sábado, 31 de agosto de 2013

Alejandro Toledo: vida y milagros


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Alejandro Toledo es lo más cercano que hay a Jean Baptiste Grenouille. Nació en la miseria pero gracias a su formidable olfato tuvo la habilidad de una rata para escapar del infortunio y encontrar sustento. Hábil para arrimarse a quien puede darle algo, supo encontrar ayuda y trepó la pendiente de su existencia hasta llegar a niveles que para el común de los mortales resulta imposible. La mayor habilidad de Alejandro Toledo es sin duda saber obtener provecho de las maneras más insospechadas, utilizando cualquier recurso, incluso su extracción social, su origen andino y hasta su "cacharro". Hoy es una piedra en el zapato del Perú debido a sus intromisiones en la política, con ese constante afán de ganarse alguito y figurar en la estampita. Su lenguaje confuso y contradictorio está siempre muy cerca del embuste y la mentira. 

La primera vez que lo vi, a fines de los 80, Toledo estaba delante del mostrador de una aerolínea, en plena sala de embarque, casi rogándole a la empleada mientras detenía la fila de los que nos embarcábamos en un avión al Cuzco. Ante las protestas de los pasajeros tuvo que hacerse a un lado. Cuando pasé junto a él le oí suplicar: "por favor, llame a Relaciones Públicas, me han dicho que tienen un pasaje de cortesía". Cuando ya todos estábamos en el avión algo parecía andar mal porque no nos movíamos. De pronto se abrió la puerta del avión y entró Alejandro Toledo, sonriente, feliz, con su típica facha de siempre: mocasines, bluyín, saco y camisa sin corbata. Me saludó y se sentó a mi lado. Se había salido con la suya y viajaba gratis. Durante el viaje no paraba de molestar a la azafata pidiéndole cosas. Ya desde ese momento empecé a detestarlo. 

A pesar de que su campo es básicamente la administración de recursos humanos, en los 80 Alejandro Toledo se hizo fama de economista y en cada alza de precios del gobierno de Alan 1.0 los medios lo buscaban para entrevistarlo. Sus respuestas eran siempre las mismas: "Me preocupa el efecto social de las medidas". Luego en los 90 su nombre estaría cada vez más vinculado a escándalos de todo tipo, como el del caso CLAE, donde apareció como asesor de Carlos Manrique, siendo luego, junto con su hermano Luis, de los pocos afortunados que recuperaron su dinero de la gran estafa. 

A mediados de los 90 logró fundar un partido de la noche a la mañana, en una época en que las leyes exigían cifras astronómicas de firmas. Desde entonces lo persiguió el escándalo de las firmas falsas, que nunca se esclarecó. En un país donde ya es una afición judicial escarbar casos de los 80 como el del Frontón o el comando Rodrigo Franco, el escándalo de las firmas falsas de Toledo se ocultó eficazmente bajo la alfombra del olvido. Pero se sabe bien que esas firmas se las dio el mismísimo Vladimiro Montesinos como parte de una estrategia montada en el SIN para fragmentar a la oposición en las elecciones del 95. Cosa que Toledo hizo de maravilla pues logró hacerse nombrar a toda costa candidato presidencial de la oposición sin ser nadie. Los resultados lo confirmaron al darle apenas el 3.5% de los votos. 

La noche del 17 de diciembre de 1996 Alejandro Toledo estaba presente -¡como no!- en la residencia del embajador japonés cuando fue asaltada por comandos del MRTA. Sin embargo su suerte y olfato le permitieron salir de allí en el primer contingente liberado. De todos modos su conducta al interior de la embajada en los pocos días que estuvo de rehen ha sido reseñada por varios testigos, quienes narran la forma vulgar en que Toledo se birlaba los pocos alimentos que llegaban, además de su conducta rastrera ante sus captores. Los pormenores están bien narrados en los libros que se han ocupado de ese suceso. Véase por ejemplo "Secretos del túnel" de Umberto Jara con los testimonios de Sandro Fuentes y otros rehenes. 

En 1998 Alejandro Toledó protagonizó un escándalo de sexo, alcohol y drogas en el ya famoso Hostal Melody. Su francachela de tres días salió a la luz cuando Elian Karp llamó a la policía para denunciar su desaparición. Al hacer el seguimiento de su tarjeta de crédito, la policía encontró a Alejandro Toledo calato con cuatro putas y una mesa repleta de botellas de whisky. No se alcanzaba ver lo demás. Estos hechos están bien documentados y hay varios testigos. Lea el caso aquí. 

