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viernes, 11 de agosto de 2017

El rey Salomón de los caviares


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Entre los numerosos artículos aparecidos esta semana en los predios de la caviarada y la progresía, en torno al famoso libro de María Cecilia Villegas, "La verdad de una mentira", que fulmina el mito de las esterilizaciones forzadas tantas veces cacareado por la izquierda, rescataremos el aparecido hoy en La República, firmada por Salomón Lerner Febres, ex presidente de la CVR.

Lo primero que salta a la vista en este artículo titulado " Esterilizaciones forzadas: algunas verdades" es la absoluta desinformación del autor, así como su marcado sesgo. Y no es que nos sorprenda, pues se trata del mismo que firmó el informe de la CVR, donde el enemigo público número uno es Alberto Fujimori y la peor época de nuestra historia es el gobierno de los noventa. Es el mismo informe que justifica el terrorismo por las condiciones de pobreza y marginación de la sierra ayacuchana, aunque nunca llama terroristas a los terroristas ni se refiere al terrorismo. En fin, volvamos al artículo de marras. Ya sabemos quién es el autor y de qué pata cojea.

Salomón Lerner intenta refutar un libro que a todas luces no ha leído, y pretende pontificar, muy a su estilo, sobre un caso que evidentemente desconoce de cabo a rabo. En ningún momento se refiere al programa de planificación familiar y salud reproductiva implementado en los noventa porque simplemente no lo conoce. Todo lo que cita y sabe es el testimonio de unas víctimas que acudieron a un misterioso "Tribunal de Conciencia", que debe ser otro de esos circos progresistas donde hacen desfilar a supuestas víctimas llevadas de todos lados por las ONGs, al estilo de la CVR.

Una cosa es desarrollar la investigación de los hechos, partiendo de las fuentes mismas del programa, que son los proyectos internacionales promovidos por organizaciones de nivel mundial, como la OMS, y el Plan Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar, tal como fue diseñado por el Estado, en coordinación con estos organismos internacionales y las ONGs feministas locales, sustentado en los protocolos de acción médica empleados por el MINSA, como lo hace María Cecilia Villegas; y otras cosa es hacerse una idea de lo que podría haber ocurrido a partir de unos cuantos testimonios de víctimas recogidas por ONGs de DDHH. Y esto es en realidad todo lo que tiene en la cabeza el Dr. Salomón Lerner: una mera sospecha a partir de dichos.

Lo más cojonudo es que Salomón Lerner cita como sus fuentes "investigaciones periodísticas". Es decir, los psicosociales antifujimoristas publicados por diarios como La República y otros medios de la prensa basura de izquierda, cuyo propósito no es descubrir la verdad sino calumniar hasta donde se pueda a Alberto Fujimori, a ver si logran añadirle más cargos judiciales. No hay pues una sola fuente válida que sustente el punto de vista de Salomón Lerner. Sigue siendo tan sesgado como cuando firmó el mamotreto calumniador de la CVR.

Y como para corroborar lo hasta acá dicho, Salomón Lerner tiene la desfachatez de afirmar: 
"no se ha podido justificar las razones por las cuales el régimen de la década de 1990 decidió aplicar a personas pobres un programa masivo de esterilizaciones quirúrgicas. Se trataba de una política diferenciada frente a otras clases sociales".
¿Se puede tener un título de filósofo con ese nivel mental? Primero: nunca hubo un "programa masivo de esterilizaciones". ¿Quién le contó ese cuento? Segundo: los programas asistenciales del Estado están dirigidos a los sectores más pobres. ¡Obvio! No se hacen para los ricos. Lo único que revela esta frase es la profunda ignorancia de este sujeto que para mayores luces ha sido rector de la PUCP. ¿No sabe que había en esa época un interés mundial por mejorar las condiciones de la mujer? ¿Nunca se enteró que se desarrollaban conferencias mundiales para abordar la problemática de la mujer? ¿En qué planeta vivió durante los años en que todos los países implementaban políticas de apoyo a la mujer, como la creación de los ministerios de la mujer, que también se cumplió en el Perú? ¿Hasta ahora no se ha tomado la molestia de leer algo sobre el tema para no ventilar en público su ignorancia?

