martes, 2 de octubre de 2012

La crisis del socialismo salvaje


Parte esencial de toda crisis es que quienes están en ella no vean su salida o formulen interpretaciones equivocadas. Esto ocurre ahora en España, Grecia o Italia, donde muchos atribuyen los problemas al ‘Capitalismo Salvaje’, con un razonamiento facilista y erróneo, pues otras economías más liberales y abiertas, como China, EE.UU. o Alemania, no tienen tan graves dificultades.

Ludwig Von Bertalanffy, al desarrollar la “Teoría General de los Sistemas” señaló que en ellos, sean biológicos o sociales, existe la “entropía negativa” como una tendencia a generar un mayor y más complejo número de elementos y de relaciones entre estos. Es claro que los sistemas políticos europeos sí han cumplido esa previsión, generado incesantemente más instituciones y reglas hasta frenar con ellas la capacidad creadora y productiva de las sociedades. Y lo peor es que lo han hecho escudándose tras el cliché del Estado de Bienestar y explicando que, para acercarse a los habitantes, este debe crear más instituciones, lo que, en última instancia, ha causado un brutal endeudamiento que pagarán los hijos y nietos de quienes ahora consumen muy por encima de su capacidad de producción.

Grecia, con un déficit de 12% y un inmenso endeudamiento, es solo uno de los problemas. Al dividir su producto nacional entre sus habitantes, comprobamos que cada griego produce la décima parte y exporta la séptima parte que un alemán, aunque cada trabajador griego, publico o privado, gane salarios similares a los de aquel. ¿Como se financia eso? A través de un grosero endeudamiento que pagarán las próximas generaciones griegas. Así, el tal “Estado de Bienestar” resulta un estado esclavista diferido en el tiempo. Grecia no es una economía industrial en crecimiento pero como ya era parte de la moneda única europea, pudo continuar endeudándose con bonos soberanos garantizados por el Banco Central Europeo. Con ese aval, la banca privada siguió prestando al gobierno griego y a sus ciudadanos.

Parecido es el caso de España. Aumentó irresponsablemente su burocracia; sus gastos en asistencia al desempleo, seguridad de salud, pensiones y subsidios, sin que la Unión Europea interviniera. Diversos estudios como “La Casta Autonómica”, de S. Mir y G. Cruz, descubren el drama: existen 17 parlamentos autonómicos, 41 diputaciones provinciales, 4 mil empresas públicas, 8,116 municipios y miles de entidades locales menores. En ellos se hacinan 3 millones 200 mil empleados públicos políticos o administrativos (hace treinta años eran un millón) y eso supone viajes, vehículos, gastos, etc. Solamente la administración autonómica y diputacional está endeudada en 230 mil millones de dólares para cumplir, a veces, actividades absurdas. La Autonomía de Cataluña tuvo embajadas en el exterior con un gasto anual de 13 millones de euros y el país vasco, en “defensa de su lenguaje e historia”, gastó en representaciones exteriores 63 millones anuales. La Comunidad de Extremadura tiene una Oficina de Asuntos Africanos. Otro ejemplo, el gobierno de Cataluña gasta 630 millones anuales para orientar a sus municipios y para ello contrató mil consejeros y un total de 2,300 empleados.

Aragón, una “autonomía” con 1 millón 300 mil habitantes, tiene 3 diputaciones (Zaragoza, Teruel y Huesca), cada una con su presupuesto; La Mancha con 1 millón de habitantes cuenta con dos diputaciones provinciales y 385 municipios, etc, etc. Y como tanto empleado debe justificarse con obras y para ello hay deuda garantizada por Europa, tienen 47 aeropuertos, algunos construidos a precios extravagantes, pero en 17 de ellos se subsidian los vuelos. Y a este gasto debemos añadir los 4 millones 600 mil desempleados que reciben un “salario” mensual que suma 36 mil millones de dólares anuales y, por si fuera poco, el pago a millones de pensionistas en un país en el que la edad promedio casi llega a los 80 años.

