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jueves, 8 de julio de 2021

Sabotaje de la mafia caviar al Congreso

 


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más el país sufre la arremetida de la mafia caviar que lucha por mantener el control de las instituciones. En este caso se trata del Tribunal Constitucional. Nuevamente la elección de nuevos magistrados se ve frustrada por una maniobra burda, una leguleyada perpetrada por una jueza que en tiempo récord acogió una cautelar presentada por un siniestro abogadillo, y ordenó al Congreso de la República paralizar el proceso de elección de nuevos magistrados del Tribunal Constitucional. Así como lo leen. Esto solo puede ocurrir en una república bananera controlada por una mafia.

Como lo han expresado destacados constitucionalistas del nivel de Víctor García Toma, ex presidente del Tribunal Constitucional, el recurso empleado para detener el accionar del Congreso es una burda leguleyada sin sustento ni sentido, habida cuenta que una acción de amparo solo se usa para cautelar un derecho individual que se ha visto afectado. ¿Cuál es el derecho afectado del abogado que presentó la demanda? Ninguno, ya que él no es parte del proceso. Pero se ha usado la extravagante figura de que la elección de magistrados del TC vulnera su derecho a tener "una justicia justa".  En base a esta burda farsa legal, una jueza sin criterio o con intereses subalternos, ha intentado paralilzar una tarea que es un mandato constitucional del Congreso. 

Por supuesto que de inmediato las sectas de izquieda salieron a pedir respeto por la resolución judicial y por el estado de derecho y por la democracia y patatín patatán. Una penosa exhibición de hipocresía y doble moral de un sector que carece de valores democráticos. No es raro que la izquierda se oponga tenazmente a que el TC sea renovado porque pretenden mantener allí a su banda de los cuatro, liderados por la comunista Ledesma. El rojerío no va a permitir que los muevan de sus cargos por lo menos hasta que ellos tengan mayoría en el Congreso y puedan colocar a su gente, como lo hicieron en los días de Humala. Estos magistrados ya excedieron su período y tienen dos años de tiempo vencido. Pero mientras la izquierda siga con sus maniobras será imposible renovarlos.

No olvidemos que fue precisamente para impedir que se elijan a nuevos miembros del TC que Vizcarra cerró apresuradamente el Congreso. La mafia caviar no dudó en dar un golpe de Estado para defender a sus camaradas en el TC. Allí no les interesó el estado de derecho ni el respeto por la democracia, como ahora alegan pidiendo respeto por la resolución de una jueza prevaricadora y corrupta que busca, una vez más, paralizar la elección de nuevos miembros del TC. Está claro pues que la izquierda no va a permitir que se cambie el TC hasta que ellos lo decidan. 

De este modo se consolida la captura fáctica de las principales instituciones por parte de la izquierda. No nos olvidemos la manera gansteril en que capturaron el Ministerio Público, luego de sacar toda la artillería pesada de los medios mermeleros para destruir al Fiscal de la Nación Pedro Chávarry, con la ayuda del siniestro fiscal José Domingo Pérez que tuvo el desparpajo de lacrar sus oficinas. A esto se sumó el circo del Congreso donde se presentaban extravagantes acusaciones constitucionales contra Chávarry, que luego de ser rechazadas por absurdas, eran motivo de escándalo mediático repitiendo el cliché de "blindaje a la corrupción". Así fue como la mafia caviar capturó el Ministerio Público y luego se deshizo del Congreso incómodo "fujiaprista".

El Poder Judicial también está en manos de la mafia caviar. Todo fue maquinado por Martín Vizcarra desde la creación de la Junta Nacional de Justicia, que hoy es incluso más turbia que el viejo Consejo Nacional de la Magistratura. Vean nomás con la celeridad que procesan a los enemigos de la mafia. No tardaron nada para destituir a los fiscales adversos a la mafia, Pedro Chávarry y Tomás Galvez. Y todo con el apoyo de las oenegés, especialmente IDL, quien proporciona audios a conveniencia. 

Frente a todo este penoso panorama es obvio que no vamos a poder liberarnos de las garras de la mafia caviar y sus agentes del comunismo por los procedimientos legales. La izquierda carece de moral. A ellos no les importa dar un golpe de estado para defender sus intereses. Lo han hecho dos veces en estos últimos dos años. Primero cerrando el Congreso mediante la leguleyada de la "negación fáctica". Luego lanzando a sus hordas salvajes a las calles para impedir que Merino asuma el poder. No solo hicieron que renuncie Merino, sino que doblegaron al Congreso para que se elija a la minoría de izquierda al mando de la mesa directiva. Por poco no tuvimos de presidenta a la rojaza Rocío Silva Santisteban.

¿Cómo enfrentarse a estos maleantes de la política? ¿Cómo recuperar las instituciones de las garras de la izquierda? Tarea difícil porque ya los hemos dejado avanzar demasiado. Están a punto de tomar el poder total con Pedro Castillo, luego de un proceso electoral fraudulento, avalado por un Jurado Nacional de Elecciones incompleto y liderado por un comunista pro terruco. ¿Se pueden seguir usando y confiando en los mecanismos legales y democráticos frente a una mafia que carece de valores y principios? Esa es la pregunta que debemos empezar a hacernos.  

viernes, 21 de diciembre de 2018

Nace el derecho al transfuguismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como si no tuviésemos cosas más importantes que discutir en este país que se hunde cada vez más rápido, los políticos se dedican a pelearse entre ellos. El mismo presidente solo abre la boca para interferir en los asuntos del Congreso o del Ministerio Público sin ninguna prudencia ni respeto por la autonomía de esas instituciones. Los modales hace tiempo que se han perdido en la política peruana. 

El tema del momento es el lío que se ha armado en el Congreso por la decisión unilateral y sorpresiva de Daniel Salaverry, para dar paso a la conformación de bancadas con todos los tránsfugas que están en el aire. Se ampara en una resolución del Tribunal Constitucional que declaró inconstitucional la famosa "Ley Antitránsfugas" pero sin haber alcanzado los 5 votos que se requieren para declarar la inconstitucionalidad de una norma. 

