domingo, 21 de julio de 2013

Ollanta arrugó frente a Capriles


Escribe Dante Bobadilla Ramírez

Para coronar la semana más triste de la democracia peruana en la última década, Ollanta Humala salió corriendo de Lima para evitar recibir al líder opositor venezolano Henrique Capriles. Gesto que lo pinta de cuerpo entero como un cobarde carente ya no solo de ideas y principios sino de modales. Es evidente que Ollanta Humala ha preferido complacer, una vez más, al prepotente camionero que hoy gobierna Venezuela, evitando así que pronuncie nuevas condenas y amenazas contra el Perú, como lo hizo antes cuando el canciller Roncagliolo sugirió el cumplimiento del acuerdo alcanzado en Lima durante la reunión de UNASUR.

Humala deja al Perú como el único país supuestamente democrático cuyo presidente no recibe a Capriles, siendo este un personaje que representa a la mitad del pueblo venezolano. Además Capriles ha venido a demandar, con todo derecho, que UNASUR haga cumplir la resolución que adoptó en Lima, bajo la presidencia pro tempore de Ollanta. Capriles no es pues cualquiera, y no es posible que nuestro gobierno lo trate como si fuera nadie. Por lo menos la canciller Eda Rivas debería tener la decencia de recibirlo y escucharlo. Pero lamentablemente este es el gobierno de un pelele, o mejor dicho, de un cosito, sometido a la furia chavista.

El Perú ya no es una nación libre y soberana, hoy es una colonia del chavismo. Venezuela, y particularmente ese patán llamado Nicolás Maduro, es quien dirige ahora nuestras resoluciones internacionales y dicta la agenda interna del presidente Ollanta Humala. Nunca antes el Perú había caído tan bajo.