viernes, 15 de diciembre de 2017

La crisis de la mafia progre-caviar antifujimorista


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

La realidad fría y simple es que el gobierno de PPK ya es insostenible. Está tocado de muerte y solo queda esperar su agonía mientras lo vemos desangrarse. Tal vez lo mejor sería darle una estocada desde el Congreso. No solo lo mejor para el pobre PPK sino principalmente para el país, pues no podemos permanecer en ascuas durante tanto tiempo. El país necesita recuperar su normalidad.

Más allá de los hechos fríos y concretos están las interpretaciones que nos dan los opinólogos, que en su gran mayoría tienen el cerebro afectado de antifujimorismo. Para ellos la culpa de todo es obra del fujimorismo que anda con la sangre en el ojo por haber perdido las elecciones, porque aun no supera la derrota, porque busca la impunidad, porque quiere dar un golpe y tomar el poder, etc. El mundo de los fujinoicos es amplio y variado, como las alucinaciones de pacientes psiquiátricos.

El hecho concreto y real es que el Perú ha sido víctima de la peor mafia política de toda su historia en estos últimos 17 años. Eso es un hecho en el que nada tiene que ver el fujimorismo. Al contrario, es responsabilidad de toda esa escoria progre-caviar surgida a partir de la caída del fujimorato, disfrazada de defensora de la democracia, luchadores anticorrupción, profetas de la moral y dueños de la verdad histórica. Es toda esa gentita bien que apoyó y determinó los triunfos electorales de Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Susana Villarán y PPK los únicos culpables de la crisis.

Cómo serán de cínicos y desvergonzados estos progres y caviares, que después de haber marchado con sus banderas antifujimoristas y colocar a sus peleles en el poder, ahora que la crisis revienta tienen el cuajo de culpar al fujimorismo. 

Lo peor de todo es que no solo es una crisis de gobiernos que nos dejaron deudas cuantiosas en obras inservibles como la refinería de Talara. La realidad es peor porque la corrupción y la mafia han infectado varias instituciones. Esos mismos adalides de la democracia y la transparencia, son los que han permitido que casi todas nuestras instituciones caigan en manos de la corrupción.

Se pasaron 17 años culpando al fujimorismo de los noventas de haber destruido las instituciones. Ahora nos toca pedirles cuentas sobre la podredumbre que hay en las instituciones actuales. ¿Quién confía hoy en el Poder Judicial y el Ministerio Público? Ya ni el Tribunal Constitucional es garantía de debido proceso. ¿Qué hicieron por las instituciones del Estado en todos estos años aparte de coparlos con su gente para cuidar sus intereses?

Es hora de pedirle al progresismo y la caviarada que tengan un poquito de vergüenza y de pudor. Dejen ya de culpar de todo al fujimorismo. Dejen de engañar a los bobos. Es de cobardes escudarse en otros. Pero eso es lo que son: cobardes. 

Leer toda la mendacidad y paranoia de la izquierda en columnas y redes sociales es para terminar asqueado, pero sobre todo apenado por el triste nivel mental en que permanecen estos sectores aquejados por sus traumas y odios viscerales. Ya es hora de que apechuguen y se hagan cargo de sus corruptos. Toca ponernos atentos y exigir con indignación y rigor que la corrompida Fiscalía de la Nación se digne actuar contra la mafia, y que deje de armar sus circos contra Keiko. 

jueves, 14 de diciembre de 2017

La era PPK llega a su triste final


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Todo parece indicar que la suerte del presidente Pedro Pablo Kuczynski está echada. Casi todos los grupos parlamentarios del Congreso le han pedido su renuncia, o lo han amenazado con la vacancia. Se sabe que el vice presidente Martín Vizcarra está por arribar a Lima en las próximas horas y el Concejo de Ministros tiene sesión de urgencia en la PCM. A estas alturas parece imposible otra salida que nos sea la renuncia del presidente. A menos que prefiera que lo echen.

Desde luego que se trata de algo que debemos lamentar. Hemos tenido grandes problemas con los últimos cinco presidentes, y parece que PPK se sumará a la lista de la deshonra. El detonante ha sido el caso Lava Jato que llegó como un tsunami desde Brasil, aunque solo ha tocado las costas por ahora. Aun falta ver hasta dónde penetrará con su poder destructivo y cuántas cabezas rodarán a su paso por nuestro país. Claro, si es que la Fiscalía de la Nación se digna hacer su trabajo, porque hasta ahora ha dejado mucho que desear, al punto que ya muchos la están mirando con sospechas.

El destape que ha llevado al presidente Kuczynski contra las cuerdas ha sido obra de las congresistas Yeni Vilcatoma (ex procuradora destituida por incómoda durante el régimen de Ollanta,) y Rosa Bartra, presidenta de la comisión Lava Jato del Congreso. Básicamente ha sido la experiencia en el oficio sumado al empeño y sagacidad de Yeni Vilcatoma, lo que ha permitido conocer de la misma fuente directa de Odebrecht, los contratos y montos pagados por asesorías al presidente Kuczynski, involucrando períodos de cuando era ministro de Toledo.

