martes, 9 de abril de 2013

SUECIA DESARMA SU ESQUEMA SOCIALISTA


El gobierno de Ollanta Humala pretende obligar a las empresas petroleras que acepten a Petroperú como socio minoritario en sus exploraciones. Osea solo cuando ya se ha descubierto que hay petroleo! Como dirían en el barrio: Petroperú estará misma gallina vieja, se sentará pero no pondrá nada. Otro si digo: al más puro estilo cebiche mixto: camarón con concha. Aquí un relato de lo que sucede en el otro extremo del mundo, en el mundo sensato: Suecia. Muchachos antes que los caviares les vean la cara y manipulen, lean por favor.

Emilio Cardenas/www.economiaparatodos.com

El nuevo gobierno de centro sueco se propone realizar una serie de reformas que incluyen la eliminación del impuesto a los bienes personales, la creación de incentivos tributarios que estimulen la inversión y la privatización de activos en manos del sector público. En septiembre del año pasado, una coalición de partidos políticos de centro derrotó al socialismo sueco y accedió al gobierno de su país con mayoría parlamentaria propia. Cumpliendo con sus promesas electorales, el joven primer ministro, Fredrik Reinfeldt, de 42 años, puso rápidamente en marcha la estrategia para concretar algunas reformas que afectan a los cimientos mismos de la estructura socialista que Suecia fue edificando a lo largo de varias décadas.

A diferencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, Reinfeldt acaba de anunciar que derogará el impuesto a los bienes personales, cuya tasa, en Suecia, es del 1,5% anual. Para Solá, la reciente adopción del mismo tributo en la provincia que administra, que no existía hasta ahora, tiene un sentido simbólico: el de redistribuir la riqueza. Para Reinfeldt, la derogación de ese impuesto tiene también un sentido simbólico, aunque muy distinto. Diametralmente opuesto. Pese a que, en términos de ingresos, el mencionado impuesto a la riqueza no es importante cuando se lo compara con otros tributos y a que sólo el 2,5% de los contribuyentes suecos lo pagan, la experiencia de Suecia sugiere que este tipo de impuesto ha provocado a lo largo de los años una distorsiva fuga de capitales y una dramática caída de la inversión en esa nación.

Para muchos, el impuesto a los bienes personales reduce los incentivos a la inversión, a punto tal que entre todos los miembros de la Unión Europea, en las cifras que miden el porcentaje de la actividad económica en manos nacionales, Suecia está ubicada en un lamentable 18° lugar. Esto es natural, porque —frente a un impuesto como el que ahora será abolido— los emprendedores prefieren que el capital sujeto al mismo, en lugar de aumentar, se reduzca, para bajar la carga fiscal. Luego de abolir el impuesto a los bienes personales, con absoluta coherencia, el gobierno de Reinfeldt se propone también ofrecer a los inversores, particularmente a aquellos que pertenecen al universo de las pequeñas y medianas empresas, incentivos tributarios importantes, que estimulen la inversión. Reinfeldt y Solá pertenecen, obviamente, a universos intelectuales bien distintos.

En paralelo con lo antedicho, Reinfeldt anunció que en los próximos tres años privatizará buena parte de los activos que hoy están en manos del sector público, esfuerzo del que espera obtener unos 21.800 millones de dólares para el erario común. La privatización será abierta y todos los inversores extranjeros, cualquiera sea su origen, podrán participar en ella. En la actualidad, el gobierno sueco participa en 57 empresas o grupos distintos, que hoy emplean a unas 200.000 personas. Esto que incluye el 19,5% de Nordea (el más grande banco regional), el 45,3% de TeliaSonera (la empresa telefónica local), el 6,7% de OMX (la operadora de la Bolsa local), el 21,4% de SAS (la aerolínea de bandera sueca), además de una participación en V&S (el fabricante de licores, entre los cuales está el conocido vodka Absolut). El gobierno tiene también participación en propiedades inmuebles y empresas farmacéuticas.

