viernes, 5 de julio de 2013

Es la izquierda nuevamente


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La jornada de violencia vivida en todo el país el día de ayer no es nada nuevo. Es apenas una nueva muestra de la misma izquierda de siempre: intolerante, sectaria, bravucona, achorada, intransigente y bestia. Por suerte solo cosecharon un muerto. Eso les debe estar doliendo. Hubieran querido tener más víctimas para convertirlas en "mártires del pueblo" y llamar genocida al gobierno. Es decir, la misma historia de siempre. El guión de la izquierda es exactamente el mismo hace décadas.

La jornada ha servido para que la izquierda estrene su nuevo rótulo de Frente Amplio, un conglomerado que agrupa a todo el rojerío, incluyendo a las viejas glorias del comunismo de la era soviética y a los "modernos" ecocomunistas. Todos ellos enlazados por la CNDDHH, verdadera coordinadora del extremismo zurdo. Además el sindicalismo ultra aporta sus propios malos olores a toda esa fetidez. La convocatoria se hizo con tiempo juntando varios temas que van desde Conga hasta las nuevas leyes que se discuten en el Congreso. La estrategia era juntar a todos los descontentos y romper definitivamente con el gobierno de Ollanta Humala, quien ya ha pasado a ser otro "enemigo del pueblo". 

Más allá de provocar el caos y los enfrentamientos con la policía, lo cierto es que todo ese despliegue de irracionalidad y violencia no sirven absolutamente para nada. La izquierda en el Perú siempre fue una triste minoría. Violenta pero minoría al fin. Si esperaban desatar la "primavera chola" se equivocaron. Los únicos que observaban con éxtasis orgásmica la violencia desatada eran los ya conocidos alterados mentales de la izquierda radical, que no paraban de tuitear enardecidos mensajes. En cambio otros representantes de la izquierda más pensante cuestionaban la triste actuación de unas masas estúpidas que no sabían bien a qué se oponían. De hecho, son las mismas masas que solo les creen a sus dirigentes y cumplen sus consignas.