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miércoles, 24 de julio de 2013

Rio revuelto, ganancia de izquierda


Fuente: Lampadia

El escándalo político nacional que desató la elección en el Congreso del Defensor del Pueblo y los miembros del Tribunal Constitucional (TC), causado, principalmente, por la voluntad obsesiva de Gana Perú y el oficialismo por controlar el TC, con la complicidad de Perú Posible, del fujimorismo y del devaluado PPC, de pronto, parecería ser parte de un juego maquiavélico que busca desprestigiar a la clase política, al Congreso y a las instituciones para generar el caos público e interrumpir el sistema democrático y la economía de mercado.

¿Alarmismo injustificado? De ninguna manera. Ya se conoce que sectores nacionalistas han comenzado a recolectar firmas para “cerrar el Congreso” en Chiclayo. En un reciente comunicado de Patria Roja en el que se convoca a una revuelta nacional para este 27 y 28 de julio, se sostiene que “frente a la crisis del Estado neoliberal se hace urgente y necesaria una nueva Constitución para refundar la república sobre nuevas bases”. Algo más. Nicolás Lynch de Ciudadanos por el Cambio, en un reciente artículoen La República, escribe lo siguiente: “una reforma política inmediata que la sociedad organizada le exija al Congreso y una Nueva Constitución, elaborada por una Asamblea Constituyente, que se elija el 2014…”.

Como se ve, por la boca muere el pez. Alguna mano negra o algún seguidor de Montesinos pretende sacarle partido al caos político desatado por el oficialismo palaciego y la torpe comparsa congresal. Al margen de la especulación de si todo esto fue causado adrede para interrumpir la democracia, es evidente que se quiere aplicar a pie juntillas el Manual Bolivariano que pasa, precisamente, por generar crisis políticas y de representación, convocar a una Asamblea Constituyente e instaurar un autoritarismo que se perpetúa en el poder mediante reelecciones indefinidas. Así pasó en Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En el colmo del delirio, Lynch agrega: “Hay que regresar al último acuerdo de paz entre los peruanos que es la Constitución de 1979…” ¿Cuál acuerdo de paz? ¿El de esa constituyente regimentada por las botas militares? ¿Se refiere a la hiperinflación incontrolable, las colas y escaseces motivadas por el control de precios? O, quizá se refiera al hecho de que Sendero Luminoso controlaba una tercera parte del territorio nacional, asesinaba a autoridades locales, hacía volar edificios y casas en los pueblos más alejados y Tarata y Palacio de Gobierno. ¿A eso se refiere Lynch? Tanto delirio y tanta irresponsabilidad son difíciles de entender.

Los representantes del proyecto bolivariano usando el deterioro de la clase política (algo evidente y que nadie puede negar) pretende acabar con la democracia y la única institución que ha funcionado en el Perú: el mercado. Su enemigo real es la libertad económica consagrada en la Constitución de 1993, pero terminar con ella, solo es posible enterrando a la democracia. De allí la esencia autoritaria del proyecto bolivariano.

Tratar de comparar la Constitución del 93 con la de 1979 es como comparar el cielo con el infierno. Antes de los noventa no solo nos azotó la hiperinflación y el terrorismo, sino que nuestras reservas internacionales eran negativas, hoy suman US$ 68 mil millones. Otro dato para estremecernos: cerca del 60% de los peruanos era considerado pobre en tanto que hoy solo el 25%. La inflación promedio era de 1,187% mientras que ahora solo es de 2.5%. ¿Cuál acuerdo de paz? La maniobra bolivariana es más que evidente.

El modelo político y económico peruano se ha caracterizado por un impresionante crecimiento económico, reducción de la pobreza y la desigualdad, pero ese desarrollo no ha sido acompañado por una eficiente gestión pública de los políticos y de las instituciones. Se puede decir, entonces, que el mercado ha funcionado, pero los políticos han fallado.

