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domingo, 29 de marzo de 2020

La guerra contra las AFP una vez más


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más estamos ante una arremetida feroz de los políticos y activistas del progresismo contra las AFP. El gobierno de Vizcarra que no desaprovecha nada para sumarle puntos a su imagen de salvador de la patria, ha incluido en las medidas económicas para paliar el efecto de la cuarentena, la suspensión del pago de los aportes de abril. Algo es algo para que la jauría de ayayeros que tiene  le celebren el golpe a las AFP. No solo acá, sino incluso la izquierda chilena lo ha puesto de ejemplo, pues en Chile están a solo un paso de seguir el mal ejemplo argentino y lapidar las AFP.

La desgracia de estos países subdesarrollados es que están repletos de progres socialconfusos y de ignorantes rampantes que viven odiando al sector privado y adorando al Estado como su dios. Esa y no otra es la causa de su subdesarrollo. Hacerle la guerra al sector productivo y defender al sector parásito que es el Estado, solo puede conducir a la miseria, tal como lo hemos comprobado tantas veces. Solo basta mirar a Cuba y Venezuela. Pero la estupidez no tiene cura. Y en cada generación nace una buena cantidad de idiotas que siguen este principio del fracaso. 

En el Perú, por supuesto, tenemos progres socialconfusos para exportar. Por eso no es raro ver esta permanente guerra contra el sistema privado de pensiones, mientras a nadie le preocupa el fraude que es la Oficina Nacional de Pensiones que maneja el Estado, o simplemente ONP. ¿Han visto a alguien cuestionando a la ONP? Incluso la medida recientemente tomada por Vizcarra para dizque paliar el efecto económico de la cuarentena, solo afecta a la AFP. ¿Por qué no incluye también el aporte a la ONP? ¿A qué se debe esa discriminación? Es muy simple: es que la plata de la ONP se la agarra el Estado. Y acá se puede chocar con cualquiera menos con el Estado ladrón. 

El Sistema Privado de Pensiones (SPP) fue creado como solución al fraude que era el sistema estatal de pensiones. La gente se pasaba años aportando al fondo del Estado y al final recibía miserias de pensión que no llegaban ni al sueldo mínimo vital. Incluso muchos tenían que hacerle un juicio al Estado para que les pagaran sus pensiones. El Estado prefería gastar millones en juicios antes que pagarle sus pensiones a los ancianos que morían esperando el fin del juicio. Esa era la patética realidad de las pensiones en manos del Estado. Por eso se creó el SPP, para que cada uno aporte a su cuenta individual y vea crecer su plata a lo largo de los años. 

Por supuesto que los enemigos de la empresa privada y amantes del Estado pusieron el grito en el cielo y nunca han descansado de acusar a las AFP de todo, desde cobrar muy altas comisiones hasta ganar pese a que los fondos disminuyen, como si las AFP manejaran la economía mundial o del país. Y es que no hay nada que odien más los progres socialconfusos que el hecho de que una empresa gane dinero. En los últimos veinte años se han hecho tres reformas de las AFP buscando perforarlas, y cero reformas a la ONP, que sigue robándole a la gente que aportó menos de 20 años. 

A la fecha, entre todas las AFP hay acumulado más de S/. 150 mil millones de soles. Ese dinero es el fondo de ahorro más grande que ha tenido el Perú en su historia. Si ese dinero hubiera ido a manos del Estado, hubiera sido dilapidado por los gobiernos ineptos y corruptos que han pasado en estos últimos 27 años. Pero en manos de las AFP está allí, usándose para generar riqueza. Bastaría decir que el 60% de todo lo acumulado por las AFP son el resultado de las inversiones. Es decir, más de la mitad del fondo privado de pensiones es rentabilidad neta. Eso es algo que jamás verían en el Estado.

A la fecha, ya hay jubilados de las AFP, pero hay que considerar que un fondo de jubilación debe acumularse durante unos cuarenta años para ganar una buena rentabilidad. Aun no estamos en ese nivel porque el SPP es relativamente joven en este escenario. Los jubilados del SPP solo han aportado unos pocos años porque pasaron al sistema cerca de su jubilación. De todos modos, el 35% de los jubilados tiene pensiones superiores a los S/. 1,100 soles, habiendo pensiones que superan los S/. 5,000 soles. El grueso se ubica entre los S/. 800 y S/. 1,100 soles de pensión. No está mal para los pocos años aportados. En la ONP la pensión promedio es de apenas S/. 650 soles. 

