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martes, 27 de junio de 2023

El momento en que se jodió el Perú


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Cuando las nuevas generaciones pregunten cuándo se jodió el Perú, muéstrenles esta fotografía de la traición de PPK, entregando su alma al Diablo para poder ser presidente a cualquier precio. Esta imagen muestra la fase final de la feroz campaña contra Keiko montada por la izquierda en el 2016. Ellos no hacían campaña por Verónika Mendoza sino contra Keiko. La consigna de la mafia caviar era impedir a toda costa el triunfo de Keiko.

Este domingo, Christian Hudtwalcker tuvo la hidalguía de exhibir el fraude mediático perpetrado por la mafia en aquella campaña electoral. Demostró que no existen pruebas ni audios en los que se escuche decir a nadie que Keiko le había entregado $15 millones de dólares a Joaquín Ramírez para que los lavara. Algo que cualquier persona sensata con dos dedos de frente percibe de inmediato como una patraña burda y hasta estúpida. Ningún mafioso anda por allí contándole a cualquier pobrediablo sus fechorías. Y el autor de ese dicho era un auténtico pobrediablo, un reciclador de los barrios latinos de Miami, contratado por la mafia para montar un psicosocial destinado a calumniar a Keiko haciéndola pasar como narcotraficante "investigada por la DEA", en un "informe especial" de Cuarto Poder, el domingo anterior a las elecciones, cuando las encuestas colocaban a Keiko 5 puntos por encima de PPK. La mafia caviar estaba desesperada. 

Todo estaba preparado para montar la campaña "Narcoestado". Al día siguiente las cloacas de izquierda ya tenían lista sus pancartas de "No al narcoestado". Las sectas anti Keiko alistaron sus marchas fascistas una vez más con el nuevo eslogan. Poco antes, la izquierda ya se había ocupado de contratar al lobista PPK para que sea parte del andamiaje mafioso, encaramado en el poder bajo los auspicios de Ollanta Humala y Odebrecht, a cambio de la banda presidencial.   

Eran los días gloriosos de la mafia brasileña, aliada estrecha de la mafia caviar y de sus oenegés, cuando Odebrecht tenía bajo su planilla de la Caja 2 a periodistas, medios, políticos, ministros, al presidente y a la alcaldesa de Lima. El dinero sucio fluia sin control desde la campaña del 2011, cuando Favre y Lula se encargaron de montar al muñeco Ollanta Humala y hacerle ganar la carrera, para luego financiar la millonaria campaña contra la revocatoria de Susana Villarán y luego su segunda postulación a la alcaldía. Ya nadie se acuerda de los periodistas que en esos días defendían a capa y espada a Nadine y Susana. Una de ellas acabó siendo asesora de PPK en su campaña contra Keiko. En medio de ese ambiente mafioso y enrarecido de una izquierda corrupta, en la campaña del 2016 los dos candidatos de derecha (Keiko y PPK) pasaron cómodamente a la segunda vuelta, donde Keiko llevaba la ventaja. Entonces sonaron las alarmas en los cuarteles de la mafia. 

El final de la historia ya lo conocemos todos: la mafia se compró a PPK y montaron sin descaro el psicosocial de "Keiko investigada por la DEA". El domingo siguiente PPK ganó por un puñado de votos y garantizó la continuidad de la mafia en el Estado, recibiendo casi sin cambios el legado de Ollanta Humala. Hasta nombró al mismo ministro de Educación, el afamado Jaime Saavedra, engreído de la caviarada. No solo eso, sino que pese a saber que Keiko tenía mayoría absoluta en el Congreso, no pudo hacer un pacto con ella para garantizar una buena gobernabilidad, porque ya tenía un compromiso firmado con la mafia. Por el contrario, se negó a conversar con ella y empezó a ejecutar el plan de guerra política total contra el fujimorismo, que sería luego llevado a cabo por Vizcarra y toda la maquinaria de la mafia.

