lunes, 5 de diciembre de 2016

Cambalache ministerial


Apenas en los cinco minutos del primer tiempo, el equipo ministerial de PPK tuvo que sufrir sus primeros cambios. Todo a causa de la tarjeta roja que recibió el ministro de Defensa Mariano González por introducir de contrabando a su novia disfrazada de asesora. Tras varios días en el limbo, justificados por el premier Zavala con el argumento de que estaban buscando a la persona más idónea para el cargo, al final acabaron cambiando al ministro de Cultura, Jorge Nieto, pasándolo al despacho de Defensa, como si fuera un simple movimiento de sillas en el gabinete. En su reemplazo nombraron al actor Salvador del Solar como ministro de Cultura.

¿Qué significa todo esto? En primer lugar quiere decir que no encontraron a la "persona idónea" para el cargo de ministro de Defensa y tuvieron que echar mano de un comodín, alguien multifacético para llenar el puesto. ¿Y quién mejor que un charlatán salido de la Real Academia de Opinólogos Progresistas, que además es sociólogo PUCP, para variar, como Jorge Nieto Monstesinos? Es un poco extraño ver a un es militante de la izquierda setentera que apoyaba a las guerrillas castristas, dirigiendo ahora a las FFAA. Son las vueltas que da la historia y las paradojas que nos trae la vida. Lástima que Javier Diez Canseco no haya vivido para verlo. Pero seguro que muchos izquierdistas estarán celebrando con vodka.

En cuanto a Salvador del Solar solo podemos decir que se trata de otro PUCP. Es decir, seguimos con la mafia caviar PUCP enquistada en el poder desde los días de Valentín Paniagua. No se trata, desde luego, de personajes trascendentales. Nada de eso. La mafia caviar PUCP nos ha dado a los ministros más mediocres de la historia, especialmente de la cantera de abogadillos "especialistas" en DDHH. Se trata simplemente de una argolla que trabaja igual que una mafia. Si eres un PUCP ya tienes el perfil perfecto para ser ministro del régimen que siempre se provee de la cantera caviar PUCP. Esto es discriminación, argolla, favoritismo y mafia, pues está visto que no son mejores que nadie.

Después de todo es obvio que cualquiera puede ejercer el cargo de ministro de Cultura. Se lo podrían dar a Tongo o Magaly Solier y no pasa nada. Es un ministerio creado por la demagogia de Alan García que nadie tiene valor para eliminar. En este país cada gobierno crea los ministerios y organismos públicos que le da la gana y luego nadie se atreve a eliminarlos aunque no sirvan para nada. La única razón para mantenerlos es que sirven para dar empleo a su gente y pagar favores. ¿Ya vieron la escandalosa cifra de asesores que tienen algunos ministerios inútiles? Es tenebroso. Pero los políticos no dicen nada al respecto porque todos cojean del mismo pie. El Congreso también es un festival de asesores. Así es como nos roban.

En fin, habrá que echarle la bendición a este nuevo gabinete y seguir remando. Ojalá nomás que a Salvador del Solar no se le ocurra darle cuerda a la Ley del Cine que pretende robarle a los ciudadanos con un nuevo impuesto para financiar los mamarrachos fílmicos de una casta progre que no quiere hacer trámites pidiendo créditos, como todo el mundo. Basta de gollerías progres. 

lunes, 28 de noviembre de 2016

Los buenos tiranos de izquierda


Para nadie debe ser una sorpresa que los candelejones de la izquierda de todos los matices elogien a Fidel Castro, el tirano favorito del progresismo, una sombra moribunda de la era del hielo del comunismo salvaje, un déspota de la peor clase, un miserable que se apropió de todo un país para imponer su voluntad a sangre y fuego, un criminal que mandó matar a miles de cubanos y que dividió una nación sembrando el odio y llenando las cárceles con sus enemigos políticos. Sin ninguna duda, el peor dictador que ha existido jamás en Latinoamérica. Un típico embaucador de izquierdas que usó el discurso inflamado de odio y pasión para engatusar a los tontos clásicos del idiotismo infantil progresista. Cualquier intento de descripción de este monstruo del Caribe queda corto, porque siempre habrá una dimensión imposible de retratar completamente.