La pregunta final es: ¿Y qué tiene que ver todo esto con el llamado ‘capitalismo salvaje’, de la plusvalía y el afán de ganancia? Tal vez sea una parte del problema, pero lo central es que ha sido la administración política la que ha generado este inmenso gasto, estimulado a su vez por la misma población empleada en la burocracia o la que exige más beneficios. Así, ese sector social obtiene sueldos, subsidios y pensiones que alimentan el consumismo y el boom inmobiliario artificial en el que cayó España, no solo por la construcción de aeropuertos inútiles, palacios municipales y exposiciones temporales, sino también por la construcción familiar de nuevas viviendas hipotecadas. Todo ello, hasta que el límite del déficit y del endeudamiento nacional se agotó. Como un político español decía para el caso de las dictaduras, aquí la bicicleta del endeudamiento a futuro se detuvo y el modelo se cayó. ¿De quien es la culpa? Pues de todos. Pero en vez de asumirlo, la nueva respuesta equivocada pretende declarar la independencia de quienes, como los catalanes, se creen ricos. Dios ciega al que quiere perder.

En este escenario, Alemania cumplió el rol de la hormiga, que trabajó durante el verano mientras la cigarra burocrática cantó para luego morir de hambre en el invierno. Alemania, desde su reunificación, redujo los aumentos de salarios, frenó los gastos burocráticos e impulsó la competencia y el esfuerzo productivo. No redujo el tiempo de trabajo ni multiplicó el número de instituciones y empleos y, por ello, hoy exporta muchísimo más que lo que importa. Solo en el primer semestre ha tenido un superávit de 180 mil millones de euros y tiene un desempleo de 6% frente al 25% de España, dentro del cual el 54% de los jóvenes está desocupado. Naturalmente, tal situación está, a su vez, alentada por el subsidio al desempleo, pues si analizamos el número de desempleados españoles y lo comparamos con el número de inmigrantes latinoamericanos veremos que, gran parte del desempleo se debe al rechazo a cumplir labores y oficios considerados inferiores, como la limpieza, el cuidado de ancianos, el servicio doméstico, etc, etc.

De todo esto también es responsable Europa, porque generó con imprudente velocidad su unidad monetaria sin controlar el gasto y la deuda de los países. Al fin y al cabo, la unidad fue un proyecto político y estatal que, a su vez, ha creado decenas de miles de empleos altamente pagados en la Unión Europea. Y como para elegir a los más altos cargos de esta se requiere negociar el voto de los países, se les permitió actuar irresponsablemente. Es el toma y daca del Burocratismo Salvaje, ajeno a la creación de la riqueza y a quienes saben crear su propio trabajo.


Alan García Pérez
Ex Presidente de la República
Fuente: Peru21

La justicia ya fue cumplida


El antónimo de impunidad es justicia...

Martes 02 de octubre del 2012 | 00:33

Y no venganza. En el caso de Alberto Fujimori se ha hecho justicia como nunca antes en el Perú. Se le procesó con todas las garantías de ley.


Carlos Basombrío,Opina.21
cbasombrio@peru21.com
Se le ha condenado por homicidio y secuestro agravado; se confesó culpable en los juicios en los que se le acusaba de haberle robado al Estado.
Lo sustantivo ya ocurrió. La impunidad se evitó. Se hizo justicia.
Ahora bien, ha purgado ya más de seis años de prisión en el centro de reclusión de la Diroes. Está viejo y enfermo. No se le puede indultar porque lo prohíbe el derecho internacional y la ley local.
Pero es importante que se evite la sensación creciente de que la justicia está cediendo paso a la venganza.
Lo razonable sería que pudiese purgar prisión domiciliaria. Pero una ley anacrónica lo impide.
Queda solo el expediente del indulto humanitario. Desde mi punto de vista, no habría que esperar para dárselo a que salga de la Diroes en una ambulancia, casi rumbo al velatorio.
Si realmente Fujimori está enfermo, aún cuando no sea de muerte inmediata, se justifica.
Ahora bien, todo mi razonamiento tambalea cuando pienso que quizás nos están meciendo. Sean los fujimoristas, agravando una enfermedad de la que luego “milagrosamente” se recuperaría para volver a la política; sean nacionalistas y fujimoristas juntos, para legalizar un intento de reelección disfrazada (a favor de la ‘copresidenta’ Nadine).
Nuestra clase política ha dado demasiadas muestras de desprecio a la verdad, como para no tener dudas al respecto.
Aún así, que sea la gente la que los repudie, si se aprovechan del argumento de una enfermedad para fines deleznables.
Que Fujimori se vaya a su casa o al Japón, no dejemos que sigan usando su prisión para tener vigencia política.
Se hizo ya justicia, el indulto humanitario no cambia el hecho; por el contrario, lo hará más evidente.


