viernes, 29 de marzo de 2013

Servicio Militar Obligatorio contra las cuerdas


Cierto sector que se considera liberal ha puesto el grito en el cielo contra el Servicio Militar Obligatorio porque estima que vulnera su doctrina fundada en la libertad. Creen firmemente que en este mundo nada debe ser obligatorio. En el mismo sentido se ha manifestado la izquierda, declarando que se vulnera la libertad consagrada en la Constitución y atenta contra los DDHH. También se han sumado los luchadores contra la discriminación porque entienden que la ley discrimina a los universitarios de aquellos que siguen estudios técnicos. Y aun están quienes afirman que la ley solo obliga a los más pobres a prestar el servicio.

En todas las argumentaciones se pueden leer falacias notables, desde las planteadas por la derecha seudo liberal hasta la izquierda derechohumanista y antidiscriminatoria de clara y conocida tendencia anti militar. En este sentido podemos decir que los extremos se unen. Con excepción de los liberales anarcocapitalistas, el liberalismo entiende que se requiere un Estado mínimo para poder vivir civilizadamente como nación y país. Por tanto, la existencia de un Estado implica aceptar un número de obligaciones para los ciudadanos, tales como pagar impuestos y respetar la ley y la autoridad en un régimen democrático. No es pues posible vivir en una sociedad civilizada sin admitir obligaciones.

Quienes rechazan el SMO por "atentar contra la libertad" actúan simplemente como fanáticos de una fe, no como liberales. La existencia de un Estado implica usualmente la existencia de FFAA, y por ende, la de tropa regular y preparada, lo cual es una garantía para la seguridad de toda la nación. Hay países donde el servicio militar es tan obligatorio del cual no se escapa nadie, como ocurre en Israel por razones propias de su situación histórica. Y nadie puede acusar a Israel de ser un país donde la democracia y las libertades se encuentren amenazadas. Por consiguiente, ningún liberal puede negar la necesidad de un servicio militar que bajo ciertas condiciones podría hacerse obligatorio para todos o ciertos ciudadanos.

En el Perú las FFAA han sido sistemáticamente satanizadas por la izquierda durante el último medio siglo. En el inicio de las aventuras marxistas la izquierda definió a las FFAA como "fuerzas represivas al servicio de la oligarquía y el imperialismo". Durante la guerra contra el terrorismo la izquierda presentaba a las FFAA como "violadores sistemáticos de DDHH" y esta es la imagen le imputan hasta hoy. De hecho la izquierda no tiene motivos para simpatizar con las FFAA porque fueron quienes los combatieron y detuvieron en su demencial aventura marxista bajo todas sus formas. Es fácil entonces entender por qué la izquierda se opone al SMO.

No vamos a negar que el SMO en el Perú adolece de muchas deficiencias, como todo lo que está a cargo del Estado. Las condiciones del SMO deben mejorar, pero eso no es argumento para oponerse al SMO. Hay que exigir que las condiciones mejoren, sin duda. Algunos proponen pagarles un sueldo mínimo a los reclutas. Eso dependerá de la caja fiscal. Pero no hay que olvidar que el recluta no solo presta un servicio sino que adquiere una preparación que le servirá en adelante de muchas formas. Es además alojado, vestido, alimentado y cuidado por la institución. Todo eso también tiene un costo. Es preciso dotar a los licenciados de las FFAA con mayores ventajas para la vida civil, como convenios con universidades o institutos tecnológicos. Eso es más fácil de hacer.

Respecto de si solo los más pobres están destinados a este servicio ¡tanto mejor! De este modo el costo que significa preparar a estos reclutas estará mejor destinado. ¿Qué otras opciones tiene el pobre? No muchas, y generalmente ninguna. Y si las FFAA pueden ofrecerle opciones a alguien que no tiene ninguna ¿por qué oponerse? No se les está causando ningún daño. Todo lo contrario. Así que toda esa histeria desatada en contra del SMO porque "atenta contra los más pobres" no tiene ningún sentido. Peor aun: es un disparate total, producto de la ignorancia y la mala fe.

