viernes, 21 de junio de 2013

LLEGO LA PRIMAVERA SUDAMERICANA!


Por Elvis Occ

"Programa revolucionario supone quiebra del poder burgués",  "Hay que distinguir programa de gobierno de programa de la revolución", "Me ubico siempre de lado opuesto de donde está la bandera de Estados Unidos", "Rol antiimperialista, de solidaridad con Cuba que el gobierno de Chávez ha implementado. Hace mi solidaridad militante",  "Miserables políticas asistenciales parecen ser una bendición del cielo... Su carácter desmovilizador, despolitizador" etc. etc. etc. Pero lo que por último terminó por traerse abajo mi rostro adusto de serio entrecejo para precipitar una juvenil carcajada, fue la siguiente frase:  "Los social media tienen aspectos positivos pero elementos desmovilizadores".

Todo lo arriba mencionado fue el empalagoso y pseudo poético sancochado de metáforas y muletillas finamente entretejidas con lanares rojo marxista del aclamado -entre zurdos- Jose Paulo Netto. Este viejo zorro sabe cómo jugarle el dedo en la boca a los jóvenes, que deslumbrados con su ilustrado floro comunista, caen redonditos mientras otros hallan justificación extasiante a la mediocridad o zanganeria propias. Si amigos, este gurú del marxismo parásito estuvo en Lima contribuyendo al embrutecimiento de nuestros jóvenes. Como si "Esto es Guerra" no fuera suficiente!

Cuando el susodicho vendedor de cebo ideológico marxista dijo: "Los social media tienen aspectos positivos pero elementos desmovilizadores". Me acordé de la primavera árabe y de cómo ésta se originó y convocó por medio de las redes sociales a millones de personas. Turquia en estos momentos aplasta una movilización enteramente manejada desde las redes sociales. Y la cereza del pastel son las protestas en Brasil, que son y siguen siendo planeadas y alentadas desde las redes sociales. Tanto así que el Servicio de Inteligencia carioca ha desatado una caceria sin igual en los social media (Twitter y Facebook) para hallar a los "instigadores" y arrestarlos. Jose Paulo Netto necesita una cuenta en alguna red social con urgencia.

Pero no solo eso. El filósofo marxista continua diseminando una doctrina política -tengo que llamarlo de alguna forma- que ha tenido infinidad de oportunidades en los mas disimiles países, en circunstancias varias y sin embargo contra toda lógica marxista... han fracasado! Alguien dijo que cometer un error y no corregirlo es cometer dos errores. Jose Paulo Netto con su tozudés ha cometido y ha fomentado, el cometer muchos más que dos errores. Si hubiera modo de demandarlo, sus siguientes generaciones no terminarian de pagar por los perjuicios causados.

Las multitudinarias protestas en el Brasil gobernado por la socialista PT desde ya una década, son la muestra palmaria que si el socialismo envenena como plato fuerte, también indigesta como condimento e intoxica a cualquier república que intenta probarlo. La subida a los pasajes en el transporte fue el detonante de una sociedad cansada de corrupción y a su vez hambrienta de más asistencia social, o sea de más servicios gratis y de buena calidad otorgados por el Estado. No los culpo! Si hay para robar, tiene que haber para regalar! Y si no hay para regalar, malditos corruptos!...se llevaron hasta los ceniceros! 

Dilma Roussef aplicó el "si no puedes contra ellos, úneteles". No conviene una brutal represión a pocos meses del Mundial 2014 que ellos organizan. Sin embargo la predica del Foro de Sao Paulo y las lecciones de Jose Paulo Netto han servido para demostrar, que ni tan siquiera una pizca de socialismo (neosocialismo) es saludable para la nutrición de una democracia. Tampoco las redes sociales son "elementos desmovilizadores" y muy por el contrario, se han convertido en el megáfono virtual de la protestas. Todo apunta a que la Primavera Sudamericana llegó y rodará la pelota desde Brasil, cargados hacia la derecha, como debe ser!

