sábado, 22 de junio de 2013

Alejandro Toledo: más de lo mismo


Por Julio Caballero

Alejandro Toledo Manrique nace en marzo del 46, en Cabana. Fue Presidente del Perú del 28 de Julio del 2001 al 2006, eso es cierto.

Alejandro Toledo se nos presenta como un emergente lustrabotas luchador y emprendedor, nos oculta que fue sacado del país por una pareja de norteamericanos que le dieron soporte, educación y todo tipo de comodidades entre los 6 y 8 años. El apoyo que recibió le permitió educarse en la Universidad de San Francisco y pasó por Stanford. Tuvo una participación en un curso, ya desaparecido, como asistente de cátedra en Harvard.

Este economista viene al Perú y se muestra como opción de alternancia al gobierno de Alberto Fujimori, pierde en las elecciones, pero se instituye como opositor al régimen. El 2001 logra el objetivo: Presidente del Perú. Hasta aquí no hay nada de extraño.

Secuencia llena de dudas que son parte de la historia: Perú Posible, el partido que da vida a Toledo “nace” de manera oscura, nunca aclarada en base a una “fábrica de firmas”, de peruanos muertos, suplantados o inexistentes. Su máxima arremetida, la “marcha de los 4 suyos”, apoyada por todos los llamados políticos tradicionales del país conocedores de no contar con más del 5% del apoyo popular, hacen un “gambito” a fin de lograr el poder nuevamente y lo consiguen incendiando la sede principal del Banco de la Nación y acusando al régimen del hecho. La comunidad internacional elige creerle a los políticos que viven de sus aportes y le retiran la confianza al gobierno.

“Eliminado” Fujimori, Toledo persigue y encarcela a todos los que no lo dejaron ser presidente el 95. Para lograr ese objetivo otorga muchas herramientas al Poder Judicial del momento y hace que la CIDH sea referente de justicia en el país.

Rodeado de inventos, falacias, mentiras, exageraciones, el gobierno de Toledo, con las reglas impuestas por el gobierno de Fujimori, deja que el crecimiento del país sea importante y sostenido. No aportó nada visible a su gestión.

Hoy Alejandro Toledo está pasando por el peor momento de su existencia personal y política: Lo rodean muchos personajes de su entorno llenos de dinero que no tienen cómo justificar su tenencia, hacen compras millonarias. El Perú ha adoptado una posición encubridora y sesgada en el problema. Costa Rica, país en el que se han realizado las transacciones económicas, ha decidido no iniciar investigación porque “no hay indicios que sea dinero producto de la corrupción”.

En el Perú esta circunstancia la están trasladando a que pensemos que no investigará los hechos y eso no es verdad, una vez más. Habrá investigación, Costa Rica esperará resultados de la Fiscalía del Perú para incluir la acusación, de haberla, en su proceso. Tendremos que estar expectantes a lo que viene, que no será borrón y cuenta nueva.


El problema visible, de momento, es que el periodismo de turno, o ya perdió interés, o ya le ordenaron que no siga en el tema. Dependerá de nuestro interés directo que sepamos la verdad del asunto por presión.