viernes, 25 de mayo de 2018

El FMI y el no-liberalismo


Por: Erick Yonatan Flores Serrano
       Coordinador General

Desde hace mucho tiempo, los que estudiamos filosofía política hemos tenido que soportar juicios absurdos y críticas muy elementales sobre lo que es y lo que no es el liberalismo. Muy a menudo, la gran mayoría de personas -bajo la influencia de intelectuales y académicos que poco o nada saben sobre estas cosas- acusan al liberalismo de ser el responsable de la existencia de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y/o el Banco Mundial, instituciones que nada tienen que ver con el ideario que John Locke, a través de su Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil, ofreciera al mundo en los últimos años del Siglo XVII. Locke es el padre del liberalismo clásico y, si bien es cierto que existen diversas corrientes de pensamiento dentro del liberalismo, ninguna de estas puede identificarse con las instituciones antes mencionadas.

Cuando uno habla liberalismo, al tratarse de una ideología que alberga muchas corrientes de pensamiento, es imposible hablar del liberalismo como algo uniforme e invariable en el tiempo. El liberalismo clásico de Locke tiene matices bastante marcados frente al liberalismo de Mises. Hayek no defiende necesariamente las mismas ideas que defiende Bastiat. Friedman representa un liberalismo bastante peculiar si lo comparamos al de Ayn Rand. Y así podría seguir mencionando autores que, producto de sus ideas y el contexto histórico donde se desarrollan, varían mucho en varios aspectos. Sin embargo, pese a la enorme diversidad que existe dentro del liberalismo, es posible encontrar -como denominador común y muy en términos generales- que la defensa de la vida, la libertad y la propiedad privada, es el elemento central y característico de todas la corrientes de pensamiento que se precien de ser liberales. Los grados pueden variar pero la defensa de estos tres aspectos son la clave para ir entendiendo lo que es y lo que no es el liberalismo.

Dicho esto -que no tendría que ser ninguna novedad porque con estudiar algún manual sobre historia de las ideas, bastaría para tener claro este asunto-, resulta muy curioso que existan personas que todavía crean que los liberales, por ejemplo, defendemos la existencia del Fondo Monetario Internacional, que en uno de sus últimos informes, menciona que la reserva fiscal del Perú es bastante limitada y -como no podría ser de otra forma- recomienda que el gobierno peruano incremente la recaudación a través del aumento de los impuestos, todo con la única intención de mantener la calidad del gasto social y de infraestructura. El FMI a favor de incrementar el impuesto a la renta, que no es otra cosa que una adaptación de los impuestos progresivos que Marx y Engels recomendaban para hacer estallar el sistema capitalista en el Manifiesto del Partido Comunista.

El FMI puede ser una institución que podemos encasillar en cualquier ideario pero no en el liberalismo. Pero como la gran mayoría de personas siempre encuentra más fácil creen en mitos que informarse y estudiar las cosas, hoy tenemos un grueso número gente que, a la par de indignarse -con justa razón- por las consecuencias que estas instituciones causan en las economías de los países, muestran una profunda ignorancia al tratar de vincularlas con el liberalismo.

Parafraseando a Rothbard, el padre del anarcocapitalismo, no es un crimen ser un ignorante en filosofía política que -después de todo- es una disciplina compleja, lo que sí es bastante irresponsable, es tener una opinión radical y vociferante estando en estado de ignorancia. Este es el gran drama que padecemos a día de hoy pero también representa el gran reto de nuestro tiempo. Es imperativo que nosotros, los luchadores por la libertad, comencemos a derribar todos los mitos que hoy anidan en la mente del buen salvaje para así evitar el surgimiento del buen revolucionario, ese personaje nefasto que -siendo sinceros- nada bueno le ha traído al mundo en toda la historia.

viernes, 18 de mayo de 2018

Memoria y engaño


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una vez más pillamos al progresismo en posición adelantada. Esta vez, para variar, en el museo del terrorismo cursimente llamado por la caviarada "Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social" (LUM), donde una guía explicaba todo sobre el "terrorismo de Estado" contando cuentos como que las Fuerzas Armadas habían masacrado campesinos en Uchuracay, además de exigir que los terroristas ya deberían ser liberados por el exceso de carcelería y que Abimael Guzmán también merece un indulto porque está anciano y enfermo, entre otras perlas del más puro progresismo pro terruco.

La guía del LUM fue filmada por el general en retiro y congresista Edwin Donayre, quien ahora está siendo hostigado por las jaurías del rojerío y del progresismo webero. En lugar de indignarse por la tira de mentiras que repite la guía del LUM, el progretariado está indignado por la forma en que el general Donayre la puso en evidencia. Si serán de frescos estos pro terrucos.

Nadie debería sorprenderse de lo que hemos visto. En realidad para eso es que fue creado el LUM, siguiendo el pensamiento guía de la CVR. Todo es parte del plan maestro caviar puesto en marcha para lavarle la cara a la izquierda y convertir al Estado y al gobierno de Fujimori en terroristas. De eso trata el informe de la CVR y los planes posteriores a ese informe buscan asegurar esta visión. Para eso es que fue requerido el Lugar de la Memoria. De hecho, desde la creación del LUM se exige que todo el contenido siga la perspectiva de la CVR. 