Necesitamos, pues, una reforma política para que el espacio público acompañe y potencie todos los círculos virtuosos del desarrollo y del bienestar general. Pero de ninguna manera podemos dejar pasar la maniobra bolivariana. Queda claro, pues, que la indignación de los peruanos contra la clase política también tiene que ser contra los animadores del proyecto bolivariano que pretende resucitar el viejo velasquismo que convirtió a la mayoría de peruanos en mendigos.

Deberíamos aprovechar esta crisis para reflexionar sobre los ajustes que requieren nuestras instituciones públicas, empezando por los partidos políticos y la estructura del propio Parlamento. En un momento de dificultad, la gente de buena voluntad, tiene que saber sacra lo mejor de cada uno. ¡Ojalá estemos a la altura de las circunstancias!

domingo, 4 de noviembre de 2012

EMBAJADORES DE SENDERO??

                          
Miren esta foto, el tipo que ven al fondo es nada menos que Adolfo Olaechea, el llamado EMBAJADOR DE SENDERO LUMINOSO. El Sr. que está adelante es de suponer que ya lo reconocieron, es nuestro Canciller Rafael Roncagliolo. Esta foto fue tomada en un popular Café de San Isidro. Ahora bien, Adolfo Olaechea, se paseó por Europa recolectando dinero en nombre de los "prisioneros políticos  del Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso.

Como pueden ver, nuestro Canciller desde siempre ha tenido especial predilección por los Embajadores afectos a la izquierda extremista, o para ser mas exactos, hacia los senderistas. El "renunciado" Nicolás "cochebomba" Lynch, como también la Sra "Mocha" Garcia Naranjo tienen una larguísisma historia de militancia comunista. No participaron junto a Sendero Luminosos porque se acobardaron y a causa de eso se sienten en deuda y admiran a los que si desplegaron la violencia demencial que pregona el comunismo.

No era de sorprender pues, que el ahora ex embajador peruano en Argentina fuera uno de los mas activos admiradores de la presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner y de su política asistencialista socialistoide, tanto que era a menudo invitado por la radioemisoras afectas a la mandataria. Hasta que invitó a la gente de MOVADEF a tomar mate con tortitas en la Embajada peruana.

No me imagino la reacción del gobierno español si el embajador de España invitara unos vinillos a los de ETA porque "también son españoles" o cuál seria la reacción del gobierno británico al enterarse que su embajador en Perú tomo té con los miembros del IRA porque "quien es él para juzgarlos". No vayamos tan lejos, no creo que el embajador de Colombia se hubiera atrevido a invitar a miembros de las FARC a la embajada "como la casa de todos los colombianos". Es sólo cuestión de sentido común, no se necesita 10 años de estudios diplomáticos ni un manual de funciones para actuar con acierto político, a menos pues que tengas tus simpatías bien escondidas y decidas darle una salidita.

Como era de esperarse y fiel a su izquierdismo cavernario, el Sr. Lynch culpa a todos y ha todos los medios y los "poderes ocultos" por su obligada renuncia. Lo último podría ser cierto, simplemente porque ya hay una nueva DERECHA gestándose en la política local y muchos de ellos son jóvenes diplomáticos hartos de ver que el Cuerpo Diplomático peruano infectado por caviares marxistas. 

La Nueva DERECHA crece y tiene ojos y oídos. Alentamos a nuestros compatriotas a combatir a los caviares marxistas, a los rojos de todos los pelajes, progresistas y hueveras. No permitan  infiltrar los distintos estamentos del Estado y denuncien cualquier acercamiento o favorecimiento a confesos comunistas de Sendero Luminoso o MRTA, aunque vengan con nuevas organizaciones de facahada, pues para eso son buenos los parásitos de izquierda: viven inventado organizaciones. Hay que estar atentos. La patria, el país, vuestros hijos se lo agradecerán y nuestro Perú finalmente dará el despegue económico que hace tiempo viene buscando porque se lo merece. Y uds. también!