El floro desarrollista de Alan García


Por Dante Bobadilla Ramírez

Alan García, uno de los políticos más adictos a los fogonasos del flash, salió a la luz para pregonar su receta económica y darle al gobierno de Ollanta Humala una lección de gobernabilidad. Sin duda hacen falta  aportes para que este gobierno salga del hoyo en que se encuentra, pero difícilmente podría hacerlo quien acaba de ejercer el gobierno dejando un Estado sobrecargado con dos elefantes blancos que hoy detienen el avance del país, como son los ministerios de Cultura y del Ambiente. Estos dos ministerios han significado que todos los trámites de inversión tarden un año más por lo menos. Así que si Alan quería dar propuestas para agilizar el aparato estatal debería empezar sugiriendo la eliminación de esos dos paquidermos burocráticos inútiles que nos dejó como herencia.

Los políticos suelen perder muy fácilmente el norte de un país por caer en poses demagógicas y efectistas. Un país subdesarrollado como el Perú, que tiene aun el 40% de su población en la pobreza, que vive de sus exportaciones mineras y de muy poco más, que mantiene un inmenso déficit de infraestructura esencial para el desarrollo en todos los rubros, que no puede industrializarse ni avanzar en el terreno tecnológico por no decir más, no puede darse lujos extravagantes como agrandar el aparato estatal con jarrones chinos decorativos como estos dos ministerios que en nada contribuyen al desarrollo del país. Solo han servido para satisfacer los finos gustos de la culta caviarada y alimentar la cucufatería y estupidez progresista. Mayor burocracia significa más trámites, más debates, más ruido político y más lentitud. ¿Tiene sentido?

El interés por el cuidado del ambiente debe surgir por una necesidad real, no por pura pose y menos por simple ideología cultural de moda. EEUU inició su política de Estado en el cuidado del medio ambiente en los años 60, cuando percibió el impacto de su tremendo desarrollo en la ecología. Pero estamos hablando del país más desarrollado del planeta, con una gran red de explotación petrolera que va desde el golfo de México hasta Alaska, con las plantas industriales más grandes del mundo y con el parque automotriz y aéreo más numeroso. EEUU y Canadá iniciaron las políticas medioambientales que luego se extendieron al resto del mundo y fueron adoptadas por la ONU. Algunos países pobres acogieron estas políticas por simple moda. Es decir, sin tener los problemas de un país desarrollado, como es el caso del Perú, un país subdesarrollado y sin industrias importantes ni explotación petrolera de envergadura, pero que ya creó su ministerio, que es más bien una iglesia dedicada a la adoración del nuevo dios del medio ambiente, haciéndole el juego a los extremistas de izquierda que utilizan el ambientalismo para oponerse a la inversión extranjera e impedir el desarrollo de los pueblos.

Los gestos políticos suelen ser producto de la huachafería, del afán de figuración o de los sueños de eternidad histórica. Pero además no sabemos colocar las cosas en su sitio ni darle su verdadera dimensión, y acabamos con la carreta delante de los caballos. Nos dejamos mandonear fácilmente por organismos internacionales y estamos prestos a firmar cualquier lindo acuerdo para salir en la foto. Por supuesto que el otro adefesio ministerial del alanismo, el Ministerio de Cultura, es otros de esos despropósitos burocráticos que solo sirven como gesto para las tribunas, pero que en nada contribuyen a lo más importante que es el desarrollo del Perú. Al contrario, es un motivo de atraso porque esta gente se dedica a mirar el pasado y otorgarle más importancia a una ruma de adobes que al desarrollo urbano y al progreso del país.

A menudo nos comportamos como una tribu de salvajes calatos que en lugar de preocuparse por desarrollar su tecnología prefieren crear ministerios de Cultura y del Medio Ambiente para aparentar civilización. Pero siguen calatos. Es nuestro caso. No somos nada en el mundo y ni siquiera en nuestro vecindario. La poca plata que tenemos deberíamos gastarlo bien, y gastarlo en el desarrollo, no más burocracia ni en la adoración de iconos de moda. Alan García debería quedarse callado después de haber sido el inventor de estos dos monstruos parásitos que hoy no hacen más que detener el progreso del país. Obviamente esto no quiere decir que no debemos cuidar el medio ambiente, sino que tal interés no equivale a un ministerio.

