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miércoles, 3 de septiembre de 2014

Defendiendo el desastre del transporte


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo más sorprendente de la reforma del transporte montada por Susana Villarán, y puesta en práctica en el "corredor azul", no es que sea un completo desastre sino que tenga tantos defensores mediáticos, empezando por la ya conocida mermelera villaranista Rosa María Palacios, quien encima tiene la coraza de llamarse a si misma "excesivamente independiente". Casi la totalidad de las ninfas de la televisión han hecho causa común con la alcaldesa en una especie de solidaridad de género, e incluso llegan a indignarse por las críticas que se expresan a la reforma. "¿Y qué querían? ¿Que las combis sigan?" dicen enojadas en el Twitter. El frente mediático villaranista las ha emprendido incluso contra los ciudadanos quejosos.

Por su parte el ejército de tuiteritos municipales contratado por la Oficina de Social Media que dirige diligentemente Paola Ugaz, hace manifestaciones diarias en las redes. Ayer inundaron Internet con memes burlándose de la gente que se quejaba por llegar tarde al trabajo, porque estaban desconcertados con los cambios, porque iban apretujados o porque hacían colas de cinco cuadras. Todo fue motivo de burla para estos empleados municipales pagados con el dinero de los contribuyentes de quienes se burlan. Son parte de la gigantesca burocracia con que el progresismo ha inundado la MML cual pequeña Venezuela.

De que Lima necesita una reforma del transporte público no hay ninguna duda, y que Castañeda en sus dos gestiones no hizo absolutamente nada por este problema, tampoco queda duda alguna, pero de allí no sigue que la reforma de Villarán tenga que ser apoyada sea como sea. Hay gente que parece haber sucumbido a la campaña socialista de "Apoyas la reforma o estás contra Lima" muy parecida a las campañas comunistas de "Patria, revolución o muerte". Si no apoyas al gobierno estás contra la patria. No pues.

El lavado cerebral está destinado a identificar a Susana Villarán con la reforma del transporte, como si solo ella fuera capaz de hacerlo. Solo ella se atreve a hacer lo que antes nunca nadie se atrevió, dice el cliché. Pero es evidente que Villarán y su gente no están a la altura de ningún reto municipal. Recordemos el desastre que fue el traslado de La Parada, incluyendo muertos, saqueos y vandalismo descontrolado por hacerlo en día de semana y en hora de clases. ¡Qué gran genialidad! Castañeda le dejó Santa Anita ya listo para el traslado. Susana Villarán se demoró casi dos años solo para iniciar el traslado y lo hizo de la manera más torpe.

Criticar la reforma del transporte, como algunos lo hicimos desde el principio porque estaba mal planteada, no significa estar en contra de una reforma vital. Pero admitir la necesidad de la reforma no implica apoyar esta reforma en particular. Son dos cosas muy diferentes. Criticar la reforma no es pues estar a favor de las combis o de Orión. Resulta penoso ver al Frente Único Mediático Villaranista desperdiciando su escaso capital intelectual en la defensa de un mamarracho como el que todos estamos viendo a diario.

Tal como lo plantearon los verdaderos expertos, la primera reforma del transporte tenía que ser legal, pues se necesitaba una ley que ordenara primero el caos legal y que luego creara una sola entidad responsable única del tránsito de Lima y Callao. Esta entidad tenía que ser autónoma y técnica para liberarla de los nefastos cálculos políticos, la corrupción interna municipal y, en especial, de la plaga de incapaces que suelen llevar los alcaldes electos a las entidades municipales, tal como lo hemos visto una vez más en esta gestión. Es decir, la reforma del transporte iba mucho más allá de las capacidades y competencias de la MML. Había que involucrar al gobierno y al Congreso en la tarea, tal como se hizo en las principales capitales de Latinoamérica. 

Lo que tenemos hoy como reforma es un mamarracho montado por el progresismo villaranista, sin debate ni consenso, convocando costosos estudios y selectas asesorías sin licitación. Una reforma que incluso desvió sus objetivos porque parecían más preocupados en que los choferes estuvieran en planilla con derechos laborales que en los verdaderos problemas de la ciudad. Lo que tenemos en estos días es un ejemplo de improvisación y cálculo político. Un flamante "corredor azul" servido por buses viejos pintados y con multas pendientes, buses chinos que ya empezaron a malograrse (en serio) y paraderos cada seis cuadras, yendo por una avenida declarada exclusiva luego de arrimar a todas las custers una cuadra más allá.

Ahora resulta además que todos sus cálculos fallaron. Han descubierto que hay más pasajeros de los que pensaban y menos buses de los previstos por los "expertos". Sobre las enormes colas de cinco cuadras han dicho que se debe a que el pasaje es gratis, que las colas son un deber ciudadano, e incluso han dicho muy orondos luciendo su evidente mentalidad socialista que las colas son normales y que hay que acostumbrarse. Gustavo Guerra García ha patentado la frase más feliz del desparpajo: "se trata de una crisis de éxito". 

Lo que en realidad tenemos es un nuevo modelo de servicio incorporado al caos anterior. No se ha retirado ni una sola combi de circulación, ni una sola unidad vieja y humeante, el pleito con el Callao sigue en pie y Villarán acabará su triste gestión con la nota cero en infraestructura vial. 

domingo, 27 de julio de 2014

Una reforma para la foto


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La tan anunciada reforma del transporte que hace 4 años viene cacareando la alcaldesa Susana Villarán al fin dio su primer paso. La verdad es que más fue el caos y el desconcierto que la maravilla de orden que se prometió. Pocas unidades, esperas largas que superan los 20 minutos, paraderos exageradamente distantes y apachurradera en los buses fue el inicio de la gran reforma. Y todo esto pudo darse en medio de la estrecha vigilancia de numerosos policías e inspectores.