En serio: ¿este tipo es el referente intelectual de la caviarada? Realmente es una lástima comprobar que se halla al mismo nivel mental de Yonhy Lescano. Si este es el ex rector de la PUCP ¿qué podemos esperar de los pulpines que egresan de esa academia del progresismo?

El "dato duro" que presenta el Dr. Salomón Febres son las "2,074 denuncias presentadas al Ministerio Público". ¿En serio? ¿No sabe que cualquier idiota puede ir a presentar denuncias al Ministerio Público? De hecho lo hacen. Lo único que importa es cuántas de esas denuncias están fundamentadas y pasan a formar casos judiciales que acaban en condenas. ¿Y saben cuantas hay? ¡Ninguna!

Otro "dato duro" que menciona el Dr. Lerner es "el registro de víctimas (es decir, testimonios) que hay en el MINJUS y que dice superan los 10,000 casos. Nuevamente son testimonios de gente que las ONGs de DDHH ha recogido y llevado en combi a declarar. Esos testimonios carecen de validez y credibilidad porque nunca han sido investigados ni corroborados. Solo han sido registrados. Y ya sabemos cómo son de astutos los rojos de las ONGs de DDHH. Lo único cierto que dice Salomón Lerner en su artículo es esto:
"Sin embargo, hasta el momento, el sistema de justicia no ha brindado una adecuada respuesta a las víctimas, pues el caso ha sido archivado en varias oportunidades, al considerarse que no existen pruebas"
Si pues. Se necesitan pruebas. No se puede seguir utilizando la patraña de la "autoría mediata" como hizo el tremendo juez César San Martín para condenar a Fujimori sin pruebas. La justicia necesita pruebas para condenar. Salomón Lerner quiere hacernos pasar de contrabando toda la farsa montada por la izquierda en los últimos 17 años en torno al mito de las "300,000 esterilizaciones forzadas" y seguir calumniando al régimen de Alberto Fujimori como "genocida". Para eso son buenos los rojos.

Pero la perla de todo el artículo de Lerner viene al final y es la cereza de la torta, pues redondea la faena con una muestra de la más perversa falta de moral, tan digno de un caviar PUCP:
"Bajo este panorama, ¿resulta ético que se publique una investigación con pretensiones académicas que pretenda minimizar estos acontecimientos? La respuesta, sin duda, es negativa. Y lo es más cuando se pretende concluir que el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar tenía un buen diseño. Como hemos podido demostrar en estas líneas, se aplicó una política con severas deficiencias desde su inicio". 
¿Perdón? ¿Demostrar, dijo? Lo único que ha demostrado es que no sabe nada del tema y ni siquiera ha leído el libro que pretende refutar. Es cierto que hay unas cuantas víctimas del programa, lo dice el libro, pero no porque haya sido un programa nazi de exterminio masivo de pobres mediante esterilizaciones forzadas, que es lo que pretenden hacerle creer a la gente. Estos caviares deben tener una idea bien pobre de la gente para creer que todos son capaces de tragarse semejante sapo. El Dr. Lerner ni siquiera se ha ocupado del diseño del programa como para decir que tuvo "severas deficiencias desde su inicio". ¿Cuándo se ocupó de eso? ¡Si solo ha hablado de testimonios de víctimas! No todos somos tan imbéciles como supone, Dr. Lerner. 

Pero el puntillazo final es la última frase de su artículo que revela su verdadera intención y toda la perversión mental que domina a este sujeto, cuando se refiere al libro y al programa de este modo:
"¿No se busca defenderla para, en el fondo, exculpar al principal responsable de la misma?"
Ahí está. Saltó la liebre. Todo lo que buscan estos enfermos mentales es seguir arrojando más basura sobre Alberto Fujimori porque lo detestan a un nivel patológico. Lo único que falta es que pidan condenarlo por la autoría mediata de las 300,000 esterilizaciones forzadas. A eso apuntan. Y si no fuera por personas probas y valientes como María Cecilia Villegas, quien se ha expuesto a ser lapidada por toda la izquierda con la publicación de su libro, los mitos de la izquierda contra el régimen de Alberto Fujimori no tendrían fin. 

