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viernes, 5 de septiembre de 2014

El corredorazo de Villarán


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lentamente parece estar gestándose un corredorazo, es decir, una manifestación pública de malestar que deriva en caos social y desbande completo, como ocurrió en el paradazo, con las funestas consecuencias que todos recordamos. Las serias molestias que la implantación apresurada del Corredor Azul ha provocado en amplios sectores populares que se ven obligados a madrugar para caminar en la penumbra, bajo el frío y la lluvia, kilómetros hasta llegar al paradero inicial del Corredor Azul, está gestando una explosión de ira que se le puede escapar de las manos a la policía. 

Ayer por poco linchan a Gustavo Guerra García quien tuvo el desparpajo de llegar en su 4X4 y salir enternadito y perfumado a inspeccionar el despelote que había armado en los inicios del corredor. La falta de alimentadores desespera a la gente que no solo tiene que caminar por media hora, hacer otra media hora de cola para treparse a un bus repleto, sino además tomar tres o cuatro carros para llegar a tiempo a su trabajo. Fuera de esto los buses azules que no tienen un paradero inicial se detienen en las calles de un vecindario bloqueando los negocios. Los choferes tampoco tienen las mínimas comodidades. En suma, un desastre por donde se le mire.

A esto hay que añadirle el malestar legítimo que la MML ha provocado en los transportistas del Callao que se han visto afectados y excluidos por los cambios. Ante todo esto, el frente amplio de progresistas y mermeleros villaranistas de la prensa y los medios virtuales de la izquierda nacional solo ha atinado a denunciar un boicot y a burlarse de la gente que se queja. Se ha desatado una lucha progresista contra lo que llaman con desdén "la cultura combi". Según estos genios del progresismo, si no apoyas la reforma de Villarán eres un pobre huevón perteneciente a la cultura combi. 

Paralelamente surgen las consabidas teorías del complot. Detrás de las manifestaciones de malestar de la gente estaría el grupo El Comercio y su concentración de medios para engañar a la población creando falsas percepciones, estaría también el dirigente Rau Rau, los militantes de Solidaridad Nacional y posiblemente también la CIA, ya que coincidentemente estaba anclado en El Callao el buque de guerra USS América. Todo sería parte de un complot neoliberal destinado a hacer fracasar la revolución que la izquierda municipal lleva a cabo en el transporte.

La cruzada progresista en defensa del mamarracho azul no descansa en las redes. Camina pues, te hace bien a la salud, tuitean incansablemente los artistas contratados por la Vaga, recordando a cada instante la inmensa labor que Villarán ha hecho en el campo de la cultura, habiendo logrado la hazaña de que Lima sea considerada la capital cósmica de la cultura. Si sale reelegida tendremos más cultura, representación del Hatun Willakuy a cargo de Yuyachkani, rutas de la memoria hacia el "Ojo que llora" y celebración de la CVR con artistas invitados a la Plaza de Armas que recitarán en quechua pasajes del informe de la CVR. Premiaciones a los comisionados de la verdad y lazos de hermandad con las madres de la plaza de Mayo. Y sin duda Lima será sede del próximo Foro de Sao Paulo. 


Más cuentos de izquierda


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

No es casual que en medio del escándalo ECOTEVA, el cual abre las puertas para que Alejandro Toledo sea investigado por el Ministerio Público, y el fracaso estrepitoso de la tan cacareada "reforma del transporte" de Susana Villarán y su "corredor azul", la izquierda salga a rememorar su obsesión preferida: la corrupción fujimontesinista de los 90.  La República e IDL jugando en pared han resucitado los videos VHS de la época y los han colgado en Youtube para distraer a la gente con otro tema que ya resulta trillado. Saben bien que su único sustento para resucitar del basurero de la historia adonde los depositó la lucha antisubversiva, fue su "lucha anticorrupción" contra el fujimontesinismo.