¿Cómo es entonces posible que la beatería progresista, siempre dispuesta a condenar con rigor las dictaduras "en defensa de la democracia y los derechos humanos", idolatre ahora a este monstruo caribeño que se ha mantenido en el poder por más de medio siglo encarcelando y asesinando a quién le daba la gana? Dejemos la teoría de la estupidez de lado ya que eso es consustancial a todo progresismo y porque eso, además, no basta. Conocemos de sobra la mentalidad infantil del izquierdista promedio que se traga todos los cuentos de fábula sobre un mundo feliz, hecho de chocolate, con una sociedad "igualitaria" donde reina eso que llaman "justicia social", sea lo que sea eso, algo que hoy les permite llamar "gran logro social" a la miseria absoluta del pueblo cubano. La estupidez queda al margen del análisis político pues pertenece a las esferas de la psicología clínica social, de modo que intentemos otras explicaciones.

La bipolaridad del progresismo respecto a los buenos y malos dictadores es bastante simple de explicar si uno recurre a la historia. Siempre será la historia y la realidad la que nos descubran la verdad oculta detrás de los misterios de las poses del progresismo. Si revisamos la historia de la izquierda desde sus orígenes en la revolución bolchevique a principios del siglo pasado, lo que veremos es un marcado desprecio por las instituciones y valores predominantes en el mundo civilizado, desde la vida humana hasta la religión, pasando incluso por la familia. El marxismo abominaba de todo porque todo lo veía como la representación de un sistema dominante perverso que había que destruir y sustituir por un nuevo modelo ideal comunista. La izquierda aprendió a detestar todo lo que había en el mundo y estaba dispuesta a destruirlo todo. Esa fue la ideología que siguieron los comunistas en la Unión Soviética, China, Vietnam y muchos otros lugares, incluyendo el Perú. Era lo que pretendían aplicar en Latinoamérica. Por eso mismo, a la izquierda nunca le importó la "democracia burguesa" ni las instituciones ni valores propios de nuestra civilización. Su plan era destruirlo todo y reemplazarlo por la sociedad perfecta que ellos edificarían según su modelo.

Esta ideología delirante llevó a la izquierda marxista-leninista-maoista directamente al genocidio en todos los países donde llegaron al poder, o al terrorismo antes de llegar al poder. En Latinoamérica causaron estragos en varios países pero no pudieron hacerse del poder salvo en Cuba y en Chile, cuando Salvador Allende fue elegido presidente por el Congreso tras unas maniobras políticas. La llegada al poder de Fidel Castro significó un gran aliento para toda esa izquierda delirante que soñaba con la revolución a escala mundial. El Che Guevara quiso ser el abanderado de las luchas guerrilleras en Latinoamérica. Su sueño era hacer "muchos Vietnam" donde derrotar al imperialismo yanki, obsesión infantil de todo izquierdista de la era castrista. Los partiduchos de izquierda se multiplicaron en todos los países llevados por la enfermedad infantil del izquierdismo revolucionario. Sus centros de adoctrinamiento fueron las universidades. Desde allí emprendieron la aventura terrorista y guerrillera para desafiar al Estado burgués. 

La respuesta natural a todos estos focos guerrilleros y terroristas de izquierda en toda Latinoamérica fue la misma: las fuerzas armadas se hicieron cargo del problema, ya sea en medio de un gobierno democrático o bien tomando directamente el poder. Así fue como los generales Videla y Pinochet se hicieron cargo del problema asumiendo el poder del Estado. En el Perú las cosas ocurrieron al revés: las FFAA habían dado un golpe de estado para implantar el socialismo, pero afortunadamente para el país el líder de la revolución, el general Juan Velasco Alvarado, cayó enfermo y fue reemplazado, aunque los estragos de las reformas socialistas hicieron mella del país por los siguientes veinte años. Tuvo que llegar Alberto Fujimori para rescatar al país de la debacle económica y del asedio terrorista, algo que hubiera sido imposible de lograr bajo los esquemas tradicionales de la democracia formal.

