domingo, 14 de febrero de 2016

Noticias insólitas


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Una de las cosas más estúpidas que he escuchado en la TV es oír al ministro Pulgar Vidal diciendo que no les temblará la mano para multar a Petroperú. ja ja ja Vuelvo a reírme. ¿Qué clase de ministro es este? Debe ser un comediante. ¿A quién trata de engañar con esas poses? ¿Acaso ignora que Petroperú es una empresa estatal? ¿A quién le interesa si el Estado multa a Petroperú? ¡Si la plata de Petroperú es plata del propio Estado! ¿Acaso cree el ministro del Ambiente que a alguien en Petroperú le interesa un comino la multa que le impongan? ¿De dónde salió este ministro?

Lo único que pasará es que cambiarán el dinero de una cuenta del Estado a otra cuenta del Estado. ¿Para qué? Solo para hacer la finta. El próximo año Petroperú igual demandará dinero del Estado y este se lo entregará generosamente, porque así es como funcionan las empresas del Estado. A nadie le importa un pito lo que ocurra con la empresa del Estado porque no es de nadie. Los directivos están allí solo como burócratas y cobran su sueldo sin importar como vaya la empresa. Incluso si esta quiebra seguirán cobrando suculentos sueldos por más de una década, que es lo que se demoran en liquidar una empresa estatal. Todavía hoy siguen funcionando numerosos comités de liquidación de varias empresas creadas por el velascato. Aunque les parezca mentira.

Uno de los mayores disparates inventados por el progresismo en medio de su delirio antiempresarial es la empresa estatal. No tiene ningún sentido ya que toda empresa por su naturaleza se sustenta en el lucro, excepto la empresa estatal. ¿En qué se sustenta la empresa estatal? En nada. En la demagogia, en todo caso, pues su objetivo no es ganar dinero. ¿Para qué se les crea? En principio los enfermos mentales de izquierda los crean a partir del robo, ya que la mayoría de empresas estatales fueron exitosas empresas privadas expropiadas abusivamente por un delirante resentido en el poder, al mejor estilo de Juan Velasco Alvarado y Hugo Chávez. A continuación, la empresa estatal solo acumulará perdidas y empeorará sus servicios.

Otro argumento para crear empresas estatales es que existen "sectores estratégicos" que deben quedar en manos del Estado. Otra vez se trata de una estupidez. No existen tales sectores estratégicos. Y si existieran, mayor razón para transferirlo al sector privado y darle incentivos para su buen manejo y funcionamiento. Por ejemplo, la infraestructura vial es estratégica para el desarrollo y está reservada para el Estado. ¿Qué ha hecho el Estado? En pleno siglo XXI solo tenemos 500 Km de autopistas de doble carril en todo el Perú. Eso es lo que ha hecho el Estado: retrasarnos. 

Si la energía es estratégica, lo que deberíamos hacer es abrirles las puertas a todas las grandes empresas petroleras del mundo para que vengan a explorar al Perú y descubrir más yacimientos. ¿Qué hacemos manteniendo a los parásitos de Petroperú que se dedican solo a rentar el oleoducto norperuano que ya tiene 40 años y necesita un recambio total? ¿Quién lo hará? De hecho no lo harán los burócratas de Petroperú porque no tienen los recursos y porque tampoco les interesa un pito que el oleoducto se siga rompiendo por todos lados. Solo están esperando que acabe el gobierno para irse a sus casas. Son burócratas a sueldo. No les interesa lo que pasa con la empresa. 

Así pues, mis estimados quechueslovacos, que no les metan el cuento de la empresa estatal. Toda empresa estatal es un fracaso rotundo. Y que no vengan con ejemplos de Codelco, la empresa estatal chilena que Pinochet dejó en manos del Estado para que las FFAA chilenas pudieran tener un canon. Siempre saldrán con el argumento trillado de que "en otros países también existen". Pamplinas. Lo que pasa es que hay idiotas en todos lados pero no por eso los tenemos que copiar. Ya está probado en el Perú que las empresas estatales no funcionan. No hay que ser tan brutos para insistir. ¿Qué esperan para privatizar o liquidar Petroperú? Si no, a todos nos saldrá más caro a la larga. 

viernes, 12 de febrero de 2016

Leguleyadas del JNE


Las leguleyadas, siempre las leguleyadas. En el Perú nunca se cumple la ley, lo único que se cumplen son las leguleyadas, como esta que acaba de perpetrar el JNE al declarar nula una resolución del JEE que condenaba a Ollanta Humala por hacer una de sus típicas declaraciones altisonantes y arrabaleras contra los candidatos y/o políticos que son parte del escenario electoral. Algo que está expresamente prohibido por ley, por si no basta el simple decoro y sentido común, que el cachaco bruto obviamente no tiene.

La intervención del JEE para condenar la grosera intromisión de Humala en el proceso electoral, dando opiniones de camionero contra los políticos que odia, fue acertada y al menos debió ser ratificada ya que la condena es puramente moral. Pero al parecer, a los fantoches del JNE les tiemblan las rodillas frente a palacio. Una muy mala señal que revela falta de independencia. El argumento del JNE es ridículo. Dejando de lado el hecho real y concreto, es decir, la falta del presidente, se basa en una supuesta "falta administrativa" del JEE al no permitir la defensa de Ollanta.