El caso no fue tan sencillo de resolver en el TC y produjo mucha polémica. Solo votaron a favor de la inconstitucionalidad los magistrados Manuel Miranda, Carlos Ramos, Marianela Ledesma y Eloy Espinosa-Saldaña. En cambio el presidente del TC, Ernesto Blume Fortini, y Augusto Ferrero Costa, emitieron un voto singular indicando que “debe declararse infundada (la demanda de inconstitucionalidad) en todos sus extremos, sin que sea admisible una decisión interpretativa”. El magistrado José Luis Sardón también emitió un voto singular, declarando que “mi opinión es por declarar esta demanda infundada y, por consiguiente, declarar constitucional la norma impugnada, sin condicionarla a interpretación alguna".

El constitucionalista Anibal Quiroga quien fue el abogado de los denunciantes, la resolución del TC "una sacada de vuelta de la Constitución porque no tienen los cinco votos. Para que una demanda de inconstitucionalidad tenga validez requiere de cinco votos, sino se desestima". Lo único claro es que no está claro cuál es el camino jurídico a tomar en este caso. Adicionalmente hubo otros vicios como la filtración del fallo que fue publicado por el congresista Gilbert Violeta antes de que sea oficial. De otro lado se cuestionó que el magistrado saliente Oscar Urviola emitiera un fallo cuando su periodo ya había culminado. En síntesis, fue uno de los fallos más controvertidos del TC.

En primer lugar hay que decir que los tránsfugas han sido un dolor de cabeza para el Congreso y para la política peruana desde hace mucho tiempo. Ya en el Congreso anterior (2011-2016) se discutió la necesidad de una ley antitránsfugas, y uno de sus más esforzados propulsores era Yonhy Lescano, que fue un ácido crítico de los tránsfugas. Sin embargo, una vez aprobada la Ley Antitránsfugas, Yonhy Lescano fue el primero en cuestionarla y corrió al TC a presentar la demanda de inconstitucionalidad.

En realidad existía en el Congreso un marcado sentimiento antifujimorista, que llevaba a ponerse en contra de todo lo que salía de la bancada naranja. No importa si era bueno o malo. Si salía de la bancada fujimorista, la propuesta era rechazada de plano porque siempre se la miraba con sospechas. Así pasó con la ley Antitránsfugas que fue atacada y rechazada desde el principio, solo porque pensaban que el interés oculto del fujimorismo era proteger su mayoría, por lo tanto, y pese a que se trataba de una buena ley y una larga aspiración parlamentaria, fue impugnada. 

Ahora lo que se pretende es consolidar el transfuguismo. Es decir, en vez de solucionar el problema se le va a fortalecer y a premiar, dándole categoría de legitimidad constitucional y de derecho de conciencia. Estas cosas pasan solo en el Perú. Por eso es que la política peruana es la basura que es.

Un tránsfuga es un miserable de la política y debe ser tratado como tal. En especial si ya está en el Congreso llevado allí por un partido político. Como han dicho varios constitucionalistas (incluyendo tres de los siete magistrados del TC, y como dice la legislación comparada de otros países) la curul le pertenece al partido y no al congresista. Si un congresista se quiere ir debe dejar la curul y devolvérsela al partido para que ingrese su accesitario. Así es como debería ser. 

Es una leguleyada estúpida argumentar que se debe respetar la "libertad de conciencia" para bendecir el transfuguismo. La libertad de conciencia se aplica a la votación sobre temas específicos sensibles donde no se puede exigir acatamiento de consignas. No hay "libertad de conciencia" para la traición a un partido cuando ya se está bien cómodo en una curul parlamentaria. Desde un principio saben las personas que se adhieren a un partido político adónde se meten. 

El problema principal de muchos saltimbanquis e improvisados de la política peruana es que carecen de formación ideológica, de ética y modales políticos. Por ejemplo, no soportan que su agrupación política piense distinto y no le den la razón. Entonces hace su pataleta y se va. Por eso vemos a tantos payasos que se hacen los "indignados" cuando su partido toma una posición política. Hemos visto congresistas que han renunciado porque no pusieron su proyecto de ley a debatir cuando ellos querían que se debata, y en primer lugar. Otra que renunció porque se peleó con una colega de bancada. cada quien tiene una excusa más ridícula que la otra. Por supuesto que en el caso de Fuerza Popular muchos se han ido para no terminar chamuscados con el partido.

Superada la calentura del momento y buscándole salida al entrampamiento legal y burocrático, sin duda se van a consolidar las bancadas de tránsfugas, volviendo a la balcanización del Congreso. Así vamos a pasar del callejón de las peleas que es hoy el Congreso, a la olla de grillos. Lo que nos espera es un Congreso peor. Tal parece que todos están ansiosos de que la democracia fracase en el Perú, porque esta contrareforma de las bancadas de tránsfugas se suma a las reformas basura que el presidente Vizcarra promovió contra el Congreso. Hay un sentimiento de perversión en el ánimo de los políticos de pacotilla que tenemos en estos tiempos, que lamentablemente se extiende hacia la sociedad, donde parece prevalecer un deseo suicida por quemar la democracia y adorar a un dictador.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Los golpistas del nuevo milenio


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Ahora resulta que toda la gentita buena, es decir, los progres y caviares, los dueños de la verdad histórica y la moral política, los defensores de los derechos humanos y guardianes de la democracia, los luchadores anticorrupción y salvadores del planeta, los buenos de la película están confabulando para que PPK cierre el Congreso y se convierta en dictador. Y esta es la misma gentita que lloriquea a moco tendido y se rasga las vestiduras cada 5 de abril por la democracia interrumpida por Fujimori.

Todo cambia y evoluciona. El golpismo del siglo pasado se caracterizaba por invocar a los cuarteles y pedir que salgan los tanques y tomen palacio. Hoy el golpismo es más sutil. Lo que hacen es campaña para que PPK le declare la guerra al Congreso, que siga pechando al fujimorismo, que presente ministros que causen la irritación de la mayoría parlamentaria para que acaben censurando al gabinete y así tener la excusa perfecta para cerrar el Congreso.