lunes, 1 de octubre de 2012

Tanaka nos da lecciones


En su última columna Martín Tanaka da "Lecciones a la derecha", auque más parece mensajero caviar porque sus propuestas son las mismas banderas de la caviarada. Un gran esfuerzo por entendernos pasa por sincerar el lenguaje, pues ocurre que el lenguaje de la izquierda caviar es un cuidadoso compendio de conceptos que decoran con surrealismo las cavernas más primitivas del marxismo y del anticapitalismo más obtuso. Poco importa si hoy la lucha por un "nuevo orden económico mundial" ha adoptado las novedosas banderas de los DDHH y el medio ambiente si en el fondo sigue siendo el mismo mensaje de los años 70: no a la inversión, no al capitalismo extranjero y no a la reacción de las FFAA a "la lucha del pueblo por su liberación". No hay nada nuevo bajo el sol, Martín. Mira bien.

Martín Tanaka es un muchacho estudioso y entusiasta que quizá desconoce algo de historia reciente porque aun no está en los libros. Los pocos que narran la historia reciente generalmente mienten porque pertenecen a la sociología marxista, tal como el informe final de la CVR. Pero los que hemos vivido en carne propia las épocas más duras del marxismo pre y pos bélico, sabemos reconocer el mismo mensaje empacado con nuevas envolturas lustrosas y coloridas. No hay nada nuevo en el ambientalismo de Cajamarca que el mismo rechazo a la inversión extranjera, al colonialismo imperialista y al neoliberalismo, tal como en ocasiones lo han expresado cabalmente Gregorio Santos y otros dirigentes del mismo giro mental.

De manera que la derecha no tiene por qué asumir los errores de una empresa minera, es cierto. Pero tampoco tenemos que tragarnos los sapos del ambientalismo empleado como camuflaje por los extremistas de Patria Roja. ¿O no conoce MT a Patria Roja? Por otro lado, el llamado "desarrollo inclusivo" no es más que una vergonzosa retracción del Estado, pues ante su incapacidad por cumplir con el pueblo empleando oportuna y sabiamente los cuantiosos recursos del canon minero, lo que ahora se pretende es que sea la empresa minera la que se ocupe del desarrollo de las comunidades. Y además de ello, pagar mayores impuestos para regocijo de la burocracia inepta. Me gustaría preguntarle a MT ¿cuál es exactamente la lección que debemos aprender?

Pero antes que todo MT empieza refiriéndose al reciente papelón del Estado peruano ante la Corte IDH. Aunque MT no se refiere al papelón del Estado sino a la "corrección de un fallo". Esto, dice, debe llevarnos a repensar nuestra actitud de minimizar la responsabilidad de quienes "dirigieron e implementaron políticas de violación sistemática de DDHH". ¡Pa su mare! Casi la sentencia de San Martín. Pero ¿es esto cierto? 

La izquierda pretende reemplazar el "pensamiento Gonzalo" por el "pensamiento San Martín". Que en buena cuenta es el "pensamiento CVR". Es decir, establecer como una verdad indiscutible que hubo una política sistemática de violación de DDHH dirigida e implementada desde el gobierno. Esto es algo que no vamos a tragarnos tampoco. Como no nos tragamos el informe final de la CVR, cuyo contenido central ya ha sido desvirtuado puntualmente por nosotros, demostrando sus clamorosas falencias y sus distorsiones.

Acá nadie pretende disminuir la responsabilidad del grupo Colina. Pero sí hay quienes pretenden exagerarlo. El "pensamiento San Martín" es el que quiere contarnos el cuento del autor mediato, según el cual hubo esta supuesta dirección desde las más altas esferas del poder. Ese cuento quedará para siempre en la anécdota. No hay ni una sola prueba que lo demuestre. Ni una sola prueba. Ni una.

