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miércoles, 17 de septiembre de 2014

El aborto de las pensiones


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

¡Por fin parió Paula! tuiteó Ana Jara anunciando lo que en realidad era un aborto. El gobierno había dado marcha atrás en un aspecto de la reciente reforma del sistema privado de pensiones, cercado por el griterío político y mediático. Un escándalo tardío armado a la entrada en vigor de una norma que había sido promulgada hacía más de un año. Este retroceso es obviamente un papelón internacional. La noticia ya dio la vuelta al mundo en los diarios financieros, confirmando que somos un país inestable, de gentes confusas, donde existe una pasión enfermiza por la palabra "cambio" aunque todos temen los cambios, y donde todos los políticos se sienten reformadores de todo, cuando no revolucionarios.

De hecho el Perú es un país en permanente reforma, incluyendo las reformas. Lo que se ha promulgado es una reforma de la reforma, un retroceso, una derogatoria ejecutada bajo presión en medio del griterío. Nadie ha explicado por qué los trabajadores independientes tienen que ser diferentes a los dependientes. Igual cobran, van a envejecer y necesitar una pensión. Y de eso se trata: de ahorrar para tener una pensión. Todas las excusas para exonerar a los independientes del aporte pensionario son aplicables a los dependientes. 

Pero está demostrado que la cantaleta de la igualdad ante la ley sirve solo para el discurso. Seis millones de trabajadores dependientes son obligados a aportar desde hace casi un siglo, mientras que unos 200 mil independientes formales que emiten boleta siguen exonerados en lugar de incorporarse al sistema como los otros. Han cedido ante el lobby de independientes encabezados por los opinólogos de los medios. Más nada. Y el capricho ha sido convenientemente adornado como un rechazo al "lobby de las AFPs" cuando en realidad el sistema incluye a la ONP y solo hay una AFP beneficiada: precisamente la que montaron para este propósito. 

La AFP Habitat tiene el camino expedito para enjuiciar al Estado peruano porque la han estafado. Aun está pendiente una apelación al TC por la obligación monopólica para aportar a esta AFP eliminando la libertad de elección del trabajador. Si el TC falla a favor de los trabajadores anulando el monopolio, Habitat va a tener que cerrar pues no estará en condiciones de competir. Y no lo hará sin un juicio millonario. Ojalá que a la hora de tener que indeminazarla sean los políticos bochincheros los que hagan una chanchita con su plata.

Todo este mamarracho de reforma que acaba de abortar en su primera etapa se debe a que se la hizo con muy mala intención. Su objetivo no fue mejorar el sistema sino perjudicar a las AFPs obligándolas a reducir sus comisiones. Ese fue todo el objetivo de la reforma. Lo que molesta a los progresistas es que las AFPs ganen dinero y decidieron que debían reducir sus utilidades como sea. Y lo hicieron literalmente como sea.

Veremos cuál es el siguiente paso en este torbellino de reformas que al final nunca cambian nada o la empeoran. 

jueves, 28 de agosto de 2014

Todos contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

En el país de los papanatas las reformas nunca terminan. Apenas acaban una y empiezan a modificarla. Este es el caso de las pensiones y AFPs. Lo peor de todo es que los papanatas que hacen las reformas en el Congreso culpan a las AFPs de los problemas del sistema, como si fueran las AFPs quienes hacen las leyes y no los mismos charlatanes del Congreso que hoy se apresuran a reformar su reforma. Encima hay que aguantar la cara de cínicos que ponen, asumiendo la pose de héroes de la nación en defensa del consumidor. Ya es hora de que paren de joder.

Todo el mundo mete la cuchara en el asunto de las AFPs, pero solo para ganarse alguito en términos de figuretismo. Es por eso que se leen y escuchan las más atroces barbaridades y estupideces en torno a algo que debiera permanecer en el campo técnico y no en lo político y menos en lo ideológico. Pero en este país de papanatas, estamos acostumbrados a que todos los temas técnicos se conviertan en políticos y acaben rápidamente en el delirio ideológico y la locura de los charlatanes, donde una recua de burros opina sin la menor idea de lo que dice. 

Vayamos por partes. En primer lugar, el sistema privado de pensiones (SPP) fue una genial idea para solucionar el sistema nacional de pensiones (SNP) a cargo del Estado que estaba quebrado. Ningún sistema de pensiones ha funcionado antes. Las cajas de pensiones fueron dilapidadas por mafias y los diferentes sistemas pensionarios a cargo del Estado fueron prostituidas por los políticos llevándolas a la quiebra. Así que las AFPs por lo menos están allí bien vigiladas por la SBS y tienen una excelente rentabilidad. Como se puede ver en el siguiente gráfico del fondo 2.