Están desesperados. Ni siquiera tienen reparos en mandar sus mensajes vía Twitter. Poco falta para que le rueguen a PPK a cerrar el Congreso. Lo chantajean emocionalmente diciéndole que ya es hora de que se ponga los pantalones y que no le tenga miedo al fujimorismo. Son los mismos sectores que llevaron de la mano a un senil PPK a confrontarse con el fujimorismo exigiendo el voto de confianza a un gabinete quemado como el de Zavala, quien ni siquiera pudo cultivar buenas relaciones con su propia bancada. En otras palabras, le pidieron a Zavala que se suicide en aras del cierre del Congreso. Y el tonto lo hizo.

En el interín esta misma gentita buena y honorable instaba a PPK a nombrar a los mismos ministros y volver a pedir la confianza del gabinete esperando que una segunda censura deje el camino abierto al cierre del Congreso. Están obsesionados con esa idea. Nada les encantaría más que ver a PPK convertido en dictador y verdugo del fujimorismo. Pero las cosas no son tan simples. Y parece que PPK al fin ha logrado entender que ir por ese camino es terminar perdido.

A ver. Supongamos que PPK termina cerrando el Congreso a inicios del 2018. La convocatoria a elecciones y todo el proceso electoral tomaría un año. Eso quiere decir que el nuevo Congreso estaría instalado para julio del 2019 con mucha suerte. Cabe preguntarse si a alguien le interesaría hacer campaña para rellenar el Congreso por un año y medio. Lo otro es pensar que el partido que mejor preparado está para arrasar en esas elecciones es justamente Fuerza Popular. Ningún otro partido tiene tantas bases ni respaldo popular. De modo que no sería descabellado especular que el nuevo Congreso estaría dominado por Fuerza Popular, incluso en mayor medida que hoy.

¿Podrá PPK remontar el desprestigio de cerrar el Congreso? Lo dudamos. La tendencia en las encuestas es hacía un menor respaldo popular. PPK no es Fujimori ni estamos en las condiciones de 1992 en que el Perú se desangraba y el Congreso se oponía a las soluciones radicales. Un cierre del Congreso en las condiciones actuales solo dejaría a PPK huérfano de apoyo y en caída libre. No es difícil imaginar una remontada electoral del fujimorismo. Así que los grandes genios que hoy incitan a que PPK cierre el Congreso pueden salir con el rabo entre las piernas. 

lunes, 4 de septiembre de 2017

Guerra de tronos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Mucho se habla de la falta de instituciones y de institucionalidad en el Perú. Es verdad que no las tenemos y no las vamos a tener por varias razones. En primer lugar, porque todas las instituciones que hemos tratado de armar se han sustentado en el plagio de lo que hay afuera, o en el acatamiento de modas o pactos internacionales. No son producto de nuestras inventiva, necesidades, idiosincrasia y realidad. En segundo lugar, porque muchas de ellas tratan de competir por el poder, llegando a confundir su rol como institución al servicio de la nación, antes que de sus miembros o partidos.

Se ha armado todo un alboroto por una mal llamada "ley antitransfuguismo" que ni siquiera es una ley. Es una modificación del reglamento del Congreso y solo rige en el ámbito del Congreso. Los congresistas disconformes con esa modificación del reglamento votaron en contra, pero luego de perder, ardidos en la piconería y pensando en sus propios intereses personales o partidarios, han recurrido a una leguleyada: ir a quejarse al Tribunal Constitucional. El adalid de esta payasada fue, cuándo no, Yonhy Lescano, quien antes era un predicador del antitransfuguismo, con lo que demuestra que es un tránsfuga hasta de sus propias ideas.

Es penoso pues ver confrontados a dos instituciones fundamentales del Estado. Lo salomónico hubiera sido que el TC se abstuviera de ver la materia, habida cuenta que se trata del reglamento del Congreso, y que la propia Constitución establece claramente, en su artículo 94, que es el Congreso el que elabora y aprueba su reglamento interno. Si elabora, obviamente, también lo modifica. Pero no solo lo elabora y lo modifica sino que lo aprueba. Punto final. No va más allá. Por consiguiente es cuestionable que el TC se arrogue la autoridad para examinar el reglamento del Congreso y decir si está bien o está mal lo que han decidido los congresistas para regir su operatividad.

De otro lado es sospechoso que el TC se apresure a fallar este caso en vísperas de la juramentación de un nuevo tribuno. ¿Cuál es el apuro? Pero no es lo único que despierta sospechas en el TC, pues ya antes han tenido la desfachatez de reabrir el caso "El Frontón", un refrito de hace 30 años que ya ha sido juzgado no una sino cinco veces. Pero es un caso emblemático para los rojos, progres y caviares pro terrucos que viven de darle cuerda a los juicios que hoy se llaman de "derechos humanos". Hay una acusación constitucional contra el TC por reabrir ese caso apelando a una triquiñuela ilícita, y que será vista por este Congreso próximamente. ¿Es un juego de poder?

Lo más sensato sería que el TC se inhiba de acoger la demanda de estos congresistas, interesados en que el Congreso siga siendo una chacra sin control donde cada quien puede hacer lo que le da su gana, entrando y saliendo de bancadas según su humor del día. Ya hemos visto como dos congresistas salieron de su bancada por razones meramente histéricas, armando una pataleta porque no pusieron en la agenda del día su proyecto de ley. Hay otros que quieren armar su propia agenda legislativa desconociendo al partido por el que llegaron al Congreso. 

