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domingo, 19 de agosto de 2018

Atrapados en medio del populismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El populismo es un cáncer que corroe la política en la mayoría de los países de América Latina. El Perú no es ajeno a este mal. Por el contrario, parece afectar a todos los partidos. Una de las principales características del populismo es el dispendio irresponsable en aras de favorecer a algún sector social, tomando dinero de las arcas fiscales o, peor aun, obligando a las empresas privadas a solventar la benevolencia de los políticos, como acaba de ocurrir. 

En estos días vivimos flanqueados por el populismo del gobierno que apela al referendum para reformas que bien pueden hacerse en el Congreso, gasta a manos llenas incrementando el alcance de los programas sociales y promete aumentos a maestros sin ningún tipo de evaluación de méritos. Y todo esto en medio del déficit fiscal que ya lleva tres años sin solución, pese al aumento de impuestos.

Por su parte el Congreso no se queda atrás. Ha escogido Essalud como instrumento de su populismo irresponsable, tomando decisiones que solo le competen a la dirección ejecutiva de esa institución. Primero dio una ley para incorporar 12 mil trabajadores CAS a la planilla de Essalud y hace poco, acaba de aprobar otra ley para cambiar el cálculo de la CTS de ciertos trabajadores, creando un forado a las arcas de Essalud de unos S/. 700 millones, más otras graves consecuencias que ponen en riesgo la calidad del servicio asistencial que presta la institución.

En esta ocasión, y una vez más, Fuerza Popular ha votado junto con la izquierda radical, coincidiendo nuevamente en el populismo, la demagogia y la total irresponsabilidad en el gasto público. Lo primero que cabe preguntarse es ¿por qué el Congreso se toma atribuciones que le competen a las instancias administrativas de Essalud? Simplemente porque pueden. Y pueden porque en la Constitución no se les ha puesto el debido freno a los demagogos del Congreso. Apenas se les ha limitado en su capacidad de aumentar el gasto público, pero pueden aumentar el gasto privado, es decir, el costo a las empresas. 

Lo ocurrido con Essalud es una clara muestra de por qué el Estado no debe tener empresas públicas, pues suelen ser manejadas con criterios políticos antes que económicos o técnicos. Así fue como llevaron a la quiebra a todas las empresas públicas que hasta 1990 habían generado pérdidas superiores a los US$ 22 mil millones de aquellos tiempos. Entre los sindicatos y los políticos las empresas estaban en jaque, tal como ocurre ahora mismo con Essalud. En vez de dejar que las empresas mejoren para competir y producir más, las saqueaban. Los sindicatos suelen ser mafias que solo tratan de succionar todo lo que puedan de la empresa o la institución hasta dejarla desfalleciente. Los políticos suelen usar a los sindicatos como plataformas o bases partidarias. Esta nefasta alianza le hizo mucho daño al país y aun sigue.

Por desgracia Essalud es una entidad que permanece cautiva del Estado siendo una entidad privada, pues se sustenta con dinero privado, procedente de los trabajadores. No depende del presupuesto público. Al contrario, el Estado es el principal deudor de Essalud. Sin embargo, el Estado hace y deshace con Essalud al antojo de los gobiernos y de los congresistas. Por eso está como está. 

Lo que debería hacer un Congreso pensante y responsable es una reforma que cambie la situación de Essalud sacándola de las manos del Estado y del alcance de los políticos, tal como se hizo en su momento con el Banco Central, por ejemplo. Mientras Essalud siga siendo juguete de los políticos y blanco de su demagogia barata, lo único que le espera a Essalud es vivir en crisis y falencia. 

Los congresistas deberían preocuparse de los asegurados, que son millones, en vez de ocuparse de las gollerías de algunos trabajadores de Essalud que tienen total libertad para irse a trabajar a otro lado si no les gusta como los tratan en Essalud. En cambio los asegurados están condenados a atenderse en Essalud sin alternativa, pues los obligan a cotizar a esa institución, a cambio de una pésima atención. ¿Qué han hecho los congresistas por los millones de asegurados que padecen cada día la ignominia de una mala atención en Essalud? Nada. Absolutamente nada. ¿Qué han hecho los congresistas para obligar a las diferentes instancias del Estado a que cumplan con pagarle sus deudas a Essalud? Nada.