En suma, el único motivo por el que la izquierda detesta a estos dictadores es porque les patearon el trasero a sus guerrilleros y terroristas, metiéndolos presos o aniquilándolos. Más allá de eso, la izquierda idolatra a sus propios dictadores, aunque sean los peores genocidas de la historia. Así que no se dejen engañar por el candor de izquierda cuando se disfrazan de nobles defensores de la democracia y los derechos humanos. Nunca les ha importado un pepino ni la democracia ni los DDHH, salvo para reclamar por la suerte de sus terroristas. Por eso mismo se ha hecho ya clásico en toda Latinoamérica y España la hipocresía, cinismo y doble moral del progresismo. Para ellos solo son malos los dictadores que combatieron a la izquierda delirante y terrorista, pero idolatran a los dictadores de izquierda, aun cuando hayan sido bestias totalitarias y autócratas que llevaron a sus países a la más espantosa de las miserias, como es el caso de Fidel Castro. 

No hay forma de defender a Fidel Castro. Es un sátrapa que asaltó el poder junto a una banda de ladrones disfrazados de militares. La diferencia es que cuando asaltas un banco vas preso, pero cuando asaltas el poder y te adueñas de todo el Estado, son los delincuentes los que meten preso al que les da la gana. Eso es lo que hicieron Fidel Castro y su banda: tomaron el poder a balazos para luego robar a manos llenas y encarcelar a sus enemigos. Primero les robaron todas sus propiedades a los norteamericanos, incluyendo empresas, yates y residencias, para repartirse lo mejor entre los jefes de la banda. Luego les robaron a todos los cubanos al proscribir la propiedad privada. En seguida montaron el circo de la revolución pretendiendo que ellos construirían el paraíso. La banda de ignorantes creyó que bastaba con su verbo y matonería para aumentar la producción. Luego de sus fracasos, no les quedó más que prostituirse para vivir mantenidos por los rusos durante treinta años cual parásitos sin honor ni dignidad. Tras la debacle del comunismo chuparon la mamadera de las remesas que enviaban los cubanos libres desde Miami. Luego volvieron al parasitismo con Venezuela durante el mandato del bufón progresista Hugo Chávez.

No debe extrañarnos que la izquierda peruana salga a defender al criminal dictador Fidel Castro, mientras se llenan la boca de maldiciones ante otros dictadores. Marisa Glave ha dicho incluso que Fidel Castro sirvió de inspiración a la izquierda. ¿Inspiración de qué? Fidel Castro solo puede servir como ejemplo de perversión mental, pues fue un ser maligno que impuso su propia personalidad y voluntad a millones de cubanos durante 58 años. Hay dictadores que dejaron un legado de paz y desarrollo en sus países, como fue el caso de Pinochet y Fujimori. Al menos de ellos podríamos decir que mejoraron la vida de sus compatriotas de manera radical. Pero de Fidel Castro solo se puede decir que fue un sátrapa cruel que dividió una nación y la empobreció hasta la miseria más absoluta. No hay manera de defender a ese animal que fue Fidel Castro. Y es una lástima que la izquierda no tenga el coraje de reconocer sus errores y su situación vergonzosa ante la historia.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Solo Saavedra salvará al Perú


Curiosamente, el progresismo y la caviarada se han vuelto cortesanos del poder. Por lo menos con respecto al ministro de educación Jaime Saavedra. Definitivamente los tiempos no son como antes, cuando la juventud y la izquierda detestaban al poder de turno y pedían la cabeza del ministro, desde los maestros del SUTEP hasta las dirigencias estudiantiles universitarias. ¿Qué ha pasado para que el rojerío, los caviares y sus hueveras se desvivan defendiendo al ministro Saavedra? De hecho, nada. Por lo menos en el sector educación las cosas siguen tan mal como siempre. 

El fenómeno Saavedra tiene varias explicaciones. Para empezar, llegó en medio de harta fanfarria y fue presentado como una estrella intelectual con gran experiencia internacional. Es decir, la publicidad empezó a operar con él desde el principio, y nunca paró. Se creó el mito de que Saavedra era el hombre perfecto. Pronto muchos empezaron a rendirle pleitesía, y lo siguen haciendo aunque Saavedra no tenga nada que mostrar luego de tres años en el cargo. Algunos le atribuyen haber implementado la meritocracia, pero eso es algo que fue instituido por la reforma del ministro Chang y saboteado en parte por Patricia Salas. 