Así fue como el Perú cayó en el pozo séptico, luego de una guerra sucia y sin cuartel para destruir al fujimorismo y al Apra, negarle su inscripción al PPC, liquidar a la clase política prohibiendo la reelección, destruir a los partidos con reformas nefastas que les quitaban su autonomía para hacerlos dependientes del Estado (y del poder) y eliminando sus liderazgos naturales con el cuento de la "democratización de los partidos". Y todo eso en aras de "la lucha contra la corrupción". El resultado fue el Congreso que hoy tenemos y el triunfo del analfabeto y ladrón en banda Pedro Castillo. 

Toda esta triste historia nos deja como moraleja lo fácil que es engañar a la gente montando un falso psicosocial. Cuando tienes un pueblo de gente ignorante y carente de pensamiento crítico, es muy fácil montar mitos y mentiras porque esta gente se lo cree todo. ¿Alguien podría enumerar la cantidad de mitos y mentiras que la izquierda ha montado contra Alberto Fujimori y Keiko? No solo por memes en las redes sino por falsos reportajes de prensa, notas tendenciosas en los diarios, campañas de difamación de las oenegés y otras organizaciones creadas por la mafia. Y lo pueden hacer porque tienen dinero. Reciben millonarios aportes anuales desde el extranjero sin que nadie los fiscalice, Mientras que los partidos han sido liquidados, las oenegés han tomado el poder.

jueves, 8 de julio de 2021

Sabotaje de la mafia caviar al Congreso

 


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más el país sufre la arremetida de la mafia caviar que lucha por mantener el control de las instituciones. En este caso se trata del Tribunal Constitucional. Nuevamente la elección de nuevos magistrados se ve frustrada por una maniobra burda, una leguleyada perpetrada por una jueza que en tiempo récord acogió una cautelar presentada por un siniestro abogadillo, y ordenó al Congreso de la República paralizar el proceso de elección de nuevos magistrados del Tribunal Constitucional. Así como lo leen. Esto solo puede ocurrir en una república bananera controlada por una mafia.

Como lo han expresado destacados constitucionalistas del nivel de Víctor García Toma, ex presidente del Tribunal Constitucional, el recurso empleado para detener el accionar del Congreso es una burda leguleyada sin sustento ni sentido, habida cuenta que una acción de amparo solo se usa para cautelar un derecho individual que se ha visto afectado. ¿Cuál es el derecho afectado del abogado que presentó la demanda? Ninguno, ya que él no es parte del proceso. Pero se ha usado la extravagante figura de que la elección de magistrados del TC vulnera su derecho a tener "una justicia justa".  En base a esta burda farsa legal, una jueza sin criterio o con intereses subalternos, ha intentado paralilzar una tarea que es un mandato constitucional del Congreso. 

Por supuesto que de inmediato las sectas de izquieda salieron a pedir respeto por la resolución judicial y por el estado de derecho y por la democracia y patatín patatán. Una penosa exhibición de hipocresía y doble moral de un sector que carece de valores democráticos. No es raro que la izquierda se oponga tenazmente a que el TC sea renovado porque pretenden mantener allí a su banda de los cuatro, liderados por la comunista Ledesma. El rojerío no va a permitir que los muevan de sus cargos por lo menos hasta que ellos tengan mayoría en el Congreso y puedan colocar a su gente, como lo hicieron en los días de Humala. Estos magistrados ya excedieron su período y tienen dos años de tiempo vencido. Pero mientras la izquierda siga con sus maniobras será imposible renovarlos.

No olvidemos que fue precisamente para impedir que se elijan a nuevos miembros del TC que Vizcarra cerró apresuradamente el Congreso. La mafia caviar no dudó en dar un golpe de Estado para defender a sus camaradas en el TC. Allí no les interesó el estado de derecho ni el respeto por la democracia, como ahora alegan pidiendo respeto por la resolución de una jueza prevaricadora y corrupta que busca, una vez más, paralizar la elección de nuevos miembros del TC. Está claro pues que la izquierda no va a permitir que se cambie el TC hasta que ellos lo decidan. 