El SPP resuelve un grave problema social, económico y político que ha arrastrado el Perú durante décadas. Su éxito ha llevado a que el modelo sea implantado en diversos países, incluyendo los que estuvieron bajo el régimen comunista. El modelo funciona bien, pero es objeto de la angurria de políticos populistas y del odio del progresismo estatista. La prensa dominada por la izquierda le hace mala publicidad a las AFP. No hay un politiquero en campaña que no prometa tocar a las AFP para que "le devuelvan el dinero a los ciudadanos". Liberales de cafetín se oponen a que se obligue a los ciudadanos a aportar para su jubilación. 

Todos los problemas que ha sufrido el SPP se deben a la intervención de los políticos. Nunca dejan en paz a las AFP y nunca se ocupan del fraude de la ONP. Los políticos quieren manejar a su antojo el dinero de las AFP, es decir, el dinero de los ahorristas. Están ansiosos por usar ese dinero, ya sea para que se "invierta" en lo que a ellos les parece, como darles crédito a las mypes, apoyar al agro, etc. O incluso para que la gente pueda retirar el dinero y así desvirtuar el sentido previsional de esos fondos. Ya lo han logrado en varias ocasiones. Ahora pretenden que se pueda retirar el 25% de los fondos. Un proyecto disparatado de Fuerza Popular en ese sentido acaba de ser presentado.

De aprobarse ese PL el SPP simplemente colapsaría. El retiro del 25% supera los S/. 40 mil millones de soles. ¿Do dónde los iban a sacar si todo está invertido? Esperemos que ese disparate populista de FP sea archivado. Lo curioso es que el fujimorismo se arroga la autoría del SPP y sin embargo, son los que quieren ahora liquidarlo por entrar en la competencia de demagogia alrededor de las AFP. Pocos son los que se atreven a defender esos fondos para lo que son: pensiones de jubilación. Para eso fue creado el SPP y deben aprender a respetarlo. Crucemos los dedos para que la salvaje ignorancia de nuestros políticos demagogos y populistas no logre destruir el SPP.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

El aborto de las pensiones


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¡Por fin parió Paula! tuiteó Ana Jara anunciando lo que en realidad era un aborto. El gobierno había dado marcha atrás en un aspecto de la reciente reforma del sistema privado de pensiones, cercado por el griterío político y mediático. Un escándalo tardío armado a la entrada en vigor de una norma que había sido promulgada hacía más de un año. Este retroceso es obviamente un papelón internacional. La noticia ya dio la vuelta al mundo en los diarios financieros, confirmando que somos un país inestable, de gentes confusas, donde existe una pasión enfermiza por la palabra "cambio" aunque todos temen los cambios, y donde todos los políticos se sienten reformadores de todo, cuando no revolucionarios.

De hecho el Perú es un país en permanente reforma, incluyendo las reformas. Lo que se ha promulgado es una reforma de la reforma, un retroceso, una derogatoria ejecutada bajo presión en medio del griterío. Nadie ha explicado por qué los trabajadores independientes tienen que ser diferentes a los dependientes. Igual cobran, van a envejecer y necesitar una pensión. Y de eso se trata: de ahorrar para tener una pensión. Todas las excusas para exonerar a los independientes del aporte pensionario son aplicables a los dependientes. 

Pero está demostrado que la cantaleta de la igualdad ante la ley sirve solo para el discurso. Seis millones de trabajadores dependientes son obligados a aportar desde hace casi un siglo, mientras que unos 200 mil independientes formales que emiten boleta siguen exonerados en lugar de incorporarse al sistema como los otros. Han cedido ante el lobby de independientes encabezados por los opinólogos de los medios. Más nada. Y el capricho ha sido convenientemente adornado como un rechazo al "lobby de las AFPs" cuando en realidad el sistema incluye a la ONP y solo hay una AFP beneficiada: precisamente la que montaron para este propósito. 

La AFP Habitat tiene el camino expedito para enjuiciar al Estado peruano porque la han estafado. Aun está pendiente una apelación al TC por la obligación monopólica para aportar a esta AFP eliminando la libertad de elección del trabajador. Si el TC falla a favor de los trabajadores anulando el monopolio, Habitat va a tener que cerrar pues no estará en condiciones de competir. Y no lo hará sin un juicio millonario. Ojalá que a la hora de tener que indeminazarla sean los políticos bochincheros los que hagan una chanchita con su plata.