El sorteo está hecho para que cualquier persona pueda ir al SMO. Pero obviamente si alguien se pone en sus trece y decide no cumplir ¿qué se hace? Solo quedan dos alternativas cuando se infringe una obligación con el Estado: se le mete preso o se le multa. Y la multa no es poca en este caso. No se puede decir pues, sin faltar escandalosamente a la verdad, que el SMO está diseñado para que solo los más pobres hagan el servicio. Ojalá fuera así para destinar mejor el costo de esa preparación, porque quienes luego tienen la opción de ir a una universidad probablemente desperdicien lo aprendido en las FFAA. 

Lo ideal sería que el servicio sea voluntario. Existe esta opción, pero las FFAA tendrían que promocionar el servicio como se hace en otros países, mostrando las ventajas y los atractivos que tiene. Evidentemente primero hay que hacerlo atractivo. Este es un esfuerzo que aun queda por hacer. Pero lo que no debemos hacer es sumarnos a una campaña de satanización del SMO y engañar a la gente con información falsa. El testimonio de la gran mayoría de personas que ha pasado por el SMO es positivo. Se trata de una gran experiencia para la mayoría y una experiencia que ayuda mucho, especialmente a los más pobres, aquellos que crecen en un ambiente desestructurado, sin valores ni horizontes. En tal sentido, el SMO es también un apoyo real que las FFAA pueden ofrecer a los más pobres.

jueves, 28 de marzo de 2013

El acoso de las AFPs por el Estado


Hay una profunda incoherencia en que unos burócratas asalariados que jamás han hecho empresa ni generado empleo alguno hagan leyes laborales. Del mismo modo resulta curioso que se preocupen tanto del sistema privado de pensiones y nunca se ocupen del desastre de la ONP en manos del Estado. Parece que ya debemos pensar en candados constitucionales para impedir que una plaga de burócratas progresistas atenten contra la realidad del mercado, de las empresas y los trabajadores. Desde su creación, las AFPs han estado bajo el acecho del progresismo y en la última década no han cesado los intentos por reformarla. Incluso la Gran Transformación soñaba con eliminarlas al estilo argentino, donde el Estado progresista de CFK le robó sus aportes a millones de trabajadores, lo cual fue celebrado por la peste progresista que domina esa nación.

Lo que el progresismo no tolera ni perdona es que unas empresas privadas ganen tantos millones. Cada vez que escuchamos al congresista Jaime Delgado debemos volver a oír el cansado argumento de los millones que las AFPs vienen ganando. Eso les parece simplemente insoportable. Con esa obsesión en mente, el progresismo nacional viene inventando en la última década diversas formas para afectar las comisiones de las AFPs. Se han vuelto creativos y originales con sus propuestas. Llegan a engañar al público aduciendo que lo que quieren es defender a los afiliados. JDC propuso una especie de sindicato de afiliados que tenga voz y voto en los directorios de las AFPs para decidir dónde se invierte la plata. 

Obsesionados con la rebaja de las comisiones inventaron un circo que atenta contra el libre mercado y crea un monopolio a favor de una nueva empresa chilena, que será en adelante la que recepcione a los nuevos afiliados. Lo que también atenta contra la libertad de decisión del ciudadano porque uno debería tener la libertad de decidir a qué AFP quiere ingresar. Todo este desbarajuste anticonstitucional que ya fue recusado en el TC se produce tan solo por la obsesión progresista de afectar las comisiones de las AFPs y así evitar que ganen. La obsesión progresista le va a costar más caro a todos.

El último mamarracho creado por el progresismo de la SBS dirigido por Daniel Schydlowsky Rosenberg ya se pasó de autoritario al obligar a todos los afiliados a cambiarse de sistema de comisiones. Lo peor de todo es que el nuevo sistema le mete la mano al fondo previsional el cual es intangible. Al final nadie sabe cuál de las comisiones será más favorable para los afiliados. Lo inadmisibles es que una élite de progresistas con fiebre anti empresarial se tomen tantas libertades para zarandear un sistema que camina perfectamente bien. Ya es hora de que el Estado se ocupe de sus problemas y deje en paz a las AFPs. 

miércoles, 27 de marzo de 2013

LIBRO: Nueva Derecha Popular. DERECHA CHOLA!