Las evidencias han dejado al presidente por lo menos como un mentiroso, pues había expresado en reiteradas oportunidades no haber tenido vínculo alguno con Odebrecht. No solo los ha tenido sino que prestó sus servicios siendo ministro de Estado, lo que constituye una falta constitucional. Para colmo, el presidente se negó reiteradamente a recibir a la comisión Lava Jato para absolver sus consultas. Una actitud bastante sospechosa, más aun esgrimiendo pretextos constitucionales que eran falsos, pues nada en la Constitución le permite evadir preguntas de una comisión del Congreso. 

Ahora que todo se sabe, o por lo menos algo que parece ser suficiente para despedirlo de su cargo, el presidente ha tenido la desfachatez de aceptar la visita de la comisión pero para dentro de ocho días. ¿Se puede estar más desubicado en la realidad? La bancada mayoritaria del Congreso, el fujimorismo, le ha dado un ultimatum para renunciar. Le ha dado 24 horas para hacerlo. Otros grupos se han sumado al pedido de renuncia o vacancia. La situación es muy difícil ahora para PPK.

¿Qué queda por hacer? Esperar la renuncia de PPK y permitir que el vice presidente Martín Vizcarra asuma la presidencia y complete el período, con un estilo más concertador y dialogante. Desde que PPK inició su mandato despreciando y hasta desafiando a la oposición mayoritaria del Congreso, se supo que su gobierno iba a trastabillar. Nunca entendí por qué PPK prefirió la actitud retadora antes que la conciliadora. ¿Cómo pensaba gobernar teniendo en contra la mayoría del Congreso?

No podemos dejar de mencionar a los aprovechados del momento, los sectores de la variopinta y siempre desquiciada izquierda peruana. De pronto apareció de la nada Verónika Mendoza a dar un mensaje lleno de paranoia y delirio, presa de su obsesión antifujimorista, para variar. No es la única que está convulsionando en estos momentos en los predios de la izquierda, aterrados por la idea de perder sus gollerías y apoyos políticos e ideológicos de manera definitiva, pues ya los han estado perdiendo paulatinamente con cambios de ministros claves para la caviarada, como el de Educación. 

Columnistas y prensa de izquierda han salido a alertar sobre la acometida fujimorista, vendiendo la tesis de que buscarían la "impunidad". ¿Impunidad sobre qué? No se sabe. Es que en la mentalidad de los rojos, progres y caviares el fujimorismo siempre es culpable de algo. Por ahora están tratando de enlodar a Keiko Fujimori con la mafia de Odebrecht, a partir de una ridícula nota descubierta en el celular de Marcelo Odebrecht que data del 2011. El caso no pasa de la anécdota y el humo, pero es la última esperanza de la izquierda para enlodar a Keiko. Desde luego que la Fiscalía ha asumido el caso con presteza, y aunque hasta el momento no tengan nada de nada, han tenido la desfachatez de allanar los locales de Fuerza Popular, como si el partido tuviera algo que ver.

Cualquier cosa puede pasar con esta Fiscalía que más parece un brazo legal articulado desde la izquierda. Nunca se dignaron investigar a los grandes implicados en el caso Lava Jato hasta que el Congreso les interpuso una denuncia por incompetentes. Ahora, tras las revelaciones de la comisión Lava Jato del Congreso, la Fiscalía recién se digna a investigar al presidente. Y es que la Fiscalía ha demostrado ser muy eficiente para investigar a Alan García y Keiko Fujimori, pero nula para todo lo demás, en especial para enfrentar la megacorrupción de Lava Jato.

En las últimas horas, tras los pedidos de renuncia, los sectores de izquierda empezaron a soltar el rumor de que la Fiscalía estaría por pedir la prisión preventiva de Keiko Fujimori, lo cual sería un absoluto escándalo por cuanto no tienen absolutamente nada contra ella. Pero, como digo, todo puede esperarse de esta Fiscalía, que ya carece de credibilidad y ha perdido la confianza ciudadana. Solo queda esperar. Mañana todo puede haber cambiado en este país.

martes, 12 de diciembre de 2017

La megacorrupción progre-caviar saca antorchas de humo


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Empecemos pintando el escenario general. Hace 17 años que nos gobiernan los famosos "luchadores anticorrupción" que aparecieron como plaga de cucarachas después del fujimorato. Hoy son ellos los que están embarrados en el más grande escándalo de megacorrupción de nuestra historia. Los tres últimos gobiernos están directamente implicados en la corrupción. De ellos hay dos en los que el mismo presidente está metido en la coima: Toledo y Humala. A ellos hay que sumar a la ex alcaldesa caviar Susana Villarán. Y como si esto fuera poco, toda la prensa prostituida por el Estado y aceitada por la mafia de Odebrecht, también está salpicada por la corrupción. A todo eso hay que sumarle todavía varias instituciones del Estado infiltradas por la corrupción, artistas no tan inocentes y los siempre tontos útiles del progresismo.