De este modo se consolida la captura fáctica de las principales instituciones por parte de la izquierda. No nos olvidemos la manera gansteril en que capturaron el Ministerio Público, luego de sacar toda la artillería pesada de los medios mermeleros para destruir al Fiscal de la Nación Pedro Chávarry, con la ayuda del siniestro fiscal José Domingo Pérez que tuvo el desparpajo de lacrar sus oficinas. A esto se sumó el circo del Congreso donde se presentaban extravagantes acusaciones constitucionales contra Chávarry, que luego de ser rechazadas por absurdas, eran motivo de escándalo mediático repitiendo el cliché de "blindaje a la corrupción". Así fue como la mafia caviar capturó el Ministerio Público y luego se deshizo del Congreso incómodo "fujiaprista".

El Poder Judicial también está en manos de la mafia caviar. Todo fue maquinado por Martín Vizcarra desde la creación de la Junta Nacional de Justicia, que hoy es incluso más turbia que el viejo Consejo Nacional de la Magistratura. Vean nomás con la celeridad que procesan a los enemigos de la mafia. No tardaron nada para destituir a los fiscales adversos a la mafia, Pedro Chávarry y Tomás Galvez. Y todo con el apoyo de las oenegés, especialmente IDL, quien proporciona audios a conveniencia. 

Frente a todo este penoso panorama es obvio que no vamos a poder liberarnos de las garras de la mafia caviar y sus agentes del comunismo por los procedimientos legales. La izquierda carece de moral. A ellos no les importa dar un golpe de estado para defender sus intereses. Lo han hecho dos veces en estos últimos dos años. Primero cerrando el Congreso mediante la leguleyada de la "negación fáctica". Luego lanzando a sus hordas salvajes a las calles para impedir que Merino asuma el poder. No solo hicieron que renuncie Merino, sino que doblegaron al Congreso para que se elija a la minoría de izquierda al mando de la mesa directiva. Por poco no tuvimos de presidenta a la rojaza Rocío Silva Santisteban.

¿Cómo enfrentarse a estos maleantes de la política? ¿Cómo recuperar las instituciones de las garras de la izquierda? Tarea difícil porque ya los hemos dejado avanzar demasiado. Están a punto de tomar el poder total con Pedro Castillo, luego de un proceso electoral fraudulento, avalado por un Jurado Nacional de Elecciones incompleto y liderado por un comunista pro terruco. ¿Se pueden seguir usando y confiando en los mecanismos legales y democráticos frente a una mafia que carece de valores y principios? Esa es la pregunta que debemos empezar a hacernos.  

jueves, 21 de noviembre de 2019

El último show de la mafia


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Un nuevo escándalo conmociona a la ciudad, las redes sociales y medios de prensa. Una vez más el fiscal Pérez hizo otra de sus típicas jugadas antes de que el TC vea el caso de Keiko y filtró información a sus amigos de la prensa: el BCP había aportado a Fuerza Popular US$ 3.5 millones de dólares en la campaña del 2011. Enseguida tuvimos que aguantar el clásico y patético espectáculo de “indignados” lloriqueando y maldiciendo al BCP, cortando sus tarjetas de crédito y amenazando con retirar sus CTS. 

Pero con todo y eso, hasta ahora no han logrado probar absolutamente nada contra Keiko Fujimori. Todo lo que tienen es solo humo y floro para convencernos de que todo cuanto rodea a Keiko es criminal. Es el mito que el progresismo se esfuerza en contarnos todos los días. A nadie le interesa ya la verdad. Lo que quieren es linchar a Keiko y desaparecer al fujimorismo. Periodistas de características de prensa chicha prefieren posar como indignados y proferir sospechas anti Keiko para ganarse al público en vez de ejercer su profesión con dignidad y valor, aclarándoles cómo son las cosas en realidad.

Sería muy simple de explicar que en todas las campañas electorales existen donantes privados, entre ciudadanos y empresas, que tienen todo el derecho a mantener en reserva sus nombres, si así lo desean. Así es como funciona la democracia en cualquier país civilizado y a nadie le escandaliza. Pero en vez de decir algo tan simple como esto, periodistas que no merecen este título, prefieren darle basura a su público y alimentar los odios mediante la sospecha malintencionada y la pose del “indignado”. 