Lynch se fue con lágrimas


La renuncia del impresentable ex embajador del Perú en Argentina, el rojo caviar Nicolás Lynch, no pudo ser más estrafalaria. En lugar de irse con el rabo entre las piernas y la boca cerrada, ha tenido el desparpajo de enviarle una carta al presidente donde expone sus estrambóticas ideas como afirmar que Ollanta humala es "el presidente de todos los peruanos, incluso de los terroristas". La carta es una triste colección de frases destempladas e infelices que bien podría haberse ahorrado este patético personaje que le abrió las puertas al MOVADEF porque "también son peruanos".

Lamentablemente, como en toda sociedad, hay un sector de peruanos que son escoria social. Incluso en la política tenemos un variado segmento de izquierda compuesto en su mayoría por inmundicia humana que aun simpatiza con el terrorismo. Además hay muchos otros que simpatizan con formas de violencia como las tomas de carreteras, las marchas, los paros, pintas y otras formas vandálicas de intimidar a la sociedad para imponer sus propósitos por la fuerza. Toda esa escoria merece un trato diferenciado por parte de la ley y de quienes representan al Estado. Algo que Lynch pretendió ignorar.

En el colmo del descaro Nicolás Lynch afirma en la carta que le dirige al presidente, que la reacción de los medios ante su tamaña torpeza "se debe a la firmeza con que he llevado adelante las políticas que usted y el señor canciller me encargaron". ¿Le encargaron que recibiera a MOVADEF? Es obvio que este señor sufre de un delirio paranoide, pues solo así se le puede ocurrir que los medios reaccionaron por su excelente desempeño en la embajada. 

Además de descaro Nicolás Lynch agrega cinismo cuando se atreve a afirmar que en los últimos 40 años ha defendido la democracia, como si no hubiera formado parte de esa generación de extraviados en el marxismo durante los 70, integrando diversos grupos extremistas que predicaban la lucha armada, como Vanguardia Revolucionaria, Clase Obrera (donde militaban varios pitucos como Lynch que nunca fueron obreros), PUM, Izquierda Socialista y otras cloacas de la misma pestilencia que no estaban muy lejos de Sendero Luminoso cuando estaban todos juntos en la misma prédica.

Con sibilina candidez este extremista del ayer y hoy buscapuestos del Estado dice sentirse herido porque han dicho que las embajadas no deben ser casa de "todos los peruanos" sino solo de los peruanos decentes que respetan la ley, el orden, la democracia y el Estado de Derecho, valores que la chusma de izquierda no ha tenido jamás. Se queja de que hay intolerancia porque algunos peruanos rechazamos a estos delirantes que ocultan sus simpatías por el extremismo izquierdista, entre ellos por el MOVADEF. Los hechos son los que hablan mejor.

Nicolás Lynch arremete contra los que critican la política del neosocialismo del siglo XXI impuesta por Hugo Chávez y sus satélites. Para variar, el delirante hace la infaltable referencia a "los poderosos y oscuros intereses" que estarían jugando sus cartas para sacarlo de su puesto, en busca de afectar la política de apoyo a la UNASUR y a la "hermana República de Argentina". Y apelando a su carácter histriónico y dramático afirma que nuestra amistad con Argentina está sellada por la historia, con bautizos en las Pampas de la Quinua y en las aguas del Atlántico Sur. Le faltó añadir la última y más reciente traición argentina durante el conflicto con el Ecuador. 

Francamente es conmovedor el esfuerzo que despliega Lynch para convencernos de que UNASUR es lo único que nos salvaría de una muerte segura. Llega a afirmar que UNASUR es la única forma de conseguir un lugar bajo el sol en medio de la crisis. ¿Qué le pasa a este payaso? ¿Acaso no sabe que las naciones que promueven UNASUR son las que están en la mayor crisis? Parece que ni siquiera ha advertido lo que ocurre en Argentina donde la gente ya no puede ni salir de su país por falta de dólares. Lo mejor que podemos hacer es arrojar UNASUR al tacho del olvido. Basta con la OEA.

Al final de su llorona despedida Lynch asegura que se va con sus banderas comunistas en alto, reiterando que es una roja cucaracha de izquierda incapaz de evolucionar pero también de perecer. Ojalá le sigan más renuncias. Todavía quedan muchas alimañas de la misma especie en cargos similares.