Al contrario, lo que acaban de hacer los demagogos congresistas de Fuerza Popular, Frente Amplio y Nuevo Perú es poner en riesgo la atención de estos asegurados. La presidenta ejecutiva de Essalud, Fiorella Molinelli, ya declaró que se paralizará la construcción de varios hospitales, para empezar. Los millones de asegurados de Essalud tendrán que recordar que fueron los votos de Fuerza Popular los que llevaron a su institución a la crisis y al empeoramiento de sus servicios médicos. Eso es lo que habrá que recordárselos siempre.

lunes, 11 de diciembre de 2017

La virulenta reacción de la mafia progre-caviar


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como era de esperarse, la mafia progre-caviar implicada en la megacorrupción que viene asolando al Perú desde hace 15 años, ha reaccionado de maneras virulentas. Para empezar, han soltado a sus perros rabiosos de la prensa a ladrarle a todo lo que se mueva con color naranja o algo que se le parezca. La jauría rabiosa ha emprendido sus ataques contra Yeni Vilcatoma y Rosa Bartra, ambas figuras estelares de la lucha contra los corruptos del siglo XXI.

¿Es casual que los chacales de la prensa progresista le hayan dedicado sendos reportajes y columnas a estos personajes? No. Desde luego que nada es casual ni gratuito. Ocurre que ambas han pisado con sus zapatos la cabeza de la serpiente y esta se mueve dando coletazos y tratando de golpear a las personas más peligrosas en este momento para el establishment mafioso enquistado en el poder y los medios.

Si a todo esto le sumamos la reacción de la Fiscalía de la Nación allanando locales de Fuerza Popular, en una acción inaudita, innecesaria y desproporcionada, lo único que cabe inferir es que la mafia está desesperada. El Ministerio Público ha hecho el ridículo con ese allanamiento donde se han metido hasta los baños. Más allá de que el manicomio de los enfermos mentales del antifujimorismo, celebren esa ridícula acción, está claro que quieren amedrentar a Fuerza Popular, y a las principales personas que están detrás de estas investigaciones y acusaciones.

Los lacayos de la prensa progresista odebrechera han llegado a la cobardía de atacar a Yeni Vilcatoma de las maneras más vulgares, desde llamarla loca hasta tildarla de “topo del fujimorismo”. Están desesperados. Ya ni mencionar el nivel de cloaca que se ha visto en las redes sociales, donde los más connotados miembros de la progrería no han escatimado en insultos hacía Yeni Vilcatoma. Y todo esto, desde luego, ante la complacencia y mutismo de las defensoras de la mujer y propulsoras de la ley de acoso político contra la mujer. Todas las poseras de izquierda cerraron el pico.

Fuerza Popular no debe dejar amedrentarse. Quienes se han comprado el pleito con la mafia deben persistir en la lucha. Es hora de desalojar del poder a los corruptos que nos han estado robando en estos últimos 17 años, mientras posaban con su disfraz de luchadores anticorrupción. Que se cite a quien se tenga que citar. Ya es el colmo que armen todo un escándalo por una simple citación.

En un país donde la ley impera, todo el que es citado por un juez, un fiscal o una comisión del Congreso tiene que comparecer sin excepciones. Acá no hay vacas sagradas. Y el primero en dar el ejemplo debería ser el presidente de la república. Es una vergüenza que venga con subterfugios y leguleyadas para no responder. Una citación no es una acusación ni mucho menos una condena. No hay por qué rasgarse las vestiduras por una simple citación. Acá hay cosas muy sospechosas.

Lo que el país espera es que el Congreso, con la mayoría fujimorista, más quienes quieran sumarse a la lucha contra la corrupción, no desistan ni se dejen amedrentar. Hay que persistir en la lucha. Esta sí es una verdadera lucha contra la corrupción. No se sorprendan de las reacciones. Van a patalear, chillar, insultar, hasta han salido ya a marchar los muy conchudos. Es lo que cabe de ellos. Pero hay que seguir apretando. Hay que limpiar el país de esta mafia progre-caviar.

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Fiscalía da un golpe a la democracia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Es muy lamentable los niveles de enfrentamiento político a los que se ha llegado en el Perú, con los odios atizados por esa enfermedad mental colectiva que es en altifujimorismo, predicado con ahínco por la izquierda desde hace 17 años. Los odios políticos nunca llevan a nada bueno. El Perú ya ha tenido la experiencia del antiaprismo que perturbó la vida política del país durante buena parte del siglo pasado, dando origen a revueltas, homicidios y golpes de Estado. Ahora se repite la historia, una vez más alentada por la izquierda, un sector especializado en atizar los odios. 