Casi no hay un periodista con algo de dignidad que se alce por encima de toda esa basura antifujimorista con que nos cubre la maquinaria mafiosa, repitiendo el mito ridículo de la “organización criminal” con que se acusa a Fuerza Popular. Se sospecha de todo cuando se trata de Fuerza Popular pero nunca sospechan del fiscal de la mafia que filtra sus datos en los momentos precisos para perjudicar a Keiko cada vez que otras instancias están por analizar su libertad. Allí nadie sospecha del fiscal ni de sus testigos ni de sus amigos de la prensa. Todos los sabios del periodismo son ciegos para ver los movimientos mafiosos de este fiscal, a pesar de que casi siempre se trata de un “testigo” que declara sin aportar una sola prueba. Nadie se percata de la maquinaria mafiosa que se mueve desde IDL, La República, Canal N y América TV, entre otros.

Y al final resulta que hasta ahora el fiscal de la mafia caviar no tiene absolutamente nada concreto contra Keiko. Pero nadie se atreve a analizar el caso con frialdad y objetividad. Tampoco invitan a los expertos que tienen una opinión distinta al fiscal Pérez y a la linea del antifujimorismo patológico en que se adoctrina a la población. Una gran irresponsabilidad de la prensa para quienes la verdad ha dejado de ser un valor hace tiempo. Para ellos es mejor caerle bien a la mafia y sumarse al cargamontón anti Keiko que pide la proscripción del fujimorismo, objetivo que la mafia caviar persigue obsesivamente como parte de su programa político. 

Los expertos han dicho miles de veces que los aportes de campaña no constituyen delito y menos lo eran en el 2011. Nada de eso cae en la figura del lavado de activos. El caso del fiscal Pérez es una farsa que se vendría abajo en un juicio. El pitufeo, los aportantes fantasmas y hasta las firmas falsas son vicios procesales y permanentes de casi todos los partidos políticos en todas las campañas. Nunca se usaron para armar un caso penal contra nadie. La mafia caviar ha usado todo eso inventando una serie de cargos ridículos y maniobras sucias para mantener presa a Keiko, sacarla del escenario político y desmantelar a la principal fuerza política de oposición. Eso es todo lo que persigue la mafia. Hay que decirlo con claridad.

La mafia caviar ha actuado con la complicidad de una prensa prostituida y de funcionarios corruptos. Para eso anularon la Ley Mulder, para poder seguir comprando a la prensa. Luego armaron la feroz campaña contra Chávarry para mantener el control del Ministerio Público. Hasta dieron el golpe de Estado para mantener el control del Tribunal Constitucional. Y ningún periodista parece darse cuenta de que vivimos en manos de una gran mafia que hace lo que quiere con el país.

jueves, 19 de septiembre de 2019

Los planes de la mafia caviar


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

A estas alturas hasta el más tonto de los peruanos debería tener claro que la mafia caviar es la que está detrás de todas las movidas políticas y mediáticas contra el Congreso. Su objetivo es y ha sido siempre desmantelar el fujimorismo. Esa es su misión desde hace 18 años, cuando emergieron bajo el gobierno de Toledo, su socio principal. Allí desataron su implacable persecución con prisiones sin juicio a militares y ex funcionarios. Desde entonces, la guerra de la mafia caviar contra el fujimorismo no se ha detenido. Al contrario, desde la aparición de Keiko como la nueva figura que encarna al fujimorismo, la guerra de la mafia cobró nuevos bríos.

Las alarmas de la mafia caviar se encendieron apenas se supo el resultado electoral del 2016, cuando el fujimorismo obtuvo mayoría absoluta en el Congreso. Para entonces, la mafia ya se había ocupado de desbaratar el triunfo de Keiko mediante falsos psicosociales en la prensa, en la última semana de las elecciones, cuando la acusaron de estar siendo investigada por la DEA. Eso bastó para que PPK pudiera ganar por apenas 38 mil votos. Fue un alivio para la mafia, pero igual se quedaron con la sangre en el ojo al ver el resultado de los escaños en el Congreso. De inmediato convocaron a junta de emergencia para trazar el plan de desestabilización del Congreso con miras a romper esa mayoría fujimorista o, en última instancia, cerrar el Congreso a punta de cuestiones de confianza.

