de la señora Susana VIllarán pasará a la historia como la más inepta que haya sufrido Lima jamás.