¿Defensa? ¿Cuál defensa? El JEE se pronunció contra un acto que todo el Perú pudo ver y oír repetidas veces por todos los medios de comunicación. A eso se refería la resolución. Es muy concreto. No hay nada que discutir. Es flagrancia. Pero siempre en el Perú está primero la defensa legal de los cinco pies del gato. Esto nos da muy mala espina para lo que sigue. Así está muy difícil que el JNE tenga los cojones para sacar de carrera al niño mimado de las encuestas, Julio Guzmán y su pandlla de tránsfugas, trepadores, aparecidos y arrimados a su vientre de alquiler.

En el próximo cambio de la Constitución, lo que deberíamos hacer es ya declarar oficialmente al Perú como una República Bananera.

jueves, 11 de febrero de 2016

Ideas trilladas en campaña


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez
Fuente: El Montonero

La idea de que debemos dejar de exportar piedras y convertirnos en país industrializado la vengo escuchando seguido en la presente campaña, principalmente de parte de Verónika Mendoza y Alfredo Barnechea. Aunque dicen estas cosas asumiendo posturas de gurús, es la idea más trillada que hay en campaña. Ni siquiera son sus ideas. Son también ideas plagiadas. Ese rollo se escucha hace cuarenta años. Y no hay que ser un genio para darse cuenta que sería mejor que un país tuviese exportaciones diversificadas, es decir, ofrecer de todo, como en botica. No, no hay que ser un superdotado de izquierda para saber eso.

Los intelectuales de escritorio y los buenos charlatanes de campaña se manejan al nivel de las aspiraciones y de los diagnósticos. Nunca aterrizan a la realidad. En lugar de tantas preguntas estrafalarias, los periodistas deberían pedirles a estos señores que mencionen cinco medidas concretas que harían que las multinacionales del mundo vinieran al Perú a instalar sus fábricas. Esa es la manera en que otros países han dado el salto a la industrialización, como primer paso antes de crear su propia tecnología. ¿Qué harían para que el Perú sea atractivo y vengan las grandes empresas a instalarse en nuestro país? Por favor: cinco medidas concretas.

Por lo pronto ya tenemos tratados de libre comercio con buena parte del mundo y podemos llegar a mercados muy amplios, aunque por ahora solo llevemos paltas. Pero para empezar tenemos esta ventaja. Sin embargo, han sido los iluminados del progresismo quienes se opusieron tenazmente a todos los Tratados de Libre Comercio (TLC) Hay una enorme contradicción entre ser opositor a ultranza de los TLC y plantear la industrialización del país. Aunque la izquierda no lo nota.

¿Qué más necesitamos? Se necesita contar con técnicos calificados. ¿Los tenemos? En este país lo que sobran son abogados, sociólogos, psicólogos, “científicos” de la comunicación, antropólogos, guías de turismo, cocineros y cosas por el estilo. No tenemos técnicos y, peor aún, la enseñanza tecnológica está venida a menos. Acá todo el mundo quiere ser universitario de lo que sea. Los institutos tecnológicos han sido dejados de lado y menospreciados a cambio de privilegiar una plaga de universidades mediocres, con carreras baratas de escritorio.

También necesitamos capacidad portuaria. No puede ser que todo el Perú tenga que traer sus productos hasta el Callao para sacar su mercadería al mundo. Es un sobrecosto aniquilador. Para colmo, la red vial es primitiva. No tenemos infraestructura de carreteras de primer nivel como para soportar el tránsito intenso de grandes camiones de seis ejes y con remolques, que son los que llevan y traen los insumos de las grandes industrias. No olvidemos el tiempo y los costos que demandan la espantosa tramitología de nuestra frondosa y corrupta burocracia.

Para colmo, no somos nada competitivos en costos laborales. ¿Cómo harían para industrializar el país con los altos costos laborales que tenemos? ¿Se atreverán a chocar con el tótem de los sagrados derechos laborales? ¿Creen que las empresas vendrán al Perú para tener más costos que en otros países? La absurda legislación laboral que se arrastra desde épocas velasquistas ha diseñado un paraíso laboral que solo existe en la imaginación. En los hechos, el 70% trabaja fuera de esas leyes idílicas. Mientras que no se resuelva este abismo que hay entre la fantasía legal y la realidad laboral, ningún sueño de industrialización puede tener sentido. Los que pretenden seguir idolatrando el tótem de los derechos laborales no deberían hablar de industrializar el país, pues nadie va a venir a invertir un sol en este país de engreídos que andan más preocupados por defender sus derechos que por mostrar productividad y competitividad.

Los países que fracasan son gobernados por políticos que pretenden que la realidad se adapte a su ideología. Son incapaces de aprender de la realidad y de reconocer el error en sus leyes. Al contrario, creen que las leyes no funcionan porque hay una confabulación de enemigos. Se dedican a combatir a la sociedad en lugar de cambiar sus leyes. Insisten en la ideología, siguen predicando derechos y plantean más leyes de protección a más sectores, obligando a las empresas a acatar sus consignas políticas bajo amenaza. Con ese panorama de delirio tropical heredado del velascato y muy cercano al chavismo, veo ridículo soñar con la industrialización.