Elian Karp recién se había reincorporado sorpresivamente a la sociedad conyugal luego del divorcio y de diez años de separación. Lo hizo apenas se enteró de las aspiraciones presidenciales de su ex marido. Sin embargo, al volver desconocía las costumbres que Alejandro había adquirido en su ausencia. Por eso ante su repentina desaparición no dudó en hacer la denuncia policial. Dicen que fue nuevamente Vladimiro Montesinos el que acalló el escándalo ante la prensa. Sin embargo, el episodio se hizo público durante la campaña del 2000. Fue allí cuando Toledo inventó el cuento del secuestro por agentes del SIN. No se lo creyó nadie. Ni Elián Karp, pero ambos formaron una pareja perfecta en cuanto a intereses, ambiciones y mentiras. 

En la campaña de la "Marcha de los Cuatro Suyos" Alejandro Toledo se agenció un millón de dólares donados por George Soros como apoyo a su movimiento, pero no gastó ni cien mil en la marcha, por lo que la gente tuvo que soportar los gases lacrimógenos sin las máscaras ofrecidas. Poco después logró su sueño más preciado al ganar la Presidencia de la República básicamente porque Vladimiro Montesinos le había limpiado el panorama eliminando políticamente a Andrade y Castañeda mediante la prensa chicha, y porque la gente quiso evitar el regreso de Alan García. Fue el momento de la gloria para este personaje de cómic. Posando con su vincha y ademanes de salvador de la patria, patentó para la historia la palabra que sería su marca personal: "carajo". Por ese entonces ya se sabía que Alejandro tenía una hija negada y la siguió negando con descaro y poca hombría. Sería su entorno presidencial quienes lo forzaron a admitirla. Entonces apareció en la TV con su mejor cara de hipócrita y cínico para decirle al país que había ganado una hija. 

Ya de presidente, Alejandro Toledo y su primera dama instauraron la huachafería como distintivo. Empezó con una estrambótica juramentación en Machu Picchu y el posterior izamiento de la supuesta bandera del Tawantinsuyo en Palacio, un bodrio multicolor que flameó durante sus cinco años de gobierno. Su gestión fue única: empezaba a despachar después de las diez de la mañana y llegaba una o dos horas tarde a todos sus compromisos, haciendo famosa su "Hora Cabana". Sus primeros viajes en el avión presidencial eran escoltados por dos cazas MIG para ser recibido en todo lugar con una infaltable banda de músicos. Instituyó además su descanso quincenal en Punta Sal, haciendo del whisky etiqueta azul la bebida oficial, y usando siempre sus dedos para servirse el hielo. 

El acto que mejor retrata lo que fue su gestión se produjo el día en que se llevó al gabinete ministerial en pleno al aeropuerto para recibir a su esposa, quien regresaba después de haber huido presa de uno de sus típicos arranques de histeria tras un pleito conyugal de faldas. Poco le faltó a Toledo para recibir a Eliane con la guardia de honor formada en fila. Y cómo olvidar el día en que recibió a los reyes de España y saludó a su Majestad, la Reina Doña Sofía de Grecia, con un palmoteo en la espalda. Tampoco dudó en ir a visitar a "su amigo" Bill Gates volando hasta Seatle en el avión parrandero, para esperar una hora y media antes de ser recibido por media hora. A su regreso dijo que había llegado a "importantes acuerdos" para su Plan Huascarán. 

Esa fue la época en que los funcionarios públicos lucían como currículum puestos en el mercado y gestión de carretillas de anticuchos. Fue un gobierno débil y sin carácter que se dejó atarantar por las movilizaciones organizadas por la izquierda. Las regiones se sublevaban y Toledo se apresuró a someter a referendum una regionalización que fracasó. Luego creo los feudos regionales que hoy tenemos. Ante las asonadas callejeras a Toledo no le quedó más salida que instaurar el diálogo como estrategia. La fila de los invitados a la mesa de diálogo salía de Palacio y cruzaba el Rimac. De allí salió el famoso Acuerdo Nacional, que no era más que un mamotreto lleno de retórica donde todos pusieron lo que les vino en gana para firmar. Fue la mejor manera de capear el temporal. Gracias a esa maniobra Toledo pudo seguir gobernando y evitó que lo echaran. 