Más grave aun es el panorama con un gobierno incapaz de convocar al diálogo y al pacto nacional. Por el contrario, PPK ha preferido la estrategia del autismo y el desprecio a la oposición, sin bajar el tono de su virulencia radical antifujimorista de campaña y de sus primeros días como gobernante. PPK es el gran continuador del desastre de Ollanta Humala. No ha cambiado nada. El ambiente sigue dominado por la dictadura progre-caviar que copó el poder lentamente desde los días de Paniagua, hasta llegar a apropiarse de los medios e instituciones. 

Como ha dicho Villa Stein: PPK es un rehén de los caviares. Quienes gobiernan el Perú tras bambalinas son los caviares, dueños no solo de los medios sino de varias instituciones del Estado que han sido infiltradas con su gente y hoy siguen los dictados de las oenegés de izquierda. ¿O creen que el fallo trafero del TC favoreciendo a los senderistas de El Frontón fue causal?

Tampoco es casual que el Ministerio Público se haya hecho de la vista gorda con toda la mafia progre-caviar financiada por Odebrecht desde los días de Alejandro Toledo. No es casual que los fiscales hayan sido negligentes para procesar a Alejandro Toledo, pese a todas las evidencias, y que se hayan puesto a jugar pim pon con el PJ arrojándose expedientes mal elaborados, dejando así que Alejandro Toledo se vaya del país muy orondo. ¿Acaso la Fiscalía no sabía que Toledo vive en EEUU y que tenía que irse más temprano que tarde? ¿Por qué lo dejaron salir? ¿Por qué luego de que se fue recién pidieron la prisión preventiva? Es que todo cuadra. No seamos ingenuos.

Señales de que la mafia progre-caviar ha infestado el Ministerio Público hay de sobra. Habría que ser muy tonto para no verlas. ¿Qué hizo la Fiscalía en el caso Lava Jato desde que salió a la luz hace año y medio y que implica directamente a todos los gobiernos amparados por la caviarada? Nada. En serio. No hizo nada. Absolutamente nada. Salvo abrirles investigación preliminar por crimen organizado a Alan García y Keiko Fujimori, para variar, por unas anotaciones encontradas en el celular de Marcelo Odebrecht. Claro. Cuando se trata de Alan García o Keiko Fujimori si son muy rapiditos, pero cuando se trata de sus amigos de la mafia progre-caviar duermen la siesta.

Desde luego que no es casualidad que recién tras la denuncia contra el Fiscal de la Nación, Pablo Sánchez, hecha en el Congreso, la Fiscalía haya empezado a dar resultados apresurados. De pronto, sin nunca haber hecho nada contra las empresas socias de Odebrecht en el Perú, sin haberles abierto auto de instrucción, sin haberles comunicado que son investigados, sin haberlos citado a dar sus declaraciones, sin nada de nada, aparecen solicitando prisión preventiva. ¿Cómo es eso? ¡Milagro!

En política no hay casualidades. Es evidente que la Fiscalía ha empezado a actuar motivada por las acciones del Congreso en su contra. Y para mayor prueba, se han tomado la libertad de allanar los locales del partido que ha puesto la denuncia. La excusa es bastante tonta. Los desbalances contables de los partidos son moneda corriente, así como los aportantes fantasmas. Todo eso se denunció y se comprobó en el Partido Nacionalista pero jamás vimos que se allanen sus locales. Ni siquiera tuvieron la decencia de allanar las oficinas de Graña y Montero y demás empresas socias de Odebrecht en más de un año. Las acciones de la Fiscalía simplemente los pintan como caraduras y socios de la mafia.

Hay que decirlo claramente: el Ministerio Público no merece ninguna confianza de la ciudadanía. Su aceptación está incluso por debajo de la del Poder Judicial. Y eso es muy grave en un país donde la corrupción ha crecido a niveles apocalípticos en los últimos 17 años, justamente en la era de los famosos "luchadores anticorrupción". 