Estas cosas no se pueden permitir si es que nos interesa realmente la institucionalidad del país. No se puede criticar la falta de institucionalidad y a la vez querer que el Congreso siga siendo un circo de trepadores y saltimbanquis que actúan sin control alguno. Apelar a que "el congresista no está sujeto a mandato imperativo" es otra leguleyada. En el contexto de la Constitución esa cita se refiere a que el congresista no puede ser coartado por nadie fuera del Congreso, pero dentro del Congreso, desde luego que sí está sujeto a mando imperativo producto de su propio reglamento. Si el presidente de la mesa directiva le dice que se calle, se tiene que callar o es sancionado. ¿O acaso no hay congresistas sancionados? Entonces pues no me vengan con esa payasada de que el congresista no está sujeto de mandato imperativo. Dentro del Congreso tiene que respetar su reglamento y el de su propia bancada. Así y solo así puede funcionar la democracia en el Perú. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Animalada legal


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La última hazaña de este Congreso -que es el peor de la historia- ha sido aprobar por unanimidad, sin un solo voto en contra ni una sola abstención, la "ley del maltrato animal". Ni siquiera las leyes que se ocupan de niños y mujeres han merecido jamás tal nivel de adhesión. Es pues, a no dudarlo, una ley para la foto y la pose, que se alinea con la nueva era del progresismo animalista y ambientalista. Es decir, se trata de una ley sectaria, pero de un sector que está de moda.

Aunque los promotores de la ley han estado desde un principio afanados por defender perros y gatos, además de combatir las corridas de toros, han recubierto la ley animalista con una retórica general que le da mayores alcances. Así dice que se trata de proteger a todos los "seres sensibles" y han determinado por ley que solo los vertebrados lo son. Es decir, los caracoles del jardín, por ejemplo, no son seres sensibles y no están protegidos, pero si lo están todos los peces. ¡Vaya disparate!

Lo que buscan en realidad estos seres sensibles del Congreso es  meter presos a los que maltratan perros por placer o negligencia. En cualquier caso se trata de enfermos mentales que gozan con el dolor y sufrimiento de un animal o simplemente idiotas que no tienen criterio para criar animales. A ellos les espera hasta 5 años de cárcel, en un país donde ni siquiera los que maltratan a las mujeres y a sus hijos van presos. Esto pinta de cuerpo entero la incoherencia y estupidez de ese mamarracho legal que solo quedaría como un saludo a la bandera de no ser porque su articulado compromete a todas las instancias del Estado, en una tarea que nos costará una buena parte del presupuesto. 

El despropósito legal nos lleva a comprometer al Estado ya no para el bien de la comunidad, es decir, para servir a los ciudadanos, que es su tarea constitucional, sino para los animales. La cháchara de los perpetradores del mamarracho de ley es que con ello "se sensibiliza y se crea conciencia". Un rollo de la progresía que es usado para justificar todas sus campañas ideológicas destinadas a hacer prevalecer sus valores. De hecho, la peor clase de leyes son aquellas que pretenden imponer una moral. Las leyes no se hacen para dictar la ética o la moral de un sector, ni para crear conciencia o sensibilizar. Para eso no se dan leyes. Esa no es la finalidad de las leyes. Eso es demagogia y sectarismo.

Las leyes inútiles solo complican más la existencia. Con los amplios alcances que le han dado a este mamarracho animalista vamos a ver, en breve, problemas en los laboratorios y facultades de medicina, por ejemplo, donde se emplean animales para experimentar y aprender. Y no sería raro que dentro de poco salgan animalistas planteando demandas legales a las granjas, los camioneros y hasta los camales, entre muchos otros sectores de la industria alimentaria que tendrán que vivir con una espada de Damocles sobre sus cabezas. 

El próximo paso será declarar ilegal el consumo de carnes para proteger mejor a los seres sensibles del reino animal. Luego cambiaremos la Constitución para que el fin supremo del Estado sea proteger animales y colocar a los seres humanos a su servicio y cuidado. Todo esto no es más que el resultado de la involución cultural que está sufriendo nuestra sociedad, en ausencia de una verdadera educación y formación académica de calidad, y por el copamiento político de una plaga de improvisados que llegan al Congreso sin ideas ni principios, y que solo se guían por las masas, los activistas y los titulares.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Hasta nunca Daniel Abugattás


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Dentro del proceso irreversible de descomposición acelerada del nacionalismo, el Congreso decidió suspender por 120 días al lenguaraz y desequilibrado congresista Daniel Abugattás. Sin ningún atisbo de duda, la sanción está bien merecida. El señor Abugattás, siguiendo su tradicional comportamiento díscolo y confrontacional, se zurró en una decisión del pleno y se puso a difundir imágenes de una sesión que había sido declarada secreta. Así de simple. El resto es floro. 

Nada tiene que ver de qué trataba la sesión ni por qué se declaró secreta o si era pertinente o no. El hecho es que se declaró secreta y punto. Y el señor Abugattás cometió una falta grave al burlarse del pleno y de las normas. ¿Qué se puede esperar de un legislador que se burla de las normas? ¿Tiene este sujeto autoridad moral para hacer normas y pedir a los ciudadanos que las cumplan? ¿Con qué derecho pasa por encima de la decisión del pleno del Congreso? La sanción está bien puesta y todo intento de justificarla resulta penoso y degrada aun más la situación.

Como todo buen cobarde, Daniel Abugattás trató de justificar su felonía posando como "defensor de las mujeres trabajadoras gestantes", acusando a medio mundo de conspiración y señalando faltas de otros, como si los pecados de los demás lo hicieran santo. Es decir, la típica conducta de un delincuente común y corriente, incapaz de aceptar su falta y hacerle frente a las consecuencias de sus actos. No se podía esperar otra cosa de este personaje de caricatura: Lisurataz.  

Redondeando su faena, Daniel Abugattás se fue por la noche a los medios para demostrar su conocida insanía mental y lo poco hombre que es. En Canal N apareció con su novedoso disfraz de "defensor de mujeres maltratadas" y acto seguido llamó a Martha Chávez "mitómana profesional", pero en el colmo ya de su retorcida conducta, concluyó afirmando que Martha Chávez le había vendido armas a las FARC. Nunca se había apreciado más incoherencia en la actitud y el discurso en tan breve tiempo. En menos de tres minutos pasó de defensor de las mujeres a injuriador de damas y, para colmo, de acusar de mitómana pasó enseguida a difamar con semejante disparate sin sentido.

Esta mañana, en el noticiero matinal de Panamericana, se enfrentó a las damas que cuestionaron su proceder en el Congreso así como su lenguaje soez, entonces las acusó de manipuladoras de medios y de estar de lado de la oposición. Las conductoras tuvieron que cambiar de tema al ver que Abugattás empezaba a levantar la voz y a ponerse cada vez más agresivo y peligroso. Sin duda este sujeto padece de un grave transtorno mental que le impide controlar su propia conducta. Lo menos que se puede afirmar es que carece de inteligencia emocional. Y de la otra también. 

