domingo, 12 de mayo de 2013

Steven Levitsky, el narrador de cuentos


Steven Levitsky es uno de los columnistas más celebrados de La República. Aunque luce un perfil académico muy respetable, lo cierto es que sus aportes al debate político de nuestro país son solo ruido. Su mejor argumento no es su análisis sino su condición de gringo y académico. Pese a que se esfuerza por mantener cierta distancia política, finalmente acaba siempre apoyando -como quien no quiere la cosa- al progresismo. Hecho que, por supuesto, es celebrado por la caviarada que lo tiene cual santo patrón, comentando y repitiendo sus aportes retóricos como "la coalición paniagüista". 

El genio Levitsky llega hoy para dictarnos una lección de realidad peruana a los peruanos. Nos dice que la reacción limeña contra la frustrada compra de Repsol por parte de Petroperú ha sido "histérica", motivada por un supuesto "consenso de Lima". Nos dice que haber supuesto que Ollanta Humala volvía a sus fueros chavistas estaba "contra toda lógica". Lo cual significa que quienes pensaron esto son unos estúpidos, entre ellos la CONFIEP y varios columnista de La República. ¿Qué bola de cristal tiene Levitsky para saber "a ciencia cierta" que Ollanta Humala no tiene intenciones de unirse a la ola chavista? Nadie sabe.

Luego nuestro ilustre pensador da por hecho que el gobierno desistió de la compra de Repsol debido a esta inusitada "demostración de fuerza brutal". O sea que no fueron los datos técnicos financieros los que permitieron al gobierno desistir de la aventura empresarial sino el "consenso de Lima", una nueva, extraña y poderosa fuerza política que este gurú acaba de inventar. ¿O acaso debemos decir "descubrir"? 

Levitsky diagnostica que en Lima existe una "extraña alergia a la intervención estatal" como si fuera una enfermedad que solo afecta a los limeños. En otros países no existe tal cosa, dice. Asegura que Ollanta Humala ha quedado atrapado en un modelo que nadie se atreve a cambiar. ¿Y por qué tendríamos que cambiarlo? No lo dice. Ciego para concederle alguna posibilidad al éxito del modelo y a la sensatez política, Levitsky afirma que se debe tan solo al temible "consenso de Lima" que ha impuesto el programa de PPK. 

Siendo aun más arriesgado, el "politólogo" afirma convencido que 5 millones votaron por la Gran Transformación. ¿Desde cuándo en el Perú se vota por programas políticos y no por personas? Este sabio internacional vive convencido de que hay 5 millones de peruanos que leyeron el mamotreto de la Gran Transformación y que votaron apoyando ese programa. Pero además nos dice que hay un poderoso fantasma llamado "consenso de Lima" capaz de derrotar al fantasma de la "coalición paniagüista" e incluso dominar la voluntad del presidente esquivando la influencia de su esposa. Usar la imaginación para engañar a los incautos es un viejo recurso efectista literario, pero ridículo en política.

sábado, 11 de mayo de 2013

La ética progresista


Primer acto: El presidente del Ecuador, Rafael Correa, amenaza al embajador de los EEUU en su país por entrometerse en los asuntos internos del Ecuador. ¿Qué hizo el condenado embajador? Simplemente asistir a un congreso sobre libertad de expresión al que fue invitado y en el cual, como era obvio, habló de libertad de expresión.

Segundo acto: el presidente de Venezuela se refiere al canciller del Perú en términos amenazantes y despectivos, incluso advierte al gobierno del presidente Ollanta Humala. ¿Qué hizo el canciller? Invocar a que en Venezuela prime el diálogo y la tolerancia. Nada más.

Tercer acto: La Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, órgano oficioso de la CIDH, siempre atenta a los conflictos sociales y presta a condenar la represión policial y militar de las manifestaciones populares, no ha dicho una sola palabra sobre lo que ocurre en Venezuela, pese a la condena oficial de la CIDH. El último interés internacional de la CNDDHH ha sido celebrar el juicio del ex dictador Rios Mont en Guatemala.

En el lado personal, salvando las distancias, podría añadir un epílogo: la clausura de mi blog en La Mula, sin duda a raíz de mi artículo sobre Javier Diez Canseco, que además ha sido eliminado del servidor. Todo intento de abrirlo desde Google arroja el mensaje "This site has been archived or suspended".

¿No hay algo extraño en toda esta conducta del progresismo Latinoamericano y peruano? 

