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viernes, 6 de noviembre de 2015

Si al voto preferencial



Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

Algo raro pasa en este país que la gente empieza a pensar al revés. Ahora resulta que la culpa de que los mal llamados "partidos políticos" sean en realidad clubes de Toby o combis electorales, que se conforman apresuradamente en vísperas de elecciones con cualquier mequetrefe recién llegado que van encontrando al paso de la campaña, y que se suma a la "causa" con su aporte en efectivo, y que por tanto carece de cualquier afinidad ideológica (porque ni ideología tienen) y ante cualquier pleito terminan abandonando la combi, todo eso es culpa del voto preferencial. Así andamos en salud mental en este país.

Un grupito de gentita que se autotitulan "expertos en materia electoral" se ha dedicado a satanizar el voto preferencial con una serie de grotescos argumentos que caen en el campo de la estupidez. Decir que el transfuguismo es culpa del voto preferencial o que el debilitamiento de los partidos chicha es culpa de que los electores escogen por quién votar, ya resulta delirante. Sería mejor que estos "expertos electorales" del ONPE nos digan que les resulta muy difícil procesar el voto preferencial o algo por el estilo, en lugar de apelar a explicaciones estrafalarias. 

¿Ustedes creen que el Partido Nacionalista de la parejita presidencial se ha desarmado por culpa del voto preferencial? Francamente ya resulta ridículo leer esta clase de argumentos, como el que hoy expone El Comercio en su editorial. Los partidos políticos en el Perú están en decadencia al igual que el fútbol, los medios, las universidades y muchas otras cosas porque son efectos de la mediocridad cultural que nos agobia. Los partidos carecen de liderazgo y de ideas, además de que no se renuevan. A la gran mayoría de la gente (casi al 70%) no le interesa la política, y a menos personas les importa hacer vida partidaria, que es algo que exige sacrificio. No vengan pues a decirnos que la debacle de los partidos políticos es culpa del voto preferencial. Eso es simplemente una estupidez.

En un país normal no deberían existir más de 3 partidos políticos porque es imposible que existan tantas visiones de la política. Si tenemos más de 20 "partidos" inscritos y 40 por inscribirse es porque no son partidos políticos sino simples combis electorales que tienen como paradero final el poder, y cuando llegan, no tiene nada de raro que algunos se bajen de la combi, puesto que nada los retiene. ¿Acaso han visto tránsfugas en el Partido Aprista, que tiene más de 80 años de fundación con mística, historia, militancia y doctrina? Si hay desertores del PPC es por culpa de sus propios pleitos internos que nada tienen que ver con el voto preferencial. Así que ya basta de satanizar el voto preferencial con cuentos ridículos.

Desde el punto de vista del ciudadano, que es el que más importa, no hay nada mejor que poder elegir a su cadidato mediante el voto preferencial. Es la mejor expresión de democracia. Eso no tiene forma de ser discutido. Todo lo que se le achaca al voto preferencial no son más que tontas escusas que se alejan de la correcta perspectiva que es la libertad del ciudadano y su derecho a elegir. Esto es lo que debemos defender finalmente. Siempre será mejor que los ciudadanos elijan. Nos alegramos de que no se haya eliminado el voto preferencial pero nos preocupa que siga esta ridícula campaña de satanización. Defendamos el voto preferencial. 

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Discusión preferencial


Escribe: Dante Bobadilla Ramírez

El Congreso acaba de tirar al tacho la anulación del voto preferencial, introducida afanosamente por politiqueros sin oficio y opinólogos disfrazados de gurús electorales. El pretexto era una supuesta reforma indispensable para una verdadera democracia. Pamplinas. La verdad es que nada de eso es cierto. Todo lo contrario. Nada es más adecuado que dejar en manos del mismo elector la decisión de por qué persona votar. No hay mejor democracia que esa. Así de simple. Aun cuando exista la democracia más perfecta en los partidos, pues no todos están partidarizados.

El voto preferencial fue instituido por la dictadura militar en 1978 para las elecciones de la Asamblea Constituyente con el aparente propósito, según se dijo, de eliminar las cúpulas partidarias. Fue un buen intento pero fracasó. El partido aprista hizo campaña alentado a votar marcando C-1 que identificaba a Víctor Raúl Haya de la Torre y este ganó. Lo mismo pasó en los demás partidos. Pero paulatinamente los ciudadanos han aprendido a identificar a su candidato preferido y votar por él, indistintamente de cuál sea su lugar en la lista. Es así que Javier Valle Riestra, por ejemplo, fue elegido siendo último de la lista. 

Con el voto preferencial el poder lo tiene el ciudadano. No hay nada mejor que eso. Sin embargo, ha sido satanizado equivocadamente por algunos culpándola de males que en realidad nada tienen que ver con este mecanismo electoral. Por ejemplo el transfuguismo, razón por la que el presidente Humala y sus secuaces del Congreso, hacen cuestión de Estado por el voto preferencial. Ellos creen que han perdido 20 congresistas por culpa de ese voto. ¿Se puede ser tan estúpido y estar en la política?

El transfuguismo es producto de las combis electorales armadas a última hora con trepadores recién llegados a quienes nadie conoce. Ese es el caso de Gana Perú y muchos otros que llevan verdaderos mamarrachos al Congreso. El otro problema es la falta de identidad ideológica. Muchos grupos políticos solo están alrededor de un personaje que detenta un liderazgo temporal. Pasado el efecto magnético de este líder, sus allegados se van. No es pues culpa del voto preferencial. El transfuguismo no se soluciona eliminando el voto preferencial ni mucho menos haciendo ridículas leyes prohibicionistas que amenazan a los políticos que intentan desertar. Ambas medidas atentan contra la libertad, los derechos y la democracia. 

Una democracia no se puede sustentar en el mandato imperativo de leyes antojadizas sino en la voluntad popular. Los partidos tienen que sustentarse en ideas y principios, no en líderes temporales. La única verdadera reforma electoral trascendental es eliminar el voto obligatorio. No podemos tener una democracia sustentada en la amenaza del ciudadano que no vota. Supongamos que en una familia de diez personas solo tres quieren pedir una pizza. ¿Qué sentido tiene obligar a los diez a votar sobre qué pizza se va a pedir? Y esto es lo que ocurre en el Perú donde al 65% de la gente le interesa un pepino la política pero son arriados a votar como borregos. Allí está la razón de que salgan electos tantos mamarrachos que solo son famosos gracias a la TV y los diarios de 0.50 céntimos. 

Pero esa es la reforma que se resisten a discutir porque saben perfectamente que sin el voto obligatorio jamás hubieran salido electos. Lo demás es puro cuento y floro.