jueves, 4 de julio de 2013

En busca de la primavera chola


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Seguramente carcomidos por la envidia al ver las manifestaciones que se han dado en Brasil, cercando al gobierno y forzándolo a cambios constitucionales, el rojerío nacional ha convocando a una gran marcha de "indignados" para este 4 de julio, y no precisamente para celebrar el Día de la Independencia de los EEUU sino para intentar sembrar la semilla de una primavera chola. Como ya sabemos, las marchas son a la izquierda como las pulgas a los perros. No se concibe uno sin el otro. Ya era tiempo de ver nuevamente en las calles las banderas rojas entremezcladas con banderolas que rezan las consignas más insólitas como "agua si, oro no" y "Ollanta traidor".

Será la ocasión para que el rojerío no solo salga a "celebrar" un año de la muerte de agitadores antimineros anti Conga sino para anunciar oficialmente su rompimiento definitivo con el gobierno de Ollanta Humala a quien ingenuamente llevaron al poder, y de paso para estrenar su nuevo membrete de Frente Amplio de Izquierdas. Como se ve, nada nuevo bajo el sol, porque ya sabemos como funciona el cerebro de un progre y cómo son de maníaticos para conmemorar fechas. En el calendario zurdo cada día representa una fecha simbólica especial. Por eso no es casual que hayan elegido el 4 de julio.

Lo que llama la atención de la convocatoria, tal como ha sido hecha, es que han juntado todos sus odios y frustraciones. Y la han enganchado muy bien con la actual ola de protestas de la burocracia nacional que se dedicó a rechazar la nueva ley del servicio civil cuando ni siquiera se había empezado a discutir. Está claro que el 99% de la gente que protesta solo es carne de cañón y borregos que siguen a sus dirigentes sin saber exactamente por qué protestan. Eso no es ninguna novedad en el Perú. Vayan a preguntar a la gente que protesta si sabe algo de la ley.

Rocío Silva Santisteban, agitadora profesional y a sueldo, ha expuesto en su último artículo la plataforma de lucha del rojerío nacional, quejándose incluso de algo que en el Perú no existe: la criminalización de la protesta. Hace rato que este país necesita una ley especial, como hay en países vecinos, que regule la protesta y ponga freno a la salvajada. RSS suele salir en defensa de las protestas criminales de los agitadores de izquierda que bloquean carreteras, apedrean buses así como locales públicos y privados, intimidan a la población, amenazan aeropuertos, incendian comisarías y oficinas públicas provocando muertes que luego, conchudamente, son achacados a la policía y al gobierno. A los rojos les encanta que el Estado regule todo, menos las protestas. Una flor más de la doble moral y la inconsistencia de la izquierda.

Lo más gracioso es que el artículo termina hablando de "nuevas formas de desarrollo" que solo existen en la frondosa imaginación de la progresía y en ningún lugar de este planeta. Lo peor es que luego de convocar las protestas, acaba haciendo referencia a cosas que no conoce, como son el respeto a la democracia, a los DDHH y a la educación. No se respeta la democracia cuando se buscan vías alternativas al Estado de Derecho para actuar políticamente y mucho menos cuando se defiende la violencia callejera disfrazada de protesta. No se defienden los DDHH cuando se limita la libertad de las personas a transitar libremente por las carreteras, a los niños de acudir a sus escuelas y a los comerciantes de seguir con su trabajo diario que les proporciona el sustento. Y por supuesto, no se defiende la educación cuando se apoya a una mafia sindical como el SUTEP que es la causante histórica no solo del terrorismo senderista sino de la actual situación de postergación vergonzosa de la educación nacional.