Si el SPP no ha podido mantener la rentabilidad es por dos motivos ajenos a ellas: 1) porque el gobierno ha paralizado la economía sin poder reformar la burocracia estatal que ha frenado las inversiones, y 2) porque las leyes le impiden a las AFPs invertir más dinero en el exterior, donde podrían obtener mejores rendimientos. En tal sentido resulta de lo más cínico y falaz criticar el bajo rendimiento de las AFPs en este año.

Ahora nuestros políticos se rasgan las vestiduras por las tonterías que ellos mismos hicieron hace dos años, guiados por el odio a la empresa privada y al lucro. La ideología nefasta del progresismo liderada por el fallecido Javier Diez Canseco y sus secuaces de izquierda, y seguida por los ignorantes del nacionalismo, emprendieron las reformas orientadas a reducir las utilidades de las AFPs. No les importó un pepino la rentabilidad de los fondos ni mejorar el sistema de disposición de esos fondos ni nada que optimizara el sistema. Todo lo que buscaron fue impedir que las AFPs ganaran dinero.

Con esa mentalidad cavernaria inventaron una nueva modalidad de cobro de comisión que generó malestar entre todos los afiliados y no cumplió sus objetivos. En segundo lugar inventaron el monstruo de Habitat creando un absurdo monopolio a la que le ofrecieron como anzuelo tragarse a todos los nuevos pensionistas y añadirle a los independientes. Tal fue la ingeniosa oferta de nuestros progresistas para convencer a este monopolio, eliminando así la libertad de los ciudadanos de elegir con qué entidad quieren contratar. Algo que es una imbecilidad sin nombre.

Esa reforma malintencionada basada en la ideología antiempresarial y antiliberal ha fracasado estrepitosamente provocando el malestar en todos. ¿Quién tiene la culpa de que hoy exista un monopolio y una obligación de los independientes de aportar a ella? Nadie más que estos políticos papanatas y mediocres, empezando por el propio Daniel Schydlowsky, mandamás de la SBS, y ese farsante de Jaime Delgado que se cree defensor de los consumidores.

Lo peligroso del asunto es que los políticos responsables del desastre no han tenido mejor idea que culpar de todo al SPP y las AFPs generando un falaz discurso que está calando en la mente de la gente. No es nada raro escuchar opiniones equivocadas de la gente que cree, por ejemplo, que hay que cumplir 110 años para cobrar la pensión. Hasta políticos respetables hacen referencia a esa edad sin saber de lo que están hablando. Se está creando en el público una opinión desfavorable a las AFPs solo por lavar la culpa de los políticos irresponsables. Y quienes están felices con todo esto son los progres de la podrida izquierda que ya se frotan las manos viendo el momento de eliminar a las AFPs como lo han anunciado tantas veces. A río revuelto ganancia de pescadores.

Lo que hay que hacer es dejar que los técnicos enfrenten las reformas del SPP y pedirle a los políticos, en especial a esa recua de incompetentes que tenemos en el Congreso, que se callen y que aprendan. Lo que se necesita es eliminar las restricciones para invertir en el exterior, cambiar el cobro del seguro por un precio fijo y no un porcentaje del sueldo, estudiar condiciones en que podrían permitirse disponer de una parte del fondo, etc. Además de todo eso, hay que combatir las estupideces que predican contra el SPP buscando que el Estado se apropie de los fondos. Para terminar, deberían abrir la posibilidad de que quien quiera salir del SPP y pasar a la ONP pueda hacerlo libremente. De ese modo a quien no le gusten las AFPs solo tienen que largarse a la ONP y dejar de joder. 

lunes, 11 de agosto de 2014

La yihad progresista contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La campaña de izquierda contra el sistema privado de pensiones solo es comparable a su guerrilla antiminera. Por ahora los antiAFP no tienen mucho eco pero es claro que apuntan a la eliminación del sistema para que, como ya ocurrió en Argentina, el Estado se apropie de los fondos privados, es decir, confisque el dinero de los seis millones de ahorristas que tienen cuentas de pensiones en alguna AFP, además de los 100 mil que la usan como cuenta de ahorros voluntaria. Algo similar está ocurriendo también en Chile, en donde la insanía mental ha vuelto a darle presencia al comunismo en el gobierno y en las calles, y ya iniciaron la campaña contra el SPP.