El allanamiento de los locales de Fuerza Popular debería generar el rechazo de todos los partidos que se dicen "democráticos". Pero no ha sido así. Lástima. Pocos han condenado con tibieza este atropello. La mayoría se ha escudado en la comodidad del "marco legal". Se conforman con decir que se han cumplido los procesos que la ley prevé. Si, claro. Pero no nos olvidemos que la mafia de Odebrecht y sus amigos progre-caviares en el poder nos han robado siguiendo los procedimientos de la ley. Hasta fabricaron leyes especiales para festinar trámites y facilitarse la adjudicación de obras. Así que toda la mafia ha operado siempre bajo el "marco legal". Es muy cobarde esconderse detrás de "la ley" para defender el atropello a la democracia. Este es un asunto político, no legal.

La gran pregunta que debemos responder es ¿cómo podemos erradicar la corrupción cuando esta ya ha copado las instituciones del Estado encargadas de combatir la corrupción? El gato ha sido coimeado por los ratones. ¿Cómo hacemos para echarlos?

viernes, 14 de abril de 2017

La bankada pierde la brújula


Por: Juan Carlos Vasquez Peña

Las últimas semanas el comportamiento del grupo parlamentario de Fuerza Popular ha sido demasiado timorato y nos ha dejado mucho que desear. Si bien hay algunas figuras que empiezan a destacar como Úrsula Letona, Rosa María Bartra, Miguel Torres o la misma Luz Salgado, se observa en general una falta de rumbo político, un norte ideológico y un enorme miedo a la prensa limeña. Un miedo que los viejos lobos del mermelerismo caviar que dominan los medios ya han percibido y lo usan a discreción, cuando quieren imponer su agenda particular sin que la “bankada” se oponga. En otras palabras, los están manejando a periodicazos. Los hacen temblar con titulares y hasta con psicosociales, como el que le sacaron a la congresista Aramayo. Todo un psicosocial bien armadito y coordinado.

La demostración de fuerza, poder y realpolitik que hizo la bankada al censurar al ministro de educación Jaime Saavedra, se ha ido diluyendo poco a poco al tolerar a ministros mucho más incompetentes y mediocres que él, como Basombrio o la actual ministra de educación que ha insistido en la cuestión del género en el currículo escolar. Se han tomado a la ligera casos como el del asesor en temas de salud Moreno o la viceministra de agricultura Eufrosina Santa María. 

Decidieron olvidarse de la interpelación a Vizcarra y del escandaloso caso Chinchero, “por la unidad nacional”. Se han dejado llevarse de las narices en temas “sociales”, como los planteados por el congresista Alberto de Belaunde, sin tener una respuesta clara, contundente y unánime sobre casos privados como el del Sodalicio que este congresista quiere imponer como si fueran asuntos públicos, además de ser un refrito de hace 30 años para el cual ya no queda más que el archivo, como lo ha dispuesto el Ministerio Público.

La discusión sobre la “ideología de género” y los supuestos derechos negados a minorías LGTBI también los han cogido desubicados. Como también la falta de valor y criterio para cerrar el caño de la publicidad estatal. Si a eso le sumamos los escandaletes que a diario saca la prensa sobre asuntos nímios de los congresistas como los títulos revocados, o las desbandadas de Kenji tratando de abrirse su propio camino y su rol político individual, todo eso ha generado que la bankada se encuentre claramente en un embrollo ante la vista del público. Es un grupo humano sin brújula, sin norte ni dirección. Es hora de que Keiko asuma el liderazgo con mejor visión y autoridad. De lo contrario se percibe la misma falta de firmeza que hay en el gobierno. De hecho, se trata de una oposición bien laxa y atontada.



jueves, 15 de diciembre de 2016

Saavedra ya es historia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Y ocurrió lo que todos sabíamos que ocurriría: la anunciada censura del ministro de Educación Jaime Saavedra. Nadie lo podía evitar. Fuerza Popular tenía los votos suficientes para hacerlo y habían anunciado ya su decisión de censurarlo. Así que todo el circo que armaron algunos congresistas solo sirvió para hacer bulla y reiterar, por si hace falta, la pobreza mental de algunos de ellos que se alucinan auténticos defensores de la moral y la democracia. Son solo fanfarrones y charlatanes de plazuela que se llenan la boca con insultos y acusaciones baratas. Lo único que han hecho es hacerle perder el tiempo a todos. Lamentable que el Congreso llegue a niveles de plazuela y hasta de circo por culpa de estos congresistas. Son pocos pero gritan mucho.