Nunca en la historia de la república ha habido un hombre más odiado por la izquierda que Alberto Fujimori. Por eso no me cabe duda que algo grande y bueno tuvo que haber hecho. No solo derrotó a los criminales terroristas sino que envió al basurero a la izquierda al desmontar el esquema socialista del Estado. Así nos evitó ser una Venezuela. Lástima que haya tantos traidores a la patria que hayan terminado aliados de estos pro terrucos en sus odios y miserias.

jueves, 10 de agosto de 2017

El desplome de un mito izquierdista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Esta semana se ha alborotado el gallinero de las izquierdas. Rojos, progres, caviares, hueveras y weberos del progresismo han perdido el sueño y el apetito tras la publicación del libro de María Cecilia Villegas "La verdad de una mentira", basada en una prolija investigación académica sobre las políticas públicas de los noventa, que tira una vez más a la basura, por si hiciera falta, el gran mito de las "300 mil esterilizaciones forzadas" realizadas en el gobierno de Fujimori.

En realidad no haría falta un libro tan bien documentado para rebatir una estupidez de ese tamaño, apto solo para idiotas y perturbados mentales del antifujimorismo. Cualquier persona con dos dedos de frente tendría que darse cuenta de la tamaña estupidez que encierra ese mito de las "300 mil esterilizaciones forzadas". Hay mentiras que solo son aptas para idiotas, y esta es una de ellas. Pero así son los mitos: cuanto más absurdos, mejor. Y así de idiotas son los antifujimoristas. En especial esa plaga de pulpines tontos de las ligas infantiles del progresismo.

Por algo el Ministerio Público tiró a la basura la denuncia presentada por colectivos progresistas en relación a este mito absurdo. Y no lo hizo una vez sino cinco, porque los perturbados mentales de la izquierda resucitaban el refrito en cada campaña, como si fuera un circo de fiestas patrias, y el show incluía la famosa denuncia ante la fiscalía, con marchita y todo. No hay pues fundamento real para sustentar denuncia alguna porque todo es una falsedad, un cuento infantil de terror antifujimorista.

Ha resultado gracioso ver la reacción del progresismo ante el libro. Desde luego ni siquiera lo han leído. Es como un libro maldito para ellos. No quieren leerlo. Prefieren condenarlo y quemarlo. No les importa la verdad. Temen que su mito reviente como una pompa de jabón. Lo único que les interesa es mantener viva su ilusión en el mito. Por eso atacaron el libro desde el primer día y le armaron el clásico bullying progre a la autora, usando todas las redes incluyendo un HT de lo más ridículo: #LaVerdadEsUnaSola El problema es que esos tontos ignoran la verdad. Siempre han vivido de mitos. 

Lo penoso del asunto no es ver a toda esa lacra social del progresismo webero infantil que se pasa la vida en las redes fregando con el asunto, sino incluso a destacados personajes de los medios y hasta de la academia, empeñados en desprestigiar a la autora y menospreciar su trabajo. Han tenido incluso el cuajo de admitir con orgullo que no han leído el libro ni necesitan leerlo. En resumen, toda la inmundicia de la izquierda de todos los colores y clases sociales ha dado pena esta semana.

No me voy a ocupar del contenido del libro porque ya se ha comentado bastante. El tema de fondo son las políticas públicas de población ejecutadas en los noventa, en coordinación y bajo supervisión de organismos internacionales. Toda la onda a favor de la mujer empezó en los noventa, así como la onda gay está en pleno furor en estos tiempos. Las políticas a favor de la mujer empezaron en los noventa y su primer paso fue crear el famoso Ministerio de la Mujer. Dentro de esa política se diseñó una política pública destinada a mejorar las condiciones de vida de las mujeres, y en especial de las más pobres, permitiéndoles decidir sobre su sexualidad y función reproductiva con toda clase de elementos y recursos. Los protocolos y manuales de esa política son públicos. 

Pero todo eso lo sabe bien la izquierda porque ellos estuvieron a favor de estas políticas, en especial las ONGs feministas, como no podía ser de otra forma. Lo que pasa es que tras la caída de Fujimori y la aparición del virus mental del antifujimorismo, prefirieron montar el mito ridículo de que hubo una tenebrosa política de exterminio de pobres mediante esterilizaciones forzadas. Ayudaron bastante los ministros de salud de Alejandro Toledo, extraídos de la más rancia cucufatería religiosa como Carbone y Solari, quienes eliminaron el programa y siempre se han negado a implementar políticas públicas de control de la natalidad. Todos ellos alimentaron el mito de las esterilizaciones forzadas y una supuesta política de exterminio de pobres. Semejante estupidez fue rápidamente acogida por la plaga de dementes de la izquierda odiadora del régimen fujimorista. En el colmo del cinismo, las mismas ONGs feministas formaron parte de la farsa. 