Un gran aliado de la histeria antifujimorista desatada en el 2000 fue Alejandro Toledo, nefasto personaje que pertenece al museo de la perversión política, trepador nato, vulgar mitómano además de borracho fino y consumidor de estupefacientes, como buen cholo rico que la supo hacer a punta de viveza y sin complejos moralistas ni éticos. Siempre dispuesto a hacer lo que sea y aliarse con cualquiera que le proporcione poder y posición, fundó un partido en la época más difícil con firmas falsas obtenidas gracias a las malas artes de Vladimiro Montesinos. Pero nunca le pasó nada porque las pruebas fueron incineradas, los testigos acallados y enviados al extranjero y toda una fábrica de firmas falsas que incluía a un notario desapareció como truco de Harry Potter. La llegada de Toledo a la presidencia fue la confirmación de la profunda crisis política y moral del país. Y de esa circunstancia renació la izquierda como un hongo venenoso en el muladar de la política

Hoy Alejandro Toledo se ha quedado sin su malla de protección, lo han abandonado todos para que transite solo por el hilo de sus mentiras y enjuagues turbios. Luego de advertirle al país que no lo hiciera, él mismo fue capaz de dar el salto al vacío apoyando a Ollanta Humala en la segunda vuelta, solo para dejar en claro la clase de inmundicia que es como político trepador, sin rastro alguno de rubor o decoro ético. Después de todo ambos se parecen bastante: los dos son solo trepadores sin rubor político, capaces de aliarse con cualquiera con tal de trepar y obtener poder. Ambos lo han hecho igual. Hoy sus aliados le han dado la espalda a Toledo y hasta sus chupamedias partidarios se han quedado callados. Dicen que no tienen nada que temer, que están dando un ejemplo de transparencia. Si, claro.

Curiosamente la única aliada que le queda al mitómano de Cabana es la alcaldesa de Lima, Susana Villarán de Ecoteva. Inexplicable alianza que la Dama de la Chalina Verde ha preferido mantener a costa incluso de sus viejos aliados de la trinchera izquierdista pro terruca, como los ex concejales del movimiento ecocomunista Tierra y Libertad. Ya antes se había desembarazado de los extremistas de Patria Roja. Una lavada con desinfección que se parece mucho a la que hizo Ollanta Humala apenas se ubicó en Palacio de Gobierno. Y es que no hay nada mejor que librarse de las garrapatas de izquierda. Pero de allí a aliarse con Toledo es como curarse del sida y contraer el ébola.

Con este panorama al frente, la izquierda delirante y fracasada no tiene mejor idea que rememorar (estos parásitos viven de la memoria) la corrupción fujimontesinista. Como si el Perú estuviera viviendo la época del esplendor de la ética y no podridos en  corrupción por todos lados. El actual fiscal de la nación y el anterior están siendo investigados por corrupción. Hay varios presidentes regionales presos y enjuiciados por corrupción. Hay casos de corrupción en la actual administración municipal, para no hablar de faltas éticas, como el de la alcaldesa que al llegar al sillón municipal lo primero que hizo fue hacerse un préstamos de la Caja Municipal. Cosa que para la santa izquierda moralista dueña de la ética es completamente normal. En fin, estamos hasta el cuello en corrupción y los fracasados de izquierda siguen con la cantaleta de la corrupción de los 90. ¡Por Dios! ¿Qué tienen en el cerebro?

Pero si no les gusta hablar de corrupción actualizada, la izquierda tampoco quiere ocuparse del fracaso de la "reforma del transporte". Un completo mamarracho que solo a un perturbado mental de la izquierda oenegienta repleta de sociólogos se le puede ocurrir. Están tan desesperados que han "ordenado" a los viejos transportistas que rápidamente pinten sus unidades de azul para que se sumen al corredor que está que revienta. Genios de izquierda y filozurdos dicen que es normal que toda reforma genere molestias, que hay que tener paciencia, que en otros lugares tardaron diez años en funcionar, etc. Estos creen que somos cubanos que llevan 55 años esperando que los cambios de la revolución funcionen. Cuando la reforma es un desastre solo hay que admitirlo. No hay nada peor que cegarse ante el fracaso de las reformas e insistir en ellos como le pasa a Cuba y Venezuela, donde también tienen casos de "crisis de éxito" socialista.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Defendiendo el desastre del transporte


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Lo más sorprendente de la reforma del transporte montada por Susana Villarán, y puesta en práctica en el "corredor azul", no es que sea un completo desastre sino que tenga tantos defensores mediáticos, empezando por la ya conocida mermelera villaranista Rosa María Palacios, quien encima tiene la coraza de llamarse a si misma "excesivamente independiente". Casi la totalidad de las ninfas de la televisión han hecho causa común con la alcaldesa en una especie de solidaridad de género, e incluso llegan a indignarse por las críticas que se expresan a la reforma. "¿Y qué querían? ¿Que las combis sigan?" dicen enojadas en el Twitter. El frente mediático villaranista las ha emprendido incluso contra los ciudadanos quejosos.