Por su parte, la prensa tampoco ayuda nada a aclarar el panorama, parcializados como están en darle la contra al fujimorismo y en defender al ministro estrella de los medios. Dicen y repiten vaguedades y obviedades como si fueran grandes descubrimientos. Por supuesto que detrás de la censura hay razones políticas. De eso se trata el Congreso: de política. No es un juzgado. El Congreso es parte del equilibrio de poderes que existe en toda democracia. Las razones puntuales esgrimidas por la bancada de Fuerza Popular pueden no parecer tan graves para muchos pero son suficientes. Desde luego que nadie está acusando al ministro Saavedra de nada. El solo paga un costo político. El costo de estar en medio de muchas discusiones sobre farras millonarias en consultorías y publicidad, por ejemplo. Pero también, como él mismo lo ha admitido, por ser un heredero del gobierno Humala-Heredia. Todo eso suma y se ha cargado en su pasivo político. 

El gobierno también ha patinado en este affaire. Lo más inteligente hubiera sido solicitar la renuncia del ministro y acabar lo más rápido posible con este impase. Pero no. El gobierno prefirió hacer un berrinche infantil y decidió defender a su "ministro estrella", como si todo el gobierno y hasta el futuro del Perú dependiera de Saavedra. Ridículo, francamente. En todo este penoso incidente se ha podido ver la falta de experiencia política del premier Fernando Zavala, quien resulta apocado y casi anulado ante la furia protagónica de PPK. EL presidente llegó al extremo de pensar en exigir una cuestión de confianza al Congreso. Es decir, pretendía poner en la guillotina la cabeza de todo su gabinete por Saavedra. Algo bastante absurdo, realmente. En este momento estaría en crsis total de gabinete. Menos mal que no lo hizo, pero salió a dar un extraño mensaje a la nación donde en esencia no dijo nada. Aunque quedó claro que se siente respaldado por la progrería pulpín que sale a las calles a gritarle insultos a Keiko. Piensa que esas son sus bases populares para pechar al fujimorismo.

Por desgracia el gobierno está exhibiendo una torpeza motriz absoluta en su desempeño político. El premier es un cero a la izquierda y todo el protagonismo recae en PPK, quien ni siquiera coordinar con su propia bancada. Si eso no puede hacer, menos ha sido capaz de convocar a la oposición a un diálogo, que es lo primero que debió hacer apenas instalado en palacio. Es curioso, porque todos los anteriores gobernantes se preocuparon por asegurar un nivel mínimo de gobernabilidad mediante los pactos, acuerdos, diálogos y gestos. Pero no ha sido el caso de PPK. Llamó a palacio con urgencia solo para armar un te de tías cuando le explotó la bomba de Moreno, pero en ningún momento ha establecido un mecanismo abierto de diálogo y entendimiento político. Es decir, algo que vaya más allá del mero gesto para la foto. Lo que necesita PPK es tener un real acuerdo político que le permita gobernar. Y si para esto debe ceder poder y hacerle campo en el gobierno a otras fuerzas, pues tendrá que hacerlo, más aún cuando carece de partido y de cuadros. Es imperativo.

Ojalá que PPK no caiga en el juego de los incendiarios que andan buscando confrontaciones y guerras totales, buscando que el país arda para que los extremistas salgan ganadores en río revuelto. Hay que dejar de lado a los enfermos mentales del antifujimorismo militante que todo lo ven odio y estigmatización. Es el neofascismo que busca eliminar a todo un colectivo por su color. Ayer fueron los judíos, luego los negros, ahora son los homosexuales, por un lado, y el fujimorismo, por otro. No tienen otro argumento que andar cacareando cuentos de los 90. ¿Qué tienen que ver los congresistas de Fuerza Popular con todo eso? ¿Qué tienen que ver, por ejemplo, Galarreta, Letona, Bartra, Salaverri, Petruzi, etc., con lo ocurrido en los 90? Se trata de toda una generación de gente nueva que ni siquiera tienen pasado político en su mayoría. Tampoco nos olvidemos que casi la mitad de los congresistas de Fuerza Polpular son invitados. No tiene pues sentido alguno estigmatizar a todo un colectivo de personas que nada tienen que ver con ese pasado que atormenta a estos enfermitos y delirantes del antifujimorismo patológico, y que en su mayoría también son jóvenes que no saben nada de los 90 pero que se han tragado los cuentos del progresismo. 