El primer paso de la guerra contra el Congreso fue la utilización de la prensa mermelera para iniciar una larga y sucia campaña de desprestigio del Congreso en general, y del fujimorismo en particular. El gobierno cuadruplicó la publicidad estatal en los medios hasta el punto de provocar reacciones, como la Ley Mulder, que prohibió la publicidad estatal en medios privados. Esta ley fue rápidamente archivada por el Tribunal Constitucional con argumentos baladíes, como el supuesto derecho del Estado a informar. Cosa que la ley no le impedía. Pero la fiesta de la publicidad estatal en la prensa no solo siguió sino que aumentó. De este modo, la gran prensa se puso al servicio de la mafia caviar.

A punta de crear escándalos, portadas y titulares, la prensa se ocupó de mellar el prestigio del Congreso y etiquetarlo como un "Congreso obstruccionista", sin ningún tipo de fundamento real. Pero la etiqueta se quedó grabada en el ideario popular. Luego vino el escandalete de Chávarry, a quien la mafia caviar quería sacar como sea de la Fiscalía. Le inventaron una andanada de acusaciones absurdas que el Congreso se vio forzado a archivar por falta de fundamentos legales, pero eso bastó para que la prensa pudiera armar el escándalo del "blindaje". A cada rato salían denuncias contra Chávarry, en especial por parte de congresistas de izquierda, como Marco Arana. Eran simples acusaciones disparatadas formuladas con el único propósito de crear el efecto del "blindaje". 

Lo mismo pasó con Hinostroza, a quien acusaron de ser parte de una organización criminal. El Congreso desestimó el cargo por falta de argumentos y se volvió a armar el escándalo del "blindaje". En este caso lo curioso fue que la Corte Suprema de España también desestimó el cargo. O sea que tanto el Congreso peruano como la Corte de España no vieron argumentos suficientes. Pero igual se creó el espejismo de un "congreso que blinda a los corruptos". Un cuento que de tanto cacarear en la prensa se convirtió en verdad. Así es como se fabrican las falsas verdades en la prensa prostituta y les meten cuentos a los borregos.

Hoy, tanto la prensa mermelera como los agentes de la mafia caviar, ya dan como un hecho cierto que el Congreso está desprestigiado y deslegitimado por su blindaje a la mafia. Lo repiten pikichones de Palacio como Jaime Chincha, sin ningún decoro. Acusan abiertamente al Congreso de haber blindado a los corruptos, cuando jamás se tomaron la molestia de analizar los fundamentos de cada acusación y cada acto de archivamiento. Eso no les interesa. Solo les sirve la pantalla del blindaje. Es lo que al final buscan. Es un plan bien coordinado entre los que inventan las acusaciones y los que publicitan el "blindaje". De otro lado, endiosan al fiscal demente José Domingo Pérez, un monigote de la mafia que les cumplió el sueño de encarcelar a Keiko.

Ahora la campaña de la mafia va por el cierre del Congreso, por un lado, y la oposición a que este Congreso designe a los miembros del Tribunal Constitucional. Están desesperados por apurar el desenlace del cierre del Congreso bajo cualquier recurso. Por ahora toda la mafia y su prensa prostituta sigue en campaña a favor del adelanto de elecciones, contando el cuento de una supuesta "crisis política" que nadie ve. De otro lado, harán lo que sea necesario para impedir la libertad de Keiko Fujimori, mediante sus artimañas y psicosociales en la prensa basura. Tienen por ahora tres frentes de batalla: cerrar el Congreso, impedir que se nombre a los nuevos miembros del TC y mantener presa a Keiko. Veremos si la mafia lo consigue. 

lunes, 19 de noviembre de 2018

Justicia popular en un estado de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez 

Un librepensador tiene que estar acostumbrado a recibir insultos y condenas de todos los sectores. Ir en contra de la opinión mayoritaria tiene estos riesgos. Me han llamado fujimorista, pese a que jamás he votado por un Fujimori, me han tildado de aprista aunque sigo criticando los dos gobiernos de Alan García, y hasta me han llamado caviar y liberoconfuso, dependiendo de las opiniones que vierto. Pero nada de eso me preocupa. No opino para que me aplaudan ni para sumarme a las masas. El día que mis opiniones coincidan con las mayorías, empezaré a preocuparme.