Desgraciadamente los políticos que siguieron al toledato nada hicieron por cambiar esa situación. En la época de Alan García hubo amplia complacencia con la caviarada, al punto de que le crearon como regalo los ministerios de Cultura y Ambiente. Luego vino la era de Ollanta y los caviares ganaron más poder copando todos los ministerios. Desde el Congreso el fujimorismo nunca fue capaz de dar la batalla ideológica. Al contrario, Keyko se caviarizó para postular a la presidencia. Frente a este panorama, la caviarada simplemente afianzó su predominio en todos los escenarios, y muy en especial en aquellos espacios destinados a fortalecer la visión caviar de la historia, como el Ministerio de Educación y el de Cultura, a la que pertenece el LUM.

Desde un punto de vista racional y objetivo, carecía de sentido montar el circo del LUM. ¿Para qué crear un santuario destinado a recordar la época más dolorosa de nuestra historia? El verdadero propósito encubierto de la izquierda es glorificar sus hechos. Nadie les explica a los jóvenes que tras la derrota de Sendero Luminoso, la izquierda trazó una nueva estrategia post conflicto, basado en el mantenimiento de la guerra política e ideológica, junto a la batalla legal contra el enemigo, que siempre siguió siendo el Estado y el gobierno de Fujimori. 

Si bien la izquierda fue derrotada militarmente, nunca renunciaron a la guerra política. ideológica y legal. Por eso crearon varios frentes. Primero las ONG de izquierda como IDL, Aprodeh y la CNDDHH se concentraron en la batalla legal enjuiciando a todos los militares y funcionarios del régimen de Fujimori por todas las causas posibles, apelando a su aliada la CIDH, a sabiendas que el Estado peruano no se iba a defender, pues el Ministerio de Justicia ya había sido tomado desde los días de Toledo, cuando Diego García Sayán se hizo cargo. Por eso el Estado perdía todos los casos en la CIDH y se dedicó a resarcir terroristas sin objeciones, como fue el caso de la familia Huilca, cuyo padre fue asesinado por Sendero Luminoso pero lo hicieron pasar como víctima del Estado.

La batalla política se dio mediante los frentes de defensa dedicados a combatir la minería, el principal recurso económico del país. Si antes los terroristas de Sendero Luminoso se dedicaron a derribar torres de alta tensión y sabotear las instalaciones productivas tratando de poner en jaque la economía del país, sus continuadores fueron los antimineros que se ocuparon de la tarea de sabotear la principal  fuente de ingresos del país, para cortarle la racha de crecimiento. El otro frente político se organizó alrededor de Ollanta Humala con dinero del Foro de Sao Paulo ante la muerte de Chávez.

Pero la guerra ideológica de la izquierda fue aun más fina. En realidad nunca dejó de adoctrinar a los jóvenes en las escuelas a cargo del Sutep, y en las universidades a cargo de profesores marxistas. La captura del Ministerio de Educación fue muy importante para introducir los cambios requeridos en el currículo escolar, contando la historia según la CVR y privilegiando autores de izquierda como referentes de lectura obligada. Esa tarea fue emprendida muy temprano, cuando el rojo Nicolás Lynch fue hecho ministro de Educación por el pusilánime Toledo, quien les regaló el país a la izquierda. 

Nadie en los partidos de derecha (si es que existen) se preocupó de hacer frente a esta arremetida de la izquierda. Se quedaron estúpidamente enfocados en el terrorismo de Sendero Luminoso y en el cargamontón a los viejos terroristas ya conocidos y presos. Nunca vieron más allá. Nunca se percataron de la infiltración caviar ni del cambio de estrategia de la izquierda. Tan inocentes fueron que hasta posaron en el Ojo que Llora y aplaudieron el Lugar de la Memoria. Y es que a los políticos les gana el afán de la pose correcta. Son los tontos útiles del neo terrorismo del siglo XXI.

La izquierda no ha cambiado ideológicamente. Siguen siendo los mismos, aunque hayan dejado de lado la guerra popular y la lucha armada, tal como lo planteaban el siglo pasado. No han renunciado a la violencia y la practican en sus asonadas regionales contra la minería. También en sus marchas por la ciudad los vemos mezclándose con terroristas y causando desmanes, aunque siempre salen con su típica excusa de los "infiltrados". Y hasta tienen el cuajo de culpar a la policía. Es el mismo cuento de siempre. La izquierda no cree en el sistema y busca su destrucción. Han dejado el terrorismo como acción pero su lucha ideológica pasa siempre por reivindicar su pasado violento, lavarle la cara a la izquierda y culpar de todo al Estado y a Fujimori. Tienen su chivo expiatorio y la historia oficial de la CVR. 

La gran pregunta es si los partidos de derecha existen y si están dispuestos a enfrentar la guerra política, ideológica y legal contra la izquierda pro terruca, que hasta ahora sigue copando más espacios en el Estado y ganando más fuerza en los medios. Hagamos algo. Al menos despertemos.

