miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Perú es un país bananero


El presidente del Tribunal Constitucional, Ernesto Álvarez ha calificado de "república bananera" al Perú a raíz del último fallo emitido por la CIDH contra el Estado peruano. Desde luego, este señor no es ningún idiota ni analfabeto para decir esto solo por entrar en la competencia de agravios en que se ha convertido la política nacional, incluso entre funcionarios públicos del más alto nivel. Hay una realidad de fondo que muchos no ven. El Estado peruano en estos días francamente da lástima. Mucha gente que vive sumergida en la hez de sus pasiones o afectada por su deficiente formación o su innata estupidez no es capaz de comprender la realidad nacional más allá de los titulares mediáticos. 

El Estado peruano es actualmente una triste caricatura de institución. Ha perdido todo su sentido y su poder luego de caer sucesivamente en manos de aventureros e improvisados que se trepan al gobierno y al Congreso aprovechando coyunturas extrañas, junto a un sistema electoral pervertido por la demagogia, y que conduce siempre a elegir el mal menor para el gobierno y escoger entre una lista de delincuentes e ignorantes a los representantes para el Congreso. Y no hablemos de los electores, pues la mediocracia ha obligado a votar hasta la escoria más baja de la sociedad para asegurar sus votos.

La consecuencia de todo esto es un Estado mamarracho en manos de incapaces. Hoy nadie respeta al Estado peruano. Hemos visto cómo un adefesio de la política radical de izquierda, encaramado en el gobierno regional de Cajamarca, se tomó la libertad de retar al Estado peruano y hasta de pedir la destitución del presidente. Al final, esta inmundicia de la polítiquería subversiva de izquierda se salió con la suya, prácticamente destituyó dos gabinetes, manipuló a su antojo a los ineptos del gobierno dejando en ascuas el desarrollo de su región y la minería nacional. Y hoy se perfila como candidato nacional.

Ahora vemos cómo diversos sectores se enfrentan al Estado con una arrogancia que no se veía desde los paros nacionales de julio del 77 frente a la dictadura militar. El magisterio nacional ya no solo está pervertido por el SUTEP sino podrido por las facciones del MOVADEF. Ambas hienas de la izquierda radical se disputan a mordiscones los restos de lo que una vez fue la educación nacional. Por otro lado el frente de salud, manoseado por los gobiernos que en su demagogia sin freno solo han atinado a meter más y más gente al sistema, sin preocuparse de mejorar la calidad ni rediseñar el sistema, hoy es un caos total en donde apenas se visualiza la protesta de los médicos por más sueldos. Pero adentro el caos es espantoso. Todos los sistemas de salud que habían antes han sido pervertidos y hoy pretenden juntarlos una sola miasma inmanejable.

A esto hay que añadirle el despelote total que hay en la minería informal que no ha podido ser controlado, y frente al cual se ha claudicado otorgándole plazos excesivamente largos para que continúen depredando y saqueando libremente los recursos. Claudicación es la única estrategia que este gobierno ha mostrado frente a todos los conflictos. Claudicación con pose de diálogo. Han convertido al "diálogo" en el nuevo icono de la incapacidad ejecutiva. Solo falta un Ministerio del Diálogo porque así es como manejan los problemas los incapaces de la política nacional. Por lo menos Oficina del Diálogo ya tenemos junto con un presupuesto millonario.

Pero sin duda la estocada final al Estado peruano la ha dado la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la CIDH, que se ha convertido en el poder sobre el Perú, revisando los fallos de nuestra justicia, corrigiéndola y dando instrucciones sobre lo que se debe hacer. A eso nos hemos reducido hoy, a ser colonia de un organismo anacrónico que se creó en la época de la Guerra Fría para controlar a las dictaduras militares que asolaban Latinoamérica. Hoy que en todos lados gobiernan democracias esta entidad tendría que desaparecer o limitarse a los países donde no hay democracia, como Cuba. Pero curiosamente la CIDH no actúa en Cuba. 

La CIDH actúa básicamente donde existe esa plaga inmunda de ONGs que se dedican al negocio de los DDHH, regentada por parásitos sobrevivientes del comunismo pro terrorista. Son ellos los que alimentan de casos a la CIDH preocupados fundamentalmente por resarcir a los terroristas y condenar al Estado peruano por actuar contra el terrorismo. Esa es la verdad de fondo, maquillada con muchas palabras que solo los imbéciles se tragan como cuento infantil para creer en las hadas de los derechos humanos.

Esta es pues la realidad nacional. Esta es la realidad que debemos enseñarle a los jóvenes en ese triste curso de "Realidad Nacional" y no llenarlos de literatura anacrónica o anodina como lamentablemente ocurre. En la foto inferior se observa a esa inmundicia de las ONGs de DDHH representando a los terroristas contra el Estado peruano en la Corte IDH. Esta es la escoria que nos quedó luego de la era del terror desatada por la delirante izquierda peruana, y la cual empezó en los 70 con sus proclamas de lucha armada. Hoy la lucha armada se ha convertido en lucha legal contra el Estado. Y la están ganando.



DB