Los resultados de la campaña antiminera en Cajamarca, como el incremento de la pobreza, ya son harto conocidas. No será nada diferente lo que ocurra con los pensionistas si la guerra progresista contra el SPP llegara a tener éxito. Solo hay que ver lo ocurrido en Argentina, donde el Estado ha quebrado y los miles de millones que tomó de los fondos de pensiones se han volatilizado. La situación del sistema nacional de pensiones en el Perú siempre fue deficitaria e insostenible, aun cuando ya existían las AFPs. Los numerosos informes del MEF dan cuenta de la situación insostenible del esquema pensionario estatal, en especial del mafioso DL 20530. Frente a ello la creación del sistema privado de pensiones fue una gran solución, tanto para las arcas del Estado como para los trabajadores, así como para el país entero que se beneficia de los ahorros. 

¿Qué es lo que le molesta tanto al progresismo de las AFP? El fondo del asunto es el mismo, acá como en Chile o Argentina: puramente ideológico. No les gustan las empresas privadas. Eso es todo. Y le harán la guerra solo porque son grandes empresas privadas que -y esto es lo peor para el progresismo- ganan dinero. De hecho lo que más ha inquietado a la izquierda son las ganancias reportadas por las AFP. Para evitarlo han montado todas las reformas promulgadas el año pasado cuyo propósito principal fue reducir las comisiones que cobran las AFP. El resultado final fue un frankeinstein que parió la comisión por saldo y el absurdo de crear un monopolio como Habitat, más la estupidez de obligar a hacer trámites a la gente que quería permanecer en su mismo esquema de comisión.

Tan estúpida fue la reforma que la famosa nueva comisión no tuvo acogida entre los ahorristas y solo provocó molestias a los afiliados. Pero lo peor fue montar un monopolio: la AFP Habitat. Para contentar a este monopolio no solo se le ofreció a todos los nuevos afiliados que entraban al sistema sino ampliarles la cobertura hacía los trabajadores independientes. Es decir, el Estado no solo montó un monopolio sino que estaba trabajando a favor de él con el único propósito de jorobar a las otras AFPs. Esa fue la gran estupidez que hicieron nuestros progresistas.

El autor de ese mamarracho hoy se esconde detrás de las cortinas. Es el molusco Jaime Delgado que ahora sale de su concha para decir sin rubor que está en contra del descuento obligatorio de los independientes. El otro genio que impulsó el despropósito fue el progresista Daniel Schilowsky, jefe de la SBS, incansable predicador de la reforma desde que asumió el cargo. Lo peor de tanto zafarrancho fue que lo más importante del sistema quedó fuera de la discusión: la rentabilidad del fondo. A nadie le importó hacer algo para mejorar la rentabilidad, diversificar mejor las inversiones, ampliar la cobertura, proponer nuevos productos, etc. Todo el interés de la reforma fue impedir que las AFP ganen su dinero. Esa es la mentalidad que tienen nuestros mediocres políticos afectados de progresismo.

La campaña actual emprendida por IDL-Reporteros y La República tiende a demostrar que las AFP son una estafa, que las pensiones son mínimas y que además las AFP se quedan con el dinero del ahorrista. Se trata de una sucia campaña de desinformación, hay que decirlo claramente. En lugar de servir como medio educativo para que el ciudadano sepa tomar mejores decisiones, lo que hace el progresismo mediante sus reportes es desinformar, tergiversar y hasta mentir sin decoro. Lo concreto es que las AFP son simples instituciones financieras donde la gente ahorra y gana una rentabilidad que, hasta el momento, siempre ha sido el mayor del mercado financiero. Cuando se jubilan cobran lo ahorrado. Eso es todo. Así de simple.

El problema del progresismo es que responsabiliza a la AFP de que la pensión sea baja en muchos casos. ¿Es eso culpa de la AFP? Por supuesto que no. En la mayoría de estos casos se trata de gente que no supo tomar una adecuada decisión al momento de afiliarse, no se informó ni hizo los cálculos mínimos para optar por una cuenta de AFP. Es entera responsabilidad del ahorrista. Sin embargo, vistos estos problemas de mala elección, se dio una ley que permitía regresar a la ONP a quienes no les convenía seguir en la AFP debido a su edad. Entonces ya tendrán que haber tomado ese camino. Y si no lo hicieron ¿es culpa de las AFP? Claro que para los progresistas TODO es culpa de las AFPs. Incluso la estupidez de la gente.