Los que tanto invocan a sacar adelante el país, primero deben guardar sus armas, enterrar el hacha, olvidar sus agravios, curar sus traumas y debatir sobre la realidad presente del país, pensando en el futuro. Solo los enfermos se pasan la vida patinando en el pasado y pensando en la confrontación. Si el gobierno tiene a bien convocar a un diálogo, será un buen momento para empezar de cero. 

viernes, 14 de octubre de 2016

Un paso adelante frente al transfuguismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Es impresionante la confusión mental reinante en este país. Es la misma confusión que imposibilita la formación de partidos políticos, pues ni siquiera se conciben claramente los grandes lineamientos que deben perseguirse para consolidar un país desarrollado. En lo que se llama "política" todos navegan en el asistencialismo más ramplón, derivado de la pose tradicional del buenismo social, el cual se sostiene finalmente en un estatismo primitivo y salvaje, es decir, el Estado como el único y gran proveedor de bienestar social a base de una burocracia gigantesca y un gasto social ilimitado. ¿Cómo se pueden diferenciar los partidos político dentro de ese panorama patético?

La consecuencia de este caos mental sobre la política es la inexistencia de partidos reales y la falta de adherencia social hacia los partidos existentes. Ya ni siquiera sus nombres indican nada. Los partidos no pasan de ser clubes de amigos o combis de trepadores probando suerte para asaltar el poder. Ni siquiera entre ellos existe unidad de criterios o una coherencia mínima en cuanto a expectativas de desarrollo social. La consecuencia es que una vez dentro del Congreso o del Ejecutivo, cada uno se dispare por su cuenta y, en cualquier momento, se vaya del partido abandonando la bancada o dejando mal parado al gobierno. Ahora bien, esta triste realidad no la vamos a cambiar con una ley. Sería ridículo pretender una ley que prohíba a las personas salir de un partido para entrar a otro o formar su propio partido. Eso no cabe.

Pero lo que sí se puede hacer, al menos, es impedir el transfuguismo de los congresistas porque eso constituye una traición y burla al país. Nadie puede subirse a una combi para entrar al Congreso y, una vez adentro, saltar para irse a otro partido. Eso no es nada serio y afecta la dinámica del Congreso. Acá ya no estamos hablando de partidos sino de bancadas. En el Congreso sí se puede sancionar de alguna manera a los saltimbanquis, pendejeretes y extraviados mentales que creen que pueden cambiar de camiseta en pleno partido, burlándose de los electores y de la agrupación que les dio cobijo y exposición mediática en la lid electoral. Y esto es lo que por fin se ha hecho.

Pero claro, como lo ha hecho el fujimorismo, esto tiene que ser combatido por la plaga de fanáticos del antifujimorismo patológico. La reforma del reglamento del Congreso aprobada apenas prohíbe que un tránsfuga se meta a otra bancada y nada más. No impide que se vaya. No es multado ni azotado en público. El congresista puede seguir su vida parlamentaria normal, con las únicas limitaciones que acarrea el no pertenecer a ninguna bancada. Pero eso es lo que se merece. ¿Cuáles son los argumentos contra esta elemental norma? Son de lo más ridículos.

Para empezar están los tontos que pretenden definir las causas de la separación o renuncia, como si hubieran tránsfugas buenos y tránsfugas malos. Según Marisa Glave se debe consentir a los tránsfugas que renuncian por "razones de conciencia". Si se abriera esa puerta, obviamente todos los tránsfugas querrán pasar por allí. Pero además ¿qué cosa son "razones de conciencia"? Vaya uno a saber lo que cada delirante tiene en su cabeza. No es lógico pues dejar esa puerta abierta porque le quitaría todas sus virtudes a la norma y ya no serviría para nada. Lo que podría haberse previsto es una renuncia masiva. Podría darse el caso de que el líder o propietario de un partido adopte una postura insólita y muchos prefieran irse. Ese sería un caso válido, pero tendría que ser masivo y no solo uno, porque no me van a decir que solo uno tiene "conciencia".

La otra objeción es aun más absurda y se orienta a la solución total del transfuguismo dentro y fuera del Congreso, lo cual es un absurdo idílico. Como dijimos en el principio, ninguna ley va a solucionar lo que es consecuencia de una falla cultural de nuestra sociedad. Hablar de "fortalecer los partidos" mediante una ley es flotar en las nubes. Solo denota ignorancia y charlatanería. Pero es lo que se lee hoy en algunas columnas que critican la ley aprobada "porque no soluciona el problema de fondo". Es que no existe una ley que pueda solucionar el problema de fondo, que es un problema cultural. 