El grupo Colina fue una formación clandestina de mandos medios, original y auténtica, como los hubo en casi todos los escenarios antisubversivos de Latinoamérica, incluyendo el Perú de Alan García de los 80, cuando apareció el comando "Rodrigo Franco". Esa clase de agrupaciones son pues reacciones habituales en estos escenarios. El grupo Colina pretendía responder al mismo nivel los ataques de SL a su gente. No había allí nada sistemático. Era un ojo por ojo. Al atentado senderista que voló un bus con el regimiento escolta de Palacio, le siguió la matanza de Barrios Altos. ¿Dónde está lo sistemático? Ese es más bien el perfil de las guerras de pandillas. Es obvio que funcionó al margen de la estrategia general del Estado y de la política antisubversiva. No nos olvidemos además que los mandos senderistas eran capturados vivos por los agentes regulares. Hay una abierta contradicción en los hechos que no se quiere admitir. No podemos pues tampoco tragarnos el sapo del "pensamiento San Martín". De manera que no minimizamos la responsabilidad del grupo Colina pero no vamos a caer en el sucio juego de culpar de sus acciones a Fujimori.

Respecto del rechazo a la Corte IDH nuestro buen Martín Tanaka dice que deberíamos admitirlo tal como aceptamos el CIADI. Pero hay una gran diferencia entre un centro de arbitrajes donde se arreglan temas económicos, y una corte donde se ventila el honor de las personas, la soberanía e independencia de las instituciones fundamentales del Estado y por último la imagen del país, y donde además se nos obliga a resarcir a terroristas que atentaron contra la nación. El CIADI es una institución moderna, pero la CIDH es ya una entidad fuera de lugar, pues se creó para juzgar dictaduras en los 70 y no democracias en el siglo XXI. Hay una gran diferencia entre juzgar a un Estado manejado por una dictadura y un Estado a cargo de democracias consolidadas, aun con sus propios problemas particulares. Hoy la CIDH ya está fuera de lugar. Peor aun, ha sido copado por una casta de abogados que siguen las ideologías "liberadoras" del marxismo de los 70, como Diego García Sayan. ¿O es que los ojitos de Martín no pueden ver todo esto?

También Tanaka debe reconocer que hay una incoherencia en defender la autonomía de las comunidades, incluyendo sus criterios y mecanismos de justicia ancestral, y por otro lado someter a una nación a los criterios internacionales de una corte que juzga sin advertir las coyunturas históricas que atravesó el Perú. Por ejemplo, traerse abajo el mecanismo de jueces sin rostro y fuero militar que el Perú aplicó como una salida realista al problema del juzgamiento de terroristas, (reconocido por la propia CVR) es una forma grosera de ignorar la realidad que vivió el Perú, una manera indignante de atropellar su soberanía como país para resolver sus problemas con autonomía. Hay pues razones de sobra para rechazar la injerencia de la CIDH en los asuntos internos de un país maduro y soberano como el Perú, que tuvo que apelar a todo para defenderse de la insanía del terrorismo de izquierda en dos frentes: SL y MRTA.

Qué fácil es criticar ahora que ya ha terminado todo. Personalmente me fastidia la actitud de ciertos intelectuales que disfrutaron la vida muy cómodamente en el extranjero, mientras acá olíamos anfo, escuchábamos coches bomba, sorteábamos tranqueras, soportábamos apagones, enterrábamos amigos y parientes asesinados por SL, y hasta preferíamos no viajar a ver a la familia por miedo. Sin embargo, pasado ya todo, regresan al país estos jóvenes ilustres cargando sus títulos y pretenden darnos lecciones de moral. Se atreven a criticar la forma como resolvimos nuestros graves problemas de vida o muerte. Y más aún, pretenden juzgar y condenar al hombre que salvó al Perú.

Martín Tanaka debería  darse cuenta de que no solo el fujimorismo tiene pendiente una reconversión democrática. Todos necesitamos redescubrir la vida en democracia sin odios ni vendettas. Pero lo necesita principalmente la izquierda que hasta hoy no ha cambiado, sigue recitando marxismo, sigue jugando con sus teorías de democracia participativa, sigue alentando a las masas al margen del orden legal. Creo que no es a nosotros a quienes Martín Tanaka debe dar lecciones.