Quiere decir que hablar de libertad de expresión en Ecuador o invocar al diálogo en Venezuela constituyen graves ofensas que incomodan a los sátrapas que gobiernan. Publicar un artículo en una "plataforma bloguera" como se supone es La Mula debe gozar del beneplácito del progresismo caviar que la administra o será censurada. Peor aun, el infractor será expulsado de la plataforma, convertida ya sin decoro alguno en baluarte del chavismo. La cucufatería caviar que maneja la CNDDHH es indolente con el trato que reciben los opositores al chavismo y la criminalización de la protesta en Venezuela, mientras acá santifican toda protesta y condenan toda intervención policial.

Algo raro pasa cuando los autoproclamados defensores de los DDHH, la ética y la honestidad tiran por la borda todos estos principios para defender satrapías chavistas y progres delirantes, asumiendo plenamente el rol de "sirvientes del imperialismo", pues el chavismo exportado desde Venezuela con asesoría cubana, no es más que un imperialismo subdesarrollado. Estamos sin duda frente a una segunda oleada del comunismo, hoy llamado "socialismo del siglo XXI", que ya no viene armada pero mantiene los mismos malos modales de antaño, junto con la misma intolerancia, arrogancia, prepotencia e hipocresía.

Al menos sabemos perfectamente que cuando el progresismo toma el control, lo primero que se pierde es la libertad de expresión y el derecho a disentir. Esta es una lección que debemos tener siempre presente.

jueves, 9 de mayo de 2013

Los vicios de la "Democracia Directa"


Por Felipe Cortijo Medina

Eran las 8.30 de la mañana de un miércoles y veo nuevamente en titulares a mi amigo, el doctor Marco Tulio Gutiérrez, empecinado en otro proyecto político que recoge del contacto diario con la gente, esta vez compró otro kit electoral para llevar a cabo la recolección de firmas en pos de intentar la “revocatoria” de las autoridades en el Congreso de la República. Obviamente se trata de un proyecto mayor al que lo tuvo como protagonista hasta comienzos de año, obviamente ahora puede estar equivocado en los conceptos que tenga sobre lo que también se conoce como “democracia directa”, es decir, el Referéndum como forma política de gobierno alternativo en el Perú.

No voy a tratar de convencer a quienes ya tienen una idea preconcebida sobre las bondades de este sistema político, sobre todo porque el Congreso pide a gritos su condena y merecería ser castigado, en todo caso, renovado, como lo plantea el doctor Gutiérrez. No voy a defender lo indefendible y lo digno de ser criticado, me parece muy bien que los congresistas saboreen su “chocolate caliente”, y después de la última votación para aprobar el viaje presidencial a Caracas, no merecerían otra cosa.

Pero creo que es mi deber advertir sobre los vicios de la “democracia directa”, creo que una vez más debo aguarles la fiesta. No solamente es perjudicial para la estabilidad política, jurídica y económica del país, sino que se convierte en un arma de doble filo a nuestra evolución como país fuera de la órbita neo socialista, no importa que en este caso se trate de un gobierno socialistoide como el de Ollanta Humala, le estaríamos siguiendo el juego a quienes desean la desestabilización de un modelo de gobierno como el nuestro que, mal que bien, tenemos casi 22 años en buen funcionamiento.

No se trata, entonces, de apelar al simple sentido común, de que porque no me gusta algo lo cambio y asunto arreglado, ese remedio sería el peor tósigo contra la enfermedad de la decadencia, esa que han dado muestra palpable nuestros congresistas en su desempeño. Tentado estoy a quedarme callado y que les caiga el guante, a ver como se defienden de lo que podría convertirse en una cruzada nacional, me encantaría ver la cara de algunos profesionales de la política cuando se manifieste el sentir nacional, y los dejen en la calle. Pero no es la solución, sólo promovemos la “anarquía”, y esa es la raíz del mal, el bulbo de toda la decadencia política y social de la república.

Debo insistir, este proyecto de un nuevo referéndum no tiene el más mínimo beneficio social, y más bien tendría un altísimo costo político para todo lo que se ha logrado. El Perú no debe estar ligado a un gobierno de masas, la “democracia directa” es otra utopía, en verdad, ningún país del mundo puede estar sujeto a esta forma de anarquía institucionalizada. Si bien, Lima dio cátedra sobre lo que podría ser el buscar la opinión ciudadana en determinado problema, Lima es la ciudad más culta del Perú, no podemos sugestionarnos alegremente creyendo que hemos encontrado la panacea a nuestros problemas nacionales. Como dije, el referéndum es un arma de doble filo, y habría que recordar lo que dijo alguna vez Talleyrand a Napoleón: “Con las bayonetas, señor, se puede hacer todo menos una cosa: Sentarse sobre ellas”.