¿Es posible que el pensionista nunca cobre el total de sus fondos? Pero claro que sí. Si es que se muere antes. Pero en tal caso quienes cobran son sus herederos. ¿Es eso culpa de la AFP? Tampoco. Pero hay muchas cosas buenas que ofrecen las AFPs y que nunca se dicen. Los únicos que hablan de las AFPs son los progresistas y siempre para engañar con falsas imágenes negativas. No dicen por ejemplo que el ahorrista además de una pensión de jubilación cuenta también con un seguro de invalidez, una pensión de sobrevivencia, gastos de sepelio cubiertos, etc. Además de ser un gran alivio al erario nacional que ya no daba más con el servicio de la deuda, pues los aportes de pensiones jamás cubrían la planilla de pensiones. Si a esto le sumamos el enorme aporte que significan los 40 mil millones de dólares que el SPP inyecta a la economía como impulso a las inversiones, tenemos el cuadro completo de lo ventajoso que es contar con este sistema privado de pensiones. El resto es solo ideología caduca, envidia, prejuicio y estupidez progresista.

jueves, 24 de julio de 2014

La histeria liberal anti AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Las administradoras de fondos de pensiones, conocidas como AFP, son blanco permanente del progresismo y de un batallón de políticos figuretis que no cesan en criticar al sistema privado de pensiones (SSP), diciendo cuanta sandez cruza por sus mentes, dejando ver en cada ocasión su penosa ignorancia sobre el fondo del asunto. Para colmo, en estos tiempos se han sumado al griterío anti AFP los independientes afectados con el descuento obligatorio. Y hasta se está organizando un plantón contra la AFP Habitat. 

Todo esto solo refleja el grado de histeria al que se puede llegar en medio de campañas de desinformación y ataques sistemáticos, motivados básicamente por el fanatismo ideológico en contra de la empresa privada. El principal argumento contras las AFP es que "ganan demasiado". Las últimas reformas han tenido el objetivo central de reducir sus comisiones, no en mejorar las pensiones ni asegurar o aumentar la rentabilidad de los fondos. No, nada de eso. La obsesión de los críticos y reformistas es que las AFP ganan dinero. Algo que no pueden concebir. En Argentina incluso lograron eliminarlas y el Estado se apropió de los fondos. Eso es sin duda lo que persiguen acá los anti AFP.

Lo ridículo del griterio anti AFP es que en el Perú existen dos sistemas de pensiones: el público, a cargo de la ONP; y el privado, a cargo de las AFP. Ambos subsisten en abierta competencia y la gente puede elegir libremente entre los dos. En ambos casos el descuento es obligatorio. La pregunta obvia es ¿por qué si hay dos sistemas de libre elección -público y privado- los quejosos están siempre en contra a las AFP, a pesar de que el sistema del Estado es notablemente peor? Es solo porque no soportan que las empresas ganen. Es todo. Y no es poco. Esa tara mental es en parte  responsable de nuestra mediocridad como país.

En el griterío anti AFP hay ahora varios periodistas muy connotados, a quienes no les ha gustado nada tener que desprenderse de una parte de sus honorarios. Pero pese a que pueden optar por irse al sistema público, se han dedicado a llorar despotricando contra las AFP como si estas hicieran las leyes. Lo que debieron haber hecho hace tiempo es confrontar a los magníficos legisladores que inventaron la famosa reforma, liderados por el progresista Daniel Schydlowsky hace más de año y medio. Pero se limitaron a discutir obsesivamente el tema de las comisiones, que es todo lo que les importa. Se discute más por las comisiones de las AFP que por el grotesco robo del Estado a todo aquel que no completa 20 años de aportes, por ejemplo.

Hoy resulta que el descuento pensionario obligatorio es injusto, abusivo y prepotente. Ahora es cuando todos se vuelven liberales y defienden el derecho del ciudadano a tomar sus propias decisiones. Curiosa y repentina transformación de la mentalidad de muchos, porque en el Perú el descuento pensionario ha sido obligatorio desde hace casi un siglo. Y nunca nadie dijo nada jamás. Claro, porque se trataba de trabajadores en planilla. Pero ahora afecta a los señoritos de la cuarta categoría tributaria y entonces la cosa se transforma en abuso totalitario. A nadie le importa la calidad de la soga hasta que se la ponen al cuello.

Me parece adecuado entrar en el debate de la libertad del ciudadano para decidir sobre su propio bienestar y su futuro, imponiendo límites a la intervención y potestad del Estado. Pero este debe ser un debate amplio que incluya otros aportes obligatorios como ESSALUD, e incluso los que se imponen a los empleadores, como el de la CTS, que es un freno para la empleabilidad de millones. Lo que no podemos hacer es seguir cogiendo de piñatas a las AFP, haciéndole el juego al progresismo delirante. 