Luego se le atribuyó a Saavedra como éxito suyo el incremento del presupuesto del sector educación, pero resultó que fue incapaz de gastarlo, por lo que acabó transfiriendo partidas a otros sectores. De tal manera que el famoso incremento de presupuesto en la educación nunca pasó de ser un cuentazo. Saavedra gasta algo más de la mitad del presupuesto anual de su sector, pero es bueno para pedir más dinero en cada presupuesto. Y ahora se pretende darle el manejo a sola firma de 4 mil millones de soles para apresurar las obras de los Panamericanos. Más parece una película de terror. Una razón más para que muchos estén interesados en mantenerlo en el cargo.

Lo que pasa con Saavedra es que se trata de un tipo bien educado, a diferencia de Chang y Salas por citar solo a sus dos predecesores más inmediatos. Saavedra habla en el CADE y causa el efecto de un encantador de serpientes. Los empresarios lo aplauden de pie y sienten que al fin llegó alguien que entiende el problema de la educación en el Perú. Todos admiran su "diagnóstico certero" y sus "metas maravillosas". Las reseñas de los medios lo pintan como un elegido. Todavía no había hecho nada pero ya tenía una inmensa legión de fans enamorados a base de verbo y pose.

La razón principal de la candorosa defensa progresista del ministro Saavedra es que la interpelación es una iniciativa del fujimorismo, el Apra con otras dos agrupaciones. Y como ya sabemos, cualquier iniciativa del Apra y el fujimorismo será respondida por los enfermos mentales del rojerío, la caviarada y demás hueveras de izquierda con una oposición fanática "principista". Eso no impide que en otros sectores existan verdaderos fans enamorados, incluyendo algunos amigos de la infancia, que desde sus columnas han sacado cara por el ministro Saavedra. 

No está mal que Saavedra tenga sus amigos y fans enamorados, lo que está mal es que inventen cuentos para defenderlo, a falta de logros concretos que mostrar. El cuento favorito es que se trataría de una "mafia universitaria" que quiere sacar al ministro para seguir lucrando con las universidades chicha. En otra versión similar, se trataría de los enemigos de la calidad educativa a quienes no les importa la educación. Solo falta que los llamen "enemigos del pueblo" o "lacayos del imperialismo". Todo eso no pasa de ser basura retórica, cuentos para bebes, engañabobos.

La reforma universitaria está en marcha y no es obra de Saavedra sino, básicamente, del general Daniel Mora. Nada impide que el Congreso modifique esa ley. No hace falta botar a Saavedra para hacerlo. Con o sin Saavedra esa ley será revisada. Así que el famoso cuento de que "se quieren tumbar la reforma universitaria" es apto solo para idiotas. Pero de estos sobran, obviamente. De allí que sea el argumento fuerza. 

A Saavedra habría que cuestionarlo por varias cosas, empezando por su inoperancia en el gasto presupuestal de su sector, luego por sus desmedidos gastos en publicidad y en contrataciones de asesorías y consultorías. Además está el asunto del retraso en las obras de los Juegos Panamericanos, que al ministro parece que nunca le interesó. También hay casos de corrupción. Claro que nadie, o por lo menos yo, no dudo de la honestidad del ministro Saavedra, pero de que ha resultado ser un fiasco en la administración pública es un hecho. Ya debería irse.

La moraleja de todo esto es que tener un gran cartel de asesor en organismos públicos internacionales haciendo trabajos de escritorio no te capacita para ser un gestor público. Menos aun si no conoces el sector ni como maestro. Vamos a ver si los fans enamorados de Saavedra se cortan las venas cuando sea censurado por inepto. Esto no quiere decir que sea corrupto o que no sea bueno como consultor. Cada quien nada en su propio estanque. El sillón del ministerio de educación le quedó grande a este señor. Mejor que regrese a lo que sabe hacer.