Por fortuna existe hoy en el Congreso una mayoría que es capaz de aprobar leyes de manera rápida, porque si esperamos a que todos los partidos (e incluso cada miembro en su interior) se pongan de acuerdo, pasarían años sin que pudiera aprobarse ni una sola ley, como ha venido ocurriendo últimamente. 

sábado, 4 de junio de 2016

ROMA NO PAGA TRAIDORES


Escrito por: Elvis Occ

Cuenta la historia que Roma libraba batallas desgastantes en dos frentes: Cartago de un lado y contra unos pastores inusitadamente complicados en la península ibérica, del otro extremo. Viriato era el nombre del pastor obligado por la circunstancias belicas a liderar un batallón de pastores, también vueltos combatientes para defenderse de los romanos. Uno tras uno fueron derrotados, todos los generales romanos enviados a someter la parte de la península que hoy es Portugal. Agotados por el costo humano y economico, el cónsul Serviliano llego a un acuerdo de paz con los comandados por Viriato, pero el senado romano se negó a ratificarlo y arranco el asedio.

Astutamente, Marco Pompilio soborna a tres emisarios enviados por Viriato al campamento romano para negociar la paz, quienes a su vuelta asesinan al caudillo lusitano mientras dormía. Se dice que los emisarios regresaron por su recompensa, pero a cambio fueron ejecutados por órdenes del cónsul Serviliano. ¿Su crimen? Ser traidores. Roma no paga traidores, se cuenta dijo el cónsul. El campamento de PPK está a reventar de traidores. Los hay de todo tipo y pelaje, pero un grupo resalta entre tan ingrata ralea de malinchistas y esa es sin duda la izquierda local. Los hechos parecieran indicar que de nada sirvió décadas de adoctrinamiento político con textos, conferencias, marchas y hasta visitas a las mecas del comunismo mundial. Al final se impuso el leninismo básico por encima de cualquier consideración deontológica.

También hay odio contra Alberto Fujimori y lo que huela a fujimorismo, odio en cantidades industriales. Y es que la izquierda nunca le perdonara al japonés, el haber destruido la estrategia de su Lenin arequipeño, Abimael Guzman. Esa izquierda cobarde y convenidamente tecnócrata que esperaba el triunfo de su Che Guevara, o sea de Polay, nunca conciliara con su enemigo natural, el fujimorismo. Así que traicionando todo precepto y concepto marxista, maoísta y trotzko decidieron entregarse a PPK, el personaje más representativo del capitalismo yankee. Ese modelo politico occidental contra el cual han luchado desde que se convirtiera en pais a imitar, personajes como José Carlos Mariáttegui, Victor Raul Haya de la Torre y hasta el mismísimo Javier Diez Canseco. El fin justifica los medios para destruir a tu enemigo, no?

No han entendido (con excepción de Carlos Tapia) que semejante traición puede ser politicamente fatal. Ya en su momento Ollanta Humala se deshizo de ellos y no debiera llamar a sorpresa que de triunfar PPK, los primeros en ser “ejecutados” por un Serviliano ppkausa, fueran los rojos. Si traicionan sus convicciones políticas, nada le asegura a sus aliados que respetaran las que no son suyas. Además, premiarlos a veces es de un costo político elevadísimo que se podría ahorrar, “ejecutándolos”. Y es que no queda allí. Tamaña deslealtad ideológica también tuvo sus víctimas en el 20% que voto por el Frente Amplio, pero eso no debiera preocuparnos. En algún momento buscaran esos votos por enésima vez y sufrirán esa lapidaria frase que a pesar del tiempo no pierde vigencia: Roma no paga traidores…en estas elecciones?

www.elvisocc.org    

miércoles, 20 de abril de 2016

Derecha popular no es populismo



Escrito por Elvis Occ

Halle una interesante *carta en internet dirigida a Mario Vargas Llosa por su buen amigo -eso dicen- Hugo Neira. En algunas partes del quejoso epistolario, el Sr. Neira escribe que Fuerza Popular, es de derecha popular. Tan temeraria afirmación llama a sorpresa, pues esta a millas marinas de distancia de la verdad.  El partido que lidera Keiko Fujimori no es ni tan si quiera de derecha y ella mismo dejo eso clarito en una entrevista, que eran de centro izquierda, eso índico. Inclusive esa aseveración tampoco es exacta. El partido Fuerza Popular es populista y dinástico. Lo de dinástico huelga explicar pues salta a la vista y hasta un ciego lo puede percibir.