El SPP fue una gran solución al pesado lio de las pensiones en manos del Estado. No fue, como ha dicho un despistado comentarista, "un invento de Boloña para hacer caja". Eso no tiene sentido. No se hace caja desprendiéndose del dinero. El SPP fue inventado en Chile y copiado por más de 30 países. Evita la enorme corrupción estatal que siempre, indefectiblemente, acababa despilfarrando los fondos y pagando miserias a los jubilados, quienes deben emprender interminables trámites y hasta juicios. Debemos pues tener muy en claro que el SPP es una gran solución. Además resulta indispensable defenderlo del ataque progresista que pretende aniquilarlo, como se hizo en Argentina. Se trata del ahorro de más de cinco millones de peruanos que debemos proteger.

También es bueno iniciar un debate alturado, tratando de crear ciudadanos responsables de su propio destino. El mundo ha cambiado y ya no estamos en los años 30 del siglo pasado. Estamos en una nueva cultura y tenemos mejores instituciones y sistemas financieros. No hace falta que el Estado se inmiscuya en la vida privada de las personas. Debemos rechazar el cientificismo liberal que pretende probar que el ser humano es incapaz de tomar decisiones a futuro, usándolo como justificación para el intervencionismo estatal en la vida de las personas. Pero defender la libertad del individuo y ponerle freno al Estado no pasa por combatir a las AFP.  

miércoles, 14 de mayo de 2014

Atentado progre contra las AFP


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más la progresía tratando de dinamitar el sistema privado de pensiones. No es ninguna novedad. Cada año se esfuerzan más en fabricar embustes. En esta ocasión los progres que parasitan en IDL han montado una historia de terror: la AFP se podría quedar hasta con el 50% de tu fondo. Para esto no tienen ningún reparo en engañar y mentir apelando a cuidadosas ficciones que acomodan sus teorías en el sentido que quieren darle. Son maestros en el arte de confundir y crear psicosociales. De hecho, los especialistas ya han salido a responderles y demostrar que estos progres están equivocados, para variar.

El asunto se presta a crear falacias ya que es difícil de entender y el gran público lo ignora. Pero vayamos al grano. Los progres odian el sistema privado de pensiones porque no soportan que empresas privadas ganen dinero. Eso es todo. Sus pelos se erizan cuando ven los balances de las AFP señalando utilidades. Muchos no tienen reparos en "acusar" directamente a las AFPs por ganar dinero. De acuerdo a la mediocre mentalidad de la progresía es un delito ganar dinero y están en contra de todo sistema sustentado en el lucro.

El sistema privado de pensiones ha sido un gran salto a la modernidad que busca superar el fracasado modelo a cargo del Estado. Hoy es empleado por diversos países, incluyendo ex comunistas como Rusia, Polonia, Hungría, Rumanía, etc. El sistema ha sido diseñado por expertos y funciona. Por lo menos funciona bastante mejor que el fatídico sistema administrado por el Estado, el cual nunca funcionó en ningún lado, solo sirvió para repartir miseria y fomentar la corrupción y la estafa en diversas "cajas de pensiones". Las AFP están supervisadas y bien vigiladas, a diferencia del Estado al que nadie controla.

La creación del SPP en el Perú fue, desde luego, una gran solución para salir de ese nefasto sistema estatal, pero lejos de eliminar por completo la ONP, este fue resucitado por imposición de la torpe progresía. Claro que a los genios del progresismo les interesa poco o nada que el Estado se quede con el dinero de los pensionistas si estos no logran demostrar 20 años de aportes. Tampoco les importa que el Estado se esté quedando con el dinero de los trabajadores, a quienes ya les aplicó el descuento de sus pensiones pero que no son depositados en sus correspondientes cuentas de AFP, perdiendo intereses. El monto que el Estado se ha cogido ilegalmente supera los 10 mil millones de soles. 

Por supuesto, a la progresía no le preocupa en lo absoluto que el Estado sea el mayor ladrón y estafador del país, que se coja el dinero de los trabajadores tanto de sus pensiones como de sus CTS y aportes a ESSALUD. Nada de eso le interesa a la progresía. Todo su furor se despierta solo porque hay empresas privadas que lucran con el dinero de los trabajadores. No descansarán en sus ataques a las AFP hasta conseguir, como en la cada día más patética Argentina, que los fondos privados regresen al Estado.