La ideología del subdesarrollo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Como ya es oficial y de público conocimiento, el Perú está de regreso a los 80. No es un temor sino una realidad. Solo hay que esperar que la crisis siga creciendo hasta cubrirnos por completo en unos años. Volvió el gran Estado interventor junto al déficit y los paquetazos. No hay otro rumbo cuando se defienden ideas ya fracasadas, como seguir apostando tercamente por la gestión estatal de los recursos y servicios públicos, y por el combate a la empresa privada, mientras se ponen trabas a las inversiones y se estigmatiza la minería que ha sido históricamente nuestra principal fuente de ingresos. La suma de todo esto es la crisis actual y el rumbo al despeñadero. Es el teorema del subdesarrollo.

Somos subdesarrollados no porque nos falten recursos sino porque nos sobran políticos con malas ideas, que solo quieren posar para la foto con discursos buenistas que no enojen a nadie. Nos encanta aplaudir ideas cursis y bienintencionadas, apoyar lo polítcamente correcto, es decir, la hipocresía de apoyar cosas malas porque suenan bien, idolatrar mitos y tótems sagrados, y dejar de lado lo prioritario por preferir lo popular. ¿Cómo hacer reformas sin tocar vacas sagradas como la estabilidad laboral y los derechos laborales? ¿Cómo lograr el desarrollo si se oponen a una carretera por idolatrar el bosque virgen? Son las malas ideas las que nos matan. Pero adoran esas malas ideas. ¿Cómo reducir el déficit sin achicar el Estado eliminando ministerios y organismos públicos ineficientes, redundantes y parásitos, con su consiguiente cuota de despidos? 

Ahora mismo veo candidatos a la alcaldía de Lima posando con lindas frases de cliché como “no al cemento” y aplicar una “una visión humana” a la gestión. ¿Otra vez Susana Villarán? No, es el genio que recortó la principal y más congestionada vía de Miraflores para colocar una absurda ciclovía, que no era necesaria ni prioritaria bajo ningún punto de vista racional, y mucho menos en esa avenida. Pero además eliminó los escasos parqueos. Y creo que es el mismo que impedía la instalación de antenas de telefonía para satisfacción de una turba de chiflados temerosos de contraer cáncer. 

Lima se ahoga en el caos del transporte y nadie tiene coraje para proponer ideas grandes, del tamaño justo de nuestros problemas, que pongan a la capital en un nivel internacional para el bicentenario. Todo lo que tienen es pose y gestión de crisis pero sin soluciones. Cornejo quiere volver a los 70 con turnos de circulación de autos, como en la era de Velasco. Lima tiene más de medio siglo de retraso en infraestructura urbana. Somos últimos en todo. A estas alturas, la ida y vuelta del aeropuerto debería darse mayormente por viaductos elevados. Tanto Faucett como Javier Prado ya debería ser vías elevadas en casi toda su extensión. Hay avenidas como Primavera que requieren al menos siete pasos a desnivel para agilizar el tráfico. Apenas se hizo el del cruce con San Luis. En todo un siglo la Av. Arequipa solo tiene un paso a desnivel cuando ya debería tener diez. Pero como acá tenemos una cofradía de iluminados, enemigos del cemento, que se opone a las obras parece que vamos a hundirnos en el caos sin ningún remedio.

Las obras tardan décadas en el Perú no solo por estos chiflados anti cemento, sino por la incompetencia del Estado y la mezquindad de los políticos. La carretera Central sigue siendo un desastre desde hace medio siglo. De niño odiaba ir al Bosque por el suplicio que era esa carretera, y hoy, medio siglo después está peor. Belaúnde inició la carretera Ricardo Palma para que vaya paralela a la Central hasta Ricardo Palma, pero no la acabó. La dejó en Huachipa y allí se quedó.  Alan García inauguró ese tramo cambiándole de nombre a “Ramiro Prialé”, un líder aprista que acababa de fallecer. Más de treinta años después la carretera básicamente sigue en el mismo punto. Reflejo de la incuria estatal y la ceguera política.

Hace tiempo debieron iniciar la construcción de otra vía que corra paralela a la carretera Central por el lado opuesto del valle, acabar el túnel trasandino, habilitar las vías paralelas de Cañete y Canta, pero nada. Hasta podrían trasladar a la FAP a los arenales de Chincha y utilizar Las Palmas como aeroparque para pequeños aviones comerciales, que ayuden a llegar al centro del país sin tener que usar la tortuosa carretera Central. Uno puede pasarse doce horas atascado allí por cualquier accidente o toma de carreteras. También hace falta habilitar aeropuertos en ciudades de la selva central para vencer su aislamiento.  Sin obras infraestructura vial, el discurso de la descentralización y del desarrollo regional solo sirve para posar. Es imposible descentralizar el país y desarrollar el interior sin vías de acceso. Es hora de que dejen de crear ministerios y se dediquen a hacer obras de verdad. Basta de floro y de poses, queremos cemento.