Antes de continuar aclaremos que es populismo. Al respecto hay muchas y antojadas definiciones.  Sin embargo la mayoría de los científicos políticos coinciden en que populismo es un estilo de gobierno –independiente de la ideología- donde prima lo emocional sobre lo racional. Si tomamos en cuenta que el slogan del partido Fuerza Popular es: “El fujimorismo es un sentimiento”, pues imagínense. No solo eso, también se puede observar caudillaje carismático, marketing partidario agresivo a los sectores sociales más necesitados, oportunismo y cierto derroche irresponsable en lo económico. Apuntaron?

La derecha popular es un segmento de la población –de varios millones- que ha adquirido hábitos liberales y que ponen en práctica en su cotidiano vivir. Son peruanos emergentes fuertemente individualistas. Gente que cree en el libre mercado, el imperio de la ley, en un estado más light y menos metiche. La derecha popular cree que el gobierno debe socorrer al caído en desgracia, mas no mantenerlo. Este segmento de la población no pide que le den nada si no que lo pongan donde haya como y ellos harán un Gamarra. El capitalismo popular es el motor y motivo de esta derecha popular.


Una constante en nuestra cultura peruana, es superlativizar personajes o eventos históricos como también confundir buitres con pavos reales, desde el futbol hasta la política. Un claro ejemplo de tan funesta práctica es llamar partido de derecha a cualquier agrupación de encorbatados que no sea de izquierda. En el caso puntual de Fuerza Popular, el partido es liderado por la carismática hija del ex presidente Alberto Fujimori, con el aglutinante que el fujimorismo es un sentimiento. Siempre apunto a ganarse la simpatía de los menos afortunados y sin embargo esperamos que de llegar al poder no se distinga por una marcada juerga fiscal. PPK tampoco es de derecha, es mercantilista pero ese es otro rollo.

*http://elmontonero.pe/columnas/carta-a-un-amigo-del-que-discrepo

lunes, 16 de noviembre de 2015

El sancochado rojo y naranja


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Cada día se hace más grande la brecha entre lo que la gente cree que es el fujimorismo y lo que Keiko pretende montar como proyecto personal. Se trata de dos cosas diferentes. Ya es tiempo de que lo tengamos claro. Fuerza Popular no es el fujimorismo que todos conocimos y que una buena parte de peruanos se imagina que todavía existe. En realidad se trata de un nuevo partido que muy poco o nada tiene que ver con el fujimorismo de los 90. Hasta es muy probable que las personas más vinculadas al fujimorismo histórico sean relegadas del proyecto. Así es como están las cosas.

Es un error seguir considerando "estrategias de campaña" los actos y dichos de Keiko. Su presentación en Harvard reconociendo los méritos de la CVR, cuyo informe final señala a Alberto Fujimori como el principal enemigo del Perú, así como su reconocimiento de la política de esterilizaciones forzadas, no fueron una estrategia de campaña. Es Keiko tal cual. Tampoco es una estrategia de campaña sumar a su equipo al dirigente de izquierda Vladimiro Huaroc, ex militante de Fuerza Social y compañero de ruta de Susana Villarán. No, no es una estrategia de campaña. Como no era una estrategia de campaña cuando Keiko dijo que era de centro izquierda, porque entonces ni siquiera estaba en campaña.

Por ello mismo ya no debe extrañarnos que su grupo parlamentario apueste por el estatismo apoyando las aventuras de Petroperu o eliminando la ley pulpín, y muchas otras posiciones en las que coincide con la izquierda. No sigamos en el engaño. Estamos frente a un nuevo partido que no representa para nada al fujimorismo que todos tienen en mente. Como me dijo la Dra. Martha Chávez: "Keiko tiene todo el derecho de formar su propio movimiento acorde con sus propias ideas". En efecto, lo tiene. Solo que debería decírselo a toda esa gente que anda equivocada pensando que apoya al fujimorismo histórico. Hay que ser claros en la campaña. Por ahora nadie debería tener una idea de lo que será al final Fuerza Popular. Yo sugeriría que empiecen por llamarla Fuerza Populista.