El calendario para las privatizaciones programadas todavía no se conoce, pero el gobierno está trabajando activamente en el respectivo programa, que pronto se dará a conocer. La Suecia socialista parece así estar dando paso a lo que el primer ministro Reinfeldt llama “un país normal”. Nosotros, comparativamente, vamos camino a lo que Reinfeldt seguramente llamaría “un país anormal”, lo que es muy diferente.


domingo, 7 de abril de 2013

El indulto a Fujimori


Por Felipe Cortijo Medina


Según Sócrates, cuatro virtudes le corresponden necesariamente al juez: escuchar cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente. Sin embargo, cuando el juez tiene el ánimo de injuriar y prevaricar movido por conflictos ideológicos muy arraigados, cuando pierde la imparcialidad y la prudencia porque le parece tener al frente al peor tirano de la historia, a un criminal de lesa humanidad, todo eso afirmado como verdad a priori, la objetividad se convierte en farsa y la justicia en una simple y asquerosa patraña.

Gracias a la prensa fuimos testigos de cómo se fabricó la sentencia de Fujimori, cómo César San Martín dejó que el abogado Gonzalo del Río Labarthe inventara en la legislación peruana la ya famosa tesis de la “autoría mediata”, una figura jurídica que no existía y que no aparece en el Código Penal. No voy a argumentar contra esta aberración porque muchos juristas ya lo han hecho, demostrando que de lo que se trataba era de condenar a alguien sin pruebas.

Este domingo 7 de abril la izquierda festejará un año más de aquella emboscada jurídica. Algunos protagonistas de esa miserable cacería ya han tenido la desfachatez de pronunciarse, como el ex fiscal Avelino Guillén, quien no tiene empacho en declarar que se siente orgulloso “ante el mundo y ante los jóvenes” por su dedo acusador. Nunca será un mérito arrojar a las mazmorras a alguien bajo una tesis forzada, y condenarlo a 25 años con prepotencia sin mostrar prueba alguna. Guillén, con el pecho inflado por la soberbia, olvida que su triunfo se lo debe a la complicidad del juez. Ambos se estrecharon las manos y felicitaron a la relatora que por más de cuatro horas leyó la sentencia sin equivocarse. Tardaron sólo dos días en transcribir 400 folios. Fueron expeditivos, como no suele serlo el PJ.

A estas alturas ya no tiene caso exigir enmiendas sobre algo que no pudo ser manejado por la defensa, pues mientras esta exigía pruebas, los otros predicaban teorías. La implacable furia de la izquierda operó sin descanso desde sus ONGs y sus medios en los que destilaban todo su odio, exigiendo a gritos la crucifixión como en los días de Cristo. Los tristes tribunales de un sótano, azuzados y refrendados sin ninguna vergüenza por ex reos terroristas como Aníbal Apari, extrañamente puesto en libertad después de haber integrado cuadros como miembro activo del MRTA. Ya no tiene caso exigir ni insistir en la revisión de la sentencia, ya no le alcanzaría la vida a Fujimori para restablecer su derecho ciudadano, seria muy obvio adivinar que dilatarían eternamente dicho proceso, esto ya es asunto cerrado.

El presidente resolverá finalmente el indulto a Fujimori. Si el señor Humala hace honor al uniforme que alguna vez vistió, si en verdad un día enfrentó al terrorismo desde su puesto de oficial del Ejército Peruano, si es un hombre de familia y de palabra, deberá otorgar el indulto, aunque tenga que contrariar la opinión de gente cercana. Como lo ha demostrado en el caso de su hermano y a pesar de la opinión de su familia, si el presidente sabe lo que es el deber patriótico deberá liberar a Fujimori. Usted, y sólo usted tiene la palabra.

viernes, 5 de abril de 2013

FELIZ 5 DE ABRIL A LA REPUBLICA!!