Todo este mamarracho de reforma que acaba de abortar en su primera etapa se debe a que se la hizo con muy mala intención. Su objetivo no fue mejorar el sistema sino perjudicar a las AFPs obligándolas a reducir sus comisiones. Ese fue todo el objetivo de la reforma. Lo que molesta a los progresistas es que las AFPs ganen dinero y decidieron que debían reducir sus utilidades como sea. Y lo hicieron literalmente como sea.

Veremos cuál es el siguiente paso en este torbellino de reformas que al final nunca cambian nada o la empeoran. 

jueves, 28 de agosto de 2014

Todos contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En el país de los papanatas las reformas nunca terminan. Apenas acaban una y empiezan a modificarla. Este es el caso de las pensiones y AFPs. Lo peor de todo es que los papanatas que hacen las reformas en el Congreso culpan a las AFPs de los problemas del sistema, como si fueran las AFPs quienes hacen las leyes y no los mismos charlatanes del Congreso que hoy se apresuran a reformar su reforma. Encima hay que aguantar la cara de cínicos que ponen, asumiendo la pose de héroes de la nación en defensa del consumidor. Ya es hora de que paren de joder.

Todo el mundo mete la cuchara en el asunto de las AFPs, pero solo para ganarse alguito en términos de figuretismo. Es por eso que se leen y escuchan las más atroces barbaridades y estupideces en torno a algo que debiera permanecer en el campo técnico y no en lo político y menos en lo ideológico. Pero en este país de papanatas, estamos acostumbrados a que todos los temas técnicos se conviertan en políticos y acaben rápidamente en el delirio ideológico y la locura de los charlatanes, donde una recua de burros opina sin la menor idea de lo que dice. 

Vayamos por partes. En primer lugar, el sistema privado de pensiones (SPP) fue una genial idea para solucionar el sistema nacional de pensiones (SNP) a cargo del Estado que estaba quebrado. Ningún sistema de pensiones ha funcionado antes. Las cajas de pensiones fueron dilapidadas por mafias y los diferentes sistemas pensionarios a cargo del Estado fueron prostituidas por los políticos llevándolas a la quiebra. Así que las AFPs por lo menos están allí bien vigiladas por la SBS y tienen una excelente rentabilidad. Como se puede ver en el siguiente gráfico del fondo 2.


Si el SPP no ha podido mantener la rentabilidad es por dos motivos ajenos a ellas: 1) porque el gobierno ha paralizado la economía sin poder reformar la burocracia estatal que ha frenado las inversiones, y 2) porque las leyes le impiden a las AFPs invertir más dinero en el exterior, donde podrían obtener mejores rendimientos. En tal sentido resulta de lo más cínico y falaz criticar el bajo rendimiento de las AFPs en este año.

Ahora nuestros políticos se rasgan las vestiduras por las tonterías que ellos mismos hicieron hace dos años, guiados por el odio a la empresa privada y al lucro. La ideología nefasta del progresismo liderada por el fallecido Javier Diez Canseco y sus secuaces de izquierda, y seguida por los ignorantes del nacionalismo, emprendieron las reformas orientadas a reducir las utilidades de las AFPs. No les importó un pepino la rentabilidad de los fondos ni mejorar el sistema de disposición de esos fondos ni nada que optimizara el sistema. Todo lo que buscaron fue impedir que las AFPs ganaran dinero.

Con esa mentalidad cavernaria inventaron una nueva modalidad de cobro de comisión que generó malestar entre todos los afiliados y no cumplió sus objetivos. En segundo lugar inventaron el monstruo de Habitat creando un absurdo monopolio a la que le ofrecieron como anzuelo tragarse a todos los nuevos pensionistas y añadirle a los independientes. Tal fue la ingeniosa oferta de nuestros progresistas para convencer a este monopolio, eliminando así la libertad de los ciudadanos de elegir con qué entidad quieren contratar. Algo que es una imbecilidad sin nombre.

Esa reforma malintencionada basada en la ideología antiempresarial y antiliberal ha fracasado estrepitosamente provocando el malestar en todos. ¿Quién tiene la culpa de que hoy exista un monopolio y una obligación de los independientes de aportar a ella? Nadie más que estos políticos papanatas y mediocres, empezando por el propio Daniel Schydlowsky, mandamás de la SBS, y ese farsante de Jaime Delgado que se cree defensor de los consumidores.