Pero lo bueno es que la patraña se cayó por completo. Ya debería haberse caído hace tiempo tras las publicaciones de diversos estudios, como la de la Defensoría del Pueblo, que no encontró ni 80 casos mal fundamentados. O por el archivamiento de las denuncias en la fiscalía. Por todos lados era evidente que detrás de esa campaña de la izquierda delirante había una patraña. Con el libro de María Cecilia Villegas parece que al fin se cierra el círculo y podemos arrojar al tacho de la basura ese mito idiota que tantas veces ha cacareado la izquierda en las calles. No solo han quedado en ridículo sino que deberían a salir a pedir disculpas si tienen algo de decencia. Pero eso no sucederá. No solo porque decencia es algo que no conoce la izquierda, sino porque jamás han pedido perdón por todas sus fechorías, violencia y terrorismo.

sábado, 25 de enero de 2014

Otra patraña progresista se derrumba


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El fiscal Marco Guzmán Baca, de la Segunda Fiscalía Penal Supraprovincial, finalizó su investigación por el caso de las esterilizaciones forzadas ocurridas en la década del 1990, y concluyó que los investigados Alberto Fujimori y su ex ministros de Salud Alejandro Aguinaga, Marino Costa Bauer y Eduardo Yong Motta no tienen ninguna responsabilidad delictiva, según informaron hoy todos los medios. Así concluye, una vez más, la patraña de las "300 mil esterilizaciones forzadas" que montó la izquierda en la guerra sucia contra el fujimorismo, y quedará como uno de los mayores psicosociales de la historia del Perú.

No hace falta siquiera ser muy astuto para caer en cuenta que semejante patraña tenía que ser falsa. Se trataba de un programa de población y planificación familiar diseñado y auspiciado por la OMS, y que en su momento contó con el apoyo entusiasta de todas las ONGs feministas del país. Pretender que hubo una política de Estado para esterilizar a miles de mujeres solo cabe en un cerebro dañado por la droga, el opio de la ideología o el odio irracional que caracteriza a los sectores de izquierda.

Realmente no hace falta abundar en más detalles alrededor de esta fábula con que el progresismo engañó a miles de jóvenes incautos que creyeron en el cuento y salieron a las calles a protestar con carteles absurdos. Nunca se pusieron de acuerdo en la cifra. La patraña anunciaba cifras que iban entre los 200 hasta los 314 mil, como el que anuncia el titular de La República, diario que encabezó la guerra sucia contra Keiko en la campaña del 2011. Diversas investigaciones habían desestimado la denuncia, como la la que hizo la Defensoría del Pueblo, pero ciegos ante las evidencias, los lunáticos insistieron en su psicosocial, convencidos de que la mejor estrategia es mentir, mentir, y seguir mintiendo.

La sétpima vez en que esta absurda denuncia se archiva no será sin duda la última, porque IDL, la ONG de izquierda especializada en montar casos judiciales contra el Estado peruano, los militares y el fujimorismo, ya anunció que apelará. Al fin de cuentas, todas estas ONGs de izquierda viven de eso: de la mentira y el psicosocial. Hay que conocerlos y señalarlos.

sábado, 1 de diciembre de 2012

La verdad sobre el cuento rojo de las esterilizaciones forzadas


Por María Cecilia Villegas
Fuente: Correo


Las mal llamadas "esterilizaciones forzadas" vuelven a escena con innegable carga política. Contribuyen opinólogos, activistas y periodistas que abordan el tema con absoluta desinformación y ligereza. Jorge Bruce ha sostenido: "Está demostrado fehacientemente que se trató de una política sistemática de esterilización forzada". ¿Alguna autoridad judicial lo ha declarado así? Monseñor Bambarén dijo recientemente :"En la selva desaparecieron etnias pequeñas a raíz de las esterilizaciones". ¿Qué etnia ha desaparecido? Quienes en la campaña del 2011 denunciaron "300,000 esterilizaciones forzadas", hoy sostienen que son 1500 y solo 150 probadas.