Toledo continuó con el ridículo proyecto iniciado por Paniagua a instancias de la caviarada y montó la "Comisión de la Verdad y Reconciliación". Ya sabemos que nunca sirvió para conocer ninguna verdad y menos para la reconciliación. No fue más que un negociado de las ONGs de izquierda y un proyecto destinado a lavarle la cara a Sendero Luminoso y a la izquierda peruana en su conjunto, echándole toda la culpa de la violencia a la pobreza. Luego dio inicio a la persecución de militares y al desprestigio de las FFAA, además de someterse a la CIDH y otorgar reparaciones y homenajes a los terroristas. De paso se descuidó la defensa nacional enarbolando la peligrosa política unilateral del desarme. Para esto ya había desmontado el Servicio de Inteligencia. 

Toledo cayó también en la tradicional costumbre peruana de desmontar lo hecho por el gobierno anterior. Así fue como inició la reposición de trabajadores que habían sido despedidos durante el régimen de Fujimori con el objetivo de reestructurar el tamaño del Estado. Habría que recordar que durante el gobierno aprista del 85-90 el Estado se llenó de burócratas hasta el techo. Otros salieron porque se cerraron empresas públicas. Pero todos los despedidos fueron convenientemente compensados. Sin embargo, el gobierno de Toledo inició la inicua tarea de reponer a estos trabajadores en puestos y empresas que ya no existían y pese a que ya habían cobrado sus beneficios de ley. Pero además, Toledo incrementó la burocracia creando más de docientos organismos públicos inútiles. Se le dio por crear una "Comisión Nacional" para cada problema. Así aparecieron la CONAJU, CONAPA, CONADIS, CONASI, etc. Además fue la feria de leyes ridículas y planes nacionales con nombres rimbombantes. 

Su gobierno tuvo la suerte de que los precios internacionales de los minerales empezaron a subir frenéticamente. El oro pasó de 380 a 1800 dólares. Gracias a que ya estaban en explotación los proyectos mineros iniciados en los 90 como Barrick, Pierina y Yanacocha, el Perú pudo aprovechar esta alza de precios y hacer caja. Esto le permitió a Toledo acabar su gestión con un saldo económico favorable. Pero no fue ningún mérito suyo. 

Su actuación en la última campaña electoral no pudo ser más patética. Al verse primero en las encuestas se creyó dueño del poder y convocó a su gabinete y hasta empezó a mostrarlo. Cuando Ollanta lo desplazó en las encuestas, dio una conferencia de prensa para advertirle al país el gravísimo peligro que Humala representaba. Invocó a la sabiduría y rogó para que no se diera un salto al vacío votando por Ollanta. Derrotado ya en las elecciones despotricó como una mujer despechada contra PPK, su ex aliado y ex premier de su gobierno. Luego corrió de inmediato a ofrecerle su apoyo a Ollanta Humala con el eterno pretexto de "apoyar la gobernabilidad", siguiendo las viejas y malas artes de otro trepador de igual pelaje: Fernando Olivera. 

En estos días vemos los apuros por los que pasa este personaje de comedia con el lío de sus cuentas y compras inmobiliarias millonarias a nombre de su anciana suegra. Una comedia de enredos que tiene a todo el entorno judío que lo apañó desde siempre como una mafia siciliana. El escenario exhibe el perfil de la cosa nostra. Pero nada es más vergonzoso que ver a esa gusanera congresal que tiene hoy el Perú ofreciendo su protección a esta alimaña de la política nacional. En este país ya nadie, absolutamente nadie puede colocarse la máscara de un "luchador contra la corrupción", ni siquiera para una fiesta de carnavales.


La gran obra de la CVR


Por Víctor Robles Sosa

Diez años son suficientes para tener un juicio cabal del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). El mío es claro: A partir de falsear los hechos, dividió al Perú, permitió la resurrección del terrorismo, y consagró la impunidad para los criminales a la vez que la persecución injusta e indiscriminada a quienes combatieron a los asesinos. En resumen: ni verdad, ni reconciliación.

Diez años después, las víctimas del terrorismo siguen esperando justicia. En los pueblos que fueron asolados por Sendero Luminoso, sus habitantes ven hoy, con rabia y frustración, que los asesinos de sus seres queridos se pasean libres e impunes por las calles, y además reciben “reparaciones” económicas como “víctimas del estado”, mientras que para ellos solo hay olvido. ¿Se puede reconciliar así a un pueblo?

El 2001, unos 4000 terroristas estaban recluidos en las prisiones. Diez años después del informe de la CVR, solo unos 400 siguen presos, aunque la mayor parte ya se prepara para salir. Por si fuera poco, al 90% de la cúpula de SL y el MRTA le anularon la cadena perpetua cambiándola por penas generosas de hasta 15 años. En contraste, miles de ronderos, policías y militares que combatieron al terrorismo son perseguidos judicialmente con el auspicio de las ONG de izquierda, en aplicación de las recomendaciones de la CVR.