Lo peligroso del asunto es que los políticos responsables del desastre no han tenido mejor idea que culpar de todo al SPP y las AFPs generando un falaz discurso que está calando en la mente de la gente. No es nada raro escuchar opiniones equivocadas de la gente que cree, por ejemplo, que hay que cumplir 110 años para cobrar la pensión. Hasta políticos respetables hacen referencia a esa edad sin saber de lo que están hablando. Se está creando en el público una opinión desfavorable a las AFPs solo por lavar la culpa de los políticos irresponsables. Y quienes están felices con todo esto son los progres de la podrida izquierda que ya se frotan las manos viendo el momento de eliminar a las AFPs como lo han anunciado tantas veces. A río revuelto ganancia de pescadores.

Lo que hay que hacer es dejar que los técnicos enfrenten las reformas del SPP y pedirle a los políticos, en especial a esa recua de incompetentes que tenemos en el Congreso, que se callen y que aprendan. Lo que se necesita es eliminar las restricciones para invertir en el exterior, cambiar el cobro del seguro por un precio fijo y no un porcentaje del sueldo, estudiar condiciones en que podrían permitirse disponer de una parte del fondo, etc. Además de todo eso, hay que combatir las estupideces que predican contra el SPP buscando que el Estado se apropie de los fondos. Para terminar, deberían abrir la posibilidad de que quien quiera salir del SPP y pasar a la ONP pueda hacerlo libremente. De ese modo a quien no le gusten las AFPs solo tienen que largarse a la ONP y dejar de joder. 

lunes, 11 de agosto de 2014

La yihad progresista contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La campaña de izquierda contra el sistema privado de pensiones solo es comparable a su guerrilla antiminera. Por ahora los antiAFP no tienen mucho eco pero es claro que apuntan a la eliminación del sistema para que, como ya ocurrió en Argentina, el Estado se apropie de los fondos privados, es decir, confisque el dinero de los seis millones de ahorristas que tienen cuentas de pensiones en alguna AFP, además de los 100 mil que la usan como cuenta de ahorros voluntaria. Algo similar está ocurriendo también en Chile, en donde la insanía mental ha vuelto a darle presencia al comunismo en el gobierno y en las calles, y ya iniciaron la campaña contra el SPP.

Los resultados de la campaña antiminera en Cajamarca, como el incremento de la pobreza, ya son harto conocidas. No será nada diferente lo que ocurra con los pensionistas si la guerra progresista contra el SPP llegara a tener éxito. Solo hay que ver lo ocurrido en Argentina, donde el Estado ha quebrado y los miles de millones que tomó de los fondos de pensiones se han volatilizado. La situación del sistema nacional de pensiones en el Perú siempre fue deficitaria e insostenible, aun cuando ya existían las AFPs. Los numerosos informes del MEF dan cuenta de la situación insostenible del esquema pensionario estatal, en especial del mafioso DL 20530. Frente a ello la creación del sistema privado de pensiones fue una gran solución, tanto para las arcas del Estado como para los trabajadores, así como para el país entero que se beneficia de los ahorros. 

¿Qué es lo que le molesta tanto al progresismo de las AFP? El fondo del asunto es el mismo, acá como en Chile o Argentina: puramente ideológico. No les gustan las empresas privadas. Eso es todo. Y le harán la guerra solo porque son grandes empresas privadas que -y esto es lo peor para el progresismo- ganan dinero. De hecho lo que más ha inquietado a la izquierda son las ganancias reportadas por las AFP. Para evitarlo han montado todas las reformas promulgadas el año pasado cuyo propósito principal fue reducir las comisiones que cobran las AFP. El resultado final fue un frankeinstein que parió la comisión por saldo y el absurdo de crear un monopolio como Habitat, más la estupidez de obligar a hacer trámites a la gente que quería permanecer en su mismo esquema de comisión.

Tan estúpida fue la reforma que la famosa nueva comisión no tuvo acogida entre los ahorristas y solo provocó molestias a los afiliados. Pero lo peor fue montar un monopolio: la AFP Habitat. Para contentar a este monopolio no solo se le ofreció a todos los nuevos afiliados que entraban al sistema sino ampliarles la cobertura hacía los trabajadores independientes. Es decir, el Estado no solo montó un monopolio sino que estaba trabajando a favor de él con el único propósito de jorobar a las otras AFPs. Esa fue la gran estupidez que hicieron nuestros progresistas.