Me alegro que ahora Daniel Abugattás esté fuera de circulación en el Congreso. Ya solo regresará para recoger sus cosas y retirarse para siempre de la vida política, al igual que los demás sujetos impresentables que el nacionalismo llevó al Congreso desde el 2006. Hagamos votos para que esta plaga de trepadores y chupamedias de Nadine Heredia no regresen jamás. Ahora que Nadine Heredia reconoció que las agendas son suyas solo falta que le lleven a juicio y luego a prisión.

jueves, 23 de abril de 2015

La ética en el Congreso


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Hay noticias que son difíciles de asimilar o entender, como por ejemplo que un hombre muerde a un perro. Un estupor similar se experimenta cuando leemos que los congresistas nacionalistas acusan a los fujimoristas por faltas éticas. Bueno, ya sabemos que algunos sectores subsisten estigmatizando al fujimorismo con la corrupción mientras esconden la mano y tapan sus propias fechorías. Ahora resulta, por ejemplo, que el congresista Renán Espinoza, cuya única hazaña parlamentaria es haber lanzado a su hijo a la alcaldía de Puente Piedra ofreciendo leyes en favor del distrito en los mítines, acusa a los fujimoristas de haber participado en un mitin de Keiko en Puno, adonde viajaron con pasajes pagados por el Congreso. Es más, hasta ha presentado una denuncia constitucional. 

Según lo que se sabe la cosa va así: seis de 17 parlamentarios fujimoristas viajaron a Puno en una misión de trabajo, incluso de varios días, y luego acabaron siendo parte del mitin de Keiko. A estos seis se les acusa de hacer proselitismo aprovechando un pasaje pagado por el Congreso. Ellos arguyen que fueron a Puno en misión parlamentaria y decidieron sumarse al mitin por coincidencia. Hasta donde se sabe no han sido desmentidos, pues realmente cumplieron una agenda. La pregunta es si les está vedado participar en un acto político. No hay ningún reglamento que lo indique. El asunto es más un escándalo por falta a la ética pero le han dado incluso ribetes de delito de peculado. Y lo curioso es que se hagan este tipo de acusaciones en el Congreso, el nido de los más grandes aprovechadores del dinero público. 

Estas cosas solo ocurren cuando se trata del fujimorismo. Todo se magnifica y escandaliza. Luego las hienas de los medios aparecen a mordisquear a las víctimas y armar el show. Se repone una vez más el circo del antifujimorismo rabioso con todos los payasos, equilibristas y caricaturistas en plaza. La jauría ladra, gruñe y celebra. Se arma la pira ardiente mientras gritan por la defensa de la ética. Así vemos nada menos que a Daniel Abugattás, apareciendo como un Quijote sin mancha, montado sobre su Rocinante, provisto de armadura y lanza para arremeter contra los impíos fujimoristas. El espectáculo ofrece funciones diarias de mañana, tarde y noche en todos los medios por donde desfilan nuestros indignados defensores de la moral vomitando sus acusaciones.

Pero ver a Daniel Abugattás levantando el dedo acusador en defensa de la ética es la imagen de la paradoja. ¿Acaso no es este señor el que llevó a las narcococaleras al Congreso? ¿No ha sido el nacionalismo en pleno el sector que ha llenado el Congreso con chusma de la más baja estofa, entre ignorantes, analfabetos y malandrines prontuariados de toda clase? ¿No fue Daniel Abugattás quien montó el delirante proyecto de "gestores" que iba a duplicar el presupuesto del Congreso en vano? ¿No fue Abugattás quien como presidente del Congreso contrató a las nacionalistas narcococaleras que no habían sido reelectas? Y así podríamos seguir con un largo rosario de hazañas cometidas por el hoy luchador infatigable de la ética y defensor de los fondos públicos. Francamente prestarle atención a un sujeto con el perfil mental de Daniel Abugattás no es nada serio. Pero todo vale contra el fujimorismo.

Lo único que falta en el Perú es que salga Kanebo de la cárcel para acusar a los fujimoristas. Y de seguro que de inmediato tendría el apoyo del nacionalismo en pleno y la atención de la prensa en cobertura nacional. Sería invitado a cuanto programa hay para que repita su denuncia en matiné, vermouth y noche, con caricaturas de Heduardo y Carlín, entrevistas con las diosas del periodismo, las que mostrarían su rostro de indignación, llenado de condenas furiosas el Twitter. Y es que el deporte nacional del antifujimorismo tiene muchos practicantes fervientes, y es aun buen material de ventas. Hay mitos urbanos que crecen y se repiten, con acusaciones delirantes y cifras astronómicas. Existe una verdadera secta de odiadores del fujimorismo con colectivos organizados que hacen misas negras en las redes. Otro grupo son los periodistas que sueñan con hacer un ampay, pero en el fujimorismo porque sino pues no venden.

Lo mejor que puede ocurrir en este affaire es que se investigue a todos los congresistas. La verdad es que si el Congreso les entrega pasajes para sus famosos "viajes de representación" pues deberían rendir cuentas sobre lo que hicieron. Por boca del general Daniel Mora nos enteramos que es normal que los congresistas aprovechen estos viajes para visitar sus bases en sus locales partidarios, es decir, hacen proselitismo. Otros visitan familiares. ¿Todo eso está permitido? ¿Y dónde dice que no pueden asistir a un mitin? Las cosas tienen que estar claras para todos. La solución es la que han planteado los congresistas fujimoristas: que se eliminen los pasajes por viajes de representación y que se investigue a todos. Ya basta de alimentar a las jaurías del antifujimorismo y de armar escándalos alrededor de la ética tieniendo tremendo rabo de paja. 


sábado, 16 de agosto de 2014

El pensamiento chavista de Ana Jara


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Ana Jara, la nueva premier del gobierno de la inclusión social, está apelando a todas las tretas posibles para conseguir el voto de confianza de un Congreso que ya no controlan con tanta facilidad, luego del desbande que provocó la imposición de Ana María Solórzano como candidata y capricho de Nadine. La misma Ana Jara huele a perfume de Nadine, de tanto andar a su lado como telonera de cuanto evento organiza para el lucimiento de la primera dama. El escenario del poder pinta a Nadine como la dueña de las riendas.

