miércoles, 3 de abril de 2013

La Parada contrataca


La cucufatería progresista se ha escandalizado una vez más por el fallo de un juez que concede el amparo a los comerciantes de La Parada. En buena cuenta lo que el juez demuestra es que el operativo fue por lo menos improvisado, pues se saltaron a la garrocha varios requisitos legales que pueden parecer insulsos pero que son necesarios para cumplir con el debido proceso. Es decir, para hacer las cosas bien. Más allá de eso parece ser que el tremendo juez ha cometido algunos excesos y tinterilladas.

Esto ha sido suficiente para que la progresía chille a voz en cuello y de inmediato empiece a "investigar" al juez y a sacarle todos sus trapitos al aire. Por su parte la alcaldesa Villarán corrió a Santa Anita para dar una conferencia de prensa completamente indignada, expresenado enrojecida cosas que llegaban al absurdo, mal asesorada como siempre por su todavía teniente alcalde, Eduardo Zegarra, quien luego tomó el micro para repetir casi al pie de la letra lo que acababa de decir su jefa, o sea, las mismas barbaridades. 

Entre las cosas de las que se quejaban amargamente era que aun no habían sido notificados por el juez y que solo se habían enterado de la resolución por la prensa. No es raro que expresen semejante queja dado a que estos caviares suelen vivir en la Luna. Parece que ignoran cómo tardan las cosas en el Poder Judicial. El juez ha cumplido con colgar la resolución en la web, pero de allí a que el despacho curse las notificaciones a las partes tomará el tiempo que tome. Ni el Municipio de Lima hace las cosas tan rápido como para que la alcaldesa quiera la notificación el mismo día en que sale la resolución. Es el colmo. Pero así de extraviados son. No nos extrañe pues que gran parte de sus reclamos sean solo parte de un escándalo de histeria.

De muchas formas se puede probar que el operativo de La Parada fue improvisado y apresurado, además de mal ejecutado. Pese a la plaga de asesores legales y de estudios realizados, los progres de la MML no tenían la menor idea de que se estaban saltando trámites y que iban a reventar un polvorín. Allí sí se olvidaron del famoso "diálogo" que siempre andan invocando en todos los conflictos sociales que su gentita de TyL promueve. Tampoco les importó entonces el "costo social" que la medida iba a provocar. Ni siquiera tenían un plan concreto a ejecutar, pues luego del desastre ocasionado, dejaron en abandono La Parada con la promesa de hacer allí un parque. ¿Cuándo? ¡Nadie sabe!

Tienen además la conchudez de quejarse de la mugre, el hacinamiento y la delincuencia como si todo eso no fuera responsabilidad de la MML, ya que La Parada ha estado siempre bajo la administración de la MML. La delincuencia y la mugre no se la pueden achacar a los comerciantes. Eso es entera responsabilidad de las autoridades. Lo que deberían hacer los progres que manejan la MML es agachar la cabeza y reconocer lo mal que trabajan. Hoy han llegado a la desfachatez de retar al Poder Judicial amenazando con no acatar el fallo judicial. Pero quizá no debemos sorprendernos, sobre todo viviendo de quienes festejaron que la CIDH anulara todo lo actuado por los jueces peruanos y, pisoteando nuestra autionomía, nos ordenara volver a juzgar a todos los terroristas. 

martes, 2 de abril de 2013

Locos por el indulto


La proximidad de la decisión presidencial sobre el indulto al ex presidente Alberto Fujimori ha puesto con los pelos de punta a toda la progresía local. Esforzados y cándidos defensores de los DDHH como la ex senderista Gisela Ortiz Perea, el ex procurador Ronald Gamarra, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos y una larga lista de selectos activistas de la izquierda resentida y vengativa han salido a expresar, una vez más, su oposición al indulto adornando sus alegatos con una serie de epítetos contra Fujimori, a quien tratan de asesino o criminal.

Cuesta mucho admitir que toda esa costra infectada de la izquierda tenga el cuajo de acusar a alguien por haber cometido delitos de lesa humanidad, y precisamente al hombre que acabó con la demencia de los grupos de izquierda que optaron por el terrorismo. Por ejemplo, la angelical Gisela Ortiz Perea era una dirigente estudiantil senderista en La Cantuta y ella misma ha narrado cómo dirigió a los estudiantes para impedir que el presidente Fujimori y las FFAA ingresaran a la universidad. Organizó las barricadas con carpetas y luego el ataque a pedradas con que recibieron al presidente y su comitiva, todo lo cual fue filmado y fotografiado en su momento, viéndose cómo el presidente tuvo que resguardarse. Hoy esta figurita es una de las que encabeza la escoria del movimiento anti indulto.

Ronald Gamarra es uno de tantos parásitos que existen hoy en la progresía local, y que viven chupando la mamadera de los donativos que mantienen a las ONGs como IDL, APRODEH, y tantos otros que derivan en ese colector séptico que es la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, organismo de fachada del comunismo peruano, cuyo objetivo estratégico desde su creación es brindar apoyo legal a los movimientos de izquierda, incluyendo a los claramente subversivos. Por eso no es de extrañar que la gran mayoría de sus miembros sean abogados. Se pasan la vida investigando a sus enemigos y tienen acceso a los archivos del Poder Judicial mediante convenios, y se ofrecen además como el paraíso del retiro para los jueces, fiscales y procuradores . Las ONGs del progresismo han conformado prácticamente un Poder Judicial paralelo que juega de taquito con la CIDH.