El MINSA implementó el Programa de Salud Reproductiva y Planificación Familiar entre 1996-2000. El programa proveía gratuitamente métodos anticonceptivos a 850,000 familias al año. En 1997 se realizaron 109,000 AQV (ligaduras), representando el 13% del total de métodos usados. El 33.6% de las mujeres atendidas usaba inyecciones Depo-Provera, 20% píldora, 16% DIU (TdeCobre) y 12% condones. En 1998 el uso de Depo-Provera aumentó a 40%, la píldora a 24%, y los condones a 14%, mientras que AQV cayó a 3% del total.

¿De qué "política pública de esterilización forzada" hablan si en el año que más AQV se realizaron estas representaron el 13% de todos los métodos elegidos por las mujeres? Más aun, de acuerdo con la ENDES 2000, el 81% de las mujeres que se sometieron a una AQV estaban satisfechas con su decisión. El 94.4% de la población rural declaró saber que era un método permanente.

El programa incrementó el acceso a los servicios de salud reproductiva. Como resultado, el uso de métodos modernos aumentó de 31% en 1992 a 51% en el 2000, la mortalidad materna se redujo de 265x100,000 en 1996 a 185 en 2000 y la mortalidad infantil de 43 x1000 en 1996 a 33 en 2000.

La Defensoría investigó el programa -emitiendo 4 informes- y encontró irregularidades en su implementación. Entre ellas, fallas de métodos anticonceptivos, consentimientos firmados en formato distinto al establecido por ley, ausencia del periodo de reflexión en AQV, maltrato del personal médico, fallecimiento y AQV sin consentimiento. El Informe 69 (2002) analizó 773 quejas, 35 por esterilizaciones sin consentimiento entre 1996-2000 (10 declaradas infundadas). Además, investigaron 26 quejas por esterilizaciones sin consentimiento ocurridas en el 2001 y 2002 después de cancelado el programa. ¿Esto significa que en el gobierno de Toledo también hubo una política pública de esterilización forzada?

El objetivo del programa fue mejorar las condiciones de salud en los segmentos marginados de la sociedad, dándosele énfasis a la población de la sierra por la desigualdad que existía en el acceso a los servicios de salud y en los indicadores. Ocurrieron 18 muertes y cerca de 150 casos donde médicos irresponsables realizaron AQV sin consentimiento. Estos representan el 0.05% del total de las AQV realizadas. Estos casos son inaceptables y los médicos responsables fueron llevados a la justicia. Ninguna mujer puede ser obligada a hacer nada contra su voluntad, ni a esterilizarse, ni a tener un hijo ni a abortar. Quien lo haga debe ser juzgado y condenado.

Aquí muestro evidencia de los resultados de una política pública. Es así como estas deben decidirse y evaluarse. Estamos plagados de mediocres opinólogos con ínfulas de experticia en políticas públicas, de políticos y activistas irresponsables que utilizan el dolor de las familias afectadas. Estamos acostumbrados a la mediocridad y la mentira, esa es la mayor lacra del Perú.



lunes, 26 de noviembre de 2012

Vuelve el circo de la CNDDHH


Las ONGs de DDHH continuando con su permanente estrategia de montar psicosociales, donde la mentira y la histeria son el condimento principal, han conseguido que un taimado fiscal de cuarta categoría reabra el trillado caso de las llamadas "esterilizaciones forzadas". El único objetivo de estos parásitos sociales es el de mantener su vigencia mediante el chantaje político a través de la manipulación de la ley y la justicia. De paso buscan hundir más a Alberto Fujimori, si cabe, añadiéndoles más juicios y reabriendo casos cerrados, y por último y más importante, buscar el dinero de las reparaciones. Estas ONGs de DDHH agrupadas en ese colector séptico que es la CNDDHH dirigida por la insigne caviar Rocío Silva Santisteban, no dejan de revolotear como buitres detrás de cuanto caso olisqueen para buscar dinero y fama.