El Perú vive sacudido por noticias políticas y esto, para empezar, no es una buena señal. Cuando todo marcha bien, la política no es noticia. Los mejores ministros no hacen noticia. Trabajan callados y nadie conoce ni sus nombres. Por el contrario, aparecer en los medios es mala señal, porque los medios son como las moscas que gustan posarse sobre lo que se descompone. Y en estos tiempos, los peruanos vivimos intoxicados de política por la prensa. Algo pasa pues. Y algo malo.

Un buen analista no se concentra en lo menudo, no se deja llevar por la noticia principal del día, no se enfoca en un caso específico y mucho menos sigue el griterío de las masas histéricas. El análisis requiere tomar distancia y mirar el panorama completo, incluyendo un poco de recorrido histórico. Solo la perspectiva general nos permite ver el escenario completo, y eso nos permite entender el sentido correcto de la realidad, y otorgarle a cada detalle su valor. Hagamos esto.

El hecho histórico más trascendental en lo que va de este milenio en Latinoamérica ha sido la caída de la mafia socialista dirigida por el PT desde Brasil. La mafia que montó Hugo Chávez no cayó pero dejó de operar tras la muerte de su mentor y la debacle económica de Venezuela. Lula da Silva trató de mantener la hegemonía regional del socialismo prostituyendo gobiernos al estilo de Hugo Chávez, quien montó la red más grande de monigotes a su servicio, desde las islas del Caribe hasta Argentina, pasando por Nicaragua y Bolivia. El Perú se salvó por un pelo de caer en esa red chavista.

Pero no nos salvamos de caer en la red de Lula que operaba con la maquinaria de sus empresas. La infiltración de Hugo Chávez quedó trunca, pero la de Lula nos penetró hasta los huesos. Desde Alejandro Toledo hasta Ollanta Humala, incluyendo a la alcaldesa Susana Villarán, cayeron en las redes de la mafia brasileña. Pero en esta red no solo hay presidentes y funcionarios públicos. En la red podemos encontrar de todo, principalmente medios de prensa, periodistas, jueces y fiscales.

Ninguna mafia grande puede operar sin el apoyo de la prensa y sin asegurarse de maniatar a la justicia de algún modo. La mafia busca mecanismos para anestesiar a jueces, fiscales y otros funcionarios. No basta con coimear a un presidente, ministro o viceministro. En la planilla de Al Capone había periodistas, jueces y policías. Ese mecanismo no ha cambiado. Así operan las mafias.

En consecuencia, es obvio pues que la mafia de Lula, mediante sus empresas millonarias y generosas, tenía una amplia red que controlaba todo: gobiernos, fiscales, jueces y, sobre todo, periodistas. Hemos visto esas fotos de las juergas en que políticos, periodistas y gentita bien de la socialité caviar, disfrutaba las mieles que servían Barata y sus secuaces. Allí concurrían como moscas todos los implicados en la mafia. Todos recordarán cómo los periodistas eran comprados con talleres a dictar en diferentes escenarios. Aldo Mariátegui denunció esa maniobra negándose a participar, y lo echaron de inmediato de la dirección de Correo poco antes de la revocatoria de Villarán. 

Pues bien, queda claro entonces que la red de la mafia era amplia y estaban muchos. ¿Qué ha pasado en el Perú tras la caída de la mafia brasileña? Muy poco. A diferencia de otros países, acá la red de la mafia sigue operando pero ya no dirigida por Lula y Odebrecht, sino por ellos mismos para salvarse. No quieren estar en la lista de investigados ni mucho menos presos. ¿Qué hace entonces? El viejo truco de la distracción cogiendo chivos expiatorios. ¿Y a quiénes eligen? A los más odiados por las masas histéricas y estúpidas: Keiko y Alan. 