Por su parte el ejército de tuiteritos municipales contratado por la Oficina de Social Media que dirige diligentemente Paola Ugaz, hace manifestaciones diarias en las redes. Ayer inundaron Internet con memes burlándose de la gente que se quejaba por llegar tarde al trabajo, porque estaban desconcertados con los cambios, porque iban apretujados o porque hacían colas de cinco cuadras. Todo fue motivo de burla para estos empleados municipales pagados con el dinero de los contribuyentes de quienes se burlan. Son parte de la gigantesca burocracia con que el progresismo ha inundado la MML cual pequeña Venezuela.

De que Lima necesita una reforma del transporte público no hay ninguna duda, y que Castañeda en sus dos gestiones no hizo absolutamente nada por este problema, tampoco queda duda alguna, pero de allí no sigue que la reforma de Villarán tenga que ser apoyada sea como sea. Hay gente que parece haber sucumbido a la campaña socialista de "Apoyas la reforma o estás contra Lima" muy parecida a las campañas comunistas de "Patria, revolución o muerte". Si no apoyas al gobierno estás contra la patria. No pues.

El lavado cerebral está destinado a identificar a Susana Villarán con la reforma del transporte, como si solo ella fuera capaz de hacerlo. Solo ella se atreve a hacer lo que antes nunca nadie se atrevió, dice el cliché. Pero es evidente que Villarán y su gente no están a la altura de ningún reto municipal. Recordemos el desastre que fue el traslado de La Parada, incluyendo muertos, saqueos y vandalismo descontrolado por hacerlo en día de semana y en hora de clases. ¡Qué gran genialidad! Castañeda le dejó Santa Anita ya listo para el traslado. Susana Villarán se demoró casi dos años solo para iniciar el traslado y lo hizo de la manera más torpe.

Criticar la reforma del transporte, como algunos lo hicimos desde el principio porque estaba mal planteada, no significa estar en contra de una reforma vital. Pero admitir la necesidad de la reforma no implica apoyar esta reforma en particular. Son dos cosas muy diferentes. Criticar la reforma no es pues estar a favor de las combis o de Orión. Resulta penoso ver al Frente Único Mediático Villaranista desperdiciando su escaso capital intelectual en la defensa de un mamarracho como el que todos estamos viendo a diario.

Tal como lo plantearon los verdaderos expertos, la primera reforma del transporte tenía que ser legal, pues se necesitaba una ley que ordenara primero el caos legal y que luego creara una sola entidad responsable única del tránsito de Lima y Callao. Esta entidad tenía que ser autónoma y técnica para liberarla de los nefastos cálculos políticos, la corrupción interna municipal y, en especial, de la plaga de incapaces que suelen llevar los alcaldes electos a las entidades municipales, tal como lo hemos visto una vez más en esta gestión. Es decir, la reforma del transporte iba mucho más allá de las capacidades y competencias de la MML. Había que involucrar al gobierno y al Congreso en la tarea, tal como se hizo en las principales capitales de Latinoamérica. 

Lo que tenemos hoy como reforma es un mamarracho montado por el progresismo villaranista, sin debate ni consenso, convocando costosos estudios y selectas asesorías sin licitación. Una reforma que incluso desvió sus objetivos porque parecían más preocupados en que los choferes estuvieran en planilla con derechos laborales que en los verdaderos problemas de la ciudad. Lo que tenemos en estos días es un ejemplo de improvisación y cálculo político. Un flamante "corredor azul" servido por buses viejos pintados y con multas pendientes, buses chinos que ya empezaron a malograrse (en serio) y paraderos cada seis cuadras, yendo por una avenida declarada exclusiva luego de arrimar a todas las custers una cuadra más allá.

Ahora resulta además que todos sus cálculos fallaron. Han descubierto que hay más pasajeros de los que pensaban y menos buses de los previstos por los "expertos". Sobre las enormes colas de cinco cuadras han dicho que se debe a que el pasaje es gratis, que las colas son un deber ciudadano, e incluso han dicho muy orondos luciendo su evidente mentalidad socialista que las colas son normales y que hay que acostumbrarse. Gustavo Guerra García ha patentado la frase más feliz del desparpajo: "se trata de una crisis de éxito". 

Lo que en realidad tenemos es un nuevo modelo de servicio incorporado al caos anterior. No se ha retirado ni una sola combi de circulación, ni una sola unidad vieja y humeante, el pleito con el Callao sigue en pie y Villarán acabará su triste gestión con la nota cero en infraestructura vial.