La primera estrategia de Ana Jara ha sido jugar la carta del diálogo. Recurso ya gastado en este gobierno desde que Salomón Lerner cayó en la trampa del diálogo con los antimineros de Cajamarca y Juan Jiménez lo terminó de manosear sin llegar a nada concreto. De hecho el diálogo no pasa de ser más que una mecida, una pasada de mano sobre el lomo de los que se creen importantes y se consuelan con acudir a palacio en un diálogo sin mayor trascendencia y cuyo único resultado es una foto de sonrisas junto a un discurso con poses democráticas.

Pero el último recurso de Ana Jara para lograr el voto de confianza es ideológico de corte socialista. Ha dicho, por ejemplo, que el fujimorismo no debería petardear la democracia. Luego agregó que deberían votar a favor del Perú. En suma, estos señores se creen que son la encarnación de la patria y que si no votan por ellos votan contra el país. Más o menos la mentalidad del chavismo y el castrismo: patria o muerte. Lo que quiere decir que si no apoyan la "revolución" no apoyan la patria, en consecuencia merecen la muerte por traidores.

Tal vez Ana Jara no es consciente de las ideas que representan sus palabras, pero hay que señalarle que son absolutamente equivocadas y antidemocráticas. El Congreso es parte del diseño de la democracia que se sustenta en la división del poder. El gabinete acude ante el Congreso para recibir su voto de confianza y este no está obligado a darlo. Podría negarlo como parte del juego democrático y sería perfectamente válido. No hay por qué condicionar el patriotismo ni la democracia al apoyo del gobierno y menos al gabinete. Si el Congreso no apoya al gabinete presidido por la Sra. Jara, esta debe renunciar para que el presidente conforme un mejor gabinete que goce de la confianza de las expresiones políticas representadas en el Congreso. De eso se trata y para eso es que el gabinete pide la confianza del Congreso.

De modo pues que aclaremos este punto y que no nos vengan con el pensamiento castro-chavista de que apoyan al gobierno o están contra la patria y la democracia. A otro perro con ese hueso. El Congreso tendrá que sopesar, por ejemplo, la conveniencia de permitir el copamiento del poder por parte de la primera dama, tanto en el Congreso como en el Ejecutivo, como es público y notorio; también tendrá que evaluar las garantías que ofrece Jara en el cambio de rumbo de un gobierno que nos ha hecho caer en la cacofonía de un solo producto: la inclusión social, mientras la economía se va a la deriva. Veremos si el te de tías convence a los parlamentarios.

domingo, 27 de julio de 2014

Chanchada de otorongos



Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Congreso de la República eligió a su nueva presidenta haciendo un esfuerzo genuino por reforzar su imagen pública de otorongos vendidos que solo obedecen los dictados de Nadine. No hay otro mérito reconocible en Ana María Solórzano que su absoluta sumisión a la jefa de facto del gobierno. Solórzano es una guapa jovencita que carece de cualquier mérito siquiera para estar en el Congreso. Pero como al Congreso llega cualquiera, sin importar si sabe leer y escribir (y los partidos políticos aprovechan al máximo esta licencia para meter a la peor escoria en sus listas) tampoco hay mucho que elegir, es cierto.

La candidata de Nadine ganó apenas por dos votos en segunda vuelta, ya que en la primera perdió. Lo curioso es que justo habían dos otorongos que habían decidido irse de vacaciones. ¿Qué clase de idiota es un congresista que se va de vacaciones en julio? ¿Acaso no sabe lo que ocurre en este mes? Pero allí estaban gozando del sol en otros lares Renzo Reggiardo y Leyla Chihuán, los dos votos que faltaron para pulsear a los otorongos del nacionalismo y del peruposibilismo infeccioso. Una falta grave de lesa estupidez por parte de este par de inútiles que solo sirven para votar y para nada más, ya que su aporte parlamentario es nulo. Asi que por lo menos deberían estar a la hora de votar.

Tras la derrota en primera vuelta los celulares empezaron a sonar. Llamaban de Palacio de Gobierno para convencer a los indecisos y torcer la voluntad de los otros, pero no con razones sino con prebendas. Ollanta carece de recursos oratorios y no es capaz de convencer ni a un niño, a menos que le ofrezcas algo. Nadine y Ollanta tuvieron que apelar directamente a la compra de votos, es decir, al soborno. No había de otra. ¿Y dónde están ahora los defensores de la ética y la democracia que criticaban estos métodos en la era de Fujimori? ¿No eran los payasos del peruposibilismo, entre otros?

Los argumentos que se escucharon en todos lados sonaban más a trauma y disculpa. Por ejemplo el oficialismo copió la excusa de Susana Villarán: "si no me reeligen todas las reformas peligran". Por su lado los piojos de AP que solo piensan con la hiel en el cerebro vomitaban su antiaprismo y antifujimorismo para justificar su apoyo al oficialismo. Los chakanos que inicialmente aseguraron no votar por Ana María Solórzano por ser una incapaz, al final fueron conminados por el borracho de Cabana quien negoció directamente con el cachaco mediocre el blindaje al asunto de ECOTEVA a cambio de los votos. Luego apareció León con su cara de ratón repitiendo la patética y ya trillada excusa de que PP votó contra el aprismo y el fujimorismo, único mérito político que parece exhibir en estos tiempos la lacra de mediocres trepadores angurrientos y defensores del lavador de activos.

Así es como funciona el relleno sanitario de la Plaza Bolívar. Al menos en el mes de julio deberían colocarle una carpa gigante de colores a rayas para que los ciudadanos sepan dónde están los payasos de la democracia. Al final el Perú se ha convertido en un matriarcado dictatorial al mando de Nadine Heredia, quien ya dispuso a su personal doméstico en los principales cargos: la presidencia del Congreso y la PCM. O sea, tiene el poder de facto sobre el Ejecutivo y el Legislativo. Si le sumamos al primo en la Fiscalía y al chupe sin pelos que dirige el Ministerio de Defensa, se puede decir que Nadine maneja todo.