Diez años después, actores centrales de la lucha contra el terrorismo siguen esperando la oportunidad de dar su valioso testimonio ya que la CVR los ignoró, como los religiosos, los periodistas, las ex autoridades y los líderes de los Comités de Autodefensa de Ayacucho – a los que la izquierda llamó “paramilitares” en los 80 – , los familiares y compañeros de María Elena Moyano o Alejandro Calderón, los directivos del Instituto Libertad y Democracia que enfrentó ideológicamente a SL, los ex jefes militares de Ayacucho, etc. ¿Cómo se puede llegar a la verdad sin estos y muchos otros testimonios? La izquierda solo escuchó a los suyos y a los allegados a Sendero y el MRTA.

Diez años después, la mayoría de nuestros jóvenes ignora quién es Abimael Guzmán, el mayor genocida de nuestra historia; y muchos creen que fue un “luchador social”, y que SL fue un “partido político” que se “alzó en armas” contra la “injusticia social”.

Diez años después SL se mueve a sus anchas en universidades, barrios, sindicatos, comunidades urbanas y rurales bajo su nuevo membrete de MOVADEF, que se encarga de la “lucha política y legal”, mientras su brazo armado del VRAEM hace lo otro.

Diez años después, Sendero Luminoso rompió el cerco militar que lo aisló en Vizcatán, rebasó el valle Apurimac-Ene, se expandió al Mantaro y a La Convención. El Estado, por influencia de la CVR, dejó de reprimir al terrorismo hasta el 2006, y en ese proceso SL asesinó a más de 250 policías, militares y civiles en el VRAEM.

Este panorama es fruto de la aplicación de las conclusiones y recomendaciones de la CVR. Ésta concluyó que la victoria de nuestro pueblo sobre el terrorismo es una “vergüenza” que hay que ocultar y la presenta como un “conflicto armado interno” entre el estado y dos “partidos políticos alzados en armas”. Esto se les enseña a nuestros jóvenes desde hace una década, por eso ignoran la verdadera dimensión de la amenaza terrorista.

El trato injusto a las víctimas del terror también es fruto de la CVR, que declaró “víctimas” por igual a los terroristas y a las personas masacradas por aquellos. Hemos llegado, al extremo de que el estado indemniza y pide persón a terroristas como Osmán Morote y Yovanka Pardavé, entre muchos otros, y de levantar inclusive monumentos a la memoria de los asesinos (Ojo que llora)

La impunidad penal para los terroristas quedó consagrada en las recomendaciones de la CVR cuando ésta planteó una serie de atenuantes a su favor, al declararlos “subversivos” con “motivaciones sociales”, “combatientes” de un “conflicto armado”, siendo en realidad son terroristas que asesinan por fanatismo ideológico con el fin de instaurar una tiranía totalitaria.

Diez años después es hora de reflexionar sobre la ex CVR a la luz de sus resultados. Hemos retrocedido frente al terrorismo por aplicar sus recomendaciones, desinformando a nuestros jóvenes, dándoles excesivas concesiones políticas y legales a los criminales, y renunciando a nuestro derecho a reivindicar la victoria de nuestra nación sobre la más cruel y sanguinaria organización terrorista del mundo.

Es hora de honrar la memoria de los mártires y héroes de nuestro pueblo dejando de confundirlos con sus victimarios, de decir basta de impunidad para el terrorismo, basta de persecución indiscriminada a los campesinos, policías y militares que combatieron al terror, basta de torcer la historia y la verdad.

Es hora de rectificar para que nuestros jóvenes repudien al terrorismo, sepan que Guzmán es el Pol Pot peruano, que Sendero es enemigo sanguinario de la libertad y la democracia, y que deben sentirse orgullosos de pertenecer a una nación que se ganó la admiración del mundo entero por haber derrotado, unida – campesinos, dirigentes populares, policías y militares, etc -, a SL y al MRTA.

El naufragio kirchnerista


Por JUAN SALINAS BOHIL
@salinasbohil

Si la vedette y actriz Moria Casán tildó en su momento a la fauna artística argentina de jet set de cabotaje, no puede llamarse de otra modo a los diversos grupos políticos, económicos, judiciales, gremiales y de toda clase que atiborran con su accionar tapas de diarios y estudios de radios y televisión.