Un logro más de IDL a través de su asesor legal Carlos Rivera, que ya debe estar frotándose las manos para volver al escenario con un caso investigado y archivado numerosas veces. Pero esto sirve para demostrar una vez más el nivel de perversión mental y la catadura moral de estas organizaciones que se ocultan tras la mascarada de defensores de DDHH. Sirve también para comprobar el poder de presión que son capaces de ejercer en los estamentos judiciales y fiscales, su red de trabajo que incluye el gran despliegue mediático obtenido en la prensa chicha de izquierda. Aunque en este caso, como en casi todos los que han montado al rededor de Fujimori, hay más mentiras y sensacionalismo que en una telenovela cursi.

Para comenzar las famosas "esterilizaciones forzadas" como cándidamente llaman los oenegientos en su afán de tergiversar la verdad, en realidad se llamó "Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria" y fue parte de un programa auspiciado por la USAID y la ONU, y en la que participaron diversas ONGs incluyendo a las famosas ONGS feministas como Manuela Ramos y Alternativa. O sea, ni siquiera fue una idea de Alberto Fujimori tal como dicen los chacales de IDL pretendiendo montar una historia de terror tipo Nazi, donde Fujimori habría tenido el diabólico propósito de exterminar a los indígenas y a los pobres del Perú. Esta es la clase de estupideces que debemos escuchar y leer en los medios chicha de izquierda y en los columnistas progres y caviares. Peor aún, son los argumentos con que la escoria de la izquierda oenegienta manipula la verdad para ganar credibilidad en los jóvenes incautos.

Parte importante de este circo son las cifras que se manejan muy alegremente, las que van creciendo de boca en boca. Así es como la venenosa boca de Rocío Silva Santisteban ha llegado a la estrambótica cifra de 300 mil mujeres que habrían sido esterilizadas sin su voluntad. En general se habla de cientos de miles de casos sin tener ni el más mínimo respaldo objetivo, y es más, sin tener siquiera la menor noción de lo que están hablando. La Defensoría del Pueblo logró registrar 157 casos como mucho. Pero se trata de casos en donde lo que médicamente se llama "consentimiento informado del paciente" no siguió el protocolo apropiado. Y no siguió porque tratándose de mujeres de extracción humilde de escasos conocimientos, como suelen ser nuestras campesinas de sectores indígenas, la comunicación de lo que se le va a realizar puede no ser efectiva, es decir, es probable que algunas pacientes no lleguen a tener plena conciencia de lo que iba a significar dicha operación. Esto es algo que ocurre en la misma ciudad. ¡Con mayor razón en el campo! Incluso muchas mujeres que dan su "consentimiento informado" pueden luego llegar a arrepentirse. Todo eso es parte de la realidad clínica. No son pocos los casos particulares en que las mujeres alegan no haber sido suficientemente informadas, en especial de las consecuencias irreversibles de la operación. 

Pero este programa de población que fue parte de una campaña internacional promovido por USAID y la ONU y que gozó del apoyo de las ONGs feministas, le sirve a los sectores de izquierda para sus fines mediáticos, mezquinos y políticos. No han desperdiciado la ocasión para montar otro psicosocial antifujimorista que dista mucho de la verdad. Las cifras que manejan hoy son tan descabelladas como las de quienes pretenden abrir 5 mil fosas o como las 69 mil víctimas del terrorismo señaladas por la CVR. Estos sectores de ONGs de DDHH tienen intereses muy concretos en este tipo de casos y no son precisamente los de hacer justicia sino los de hacer dinero, pues andan detrás de las reparaciones.

Este afán de hacer dinero con las víctimas los lleva no solo a montar psicosociales repletos de mentira sino incluso a ir en búsqueda de las supuestas víctimas, convencerlas de que son víctimas, organizarlas, ofrecerles ayuda en asesorías prometiéndoles dinero a futuro, etc. Es lamentable y vergonzoso ver, por ejemplo, cómo la CNDDHH manipula a Georgina Gamboa para sus fines mediáticos. Rocío Silva Santisteban la pasea por todos lados para que cuente con lujo de detalle cómo fue violada por siete sinchis al hilo. Le importa poco a la caviar RSS el honor y la dignidad de esta pobre mujer campesina a quien ha convertido en icono de su perversa tarea. A esta escoria de izquierda no le interesa manipular la verdad, dañar honras y hacer perder el tiempo a la justicia peruana con casos que ya fueron investigados por la fiscalía, el Congreso, la Defensoría y archivado en el PJ y en el TC. Ese es pues el nivel moral de las ONGs de DDHH.