Este panorama tenebroso significa que el establishment del Perú está corrupto. Nuestras principales instituciones y personajes renombrados son por lo menos sospechosas. Toda esta megacorrupción avalada por la izquierda y, en especial, por la caviarada, no podría haber sido posible sin implicar en el juego a instituciones como la Contraloría, la Fiscalía de la Nación y la Procuraduría, entre otras. Hoy parece que nadie vio nada mientras se levantaban el país en peso. Es cierto que de vez en cuando se escucharon voces de alerta pero que eran acalladas rápidamente y sacadas de circulación. Ni el Congreso vio nada mientras los gobiernos de Toledo y Humala sacaban leyes para beneficiar a sus amigos. Todo este panorama descrito significa que la corrupción es parte del establishment. Por lo tanto, enfrentar a esa corrupción que tiene la sartén por el mango no será nada fácil. 

Por algo estamos viendo el renacer furioso del antifujimorismo. En realidad es el mismo antifujimorismo patológico que vivimos desde hace 17 años, pero hoy parece recargado. Por increíble que parezca, los medios no se ocupan del gobierno ni de la mafia sino del fujimorismo. Y es que el fujimorismo es el que tiene prácticamente el control del Congreso y, sobre todo, de la comisión Lava Jato que es donde se investiga a los implicados. ¿Cuál es la estrategia de la mafia? Veamos.

En primer lugar quieren implicar a Fuerza Popular y a Keiko Fujimori en la mafia de Odebrecht a como dé lugar. Han hecho lo posible para que el escándalo de corrupción salpique a Keiko y FP. Se han agarrado de una anotación en el celular de Marcelo Odebrecht que data del 2011, es decir, de la campaña en que Odebrecht apoyó con todo a Ollanta Humala. El circo que armó la Fiscalía fue de lo más curioso porque viajaron hasta Brasil a interrogar nuevamente a Marcelo Odebrecht, para que responda lo mismo que había dicho antes y que obra en manos de la Fiscalía. Es obvio que todo el show tuvo como objetivo crear la cortina de humo alimentando nuevamente el antifujimorismo. 

Nada nuevo obtuvo la Fiscalía de su periplo por Brasil. Solo sirvió para que la prensa corrupta arme el escándalo contra Keiko en portadas indignantes. Marcelo Odebrecht solo había repetido lo mismo que ya se sabía: ordenó apoyar a los principales candidatos, pero que las decisiones finales las tomaba Barata. Misteriosamente es a Barata a quien nadie quiere interrogar. En buena cuenta, nada había de claro ni de nuevo tras el famoso y costoso viaje de los fiscales a Brasil. Regresaron solo con humo. Mucho humo para las portadas de la prensa corrupta y para la jauría de perros rabiosos del antifujimorismo en las cloacas de las redes sociales y blogs de la progrería.

Lo cierto y concreto es que hasta ahora nada hay contra Keiko más que humo. Pero la Fiscalía no se cansa de crear más humo y circo. Han llegado al atrevimiento de allanar locales de Fuerza Popular en busca de información que tenían y que, en todo caso, no entendían porque nunca se tomaron la molestia de contratar peritos. Armaron el circo del allanamiento convencidos de contar con la complacencia del establishment y, sobre todo, de la prensa corrupta, además de los demás partidos que aun quieren seguir jugando a "luchadores anticorrupción" dedicados a combatir al fujimorismo, en lugar de ocuparse de los últimos tres gobiernos nacionales más el municipal de Villarán, que es donde está la verdadera corrupción. Pero como todos tienen rabo de paja, prefieren no meterse.

Así las cosas, queda claro que Fuerza Popular es el único partido disponible para investigar, desenmascarar, desarticular y procesar a la mafia progre-caviar dominante en nuestro país. No hay otro. Por eso han vuelto a la carga contra todo lo que sea fujimorismo, empezando por combatir la comisión Lava Jato y tratar de bajarse a su presidenta Rosa Bartra. Han creado todas las cortinas de humo posibles. Hasta han usado el allanamiento de los fiscales prevaricadores para combatir a las congresistas fujimoristas, en lugar de cuestionar el proceder fiscal. Para el establishment el único enemigo a combatir es el fujimorismo. 

En este juego de supervivencia, la mafia y la corrupción cuentan con un aliado inesperado: no es la prensa prostituida por la mafia, son los tontos útiles de siempre, los enfermitos mentales del antifujimorismo patológico que viven odiando al fujimorismo por adoctrinamiento progresista. Ellos ya ni saben por qué odian al fujimorismo. Solo se han tragado los cuentos y mitos de los rojos y cacarean consignas ridículas. Ahora, luego de haber apoyado sucesivamente a las mafias que nos han gobernado desde Toledo hasta PPK y su argolla toledista-caviar, vuelven a jugar a favor de la mafia de Odebrecht. Así están las cosas en este país. Veremos si el fujimorismo es capaz de resistir el vendaval y acometer la lucha frontal contra la corrupción progre-caviar que nos envenena hace 17 años.