La historia tendrá que registrar esta novedosa dictadura que se ha apoderado ya del Perú. Una dictadura femenina sustentada en una plaga de incapaces y chupamedias que se hacen llamar congresistas.

viernes, 20 de junio de 2014

Se impone la consigna


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La aprobación en el Congreso del informe de la megacomisión sobre los narcoindultos es algo que no debe sorprender a nadie. Se trata, una vez más, del voto por consigna. Y de una consigna que ya viene de muy atrás, incluso desde antes de que el gobierno nacionalista inicie su gestión. La meta es solo una: inhabilitar a Alan García y, si es posible, meterlo preso. Con ello el rojerío y la caviarada tendrían a sus dos mayores enemigos políticos derrotados. Y es que el segmento rojicaviar vive del odio al APRA y a Alberto Fujimori.

La consigna de perseguir a Alan García fue tan evidente que la primera acción del régimen nacionalista, coludido con el rojerío, fue formar la megacomisión que se encargaría de investigar toda la gestión del gobierno alanista bajo la premisa de que Alan García es un delincuente y solo con el propósito de hallar las pruebas incriminatorias. Para tal perverso fin todo servía. La megacomisión fue encabezada sin pudor por el propio régimen, a cargo de un perfecto incompetente como Sergio Tejada. Se le dotó con todos los elementos necesarios para llevar a cabo su patraña: millones en presupuesto, oficina equipada, computadoras y un ejército de asesores y personal auxiliar. Algo inédito en la historia de la república: una comisión parlamentaria encargada de buscar pruebas para acusar al ex presidente.

Evidentemente, luego de tres años de investigación y circo, la megacomisión tenía que cumplir con el fin para el cual había sido creado: inculpar a Alan García. Y así lo hizo. No les importó que los informes estuvieran siendo cuestionados por sus irregularidades y que el propio Poder Judicial hubiera declarado nulo todo lo actuado por haber trasgredido las formas mínimas del debido proceso, empezando por determinar desde un principio de qué se le acusa concretamente a Alan García. Pero la megapayasada de Tejada es un proceso ejemplar de la jurisprudencia rojicaviar en el Perú, ya famoso en el terreno político, pues empieza con la condena y luego va en busca del sustento de la acusación. La megacomisión es un disparate del derecho. 

Lo penoso del espectáculo que vimos es que el fujimorismo decidió no votar. De este modo le devolvían los favores al aprismo por haber apoyado la extradición y su silencio en el linchamiento de Alberto Fujimori por parte de las mismas hordas de izquierda. El fujimorismo olvida que Alberto Fujimori persiguió a Alan Gacía, pero no legalmente sino físicamente, rodeando su casa con tropas al día siguiente de dar el golpe. Fujimori le dio a Alan García el pretexto perfecto para huir, luego de pedir asilo en la embajada de Colombia. Si Alan García nunca pudo ser procesado por la justicia fue por esa torpe maniobra de Fujimori, pues Alan se quedó afuera todo lo que duró el fujimorismo, y sus posibles delitos prescribieron. 

De todos modos el rojerío y la caviarada oenegienta nunca descansaron en sus intentos de incriminar a Alan García. Se la tenían jurada por acciones como las del Frontón, donde la Marina pulverizó a un centenar de terroristas amotinados que no quisieron rendirse. En el pizarrón del rojerío pro terruco siempre estarán los rostros de Alan García y Alberto Fujimori como los enemigos a quien cobrarles la venganza a cualquier precio. El antiaprismo es una condición mental de la izquierda desde los días de Mariátegui y Haya, pues el APRA contuvo el crecimiento de la izquierda marxista y la redujo a una expresión delirante. A eso se ha sumado en el presente siglo el antifujimorismo, que es hoy la esencia de la izquierda moderna, post CVR.

El antiaprismo y el antifujimorismo definen a la izquierda pues ellos siempre se definen por condiciones anti: son antimperialistas, anti EEUU, anti liberalismo, anti empresa, anti libre mercado, anti ricos etc. En esencia no saben bien lo que son pero si saben a quiénes combaten y odian. Ahora bien, es una lástima que frente a un escenario en el que están siendo agredidos por esa izquierda delirante y rencorosa que se ha pasado la vida tratando de traerse abajo todas nuestras instituciones, los fujimoristas pretendan hacerse los ciegos. 

Todo esto demuestra la chatura de la política peruana. Los políticos carecen de una visión de país y de futuro. Andan más preocupados por revanchismos idiotas y venganzas por el pasado antes que ocuparse de conseguir alianzas duraderas mirando el futuro. Los fujimoristas prefieren concederle a la izquierda una victoria antes que ganar un aliado para luchas futuras. La política no consiste en una lid de chaveteros de partido sino en un tarea de conjunciones y alianzas. Los estúpidos de la política crean divisiones y pretenden erigirse como los únicos salvadores de la patria luchando contra todos los demás que son los enemigos. Así actúa el chavismo y la izquierda en general, así actuaba también el APRA germinal y así actúa hoy el ollantismo. 

La política consiste en construir puentes mirando el futuro y no linchando o ayudando a linchar a los únicos que quizá puedan ser los aliados democráticos del mañana. Hay que saber diferenciar a los amigos y a los enemigos no por cómo te miraron ayer sino por los valores que defienden. La política se hace en base a principios y no a vendetas. Un político es un constructor y no un chavetero. Se define por metas y valores democráticos y no por posiciones anti.