Es fácil pronosticar el fracaso de esta reforma, si se le puede llamar así a lo que solo es la apropiación de un corredor vial para cierto grupo de transportistas mientras que a los demás se les arrima por otras vías que acabarán asfixiadas. La verdad es que solo están desvistiendo a un santo para vestir a otro. No tiene sentido crear un corredor privilegiado a costa de estropear el tránsito de otras vías. 

No se puede hablar de cambio ni reforma si no se reemplaza efectivamente el viejo sistema por uno nuevo. Y en ningún momento se piensa hacer esto. Lo que se pretende es incorporar, en medio del caos actual, un nuevo sistema con una serie de vías privilegiadas pero sin retirar una sola unidad vieja ni cancelar una sola empresa de transporte de las que han venido causando estragos por la ciudad en los últimos 30 años. Es decir, en buena cuenta, no quieren chocar con nadie. El ridículo plan de chatarreo, que es un premio a los transportistas más conchudos, tampoco ha dado resultados.

Es obvio que esta reforma que no es reforma va a fracasar sin remedio porque los corredores serán invadidos por las unidades informales, como siempre ha ocurrido y como ocurre ahora en el caso de los taxis. No siempre van a estar apostados los policías y los inspectores vigilando que no entren al corredor las viejas unidades. Ya deben estar pintándose de azul para despistar, aunque sea por las noches. De hecho, apenas se fueron los agentes contratados para la foto, el caos volvió a la Av. Arequipa.

La estrategia de Villarán no ha sido diferente del que usó Castañeda: no tocar a nadie y emprender los cambios del transporte encima de lo que hay. Eso fue el Metropolitano y esto es el plan actual de corredores viales: un nuevo sistema montado sobre el caos reinante empujando las viejas unidades de transporte dos o tres cuadras más allá. Es decir, un engañamuchachos. Mientras tanto la guerra entre Lima y el Callao apenas empieza. 

¿Qué está esperando el gobierno o el Congreso para crear una entidad autónoma que se ocupe de regular el tránsito de Lima y Callao de manera técnica, es decir, no a cargo de la típica manga de ineptos que llegan al municipio con cada alcalde sino por un cuerpo de profesionales calificados? Y sobre todo, una entidad que pueda planificar el desarrollo de la ciudad a largo plazo, sin contratiempos electorales. Ya basta de mamarrachos y poses electoreras. La ciudad ya no da para más.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Guerra municipal de ineptitud


Un nuevo escándalo se desató al revelarse el video de una reunión de la MML con los transportistas en la que el asesor municipal Gustavo Guerra García hace uso de la palabra asegurándole a los transportistas que ellos iban a tener las preferencias para ganar las rutas en la futura licitación internacional. Desde luego no hay allí nada de inmoral pero sí bastante de incompetencia en gestión municipal. Es obvio que están cayendo en un juego de favoritismo que solo busca ganarse la confianza de los transportistas para que estos no se opongan a la fabulosa reforma. Pero hay allí varias fallas.

En primer lugar se aprecia que los genios del Municipio de Lima pretenden hacer un bistec de lomo fino cuando lo que tienen es churrasco de tercera. Gustavo Guerra debe creerse un Mandrake de la gestión para pretender que una legión de transportistas que solo conocen la informalidad y la improvisación, de pronto se conviertan en empresarios transportistas del primer mundo pasando a formar parte de la civilización. O sea, es como pretender hacer del Cobresol un equipo europeo que juegue con Euro 4. No sé si eso es ingenuidad o estupidez. Pero ese es tan solo el primer error de la gestión maravillosa de la zurda social.

La otra es que para sacar adelante su tan cacareada reforma del transporte dejan de lado los intereses de la ciudad y de los ciudadanos para privilegiar los intereses de los transportistas. Otro craso error. Acá lo único que importa es la calidad del servicio, el cual debe ser el mejor para la ciudad sin importar de dónde venga. Es obvio que no habrá ninguna reforma importante del transporte sino un simple acomodo de los mismos patéticos personajes autores de la marginalidad y pésimo servicio en el que están acostumbrados a medrar por décadas. Los incompetentes llaman reforma al maquillaje. Es evidente que los autores del psicosocial municipal en torno a la reforma del transporte carecen de ideas y planes concretos. No han hecho más que recurrir a los mismos transportistas autores del caos para que sean ellos mismos los que les den las ideas de la famosa reforma, y luego sean ellos mismos los que participen de la ansiada nueva era, algo así como una conversión mística. Todo un disparate. 

Ahora que ya se sabe que los genios del Municipio de Lima favorecerán a los patéticos transportistas nacionales, ¿alguien cree que las verdaderas empresas de transporte del extranjero se animarán a concursar en una licitación convocada por estos payasos incompetentes de la MML? Ya es tiempo de desenmascarar a los farsantes del Municipio de Lima y de Farsa Social, que no han hecho más que montar un show de fuegos artificiales con un coro angelical que repita diariamente la cantaleta de la reforma del transporte. ¡Viene la reforma del transporte! ¡Ya viene! Todos han acabado creyendo que en verdad hay una reforma del transporte en marcha, cuando lo cierto es que no tienen nada. Ni ideas.