Cesar Hildebrandt/La Primera

El señor Gustavo Mohme es el único director de periódico que jamás lee lo que en el suyo se publica. Ni antes ni después.

Y no es porque desprecie el oficio que jamás ejerció. No. Es que él no lee jamás. Su memoria tiene gigas y gigas disponibles porque sólo la ocupan sus líos de divorcio, sus licitaciones ganadas en todos los gobiernos, su desapego a la memoria del padre que jamás podrá imitar y los sucesivos disfraces que hubo de usar para sobrevivir en el baile de máscaras del Molin Rouge periodístico.

Cuando su padre se esforzaba por mantener una línea independiente en medio del safari fujimorista, Gustavito presionaba al periódico para que calmara sus críticas a la dictadura.

Se trataba de que, a partir de 1998, las tentaciones empezaron a llover sobre este Fausto de quincha y chequera rápida. El viejo no confiaba demasiado en él pero, al fin y al cabo, era su primogénito y los dineros que obtenía no lo comprometían a él directamente.

Mohme padre hacía todo lo posible para que el diario reflejase el punto de vista de cierta centroizquierda. Mohme hijo se veía con Bressani, conversaba de lo lindo con Dufour, demandaba lo suyo en las repartijas de la publicidad estatal “gracias a sus contactos”, almorzaba con Borobbio –todos operadores cloacales de la mafia– y ampliaba su poder en el periódico asegurándose la sucesión.

La primogenitura no le bastaba. De lo que se trataba era de comprar acciones y hacerse fuerte para el día en que el viejo muriera y la familia, tras el duelo, se convirtiese en directorio. Cuando eso sucedió, Gustavo, que de prensa sólo sabía lo que Mirko Lauer le susurraba –o sea muy poco– ya era el hombre fuerte en La República.
Claro que sus hermanas y hermanos ignoraban en ese momento que Gustavito había sido un visitante asiduo del SIN y que la salita donde Montesinos repartía dinero había acogido su trasero en un número indeterminado de oportunidades.


“Sólo fueron dos”, diría él después. “Y las dos veces para hablar sobre temas de seguridad nacional y asuntos vinculados al problema con el Ecuador”.

Mohme sabía que Ecuador quedaba al norte del Perú y que la seguridad era un problema porque a su papi ya le habían robado tres camionetas Cherokee consecutivas, así que es de imaginarse qué exquisiteces geopolíticas, qué finuras vinculadas a fortalecer la contrainteligencia de frontera, que académicos diálogos sobre el llamado protocolo Pedemonte-Mosquera pudieron librar un hombre que compraba dueños de periódicos y un futuro dueño de periódicos que acudía a ese antro porque su papi, por entonces el amo del negocio, hubiera sentido demasiado asco encerrándose con Montesinos en esa sala.

La buena noticia para Gustavo es que pudo hacer desaparecer el video de sus conversaciones con Montesinos. La mala fue que no pudieron sustraerle el video donde Montesinos habla con Carlos Ferrero del hombre que sucedió a su padre sin merecerlo. En la transcripción oficial de ese documento histórico, Montesinos dice:–Chicho viene seguido por aquí–.

Y en seguida añade un comentario amistoso sobre el actual director de La República. Eran los meses en que Marcelo Gullo, yerno de Carlos Maraví –accionista de La República– y amigazo de Chicho cobraba a manos llenas por hacer de la revista Sí un guáter congestionado.

Eran los tiempos en que Eduardo Calmell del Solar, Vicente Silva Checa, los hermanitos Winter –y más tarde Genaro, Shutz, los Crousillat– pasarían por caja para la cámara fija de Montesinos, (a) Asesor.
Eran los tiempos en que Dionisio Romero, Raúl Modenesi, Eugenio Bertini, Óscar Benavides de la Quintana, Jorge Picasso y un kilométrico etcétera se reunían en esa sala para diseñar la estrategia que permitiese la dictadura infinita de Fujimori, (a) Presidente de la República.