El dinero de Odebrecht y demás empresas de la mafia brasileña llegó a los bolsillos de muchísima gente, incluyendo ONGs y medios de prensa. Si un fiscal coge a una cualquiera de estas empresas de medios o alguna ONG o cualquier periodista de estos que se paseaba por el Perú dictando "talleres de periodismo", y los sacude, van a caer muchas evidencias de que fueron parte de la mafia. Pero no lo hacen. ¿Por qué? Porque la misma Fiscalía de la Nación estuvo aceitada por la mafia. ¿O creen que Pablo Sánchez no movió un dedo para investigar el caso Odebrecht solo por flojo? 

En medio de este panorama, surge la persecución de Keiko Fujimori por un caso insólito: el financiamiento de su campaña del 2011. No se trata de un gobierno corrupto, no compromete obras públicas, ni los dineros del Estado. Es un lío entre privados donde una empresa dona fondos para una campaña. Pero el fiscal mete las narices aduciendo "lavado de activos", con figuras estrambóticas como tildar de "organización criminal" a un partido político. Esto es una aberración que solo a un deficiente mental puede engañar. Se parece más a un circo que a un proceso judicial. El direccionamiento político está clarisimo. Odebrecht financió campañas a todos los partidos, desde Ollanta hasta PPK. ¿Y dónde están los otros? Ya pues...

Y si eso no los convence, debería hacerlo el hecho de que el siguiente en la lista sea Alan García, y con otro cuento similar: el pago por una conferencia. Increíble. Se trata de los dos partidos que conforman una alianza opositora fuerte en el Congreso, que ha impedido que saquen al nuevo Fiscal de la Nación y que está por nombrar a los nuevos titulares del Tribunal Constitucional. Solo es cosa de sumar dos más dos. ¿Y quiénes están detrás de toda esta maquinaria de demolición política direccionada? Los medios de prensa del conglomerado mafioso que fue parte de la red de Odebrecht, tanto en su rol de medios como de accionistas de las empresas cómplices. 

Los otros interesados en armar este show de distracción son los miembros del clan caviar, esos que se paseaban por las fiestas de Barata y dictaban talleres pagados por Odebrecht y que recibían aportes para sus ONG. ¿Alguien cree que la fiscalía casi capturada por IDL va a poner en el banquillo a la gentita bien de la mafia caviar? ¿Creen que se atreverán a investigar al Grupo El Comercio o a la mafia de La República que nadie sabe de qué viven? 

Hasta donde puedo ver, Keiko Fujimori es solo víctima de la insanía mental de un fiscal que no tiene nada mejor que hacer que perseguir políticos incómodos para el poder de la mafia caviar. Alan García puede ser un gran pericote pero hay que juzgarlo con pruebas directas, no con payasadas como "autoría mediata", que es el recurso de la mafia judicial en estos tiempos. Nadie puede creer en una justicia que es selectiva y que abusa de la prisión preventiva por plazos exagerados. Nadie puede creer en la justicia con fiscales como Domingo Pérez, que solo muestra su perturbación mental saliendo a vociferar contra el Fiscal de la Nación, como un muñeco de ventrílocuo accionado a control remoto por Gustavo Gorritti. 

Me parece bien que la chusma festeje y celebre el show que le han montado alrededor de Keiko y Alan. No se puede esperar otra cosa de estas masas ignorantes y vociferantes que se guían por las emociones y las bajas pasiones, sin ver más allá de un titular. En especial los jóvenes que cada día leen menos y entienden peor, y solo se prestan a formar parte del borreguismo progresista. Pero no hay que perder de vista que quienes orquestan toda esta campaña son también quienes deberían estar siendo investigados y juzgados. Pero no lo serán. Los titiriteros que manejan a Domingo Pérez y a una buena legión de periodistas y opinólogos se ocuparán de que el circo siga alrededor del fujimorismo y el aprismo.