El autor de ese mamarracho hoy se esconde detrás de las cortinas. Es el molusco Jaime Delgado que ahora sale de su concha para decir sin rubor que está en contra del descuento obligatorio de los independientes. El otro genio que impulsó el despropósito fue el progresista Daniel Schilowsky, jefe de la SBS, incansable predicador de la reforma desde que asumió el cargo. Lo peor de tanto zafarrancho fue que lo más importante del sistema quedó fuera de la discusión: la rentabilidad del fondo. A nadie le importó hacer algo para mejorar la rentabilidad, diversificar mejor las inversiones, ampliar la cobertura, proponer nuevos productos, etc. Todo el interés de la reforma fue impedir que las AFP ganen su dinero. Esa es la mentalidad que tienen nuestros mediocres políticos afectados de progresismo.

La campaña actual emprendida por IDL-Reporteros y La República tiende a demostrar que las AFP son una estafa, que las pensiones son mínimas y que además las AFP se quedan con el dinero del ahorrista. Se trata de una sucia campaña de desinformación, hay que decirlo claramente. En lugar de servir como medio educativo para que el ciudadano sepa tomar mejores decisiones, lo que hace el progresismo mediante sus reportes es desinformar, tergiversar y hasta mentir sin decoro. Lo concreto es que las AFP son simples instituciones financieras donde la gente ahorra y gana una rentabilidad que, hasta el momento, siempre ha sido el mayor del mercado financiero. Cuando se jubilan cobran lo ahorrado. Eso es todo. Así de simple.

El problema del progresismo es que responsabiliza a la AFP de que la pensión sea baja en muchos casos. ¿Es eso culpa de la AFP? Por supuesto que no. En la mayoría de estos casos se trata de gente que no supo tomar una adecuada decisión al momento de afiliarse, no se informó ni hizo los cálculos mínimos para optar por una cuenta de AFP. Es entera responsabilidad del ahorrista. Sin embargo, vistos estos problemas de mala elección, se dio una ley que permitía regresar a la ONP a quienes no les convenía seguir en la AFP debido a su edad. Entonces ya tendrán que haber tomado ese camino. Y si no lo hicieron ¿es culpa de las AFP? Claro que para los progresistas TODO es culpa de las AFPs. Incluso la estupidez de la gente.

¿Es posible que el pensionista nunca cobre el total de sus fondos? Pero claro que sí. Si es que se muere antes. Pero en tal caso quienes cobran son sus herederos. ¿Es eso culpa de la AFP? Tampoco. Pero hay muchas cosas buenas que ofrecen las AFPs y que nunca se dicen. Los únicos que hablan de las AFPs son los progresistas y siempre para engañar con falsas imágenes negativas. No dicen por ejemplo que el ahorrista además de una pensión de jubilación cuenta también con un seguro de invalidez, una pensión de sobrevivencia, gastos de sepelio cubiertos, etc. Además de ser un gran alivio al erario nacional que ya no daba más con el servicio de la deuda, pues los aportes de pensiones jamás cubrían la planilla de pensiones. Si a esto le sumamos el enorme aporte que significan los 40 mil millones de dólares que el SPP inyecta a la economía como impulso a las inversiones, tenemos el cuadro completo de lo ventajoso que es contar con este sistema privado de pensiones. El resto es solo ideología caduca, envidia, prejuicio y estupidez progresista.

sábado, 9 de agosto de 2014

Renacer liberal del progresismo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El socialismo acaba cuando se termina el dinero de los demás, decía Margaret Thatcher con aquella sabiduría simple que la llevó a liderar junto con Ronald Reagan y el papa Juan Pablo II la troika que en los 80 empujó al comunismo mundial hasta depositarlo en el basurero de la historia. Pero también podríamos añadir que el socialismo acaba cuando el Estado toca el bolsillo del progresismo en lugar del de las empresas privadas, como está ocurriendo en estos días con la entrada en vigencia de la ley que obliga a los trabajadores independientes a ahorrar para su pensión de vejez.