No fue extraño que, pocos años después, Eugenio Bertini le obsequiase a Chicho los siete millones de dólares que el Wiese tenía como acreencia ante América TV. Y no es extraño que el malandro gobierno de Toledo avalase tan infecta operación, gracias a la cual Mohme hijo, sin poner un sol, se convirtió en propietario de un tercio de las acciones de América TV.

Tampoco es extraño que el documento que José Enrique Crousillat entregó a la fiscal de la Nación, Adelaida Bolívar, comprometiéndose a dar información detallada sobre los negocios de Gustavo Mohme hijo con el fujimorismo, haya sido ocultado por la prensa enlodada y los brazos de la mafia –que siguen siendo largos–.
En ese documento, el reconocido delincuente Crousillat, que ya no tenía nada que perder, que estaba preso, que sólo estaba interesado en que sus pares que fingen de caballeros pagasen, como él, sus culpas, escribió:
“Declaro que puedo dar información de las transacciones sostenidas hasta el año 2000, inclusive, entre el ex asesor y hoy procesado Vladimiro Montesinos y el propietario del diario La República, Gustavo Mohme Seminario, para que éste se favoreciera económicamente y para que favoreciera a algunos de sus familiares sometidos a procesos judiciales y a investigaciones en el Ministerio Público”.


¿Y qué hizo la fiscal Adelaida Bolívar con esta declaración? ¡Nada! Mandó el asunto a engavetarlo en un tiempo que constituyó marca mundial.

O sea que a Gustavo no había que hacerle lo que le hicieron a decenas en el sistema anticorrupción: investigarlos por el dicho razonablemente informado de un mafioso con ganas de ser colaborador.

Si a Genaro lo prescribieron por viejo, a Chicho lo prescribieron sin escudriñarlo.¿Y qué hizo la gran prensa?
¡Nada! Al fin de cuentas, el políticamente anticuchado Chicho tiene un alto cargo en la SIP –una organización controlada por los gringos, sus seguros servidores centroamericanos y los capos cubanones de El Nuevo Herald– y preside, sin haber escrito jamás una línea que no pertenezca al área de contabilidad, el Consejo Peruano de la Prensa.


Y habla en nombre de la libertad leyendo discursos que le escribe algún empleado columnista y se preocupa por los excesos que la prensa puede cometer.

Él, que no tuvo los bríos para enfrentarse a su ex empleado Pepe Olaya cuando éste llamaba a su padre “Miss Piura”, monitorea los excesos de la prensa.

¿Y los excesos de La República, entre los cuales está la campaña de terror dirigida a contribuir con el triunfo del muy prontuariado evasor de impuestos Alberto Fujimori? ¿Y la persecución, sin proporcional arrepentimiento, del general Bellido, enemigo de Montesinos?

¿Y la soplonería, vacía de información, en contra de la maestra Angélica Torres García, liberada por falta de pruebas por el Cuarto Juzgado Penal Antiterrorista ante el horror y la exigencia de carcelería del diario que alguna vez fue ejemplo de buena fe? ¿Y su política de adular a Humala por si acaso y sobar a García por si las moscas?

¿Y su agradecida anuencia con las tropelías de Toledo, el hombre que les regaló un tercio del Canal 4? ¿Y los negocios que con todos los gobiernos sigue haciendo la imprenta de La República? ¿Y las inmundicias alucinantes de El Popular, un diario que, vendiendo lo que vende, sostiene a La República?

La República empezó vendiendo crímenes bajo la amarillenta conducción de Thorndike. Ha terminado por perpetrarlos en el gobierno de Mohme, un director de apariencia que o no va o está de viaje.
A veces, sólo a veces, da algunos encargos barriobajeros a sus muchachones. Antes se los daba a Pepe Olaya cuando éste era subdirector de La República. Ahora se los da a Mirko, a Federico y al entrañable Carlín, un zambo tan simpático como Olaya.

www.elvisocc.org