Quienes han convertido el Congreso en el callejón de las siete puñaladas son los mismos que viven combatiendo el Estado de derecho y que hacen lo posible por destruir el sistema, no solo dinamitando torres sino desprestigiando instituciones y personas. Hay que detener este deporte indigno de armar una pira con el gobernante anterior. Si hay algo de qué acusarlo, dejemos que la justicia haga su trabajo. La política es otra cosa. Y los peruanos estamos esperando hace tiempo que los políticos estén a la altura de las circunstancias. Ya estamos hartos de estos mediocres que hoy dominan el escenario.

martes, 3 de junio de 2014

EL regreso de los otorongos


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una raya más para los otorongos del Congreso de la República ha significado el vergonzoso blindaje a la ex voleibolista Cenaida Uribe por parte de una Comisión llamada de Ética, pero que ya debería empezar a llamarse de blindaje o desvergüenza. 

Lo que le ha pasado a la ex Comisión de Ética y hoy del Blindaje es lo mismo que la pasa a toda la política peruana: ha sido prostituida por una plaga de sinvergüenzas que solo responden a la consigna y al apetito voraz de poder y dinero fácil. 

La Comisión de Ética era un grupo especial formado por un puñado de personajes (7 integrantes) de intachable reputación para analizar la conducta de los congresistas y señalar las faltas éticas. No los delitos sino las faltas éticas. Si hay delito recomienda formular denuncia. Pero su trabajo es cuidar la imagen pública del Congreso tan venida a menos. 

La Comisión de Ética presidida por el pastor Lay llevó bien su trabajo hasta que los nacionalistas se sintieron amenazados y decidieron prostituirla copándola partidariamente. Hoy es una comisión que no evalúa la ética sino la militancia. De este modo la ética oficialmente ha dejado de existir en el Congreso de la República.

Lo más sorprendente ha sido el voto de Mauricio Múlder a favor de la felonía. Su defensa personal ha sido que no puede votar porque no hay argumentos suficientes ni pruebas. Es decir... Veamos de qué se trata el caso:

¿La congresista Cenaida Uribe fue o no fue al colegio Alfonso Ugarte a entrevistarse con su director? Si.

¿Tiene o no tiene el colegio Alfonso Ugarte un cartel de Punto Visual? Si.

¿Estaba o no a punto de licitar ese espacio publicitario el director del colegio Alfonso Ugarte? Si.

¿Tiene o no tiene la congresista Cenaida Uribe una relación sentimental con el dueño de Punto Visual? Si.

¿Tenía la congresista alguna autoridad o potestad o encargo para investigar por su cuenta al director del colegio Alfonso Ugarte por alguna causa? No. 

Con este panorama es suficiente por lo menos para amonestar a la congresista por meterse a la oficina de un director de colegio y sostener una entrevista a puerta cerrada. ¿Podemos dudar de la palabra del director del colegio Alfonso Ugarte en un país donde Matilde Pinchi Pinchi decide los juicios y las declaraciones de los sicarios determinan las sentencias? ¿En dónde estamos? 

sábado, 21 de diciembre de 2013

García Belaunde se suicida


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En lo único en que parece ser eficiente este gobierno de pacotilla es en meterse cabes. Luego del escándalo de la sobreprotección policial a la casa de Oscar López Meneses, la inmediata reacción desmedida y nerviosa del gobierno destituyendo varios altos jefes policiales sin ningún tipo de proceso, las ridículas expresiones de Ollanta Humala tratando de zafar el bulto apelando al insulto de "esa basura", la renuncia del Ministro del Interior y el nombramiento de un desubicado caviar que no ata ni desata, lo que siguió fue el escandaloso nombramiento de una comisión investigadora en el Congreso, donde el gobierno se encargó de coparlo con su gente y asegurarse la presidencia. ¿Se puede ser más idiota en política?

Pero como si toda ese rosario de torpezas no fuera suficiente, el presidente de esta comisión que lleva el nombrecito de "Comisión Investigadora encargada de verificar la existencia de los vínculos que aún mantiene Oscar López Meneses en el Estado y la existencia de otras organizaciones de mafias y crimen organizado afectando las funciones del Estado y perturbando el normal funcionamiento de las instituciones del país", el señor Víctor Andrés García Belaúnde, no tuvo mejor idea que ir a Palacio para sostener una reunión con el presidente Ollanta Humala, uno de los principales sospechosos de este bochornoso escándalo.


Tampoco se le puede pedir peras al olmo. Estas autoridades que tenemos son lo que son. Más no van a dar. Así de brutos y elementales resultan en su proceder, si se puede llamar "político" a esas constantes muestras de imbecilidad a la que nos tienen acostumbrados. Tanto en su accionar como en sus declaraciones. Ya da miedo cada vez que un reportero le acerca el micrófono a Ollanta Humala. Siempre está presto a decir cualquier cojudez con aires de Aristóteles. Esta vez, tanto las declaraciones de Vitocho como de Ollanta luego de la sospechosa reunión han sido calamitosas, se contradicen al decir quién solicitó la reunión. Ya no esperemos mayores luces para saber el propósito de dicha reunión. 

Es obvio que ambos personajes, con el cerebro de batracio que se manejan, habrán pensado que podían pasar piola y sostener una reunión sin que nadie se diera cuenta. Así es como razonan estos idiotas. Luego lo que cabe pensar es que se reunieron para ver la forma de manejar el escándalo donde el gobierno de Ollanta Humala y Nadine Heredia está embarrado hasta la nuca. Ahora que se desató el chongo no quedan más que sonrisitas estúpidas aludiendo a la coordinación. El falso Vitocho que se ha pasado la vida como un eterno trepador de la política, dice ahora que fue a informar al presidente que será citado a la comisión, como si eso fuera necesario. Es una muestra de servilismo y desvergüenza que ya es una constante en este régimen de improvisados y trepadores.

Ahora lo único que queda es que Víctor Andrés García Belaunde renuncie no solo a la presidencia sino a la misma comisión, pues ya evidenció que es un sujeto comprometido. Al final está claro que tal como está compuesta esa comisión, no solo con mayoría oficialistas sino con los cerebros más elementales del reino animal, jamás llegaremos a saber nada. Oscar López Meneses ha demostrado ser más inteligente y más canchero que todos esos inútiles congresistas nacionalistas y sus aliados. Así que por lo menos el escándalo está garantizado con este gobierno de papanatas que ya carece de garantía, pues hasta sus garantes parece que ya rompieron la póliza.