El cuidado del medio ambiente es algo que debería enseñarse en las escuelas y debe ser parte de las políticas habituales en todos los niveles del Estado. De este modo evitaríamos los verdaderos atentados ecológicos que vemos a diario como la gente que viaja arrojando su basura por la ventana del bus a lo largo de todas las carreteras. No hace falta un ministerio para detener la brutal costumbre de arrojar la basura en las riberas de los ríos o en los despeñaderos, como hacen los gobiernos locales en todos los pueblos del Perú, ni para multar a las industrias que contaminan las aguas con sus desperdicios. Para nada de eso hace falta un ministerio.

jueves, 20 de junio de 2013

La mentalidad del fracaso


Por Dante Bobadilla Ramírez

El Perú vive nuevamente una racha de accidentes de tránsito en las carreteras, la que en verdad nunca se detuvo. Las cifras se mantienen o suben. En los últimos diez años poco ha cambiado en la realidad y en los hechos. Todos los cambios se han producido en la estructura burocrática del Estado creyendo que allí es donde está la solución. El gobierno anterior se propuso enfrentar el problema con mucha voluntad. La gran respuesta del ministro Cornejo fue crear un nuevo esperpento burocrático llamado SUTRAN, que resultó de juntar tres oficinas del MTC. O sea un cambio cosmético que nunca sirvió para absolutamente nada.

Para colmo el gobierno aprista colocó al frente de ese adefesio burocrático a una señorona llamada Elvira Moscoso quien es contadora de profesión con experiencia en farmacias, y que en el terreno del transporte no sabe diferenciar el freno del embrague. Aparte de salir con su chaleco de colores haciendo operativos en los terminales durante las fiestas, no ha hecho nada más que cambiar el reglamento y llenarse de personal. Lo curioso de esta señora es que tras el cambio de gobierno se ha mantenido en el cargo. Esto no quiere decir que sea indispensable o eficiente. Solo significa que al gobierno de Ollanta le interesa un comino la SUTRAN. Después de todo la seguridad de las carreteras no fue parte de sus discursos de campaña.

El triste espectáculo de buses desbarrancados en los abismos o apachurrados en la carretera en medio de un reguero de cadáveres no ha cambiado nada con la invención de la SUTRAN, ni con la gestión de la señora Moscoso, ni con su genial idea de los GPS para cada bus, ni con sus operativos a las afueras de la ciudad. Y no ha cambiado porque seguimos teniendo la misma realidad básica: malas carreteras, mala señalización, informalidad en las empresas de transporte y vehículos viejos. Esa es la base de los accidentes de tránsito. 

La mayoría de los accidentes de tránsito siguen ocurriendo en los departamentos más pobres: Puno, Apurimac, Huancavelica, donde están las peores carreteras y las empresas más informales, con los buses más viejos. ¿Han hecho algo por retirar buses viejos? No. ¿Se ha invertido en mejorar las vías en esos departamentos? No. ¿Se han cambiado las exigencias para licenciar empresas de transporte? No. Todo lo que se ha hecho es lo mismo de siempre: inventar más burocracia, más reglamentos y más multas.

Los fuegos artificiales que revientan los burócratas para hacerle creer a la gente que están solucionando los problemas son siempre iguales: crear un nuevo organismo con una nueva ley. ¿Qué es lo que hoy nos proponen para solucionar el problema de las universidades? Lo mismo: crear un nuevo organismo de control a cargo del Ministerio de Educación. A este paso el Estado va a reventar de burocracia mientras el país seguirá yéndose al despeñadero. El pensamiento fracasado de nuestros políticos no cambia. Siempre se apunta a más Estado creyendo ciegamente que la realidad puede ser controlada por la burocracia.