De pronto un coro de progresistas afectados ha salido con voces indignadas a criticar al Estado por imponer una obligación al ciudadano sin respetar su madurez e independencia para tomar sus propias decisiones. Más aun, Gustavo Gorriti, el director de IDL-Reporteros asegura que ni siquiera existe justificación racional para la medida. Así de grave está la cosa. 

Recién ahora es cuando los progres descubren que la ONP o sistema público de pensiones que funciona desde que Moisés bajó del monte con la tablas de la ley, es una vergonzosa estafa. Reconocen que las AFPs son mejores que esa mafia estatal que ha perjudicado a millones de trabajadores en las últimas décadas ofreciendo pensiones ridículas, pero esta pequeña dosis de contradicción principista no deviene en la condena de este perverso sistema público sino más bien en anatemizar al sistema privado. Son progres, después de todo.

Para el progre no basta con reconocer que el sistema privado es mejor que el público, eso sería como reconocer que el capitalismo es infinitamente superior al socialismo. Las evidencias de la realidad no bastan. Por lo tanto se dedica a buscarle problemas al sistema. Y los encuentra. Desde luego. No hay sistema que conforme a todos y mucho menos un sistema a prueba de todo. Así es como el progresismo inicia su habitual tarea de demolición. Los idiotas del progresismo se caracterizan por perseguir utopías que solo existen en su mente, mientras tanto van destruyendo lo que hay en el mundo, es decir, lo que funciona, solo por el pecado de no ser perfecto

Los progres son expertos en criticar todo pero incapaces de construir algo. Y es por esa misma razón que siempre fracasan. IDL-Reporteros se ha dedicado a señalar defectillos en el sistema privado de pensiones sin siquiera tomarse la molestia de entender cuál es el criterio con el que se ha construido el sistema. Así es como montaron el escandalete de que el tope de edad para el cálculo de la pensión es de 110 años, lo cual es en el fondo una falacia. Desde luego, nunca se rectificaron luego de que los expertos explicaron la verdadera fórmula y el sentido que tiene ese tope.

Ahora que los progres son obligados a cotizar para su propia pensión del mañana, les parece injusto, y más aun que lo manejen las empresas privadas ya que la opción del Estado les resulta destestable. Es decir, acaban de descubrir que el Estado como administrador es un ladrón y que la obligación de cotizar para una pensión es un abuso. Pero esto es algo que ha venido ocurriendo al menos en el último siglo sin que nunca un progre diga nada para defender al trabajador. Jamás al progresismo se le ocurrió hacer estudios para demostrar lo nefasto que era el SNP, como lo hacen ahora con las AFPs, ni se atrevieron a llamar "abuso y prepotencia" a la imposición estatal de descontarle al trabajador un aporte para el sistema nacional de pensiones, y ni siquiera criticaron que el Estado se quede con todo lo aportado sin darle un centavo al trabajador que no demostraba aportes por más de 20 años. Todo un esquema de abuso e injusticia durante décadas que pasó desapercibido a los ojos del progresismo.

Ahora que los progres han descubierto la prepotencia del Estado y que la plata sale de los bolsillos de los contribuyentes y no solo de las grandes empresas, porque al final las grandes empresas se la sacan a los ciudadanos, parece que tendremos que darle cabida a los progres en el liberalismo. Lo que aun no se entiende es cómo el progresismo pide privilegios para los trabajadores independientes exigiendo que se anule la obligación de sus aportes pensionarios, mientras callan ante la obligación que persiste para los trabajadores dependientes. ¿Qué pasó con su tan cacareada igualdad ante la ley?

La moraleja que deja este escenario es que uno es progresista hasta que el Estado choca con tu bolsillo. 

jueves, 24 de julio de 2014

La histeria liberal anti AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Las administradoras de fondos de pensiones, conocidas como AFP, son blanco permanente del progresismo y de un batallón de políticos figuretis que no cesan en criticar al sistema privado de pensiones (SSP), diciendo cuanta sandez cruza por sus mentes, dejando ver en cada ocasión su penosa ignorancia sobre el fondo del asunto. Para colmo, en estos tiempos se han sumado al griterío anti AFP los independientes afectados con el descuento obligatorio. Y hasta se está organizando un plantón contra la AFP Habitat. 