A ellos se suman los medios de izquierda que también son sustentados con dinero de las ONGs, como el portal La Mula, órgano de expresión de varias ONGs afincadas en la CNDDHH. Este es el frente progresista que lidera la oposición al indulto. Con una mano condenan a Sendero Luminoso y al MOVADEF pero con la otra dan soporte activo a su campaña de destrucción legal del sistema a base de juicios interminables, acusaciones infaltables, investigaciones permanentes, amenazas de investigación, etc. Conforman pues un equipo perfecto donde no falta nadie. Están los organismo de base que se ocupan de las movilizaciones callejeras, el frente legal que se encarga de las investigaciones, juicios y apelaciones, y el batallón de los medios de prensa que organizan los titulares y psicosociales.

Por si faltara poco, hay que mencionar a los infiltrados dentro del gobierno, como la caviarona ministra de Justicia, quien precisamente tiene en sus manos el expediente, que prácticamente se lo ha filtrado completo a sus amigos de izquierda, como ha sido su costumbre a lo largo de su gestión. Toda esta maquinaria se ha echado a andar para impedir que el presidente Ollanta Humala otorgue el indulto. No hablemos de los cándidos y los idiotas que nunca faltan por allí y que siguen acusando a Fujimori de mil crímenes.

La gente parece olvidar que el juicio a Fujimori ya acabó. El indulto no es un nuevo juicio. No se trata acá de volver a ventilar los argumentos en contra. La justicia ya hizo su trabajo y el ex presidente fue condenado. Hasta allí ya se hizo justicia. No hablemos más sobre culpabilidad o inocencia. Acá se trata de indultar. Y para eso no viene al caso invocar culpabilidades. No se indulta a inocentes. 

El indulto es una gracia presidencial y no necesita informes de ninguna clase. La comisión creada para ayudar al presidente recomendándole presos para el indulto no implica que ese sea el único mecanismo. El presidente puede indultar a quien le venga en gana en cualquier momento. Así de simple es. Solo se necesitan testículos. Algo que lamentablemente el presidente Ollanta Humala ha probado no tener.

lunes, 1 de abril de 2013

La obsesión fatal de Ronald Gamarra


Un parásito es un organismo que vive a costa de otro. En la política peruana hay una larga plaga de parásitos que -como Ronald Gamarra- no son nadie y no serían nadie si no se dedicaran a tiempo completo a denostar a Alberto Fujimori para festejo de todo el progresismo. Pero además Ronald Gamarra resulta ser doblemente parásito porque es miembro de esa logia de parásitos que viven a costa de donativos internacionales para las agencias que, bajo la fachada de ONGs de DDHH, cumplen en el Perú el papel de agentes del comunismo camuflado, dando la batalla legal contra el sistema y contra los que enfrentaron el terrorismo de izquierda. Ronald Gamarra es pieza vital de esa costra maloliente de ONGs que van desde el IDL hasta la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, que hace tiempo se halla bajo el control de la izquierda cavernaria, resentida, vengativa y pro terruca.

En los últimos tiempos, Ronald Gamarra no ha hecho más que dedicarse a denostar a Alberto Fujimori y opinar compulsivamente en contra del indulto, en una campaña personal y enconada que tiene todo el perfil de una obsesión enfermiza. Sus mensajes vía Twitter son una andanada de comentarios contra Alberto Fujimori y contra todo aquel que ose apoyarlo. Desde ayer, apenas el cardenal Cipriani pronunció una opinión instando al gobierno a resolver la cuestión del indulto sin dilaciones, Ronadl Gamarra desató sus iras y maltrató el teclado derramando toda su pasión psicótica contra Cipriani y Fujimori.

Algo verdaderamente nefasto pasa en este mundo para que sujetos impresentables y delirantes como Hugo Chávez y Evo Morales logren trepar al poder, primero por la vía de los levantamientos populares y luego por la manipulación descarada del sistema electoral. Ollanta Humala no está muy lejos de esa imagen pues apareció en la política tras una acción tan delirante como ridícula en el "alzamiento" de Locumba, donde se llevó con engaños a unos soldaditos para meterse a tiros a un campamento minero y llamar a RPP dando una "proclama". Ultimamente la política se está llenando de esta clase de payasos y dementes que tratan de insurgir con actos estrafalarios. El problema es que lo consiguen Va siendo hora de fumigar la política peruana y colocar en su sitio a estos parásitos que quieren ganar su imagen a costa de otros o de bravuconadas. 

Alguien que se dedica a destilar odio gratuitamente, sin tener cargo alguno, sin ser nada ni nadie, tratando de llamar la atención por la virulencia de su veneno y la ferocidad de sus mordidas, solo merece compasión.