Esto es un fragmento de un libro que escribi con el fin de contribuir al desarrollo de una nueva Derecha, una Derecha popular, una derecha Chola. Deben saber que el Catedratico Dante Bobadilla contribuyo de gran forma para que este proyecto salga adelante, mi agradecimiento. Esta edicion contiene algunas fallas de impresion propias de nuestro apuro por verlo nacer pero el contenido esta intacto. Les suplico su comprension. Gracias!

"...De un lado estaba esa minúscula pero poderosa y privilegiada casta empresarial fenicia que no tenía la menor intención de invertir sumas importantes (a duras penas reinvertían) en otros rubros pero sin embargo estaban decididos en obtener jugosos subsidios corporativos. Y del otro lado de la vereda estaban los consorcios extranjeros pagando céntimos por hacernos el favor de explotar recursos energéticos, madereros y mineros con mano de obra baratísima. Qué mejor escenario para que el Gral. Velasco se irguiera fácilmente como el justiciero. Derrocó al Presidente electo Fernando Belaunde, expropió la refinería de Talara y pedaceó las inmensas haciendas existentes, con una Reforma Agraria socialista, amén de otras medidas y reformas populistas que ni el mismísimo Fidel Castro lo pudo creer al enterarse. Me atrevería a decir que la medida no era necesaria pero sin embargo fue innecesariamente desmedida.

El Gral. Velasco le arrebató la bandera populista y reivindicatoria a los grupos izquierdistas peruanos, dejándolos sin discurso alternativo o argumento contestatario e inclusive obligándolos a ceder protagonismo y representación ante los países de la Cortina de Hierro. No fue sorpresa ver que un importante sector de la izquierda local se plegara a la política socialista de los militares.

Hoy en día los politólogos e historiadores debaten si tal estrategia y posterior implementación fue meramente política o en verdad contenía una honesta convicción socialista. Irónicamente a causa de las reformas agrarias y mineras, los poderosos grupos económicos locales, se vieron en la necesidad de ahora si diversificar sus inversiones o en el peor de los casos sacar sus inversiones del país en lo que se denomino “fuga de capitales”. La industria manufacturera y de servicios, apareció como el negocio rentable de los que veían en la política nacionalista con estrategia socialista, una oportunidad de resarcirse de lo perdido.

El general Juan Velasco Alvarado creó y bautizó, añadiendo el nombre del Perú como sufijo obligado, a las empresas estatales. Gracias a esa obsesión nacionalista tuvimos docenas de empresas “Perú” como Aeroperú, Electroperú, Mineroperú, SIDERPERU, ENTURPERU, etc. EL gobierno militar dejó en herencia más de 150 empresas públicas. Demasiado para lo que el Estado podía manejar eficientemente. El Perú pudo conocer en carne propia lo absurdo que es tener empresas estatales. Es un contrasentido total porque el fin de una empresa es ganar dinero, pero el propósito de las empresas estatales del “Gobierno Revolucionario de las FFAA” no era ganar dinero sino prestar servicios de bajo costo. A nadie le importaba el balance final de la empresa. En la mentalidad de izquierda el fin último de una empresa estatal es el “bien social”. Bajo esta mentalidad el Perú llegó a acumular pérdidas de las empresas estatales que equipararon la cuantiosa deuda externa. 

Si bien la deuda externa peruana alcanzaba en esos días ochenteros de Alan García los 25 mil millones de dólares, por el otro lado sumábamos una cifra similar en pérdidas acumuladas de estas empresas “Perú”. Adicionalmente, el servicio que ofrecían era muy deficiente y la corrupción alcanzaba ribetes de escándalo. La instalación de un teléfono domiciliario a cargo de la CPT y ENTELPERÚ tardaba cinco años. La única alternativa rápida dependía de estar en una “zona con suerte” y coima de unos 2 mil dólares al funcionario responsable. Yo tuve un amigo que alcanzó a ocupar uno de esos puestos clave en la Compañía Peruana de Teléfonos y su fortuna creció de forma exponencial a base de las coimas que cobraba por instalar teléfonos. Compró una enorme casa, autos y viajaba a Las Vegas en cada cumpleaños. Nunca hubo tanta corrupción en el Perú como en la época de las empresas públicas. Y todo eso fue el legado del gobierno socialista de Juan Velasco Alvarado."
Elvis Occ/Nueva Derecha Popular

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