Todo esto solo refleja el grado de histeria al que se puede llegar en medio de campañas de desinformación y ataques sistemáticos, motivados básicamente por el fanatismo ideológico en contra de la empresa privada. El principal argumento contras las AFP es que "ganan demasiado". Las últimas reformas han tenido el objetivo central de reducir sus comisiones, no en mejorar las pensiones ni asegurar o aumentar la rentabilidad de los fondos. No, nada de eso. La obsesión de los críticos y reformistas es que las AFP ganan dinero. Algo que no pueden concebir. En Argentina incluso lograron eliminarlas y el Estado se apropió de los fondos. Eso es sin duda lo que persiguen acá los anti AFP.

Lo ridículo del griterio anti AFP es que en el Perú existen dos sistemas de pensiones: el público, a cargo de la ONP; y el privado, a cargo de las AFP. Ambos subsisten en abierta competencia y la gente puede elegir libremente entre los dos. En ambos casos el descuento es obligatorio. La pregunta obvia es ¿por qué si hay dos sistemas de libre elección -público y privado- los quejosos están siempre en contra a las AFP, a pesar de que el sistema del Estado es notablemente peor? Es solo porque no soportan que las empresas ganen. Es todo. Y no es poco. Esa tara mental es en parte  responsable de nuestra mediocridad como país.

En el griterío anti AFP hay ahora varios periodistas muy connotados, a quienes no les ha gustado nada tener que desprenderse de una parte de sus honorarios. Pero pese a que pueden optar por irse al sistema público, se han dedicado a llorar despotricando contra las AFP como si estas hicieran las leyes. Lo que debieron haber hecho hace tiempo es confrontar a los magníficos legisladores que inventaron la famosa reforma, liderados por el progresista Daniel Schydlowsky hace más de año y medio. Pero se limitaron a discutir obsesivamente el tema de las comisiones, que es todo lo que les importa. Se discute más por las comisiones de las AFP que por el grotesco robo del Estado a todo aquel que no completa 20 años de aportes, por ejemplo.

Hoy resulta que el descuento pensionario obligatorio es injusto, abusivo y prepotente. Ahora es cuando todos se vuelven liberales y defienden el derecho del ciudadano a tomar sus propias decisiones. Curiosa y repentina transformación de la mentalidad de muchos, porque en el Perú el descuento pensionario ha sido obligatorio desde hace casi un siglo. Y nunca nadie dijo nada jamás. Claro, porque se trataba de trabajadores en planilla. Pero ahora afecta a los señoritos de la cuarta categoría tributaria y entonces la cosa se transforma en abuso totalitario. A nadie le importa la calidad de la soga hasta que se la ponen al cuello.

Me parece adecuado entrar en el debate de la libertad del ciudadano para decidir sobre su propio bienestar y su futuro, imponiendo límites a la intervención y potestad del Estado. Pero este debe ser un debate amplio que incluya otros aportes obligatorios como ESSALUD, e incluso los que se imponen a los empleadores, como el de la CTS, que es un freno para la empleabilidad de millones. Lo que no podemos hacer es seguir cogiendo de piñatas a las AFP, haciéndole el juego al progresismo delirante. 

El SPP fue una gran solución al pesado lio de las pensiones en manos del Estado. No fue, como ha dicho un despistado comentarista, "un invento de Boloña para hacer caja". Eso no tiene sentido. No se hace caja desprendiéndose del dinero. El SPP fue inventado en Chile y copiado por más de 30 países. Evita la enorme corrupción estatal que siempre, indefectiblemente, acababa despilfarrando los fondos y pagando miserias a los jubilados, quienes deben emprender interminables trámites y hasta juicios. Debemos pues tener muy en claro que el SPP es una gran solución. Además resulta indispensable defenderlo del ataque progresista que pretende aniquilarlo, como se hizo en Argentina. Se trata del ahorro de más de cinco millones de peruanos que debemos proteger.

También es bueno iniciar un debate alturado, tratando de crear ciudadanos responsables de su propio destino. El mundo ha cambiado y ya no estamos en los años 30 del siglo pasado. Estamos en una nueva cultura y tenemos mejores instituciones y sistemas financieros. No hace falta que el Estado se inmiscuya en la vida privada de las personas. Debemos rechazar el cientificismo liberal que pretende probar que el ser humano es incapaz de tomar decisiones a futuro, usándolo como justificación para el intervencionismo estatal en la vida de las personas. Pero defender la libertad del individuo y ponerle freno al Estado no pasa por combatir a las AFP.