Es común escuchar este no es un país serio como si fuese necesario de urgencia inmediata que lo sea. Afortunadamente no lo es, porque de lo contrario, la existencia en él se haría imposible. Argentina se ha convertido en una gran platea en donde a 40 millones de vivientes les resulta más efectivo divertirse con los numerosos programas de boberías que brinda la televisión en donde abundan personajes estrafalarios que parecen recién salidos del laboratorio del Dr. Jekyll y pomposas señoritas con abundancia de siliconas, notable ausencia de neuronas, lenguaje suburbano y forrada billetera obtenida vaya a saberse con qué artimañas y a costa de quiénes.

Analizar seriamente la realidad bajo el nuevo cielo bolivariano resulta impropio. Por ejemplo, aumenta día a día la cantidad de opositores que hasta ayer nomás defendían a capa y espada preferentemente con esto último las bondades del modelo estatista, dirigista, inflacionario, restrictivo de las libertades individuales, verborrágico, mesiánico y profundamente corrupto. Estos seres han comenzado a bajar la planchada del crucero del amor nacional y popular con inclusión social en el que tan bien vivieron durante una década. Y para uno, opositor a rabiar aún antes de que Él asumiera, autor no reconocido y por ello frustrado de concepciones como la presidencia como bien ganancial, el encomillado en lo nacional y popular, aplaudidores profesionales, matrimonio presidencial y tantas otras dichas en soledad mientras los conversos de hoy se empalagaban de miel kirchnerista, el travestismo no llama la atención. Esa actitud es moneda corriente en un país donde los electores resultan, aunque no lo asuman, los únicos responsables de sus peripecias en un territorio falto de ideología o mejor dicho con una sola y excluyente en la que mama toda la dirigencia.

El modelo, el socialismo bolivariano del siglo XXI o la década de mayor crecimiento de Argentina en sus 200 años de historia comienza a hacer agua y grandes rumbos se abren en babor, estribor y el casco de la nave. Presurosos, toda la primera clase, con sus chalecos salvavidas de última generación, sus GPS a prueba de humedad y balas, y chóferes y guardaespaldas, se apiñan en cubierta junto a la borda a la espera del bote salvador.

Más algunos, superrápidos, se han lanzado a las tempestuosas aguas del Mar de la Realidad siguiendo a pura brazada el fluir de un bote bautizado neokirchnerismo que se encuentra a punto de naufragar debido a la cantidad de gente que carga y que con relativo éxito intenta alcanzar la costa de un paraje repleto de mosquitos llamado Tigre. Ellos son un ex terrorista ajado, otrora joven idealista, Carlos Kunkel, lógico entrista del peronismo en los 70 que acaba de confesar en LA NACIÓN, nunca fue kirchnerista, siempre fui peronista aunque sin aclarar por qué intentó derrocar a Perón (¿su líder?) para implantar por las armas una dictadura castroguevarista.

Otra que se fue de boca y del kirchnerismo es Milagros Salas, una especie de Gabriel Condorcanqui con polleras, si bien no suele usarlas, sitiada más que situada en la norteña provincia de Jujuy, que como la queridísima Hebe ha recibido millones de dólares para hacer casitas para los pobres y mantener una guardia pretoriana a su servicio. Pues bien, esta ingrata mujer habría manifestado recientemente: Que el kirchnerismo se vaya a la m.

Pero quien más llamó la atención con su desvinculación de la Casa Rosada fue Eugenio Zaffaroni, miembro de la Corte Suprema, otro reconocido militante de izquierda que como el gobierno no se ha cansado de acusar a los medios de comunicación de crear una especie de paranoia con relación a la inseguridad, quizás porque como funcionario de larga data cuenta con custodia oficial y esas simplezas de robos o asesinatos les son ajenas. Por lo demás, el juez acaba de dejar plantados a sus pares en una audiencia pública citada por la Corte por la Ley de Medios para irse a Alemania por dos o tres semanas por cuestiones académicas. Su labor es debería ser full time, sin horas extras ni premios por presentismo. Es de esperar que como a cualquier mortal se le descuente de su sueldo el medio mes de vacaciones que se ha tomado.

Lo dicho no tendría que llamar la atención proviniendo de un integrante de la nomenclatura pero con esta gente siempre hay más. Zaffaroni dijo, además: Me queda un año en la Corte, espero que pase rápido. Más rápido sería si renunciara hoy y muchos, incluso él mismo, estarían más felices que en la actualidad. ¿Por qué esperar?

Sin embargo, quien no debe abandonar el barco es la Presidente pese a algunas desconsideraciones efectuadas sobre su salud. Las razones son dos y creo, bien valederas. La primera es que con pleno conocimiento de causa puedo afirmar que goza de una salud excelente. La otra, igual de importante es que, ¿alguien puede imaginarse a Boudou al frente de la Casa Rosada? Argentina sería un caos. Impidámoslo.