lunes, 26 de noviembre de 2012

Vuelve el circo de la CNDDHH


Las ONGs de DDHH continuando con su permanente estrategia de montar psicosociales, donde la mentira y la histeria son el condimento principal, han conseguido que un taimado fiscal de cuarta categoría reabra el trillado caso de las llamadas "esterilizaciones forzadas". El único objetivo de estos parásitos sociales es el de mantener su vigencia mediante el chantaje político a través de la manipulación de la ley y la justicia. De paso buscan hundir más a Alberto Fujimori, si cabe, añadiéndoles más juicios y reabriendo casos cerrados, y por último y más importante, buscar el dinero de las reparaciones. Estas ONGs de DDHH agrupadas en ese colector séptico que es la CNDDHH dirigida por la insigne caviar Rocío Silva Santisteban, no dejan de revolotear como buitres detrás de cuanto caso olisqueen para buscar dinero y fama.

Un logro más de IDL a través de su asesor legal Carlos Rivera, que ya debe estar frotándose las manos para volver al escenario con un caso investigado y archivado numerosas veces. Pero esto sirve para demostrar una vez más el nivel de perversión mental y la catadura moral de estas organizaciones que se ocultan tras la mascarada de defensores de DDHH. Sirve también para comprobar el poder de presión que son capaces de ejercer en los estamentos judiciales y fiscales, su red de trabajo que incluye el gran despliegue mediático obtenido en la prensa chicha de izquierda. Aunque en este caso, como en casi todos los que han montado al rededor de Fujimori, hay más mentiras y sensacionalismo que en una telenovela cursi.

Para comenzar las famosas "esterilizaciones forzadas" como cándidamente llaman los oenegientos en su afán de tergiversar la verdad, en realidad se llamó "Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria" y fue parte de un programa auspiciado por la USAID y la ONU, y en la que participaron diversas ONGs incluyendo a las famosas ONGS feministas como Manuela Ramos y Alternativa. O sea, ni siquiera fue una idea de Alberto Fujimori tal como dicen los chacales de IDL pretendiendo montar una historia de terror tipo Nazi, donde Fujimori habría tenido el diabólico propósito de exterminar a los indígenas y a los pobres del Perú. Esta es la clase de estupideces que debemos escuchar y leer en los medios chicha de izquierda y en los columnistas progres y caviares. Peor aún, son los argumentos con que la escoria de la izquierda oenegienta manipula la verdad para ganar credibilidad en los jóvenes incautos.

Parte importante de este circo son las cifras que se manejan muy alegremente, las que van creciendo de boca en boca. Así es como la venenosa boca de Rocío Silva Santisteban ha llegado a la estrambótica cifra de 300 mil mujeres que habrían sido esterilizadas sin su voluntad. En general se habla de cientos de miles de casos sin tener ni el más mínimo respaldo objetivo, y es más, sin tener siquiera la menor noción de lo que están hablando. La Defensoría del Pueblo logró registrar 157 casos como mucho. Pero se trata de casos en donde lo que médicamente se llama "consentimiento informado del paciente" no siguió el protocolo apropiado. Y no siguió porque tratándose de mujeres de extracción humilde de escasos conocimientos, como suelen ser nuestras campesinas de sectores indígenas, la comunicación de lo que se le va a realizar puede no ser efectiva, es decir, es probable que algunas pacientes no lleguen a tener plena conciencia de lo que iba a significar dicha operación. Esto es algo que ocurre en la misma ciudad. ¡Con mayor razón en el campo! Incluso muchas mujeres que dan su "consentimiento informado" pueden luego llegar a arrepentirse. Todo eso es parte de la realidad clínica. No son pocos los casos particulares en que las mujeres alegan no haber sido suficientemente informadas, en especial de las consecuencias irreversibles de la operación. 

Pero este programa de población que fue parte de una campaña internacional promovido por USAID y la ONU y que gozó del apoyo de las ONGs feministas, le sirve a los sectores de izquierda para sus fines mediáticos, mezquinos y políticos. No han desperdiciado la ocasión para montar otro psicosocial antifujimorista que dista mucho de la verdad. Las cifras que manejan hoy son tan descabelladas como las de quienes pretenden abrir 5 mil fosas o como las 69 mil víctimas del terrorismo señaladas por la CVR. Estos sectores de ONGs de DDHH tienen intereses muy concretos en este tipo de casos y no son precisamente los de hacer justicia sino los de hacer dinero, pues andan detrás de las reparaciones.

Este afán de hacer dinero con las víctimas los lleva no solo a montar psicosociales repletos de mentira sino incluso a ir en búsqueda de las supuestas víctimas, convencerlas de que son víctimas, organizarlas, ofrecerles ayuda en asesorías prometiéndoles dinero a futuro, etc. Es lamentable y vergonzoso ver, por ejemplo, cómo la CNDDHH manipula a Georgina Gamboa para sus fines mediáticos. Rocío Silva Santisteban la pasea por todos lados para que cuente con lujo de detalle cómo fue violada por siete sinchis al hilo. Le importa poco a la caviar RSS el honor y la dignidad de esta pobre mujer campesina a quien ha convertido en icono de su perversa tarea. A esta escoria de izquierda no le interesa manipular la verdad, dañar honras y hacer perder el tiempo a la justicia peruana con casos que ya fueron investigados por la fiscalía, el Congreso, la Defensoría y archivado en el PJ y en el TC. Ese es pues el nivel moral de las ONGs de DDHH.